El Mostrador
Centro de Documentacion Mapuche Documentation Center
10 de junio de 2002
Cuantiosas inversiones en regiones VII, VIII y X

Posible retirada de negocio forestal en la Araucanía ya tiene un 'colchón'

por  Mauricio Aguirre A.

La polémica desatada por la compra de fundos para favorecer a comunidades indígenas en conflicto tiene un trasfondo que podría explicar la virtual retirada de empresas forestales en la zona donde es más duro el enfrentamiento con los mapuches.
 

La zona de Maicolpue, poco tocada por la explotación forestal, hasta ahora.
El tenso tira y afloja entre el gobierno y las empresas forestales en torno a la compra de tierras para entregarlas a comunidades mapuches como ocurrió en el caso de Alaska, ha estado salpicado por una virtual campaña mediática destinada a esteriotipar la idea de que los indígenas no son capaces de hacer productivas las tierras que les entregan.

Sin embargo, hay un antecedente hasta ahora no suficientemente explorado: las crecientes inversiones en aspectos que inciden en el negocio forestal que están aplicándose fuera de la Araucanía, especialmente en la Séptima Región, el norte de la Octava Región -la provincia de Ñuble- y la Décima Región.

Un análisis realizado por el El Mostrador.cl muestra que estas zonas acaparan casi las tres cuartas partes de las inversiones relacionadas con la producción forestal que se proyecta para el período 2000-2010. También concentran alrededor del 40 por ciento de las obras en ejecución que realiza en todo el país el MOP y un tercio de las obras que Vialidad licita en junio de este año.

Al mismo tiempo, Celulosa Arauco -propiedad del grupo Angelini, gestor del holding Copec- construye en la Décima Región una planta elaboradora de celulosa con un costo de mil 200 millones de dólares. En Ñuble, al norte de la Octava Región, la misma firma planea edificar un complejo similar con una inversión de mil 400 millones de dólares.

Ambos aspectos son señales de las bases de una virtual emigración en marcha que favorecería la explotación forestal en la Región de los Lagos y en áreas donde el conflicto indígena no existe, o tiene mucho menor intensidad que en la Novena Región.

La posibilidad de emigración no termina allí: distintas voces desde las empresas han repetido la posibilidad de adquirir propiedades forestales en Argentina, donde Forestal Mininco ya habría efectuado adquisiciones.

Una red para el transporte

La potencialidad de los recursos forestales de la Décima Región ha sido ralentizada en sus áreas más tentadoras para la industria forestal debido a problemas de acceso. Es lo que ocurre en la zona costera de Valdivia -donde todavía hay una amplia masa boscosa nativa.

La presencia de redes viales seguras es uno de los requisitos para la extracción a gran escala de recursos forestales y su traslado hasta sitios de elaboración o embarque.

En estos últimos años el gobierno ha puesto a esta zona del país a la cabeza en el desarrollo de proyectos viales. Así, la Décima Región acapara el 19 por ciento de las obras en ejecución del MOP, y lidera en cuanto a fondos involucrados en las licitaciones puestas en marcha por Vialidad a contar del 4 de junio pasado.

El listado de licitaciones desglosa que de los 84 mil 119 millones de pesos que se invertirán en redes viales, 22 mil 879 millones se concentran en la Décima Región. Tales cifras son las que estaban previstas hasta la semana pasada, antes que se anunciaran reasignaciones de recursos en el marco del plan para combatir las consecuencias del temporal en la zona central.

Una de las obras más importantes que se encuentra lista es la doble calzada en la ruta 5 Sur en el tramo de 114 kilómetros entre Río Bueno y Puerto Montt. La obra facilitará el transporte de carga "e impulsará la localización de nuevas actividades productivas en las cercanías de la ruta 5", según consigna un informe de Obras Públicas.

La región también es escenario de otro proyecto vial que podría transformarse en uno de los más importantes de la actual administración: la Ruta Interlagos, que debería estar finalizada cerca del 2005.

Los 417 kilómetros de esta vía permitirán unir los lagos situados en las provincias de Valdivia, Osorno y Llanquihue. Aunque el objetivo principal de la ruta busca potenciar el turismo de la zona, también beneficiará a sectores productivos, como el forestal.

El Intendente de la Décima Región, Patricio Vallespín, confirmó a este medio que la nueva red permitirá el paso de vehículos de alto tonelaje. "El directorio que se formó para llevar a cabo esta ruta tiene contemplado, al margen de las vías turísticas, construir tramos para el uso productivo", aseveró.

Vallespín explica que se están analizando los trazados que van hacer construídos para beneficiar al tranporte de carga pesada. "Sabemos que las rutas que se construyen para el turismo y para el transporte de carga tienen características diferentes por eso estamos analizando los trazados", indicó.

Otro proyecto estrella en infraestructura también se desarrollaría en la Décima Región. Se trata de la construcción del puente colgante sobre el Canal de Chacao, con un costo preliminar 350 millones de dólares. Aunqué recién está en la etapa de llamado a licitación, sectores ecologistas ya han advertido que su edificación pondría al alcance de las madereras la aún existente riqueza forestal de la isla.

La Carretera de la Costa

La Carretera de la Costa, que deberá unir al país paralelamente a la ruta 5, también tendrá impacto en la futura ampliación de las actividades forestales en el país. Una de las obras incluidas en la carretera es el nuevo puente sobre el río Maule, en la comuna de Constitución. Llevará el nombre del cardenal Raúl Silva Henríquez, y fue inspeccionada por el Presidente Ricardo Lagos en diciembre del año pasado.

El viaducto, de 912 metros de longitud, tiene un costo de 5 mil 500 millones de pesos y permitirá, de acuerdo a lo que consigna el MOPTT, "un mejor paso de los vehículos forestales por la zona", además de mejorar las comunicaciones para la población de dicha comuna.

Más hacia el sur, en la Décima Región, el avance de la Carretera de la Costa contempla hasta ahora el paso por San José de la Mariquina -donde Celulosa Arauco construye su nueva planta de celulosa- hacia Valdivia. El tramo siguiente, desde Corral a Bahía Mansa, de 83 kilómetros, ya está definido, y se prevé la siguiente hasta Maullín, ya en las inmediaciones del Canal de Chacao. Esto abrirá plenamente al transporte una de las zonas más inaccesibles de la región, hasta ahora solo alcanzable a través de una ruta que comunica Bahía Mansa con Osorno, hacia el interior.

Investigadores sociales ligados al tema que han trabajado en la zona indicaron a este medio que la piedra de tope para que se produjera una inversión a gran escala por las compañías forestales en esta área, donde aún existen áreas de selva virgen, se veía mermada debido a la precariedad y carencia de redes viales adecuadas.

Apuntan que desde hace algunos años, principalmente desde 1989, se han expandido lentamente en el área costera de la región actividades de reemplazo del bosque nativo por plantaciones, principalmente pino y eucaliptus, a cargo de multinacionales con capital japonés

La zona entre Osorno y Valdivia y el mar, cuyos puntos habitados más importantes están en la comuna de San Juan de la Costa: Puaucho, Maicolpué y Bahía Mansa -en la cordillera de la Costa-. En esa comuna la población indígena de la etnia mapuche-huilliche llega a un 70 por ciento, y concentra la mayor reserva de bosque primario de alta diversidad biológica -es decir, que muestra continuidad histórica con los bosques anteriores a la colonización española.

Aquí los conflictos de tierra no son extraños, aunque los más agudos se han desencadenado entre las mismas comunidades indígenas, como ocurrió en enero de este año en San Juan de la Costa y en el que fallecieron cinco personas.

Investigadores que han laborado allí señalan que varias comunidades están recién en el proceso de regularización del dominio de las tierras en las que habitan. En esta área, a diferencia de la Novena Región, dichas comunidades sustentan sus derechos en los títulos de comisario, entregados por el Estado chileno en la primera mitad del siglo 19 pero que no fueron inscritos y que los tribunales no reconocen, aunque la Ley Indígena les da legitimidad.

Allí el conflicto se ha centrado en la construcción de la Carretera de la Costa: las comunidades representadas por la Junta de Caciques del Futahuillimapu han manifestado su rotunda oposición a la propuesta vía, y han presentado memoriales ante las autoridades en las que denuncian que su construcción puede ser el primer paso de la penetración masiva de grandes conglomerados forestales.

Plantas a la mano

La planta Celulosa Valdivia, que estará emplazada en San José de la Mariquina y que edifica la empresa Celulosa Arauco y Constitución -propiedad del grupo Angelini- debería comenzar a operar en 2004, según los cálculos que realizan sus ejecutivos. Para este año la obra tiene contemplada una inversión que fluctuará entre los 300 y 400 millones de dólares, de un total de mil 200 millones de dólares.

El camino que recorrió el proyecto antes de su puesta en marcha no estuvo exento de polémica, y tuvo que superar un impasse con la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) que finalmente quedó zanjado con la aprobación del estudio de impacto ambiental de la usina en 1998.

La influencia que tendrá la planta sobre la actividad forestal de la Décima Región lo reconoce el director regional de la Corporación de la Madera (Corma), Osvaldo Cirano, en conversación con El Mostrador.cl. El directivo empresarial asegura que el complejo implicará una fuerte inyección de recursos a la alicaída economía de la zona, y permitirá una revalorización de las plantaciones forestales allí emplazadas.

"Actualmente se encuentran trabajando unas 3 mil 500 personas y las cifras se incrementarán aproximadamente a unas 7 mil cuando la planta este funcionando en los próximos años. En este total se considera a personal que trabajan en los aserraderos, en el manejo del bosque, y en otras funciones", estima Cirano.

El ejecutivo sostiene que la planta no sólo utilizará la materia prima proveniente de las plantaciones de Forestal Arauco: otros silvicultores también podrán vender allí su producción.

"La planta recibirá aproximadamente en un 70 por ciento la materia prima que se cosecha en los bosque de empresas Arauco, y el 30 por ciento restante corresponderá a producción de terceros", detalla.

Quejas de agricultores

La otra millonaria inversión en la producción de celulosa que verá alumbrar el sector forestal en los próximos años también se encuentra fuera de los límites de la Novena Región.

Se trata del Complejo Forestal e Industrial Itata, que será emplazado en la comuna de Ráquil, en la provincia del Maule, al norte de la Octava Región. El proyecto también corresponde a Empresas Arauco y tendrá un costo de mil 400 millones de dólares.

La inversión contempla equipamientos y construcción de una planta de trozado, un aserradero, una planta de manufactura de madera y una planta de celulosa blanqueada.

Se estima que el aserradero y la planta de manufactura comenzarán a funcionar a mediados de esta década, y la procesadora de celulosa lo hará en 2010.

Aquí también el tema ambiental generó un largo retraso y forcejeos con la Conama de la Octava Región. La empresa incluso presentó un recurso de reclamación ante los ministros del Consejo de la Conama nacional para que revisaran la resolución que rechazó en primera instancia el estudio de impacto ambiental del proyecto.

Finalmente, en enero del año pasado el Consejo de Ministros de la Conama decidió aprobar dicho estudio ambiental. El camino no se allanó con eso, pues a comienzos de este año la Corte de Apelaciones capitalina puso otra traba a su puesta en marcha, luego de un recurso de protección entablado por agricultores y viticultores del valle del Itata.

Los agricultores se han opuesto a lo que consideran como una virtual invasión de la actividad forestal e industrial en el valle. Afirman que la presencia de la planta dejaría sin futuro a la actividad vitivinícola, y que el proyecto ha recibido un apoyo "incondicional" del gobierno. Como ha apuntado el abogado de los productores agrícolas Alex Quevedo, los terrenos del complejo fueron vendidos a las empresas Arauco por la Fundación Chile.

Traslado "inteligente"

Fuentes de gobierno ligadas al conflicto mapuche y consultadas por este medio reconocen que si en otras regiones del país se produce un mejoramiento de los factores que inciden en la explotación de los bosques, se concretaría una fuga de capitales de las zonas en conflicto.

Las fuentes sostienen que si al empresario forestal se le ofrecen mejores condiciones en otras regiones del país donde el conflicto de los mapuches es menos intenso, "lo inteligente sería que se trasladen".

No obstante, autoridades ligadas al tema aún registran un constante incremento de inversiones en la Novena Región, pese a la actual venta de algunos fundos en beneficio de comunidades mapuches que ha sido resistida desde el sector empresarial. Tal inversión, reconocen, es de todas maneras "conservadora".

La reticencia a invertir es reconocida por el presidente de la Corma de la Décima Región. "Uno busca lugares para recuperar la inversión y en estos momentos la zona de la Araucanía es como Argentina. Ningún empresario nacional o extranjero va invertir en ella", afirma Cirano.

El directivo menciona que durante los últimos años el Estado ha invertido en mejorar la infraestructura en la Décima Región, aunque es una zona "en la que queda mucho por hacer", sobre todo en el tema de los caminos. "Es una región gigante, y tiene un potencial de 6 millones de hectáreas de bosques", asevera.

Cirano recalca que otros países productores en el rubro forestal son naciones con mayor desarrollo económico -como Finlandia-, por lo que a su juicio es el Estado el que debe invertir para realizar la infraestructura que le dé ventaja al país frente a sus competidores.