martes 25 de septiembre de 2001
Certificación ambiental para los bosques
Sector forestal en busca del ''sello verde''
Carmen Gloria Sandoval Venegas

¡Verde que te quiero verde!. Oportunos parecen los versos de García Lorca, en momentos en que el sector forestal chileno busca consolidar sus potencialidades, al tiempo que intenta ajustarse a las crecientes exigencias de los mercados mundiales, en donde contar con certificaciones de calidad son requisito de entrada, en especial los europeos que requieren que sus importaciones vayan con un sello verde.
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Su gran potencial para incrementar el desarrollo nacional, mejorando el nivel de vida de las generaciones actuales y futuras, suministra además enormes beneficios ambientales como equilibrio hidrológico, recuperación de suelos erosionados, liberación de oxígeno y, los más importante, generación de empleo.

Sólo la Región del Biobío envió el año pasado productos por un total de US$ 1.800 millones a diversos mercados. De allí la importancia de contar con sistemas que permitan respaldar la calidad de los productos forestales desde el suelo, la semilla, hasta que sale transformado es madera aserrada, papel o celulosa en las manos de un cliente en Japón, Taiwán o Estados Unidos.

Por ello es que las empresas se han empeñado en apoyar el desarrollo de una normativa nacional, convalidable con otras iniciativas tendientes a conseguir un sello verde para la industria forestal chilena, que le permita competir en cualquier mercado siendo respaldado por normas de calidad reconocidas internacionalmente y es la tarea que la Corporación Chilena de la Madera (Corma) ha asumido, en pos de obtener esta exigencia para todos sus asociados y para todos quienes están relacionados con el sector forestal.

Labor de Corma

En agosto de 1999, por iniciativa de la Corporación Chilena de la Madera (Corma), se origina el proyecto ISO 14.001-Forestal que formalizó la constitución de un grupo para desarrollar coordinadamente las acciones comunes necesarias de realizar para implantar un SGA.

Este se basa en tres principios fundamentales: prevenir la contaminación, cumplir la legislación y mejorar continuamente.

Los integrantes del proyecto son: Bosques S.A. Bosques de Chile, Forestal Arauco, Forestal Cementos Biobío, Forestal Mininco, Forestal Quilpolemu y Forestal Tornagaleones.

Los principales objetivos de esta iniciativa son apoyar la certificación de las empresas participantes.

La etapa siguiente es apoyar el desarrollo de una norma nacional convalidable con iniciativas de reconocimiento mutuo, en el entendido que es positivo generar alternativas a los sellos existentes, para que finalmente, sean los clientes los que escojan. Este proyecto es desarrollado en conjunto por Corma, Fundación Chile, el Instituto Forestal (Infor) y cuenta con el apoyo financiero del Ministerio de Agricultura.

Se espera que esta nueva opción facilite el acceso a la certificación a productores medianos y pequeños, como es el caso de muchos proveedores de las grandes industrias.

El nuevo sistema debería estar operativo durante el 2002 para plantaciones y el 2003, para el bosque nativo.

Empezar de cero

Muchas empresas ya han pasado esta etapa, pero muchas otras tienen que partir de cero. En 1997, ya había tres empresas que contaban con certificación ambiental.

En el caso de las plantaciones forestales, esta gestión ha sido más lenta. En el año 2000 existían 200 mil hectáreas certificadas bajo ISO 14.001 y se espera que a fines de este año, la cifra se eleve a 1 millón 700 mil hectáreas, que incluyen áreas de producción, protección y conservación.

La idea, explicó el gerente regional de la Corma, Emilio Uribe, es certificar con un estándar nacional de Manejo Forestal Sustentable (MFS), no sólo los bosques, sino todos los elementos que intervienen en el proceso productivo relacionado con el sector, sus proveedores y sus clientes, aprovechando la experiencia adquirida por las empresas que ya cuentan con certificación y la confianza depositada en esta organización por parte de las empresas que integran el Proyecto ISO 14.001-Forestal, que apunta a continuar con otras certificaciones a aserraderos, plantas de remanufacturas, tableros y chapas o a otros propietarios de plantaciones (particulares).

A través de un mejoramiento continuo, la norma ISO 14.001 permite orientar la gestión a los estándares exigidos por algún sello, acercándose gradualmente a él, por lo tanto la otra meta importante es obtener la certificación del estándar chileno de MFS. Este comprende un conjunto de acciones y decisiones sobre los ecosistemas forestales y tiene por objetivo el cumplimiento integrado de funciones ambientales, económicas y sociales, a fin de satisfacer las demandas actuales de la sociedad sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.

Estándar propio

Para las empresas que tienen implementado un Sistema de Gestión Ambiental (SGA), es más sencillo optar por otras certificaciones, sostuvo Uribe. "A través del mejoramiento continuo, la ISO 14.001 permite orientar la gestión o los estándares exigidos por algún sello, acercándose gradualmente a él. Por lo tanto, otra proyección es la certificación de estándares chilenos de MFS". Este estándar se denomina Sistema de Certificación Forestal Chileno (Certfor Chile).

Certfor Chile certificará el cumplimiento con un nivel de manejo forestal adecuado a la realidad nacional y los requerimientos establecidos por un concepto de sustentabilidad reconocido internacionalmente. Y entre sus características, destacan su carácter independiente, su privacidad, voluntariedad, reconocimiento de otros sistemas nacionales, transparencia, simplicidad y costo efectividad.

Razones para certificar

Entre las razones para lograr la certificación, dadas a conocer por las propias empresas del rubro, figuran el hecho de incrementar las oportunidades de mercado junto con mejorar la imagen pública de la entidad.

Otra motivación en pro de la certificación se relaciona con verificar prácticas forestales por parte de terceros, junto con facilitar el acceso a otros sistemas de certificación forestal.

Esta certificación permite destacar el aporte ambiental de la producción de madera en plantaciones, mejora la gestión operativa interna y la conciencia ambiental en la organización. Establece responsabilidades, reduce la tasa de accidentes laborales y el consumo de energía y materias primas, favorece la relación con las comunidades, facilita la obtención de permisos y autorizaciones y, la relación fiscalizadora de una empresa.

Gestión ambiental de las empresas

Desde hace más de seis años las empresas forestales han ido desarrollando sistemas de gestión ambiental interno, como manuales de prácticas forestales, entre otros.

Durante 1996 y 1997 Corma participó en una comisión tripartita con el estado y organizaciones laborales asesorados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), generándose un primer código de prácticas forestales para Chile. Este manual fue publicado en varios países del mundo.

Entre 1997 y 1998, tres empresas forestales con un total cercano a las 150 mil hectáreas certificaron ISO 14.001, siendo nueve las primeras empresas chilenas en lograr esta condición. Cabe señalar que esta norma fue publicada en 1997.

Corma adhirió al concepto de desarrollo sustentable. Esto quedó de manifiesto en su declaración de valores ambientales, suscrita públicamente en 1998 por 65 empresas. Su interés es mostrar que el desarrollo forestal es compatible con la conservación medioambiental.

A fines de 1998, Corma inició una promoción activa para que la mayoría de las empresas certificaran su gestión ambiental. Así se forma en 1999, un grupo de 7 empresas que están en proceso de certificación ISO 14.001.

Las empresas asociadas a Corma fueron las primeras en Chile en firmar el Acuerdo de Producción Limpia (APL). Estos acuerdos incluyeron todas las plantas de celulosa y alrededor de 70 aserraderos y plantas de remanufacturas. Se espera que próximamente, las empresas de tableros se sumen a la iniciativa suscribiendo un nuevo acuerdo.

La trayectoria de las empresas chilenas se ha reconocido a través de la obtención y mantención de las certificaciones internacionales ISO 14.001 como también con premios nacionales como el de Producción Limpia 2000, otorgados a Aserraderos Arauco-planta Horcones, Aserraderos Mininco-Planta Bucalemu y Cmpc Celulosa-Planta Santa Fe.

Sistemas de certificación

Durante la década de los 90 surgen diferentes sistemas o esquemas de certificación MFS, aplicables en los ámbitos nacional, regional o internacional. Pueden distinguirse dos grandes líneas: los que se basan en la certificación de procesos y, los que certifican según estándares de desempeño.

Una de las más importantes certificaciones reconocidas internacionalmente son las de la familia ISO (International Organization for Standarization ) y que para el caso de la industria forestal se concreta a través de la ISO 14.001, que propone objetivos de manejo forestal.

La certificación ambiental tiene el propósito de acreditar, ante los clientes y el público, que los productos de la madera provienen de bosques manejados en forma respetuosa con el medio ambiente.

De lo que se trata es que no sólo los clientes que adquieran productos forestales chilenos en cualquier lugar del mundo, sino también la comunidad en general, puedan comprobar que la producción maderera puede ser compatible con el cuidado del medio ambiente.

En marzo de este año, el número de certificados ISO 14.001 alcanzó a 27.509, liderados por Japón que cuenta con más de 6.000. Chile se encuentra entre los países con menos certificados a nivel mundial, incluso en el contexto latinoamericano, que es liderado por Brasil, seguido de México, Argentina, Colombia y Costa Rica.

El sector forestal es el que, a la fecha, tiene la mayor cantidad de certificados ISO 14.001, seguido del minero, alimentación e industria química. Las tres empresas pertenecientes al sector forestal certificadas en 1997 han aumentado a seis en junio de este año y se espera que hacia fines de este año su número se eleve a 14.


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