Santiago de Chile, Sábado 31 de Marzo de 2001
No hay obstáculos objetivos para el surgimiento y desarollo de un empesario regional fuerte, capaz de orientar la economía por una línea competitiva en el nivel mundial.

La Otra Cara de la Araucanía

Eduardo Klein Koch

La Región de la Araucanía - 32 mil km cuadrados, un millón de habitantes, 120 años de vida, capital Temuco- nació de la globalización de la segunda mitad del siglo XIX y la fuerza expansiva de la industrialización europea. El progreso material de los primeros años estuvo unido a los conocimientos técnicos y capital traídos por los inmigrantes y a la mano de obra de la población nativa. La producción y el comercio se desarrollaron por la demanda de los mercados suprarregionales (trigo, maderas, ganado).

Hasta hoy el hilo conductor del progreso y crecimiento económico de la Región es el de la globalización. Donde ella no ha llegado - comunidades mapuches de autosubsistencia- hay pobreza y atraso, aunque el pueblo mapuche se ha sentido siempre atraído por el progreso material-tecnológico de la globalización. No hay propiamente una internacionalización regular y continua de la economía de la Región, debido, entre otros factores, a la poca preparación de sus empresas e instituciones frente al fenómeno. Existe, además, la sensación de que actuar en la economía mundial es un juego de suma cero: lo que un sector gana en dinamismo y rentabilidad lo pierde otro que no puede competir.

Aunque los costos de la globalización se repartan de manera desigual entre los sectores de la economía regional, los beneficios son incontrarrestables. El bienestar de la Araucanía está íntimamente unido a los beneficios aportados por la globalización. Corresponde ahora, sin embargo, profundizar la reestructuración de la economía local, producto de su apertura y desregulación. Establecer mecanismos para la sobrevivencia de sectores productivos relevantes. Tener claras las razones de cómo y por qué crece una economía regional en un mundo globalizado. Estar dispuestos - empresarios e instituciones- a cambios radicales en la trama productiva de la Región. Estar preparados frente al hecho de que la apertura comercial externa implica una más rápida absorción local de capital y tecnología, y la posible llegada de inversionistas externos con pautas de comportamiento diferentes a las de hoy.

En el sistema económico liberal, sus participantes - desde el propietario de una vaca hasta las grandes empresas forestales- reconocen que son afectados por la acción de otros y que su acción debe adaptarse a la luz de la interdependencia en que viven. Actuar en el orden económico internacional exige que la Región cuente con reglas, procedimientos e instrumentos que funcionen coherentemente. Debe llegarse a un sistema regional de inserción y operación internacional.

Todo ello ocurre ya en el sector forestal/celulosa. Hay un patrón de especialización productiva altamente eficiente y competitivo, estrechamente conectado a los mercados internacionales. El sector forestal lidera el proceso de globalización de la economía de la Región. Con las casi 350 mil há de pino radiata plantadas en la actualidad, la industria forestal tiene garantizados unos 130 millones de m de materia prima para los próximos 30 años.

Exportada como rollizos - al precio actual- la Región cuenta con un activo de unos cuatro mil millones de dólares; exportada como madera aserrada, el activo nominal sube a unos seis mil 500 millones de dólares; exportada en forma de partes y piezas, el activo es de ocho mil 500 millones de dólares (precios constantes), y, convertida en muebles, la zona tendría un activo nominal de unos 12 mil millones de dólares. Como comparación, las 160 mil há de trigo producen 5,8 millones de qq a un valor de 84 millones de dólares. Toda la masa ganadera de la Región - 1,5 millón de cabezas- vale unos 55 millones de dólares. Los 200 millones de litros de leche anuales de la Región valen unos 42 millones de dólares.

A la luz de estos valores, podemos concluir que el sustento del crecimiento económico de la Región de la Araucanía está en la madera. La estrategia de desarrollo futuro debe centrarse en agregar valor a este recurso natural. Los demás sectores - agroindustria, turismo, frutales- son complementarios. El crecimiento explosivo del rubro servicios es resultado de lo productivo. Sin un eje productivo sustentador del crecimiento, estos servicios se desmoronan.

El pino radiata puede ocupar - según un reciente estudio de la Corporación de Desarrollo de la Araucanía- un nicho en el mercado mundial de muebles de madera y materiales de construcción. El creciente interés de los consumidores por maderas templadas blandas sitúa al pino radiata, por su fácil manufactura, en una posición espectable en el mercado mundial. Sólo en EE.UU. se venden muebles por 60 mil millones de dólares, siendo los de madera 5,3 mil millones de dólares. Chile exporta sólo 45 millones de dólares (1999).

Hacer de la Araucanía la "Región del Mueble" en Chile - ya hay varias empresas regionales exitosas- es adoptar un patrón de especialización productiva similar al que existe en la industria forestal, controlada por fuertes conglomerados de capital nacional.

La dimensión cultural-intelectual de la IX Región, la forma de pensar sus problemas de identidad, la manera de ver las cosas y el mundo, sus sistemas valóricos y sus conductas, son propias de una sociedad emergente capaz de dar soluciones modernas, equilibradas y realistas a los desafíos económicos del presente.

No hay obstáculos objetivos para el surgimiento y desarrollo de un empresariado regional fuerte, capaz de orientar la economía por una línea competitiva en el nivel mundial. La industria de la madera y el mueble debe ser para la Araucanía lo que la fruta para Aconcagua, la minería para Antofagasta o los salmones para Puerto Montt.

Eduardo Klein Koch, Dr. Ph.
Director Ejecutivo
CorpAraucanía Temuco



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