Centro de Documentación Mapuche Documentation Center

Ñuque Mapu Tierra sagrada

Domingo Paine.

Estocolmo, enero 2009

La lucha por la tierra, y la construcción de territorios autónomos en tierras recuperadas encierra en sí misma buena parte del discurso y de la propuesta política del pueblo Mapuche.

Para nosotros representa una afirmación identitaria: somos Mapuche. Y así se debe entender: como mapuche tenemos una cosmovisión y una relación particular con la tierra madre; es como mapuche que hacemos nuestro el derecho ancestral a la misma; y es como mapuche que reclamamos nuestro derecho a la autodeterminación y al autogobierno.

Por otra parte, nuestra bandera de lucha conllevan un mensaje: nuestra lucha ni es separatista ni está circunscrita a la problemática exclusiva mapuche; luchamos por una nueva nación donde las riquezas naturales del país sean de propiedad y beneficios de todos los chilenos no hacerlo es traicionar nuestra propia existencia. La constitución pinochetista dictatorial en esencia antidemocrática es tarea moral de todos abolirla, el Estado centralizador, autoritario y represor, por un lado, y por el otro la “nueva guerra de conquista” de las empresas internacionales, que no sólo homogeniza la propiedad sino también corrompe a los políticos de turno desmantelando los recursos Nacionales al servicio del mercado global.

De lo único que los chilenos son dueño son las Fuerzas armadas y la policía, que son financiada por el erario nacional perteneciente a todos sus ciudadanos. Sin embargo su única tarea es reprimir con violencia desproporcionada a sus conciudadanos. Hoy son los mapuche lo que sufren la represión en forma despiadada pero mañana puede ser aplicada a todo los chilenos comprometidos con la democracia y una nueva constitución orientada a crear una nueva institucionalidad defensora de sus ciudadanos.

En el Chile de hoy se configura una americanización de la política de dos bloque que para los efectos de democratizar las instituciones del país es nefasto. La clase política se ha transformado en una casta hambrienta de poder sin importarle los intereses de la gran mayoría, además gran parte de ellos no son representativo de la composición social del país. La planta parlamentaria de hoy en su mayoría son empresarios o abogados, de tal manera que se hace necesario una diversificación de las diferentes áreas profesionales además de un cambio generacional donde la población joven tenga mayor representatividad.

El capitalismo como sistema económico y la democracia liberal como sistema político se han entronizado en el discurso de la derecha que para ellos es el único camino para la humanidad, y todas las alternativas son utopías descabelladas o inventos perversos de los enemigos de la libertad. El desmantelamiento de las empresas estatales estratégicas en beneficio de los especuladores muestra el fracaso de las privatizaciones. Y no es solo una mala administración o de coyuntura es una constatación de que el capitalismo en mano de unos pocos ha fracasado así es que tienen aceptar que sus recetas no son justas ni creíbles; mas bien atentan contra la dignidad de miles y miles de hombres y mujeres.

Se necesita un profundo cambio si se quiere vivir con dignidad en un nuevo Chile

De ti depende o vivir con libertad y justicia o seguir aceptando las migajas del patrón.