domingo 18 de febrero de 2001

Pobreza en la región es
aún una tarea pendiente

Pese a que desde 1987 las cifras de pobreza muestran un descenso en el país y en la Región del Biobío, en la zona se mantienen por sobre el promedio nacional.

Los análisis consideran que una familia es pobre cuando su ingreso monetario mensual es igual o inferior a dos canastas alimenticias básicas, mientras la familia indigente es aquella que alcanza a financiar como máximo una canasta.

De acuerdo con la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (Casen) que elabora el Ministerio de Planificación Nacional, corespondiente a 1998, el 16,1% de los habitantes del país se encuentra en la categoría de pobres, mientras el 5,6% se considera indigente, es decir, personas que no alcanzan a satisfacer las necesidades básicas, a menos que tengan la ayuda del Estado.

En la Región del Biobío, el 22,3% está en la condición de pobreza mientras el 10% es indigente.

Los analistas concuerdan en que un crecimiento económico importante, junto con la ayuda focalizada del Estado, son fundamentales para revertir la situación.

Los ingresos

El tema fue analizado en un estudio que elaboraron los economistas Jorge Dresdner, Luis Rivera y Kemel Sabag, del Departamento de Economía de la Universidad de Concepción, basado en la encuesta Casen.

Indican que el ingreso mensual promedio de las familias indigentes de la zona era de 49.000 pesos en noviembre de 1998. Ese ingreso se dividía entre 4,7 personas, de lo que se deduce que cada persona dispone de alrededor de 10.000 pesos para enfrentar las necesidades del mes.

''En general, estas familias indigentes presentan niveles de escolaridad bajos en los miembros de 15 años y más y una tasa de desocupación superior al 50%'', indicaron los autores del trabajo.

En el segmento de los pobres no indigentes, el ingreso familiar promedio al mes era cercano a 120.000 pesos, lo que refleja una disponibilidad de 25.000 pesos por persona.

La escolaridad media aumenta un año en este grupo, respecto de los indigentes, mientras que la tasa de desempleo es de 21%.

Los no pobres

Se contrastó esto con lo que reveló la encuesta en el grupo de los no pobres, donde el ingreso promedio por cada integrante de la familia es 96.000 pesos.

''Las familias no pobres mostraban en 1998 un ingreso per cápita casi cuatro veces el ingreso de las personas pobres y casi 10 veces el de los indigentes. Por otra parte, el tamaño familiar medio en los grupos no pobres era inferior a los otros (menos hijos), con un nivel de escolaridad promedio superior y una tasa de desocupación sustancialmente menor'', indicaron.

Localización

La investigación reveló que en la zona urbana la pobreza total alcanzaba en 1998 al 30% de la población, mientras en sectores rurales se eleva al 40%. No obstante, en cantidad, hay más pobres en las zonas urbanas.

Las concentraciones más fuertes de este problema social se encuentran en comunas como Quillón, Portezuelo, Lebu y Tirúa. Los niveles más bajos están en el Gran Concepción, Chillán y Cañete.

La población pobre ocupada tiende a concentrarse en sectores de la economía primaria, como la minería, la agricultura, la pesca y en la construcción, que es una de las actividades muy sensible a las fluctuaciones de los ciclos económicos y que por lo mismo se afecta con más fuerza en los períodos recesivos.

La mayoría de los trabajadores pobres presenta un grado de calificación nulo o muy bajo. Se desempeñan en forma dependiente, lo que reflejaría que trabajan en establecimientos con baja productividad y bajos salarios, como micro y pequeña empresa.

El combate

La investigación de los economistas locales reveló que el problema en la región se ha reducido rápidamente en el período de 1987 a 1998, pese a que en porcentajes, la pobreza y la indigencia son mayores que en el país.

''No obstante, la indigencia regional se ha reducido a un ritmo más rápido que a nivel nacional. Se perciben profundas diferencias socioeconómicas entre las familias indigentes, pobres y no pobres, diferencias que no sólo están relacionadas con los niveles de ingreso, sino con características sociales, personales y culturales. También es claro que, en términos relativos, el fenómeno es más importante en las zonas rurales que en las urbanas, a pesar de la mayor cantidad de pobres que se concentran en las ciudades'', indicaron.

Las tareas

Los analistas creen que, desde la perspectiva global, la economía de la región genera muy pocos empleos como para pensar que ello sea decisivo para combatir el problema social. Y de los que genera, un porcentaje apreciable carece de los atributos necesarios para garantizar niveles mínimos de ingreso a los trabajadores.

''En ese sentido, las políticas para combatir la pobreza, fuera de preocuparse de la formación laboral de las familias pobres, también deben salvaguardar que estén dadas las condiciones generales para erradicar la pobreza. Esto incluye mantener un ritmo de crecimiento elevado en el país y en la región, fomentar altos niveles de inversión que permitan desarrollar más y mejores puestos de trabajo y el desarrollo de actividades económicas de alta productividad'', comentaron los analistas.
 
EVOLUCION DE LA POBREZA EN EL PAIS Y EN REGION
(1987-1998)
Pobres no indigentes
Indigentes
Año País Región País Región
1987 27,7% 30,9% 17,4% 26,1%
1990 25,7 30,4 12,9 17,8
1992 23,8 29,0 8,8 15,5
1994 20,0 26,4 7,6 13,2
1996 17,5 23,4 5,7 10,5
1998 16,1 22,3 5,6 10,0

Fuente: Encuesta Casen, Mideplan.


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