Nº 1080 - Santiago,22 de marzo de 2002

Empresa Long Beach en Pargua Alto

Otro ejemplo de usurpación a mapuches


El viejo dicho de "dividir para reinar" se hace carne en el sur del país, técnica usada tanto por el gobierno como por la empresa privada para obtener beneficios. Esta vez, afecta a la sucesión indígena Millaquén, en la localidad de Pargua Alto, comuna de Calbuco, donde los privados en complicidad con el gobierno local han cercado a la comunidad con industrias contaminantes, usurpando parte de sus tierras y dividiendo, para ello, a sus integrantes.

Los hechos se desencadenaron los primeros meses del año, cuando la empresa pesquera Long Beach S.A. inició sus intentos por instalar una planta de harina y aceite de pescado en el terreno colindante a la sucesión Millaquén, situación que impidieron por la contaminación que esta actividad produce, tanto a sus tierras como a toda la zona.

Para impedir la colocación de la planta, la sucesión se negó a negociar con ellos una franja de terreno para el acceso al predio, adquirido por la empresa. Al no lograr este paso, Long Beach demandó a las dos familias que conforman la sucesión, los Millaquén Guerrero y Millaquén Care, dividiéndolos. La empresa negoció con ésta última, obteniendo la cesión de derecho de una hectárea en 12 millones de pesos, y media hectárea mediante un arrendamiento (autorrenovable) por 4 millones. Pero al no estar hecha la repartición del terreno, la empresa no puede hacer uso de lo adquirido hasta después de la repartición.

La empresa, haciendo caso omiso de este gran detalle, hizo entrar el 25 de enero maquinaria pesada al terreno, comenzando la construcción del camino y amenazando a las mujeres que estaban en ese momento tratando de impedir los trabajos. El día 26, los integrantes de la familia Millaquén Guerrero, se reunieron decididos a parar la construcción del camino, lo que lograron sin enfrentamiento conversando con el contratista de las maquinarias, quien accedió viendo su determinación. Aun así, lograron hacer 150 metros de camino, con 15 metros de ancho.

La defensa

Frente a estos hechos, la familia Millaquén Guerrero hizo gestiones ante carabineros y el jefe de gabinete de la gobernación, quienes le manifestaron que era un problema entre privados y que no podían hacer nada; e interpusieron un recursos de amparo ante la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, solicitándole no innovar.

No obstante, el día 29 de enero comenzaron nuevamente los intentos por ingresar maquinaria para continuar con el camino, obligando a los Millaquén Guerrero a mantener una vigilancia permanente ante los intento de ingresar al terreno. Al día siguiente, es decir el 30 de enero, la familia Millaquén Guerrero se reunió con el alcalde, quien argumentó lo mismo que las otras instancias: que el problema era entre privados. En la reunión con el Concejo Municipal, recibieron una mejor acogida, pero sólo de palabra.

Aún sin fallo de la Corte, el día 31 de enero nuevamente llegaron las máquinas al sector, con el objeto de construir el camino. Toda esa noche la familia Millaquén Guerrero custodió, impidiendo que entraran las maquinas. El día 1 de febrero, la empresa Long Beach instó al enfrentamiento entre las familias, trasladando a los integrantes de la familia Millaquén Care al sector -ya que no viven ahí en su mayoría- acompañados de 14 guardias de seguridad apertrechados de escudos, cascos y bastones.

Francisco Vera Millaquén recuerda ese día como el más crítico, porque el enfrentamiento se veía inminente, lo que suscitó gestiones de emergencia de una abogada de la CONADI y el propio abogado de la familia, ante la Corte de Apelaciones y el juzgado de Calbuco para que dieran un fallo en torno al recurso de amparo solicitado. Mientras, por parte de carabineros todo era parcialidad. "Cuando el mayor llegó al lugar comenzó a gritonearnos con el objeto de intimidarnos y convencernos que la empresa tenía derecho a ingresar dentro de los terrenos, pero sin contar para ello con una orden judicial de ningún tipo", relata Vera Millaquén. "Toda esa mañana se vivió una tensión muy grande, que sólo se calmó una vez que los abogados lograron convencer al juez de Calbuco que diera la orden de retirar la maquinaria y los guardias del lugar".

La Corte de Apelaciones, finalmente, acogió el recurso de protección y dio la orden de no innovar, dando un respiro a esta familia, pero sólo por el momento ya que la empresa inicio una apelación y existe el temor de que el dictamen final se incline en favor de la empresa debido a los vínculos familiares entre los abogados de la firma con el ministro de la Corte de Apelaciones Domingo Barría Subiabre. Su hijo Jaime Barría Gallegos representa a Long Beach S.A., mientras que su sobrino defiende a la familia Millaquén Care.

Las culpas

La responsabilidad frente a los hechos ocurridos en Pargua Alto la tiene el alcalde Rubén Cárdenas (PRSD), quien declaró la localidad como parque industrial, facilitando la instalación desde 1994 de empresas contaminantes en un sector que vive de la agricultura. En este aspecto cabe preguntarse si fueron desafectadas estas tierras para uso industrial. Esta consulta fue hecha mediante una carta por los Millaquén Guerrero al SAG de Puerto Montt, carta que fueron instados a retirar por el organismo.

También cabe preguntarse por qué los abogados de la CONADI no imputaron una transacción de terreno entre indígenas y una empresa, estando esto restringido y reglamentado por la Ley Indígena.

Es imperioso recordar que estos hechos ocurrieron sólo dos días después del dramático enfrentamiento en la zona de Pucatrihue, comuna de San Juan de la Costa, de dos familias indígenas, por problema de terreno, resultando 5 muertos y 16 heridos.

En ambos conflictos, sin duda las responsabilidades van más allá de las comunidades. Y detrás de los acontecimientos de San José de la Costa, donde toda la explicación de los medios instaba a condenar el "salvajismo de los mapuches", hay múltiples gestiones y papeleos inconducentes; políticas que no contemplan la opinión ni las necesidades de las comunidades mapuches y, sobre todo, muchas irregularidades.

A.M.


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