23 de febrero de 2003
Senador Mariano Ruiz-Esquide
“El conflicto pehuenche está lejos de apagarse”
  • El parlamentario aprueba la idea de crear una nueva comuna en el Alto Biobío. Señala que un gobierno comunal permitirá una asignación más ordenada y clara de recursos. No obstante, duda que ese guiño político sea suficiente para silenciar el descontento de las comunidades indígenas.
Paulina Merino
Mariano Ruiz-Esquide, senador DC por la 13ª circunscripción (que abarca parte de las provincias de Ñuble, Arauco y Biobío), afirma que en la actualidad el gran problema con los pehuenches es que ellos se dan cuenta que Endesa se instaló en el Alto Biobío y que continúa construyendo, pese a los juicios pendientes. 


      El parlamentario advierte que se continuará trabajando en la zona, “porque es un secreto a voces que Endesa, en su plan de trabajo, espera materializar otras cinco represas más en ese sector. Por lo tanto, los conflictos están lejos de apagarse”.
      Pero la mirada pública ha vuelto sobre el manto cordillerano por otra razón: la idea de convertir esa conflictiva área en un territorio que albergue una comuna, y de esa manera lograr el necesario desarrollo para el sector y sus habitantes.
      La propuesta, surgida de las conversaciones para decidir la permuta definitiva de tierras con Endesa, entre las cuatro familias pehuenches opositoras a Ralco y el gobierno, fue bien recibida por autoridades tanto del poder local como de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Mideplan, quienes estudiarían la viabilidad del proyecto.
      De materializarse, dicha comuna sería la número 53 en la Región del Biobío y abarcaría un área de 252 mil hectáreas, con alrededor de 8 mil habitantes; los que representan el 4% de población más pobre del país. Estaría integrada por 13 comunidades pehuenches de los sectores de Trapa-Trapa, Malla-Malla, Pitril y Cauñicú, en el Valle del Queuco; Ralco Lepoy, Quepuca Ralco, El Avellano y El Barco, por el río Biobío.
      Ruiz-Esquide es uno de los más férreos partidarios de esta iniciativa, pues cree que paleará en parte el conflicto latente en la zona. El parlamentario indica que el planteamiento no es nuevo y recuerda que fue el fallecido diputado Octavio Jara Wolf, junto al ex gobernador de Los Angeles, Juan Carlos Coronata, y él mismo, quienes en los años 1993 y 1997 propusieron una idea similar. “En varias ocasiones hicimos propuestas globales para zanjar el tema del Alto Biobío. Éstas iban desde las necesarias reformas constitucionales para el reconocimiento de los pueblos indígenas, hasta cambios de territorialidad como la creación de una nueva comuna o región que involucrara a las etnias originarias de la regiones Octava y Novena”, sostiene.
      Explica que el objetivo de todas esas propuestas y el que se pretende hoy con la creación de una comuna es entregar independencia en el manejo de recursos y focalizar, a través de la vía municipal, los distintos aportes o asignaciones que se destinan para el Alto Biobío.

     Identidad pehuenche

      -¿Es optimista al conocer la decisión del gobierno de, por lo menos, estudiar la idea de una nueva comuna en el Alto Biobío?
      -Me alegro, porque el mecanismo con el que actualmente se le estaría dando luz verde a la creación de esta comuna parece contradecir un poco la idea que el gobierno central ha mantenido en los últimos años, y que es estudiar en su conjunto todas las propuestas de nuevas regiones o comunas en el país y no dar lugar a ninguna en forma separada. Supongo que en este caso, se habla de la posibilidad de la comuna en Alto Biobío sin esperar el análisis de, a lo menos otras 15 en el país, que también esperan su aprobación. Lo que me parece negativo es que se discuta esta propuesta cuando existe presión para resolver el tema de Endesa y no se haya hecho en una oportunidad anterior, lo que nos habría ahorrado bastante problemas.
      -¿Tiene fe que con esta propuesta se pueda solucionar el problema que ocurre hoy en esa zona?
      -La creación de una comuna no resuelve por sí sola el tema de fondo del Alto Biobío. No tiene nada que ver con cuántas represas más se piensan hacer. No acaba con todos los problemas de pobreza, porque es evidente que si se crea una comuna, ésta va a vivir del apoyo del gobierno a través de programas específicos, de platas adicionales destinadas a ellas y del Fondo Común Municipal.
      -Lo que se ha visto hasta hoy es que el problema principal va más allá de la asignación de recursos.
      -Se suman otras dificultades. La más grave es la pobreza y también la insuficiente asignación de recursos, los que tampoco han sido adecuadamente invertidos. Falta una claridad de quién es el que invierte y cuál es el objetivo, lo que podría resolverse por la vía municipal. Además, entre los pehuenches de la zona el sentido de identidad está muy dañado, porque sienten que Endesa construyó las centrales de Ralco y Pangue en contra de ellos y eso les provocó una sensación de atropello muy fuerte. Entonces, todo lo que signifique reforzar una identidad propia; entregar mayor autonomía; dar una claridad en la asignación de recursos y entregar cuotas de participación en este tema; son iniciativas que hay que tomar en cuenta en su conjunto para dar una solución real al conflicto. Si se avanza también en la viabilidad de una nueva comuna, no cabe duda que esto ayudará a zanjar estos problemas.
      -Pero la raíz parece ser la materialización de proyectos que dañan la etnia pehuenche. A su juicio, ¿puede el gobierno asegurar que no habrán más iniciativas que generen conflictos en la zona?
      -Cuando el gobierno dice que está dispuesto a ceder con la creación de una comuna, significa que está cediendo a objeto de permitir que Endesa continúe con su proyecto. El problema es que el gobierno se coloca en la postura de permitir que Endesa gane para obtener energía por medio de hidroeléctricas. Por ello, no puede comprometerse a que no habrá más represas, ni siquiera lo puede hacer legalmente, porque ¿qué ocurre si lo hace y no cumple? El resultado es que queda en tela de juicio la buena fe y conducta del gobierno chileno, cualquiera que éste sea.

     Desarrollo en Alto Biobío

      -La mayoría de las comunas obtiene buena parte de su financiamiento a través de los impuestos territoriales, de los permisos de circulación y de las patentes comerciales, entre otras entradas. ¿Qué ocurrirá en este caso, no se estaría creando una comuna pobre, sin autofinanciamiento?
      -Los términos en que se ha discutido el tema con la Subdere y Mideplan ha sido que ante la la posibilidad de crear una nueva comuna el gobierno deberá estudiar esta petición bajo parámetros que establecen el grado de identidad local, que justifique su creación; que se cuente con un territorio definido, con cierto arraigo comunitario; que tenga financiamiento adecuado, y hoy en los municipios éste se da tanto por el Fondo Común Municipal como por otros fondos específicos. Se analizará además la densidad poblacional del sector; si éste cuenta con la infraestructura mínima de servicios y si existe una capacidad productiva y de desarrollo que pueda sustentar a la comuna.
      -Pero Alto Biobío no tiene esta infraestructura mínima, como por ejemplo, en las áreas de salud y educación.
      -Podría tenerla, porque existe todo un plan de desarrollo para materializar en la zona. Está programada la construcción de un internado, de un establecimiento educacional con características especiales para reforzar la etnia pehuenche y lo positivo es que se cuenta con recursos destinados para ello. Además está en marcha el Programa Orígenes y el Programa de Desarrollo para el Alto Biobío, lo que implica una acumulación de fondos. Ahora, la diferencia es que se deben destinar de una manera distinta, que podría ser a través de una municipalidad.
      -Lo mismo ocurre con la capacidad productiva de la zona, donde prima la economía de subsistencia.
      -Esto se soluciona cuando el gobierno decida que en esa zona se aplique de manera distinta un determinado impuesto.
      -Pero si Alto Biobío no tiene servicios en los distintos ámbitos, ¿no es mejor potenciar a la comuna de Santa Bárbara, de la cual hoy depende administrativamente?
      -Esa es la línea que se ha llevado a cabo hasta la fecha. Entre los años ’91 y ’92 se planteó la posibilidad de crear una nueva comuna en ese sector, entonces la respuesta fue no, porque vamos a desarrollar Santa Bárbara. Sin embargo, esto no ocurrió. No se han realizado las suficientes inversiones y lo más preocupante es que con el tiempo se produjo una demarcación muy clara entre esa comuna y el Alto Biobío, ya sea por razones políticas, étnicas o de reivindicaciones.
      -Se puede pensar que al crear una comuna con mayoría pehuenche, donde ellos además exigen congelar la construcción de centrales hidroeléctricas en la zona, ¿se convierta en un territorio intocable?
      -La idea es crear una comuna para todos y abierta a la inversión. No estamos hablando de una comuna de exclusividad pehuenche, sino de una comuna en el Alto Biobío, donde viven pehuenches y no pehuenches. Una comuna es una asignación territorial, donde puede existir diversidad de habitantes. Ahora, la comuna en Alto Biobío tendrá inevitablemente mayoría pehuenche y ellos podrán ser los que resuelvan sus problemas a través de sus votos y sus concejales, lo que de alguna manera satisface su sentido de identidad, que es uno de los temas conflictivos.
      -En el tema político, personeros de la Alianza por Chile señalan que ésta sería una movida política para destronar al alcalde de Santa Bárbara, René Correa (RN), quien tendría una fuerte votación en el mundo pehuenche.
      -No me voy a pronunciar en este tema. Creo que esta apreciación es una pequeñez.

     “El gobierno no supo manejar el problema pehuenche”

      El senador Ruiz-Esquide es enfático al señalar que el conflicto que se vive hoy en el Alto Bío-Bío es consecuencia del dilema al que se vio enfrentado el gobierno chileno en la década de los 90. La disyuntiva estaba marcada por la idea de conciliar los proyectos para obtener energía eléctrica y cómo estos afectarían a los pueblos originarios y sus tierras.
      En ese momento, señala el parlamentario, se resolvió que si no se construían las actuales hidroléctricas de Pangue y Ralco a futuro se generaría una importante carencia de energía eléctrica en el país, debido al desarrollo que Chile experimentaba en esos años. “La decisión fue inadecuada, porque ambas centrales pertenecen a un modelo de hidroeléctricas donde a la empresa constructora le resulta más barato mantenerla y adquieren una tasa de retorno de inversión descomunalmente lucrativa”.
      -O sea, ¿nunca se debió haber hecho Pangue ni Ralco porque el país no entraba en una crisis eléctrica?
      -La decisión respecto del tipo de central es la incorrecta. Estas son represas de punta, lo que significa que el agua se regula de acuerdo a la demanda que se requiere en el momento. A diferencia de las de paso, como El Abanico, que aseguran una producción permanente, pero con una inversión menos lucrativa y sin esa ganancia brutal para Endesa. Si ambas hidroeléctricas se hubieran construido de esta manera se habría evitado todo el conflicto que ocurre hoy en la zona y que aún tiene repercusiones internacionales.
      -¿El gobierno no previó estas consecuencias?
      -Tengo la impresión que el gobierno no tuvo la fuerza para decirle a Endesa: ¡Usted hace las represas que quiera, pero las construye de manera de no generar problemas con las comunidades pehuenches allí existentes! En realidad, no supo manejar el conflicto. 


 


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