sábado 19 de enero de 2002

Gobierno, pehuenches, Endesa
Surgió mesa de diálogo en conflicto por Ralco

A pesar de haber transcurrido cuatro años desde que se firmó entre el gobierno y Endesa un protocolo de acuerdo para compensar a las familias pehuenches que sean afectadas indirectamente por la construcción de la Central Ralco, este lunes se conformará una primera mesa de trabajo para analizar cada uno de los puntos de este protocolo. En 1998, autoridades de gobierno y ejecutivos de Endesa se comprometieron a compensar a 184 familias de Quepuca Ralco y Ralco Lepoy por los daños que en forma indirecta pueda causar la Central Hidroeléctrica en sus comunidades.

Así quedó estipulado el jueves último en una reunión, que partió muy tensa en un comienzo, con muchas críticas por parte de los pehuenches hacia la autoridad y Endesa por el atraso y la demora en el cumplimiento de los acuerdos, la que fue realizada en la cancha de Quepuca en Alto Biobío.

Efectivamente, existe un atraso en algunas actividades afirmó el gobernador Esteban Krause, por ello ''el objetivo del gobierno es darle cumplimiento a la brevedad. Se ha avanzado en un bajo porcentaje y mi tarea es implementar cuanto antes ese protocolo''.

En este sentido, dijo que los atrasos se han debido mayormente a un problema presupuestario, por lo que se requiere de un calendario de actividades y habrán muchas cosas que no se podrán solucionar de la noche a la mañana, donde el aporte de Endesa es un complemento a un presupuesto mucho mayor. Por ello, su compromiso con las comunidades es que a través de la mesa de trabajo se pongan plazos determinados para el inicio y concreción de los acuerdos.

La autoridad presidió el encuentro junto a jefes de servicios públicos, donde estuvieron presentes además representantes de Endesa y de las comunidades indígenas del sector.

Críticas

Las críticas de los pehuenches, formuladas principalmente por la vocero de las familias, María Curriao, se centraron más que nada en el atraso que ha tenido la ejecución de los acuerdos y la escasa participación de la comunidad en la firma de ese convenio, por lo que proponen la reformulación del mismo y la incorporación de 14 familias del sector de El Avellano, además de otras necesidades que requieren satisfacer las mismas comunidades.

Estas mismas críticas apuntaron también hacia las empresas contratistas de Endesa en el marco de la construcción del mega proyecto, las que -aseguran- discriminan la mano de obra pehuenche, con un incremento de la cesantía en el sector.

La ronda de conversaciones partirá el lunes en la zona de Quepuca, en Alto Biobío y a ella se incorporan el gobernador Esteban Krause, jefes de servicios involucrados en el tema, dos representantes de Endesa y representantes de las familias elegidos por los mismos comuneros pehuenches.

Krause reconoció asimismo que serán reuniones difíciles, donde se tendrá que conversar y negociar, donde, si bien las comunidades están proclives al diálogo, también quieren ver respuestas.

Por ello, la autoridad se mostró plenamente satisfecho con los avances logrados en esta primera reunión con los pehuenches del sector del río Biobío y en ese sentido estimó que ''nos están dando una nueva oportunidad para trabajar con ellos. Ellos sienten que no han sido escuchados, que el gobierno no los ha acompañado en algunos temas y a pesar de las duras críticas que formularon en sus distintos discursos, están abiertos al diálogo y en este contexto, lo primero fue implementar la mesa de trabajo''.

Agregó que en ella lo primero que se analizará es ''si el protocolo está respondiendo al requerimiento de las personas y cómo el gobierno es capaz de complementar financieramente estos acuerdos''.

Por su parte, la dirigente María Curriao reconoció que tiene desconfianza en la futura mesa de diálogo, debido a que los anteriores intentos por solucionar los problemas de este protocolo no prosperaron.


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