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Año LXXXVIII - Nro. 31.739Domingo 21 de diciembre de 2003

La guerra del agua dulce

Temuco desecha alrededor de 50 millones de litros de aguas servidas al Cautín, cifra que sería impensable para países que actualmente sufren de escasez de agua.

Al agua dulce escasea en la tierra y ya a algunos pensadores se cuestionan el hecho de que si existen guerras por el petróleo, que hace funcionar máquinas, qué sucedería cuando el recurso hídrico puro, necesario para la supervivencia de los seres humanos, comience a desaparecer.

La posibilidad de reciclar es un camino y, aunque nuestro país posee grandes reservas de agua, no existe una planificación a largo plazo que considere represas o formas de almacenamiento.

En el mundo, del 100% del agua que existe, un 97.5% de ella es salada y sólo un 2.5% es agua dulce. De este último porcentaje el 70% está bloqueada, es decir, está retenida en casquetes polares o en hielos eternos; un 29.6% está almacenada y sólo un 0.4% está disponible para el consumo humano del planeta.

Pero las cifras, según el Laboratorio de Riles (Residuos Industriales Líquidos) de la Universidad de La Frontera, Ufro, son más decidoras aún, el 65% de ese 0.4% es usado para fines agrícolas; el 27% para uso industrial y sólo el 8% es para uso doméstico.

En Temuco, cada habitante usa, en promedio, 200 litros de agua al día, es decir, la capital regional desecha en el río Cautín alrededor de 50 millones de litros de agua diariamente, eso, sin considerar los desechos vía alcantarillado de las empresas que no cuentan con planta de tratamiento de aguas de uso industrial.

 

RILES

Cristina Diez, académica del Departamento de Ingeniería Química de la Ufro, doctora químico laboratorista y encargada del laboratorio de Riles del Instituto de Agroindustria de esta casa de estudios, informó que en La Araucanía existen seis plantas de tratamiento de Riles autorizadas.

Una de ellas es el matadero de Nueva Imperial, que después de tratar sus desechos los elimina a través del alcantarillado; Coca-Cola, que posee una planta para desechos líquidos químicos y otra para tratar aguas servidas domiciliaras, y la faenadora de Nueva Imperial, también trata sus aguas para llevarlas hasta el alcantarillado. Estas empresas que evacuan al alcantarillado se rigen bajo el Decreto Supremo 609.

"En el caso de la Coca-Cola tienen tecnología de avanzada, donde incluso agregan oxígeno puro al sistema de tratamiento", dijo Diez, quien agregó que una curtiembre de Angol, que trata sus aguas, evacua sus Riles al Río; la Celulosa Mininco, hace lo mismo lanzando sus aguas tratadas al río Bío-Bío y la CCU, en Angol, lo hace al estero La Laucha, previo tratamiento de Riles que se rige bajo el Decreto Supremo 90, cumpliendo así la normativa vigente.

"Si analizamos el río Cautín en Temuco, éste cuerpo de agua no tendría un gran efecto por causa de desechos industriales, porque hay pocas empresas en la zona y, de esas pocas, algunas están con sistema de tratamiento con alta eficiencia. Pero hay una cantidad enorme de otras contaminaciones que constituyen lo que se llama contaminación difusa, que no está asociada a una cosa en particular".

"Allí podemos reconocer la aplicación de fertilizantes, que puede afectar enormemente a los cuerpos de agua (la lluvia hace que escurra tierra fertilizada a ríos y lagos) y no sólo a ellos, sino que traspasan napas subterráneas", dijo la doctora, quien agregó que no existen análisis de medición sobre contaminación de aguas subterráneas.

La académica expuso que La Araucanía es una de las regiones más atrasadas en tema de tratamiento de aguas. Mientras la I Región, con 409 mil 24 habitantes, cuenta con una cobertura de tratamiento de un 96.4%; la III, con 241 mil 250 habitantes, con un 72.5%; la VII, con 618 mil 727 habitantes, con un 24%; La Araucanía, con 581 mil 244 habitantes, cuenta con sólo un 12.5% de cobertura y sólo hasta el 2010 se proyecta un 97.2% de cobertura de tratamiento para la zona.
 

 

DILUCION

Respecto a la postura de algunos, que plantean que las aguas servidas de Temuco se diluyen a los pocos kilómetros de andar del Cautín, Diez dijo que a corto plazo el problema no presentará gravedad. "Sin embargo, si pensamos que cada vez hay mayor requerimiento de agua y que además la población aumenta, tenemos que pensar que en 10 ó 15 años más el agua puede estar tan contaminada que no la vamos a poder usar. Hay que tener sistemas de tratamiento para proteger el recurso, que es escaso".

Frente al hecho de que en Chile el agua es usada una sola vez para proceder a botarla, Diez expuso que en otros países el reciclaje es mayor. "Además acá se lavan los autos con agua potable, se riegan jardines con agua potable, etcétera. A corto plazo vamos a tener que buscar mecanismos para ahorrar agua".

Agregó que además no existen en Chile formas de almacenar el recurso hídrico; es decir, el agua se evapora del mar, después llueve y se escurre hasta el Pacífico. "Chile, por su geografía pierde la posibilidad de almacenamiento. La parte más angosta de Chile son 40 kilómetros y la más ancha es de 400 kilómetros, por ende, el paso del agua dulce por nuestra tierra, es corto. Acá llueve todo el invierno, se arrastra, llega hasta el mar y se pierde".
 

EN OTROS PAISES

Sin duda Chile y preferentemente el sur del país está bendito al poseer agua dulce de sobra y de no sufrir la preocupación de reciclaje hídrico, situación que no ocurre en varios países y que probablemente será un tema a discutir en términos geopolíticos a corto plazo.

Entre la demanda creciente de agua dulce por una parte y los suministros de agua limitados y cada vez más contaminados por otra, muchos países en desarrollo enfrentan decisiones difíciles. El número de habitantes continúa aumentando, rápidamente, pero la tierra no tiene ahora más agua que 2 mil años atrás, cuando estaba habitada por menos del 3% de la población actual. La demanda creciente de agua para la agricultura de regadío, el consumo doméstico (municipal) y la industria está imponiendo una dura competencia por la adjudicación de escasos recursos hídricos a las diversas zonas y tipos de uso.

Según cifras entregadas en el informe del académico estadounidense, Bryant Robey, "Soluciones para un mundo con escasez de agua", publicado en Population Reports, actualmente 31 países, habitados por menos del 8% de la población mundial, están enfrentando déficit crónicos de agua dulce. Pero para el año 2025 se prevé que 48 países enfrentarán estos déficit, que afectarán a más de 2 mil 800 millones de habitantes, es decir, el 35% de la población mundial proyectada.

Entre los países que probablemente se verán afectados por la escasez de agua en los próximos 25 años están Etiopía, India, Kenya, Nigeria y Perú. Partes de otros países grandes, como China, ya encaran problemas hídricos crónicos.

En gran parte del mundo el agua contaminada, la evacuación inadecuada de desechos y la deficiente ordenación de las aguas causan serios problemas de salud pública.


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