Proyecto de Documentación Ñuke Mapu
URL:http://www.soc.uu.se/mapuche
 

 Reportajes
7 de Febrero, 1999

Desaparece el bosque nativo chileno

"El patriotismo también se medirá, y quizás como la forma más importante, en la seguridad e integridad ecológica del patrimonio de los ecosistemas nacionales" (Libro Blanco de la Defensa Nacional, publicado en 1997 durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle).

Sergio Alvaro Maureira

Mucho se ha destacado que nuestros animales heráldicos, el huemul y el cóndor, casi han desaparecido de nuestros territorios. La caza indiscriminada es sólo uno de los aspectos que han motivado su merma, pero en el caso del huemul es más sensato reconocer que la destrucción de millones de hectáreas de bosque nativo chileno han golpeado fuertemente su hábitat natural, así como a muchas otras especies.

Por primera vez, esta destrucción ha sido puesta en conocimiento del público nacional por la organización no gubernamental Defensores del Bosque Chileno. Más allá de las frases en diarios y simbólicas protestas, el grupo de expertos en medioambiente editó un impactante libro bautizado como "La tragedia del bosque chileno". En 400 páginas llenas de ensayos de connotadas personalidades chilenas y extranjeras, y desplegando más de 200 fotografías se acusa la pasada y actual destrucción de nuestros ecosistemas naturales.

Los bosques naturales son considerados a nivel mundial como la gran reserva de vida del planeta, pues dentro de ellos se concentra más del 60% de la diversidad biológica existente en el mundo. Pero además, son capaces de proteger el suelo y, por ende, los cursos fluviales continentales. Lamentablemente, la voracidad humana ha llevado a que los índices de deforestación alcancen cifras abrumadoras. Por ejemplo, en la década del 80 se estima fueron arrasadas 15 millones de hectáreas (hás.) de bosque tropical por año.

De esta dinámica el bosque autóctono chileno no ha salvado ileso. Para quienes conocen gran parte del territorio, les asombrará saber que desde Copiapó hasta Tierra del Fuego existían vastas extensiones de árboles en una compleja y única simbiosis con otros vegetales, animales, insectos y hongos.

Dado su natural aislamiento geográfico, el territorio chileno ha acogido por millones de años a especies únicas en el mundo. Los científicos calculan que un 90% de las plantas y animales que han formado los ecosistemas presentes en el bosque nativo son endémicos, es decir, no existen en ninguna otra parte del mundo. A ello se suma que el bosque templado lluvioso predominante desde el río Biobío al sur cubre sólo el 0,2% de la superficie boscosa planetaria y Chile es uno de los pocos países que lo posee.

La realidad es gris, pues según todas las observaciones es indudable que el bosque chileno ha desaparecido de los espacios naturales y que los remanentes deben soportar la presión de grupos extractivos que esperan venderlo a Japón como astillas para hacer papel de fax.

Según el Catastro de Bosque Nativo realizado por Conaf y Conama, utilizando una definición amplia de ése, en el país existen 13,4 millones de hás cubiertas por vegetación natural.

Pero, como apunta el doctor Antonio Lara, jefe del proyecto, "los bosques mayores a doce metros de altura, que representan aquellos con un mayor potencial productivo maderero, cubren 5,7 millones de hectáreas. Si se toma un criterio más exigente de calidad que incluya solamente a los renovales mayores de doce metros y los bosques adultos mayores de 20 metros, resulta una superficie de 2,1 millones de hectáreas", similar a la alcanzada por las plantaciones comerciales de especies exóticas.

Del total de bosque chileno, 4,2 millones de hás. "ha sido intervenido y deteriorado mediante floreo de distintas intensidades, así como por quemas e incendios".

"Los resultados del catastro muestran una situación bastante desfavorable para el bosque nativo en las regiones V a VIII, las que contienen únicamente el 11% de los bosques nativos del país". En esas regiones, subraya Lara, "el porcentaje de bosque nativo protegido por el Sistema Nacional de Areas Silvestres oscila entre un 0 y un 4% del total de bosques a nivel regional", que en el caso de nuestra región suma 785 mil hás.

Causas y culpables

El origen de tamaña destrucción es sintetizada por Pedro Serrano, director de Artesanos Solares y vicepresidente de la Fundación Terram, para quien "el país toma los recursos naturales como cantera extractiva y no como un huerto productivo".

Según la óptica de la doctora Vandana Shiva, consultora del gobierno de India, "los bosques no son sólo madera; son también fuente de alimentos para las comunidades locales. Destruir y prescindir de la diversidad es lo inherente a la ordenación forestal, guiada por el objetivo de elevar al máximo la producción de madera comercializable, que considera sin valor -como maleza que hay que destruir- las partes y relaciones no comerciales del ecosistema forestal".

Los bosques nativos conforman también un amplio capital natural, pues no sólo proveen de madera y sus derivados, sino también materias primas para artesanía, hongos, frutos y plantas medicinales aún no estudiadas. Además, protegen los nutrientes del suelo, conservan la calidad del aire y las aguas, así como también aportan interesantes atractivos turísticos, estéticos, culturales y científicos.

En Chile, estas observancias no tienen cabida. Existen claras intervenciones humanas que afectan aún la supervivencia del bosque autóctono:

Los caminos de penetración madereros, en el 90% de los casos, producen erosión en terrenos empinados, poniendo en riesgo no sólo a quienes transitan por ellos, sino también la mantención de la cubierta vegetal que sustenta esos ecosistemas.

Entre 1994 y 1997 hubo un total de 16.702 incendios forestales, afectando con ello una superficie de 110.016 hectáreas. El fuego en los bosques chilenos se origina en un 26% cerca de los caminos y se relaciona con el tránsito y el transporte; un 12% se deriva de faenas forestales; y un 18% son producidos intencionalmente.

Según las cifras de la Comisión Nacional de Energía, en 1992 se cortaron 9,4 millones de toneladas de leña, de los cuales un 46% provino de especies nativas. Proporcionalmente, entre 1982 y 1992, el consumo de leña aumentó cinco veces más que la población de chilenos. La leña ocupa el segundo lugar entre las fuentes primarias de energía, representando más del 25% de la energía utilizada en el país.

Las políticas de colonización austral nunca han contemplado un manejo sustentable de los predios entregados ni apoyo estatal para la supervivencia económica de esos chilenos. Como consecuencia de la llegada de colonos a esos territorios a principios de siglo y la consiguiente destrucción de miles de hectáreas de bosque nativo para abrir campos, la provincia de Aysén tiene hoy el 33% de su superficie erosionada. Un 41% de la provincia de General Ibáñez y el 34% de la de Palena están en similares condiciones.

Según los conservacionistas, la ganadería está transformando los suelos productivos en tierras estériles, pues constituyen uno de los mayores factores de deforestación, erosión de suelos, desertificación, escasez y contaminación de agua dulce, entre otras consecuencias más globales. Se calcula que cada kilo de carne de vacuno producida cuesta alrededor de 15 kilos de suelos productivos.

Fabricados primordialmente con madera de coigüe, ulmo y tepa, cada año se necesita renovar 200 mil durmientes de la línea férrea nacional para su mantención, que se traduce en la explotación de 600 hectáreas de bosque nativo en tal periodo.

Pino: ¿amigo o enemigo?

Las 2,1 millones de hás plantadas con pino radiata mantienen a ecologistas y empresarios del rubro en una costante pugna tanto por sus costos ambientales como por los beneficios económicos.

Para Claudio Donoso, Master en Recursos Naturales de la Universidad de California, "las prácticas destructivas de los bosques alcanzaron su máxima intensidad en las últimas décadas con la introducción en Chile del Pinus radiata".

Comparando su funcionamiento, Luis Otero, ingeniero forestal y Master en Medioambiente, concluye que "la sustitución de bosque autóctono por plantaciones comerciales se traduce en un 28% menos de producción de agua, un 31% más de escurrimiento de las lluvias sobre el terreno y un 36% más de contenido de sedimentos que en cuencas de cobertura nativa".

Para el profesional, estos problemas no tienen su origen tanto en el tipo de árbol, "sino a las prácticas nocivas como son la tala rasa extensa, las quemas de desechos y los sistemas de extracción de la madera".

Cierto es que el propio Estado incentiva la plantación de especies exóticas de rápido crecimiento (como el pino radiata, eucalipto, pino oregón y álamos), subsidiando en un 75 ó 90 por ciento los costos netos de forestación, según ciertos parámetros. Pero también es una realidad la inexistencia de bonificaciones de monto similar a las anteriores para que los propietarios privados vean como un atractivo económico manejar adecuadamente sus bosques nativos, en vez de talarlos subrepticiamente o quemar cientos de hectáreas para utilizar los troncos incendiados.

Han existido positivas experiencias en el manejo de bosque nativo en Panguipulli, Cautín, Aysén y Magallanes, pero éstas actividades productivas sustentables no representan más del 5% del total de bosques intervenidos. Ello porque "aún predomina la explotación destructiva, lo que revela que, a pesar de existir experiencias y conocimiento, la negligencia y falta de políticas de fomento han llevado a nuestros bosques naturales a la situación en que se encuentran", estima Luis Otero.

Por eso, para el profesor Juan Armesto, doctor en Botánica, "es un imperativo ético, frente a la rápida destrucción de los hábitat silvestres, el planificar con el máximo cuidado todas las acciones que afecten los últimos remanentes del bosque chileno, un verdadero parque de hace millones de años, un ecosistema no representado en ningún otro lugar del mundo. Esto no significa detener proyectos de desarrollo, sino considerar en la planificación de éstos las acciones de prevención y mitigación que impliquen proteger la biodiversidad, que es un patrimonio único de Chile y el planeta. Es una obligación ética a cualquier costo".


©1998 todos los derechos reservados para Diario del Sur S.A.