Santiago de Chile, Domingo 1 de Julio de 2001


Douglas Tompkins precipitó una definición del gobierno con su decisión de abandonar el proyecto Pumalín por considerar que era blanco de una campaña encabezada por parlamentarios y autoridades de la Décima Región.

La Jugada de Tompkins. Magnate Norteamericano Apura al Gobierno

Bajo el pretexto de una fuerte campaña contra el proyecto Pumalín, el empresario estadounidense Douglas Tompkins obtuvo el compromiso del gobierno de decretar Santuario de la Naturaleza al parque natural en la Décima Región, a cambio del cumplimiento de los puntos estipulados en el acuerdo firmado con la administración Frei.
 

Juan Araya Díaz

Por JUAN ARAYA DIAZ

DOUGLAS Tompkins nunca ve televisión porque contraría su filosofía de la ecología profunda. Pero sus asesores le informaron oportunamente que la ministra de Educación, Mariana Aylwin, había dado a conocer en una entrevista televisiva el contenido del acta por la cual el consejo de monumentos nacionales recomendó declarar Santuario de la Naturaleza al parque Pumalín, en la Décima Región (ver recuadro).

En esa nota, que se insertó en un reportaje sobre el tema difundido en sucesivos capítulos por canal 13, la secretaria de Estado aclaró que todos los territorios poblados y donde se desarrollan actividades productivas quedaban fuera del santuario, al igual que los pobladores con títulos de dominio que realizan actividades en la zona y el fundo Reñihué de Tompkins.

En otras palabras, la ministra recordaba el rayado de cancha que hizo el anterior gobierno de la Concertación para cumplir el compromiso asumido con el empresario, bajo la condición de que éste donara el parque a una fundación chilena.

La fuente de esas declaraciones no podía dejar de inquietar al magnate estadounidense. Hacía apenas un par de semanas uno de sus abogados se entrevistó con Mariana Aylwin, quien le hizo ver que la firma del decreto estaba demorada porque las señales procedentes de la región no eran muy alentadoras en cuanto al cumplimiento de algunos puntos del acuerdo por parte de Tompkins.

En otras palabras, la ministra le señaló a su representante legal que el clima era negativo porque colonos seguían denunciando presiones del empresario norteamericano para comprar sus tierras.

Estos testimonios aparecidos en los reportajes por televisión, más las declaraciones en contra del proyecto emitidas por parlamentarios y autoridades de la zona, impulsaron al magnate californiano a adoptar una estrategia ofensiva.

De esta manera ponía fin a un pacto de silencio que acordó con el gobierno hace cinco meses, cuando se le reclamó prudencia tras lanzar duras acusaciones contra los productores salmoneros.

El camino elegido por Tompkins para romper su ostracismo consistió en un comunicado de prensa, que provocó malestar en sus destinatarios porque los acusaba directamente de participar en una "sucia y maliciosa" campaña con la "clara intención de dañar el trabajo y reputación del proyecto y parque Pumalín".

Junto a ello, anunciaba que había decidido abandonar el "esfuerzo sin fines de lucro y filantrópico de desarrollar una sección de la provincia de Palena".

Entre los participantes de esa campaña denunciada por el filántropo figuraban los senadores Sergio Páez (DC) y Rodolfo Stange (proUDI), el diputado Claudio Alvarado (UDI) y los alcaldes de Chaitén, José Miguel Fritis, y de Horntopirén, Eduardo Sanhueza.

La réplica de los aludidos no se hizo esperar. "Inaceptable intromisión de un extranjero y términos insolentes" fueron algunos de los calificativos empleados por las autoridades.

Stange incluso fue más allá al anunciar que estudia la posibilidad de entablar una querella por injurias en contra de Tompkins o quienes resulten responsables del comunicado.

Conflicto desatado

La determinación de Tompkins, como era de esperar, hizo emerger a la superficie un conflicto que se ha venido desarrollando, en forma soterrada, desde hace varios años en la zona, y motivó que este viernes el ministro secretario general de la Presidencia, Alvaro García, recibiera en La Moneda a Tompkins para destrabar la situación.

Horas antes, el presidente Lagos, en su visita a la VI Región, afirmó que para zanjar la crisis lo que corresponde es el cumplimiento del acuerdo firmado en julio de 1997 entre el empresario estadounidense y el entonces gobierno del presidente Eduardo Frei (ver recuadro).

García le hizo ver que el gobierno espera de Tompkins, como toda persona honorable, que cumpla con la palabra empeñada.

Mientras el encuentro se realizaba en la tarde del viernes en La Moneda, ya habían tomado estado público las fuertes declaraciones del senador Frei por el incumplimiento de Tompkins de los compromisos asumidos en el acuerdo suscrito con el entonces secretario general de la Presidencia, Juan Villarzú, en julio del 97.

En una gira a Antofagasta para apoyar a candidatos DC, Frei planteó sus "serias dudas" en cuanto a los reales propósitos del magnate norteamericano y coincidió con las críticas que han emitido camaradas de su partido. "El dijo que no iba a seguir comprando, y toda la información que tengo es que sigue comprando, no sólo en la provincia de Palena, sino que en la X Región, en la XI y hasta en Magallanes. Por lo tanto, él no cumple sus compromisos", sostuvo.

El ex presidente también se hizo eco de otras denuncias. "El dijo que iba a respetar a la gente; pero todas las versiones que tenemos son que expulsa a los colonos, que cualquier desarrollo que haya allí en infraestructura lo persigue, pone trabas al libre tránsito y a la instalación de las empresas salmoneras".

En medio del vendaval de críticas contra Tompkins, distintas fuentes consultadas, incluidas gubernamentales, se encargaron de precisar que las bases del acuerdo firmadas en julio de 1997 no tienen validez legal y se trata sólo de un acuerdo de caballeros.

En su momento, el historiador Carlos Bascuñán, esposo de la ministra Mariana Aylwin, planteó que "no pasa de ser un documento que expresa buenas intenciones frente al cual cabe preguntarse si es adecuado que un gobierno comprometa su prestigio y celebre acuerdos extrajudiciales con un extranjero, cuyo interés por el país se refleja en su visa de turista".

Antes del encuentro García- Tompkins en La Moneda, el tema del proyecto Pumalín se instaló en un lugar preferente de la agenda noticiosa.

Los primeros en reaccionar fueron los parlamentarios que cuestionan la forma que Tompkins ha utilizado para llevar adelante su iniciativa.

El demócrata cristiano Sergio Páez, senador por la Décima Región sur, subraya que su oposición no es al parque Pumalín y su declaración de Santuario de la Naturaleza, sino que contra "el sistema empleado por este magnate para actuar desenfrenadamente y con libre albedrío en Chile, invocando la amistad de autoridades nacionales, mandando cartas amenazantes y extorsionando a la gente".

Según el parlamentario, el empresario norteamericano ha seguido comprando terrenos luego del compromiso asumido con el gobierno de Frei y lo ha hecho de "manera gangsteril, como lo demostró un reciente reportaje por televisión".

El diputado Claudio Alvarado (UDI) denuncia que en el caso de las tierras de la Décima Región se está ante un procedimiento "totalmente desbalan-ceado", porque Tompkins cuenta con asesoría legal de primer nivel, gracias a sus recursos económicos, frente a colonos que apenas saben leer y escribir.

"Nosotros lo único que planteamos es un trato digno y respetuoso a los colonos y que su proyecto considere a la gente de la zona y no incentive el despoblamiento como él lo ha estado haciendo", plantea el legislador por Chiloé.

El cientista político y subdirector del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Finis Terrae Carlos Martínez ha estudiado en detalle la filosofía que inspira la ecología profunda que está detrás del proyecto de Tompkins.

A su juicio, el derecho del magnate a adquirir tierras y destinarlas a un parque "no puede servir para taponear la puerta de entrada a una zona con un gran potencial de crecimiento, ni servir de bloqueo a políticas de poblamiento e integración de territorio".

En síntesis - plantea Martínez- "una cosa es el desarrollo sustentable y sus esfuerzos por alcanzar el crecimiento y desarrollo con una actitud prudente y conservadora de la naturaleza y otra es la ecología profunda, que con sus visiones radicales pretende congelar un amplio espacio territorial de nuestro país".

Defensa del ecologista

La directora de Conama, Adriana Hoffmann, quien en la época en que encabezó organizaciones en defensa del bosque recibió financiamiento de Tompkins, persuadió al magnate a que continúe su proyecto en el parque Pumalín, definiendo la iniciativa como un modelo para el desarrollo de la provincia de Palena.

Junto con reconocer su amistad con el filántropo estadounidense, la titular del organismo medioambiental sostuvo que dejar el proyecto sería una "gran pérdida para Chile" y expresó su convencimiento de que el Estado no ha cumplido con los compromisos que se contrajeron hace cuatro años, entre estos formalizar la creación de una fundación sin fines de lucro a la que será transferida la propiedad de las tierras.

Desde el frente ecologista, la defensa de Tompkins fue cerrada. Once organizaciones emitieron un comunicado en que sostienen que la compra de predios de bosque nativo en la X Región es un aporte a la conservación del patrimonio natural de Chile, "lo que contrasta con la mayoría de las inversiones extranjeras en recursos naturales, cuyo objetivo es únicamente la explotación de los mismos".

El director del instituto de ecología política Manuel Baquedano dijo que Tompkins recibió señales equívocas del gobierno, cuando en los últimos días apareció en televisión la ministra Mariana Aylwin, quien como parlamentaria se mostró hostil a los planes del empresario.

Baquedano advirtió que las organizaciones ecologistas están dispuestas a iniciar una campaña internacional que partirá por Estados Unidos si a más tardar en julio el gobierno no le otorga el estatus de santuario de la naturaleza al Parque Pumalín.

Según el dirigente ambientalista, el planteamiento será que no puede haber vía rápida para un acuerdo de libre comercio entre Chile y Estados Unidos "si en nuestro país no se respetan las inversiones extranjeras en ambiente".

La llamada bancada verde tampoco se quedó atrás en la defensa del proyecto de Tompkins. El diputado Guido Girardi (PPD) denunció que hay algunos parlamentarios y autoridades que "tienen una reserva filosófica e ideológica, sumada a nacionalismos exacerbados, pero que no las expresan cuando las empresas transnacionales vienen a cortar los bosques naturales".

"Este es un proyecto muy importante para Chile. Ojalá vinieran más empresarios a comprar en Tierra del Fuego y la Patagonia, antes de que se destruyan, porque después nos vamos a arrepentir toda la vida por haber perdido un patrimonio maravilloso", apunta Girardi.

Para el diputado socialista Alejandro Navarro, lo que ha quedado en evidencia en toda esta polémica son las "dos almas" de la Concertacion en torno al modelo de desarrollo para Chile.

"Lo que no acepto es el doble estándar en mi gobierno", se queja el legislador. "Cuando los terrenos se vendieron a Trillium a dos dólares la hectárea, incluidas las vicuñas y los bosques de lenga, nadie dijo nada. En cambio se objetan las compras que hizo Tompkins para preservar los bosques nativos".

En medio de la lluvia de pronunciamientos, se asegura que el gobierno ya decidió que la ministra de Educación firme en los próximos días o semanas el decreto que declara Santuario de la Naturaleza al parque Pumalín. La incógnita que inquieta a muchos, entre ellos al ex presidente Frei, es si el acuerdo firmado en 1997 será respetado en su integridad por el empresario estadounidense. Uno de sus puntos centrales dice que se garantizará el libre acceso a personas y empresas que realicen en forma lícita actividades mineras, pesqueras o acuícolas en los sectores costeros o colindantes al parque.

CLAVES ECOLÓGICAS

PREGUNTAS y respuestas para entender el caso Tompkins:

- ¿A cuánto ascienden los territorios de Tompkins?

- A 410 mil hectáreas en la provincia de Palena. Equivalen a la cuarta parte de su territorio. La mitad de la comuna de Hualaihué y parte importante de la de Chaitén. Es como la distancia entre Santiago y Chillán.

- ¿A cuánto asciende la inversión del magnate norteamericano?

- A 25 millones de dólares aproximadamente.

- ¿Cuál es su objetivo?

- Crear una gran reserva ecológica y conservar puro el medio ambiente.

- ¿Qué apoyos fuertes tiene en el gobierno?

- En primer lugar, el Presidente Ricardo Lagos, quien valora positivamente el proyecto que el norteamericano desarrolla en el sur del país. Luego, su amiga Adriana Hoffmann, secretaria ejecutiva de la CONAMA, a quien ayudó a financiar organizaciones defensoras del bosque cuando aquella estaba afuera de la función pública. Entre los ministros, su apoyo más firme es el ministro Secretario General de la Presidencia, Alvaro García, y entre los parlamentarios Guido Girardi (PPD), Alejandro Navarro (PS), Gabriel Ascencio (PDC), Tomás Jocelyn Holtz (PDC), Leopoldo Sánchez (PPD). Y, por supuesto, todas las organizaciones ecologistas.

- ¿Quiénes han planteado reparos a su proyecto?

- Con distintos matices, el ex presidente Eduardo Frei, los senadores DC Sergio Páez, Adolfo Zaldívar, Rafael Moreno y Gabriel Valdés, Rodolfo Stange (pro UDI), el diputado Claudio Alvarado (UDI), los cuatro alcaldes de la zona.

- ¿A cuánta gente da trabajo Tompkins en sus tierras?

- Alrededor de 100 personas.

- ¿Cuáles son las principales acusaciones que pesan sobre el magnate norteamericano?

- Las crecientes presiones a los colonos para adquirir sus tierras con el consecuente despoblamiento de la extensa zona fronteriza con Argentina.

- ¿Cuál es el proyecto de Tompkins?

- Que el parque Pumalín, que formó al adquirir 300 mil hectáreas de tierras a través de la Fundación Conservation Land Trust, se convierta en un santuario de la Naturaleza. Esta es una designación especial del Estado de Chile para proporcionar protección adicional ambiental donde no se permiten actividades industriales.

- La fundación ambiental, con base en los Estados Unidos, donará estas tierras a una entidad chilena, la Fundación Pumalín, para su administración y desarrollo, como parque Nacional, con pleno acceso público, pero como una iniciativa privada.

- ¿Qué incluye el proyecto?

- La página web de la fundación señala: un sistema de guarda parques sin uniformes para administrar las tierras agrícolas adyacentes a las del Santuario de la Naturaleza. Los pequeños campos demostrativos con actividades productivas, tales como la crianza de animales, producción de quesos y miel, artesanía en tejidos de lana y huertos orgánicos, son estaciones del Parque en distintos sectores que dan presencia, cuidado y atención a los visitantes. De este modo, dice la fundación, se espera compatibilizar la conservación con una contribución productiva a la economía local.

- Un segundo objetivo es ofrecer a los chilenos y visitantes extranjeros la oportunidad de experimentar una naturaleza prístina, adquirir mayor conciencia del mundo natural, a cambio de convertirse en defensor de la naturaleza en sus vidas cotidianas valorando la biodiversidad.

- ¿Qué implica tener una reserva con categoría de santuario de la naturaleza?

- El artículo 31 de la ley 17.228 señala que los sitios declarados bajo esa categoría quedarán bajo la custodia del Consejo de Monumentos Nacionales, el cual se hará asesorar para estos efectos por especialistas en ciencias naturales. No se podrá, sin la autorización previa del Consejo, iniciar en ellos trabajos de construcción o excavación, ni desarrollar actividades como pesca, caza, explotación rural o cualquiera otra actividad que pudiera alterar su estado natural.

EL ACUERDO

MUCHOS de los críticos de Douglas Tompkins dudan de que éste pueda cumplir algunos puntos del acuerdo que en 1997 suscribió con el entonces ministro secretario general de la Presidencia, Juan Villarzú.

Esas aprensiones se basan en los principios de la Fundación Pumalín que administrará el parque del mismo nombre, una vez que se le otorgue la personería jurídica.

En esos principios se critican los problemas que, a su juicio, han llevado a la humanidad a su fase más precaria de su historia.

Por ejemplo, cuestionan la "adoración a la tecnología" y la "ética preponderante en la sociedad occidental que considera que el crecimiento económico, la economía de mercado, la globalización económica y estilos de vida para acumular comodidades son deseables y/o posibles en un planeta finito".

Uno de los puntos más controvertidos de esos principios es el que plantea que en los temas de población "queremos ayudar a articular y sostener una visión del mundo con menos gente que en el presente, y definir beneficios económicos, políticos, sociales y ambientales de un mundo menos poblado".

Algunos de los compromisos asumidos por Tompkins en 1997 son los siguientes:

- coordinar con las autoridades regionales y comunales para que las obras de infraestructura que se realicen sean funcionales con otras de adelanto que el Estado haga en la zona;

- garantizar el libre acceso a personas y empresas que realicen en forma lícita actividades mineras, pesqueras o acuícolas en los sectores costeros o colindantes al parque;

- entregar al Estado o a terceros en servidumbre, arrendamiento o usufructo los terrenos que sean necesarios para la materialización de proyectos en que existe interés público, por las normas legales vigentes;

- facilitar el acceso y tránsito expedito por el parque de funcionarios públicos y de las empresas del Esado que lo requieran;

- garantizar los actuales usos y costumbres en materia de tránsito por los predios, permitiendo libre acceso a los propietarios, colonos, faenas y empresas existentes en la zona, construyendo las servidumbres que se requieran;

- facilitar tareas de prospección mineras y energéticas a los organismos, servicios o empresas del Estado como a personas y empresas particulares dentro de los terrenos.

COMPROMISO MUTUO

DESPUES de una semana de fuertes controversias sobre el destino del parque Pumalín, el ministro secretario general de la Presidencia, Alvaro García, recibió en la tarde del viernes al empresario Douglas Tompkins en La Moneda.

En ese encuentro hubo coincidencia en concretar en el más breve plazo las condiciones del acuerdo de 1997, lo que permitirá declarar Santuario de la Naturaleza a las casi 300 mil hectáreas de la Décima Región.

El acuerdo entre García y Tompkins establece, en primer término, realizar todas aquellas acciones tendientes a regularizar los títulos de dominio de los colonos que tengan peticiones en áreas dentro del territorio que formará parte del parque Pumalín.

En segundo lugar, constituir jurídicamente la fundación que será propietaria y administradora del parque, en cuyo directorio de siete miembros será incluido el intendente de la X Región.

Tompkins deberá individualizar con precisión los terrenos que se acordó transferir gratuitamente a la fundación Parque Pumalín y que formarán parte del patrimonio de la fundación.

El gobierno, a su vez, se comprometió a conceder la exención de los impuestos a la donación que gravará el aporte modal o gratuito de los terrenos del Parque que formarán parte del patrimonio de la Fundación donataria.

García destacó que el único elemento nuevo con relación al acuerdo de 1997 es que Tompkins someterá voluntariamente el proyecto Pumalín al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, para que de esta manera la ciudadanía pueda conocer y opinar sobre el mismo y la contribución al desarrollo local que éste representaría.

El estudio - subraya el acuerdo- explicitará las diversas definiciones de zonas de uso, posibilidades de acceso y el proyecto turístico, entre otros puntos.

Como contrapartida a estos compromisos de Tompkins, el gobierno declarará - conforme a la normativa legal vigente- Santuario de la Naturaleza los terrenos que formarán parte del parque.

Tompkins reiteró los compromisos contenidos en el acuerdo suscripto el 7 de julio de 1997 y los del documento del viernes, declarando que todos ellos son extensivos tanto en lo que a él respecta como a las demás personas naturales o jurídicas relacionadas con su persona.

El ministro García enfatizó que si bien el acuerdo no tiene validez legal (es un pacto de caballeros), tampoco contiene elementos que "puedan perjudicar" al Estado.

"En todas los puntos convenidos sólo hay beneficios para el país, y el único peligro es que no se cumpla", subraya.

Para García "en todo caso estamos mejor que sin este compromiso porque, de lo contrario, quedarían todas las tierras para el señor Tompkins, y no en manos de una fundación privada sin fines de lucro".


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