viernes 15 de febrero de 2002

 
 
Montada en su caballo negro,
Nicolasa Quintremán Calmán
recorre incansable el entorno
pehuenche.
La energía de Nicolasa

''¿Y por qué no pasaron a casa?, ¿por qué estamos en camino conversando?, vamos a casa o sino dejamos hasta aquí no más la cosa... ¿no ve que estoy castigando al caballo?''. Nicolasa Quintremán, con voz enérgica, invita a EL SUR a conversar en sus tierras, las mismas donde ha recibido la visita del presidente Ricardo Lagos y desde donde ''sólo me sacarán muerta''. Así lo ha jurado.

Es que Nicolasa Quintremán Calpán, desde que se tomó las oficinas de la Conadi en Ralco -hace ya cinco años- no ha bajado la voz para decir lo que piensa. Montada en su caballo negro esta mujer, de 63 años, recorre sus predios de Alto Biobío y, desde lejos, con ira no muy contenida, observa de seguro con una rabia nada de dormida, observa cómo avanzan las obras de la central hidroeléctrica de Ralco.

Entre sus triunfos destaca el de 1997, cuando logró paralizar las obras por seis meses y sacar a más de 400 obreros de sus faenas. Es que la ''ñaña'', como le llaman los grupos ecologistas que la acompañan, es una mujer pequeña de estatura, pero de una fortaleza superior a la de varios hombres. Ella sabe muy bien que para ganar su batalla no puede hacerlo sola. Por eso recorre el mundo entero para plantear sus puntos de vista sobre el Alto Biobío.

Los viajes han rendido frutos: en el año 2000, en Berlín, recibió el premio ''Petra Kelly'', donde gritó ''al mundo'' que jamás dejará su tierra; y tras visitar Bruselas y Ginebra, estuvo en Barcelona, donde recibió el premio ''Vida Sana''. Pero, el tiempo pasa y a Nicolasa ya no le interesan los premios. Ahora sólo está preocupada de su terruño.


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