15 de Julio de 2001
REPORTAJES
El empresario norteamericano Jeremiah Henderson
Los negocios del gringo que compró Chiloé

Adquirió las tierras creyendo que sería el negocio forestal de su vida, pero se dio cuenta que no había forma de talar esos miles de coigües y tepas a un precio competitivo. Henderson, también llamado el "Tompkins de Chiloé", no tiene nada de ecologista. Viene de una familia de banqueros de Alabama, acumula bosques a lo largo y ancho de EE.UU. y vive en Hawaii porque no tolera el frío. Y aunque el propio Tompkins y el obispo de Ancud le preguntaron si quería vender, ahora dice que destinará su fundo al turismo.
Beatriz Burgos y Verónica Díaz




Jeremiah Henderson, tiene 53 años, es piloto de avión y dueño de 65 mil hectáreas repartidas en siete estados norteamericanos. En nuestro país, el empresario forestal norteamericano es propietario del 18 por ciento de la Isla de Chiloé. Asentado en Hawaii, Henderson es reacio al frío y a la lluvia del sur de Chile, por lo que sólo viaja a visitar sus tierras dos o tres veces año. 

(Foto: COPESA)


Piedra Blanca
En enero de 2000 se logró un acuerdo de permuta entre el empresario forestal norteamericano Jeremiah Henderson y Bienes Nacionales debido a problemas con la comunidad huilliche, que temía ser desalojada de la zona de propiedad de Henderson. El empresario forestal obtuvo la Isla San Pedro (6400 hectáreas) a cambio de terrenos en el sector de Piedra Blanca ( 5.700 hectáreas) donde habitan 60 familias huilliches. 

La idea que fracasó
Los terrenos de Henderson al sur de Castro se caracterizan por ser montañosos, aunque de baja altura, con altas pendientes y varios cursos de agua. 

En cambio, sus terrenos al sur de Chiloé, en la comuna de Quellón, presentan una meseta donde predomina los lomajes, y un área de turberas (carbón fósil). En ambos territorios, la foresta presenta una baja densidad y está compuesto por el llamado bosque siempreverde, donde las especies predominantes son coigüe, tepa, mañío y canelo. Por ley, las especiales características del bosque chilote impiden que se autorice la tala rasa de los árboles. Sólo es posible de explotar un porcentaje de éste. 

Según la página web de la compañía Continental Pacific, cuya subsidiaria chilena es Forestal Hawarden -propiedad de Jeremiah Henderson-, el uso de los árboles chilotes oscila desde las chapas de madera, hasta muebles y carpintería. De acuerdo a una mensura forestal realizada por la compañía en 1991, se estima que es explotable un volumen estimado de 10 millones de metros cúbicos de madera sin corteza en los bosques de Henderson. 

Según el representante legal del norteamericano, Juan Salazar, el cambio de la idea original de explotar los bosques por el desarrollo de proyectos turísticos, podría cambiar ante la futura construcción de un puente sobre el Canal del Chacao, que une la isla con el continente. 

"Lógicamente, se podrían abaratar los costos de flete de manera enorme", señala. 

Jeremiah Augustus Henderson -Jere, para sus amigos-, el norteamericano dueño del 18% de la Isla de Chiloé, no sabe qué hacer con sus 123 mil hectáreas. "Póngale un letrero que diga 'en ventá", dice desde su casa en Hawaii, mientras en el archipiélago chileno se registra una pálida ola de suspicacias ante el destino que le dará a la vasta extensión de terreno que compró a partir de 1995, en una tímida versión del síndrome anti Tompkins.

Para este magnate forestal de 53 años, piloto de avión y dueño de 65 mil hectáreas repartidas en siete estados norteamericanos, la idea inicial de explotar el bosque chilote ya no lo convence.

"Fue un error. No fue un buen negocio, no era una buena inversión", reconoce hoy. El predio más grande, ubicado sobre tierras pantanosas que hacen prácticamente imposible instalar faenas forestales, está lleno de especies arbóreas protegidas que exigen un "plan de manejo" especial. Esas características, y el aislamiento geográfico, impiden obtener utilidades de cada pulgada de madera extraída.

"Ahora no podemos ser competitivos en el mercado forestal, pero eso no quiere decir que en el futuro no pueda cambiar de opinión", advierte al anunciar la explotación, esta vez turística, que le dará a su vasta propiedad.

Su apelativo de "el Tompkins de Chiloé" le causa gracia. Casi al mismo tiempo que el magnate ecologista norteamericano, Henderson adquirió en 1995 cerca de 2.269 hectáreas en Castro, y dos años más tarde compró 123 mil en Quellón a un precio de entre 4,4 y 4,9 millones de dólares. El predio se ubica al extremo sur occidental de la isla de Chiloé, casi justo al frente del Parque Pumalín.

Entre ambos empresarios norteamericanos, sin embargo, existe una gran diferencia. Mientras Tompkins, el magnate ecologista, comenzaba a dar forma a su proyecto de conservación inspirado en los postulados de la ecología profunda, Henderson, el magnate forestal, compraba terrenos justo en la otra orilla del Golfo Corcovado para explotar el bosque.

Chile, país forestal

enderson se topó con Chile durante unas vacaciones en 1993. Meses después decidió volver e indagar sobre su especialidad: el negocio forestal. Heredero de una familia de banqueros en Alabama, EE.UU., donde incluso hay un banco con su apellido, Jeremiah Henderson obtuvo un bachillerato en historia en la Troy State University, y luego una licencia de corredor de bolsa en 1975. Desde entonces se dedicó al negocio de los bosques.

Según su representante legal en Chile, Juan Salazar, Henderson comenzó comprando predios forestales, los que explotaba y luego vendía a mayor precio. La expansión del negocio incluyó luego el cultivo y explotación de bosques, así como la compra de tierras para la cría de ganado o la plantación de cultivos.

Henderson partió como presidente y creador de South Alabama Timberland Inc., en 1978. En 1981 creó Henderson Timberlands Ltd., dedicada a los distintos usos productivos de la madera y cinco años más tarde se asoció con su pariente J. Barron Strother, con quien formó Strother Timberlands. Ltd. y logró expandir la adquisición de tierras de bosques desde Alabama hacia Carolina del Norte, Florida, Mississippi, Lousiana y Texas. Su última incursión fue Hawaii, donde compró propiedades y loteos en Big Island.

Una nueva asociación entre los dos socios principales, dio vida a fines de los '90 a Continental Pacific, la compañía propietaria de Forestal Hawarden, que hoy figura como dueña de los terrenos en Chiloé. El norteamericano señala que eligió Chile por las condiciones económicas que aseguran la estabilidad de las inversiones extranjeras.

Mi vecino Tompkins

pesar de que Henderson compró sus tierras hace seis años, aún no deja de sorprenderse ante ciertos rasgos de la idiosincrasia nacional. "Los chilenos tienen un increíble nivel de paranoia sobre la llegada de gringos que compran extensiones de tierra. Esto no tiene razón de ser", dice. Y pone un ejemplo de su propio país: "¿Sabía que Tina Turner es dueña de más de un millón de hectáreas en Estados Unidos? Y eso no le interesa a nadie".

En esta impresión tiene mucho que ver su vecino Douglas Tompkins, a quien califica como un "tree lover" (amante de los árboles). Se conocieron hace un año y medio en Argentina, donde Henderson pasaba sus vacaciones. "Rodrigo Calcagni, un asesor del obispo de Ancud Juan Luis Ysern, me llamó para preguntarme si estaba interesado en vender mis tierras, y él hizo el contacto con Tompkins", relata Henderson.

Calcagni había recibido la misión de Ysern, viejo amigo de Tompkins y uno de los purpurados más vinculados con la ecología, de sondear la posibilidad de comprar los terrenos de Henderson y crear un segundo Parque Nacional de Chiloé, que equivale a un tercio de las propiedades del empresario forestal. Las conversaciones no tuvieron resultados, pero sí se propició el encuentro entre el magnate ecologista y el magnate forestal. Henderson sólo conocía a Tompkins, el fundador de la marca de ropa Esprit, por los diarios.

El empresario norteamericano cree que su distancia con el ecologista sólo radica en "una diferencia de enfoque"."El es partidario de no cortar ningún árbol, lo que es muy malo para los bosques. El piensa que es bueno dejarlos envejecer y yo no estoy de acuerdo. Creo que hay que realizar un trabajo adecuado para potenciar su crecimiento, promoviendo su extracción", explica Henderson.

De estas diferencias conversaron ambos en Argentina. "Finalmente, nos encontramos y almorzamos juntos. Hablamos sobre su propiedad, el tipo de problemas que él tuvo, y luego sobre mis terrenos y de los planes que tenía. Ambos somos empresarios norteamericanos, y sabemos entendernos", cuenta.

Chip por turismo

enderson asegura que nunca recibió presiones o críticas ante su idea original de explotar los bosques en sus terrenos. Sostuvo incluso reuniones con autoridades locales para la construcción de un camino que comunicara sus tierras en Quellón con el resto de la isla, que finalmente nunca prosperaron.

Desde 1997, cuando Forestal Hawarden firmó tres contratos de inversión extranjera por dos millones de dólares para la explotación de los recursos forestales en la X región, el bosque de Henderson ha seguido creciendo.

"Mis tierras son hermosas. Limitan con el océano, hay lagos donde se puede navegar y hacer circuitos turísticos", promociona Henderson.

La posible venta de parcelas turísticas se evaluará recién cuando exista una red de caminos que comuniquen la propiedad de Henderson con el resto de la isla, y cuando esté tomada a firme la decisión de unir Chiloé con el Continente a través de un gigantesco puente en el canal de Chacao.

"Eso podría ser a principios del próximo año...Quizás", anuncia el mayor hacendado de Chiloé.
 

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