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Miércoles 17 de Febrero de 1999© Copyright El Mercurio S.A.P., Prohibida su reproducción 

Formalina Mató Miles de Peces:

Prohibidas Actividades en la Bahía de Iquique

Instituto de Salud Pública detectó altas concentraciones del elemento empleado por las industrias pesqueras como preservante de su materia prima. En Europa es considerado tóxico.

IQUIQUE (Mauricio Silva).- La prohibición absoluta para el baño y la pesca, además de la extracción, almacenamiento y lavado de productos marinos en la bahía de Iquique, decretó el Servicio de Salud local luego que los análisis de muestras de agua de mar y algunos de los miles de peces que el 5 de febrero pasado aparecieran varados y muertos en una extensa zona portuaria revelaran la presencia de formalina, una sustancia química tóxica.

Los análisis redujeron también la incertidumbre sobre los responsables de la mortandad de peces y crustáceos, ya que la formalina o formaldehído es empleada como preservante de su materia prima por la industria pesquera o para lavar sus bodegas una vez que ha transcurrido un alto tiempo de inactividad, como ocurrió tras la veda de la anchoveta.

El director del Servicio de Salud de Iquique, Bernardo Gómez, explicó que la medida restrictiva se extiende a lo largo de toda la bahía portuaria, entre Punta Negra y los molos de atraque, y hasta unos 2 mil metros mar adentro.

El formaldehído es una sustancia orgánica irritante que en altas concentraciones provoca reacciones alérgicas. En la clasificación de riesgo de la Comunidad Europea es considerada tóxica por inhalación, contactos a la piel e ingestión, según explicó el químico de la Universidad de Tarapacá, Leonardo Figueroa.

De acuerdo a los análisis químicos del ISP, las concentraciones alcanzaron en la rada de Iquique los 5 milígramos por litro, mientras que las normas internacionales ya consideran como un rango ecológicamente peligroso 0,3 milígramos por litro y riesgosos para la salud humana más de 22 milígramos por igual volumen de agua. 

La situación provocó inquietud en las autoridades de salud, lo que obligó al ministro (s) del ramo, Alvaro Erazo, a visitar la ciudad nortina para supervigilar las medidas preventivas. Estas buscan esencialmente que el foco contaminante no se convierta en un problema sanitario público, impidiendo las actividades de contacto humano directo en el lugar y chequeando en forma permanente que no se extienda a las playas vecinas, las cuales constituyen el soporte turístico de la capital de la Primera Región.

FORMALINA ACTUA COMO PAGAMENTO MOLECULAR

Alvaro Erazo afirmó que su impresión es que la presencia de formaldehído sólo jugó un rol complementario al agotamiento de oxígeno en la mortandad de especies marinas, lo que debió ser provocado por otros agentes que la investigación sanitaria -realizada por la Gobernación Marítima de Iquique con apoyo técnico del Servicio de Salud- debe determinar.

Sobre el riesgo para las personas, aseveró que es mucho más improbable, pues ello requiere de concentraciones mucho mayores. No obstante, no se descarta que la autoridad adopte medidas de carácter esencialmente preventivo, aunque hasta ahora no se han impuesto restricciones al consumo de productos del mar.

Esta impresión fue compartida por el médico patólogo de la Universidad de Chile y especialista medioambiental del Colegio Médico, Andrei Tchernitchin, quien aseveró que las mayores consecuencias de este episodio serán para el ecosistema.

Explicó que la formalina es como un pegamento molecular que aglutina proteínas, lo que altera sus funciones provocando la muerte en el organismo receptor. Aseveró que en estos casos, al ser consumido por los peces, el producto químico se desnaturaliza y ya no representa riesgos si una persona lo consume, salvo que se presente en rangos excesivos.

Tchernitchin dijo que en ingestión directa y en altas concentraciones en seres humanos, la formalina puede producir ceguera, como es en el caso de consumo de metanol que al oxidarse en el organismo se convierte en formaldehído.

Las autoridades de Salud consideran, en todo caso, que el problema se encuentra hasta el momento muy focalizado pero que es necesario evitar que se extienda para impedir que se convierta de un problema ecológico, cuya responsabilidad compete a la Gobernación Marítima, a uno sanitario, con riesgo para los bañistas.

Por ello, decidieron intervenir directamente a través de un sumario sanitario, basándose en el hecho que la contaminada bahía de Iquique provoca malos olores que sí afectan a la salud síquica de las personas.

Las sospechas sobre las faenadoras de harina de pescado se sustentan en que la contaminación coincidió con que reanudaran su actividad tras un largo período de veda de la anchoveta, lo que generalmente las obliga a lavar y desinfectar sus bodegas empleando productos químicos que van a dar al mar.

Asimismo, como residuo de sus procesos productivos vierten agua de cola rica en nutrientes que, al entrar en descomposición, favorecen la reproducción de bacterias. Los procesos metabólicos de éstas producen ácido sulfhídrico y acidifican el agua, generando saturación.

Las pesqueras se han defendido señalando que el agua de cola es tratada, que carece de elementos químicos y que cuenta con un alto valor proteico. Atribuyen lo ocurrido a la surgencia de aguas con baja cantidad de oxígeno, propia de esta época del año.

El problema ecológico despertó gran inquietud en la comunidad iquiqueña por lo que, además de la investigaciones que llevan a cabo la Gobernación Marítima y el Servicio de Salud, también está interviniendo el Poder Judicial a través de un recurso de protección interpuesto contra las pesqueras por el Club de Yates y al que adhirió la Asociación de Usuarios de la Zona Franca de Iquique y la Cámara de Turismo local.


El Mercurio  GDA