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Danny Maldonado, estudiante de Medicina en la ELAM
“En Cuba debemos imponer nuestra identidad”

Por Pedro Cayuqueo* / Kolectivo Lientur / 24 de noviembre de 2003
 

Danny Maldonado Melillán tiene 24 años, proviene de la comunidad Meli, ubicada a unos 100 kilómetros de Temuco camino a la zona pehuenche de Icalma. Desde hace tres años, junto a otros 35 jóvenes mapuche, Danny cursa estudios de Medicina en la prestigiosa Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana, Cuba. De paso por Chile en el mes de agosto para realizar trabajos voluntarios, Azkintuwe conversó con él para interiorizarnos un poco más acerca de su experiencia en la isla de la “Revolución”, el tipo de educación que reciben de los cubanos, las motivaciones profesionales que les permiten soportar la lejanía de sus familias y también sobre sus planes para el ansiado día del retorno.

De paso, la conversación nos permitió aclarar algunos mitos y prejuicios que rondan sobre la estadía de estos estudiantes en Cuba y que para Danny sólo corresponden a comentarios de personas “desinformadas”. “No somos comunistas ni estamos allá gracias a ese partido”, señala de entrada y categórico. He aquí entonces la trascripción de sus palabras.

-Danny, cuéntanos sobre tu vida, de dónde provienes, cuál es el origen territorial de tu comunidad.

Yo vengo de la zona de Melipueco. Hice mi enseñanza básica en el mismo Melipeuco y mi enseñanza secundaria en la comuna de Padre las Casas. Allí estuve un año estudiando y trabajando para poder cancelar el arriendo de una pieza, aunque luego de tocar muchas puertas pude ingresar al hogar estudiantil del Liceo Oscar Moser. Al terminar estos estudios la principal preocupación mía y de varios otros compañeros mapuche era como poder continuar estudios superiores, ya que carecíamos de recursos económicos. Ese era un gran problema que teníamos todos, ya que proveníamos del campo y nuestras familias difícilmente podrían ayudarnos a costear la universidad. Pese a eso, me arriesgue y como tenía buenas notas, decidí continuar estudios de Técnico en Enfermería en el Instituto Santo Tomas de Temuco. Eso fue el año 1998, el mismo año que hice mi ingreso al Hogar Universitario de esta ciudad. Ese año sería muy importante para mí, ya que no sólo pude cumplir el sueño de cursar una carrera de nivel superior, sino que además pude ingresar como becario al Hogar Mapuche, del que se hablaba mucho en el Liceo, y a la vez integrarme de lleno al movimiento mapuche.

Desde ese entonces comienza en mi una especie de transformación, en el sentido de adquirir conocimientos mapuche, de reconocer a mi gente, de compartir con otros hermanos una identidad, una idea política respecto de lo que éramos como pueblo. Eso antes no había ocurrido, uno claro se sentía mapuche y todo eso, por el apellido generalmente, pero no al grado de comprometerse con la lucha de su gente. Ese cambio o el ser capaz de adquirir esa conciencia política, yo se la debo a mis tres años de estadía en el Hogar Universitario, que fue una verdadera escuela en mi caso y creo que para la mayoría de los jóvenes que han pasado por allí, más allá de algunos casos lamentables de hermanos que tenían grandes discursos y que hoy veo trabajando para el gobierno.

Después de tres años de estudio, egresé de la carrera y opte por hacer mi práctica en el Hospital Maquehue, ya que siempre me interesó el trabajo intercultural que allí realizaban los hermanos, basado en el respeto de nuestra medicina, de nuestras machi, de nuestras yerbas medicinales, etc. Me llamaba mucho la atención que tuvieran un Consejo de Sabios y que se respetaran las formas tradicionales de organización de nuestra gente. Por estas razones me integré al Hospital, por dos meses, teniendo la oportunidad de corroborar todo esto que te comento y que me convenció de que era posible implementar una medicina con mayor cercanía a nuestra gente. La gran aceptación que las propias comunidades manifestaban respecto del trabajo desarrollado en Maquehue me convenció de que era un camino correcto y un norte para mi formación como profesional de la salud.

-¿Cuándo surge para ti la posibilidad de continuar estudios de medicina en Cuba?

Surge en el Hospital Maquehue. Estando trabajando allí me ofrecen los encargados del Hospital la beca para viajar a Cuba a continuar estudios de Medicina. Yo hasta ese momento sabía muy poco de la beca, ya que existía muy poca información al respecto, sobre cómo postular, dónde postular y todo eso. Pero en mi caso fue la organización de salud de Maquehue la que patrocina mi postulación. Ese año postulamos cerca de 40 estudiantes y quedamos finalmente 10, tras pasar exámenes de conocimientos, psicológicos y demostrar un trabajo de tipo social con nuestra gente. Esto último lo hacía cada institución, de poner requisitos, tales como estar dentro del movimiento mapuche, tener cierta trayectoria de trabajo al respecto. Todo esto lo veía una comisión, que después de una evaluación decidía sobre los estudiantes que serían favorecidos con la beca.

-En qué fecha llegaron ustedes a la isla y cuáles fueron sus primeras impresiones. Nos imaginamos que el impacto no fue menor, considerando el clima, la cultura, la gente, todo muy distinto al Wallmapu.

Nosotros llegamos el 1 de marzo del 2001 a La Habana, cargados de un montón de sueños y de expectativas también. Cuando nosotros nos fuimos de Temuco no teníamos mayor información respecto de Cuba, todo era nuevo podríamos decir. En realidad era un país desconocido para muchos de mis compañeros, aun cuando habíamos algunos que si teníamos conocimiento del proceso revolucionario que allí se estaba llevando a cabo. Cuando llegamos tuvimos que enfrentarnos a una serie de elementos nuevos, tales como ideas distintas, compañeros nuevos, una cultura extraña, etc. Comienza entonces un proceso de ambientación. Eso era lo primero que debimos enfrentar y lo más difícil para muchos de nosotros. El calor, estar lejos de la familia, de tus amigos y de tu gente, no era muy fácil para la mayoría.

Nosotros llegamos directamente a la Escuela Latinoamericana de Medicina, que queda como a diez kilómetros de La Habana, en las dependencias de la antigua Escuela Naval Granma. Allí nos acogieron y a los pocos días comenzamos con un período de nivelación de estudios. Esto era necesario ya que la educación en Cuba es de un nivel muy superior al resto de los países de Latinoamérica y debíamos nivelar esta situación para poder continuar con la carrera. Este es el período Pre-Médico, como le llaman. Una especie de colador también, lo mismo que el primer año de estudios. En el caso de mi generación, del año 2001, ingresamos en marzo cerca de 1200 alumnos de toda Latinoamérica y pasamos a segundo año 600.

- Por lo que dices se trataría de un colador bastante efectivo…

Si, un 50 % de nuestros compañeros de la Escuela debieron abandonar sólo el primer año por baja académica. Lo que ocurre es que la exigencia es muy alta, tienes que estudiar todo el día, transformar esta tarea en tu principal preocupación cotidiana. Nosotros en la ELAM somos 24 países de Latinoamérica, incluido algunos países de Africa. Para todos la exigencia académica es altísima, todos los días tenemos evaluaciones, ya sea escritas u orales. El sistema educacional esta diseñado para eso, además que contamos con profesores de un nivel increíble, eminencias en el campo de la investigación médica a nivel latinoamericano y mundial. Nuestro profesor de Anatomía, por ejemplo, es considerado actualmente como uno de los mejores en su especialidad en el continente. También tenemos una profesora de Bioquímica que es autora de muchos libros al respecto. Y así tenemos a un montón de profesores de primer nivel que nos están preparando y que contribuyen a que la exigencia académica sea tan alta. No nos olvidemos que la medicina cubana es considerada hoy como una de las mejores del mundo.

- ¿Y existen condiciones realmente favorables para que los alumnos de la ELAM puedan rendir académicamente?. Es decir, laboratorios, tecnología, textos de estudio, todo eso. Te le pregunto porque mucho se habla del bloqueo y las carencias económicas de la isla…

Mira, siempre se habla de las carencias y la pobreza en Cuba, pero a nivel del desarrollo de la medicina y la investigación científica esta situación es al revés. Los cubanos, quizás más que ningún otro país de Latinoamérica, le asignan una gran cantidad de recursos fiscales a temas como la investigación científica y la preparación de profesionales del área de la salud. Es una inversión a futuro, dicen ellos y por esta razón nosotros contamos con laboratorios de primer nivel, con excelente tecnología. En cuanto a material, no nos falta nada como estudiantes. Durante el año, todos los libros que vamos a utilizar en las clases los entregan ellos, hasta los cuadernos. Eso es parte de la beca, eso es parte de estar becado en Cuba.

- ¿Y qué otras cosas incluye la beca?.

Bueno, muchas otras cosas. Desde el vestuario, la comida, el aseo personal, dinero para subsistir, la estadía, todo eso incluye la beca. Y también nos asignan una cantidad modesta de dinero al mes para nuestros gastos personales. Esto te demuestra que la inversión que esta haciendo el gobierno cubano en todos nosotros es tremenda. Nosotros la hemos calculado por alumno en 10 millones de pesos al año. Una inversión increíble que ningún otro país en el mundo realiza. Los cubanos la atribuyen al espíritu solidario y al internacionalismo que ellos siempre han desarrollado hacia otros pueblos desde el triunfo de la Revolución. Yo creo que mucho de eso hay en esta posibilidad que tenemos los jóvenes mapuche de estudiar en la isla. También la necesidad del régimen de mejorar sus relaciones diplomáticas con nuestros países de origen, lo que es lógico y nadie puede cuestionar. Están en su derecho.
 

DERRIBANDO MITOS

- Por qué no nos comentas un poco sobre el origen de los demás estudiantes de la ELAM. ¿Ustedes están con jóvenes de otras nacionalidades, de Europa por ejemplo?.

No. Nosotros estamos solamente junto a estudiantes provenientes de Latinoamérica y unos cuantos que son de Africa, de países como Nigeria o Guinea Bissau. Somos 24 países reunidos en la ELAM, jóvenes de Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador, etc. Nosotros compartimos con todos ellos a diario, en las salas, en los casinos, en las piezas. En mi curso hay 32 alumnos y son de toda Latinoamérica. La idea de los cubanos es que podamos compartir todos, conocernos y reconocernos como miembros de una gran nación latinoamericana, lo que no siempre cae muy bien en nosotros los mapuche. No lo sé, pero a nosotros nos cuesta creer eso de la gran nación latinoamericana. Los cubanos tienen toda esa idea de José Martí o Simón Bolívar, de la gran patria americana, de la unión de los países, pero nuestra realidad como mapuche dista mucho de esa idea. De hecho, nosotros tuvimos que luchar mucho para que al llegar nos reconocieran como mapuche y no como chilenos. Siempre nos decían, “ustedes son los chilenos que llegaron” y nosotros respondíamos “No!, no somos chilenos, somos mapuche”. Eso cuesta que lo entiendan los alumnos de otros países de Latinoamérica y principalmente los cubanos, para quienes nuestra postura es una especie de atentado a la unidad latinoamericana.

- Esa debe ser una gran batalla que ustedes deben dar a diario en la isla… reafirmar su identidad como mapuche en un ambiente, en un clima de revolución, de hombre nuevo, de internacionalismo y de americanismo tan fuerte.

Si, cuesta pero se avanza. Lo que pasa es que el desconocimiento de los cubanos respecto de los mapuche es demasiado grande. Ellos no conocen nuestra lucha, incluso cuando nosotros comentábamos con algunos profesores de historia de la ELAM sobre Leftraru, sobre la ocupación militar chilena hace poco más de 100 años, ellos se sorprendían. Y claro, ellos fueron colonizados hace 500 años, su población indígena exterminada y les cuesta entender el proceso que hemos vivido los mapuche. Te voy a poner un ejemplo. Tras nuestra llegada a La Habana el 2001, los estudiantes mapuche nos organizamos para la conmemoración del 12 de octubre. Para ello propusimos a las autoridades que todas las banderas de los países latinoamericanos que están izadas en un patio central, incluida la chilena, fueran bajadas ese día a media asta, en señal de duelo. Los cubanos no entendían nada. Las delegaciones de otros países como Argentina, Ecuador, Chile, tampoco. Ellos pensaban que nosotros íbamos a celebrar la llegada de Colón, como lo hacen ellos y otros pueblos indígenas de Centroamérica, pero no, nosotros queríamos hacer una protesta. Al final no se pudo, pero igual hicimos una diferencia como delegación respecto de otros estudiantes indígenas que también son parte de la ELAM y que mantienen una actitud de patriotismo respecto de las banderas de sus estados que nosotros como mapuche no logramos comprender.

- Lo que tu comentas es interesante, esa no comprensión de la realidad mapuche. Tu mencionas también la presencia en la ELAM de estudiantes de otros pueblos indígenas, por qué no nos comentas sobre ellos y sobre las relaciones que mantienen con ustedes.

En la ELAM, aparte de los 24 países latinoamericanos que te mencionaba antes, hay también estudiantes que provienen de 64 pueblos indígenas, que los cubanos llaman etnias o pueblos indios. Con ellos también tuvimos en un principio relaciones un poco difíciles, debido a las posturas políticas de ellos respecto de los estados nacionales a que están sometidos. Ellos de una u otra forma se sienten parte de aquellos países. Los hermanos quechuas se sienten peruanos, los otros bolivianos, los otros mexicanos, etc. Ellos son muy patriotas y lo manifiestan en cada momento. El caso más increíble para nosotros eran los pueblos indígenas de Centroamérica, que además de reconocerse como auténticos Salvadoreños o Guatemaltecos, son profundamente evangélicos. O los indígenas mexicanos, profundamente católicos y seguidores de la Virgen de Guadalupe. Eso nos trajo problemas de comunicación en un principio, ya que siempre en las reuniones destacaba la postura mapuche, de la delegación mapuche, que planteaba algo completamente distinto. Nosotros siempre hablando contra el estado, contra la ocupación militar, de la necesidad de liberarnos como pueblo.

Esto generaba problemas pero luego optamos por privilegiar la convivencia y no discutir con ellos respecto del tema de las nacionalidades. Ahora las relaciones son buenas, de mutuo respeto. Incluso nosotros nos integramos al Movimiento Indígena Afroamericano que existe en la ELAM y allí nos juntamos para discutir sobre los problemas que aquejan a cada uno de nuestros pueblos, entre otras cosas. Nosotros en este sentido tenemos muy buenas relaciones hoy con los compañeros zapatistas que están estudiando en Cuba, nos reconocemos en ellos por el compromiso que manifiestan con el movimiento social en sus comunidades, aun cuando en su caso se trata de un movimiento indígeno-campesino, muy patriota mexicano también.

- ¿Y cómo es la relación que mantienen con los otros estudiantes chilenos becados en la ELAM?.

Bueno, un poco problemática al comienzo también. En la ELAM hay compañeros estudiantes del Partido Comunista, del Frente, hijos de detenidos desaparecidos, miristas, incluso demócrata cristianos. Con ellos teníamos muchas discrepancias en un comienzo, ya que nuestras demandas son distintas y eso generaba roces en algunas discusiones más políticas, por decirlo de alguna manera. Es cierto que tenemos un enemigo en común, el sistema capitalista que nos oprime como pueblos por igual, pero existe una diferencia en nuestras reivindicaciones que a nosotros nos gusta remarcar y a ellos les cuesta asumir. Nosotros siempre enmarcamos nuestra estadía en Cuba en un proyecto político de pueblo, nos sentimos parte de ese proyecto de autonomía que se esta construyendo en el Wallmapu y eso es difícil de entender para los compañeros chilenos comunistas.

- Eso que tu mencionas es interesante. Lo digo por la vinculación que se hace en el Wallmapu de ustedes con el Partido Comunista, mucha gente piensa o dice que ustedes son comunistas…

Si, hemos escuchado esos comentarios, pero sólo reflejan un desconocimiento de nuestras actividades allá en la isla. Nosotros no somos comunistas ni estamos allá gracias al partido. Nosotros pudimos postular porque organizaciones mapuche lograron acceder a los cupos que el gobierno cubano, que el Ministerio de Relaciones Exteriores Cubano, pone a disposición cada año. Tampoco recibimos una formación marxista o instrucciones de guerrilla o cosas por el estilo y quién plantee eso simplemente esta delirando. El gobierno cubano es muy respetuoso de nuestras luchas, de nuestras ideas y desde el primer día que llegamos nos rayaron la cancha respecto de las cosas que podíamos o no hacer. Con decirte que ni siquiera a las manifestaciones de apoyo al régimen nos dejan asistir normalmente. Nos pasó hace unos meses, cuando la Unión Europea condenó a Cuba por supuestas violaciones de derechos humanos. Esa vez se organizó una gran marcha en La Habana y todos los estudiantes cubanos de la ELAM comenzaron a organizarse para participar. Entonces nosotros también quisimos hacerlo, apoyar a su pueblo y los compañeros nos dijeron. “No compas, este asunto es de nosotros”. Ellos son muy celosos de su Revolución, muy orgullosos de lo que han logrado y no permiten que cualquiera participe de sus actividades, lo que me parece muy bueno, muy serio de su parte.

- Entonces es un mito aquello de las escuelas de guerrilla o la instrucción marxista…

Nosotros estamos allá en Cuba preparándonos como médicos, como profesionales de la salud. La única instrucción especial y que reconozco en la ELAM es aquella de enseñarnos a ser solidarios, a ser consecuentes con nuestra gente, con nuestro compromiso con las comunidades. A nosotros nos están preparando como médicos, pero no como simples médicos. Nos están preparando como médicos al servicio de un pueblo, de nuestro pueblo. Yo sé que existen grandes incógnitas respecto de lo que nosotros estamos haciendo allá en Cuba, muchos rumores que yo quiero desmentir también en esta entrevista. Nuestra misión en Cuba es prepararnos intelectualmente para servir a nuestro pueblo, estudiando, nos sacamos la mugre estudiando y eso debieran entender todos aquellos que hoy critican nuestros esfuerzos sin conocernos.

MÉDICOS PARA EL PUEBLO

- Por qué no nos comentas un poco el estilo de formación académica que ustedes reciben en la ELAM.

La formación que nosotros recibimos se enmarca en aquello que los cubanos llaman la medicina social, al servicio de la comunidad. A nosotros nos están preparando como médico general integral. Nos inculcan bastante la validez que tiene el ser humano, el paciente, visto desde un punto de vista social y espiritual, una forma de ver la medicina muy parecida a la de nuestro pueblo, donde el medio ambiente social y natural determina muchas veces el surgimiento de enfermedades o patologías. También se le da mucha importancia en nuestra formación a la medicina preventiva, que es una de las grandes características del sistema de salud cubano. Ellos en muchos casos ya no se dedican mucho a curar enfermedades, sino más bien a trabajar en su prevención. Ese es un trabajo que los cubanos vienen impulsando desde que triunfa la Revolución y con mucho éxito. Yo creo que esta visión de servicio a la comunidad y de impulsar la medicina preventiva es un gran aporte que la ELAM está haciendo en nuestra formación como profesionales y que podría ser de gran ayuda en el Wallmapu, al implementar, por ejemplo, planes interculturales de salud.

- Tu mencionas la salud intercultural, ¿cómo crees que esta formación de la ELAM pueda favorecer un sistema de salud de esas características entre los mapuche?.

Yo creo que puede favorecer en muchos aspectos, ya que la denominada salud intercultural que hoy se desarrolla en la zona sur tiene bastante poco de intercultural. Es más bien medicina folclórica. Y esto lo digo porque sigue siendo curativa, sigue siendo elitista, sigue negando en muchos casos el conocimiento de nuestras machi, de nuestras yerbas medicinales. Como decía una lamngen, no sacamos nada con que los hospitales tengan letreros en mapuzugun, si la salud que los mapuche siguen recibiendo es la misma de hace 20 o 5 años atrás. O que tengamos un espacio reducido para una machi en algún hospital denominado intercultural, casi como algo folclórico. Un caso aparte es la experiencia del Hospital de Maquehue, espacio donde yo mismo me forme antes de viajar a Cuba, pero esa es una experiencia alejada de los planes de salud del gobierno. Lo que el Ministerio de Salud plantea hoy no es interculturalidad, para nada y yo creo que la experiencia cubana, la forma en que ellos conciben el ejercicio de la medicina, tiene mucho que aportarnos para acercarnos a una verdadera salud intercultural.

- Ustedes recientemente desarrollaron trabajos voluntarios en distintas postas rurales de la región. ¿Cuál era la idea de estos trabajos?.

La idea era básicamente conocer la realidad de aquellos recintos y acercarnos a nuestras comunidades. Esto lo habíamos estado discutiendo en Cuba como estudiantes mapuche, es decir, la forma de poner en práctica lo que estabamos aprendiendo, y formulamos un proyecto que tuvo buena acogida en la Seremi de Educación, principalmente en la señora Yolanda Nahuelcheo que es la encargada de Salud Intercultural. Esto nos permitió enviar dos grupos de estudiantes, siete a Lautaro y siete a Imperial, específicamente a Chol-Chol. A mí me correspondió ir al sector de Huentelar en Chol-Chol y lamentablemente la realidad que nos tocó ver fue de muchas carencias. Carencias en todo sentido. Tanto en la implementación de las postas como en el acceso de nuestra gente a la atención primaria. Pero las principales carencias o dificultades que yo pude apreciar están en otro ámbito y aquí quiero retomar la idea de los cubanos sobre la medicina preventiva y como el ambiente social determina la aparición de algunas patologías.

Señalo esto porque la realidad en que viven nuestros viejos en las comunidades es terrible. Nosotros lo pudimos constatar en esta visita. La soledad en la cual están inmersos es muy dañina para ellos. Y todos sabemos que es una soledad forzada, es decir, no natural, ya que se debe a la migración de la juventud que es provocada a su vez por la falta de tierras, por la escasez de territorio para trabajar. Migración que por lo demás pasa a formar parte en las ciudades de los estratos más bajos, en los cinturones periféricos, con malos trabajos, mala calidad de vida, repitiendo un circulo vicioso de patologías. La misma soledad de los viejos los lleva a tener enfermedades como el stress, cuadros depresivos, hipertensión, etc. Y la mala calidad de vida de nuestros hermanos en las ciudades también les generan enfermedades de ese tipo, además de aquellas gastrointestinales derivadas del cambio radical en su dieta alimenticia.

- En aquellos sectores que tu mencionas, ¿todavía los hermanos practican la medicina mapuche?.

Lamentablemente muy poco. Casi nada y ese es otro aspecto negativo que pudimos observar y que, según mi opinión, se relaciona con la proliferación de las iglesias evangélicas en dichos sectores rurales. Yo personalmente vi muchas iglesias. No es malo que los hermanos tengan su fe, que asuman una religión que los identifique, pero el accionar de las iglesias en las comunidades, algunas de ellas podríamos llamarlas sectas, generan un grave daño al conocimiento mapuche. Especialmente en el área de la medicina. La gente en esos lugares dejó de creer en su medicina, en sus machi, en sus lonko. No respetan el kimun mapuche y eso desemboca en una desvalorización de lo nuestro.

En el sector donde yo estuve, por ejemplo, los peñi sacan agua del río Chol-Chol, un río bastante contaminado. Entonces ellos contaban que siempre andaban enfermos, por una u otra cosa. Yo les preguntaba que hacían entonces y ellos me decían que preferían ir al Consultorio de Chol-Chol a vacunarse en vez de recurrir a una machi de la comunidad. Eso respondían. También nos dimos cuenta que desconocían totalmente las propiedades medicinales de algunas especies arbóreas de su propia zona, plantas y árboles que la medicina mapuche viene utilizando desde hace cientos de años. Todas estas son cosas que observamos y que a nosotros nos preocupan como futuros médicos y como mapuche. Yo veo que nuestro pueblo está enfermo y si nosotros, como mapuche, no hacemos algo por recuperarlo nadie más lo va a hacer.

- Tu hablas de un pueblo enfermo y de la necesidad de todos nosotros de cambiar esta realidad. ¿Sientes que se están haciendo actualmente los esfuerzos necesarios?.

Yo creo que hay avances, lentamente estamos avanzando en esa dirección. La experiencia del Hospital Maquehue que yo siempre rescato apunta en ese sentido. También otras experiencias menos conocidas, pero que implican el fortalecer nuestra propia medicina. Que nosotros estemos estudiando en Cuba, que muchos jóvenes de nuestro pueblo se estén preparando como médicos, también es un avance, más aun si ese esfuerzo que nosotros hacemos se puede enmarcar algún día en un proyecto político de pueblo. Ahora, tampoco debemos engañarnos. Nosotros estamos haciendo esfuerzos, estamos preparándonos, pero existe una gran responsabilidad del movimiento mapuche, de las organizaciones que posibilitaron nuestras becas, en preparar las condiciones para nuestro regreso al Wallmapu. Esa es una preocupación que tenemos como estudiantes, ya que nosotros tenemos muchas ganas de volver al territorio y servir a nuestra gente, pero también hay otros que debieran preocuparse desde ya de generar las mínimas condiciones que nos permitan cumplir este desafío. Imagina que en dos años más comienzan a llegar peñi y lamngen al territorio desde la isla, médicos que van a necesitar la infraestructura y los recursos para trabajar.

-Lo que tú planteas es toda una responsabilidad. Es decir, muchos hablan de ustedes, de los futuros médicos mapuche, pero poco se sabe de cuales son las medidas que se están tomando para cuando regresen desde Cuba.

Efectivamente. Ese es un tema que nos preocupa mucho. Y nos preocupa porque se puede dar el caso que todos terminemos trabajando en el sistema público o privado de salud. Es decir, en clínicas privadas donde hoy esta en boga la medicina preventiva y la homeopatía. O en el servicio público, fortaleciendo esta caricatura de salud intercultural que esta implementando el gobierno para con nuestra gente. Eso sería lamentable, pero es el escenario que podemos encontrar si el movimiento no asume con responsabilidad esta tarea que te menciono. De hecho, el gobierno esta muy atento en nosotros, en la preparación que estamos recibiendo en la isla. No por nada hemos recibido visitas de la Ministra Bachelet, cuando era encargada de la salud en Chile, y gente del Mideplan. Ellos nos han visitado y no creo que sean visitas inocentes.

- Es paradójico que los visiten siendo que el gobierno chileno, por lo que sabemos, no les reconoce a ustedes los estudios en Cuba.

Si, es extraño, pero ocurre. Nosotros hemos tenido grandes problemas con las autoridades, principalmente por el hecho de que se niegan a reconocer nuestra calidad de becarios en Cuba. Esto trae múltiples complicaciones para nosotros, como el tener que cancelar una fuerte suma de dinero, cerca de 1.200 dólares, para convalidad estudios en Chile una vez de regreso. Para nosotros es muy difícil, por no decir imposible, desembolsar esa cifra de dinero y hemos manifestado a las autoridades la posibilidad de librarnos de esa obligación. Nosotros no estamos pidiendo que nos reconozcan los títulos sin trámites, de hecho estamos dispuestos a rendir exámenes de conocimiento en la Universidad de Chile porque nos sentimos muy confiados de nuestra capacidad, pero este impuesto es exagerado. Más aun si tomas en cuenta que la mayoría de los becados en Cuba, mapuche y chilenos, somos parte de los sectores sociales más postergados y humildes. A nivel nacional existe una Asociación de Padres de los estudiantes becados en Cuba, ellos están en conversaciones con el gobierno para resolver este asunto. Yo espero que se logre un cambio y se eliminen estas trabas que son políticas.

* Artículo publicado originalmente en el Periódico Azkintuwe, Nº1, Octubre de 2003.