Transcripción mecanográfica, efectuada desde el grupo parlamentario del PSM-Entesa Nacionalista, del texto íntegro de la "información sobre el  proyecto Ralco y la situación de los pactos acordados para solucionar la problemática con los indios mapuche". El texto original ha sido remitido por  ENDESA a través de su empresa filial GESA (Gas y Electricidad, S.A.) - al Parlament de les Illes Balears, con fecha 4 de agosto de 2000

PROYECTO RALCO

           UN PROYECTO NECESARIO PARA CHILE Y REALIZADO CON PLENO RESPETO A LAS COMUNIDADES INDÍGENAS Y AL MEDIO AMBIENTE.

 Endesa. Julio de 2000.

          1.  MARCO EMPRESARIAL Y ORIGEN DEL PROYECTO.

El proyecto de construcción de la Central Hidroeléctrica de Ralco, en el curso superior del río chileno Bío-Bío fue, en su origen, una iniciativa de la Compañía eléctrica chilena Endesa (Empresa Nacional de electricidad S.A.), también conocida con el nombre de Endesa Chile, o Endesa de Chile, para distinguirla de la Empresa eléctrica española del mismo nombre.

Endesa Chile se constituyó en 1943 con el objeto de llevar a cabo el Plan de Electrificación del país, incluyendo la generación, transporte, producción y distribución de energía eléctrica.

Durante 42 años Endesa Chile perteneció al Estado, alcanzando un papel preponderante en el sector y llegando a ser una de las empresas más importantes del país y la base de su desarrollo hidroeléctrico. Las inversiones fueron cuantiosas y se desarrollaron importantes obras de ingeniería, electrificación y regadío.

En el marco de estas actividades, Endesa Chile obtuvo en 1987 la adjudicación, por parte del Estado chileno, del derecho de aprovechamiento de agua para construir una central hidroeléctrica, la Central de Ralco, en el curso superior del río Bío-Bío, en cuyo cauce ya se habían construido con anterioridad otra central de potencia similar, denominada Pangue, en la región precordillerana de los Andes.

Entre tanto, a mediados del decenio de los ochenta, como consecuencia de la política de privatizaciones emprendida por el gobierno de Chile de aquellos años, Endesa Chile se preparó para su privatización, para lo cual separó las actividades de distribución de las de generación y se preparó para incorporar a los Fondos de Pensiones y a particulares como accionistas de la sociedad.

El proceso de privatización comenzó en 1987 con una serie de ofertas públicas de venta de acciones, aunque dada la magnitud de la empresa, el proceso no fue completado hasta 1989.

Al tiempo que Endesa Chile completaba su privatización en 1989, también lo hacía la Compañía Chilena Metropolitana de Distribución Eléctrica, S.A., creándose para su control Enersis, S.A., que se constituyó en su accionista mayoritaria.

Enersis, S.A. inició ese mismo año la adquisición de acciones de Endesa Chile, de la que en 1996 alcanzaba a poseer el 25,3%.

En octubre de 1994, a la vista de las necesidades de nueva potencia eléctrica instalada que se percibían en Chile, Endesa Chile, en la que que Enersis poseía ya una importante participación, decidía acometer la construcción del Proyecto Ralco. Una de las primeras decisiones que se adoptaron fue la de presentar el Proyecto a la comunidad indígena afectada, compuesta por 91 familias de las comunidades pehuenches Quepuca-Ralco y Ralco Lepoy e integrada por un total de 385 personas.

En paralelo, en diciembre de ese mismo año de 1994, Endesa Chile presentó el Proyecto al director nacional de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y lo sometió voluntariamente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

En octubre de 1996, la Comisión Nacional de Medio Ambiente chilena (CONAMA), autorizó las obras preliminares. También lo hizo la Dirección General de Agua (DGA), organismo que aprobó y autorizó la totalidad de las obras hidráulicas, lo que permitió que se iniciaran los trabajos preliminares de obras civiles necesarios para la construcción de la central. En esas fechas se obtuvieron también los primeros acuerdos firmados con los propietarios indígenas de las tierras afectadas, que se presentaron a CONADI. Finalmente, en septiembre del año 1998 se aprobó el estudio de impacto ambiental para el proyecto.

Debe señalarse que una pequeña parte de las familias indígenas afectadas por el Proyecto mostró desde su inicio su oposición y ha venido desplegando, con la colaboración de algunos grupos de ecologistas, una campaña contra el mismo.

Todo esto quiere decir que, hasta el mes de agosto de 1997, el Proyecto Ralco se puso en marcha y se desarrolló completamente al margen de la Compañía española Endesa, que no tenía hasta ese momento ninguna relación ni con Endesa Chile ni con su accionista Enersis.

En ese mes de agosto de 1997, sin embargo, Endesa, la Compañía española, adquirió el 32% del capital social de Enersis.

A partir de ese momento y hasta la primavera de 1999, la Endesa española dispuso, de manera indirecta, de poco más de un 8% de la propiedad de Endesa Chile, lo que significa que no tenía el control de esta Compañía.

Sin embargo, y a pesar de que no dispusiera de ese control, la Endesa española, desde su entrada indirecta en la propiedad de Endesa Chile, ha compartido respecto del Proyecto Ralco la opinión expresada con anterioridad por otros accionistas de esta Compañía y que puede resumirse del siguiente modo: "la construcción del Proyecto Ralco responde a una necesidad prioritaria de inversión para el abastecimiento de energía eléctrica de Chile, asumiendo Endesa Chile el firme compromiso de llevarlo a cabo con un absoluto respecto tanto a la identidad cultural de la comunidad pehuenche como a las máximas exigencias sociales sobre la preservación del medio ambiente".

En la primavera de 1999, Endesa Chile presentó ala CONADI los acuerdos obtenidos con 84 de las 91 familias indígenas afectadas y comenzaron los traslados de estas familias a los nuevos terrenos y viviendas que se les habían ofrecido.

En estas mismas fechas, concretamente el 8 de abril de 1999, la española Endesa culminó con éxito una Oferta de Adquisición de Acciones que le permitió acceder a la propiedad de un 32% adicional del capital social de Enersis, S.A., con lo que aumentó su participación en esta Compañía chilena hasta el 64%, tomando su control efectivo.

A su vez, y por iniciativa de la Compañía española Endesa, que acababa de convertirse en su accionista de control, Enersis consolidaba también su control sobre Endesa Chile mediante la adquisición en la Bolsa de Comercio de Santiago y en los mercados norteamericanos, a través de un proceso d licitación, de un 34,7% adicional de la Compañía, constituyéndose así, con una participación del 60%, en su accionista mayoritario. A partir de ese momento, es cierto que la Endesa española controla, a través de Enersis, a Endesa Chile. En la actualidad, Endesa Chile es una empresa cuyas acciones se transan en todas las bolsas chilenas y en la Bolsa de Nueva York. Opera en 5 países latinoamericanos con una potencia instalada de 12.250,9 MW, abarcando los negocios de generación, transmisión y transporte de electricidad.

En enero de 2000, el Ministerio de Economía de Chile otorgó a Endesa Chile las concesiones eléctricas definitivas para imponer las servidumbres de utilización de terrenos, en caso que fuese necesario, para la construcción de la Central de Ralco y de las líneas eléctricas necesarias.
Esta decisión confirmó a la española Endesa, en su condición de controladora de Endesa Chile, en la conveniencia de que se prosiguiera con el proyecto de Ralco, por entenderlo conveniente para los intereses de la economía chilena y de sus propios accionistas.

Todos los casos presentado a CONADI por lo que se refiere a permisos para adquirir o gravar tierras indígenas como consecuencia del desarrollo del proyecto han sido aprobados por este organismo. Por lo que se refiere a las familias afectadas, sólo falta llegar a acuerdos con siete de ellas.

Finalmente, cabe señalar que una importante porcentaje de la población pehuenche de la zona ha disfrutado en el pasado inmediato y disfrutará en el futuro, durante el período de construcción de la central, de una oportunidad de trabajo de la que carecería si esta no se construyese y para la cual, esa zona no dispone de alternativas. Esta población pehuenche se ha manifestado insistentemente a favor de las obras de la central.
 

2. JUSTIFICACIÓN DEL PROYECTO

La futura Central de Ralco es un proyecto clave para la autonomía energética nacional chilena y para la obtención de energía limpia con bajos costes.

El Proyecto Ralco nace para dar respuesta al ritmo de crecimiento que experimenta la demanda de energía eléctrica en Chile que, desde 1995, es del orden del 8% anual. Esto significa que en el 2005 será necesario duplicar la producción de energía eléctrica respecto de la que existía en 1995 para abastecer la demanda del país, que pasará de 20.000 GWh a 45.000 GWh.

La construcción de una central hidroeléctrica supone la mejor solución para generar electricidad en un país como Chile que cuenta con el agua como recurso natural ampliamente renovable y prácticamente como única fuente de energía propia.

La generación de energía hidroeléctrica mediante la Central de Ralco presenta fuertes ventajas frente a otros sistemas de producción.

Desde el punto de vista económico, los costes de producción de energía mediante otras alternativas (gas, térmicas convencionales u otras hidráulicas disponibles en el futuro próximo), serían mucho más elevados y desorbitados en un país en vías de desarrollo.

Desde el punto de vista técnico, el río Bio-Bío es ideal para la generación eléctrica ya que sus aguas descienden con mucho caudal en un importante desnivel.

La ubicación de la nueva central, treinta kilómetros más arriba de la actual Central de Pangue, permitirá su incorporación al Sistema Interconectado Central (SIG) de Chile, contribuyendo a la autonomía energética del país.

Este Proyecto es económicamente viable y conveniente tanto para el ciudadano como para el sector productivo de Chile, cuestión fundamental para la entrada de este país en mercados competitivos.
 

3. CARACTERÍSTICAS DE LA CENTRAL RALCO.

La Central Hidroeléctrica Ralco se ubica, en el curso superior del río Bío-Bío a unos 120 km. al sudeste de Los Angeles y a unos 30 km. aguas arriba de la Central Pangue.

Ralco requiere la construcción de una presa de 155 m. De altura en el cauce del río, que dará lugar a la formación de un embalse de 1.222 millones de m3 de volumen total y de 3.467 hectáreas de superficie máxima.

Las aguas a utilizar en la central serán captadas en el embalso y conducidas por un túnel de 7 km. de longitud hasta las unidades generadoras, sin perjuicio de mantener un caudal ecológico mínimo permanente de 27,1 m3 en el lecho del río. La energía generada será conducida mediante una línea de transmisión hasta el SIC (Sistema de Interconexión Central).

Con una potencia instalada de 570 MW, y con una inversión de 93.900 millones de pesetas, 568 millones de dólares, Ralco comenzará a operar en el año 2003 y producirá un promedio anual de 3.380 GW/h.
 

4. EFECTOS EN EL ENTORNO

La preservación del medio ambiente y el respeto a la identidad cultural de la comunidad pehuenche, dos prioridades en este proyecto.

Aun cuando la necesidad del Proyecto Ralco se hace evidente, es claro que la construcción de una central hidroeléctrica de estas características produce efectos sobre el entorno donde se instala.

La interrupción del curso normal del río, la creación de un lago artificial y la necesaria inundación de una pequeña parte de los terrenos ocupados por las estas comunidades pehuenches, que habitan en las tierras del Alto Bío-Bío y que poseen un patrimonio sociocultural de singulares características, son los principales efectos de la construcción de Ralco.

En el Alto Bío-Bío existen actualmente 7 comunidades pehuenches, integradas por unos 4.000 habitantes, de los que sólo 570 viven en el valle del río.

El Proyecto Ralco afecta sólo a 91 familias, 385 personas, pertenecientes a dos de estas comunidades, las denominadas Quepuca Ralco y Ralco Lepoy. La población total de ambas comunidades es de 1.342 personas.

Estas comunidades están localizadas sobre una extensión de 16.000 hectáreas, de las que tan sólo 638, divididas en 98 predios se verán afectadas por la construcción de la Central.

De estos 98 predios, sólo 27 se ven afectados en su totalidad por el embalse y las obras civiles. En los 71 predios restantes la afectación será parcial. En 25 de ellos la afectación no alcanza ni al 25% de su superficie.

Para reducir estos efectos, Endesa Chile diseñó y buscó desde el inicio del Proyecto, los planes y alternativas necesarias, que más allá de cumplir con la legislación vigente, significasen el mayor respeto tanto al entorno ambiental como a la identidad cultural de la población asentada en estas tierras.

El rigor de los estudios de impacto ambiental y el diseño de las alternativas para la relocalización de los afectados permiten afirmar que ente proyecto armoniza de manera adecuada la necesidad de inversión para el abastecimiento de energía eléctrica del país con las exigencias sociales de preservación del medio ambiente y el máximo respeto a la cultura indígena.

Por otra parte, la generación de empleo ofrecida por las obras de construcción de la central y las condiciones de relocalización significan una mejora significativa en su actual calidad de vida. El Proyecto Ralco, significa además en sí mismo, una fuente adicional de bienestar y calidad de vida para los habitantes de esta región, una zona deprimida y de extraordinaria pobreza, resultado de su aislamiento y de un largo proceso de abandono y deterioro territorial.

La construcción de la central, así como de todas las infraestructuras necesarias, ha generado desde el principio la contratación de mano de obra pehuenche en las tareas de construcción. En la actualidad están empleados en este Proyecto 850 trabajadores de los cuales 140 pertenecen a la comunidad pehuenche.

Endesa Chile incentiva económicamente la contratación de trabajadores pehuenches con la firma previa de acuerdos con sus contratistas, los cuales han de respetar escrupulosamente el compromiso de contratación de un determinado porcentaje de trabajadores de esta comunidad.

Estos puestos de trabajo, bien remunerados, suponen una clara mejoría para una comunidad cuya única fuente de ingresos es una precaria actividad agrícola o ganadera.
 

5. PLAN DE RELOCALIZACIÓN

La identidad cultural de la comunidad pehuenche está garantizada en un contexto de acceso a mayores beneficios y a una clara mejoría en su calidad de vida.

Más allá de la compensación estrictamente económica, el Plan de Relocación diseñado por Endesa Chile significa una oportunidad real de progreso no sólo para las familias afectadas, sino para el conjunto de la población pehuenche de la zona.

Para el diseño del Plan de Relocalización de las 91 familias afectadas por el Proyecto, Endesa Chile encargó a un equipo multidisplinario de profesionales la realización de estudios científicos y técnicos, con el fin de que el Plan, además de incluir una compensación justa e individualizada de las pérdidas de cada propietario, generase para esta población una real oportunidad de progreso en el futuro.

El diálogo y la efectiva participación de las comunidades pehuenches afectadas en el diseño de todas las etapas del Plan de Relocalización, con la visita y elección de los predios de relocalización por ellos mismos, el trabajo en las obras para acondicionar los nuevos terrenos y las obras viales que se han desarrollado en la zona, se ha reflejado en la aceptación del proyecto de la gran mayoría que le ha considerado como un vehículo adecuado para su propio desarrollo.

Las permutas y servidumbres han sido presentadas en todos los casos para su autorización a la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena.

El Plan de Relocalizaciones se basa en las disposiciones de la Ley Indígena y en el sistema de servidumbres contemplado en la Ley Eléctrica.

La Ley sobre indígenas señala que las tierras pertenecientes a indígenas sólo pueden enajenarse a personas de otra etnia mediante permutas por tierras de similar valor comercial debidamente acreditado o gravarse mediante servidumbres, siempre y cuando éstas no afecten la casa, habitación, ni al terreno necesario para la subsistencia de la familia indígena; todo con autorización de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).

La historia del establecimiento de esta ley demuestra que esta limitación sólo se refiere a enajenaciones o servidumbres voluntariamente acordadas por el indígena.

En un convenio de permuta o servidumbre sólo corresponde a CONADI verificar que el indígena ha manifestado libremente su voluntad y que se cumplen las condiciones legales antes señaladas.

En el momento de redactar este informe, de las 91 familias indígenas afectadas por el embalse y obras de la central de Ralco, 84 han firmado los acuerdos de permutas y servidumbres con Endesa Chile, habiendo sido éstos aprobados por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI). En la actualidad, 57 familias pehuenches ya se han trasladado a sus nuevas casas y tierras.

Sólo faltan 7 familias que no han aceptado todavía la posibilidad de realizar permutas con Endesa Chile por los terrenos que ocupan.

Asimismo, las servidumbre con las que ha habido que gravar propiedades para líneas eléctricas (16) y para la ampliación y mejoramiento de caminos de acceso a las obras (18) han sido aprobadas también en su totalidad por CONADI.

La gran mayoría de las familias indígenas afectadas y en estos momentos ya relocalizadas, así como el resto de familias que habita en estas tierras, han mostrado su acuerdo con la construcción del Proyecto Ralco.

Las familias afectadas manifiestan que el Proyecto Ralco les ha proporcionado una mejora de calidad de vida, tanto por las nuevas condiciones de sus tierras y sus viviendas, como por las oportunidades de progreso que les brinda sin haber mermado su identidad cultural.

Así mismo, las familias que no se han visto afectadas por la relocalización reconocen que los puestos de trabajo proporcionados por Endesa Chile para la construcción de la central les brinda una oportunidad de efectiva mejora y desarrollo.
 

6. ALTERNATIVAS DE RELOCALIZACIÓN

El Plan de Relocalización ha sido diseñado siempre de acuerdo con la Ley Indígena y fruto de un proceso ampliamente participativo que han contado en todo momento con la opinión de los afectados.

Teniendo en cuenta las alternativas presentadas por las propias comunidades afectadas, el Plan de Relocalización se ha diseñado sobre la base de dos opciones que han podido y pueden elegir libremente cada una de las familias: el fundo El Barco (19.400 hectáreas), vecino de la comunidad de Ralco-Lepoy y territorio históricamente pehuenche, o el fundo Huachi (550 hectáreas) complementado por Santa Laura (1.800 hectáreas) y el Redil (100 hectáreas), cercanos a la localidad de Santa Bárbara.

En suma, la superficie inundada que afecta a las comunidades pehuenches alcanza a 639 hectáreas y la superficie en compensación supera las 20.000 hectáreas.

Ambas alternativas contemplan un conjunto de compensaciones por las tierras, casas e infraestructura que se verán afectadas por el proyecto y que, junto con los Planes de Apoyo, ofrecen a estas comunidades una real oportunidad de progreso.
 

7. COMPENSACIONES: TERRENOS, VIVIENDAS, DESARROLLO PRODUCTIVO, INFRAESTRUCTURAS

Aunque las disposiciones de la ley Indígena únicamente establecen que los terrenos que se permuten por terrenos indígenas deben ser de similar valor comercial, el concepto asumido por Endesa Chile ha ido más allá, estableciendo, como prioridad en sus contratos, que los terrenos que se ofrecen tengan suficientes garantías de cantidad y calidad para permitir una mejora efectiva de las condiciones actuales de los pehuenches.

La economía pehuenche está basada en la agricultura, ganadería, recolección de frutos, algunas actividades forestales y algo de artesanía.

Una pequeña parte de su producción, especialmente, ganado mayor, trigo y piñones, es vendida para abastecerse de artículos de primera necesidad, particularmente alimentos, destinando la mayor parte de su producción al autoconsumo. Los terrenos de los valles que habitan actualmente han sido sometidos en el pasado a una explotación intensiva, tanto ganadera como agrícola, por lo que, sin contar con ninguna de las técnicas agrícolas actuales, la baja productividad de los mismos no les permite a sus propietarios obtener rendimiento suficiente para cubrir sus necesidades básicas.

Por otra parte, existen en la zona a inundar, además de los predios, algunos cementerios históricos y arqueológicos, en donde están enterrados restos de personas de estas comunidades indígenas, que se verán afectados por la inundación o las obras.

Con relación a este tema, el Proyecto Ralco recoge un plan específico, que además de incluir la realización de las investigaciones arqueológicas correspondientes, contempla el rescate y traslado de los restos a lugares apropiados. El plan, evidentemente, se efectuará con la participación de la comunidad indígena y de todas las instituciones competentes.

Endesa Chile ha proporcionado cuantas viviendas han sido necesarias para cada caso en los nuevos terrenos. La vivienda de relocalización, construida de acuerdo a las especificaciones proporcionadas por los propios pehuenches para respetar sus condiciones socio-culturales, supone una clara mejoría respecto a sus antiguas viviendas, construidas con materiales precarios y sin ningún tipo de servicio básico instalado en las mismas.

Las nuevas viviendas tienen una estructura de madera con forro de zinc y enmaderado exterior. El piso interior es de hormigón y madera y consta de sala de estar, cocina, tres dormitorios, espacio común intermedio y baño. Adicionalmente, junto a cada vivienda se construye un fogón exterior y una bodega-galpón, instalaciones que totalizan una superficie total de 152 m2.

Igualmente, las familias pehuenches relocalizadas reciben una ayuda inicial para la adquisición de animales y herramientas de trabajo con el fin de establecerse en su nueva ubicación y seguir desarrollando sus actividades. Estas nuevas ubicaciones en las que se han instalado les proporcionan notables mejoras respecto de la situación anterior y mucha mayor potencialidad para desarrollar su tradicional fuente de ingresos: la ganadería y la agricultura.

La situación actual de la comunidad pehuenche en materias de educación, sanidad y servicios esta por debajo de las necesidades más precarias. El nivel de escolaridad de las comunidades es muy inferior a los niveles nacionales, con un alto índice de analfabetismo. En cuanto al acceso a la asistencia sanitaria, se puede decir, que es mínimo, existiendo una atención primaria a través de médicos que realizan visitas periódicas, presentándose un alto nivel de desnutrición y mortalidad infantil. Los Planes de Endesa Chile anejos a la construcción de la central están contribuyendo sin duda a mejorar esta situación. Cabe resaltar que estas comunidades vivían en un semi-aislamiento producto de los deficientes caminos de acceso que en la época invernal resultaban totalmente inaccesibles.
 

8. PLANES COMPLEMENTARIOS: ASISTENCIA, APOYO, DESARROLLO DE LARGO PLAZO

Las compensaciones tienen como complemento tres tipos de acciones: Programa de Asistencia de Continuidad para las familias relocalizadas, Programa de Apoyo para las Familias Afectadas Indirectamente y Programa de Desarrollo de Largo Plazo.

El Programa de Asistencia consiste en un apoyo técnico y financiero, realizado por especialistas, orientado a mantener la continuidad productiva de las familias relocalizadas.

Esta iniciativa, que tendrá una duración de 10 años, también contempla programas específicos para proporcionar a estas comunidades asistencia social y programas dirigidos a la afirmación de su identidad cultural.

También existe el Programa de Apoyo para las familias de las comunidades de Quepuca Ralco y Ralco Lepoy que no están afectadas por las obras del proyecto (familias afectadas indirectamente). A través de este programa, Endesa Chile realizará aportes para desarrollar programas de conservación de suelos y de forestación, de vivienda, educación, electrificación, infraestructura vial y desarrollo del turismo.

Estos programas beneficiarán a un universo de unas 250 familias, que sumadas a las que serán relocalizadas, constituyen el total de las familias que conforman las comunidades de Quepuca Ralco y Ralco Lepoy.

El Programa de Desarrollo de Largo Plazo estará dirigido al desarrollo de actividades culturales y productivas, una vez finalizados los programas antes indicados. Este programa está orientado tanto a las familias relocalizadas como al resto de las familias integrantes de las comunidades de Quepuca-Ralco y Ralco-Lepoy.

Su objetivo específico es hacer que toda la comunidad local participe de los beneficios que genere el proyecto Ralco, siempre a partir de la identidad cultural pehuenche.

Este programa contempla un extenso plan e actuaciones que se llevará a cabo a través de la Fundación de Desarrollo Pehuén.
 

9. INVERSIONES EN EL PLAN DE RELOCALIZACIÓN DEL PROYECTO RALCO: INVERSIONES REALIZADAS, INVERSIONES PREVISTAS

Las inversiones ya realizadas por Endesa Chile en el Plan de Relocalización junto con las previstas hasta el final del año 2000 superan los 3.000 millones de pesetas.

Hasta la fecha la inversión de Endesa Chile en el conjunto del Plan de Relocalización del Proyecto Ralco ha sido de 1.903 millones de pesetas, 11,52 millones de dólares.

De estos 1.093 millones de pesetas, 821 se ha destinado a la compra de los terrenos en los fundos del Barco, El Huachi, Santa Laura y el Redil.

Las familias que han optado por el fundo el Barco cuentan con más de dos mil hectáreas de araucarias, lo que permite la continuidad de sus actividades de recolección del piñón, básicas en su cultura y subsistencia.

Por su parte, los terrenos de las familias que eligieron relocalizarse en el Huachi tienen una extensión de 550 hectáreas con excelentes propiedades para la agricultura y con una ubicación idónea de fácil acceso a los centros urbanos de la zona.

Por último, el fundo Santa Laura, que sumado al de El Redil, suponen alrededor de 1.900 hectáreas, asegura las tierras para las temporadas de verano y el abastecimiento de leña.

El mayor montante de esta inversión ha sido el destinado a la infraestructura de los predios de relocalización. Endesa Chile ha invertido ya un total de 951 millones de pesetas en dotar a estos predios de todas las infraestructuras necesarias: viviendas familiares y espacios comunes, servicios esenciales; construcción de cercos perimetrales de los terrenos; caminos de acceso a los fundos, etc.

Por último, las ayudas iniciales y los gastos de traslado supusieron algo más de medio millón de dólares; 130 millones de pesetas.

Endesa Chile invertirá hasta final de año alrededor de 1.098 millones de pesetas, que sumados a los ya invertido, suponen un montante total de 3.000 millones de pesetas.

El mayor montante, 305 millones, está previsto destinarlo al Plan de Asistencia a la Comunidad que contempla acciones específicas, realizadas por profesionales especialmente contratados para ello, con el objetivo de garantizar a las familias relocalizadas la continuidad de la actividad productiva; resolver todos los problemas sociales que se presenten durante el primer período de relocalización y desarrollar programas dirigidos a la afirmación de su identidad cultural.
 

10. FUNDACIÓN PEHUÉN

Desde el momento que comenzó el Proyecto Ralco, la Fundación Pehuén ha desempeñado un importante papel trabajando junto con las familias de las comunidades pehuenches de Quepuca-Ralco y Ralco-Lepoy, afectadas por el Proyecto.

La Fundación Pehuén se fundó en 1992 a iniciativa de la Empresa Eléctrica Pangue, S.A., filial de Endesa Chile, para trabajar junto con las comunidades pehuenches y desarrollar aquellos programas que significaran su verdadera incorporación a los beneficios de la construcción de la Central de Pangue.

A lo largo de estos años la Fundación Pehuén a desarrollado sus actividades siempre en un marco de participación plena y mutuo respeto con estas comunidades. Las características socioculturales singulares de la comunidad pehuenche han sido para la Fundación una prioridad absoluta a la hora de formular y elegir aquellos proyectos y actividades que en cada momento se debían acometer.

En los primeros años el objetivo de la Fundación se centró en la mejora de la calidad de vida de estas comunidades, lo que significó invertir todos los recursos en la satisfacción de las necesidades más inmediatas de las familias en condiciones de extremada pobreza.

Así, los principales programas desarrollados por la Fundación Pehuén se centraron en dotar a estas comunidades de infraestructuras básicas: vivienda, transporte y saneamiento ambiental, que les permitiera vivir de una modo digno y mejorar efectivamente su calidad de vida.

Posteriormente, una vez cubiertas las necesidades más primordiales, la gestión se orientó más al desarrollo económico del área, centrándose en especial en aquellas actividades acordes a su sociedad como el área Así, tomaron especial relevancia los proyectos realizados en esta área (silvícola, agrícola o pecuario) como camino para lograr un crecimiento sostenido de las familias.

Por último, hay que destacar la importante labor que la Fundación Pehuén ha realizado durante estos años en el área de desarrollo social y comunitario, en el que ha puesto en marcha proyectos para impulsar y apoyar la educación (becas, equipamientos escolares); la cultura (con actuaciones destinadas a promover y conservar entre los más jóvenes la cultura indígena) o iniciativas concretas de servicios comunitarios y asistencia social.

De esta manera, la Fundación Pehué, en los últimos años, una vez conseguidos los objetivos de dotar a estas comunidades de las necesidades primarias, ha dedicado una mayor parte de sus recursos a aquellos programas que significan un acercamiento mucho más profundo a la cultura indígena, con un último objetivo más ambicioso: el traspaso hace estas comunidades indígenas de las responsabilidades y riesgos sobre el manejo y administración de los recursos que dispone, lo que refleja una vez más el auténtico respeto a la identidad cultural y social de estas comunidades.
 

11. INVERSIONES DE LA FUNDACIÓN Y FINANCIACIÓN

Evolución de la inversión 1992-1999. Transcurridos ocho años de trabajo con las comunidades pehuenches, destaca la evolución que han tenido las cifras de inversión de la Fundación Pehuén.

Su análisis por períodos cuadrienales, permite concluir algunos hechos relevantes como:El incremento sustancial de la inversión entre ambos períodos ha sido de más de un 200%, pasando de 56 millones de pesetas a 170
millones

Este incremento se ha debido fundamentalmente al importante aumento de las aportaciones que han realizado a la Fundación Endesa Chile y Pangue S.A., que ha pasado de 28,3 millones en el período 1992-1995 a 76,1 millones en el período 1995-1999.

Los cambios en la composición del gasto según áreas de inversión, que refleja el paso desde el área de desarrollo social a la del desarrollo productivo para dar prioridad a los proyectos de largo plazo y desarrollo sustentable

No obstante, se ve como se mantienen los recursos destinados al área de desarrollo social (viviendas, infraestructura, etc.), que refleja como la Fundación comienza a llevar a cabo estas mismas iniciativas y programas para todas las familias de las comunidades pehuenches asentadas en las tierras que se ven afectadas por la construcción del Proyecto Ralco.

Por último, reflejamos en el cuadro adjunto la financiación de las iniciativas y proyectos llevados a cabo por la Fundación en 1999.

De los 107,3 millones de pesetas con los que ha contado la Fundación Pehuén en 1999, 71 millones han sido aportados por Endesa Chile y su filial Pangue, S.A.
 

12.- CONCLUSIONES

El Proyecto Ralco es un proyecto necesario para garantizar la autonomía energética de Chile y supondrá evidentes beneficios para el desarrollo económico y social del país.

Económicamente y técnicamente viable, este Proyecto es la mejor solución para generar energía limpia y a un coste razonable.

El inevitable impacto en el medio ambiente de un proyecto de estas características ha sido objeto de riguroso estudio, cumpliendo con la legislación vigente y estando garantizada una Gestión Medioambiental más allá de las exigencias legales y sociales de preservación del entorno.

La identidad social y cultural de la comunidad indígena pehuenche ha sido y será estrictamente respetada, habiéndose cumplido en todo momento las obligaciones que establece la Ley Indígena chilena.

El Proyecto Ralco supondrá para la comunidad pehuenche una clara mejoría de su actual calidad de vida y una verdadera oportunidad de progreso, que se desarrolla en perfecta convivencia con su propia identidad cultura.

En definitiva, el Proyecto Ralco armoniza de manera adecuada las necesidades de inversión para el abastecimiento de energía eléctrica de Chile en la próxima década, con las exigencias sociales de preservación del medio ambiente y el pleno respeto a la comunidad indígena.