Santiago de Chile, Domingo 21 de Abril de 2002
 
Libres condicionalmente quedaron ayer los 35 indígenas detenidos el viernes cuando, armados, se aprontaban a tomar un fundo. Su alegría puede ser la decepción de quienes piden castigar la violencia mapuche.


EFECTOS DE VIOLENCIA MAPUCHE:
Temor a invertir en 2 regiones

Patricio Gómez, Iván Fredes

PATRICIO GÓMEZ/IVÁN FREDES

CONCEPCIÓN-TEMUCO.- "Ni a precio regalado se venden hoy parcelas o fundos colindantes con comunidades mapuches", dice Eduardo Candia, corredor de propiedades de Temuco.

Sus palabras grafican el negativo impacto del conflicto mapuche en la venta de tierras en amplias zonas agrícolas de las regiones del Biobío, la Araucanía y los Lagos.

No sólo los precios de los terrenos han disminuido, sino también el interés por comprarlos. Esto es especialmente notorio en Alto Biobío, Arauco, Cañete, Tirúa, Collipulli, Purén, Traiguén, Lumaco, Galvarino, Ercilla, Nueva Imperial y Panguipulli.

La Asociación de Corredores de Propiedades (Acoprop), principales actores en el mercado de compraventa de tierras, señala que los potenciales compradores buscan parcelas o predios lo más alejados de las comunidades indígenas. Junto con ello, exigen completos estudios de títulos de dominio desde fines del siglo XIX, cuando se inicia la entrega de títulos de merced a 2.918 comunidades indígenas. En esta forma buscan asegurarse que las tierras no serán reclamadas ni ocupadas por mapuches.

Hasta hace dos años los compradores y bancos sólo pedían estudios de títulos de los últimos diez años.

La Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) reconoce el fenómeno, pero señala que es relativo, porque cuando la entidad desea comprar tierras para mapuches aumentan los precios.

Los propietarios señalan que la mayoría de las veces no venden sus tierras porque éstas son productivas y proyectan hacerlas más rentables. Sin embargo, las ocupaciones de fundos deprecian su valor y el único comprador es la Conadi, pero a precio nominal y no de mercado.

El vicepresidente ejecutivo de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), Juan Enrique Correa, sostiene que mucha gente quiere dejar el negocio agrícola y forestal. "Nadie quiere invertir en la zona del conflicto indígena, pese a que muchos predios están bajo su valor comercial", afirma.

Incluso, varias empresas forestales han trasladado sus inversiones a Argentina o Paraguay, donde los precios son más bajos y no existe la amenaza de reclamaciones indígenas a corto, mediano o largo plazo. Según algunos corredores de propiedades, los precios de parcelas y predios han caído a la mitad de su valor comercial.

La héctarea cuesta entre 10 millones y 100 mil pesos, según su ubicación, tipos de suelos, accesibilidad, productividad, bienes inmuebles incorporados, cercanía a ríos o lagos, bosques, fuentes de agua propias, servidumbres de caminos y servicios básicos como electricidad.

En la Región del Biobío es emblemático el caso del propietario de la hacienda Lleu Lleu, Osvaldo Carvajal, que congeló un proyecto turístico por 30 millones de dólares tras siete atentados incendiarios sufridos en los últimos dos años en su predio de 220 hectáreas, en las márgenes del lago del mismo nombre. En ese caso particular, los corredores dicen que resulta imposible que alguien se interese en comprarlo.


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