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Edición 534
Movimientos sociales a la lucha política

Los aliados indígenas de Lucio Gutiérrez

El presidente electo de Ecuador, Lucio Gutiérrez, rompe esquemas. Por algo se le considera un auténtico fenómeno político. De hecho, se impuso en las urnas -por cerca de veinte puntos de ventaja al candidato de derecha Alvaro Noboa- con el apoyo de una coalición ajena a los partidos tradicionales. La fuerza más importante de esta alianza es el Movimiento Pachakutik Nuevo País, expresión política de los indígenas de Ecuador, que constituyen casi la mitad de la población. Pachakutik, considerado factor clave en el triunfo electoral, tiene como aliados a la Sociedad Patriótica 21 de Enero -creada por ex oficiales de orientación nacionalista que acompañaron a Gutiérrez en el levantamiento que determinó la salida del corrupto presidente Jamil Mahuad- y al izquierdista Movimiento Popular Democrático (MPD).
LUCIA SEPULVEDA RUIZ
En Quito

El movimiento Pachakutik cuenta con sólido anclaje en las organizaciones sociales, controla más de treinta municipalidades en la sierra y la Amazonía, y está representado por catorce de los cien parlamentarios que integran la Cámara de Diputados.
Para conocer con más profundidad el pensamiento y postulados de esta fuerza política y social, PF conversó con Miguel Lluco, coordinador nacional de Pachakutik, y con Antonio Rodríguez, responsable de la organización de gobiernos locales de la misma organización.
Este movimiento es el brazo político de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). Miguel Lluco es un dirigente histórico de los kichwa, la etnia más numerosa del país. Comenzó participando en las tomas de tierra de los años 70, en los 90 tomó parte de los levantamientos indígenas y en el año 2000 estuvo en la toma del Congreso Nacional. Cuando “Punto Final” entrevistó a Lluco en el pequeño local de la sede política de la organización, el dirigente atendía llamados telefónicos con mucha calma, explicando a uno y a otro que éste era el momento del acoso de parte de los oportunistas. Y como despedida, antes de colgar el fono, comentó: “Una vez que se triunfa, se ve cómo es la gente: empiezan a pedir ministerios. Nuestra responsabilidad, después del triunfo, es controlar esa presión. Eso le va a ayudar a Lucio y va a permitir parar al enemigo”. A sus espaldas, cual alegre aureola, la wipala (arco iris) multicolor iluminaba su rostro moreno y tranquilo. El afiche reproduce también el mandato ancestral: Ama Shua (No robar), Ama Llulla (No mentir), Ama Quilla (No ser ocioso).
A partir de la primera vuelta electoral, Miguel Lluco dejó las cosas claras: “Desde el punto de vista político, no queremos caer en la demagogia, sino tener un mensaje objetivo, claro y realizable. No es Lucio Gutiérrez quien va a dar solución a los problemas de Ecuador. Este es un esfuerzo conjunto. Apelaremos a todas las fuerzas sociales y políticas, organizadas y no organizadas, para que nos comprometamos a asumir y salir de esta situación. Pachakutik y Sociedad 21 de Enero hicimos un acuerdo político que apunta a la conformación de un país plurinacional, con un nuevo modelo económico, justicia social y democracia participativa. Este movimiento es plural, como lo es la sociedad ecuatoriana, no sólo tiene indios y mujeres. También hay mestizos, campesinos no indígenas, afroecuatorianos y ecologistas, entre otros sectores”.
¿Qué sabor tiene este triunfo en las elecciones presidenciales, después de una lucha de tantos años?
“Siento que este triunfo es preocupante, por la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos y con el resto de la ciudadanía. La referencia es de 510 años, ya que el triunfo nos ha hecho pensar en los objetivos de los colonizadores, en la apropiación de nuestros recursos, en el maltrato a las mujeres, en el genocidio más grande cometido contra más de 70 millones de personas que fueron eliminadas. Y a pesar de todo eso, estamos aquí. El trabajo que se hizo para desconocernos y borrarnos, fracasó. Nuestra Conaie ha tenido el acierto de unir a gran parte de los indígenas de las tres regiones del país -Amazonía ecuatoriana, sierra y costa- y de Galápagos. Los indígenas somos cinco millones de personas, el 45% de la población. Pero un 75% de los indios estamos organizados dentro de la Conaie”.
¿Quiénes son los aliados de la Conaie?
“La Sociedad Patriótica 21 de Enero es una organización política nueva, de militares y coroneles en retiro, fundada el año 2000. Ellos han sido formados como militares, y tienen sus límites desde el punto de vista político y organizativo. Pero poseen una enorme voluntad de integrarse a la lucha del pueblo”.
¿Cómo van a operar en esta alianza?
“Tenemos que estructurar el gobierno tomando en cuenta nuestro programa. Los objetivos tienen que encaminarse a restituir la confianza en lo público y en las autoridades. Uno de los elementos para conseguir eso es un trabajo serio, honesto, responsable. Se necesita hacer una serie de reformas legales, quizás hasta constitucionales. Tenemos que exigir el cumplimiento de las obligaciones tributarias con el Estado y luchar contra la evasión. Es preciso hablar con mucha franqueza sobre la deuda de 17 mil millones de dólares, para que el FMI escuche y podamos conseguir una moratoria prudente hasta sentar las bases para la recuperación económica. Primero debemos ser honestos nosotros, pero luego tenemos que exigir juicio a todos los corruptos para tratar de recuperar recursos y bienes”.
En la alianza de gobierno está , por una parte, el presidente Lucio Gutiérrez, con la Sociedad Patriótica y, por otra, Miguel Lluco con el Movimiento Pachakutik. ¿Cuál será el rol de las organizaciones sociales?
“El rol tiene que estar muy diferenciado, porque nosotros vamos a ser gobierno, y ¿quién le exigirá a este gobierno que cumpla? ¡Pues esas organizaciones sociales, que son nuestras bases! Serán los vigilantes de este gobierno de la alianza Pachakutik y de la Sociedad Patriótica 21 de Enero”.
El movimiento indígena ecuatoriano ha alcanzado altos grados de unidad, tiene objetivos políticos claros, y un gran peso político y social. ¿Cómo ha logrado esto?
“Los procesos organizativos son resultado de la desatención de los gobiernos. La gente se organiza, porque ve que uno solo no se puede hacer escuchar, pero organizadamente empieza a hacer oír su voz, su descontento. Nuestras normas legales siempre han tratado de decir que no hay que ser políticos ni religiosos. Pero es una trampa. La política la hacen los políticos convertidos en delincuentes, para apropiarse de lo que no es de ellos. La humanidad tiene que rescatar el verdadero significado de la política para el bien común, para el servicio, la solidaridad”.
¿Cómo enfrentaron las pugnas por el poder en el interior de la organización, y en la construcción de este movimiento?
“La unidad siempre se construye a base de objetivos bien precisos. Buscar el bien común evita que surjan cosas que no son pertinentes. Si queremos conseguir que haya riego, voy a buscar a todos para estar de acuerdo en exigirlo a la institución pertinente. Siempre la unidad se basa en aspectos que me benefician, que me amparen”.
¿Han tenido que luchar contra el asistencialismo?
“A través de algunas ONGs y de una serie de instrumentos se trata de hacer de las personas seres pasivos que se conformen con lo que hay. Frente a eso, hay que abrir bien los ojos y rebelarse”.
¿Cómo influyen en su programa la cosmovisión y los valores de los pueblos indígenas?
“La cosmovisión de los pueblos indígenas es integral. Nosotros creemos en la armonía entre los seres humanos, y entre ellos con la naturaleza, como también en la armonía de la naturaleza con todos los seres vivientes. Eso choca con el capitalismo esencialmente individualista. ¿Cómo hacer para que coexistan estas dos visiones? Ese es el reto. El capitalismo es la doctrina que postula que tengo que ser el mejor y tener más. Es el ‘yo, yo, yo’. En cambio, nosotros sostenemos que somos hermanos. Esta es la pelea, la confrontación verdadera entre el bien y el mal”.
El abogado Virgilio Hernández, encargado de organización de Pachakutik y en contacto permanente con las comunidades, señala que la organización ha realizado escuelas-talleres o seminarios para formar dirigentes con un temario que contempla neoliberalismo y Estado, globalización, valores democráticos, principios del movimiento, etc. Y algo más, las enseñanzas culturales y espirituales de los pueblos originarios ocupan un espacio importante en esas escuelas: “Empezábamos con un trabajo energético que hacía un chamán. Y cuando el chamán no estaba, hacíamos artes marciales. En esas experiencias se creaba un clima muy bueno, de camaradería y amistad”, destaca el dirigente.

EL PODER LOCAL

Buena parte de la visibilidad política de Pachakutik arranca de la gestión de los 31 municipios que dirigen miembros del movimiento en zonas de extrema pobreza de la sierra y la Amazonía ecuatorianas. Por eso, además de la visión de Miguel Lluco, es importante conocer la de Antonio Rodríguez, antropólogo proveniente de Ekuarunari -organización base de Conaie- y responsable de la Coordinación de Gobiernos Locales.
“Hasta el año 1996 -explica el dirigente- las organizaciones indígenas habíamos optado por el voto nulo. Sólo entonces decidimos participar como fuerza en las primeras elecciones, desde una crítica al sistema político tradicional y privilegiando los gobiernos locales, porque allí estaba la mayor posibilidad de concretar los postulados de la Conaie y los movimientos sociales. En las zonas indígenas, marcadas desde siempre por el racismo y el etnocentrismo, predominaban el caudillismo y el clientelismo político. Se puede hacer más en el ámbito local. Debido a la debilidad del Estado, es posible avanzar hacia formas extrainstitucionales. Por supuesto, también rescatamos la importancia de articular lo local con lo nacional y lo global, no se trata sólo de quedarse en la gestión local, porque nuestro programa es de unidad y desarrollo nacional”.
¿Y cómo nació Pachakutik?
“De la discusión sobre la participación electoral surgió la decisión de ir a la construcción de un movimiento plural, Pachakutik, que simbolizamos con la wipala, la bandera que tiene todos los colores del arco iris. Políticamente venimos de tres vertientes: la cosmovisión y valores de los pueblos indígenas; la Izquierda alternativa, entendida como la que utiliza el marxismo como instrumento transformador, y el cristianismo de base, que existe en los sectores populares. La autoridad que ha alcanzado el movimiento tiene que ver con que la organización se plantea un programa para toda la sociedad, de carácter intercultural, que propone la construcción de un Estado plurinacional. La Conaie dice de Pachakutik: ‘es nuestro hijo, nació de nosotros’”.
¿Cómo se orienta la relación entre dirigencia social y política?
“Todos los dirigentes de Pachakutik vienen de los movimientos sociales. Pero en la construcción del movimiento político, luego de un largo debate que hicimos el 2001 en el Congreso, decidimos que el dirigente que ocupa un cargo político ya no está en el movimiento social. Sin embargo, todo lo que se acuerda en el movimiento es flexible, siempre hay que escuchar a la base. Hubo un caso, el de Salvador Quispe, que era dirigente social e igual fue candidato a diputado, porque se impuso lo que decidió su organización de base. La mayor parte de las veces los acuerdos se alcanzan por consenso”.
¿Qué tiene de especial la gestión que se realiza en estas alcaldías?
“Los alcaldes firmaron en forma anticipada la renuncia o revocatoria del mandato. Sus cargos están a disposición de las instancias de participación, las asambleas o parlamentos cantonales (comunales) que realizan la fiscalización social de la gestión de la autoridad. Por reglamento, los parlamentos son integrados por dirigentes de base de cada comunidad, en pareja, marido y mujer. Allí se discute y avala el plan de desarrollo, trabajado en talleres en cada zona rural y urbana, con criterios territoriales y sectoriales. La asamblea es una instancia de control social, a la cual las autoridades rinden cuentas. En una oportunidad la Asamblea Cantonal de Colta (provincia de Chimborazo) destituyó al alcalde, quien tuvo que renunciar”.
¿Qué otras atribuciones tienen las asambleas?
“En las asambleas se aprueban ordenanzas. Lo más nuevo es que se está comenzando a discutir el presupuesto en Guamote y Cotacachi. También funcionan en los cantones los comités de desarrollo local, que se preocupan de la salud, educación, producción y ambiente, organizaciones o turismo, según las características de la localidad. Tienen programas específicos para coordinar el quehacer de entidades públicas con el de las ONGs y organizaciones sociales. Así se racionaliza la inversión y se pueden mejorar los resultados al hacer un manejo coordinado de los recursos frente a un reducido presupuesto nacional para salud y educación. También se impulsa la salud intercultural, enfoque que está más avanzado en Cotachi. En este caso, junto a los dispensarios de salud, está la salud indígena. Lo que se ha hecho es ir construyendo un modelo diferente de gestión local, con participación democrática. Y también se plantea en adelante la reforma de la institución municipal”.
¿Cómo se encara la relación con los no indígenas?
“Hay lugares donde los mestizos y blancos se han ido plegando. Esto ocurre en sectores donde hay pequeñas industrias y comercio. Allí se puede dialogar. En otros sectores hay fuerte resistencia, es así en los sectores donde predominan los terratenientes. El alcalde de Guaranda, Arturo Yumbay, iba a ir a Bélgica y no lo dejaron, los blancos mestizos no autorizaron su salida”.
¿De qué manera se coordinan y comunican entre sí los 31 municipios?
“Hay una red de internet que hoy mantiene conectados a 15 municipios, y pronto cubrirá al resto. También contamos con una web que se construyó con el apoyo del Consejo de Desarrollo de los Pueblos Indígenas, (http://www.goblocal.org). La comunicación es uno de los ejes que hemos trabajado en la coordinación. En el diagnóstico se vio que no había política de comunicación en las alcaldías. Ahora estamos, incluso, peleando frecuencias de TV locales. La radio es el elemento de comunicación por excelencia, y lo ha sido durante todos estos años de proceso organizativo. En esto han jugado un rol importante las Escuelas Radiofónicas Populares, ligadas a la iglesia. Además, existe una red de radios ligadas a los procesos locales. Hay ‘cabinas de grabación’ que operan como productoras comunitarias para distribuir esos programas a las radios, que pueden ser de la iglesia o de las organizaciones indígenas”.
¿Existen problemas en la zona fronteriza con Colombia?
“En esas zonas hay frecuente accionar de paramilitares y también operan redes de narcotráfico. Por otra parte, la población, y también la flora y fauna de la frontera norte, está muy afectada por las fumigaciones con glifosfato y otros herbicidas que se hacen desde Colombia. Hay desplazamiento de campesinos debido al accionar de grupos armados y llegan colombianos como refugiados. El prefecto de Sucumbíos, Luis Bermeos, electo para obra pública, de Pachakutik (una suerte de intendente, nota de PF), ha tenido que enfrentar problemas de violencia, sobrevivió a dos atentados frustrados con granadas”

LUCIA SEPULVEDA RUIZ
En Quito
 

Alcaldes de nuevo cuño


Auki Tituaña, economista graduado en Cuba y vicepresidente de la Asociación de Municipalidades, cumple su segundo período como alcalde de Cotacachi, comuna ubicada en la sierra al norte de Ecuador. Al iniciar su tarea en esa localidad de extrema pobreza, Tituaña decidió dedicar el 20% del presupuesto municipal a educación. Su gestión le proporcionó a Cotacachi un premio de Unesco, como reconocimiento por la democratización municipal, y su proceso de participación y organización ciudadana. El alcalde también obtuvo el Premio Internacional Dubai 2000, otorgado por los Emiratos Arabes para destacar las mejores prácticas en desarrollo local y medio ambiente. Una importante herencia dejó la innovadora gestión de Arturo Yumbay, ex presidente de Conaie de destacada trayectoria y alcalde de Guaranda, una localidad con 86.000 habitantes, la mayoría rurales e indígenas. Lamentablemente, murió en un accidente automovilístico pocos días después de participar en Quito en una marcha de resistencia al Alca. En Guaranda se logró equilibrar los gastos en la población del campo con los de la ciudad y se estimuló la preocupación por la ecología. Actualmente funciona una Asamblea de Niños y Niñas, que organizó un debate sobre la elección presidencial. Y dos miembros de Pachakutik fueron elegidos concejales, Osvaldo González y Alfonso Yanchalikin.
Guadalupe Llori es una de las tres alcaldesas Pachakutik. En febrero de 2002 ejerció un valiente liderazgo en el paro de las provincias amazónicas de Orellana y Sucumbíos. Ante las protestas por la falta de recursos y por la construcción de un nuevo oleoducto de crudos pesados sin compensación alguna por los daños ambientales, la respuesta oficial fue la movilización de más de 1.500 militares, un decreto de estado de emergencia, toque de queda y clausura de una emisora, además de bombas y balas arrojadas desde helicópteros, que ocasionaron varios muertos. La alcaldesa no abandonó su puesto e intentó bloquear la entrada de la ciudad con el equipo caminero municipal para evitar el ingreso de los militares. Finalmente, con la mediación de la diputada Nina Pakari, de Pachakutik, se pudo llegar a un acuerdo para concluir la movilización. Meses después, homenajeada por sus pares y por mujeres del movimiento, Guadalupe señalaba: “Créanme, cuando la mujer llega a tener el poder, hay que destacar dos cosas importantes: una, que nos funciona muy bien el sexto y a veces hasta el séptimo sentido; todo lo vemos. Y la otra, a pesar que señalan que somos frágiles, todos nos tienen un poquito de respeto porque somos autoridades que administramos con el ejemplo. No hay necesidad de darles con piedra y palo, el respeto se gana dando respeto”