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1999-06-16 | Sobre | Mapuche

LEGISLATURA 340√ā¬™, ORDINARIA Sesi√ɬ≥n 6√ā¬™, en mi√ɬ©rcoles 16 de junio de 1999

DIARIO DE SESIONES DEL SENADO

El segundo aspecto que deseo plantear al se√ɬĪor Ministro radica en que todas estas comunidades y grupos reciben apoyo internacional. Es claro que hay organizaciones pro mapuches (como el Comit√ɬ© Belga Americano India; el Enlace Mapuche Internacional, de Holanda; el Proyecto de Documentaci√ɬ≥n √ɬĎuke Mapu, de Suecia; el Consejo Interregional Mapuche, de Inglaterra) que, m√ɬ°s la acci√ɬ≥n de ciudadanos chilenos con ra√ɬ≠ces mapuches, conducir√ɬ°n a un agravamiento del conflicto, si en la visi√ɬ≥n pol√ɬ≠tica de quien lleva las conversaciones se abren espacios que, desde el punto de vista del Senador que habla, atentan derechamente contra la unidad nacional. Los organismos que acabo de mencionar han presentado una propuesta de resoluci√ɬ≥n al Parlamento europeo para que "se condene al Gobierno chileno por los sistem√ɬ°ticos atropellos a los derechos humanos de las comunidades mapuches.".




PUBLICACI√ɬďN OFICIAL

Especial (De 10:47 a 13:14)

PRESIDENCIA DE LOS SE√ɬĎORES MARIO R√ɬćOS, VICEPRESIDENTE,

Y ANTONIO HORVATH, PRESIDENTE ACCIDENTAL

SECRETARIO, EL SE√ɬĎOR JOS√É¬Č LUIS LAGOS L√ɬďPEZ, TITULAR
____________________

√ɬć N D I C E

Versión Taquigráfica

I. ASISTENCIA

II. APERTURA DE LA SESI√ɬďN

III. TRAMITACI√ɬďN DE ACTAS

IV. CUENTA

V. ORDEN DEL D√ɬćA:
Situación de indígenas

VERSI√ɬďN TAQUIGR√ɬĀFICA

I. ASISTENCIA

Asistieron los se√ɬĪores:

--Aburto Ochoa, Marcos
--Bitar Chacra, Sergio
--Boeninger Kausel, Edgardo
--Bombal Otaegui, Carlos
--Canessa Robert, Julio
--Cantero Ojeda, Carlos
--Cordero Rusque, Fernando
--Chadwick Pi√ɬĪera, Andr√ɬ©s
--D√ɬ≠ez Urz√ɬļa, Sergio
--Fernández Fernández, Sergio
--Foxley Rioseco, Alejandro
--Frei Ruiz-Tagle, Carmen
--Gazmuri Mujica, Jaime
--Hamilton Depassier, Juan
--Horvath Kiss, Antonio
--Larraín Fernández, Hernán
--Lavandero Illanes, Jorge
--Martínez Busch, Jorge
--Matta Aragay, Manuel Antonio
--Matthei Fornet, Evelyn
--Moreno Rojas, Rafael
--Mu√ɬĪoz Barra, Roberto
--Novoa Vásquez, Jovino
--Ominami Pascual, Carlos
--Páez Verdugo, Sergio
--Parra Mu√ɬĪoz, Augusto
--Pérez Walker, Ignacio
--Pizarro Soto, Jorge
--Prat Alemparte, Francisco
--Ríos Santander, Mario
--Romero Pizarro, Sergio
--Ruiz De Giorgio, José
--Ruiz-Esquide Jara, Mariano
--Sabag Castillo, Hosaín
--Silva Cimma, Enrique
--Stange Oelckers, Rodolfo
--Urenda Zegers, Beltrán
--Valdés Subercaseaux, Gabriel
--Vega Hidalgo, Ramón
--Viera-Gallo Quesney, José Antonio
--Zaldívar Larraín, Adolfo

Concurri√ɬ≥, adem√ɬ°s, el se√ɬĪor Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n.

Actu√ɬ≥ de Secretario el se√ɬĪor Jos√ɬ© Luis Lagos L√ɬ≥pez, y de Prosecretario, el se√ɬĪor Carlos Hoffmann Contreras.

II. APERTURA DE LA SESI√ɬďN

--Se abri√ɬ≥ la sesi√ɬ≥n a las 10:47, en presencia de 19 se√ɬĪores Senadores.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- En el nombre de Dios, se abre la sesi√ɬ≥n.

III. TRAMITACI√ɬďN DE ACTAS

El se√ɬĪor ZALD√ɬćVAR, don Andr√ɬ©s (Presidente).- Se dan por aprobadas las actas de las sesiones 1√ā¬™, en sus partes p√ɬļblica y secreta, y 2√ā¬™, ordinaria, en 1 y 2 de junio del a√ɬĪo en curso, respectivamente, que no han sido observadas.

IV. CUENTA

El se√ɬĪor ZALD√ɬćVAR, don Andr√ɬ©s (Presidente).- Se va a dar cuenta de los asuntos que han llegado a Secretar√ɬ≠a.

El se√ɬĪor HOFFMANN (Prosecretario).- Las siguientes son las comunicaciones recibidas:

Mensajes

Dos de Su Excelencia el Presidente de la Rep√ɬļblica, con los que hace presente la urgencia, en el car√ɬ°cter de "simple", a los siguientes proyecto de acuerdo:

1) El relativo al "Convenio sobre transporte a√ɬ©reo entre el Gobierno de la Rep√ɬļblica de Chile y el Gobierno de los Estados Unidos de M√ɬ©xico". (Bolet√ɬ≠n N√ā¬ļ 2.256-10).

2) El que aprueba el Tratado de Libre Comercio entre la Rep√ɬļblica de Chile y los Estados Unidos de M√ɬ©xico, y sus anexos. (Bolet√ɬ≠n N√ā¬ļ 2.257-10).

--Se tienen presentes las calificaciones y se manda agregar los documentos a sus antecedentes.

Oficios

Dos de la Honorable Cámara de Diputados:

Con el primero comunica que ha dado su aprobaci√ɬ≥n al informe de la Comisi√ɬ≥n Mixta constituida para resolver las divergencias suscitadas durante la tramitaci√ɬ≥n del proyecto de ley sobre protecci√ɬ≥n de la vida privada. (Bolet√ɬ≠n N√ā¬ļ 896-07).

--Se toma conocimiento y se manda comunicar a Su Excelencia el Presidente de la Rep√ɬļblica, para los efectos a que se refiere el inciso primero del art√ɬ≠culo 70 de la Carta Fundamental.

Con el segundo informa que ha dado su aprobaci√ɬ≥n a las enmiendas propuestas por el Senado al proyecto de ley que modifica y adecua disposiciones del C√ɬ≥digo del Trabajo, con excepci√ɬ≥n de las que indica, que ha rechazado. (Bolet√ɬ≠n N√ā¬ļ 1.745-13).

En consecuencia, corresponde la formaci√ɬ≥n de una Comisi√ɬ≥n Mixta, para lo cual ha designado a los se√ɬĪores Diputados que menciona para que la integren en representaci√ɬ≥n de esa Corporaci√ɬ≥n.

--Se toma conocimiento y se designa integrantes de la referida Comisi√ɬ≥n Mixta a los se√ɬĪores Senadores miembros de la Comisi√ɬ≥n de Trabajo y Previsi√ɬ≥n Social.

El se√ɬĪor HAMILTON.- Perd√ɬ≥n, se√ɬĪor Presidente, no es por agregar trabajo a la Comisi√ɬ≥n de Constituci√ɬ≥n, Legislaci√ɬ≥n, Justicia y Reglamento -de hecho, le sobra-, pero entiendo que este proyecto fue visto por esa Comisi√ɬ≥n. No s√ɬ© si adem√ɬ°s lo habr√ɬ° visto la de Trabajo y Previsi√ɬ≥n Social.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Si le parece a Su Se√ɬĪor√ɬ≠a, vamos a revisar los antecedentes para informarlo y tomar una resoluci√ɬ≥n m√ɬ°s adelante.

El se√ɬĪor HAMILTON.- Muchas gracias, se√ɬĪor Presidente.

El se√ɬĪor HOFFMANN (Prosecretario).- Informe

De la Comisi√ɬ≥n de Medio Ambiente y Bienes Nacionales, reca√ɬ≠do en el proyecto de ley, iniciado en moci√ɬ≥n del Honorable se√ɬĪor Zald√ɬ≠var, don Andr√ɬ©s, que modifica el art√ɬ≠culo 9√ā¬ļ del decreto ley N√ā¬ļ 2.695, sobre saneamiento de propiedad. (Bolet√ɬ≠n N√ā¬ļ 2.241-12).

--Queda para tabla.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Terminada la Cuenta.

V. ORDEN DEL D√ɬćA

SITUACI√ɬďN DE IND√ɬćGENAS

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- La sesi√ɬ≥n especial convocada para hoy tiene por finalidad ocuparse de la situaci√ɬ≥n que aqueja a los ind√ɬ≠genas.

Para tal efecto, se invit√ɬ≥ al se√ɬĪor Ministro del Interior, don Ra√ɬļl Troncoso, y al se√ɬĪor Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n, don Germ√ɬ°n Quintana, quien se encuentra presente en la Sala.

El se√ɬĪor Ministro del Interior ha comunicado la imposibilidad de su asistencia, por motivos de salud. Pero, en todo caso, afirm√ɬ≥ que lo que el se√ɬĪor Ministro del Planificaci√ɬ≥n se√ɬĪale en este Hemiciclo, representa la opini√ɬ≥n del Ejecutivo.

Esta sesión culmina a las 13. Se ha abierto una lista de inscripción para intervenir.

Sugiero al se√ɬĪor Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n que en primer lugar haga una exposici√ɬ≥n sobre el tema, para que luego intervengan los se√ɬĪores Senadores, quienes seguramente formular√ɬ°n muchas consultas y proposiciones. A continuaci√ɬ≥n del se√ɬĪor Quintana, har√ɬ° uso de la palabra el Honorable se√ɬĪor Mart√ɬ≠nez, quien pidi√ɬ≥ citar a esta sesi√ɬ≥n.

Tiene la palabra el se√ɬĪor Ministro.

El se√ɬĪor QUINTANA (Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n).- Se√ɬĪor Presidente, se√ɬĪores miembros del Senado, les agradezco la posibilidad de explicar y plantear en la Sala los distintos contenidos expresados en el tema ind√ɬ≠gena, algunos de los cuales son de p√ɬļblico conocimiento, mientras otros -dir√ɬ≠a yo- no tanto, lo que genera en algunos casos ciertas distorsiones en el conocimiento de la situaci√ɬ≥n.

En primer término, desde 1994 CONADI ha venido aplicando los distintos preceptos de la Ley Indígena. Esto ha significado la creación de diversos programas de apoyo a las comunidades desde el punto de vista de traspaso de tierras, regularización de derechos de agua, apoyo a proyectos productivos y culturales, provisión de becas destinadas exclusivamente a los estudiantes de los ciclos básicos y medios, fundamentalmente, pero también universitarios, etcétera.

Esta labor, en t√ɬ©rminos generales, ha sido bastante positiva hasta la fecha, pero a√ɬļn es insuficiente dada la magnitud de la situaci√ɬ≥n de marginaci√ɬ≥n en que se encuentran las distintas comunidades ind√ɬ≠genas de nuestro pa√ɬ≠s. No obstante, se han otorgado a esta tarea sustantivos recursos adicionales en los √ɬļltimos tiempos, en particular este a√ɬĪo, en que CONADI es uno de los pocos servicios p√ɬļblicos con un aumento real de su presupuesto, cercano al 30 por ciento. Esto ha permitido traspasar hasta la fecha aproximadamente 80 mil hect√ɬ°reas de tierras, entregar en el presente a√ɬĪo cerca de 14 mil becas, etc√ɬ©tera. No deseo extenderme sobre el punto, sin perjuicio de quedar a disposici√ɬ≥n de los miembros del Senado para cualquier consulta espec√ɬ≠fica.

Quiero ahondar un poco más en lo que me imagino es el espíritu de la convocatoria a esta sesión especial: el tema de la conflictividad que se ha dado en algunas zonas del sur de Chile, asociada fundamentalmente a procesos de demandas de tierras por parte de algunas comunidades.

En la Octava y la Novena Regiones existen a la fecha cerca de 2 mil comunidades, considerando las constituidas legalmente de acuerdo a la Ley Ind√ɬ≠gena y las que a√ɬļn no tienen ese status, pero que existen de hecho. Estas comunidades se concentran fundamentalmente en la Novena Regi√ɬ≥n y en sectores de la Octava Regi√ɬ≥n, como el Alto Biob√ɬ≠o y Arauco, donde est√ɬ°n las comunidades pehuenches y lafquenches, respectivamente. Tienen realidades sociales bastante distintas, pero en casi todas hay situaciones de carencia de servicios y de infraestructura b√ɬ°sica que, indudablemente, es urgente resolver, para lo cual se ha ido constituyendo un conjunto de √ɬ°reas de desarrollo, que van adquiriendo un mayor ritmo de trabajo en torno a dichas situaciones.

Pero, en lo concreto, se√ɬĪor Presidente, yo dir√ɬ≠a que en este momento el "conflicto ind√ɬ≠gena" √ʬĬďas√ɬ≠ lo denominan algunos- tiene fundamentalmente dos rostros. Uno de ellos est√ɬ° representado por dos organizaciones -en el √ɬļltimo tiempo, surgi√ɬ≥ una tercera agrupaci√ɬ≥n-, las cuales, junto con las demandas socioecon√ɬ≥micas y de recuperaci√ɬ≥n o traspaso de tierras, plantean fuertemente el tema relativo a ciertos conceptos de autonom√ɬ≠a, que var√ɬ≠an dependiendo del tipo de organizaci√ɬ≥n.

Hay una segunda realidad, que tiene menos espacio en los medios de comunicaci√ɬ≥n, pero tambi√ɬ©n es muy importante. La hemos ido descubriendo en la medida en que el Gobierno ha iniciado un proceso directo de di√ɬ°logos con las comunidades √ʬĬďahora lo estamos haciendo en la Novena Regi√ɬ≥n; en julio, seguiremos las conversaciones en la Octava Regi√ɬ≥n-, y dice relaci√ɬ≥n b√ɬ°sicamente a la necesidad de apoyos productivos en materia de salud y educaci√ɬ≥n, y, por supuesto, en cuanto al traspaso de tierras, pero con componentes que sean menos pol√ɬ≠ticos o ideol√ɬ≥gicos.

A continuación, me referiré al primer punto y, después, ahondaré un poco más sobre los resultados del proceso de diálogos que hemos venido desarrollando.

Cabe destacar que esas tres organizaciones son el Consejo de Todas las Tierras, que se encuentra liderada por el se√ɬĪor Auc√ɬ°n Huilcam√ɬ°n; la Coordinadora Arauco-Malleco, cuyo vocero, de acuerdo a versiones de prensa, es el se√ɬĪor Jos√ɬ© Huenchunao, y finalmente, la organizaci√ɬ≥n Territorio Lafkenche, que se ubica en la zona de Arauco, entre la cordillera de Nahuelbuta y la costa, y su vocero m√ɬ°s importante es el actual alcalde de Tir√ɬļa, se√ɬĪor Alfonso Millabur.

Esas tres organizaciones representan, a nuestro juicio, un conjunto cercano a las 60 √ɬ≥ 70 comunidades, que var√ɬ≠an dependiendo del tipo de expresiones p√ɬļblicas que han desarrollado hasta la fecha. Entre ellas, la Coordinadora Arauco-Malleco es la que plantea m√ɬ°s abiertamente en su discurso, y tambi√ɬ©n en sus acciones, una situaci√ɬ≥n de conflicto en contra del Estado m√ɬ°s que del Gobierno, manifestando una nula disposici√ɬ≥n al di√ɬ°logo. Se est√ɬ°n recabando e investigando antecedentes sobre algunos actos de violencia, como es el caso de la quema de motoniveladoras, con el objeto de identificar a los culpables y ver si efectivamente est√ɬ°n relacionados con dicha organizaci√ɬ≥n.

La Coordinadora es la que permanentemente está haciendo ultimátum al Gobierno; pero, cumplidas las fechas, la verdad es que no se llevan a cabo en su totalidad. Estamos analizando cuál es el apoyo que ella tiene -no ha logrado movilizar a más de cuatro o cinco comunidades- y si efectivamente cuenta con el respaldo concreto de las mismas.

Con motivo de algunas ocupaciones de terrenos que se produjeron a comienzos del presente a√ɬĪo, especialmente en febrero y en los primeros d√ɬ≠as de marzo, concurrimos a visitar las comunidades que estaban amparadas por la Coordinadora.

El se√ɬĪor MU√ɬĎOZ-BARRA.- √ā¬ŅMe permite una interrupci√ɬ≥n, se√ɬĪor Ministro? Deseo hacer una consulta que no tiene nada que ver con el tema en an√ɬ°lisis.

El se√ɬĪor QUINTANA (Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n).- Por supuesto, se√ɬĪor Senador.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Tiene la palabra Su Se√ɬĪor√ɬ≠a.

El se√ɬĪor MU√ɬĎOZ-BARRA.- Se√ɬĪor Presidente, √ā¬Ņestamos en una sesi√ɬ≥n p√ɬļblica o en una secreta?

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- P√ɬļblica, se√ɬĪor Senador.

El se√ɬĪor MU√ɬĎOZ-BARRA.- Sin embargo, me han avisado de algunas oficinas que la transmisi√ɬ≥n no est√ɬ° llegando a las dependencias.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Su Se√ɬĪor√ɬ≠a, me informan que se est√ɬ° haciendo la transmisi√ɬ≥n.

Puede continuar con el uso de la palabra el se√ɬĪor Ministro.

El se√ɬĪor QUINTANA (Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n).- Se√ɬĪor Presidente, dec√ɬ≠a que una vez visitado el lugar, establecimos un proceso de di√ɬ°logo con los loncos de esas comunidades en torno a sus demandas concretas, pero ipso facto se produjo un quiebre con la Coordinadora, y ellos decidieron seguir las conversaciones con la CONADI.

Cabe manifestar que en esa organización se ha visto, en muchos casos, una manipulación e instrumentalización de las demandas legítimas de las comunidades. Sin embargo, respaldados por un buen proceso de diálogo por parte de las autoridades, hemos logrado llevar la calma a esas zonas.

Se√ɬĪor Presidente, he realizado un breve resumen en lo que dice relaci√ɬ≥n a la Coordinadora Arauco-Malleco. Indudablemente, se trata de una organizaci√ɬ≥n o agrupaci√ɬ≥n √ʬĬďeste punto no lo tenemos muy claro a√ɬļn-, y debe ser analizada muy estrechamente, sobre todo por su discurso, el cual generalmente apela a la utilizaci√ɬ≥n de instrumentos de violencia, lo que, sin duda, es preocupante.

En segundo t√ɬ©rmino, cabe mencionar el Consejo de Todas las Tierras. A mi juicio, es una organizaci√ɬ≥n que acoge las demandas mapuches y despliega con mayor habilidad la relaci√ɬ≥n con los medios de comunicaci√ɬ≥n. Gran parte de su accionar est√ɬ° dirigido hacia ellos, lo cual le permite, con un reducido n√ɬļmero de personas, generar espectacularidad en su cometido y, por tanto, lograr una difusi√ɬ≥n que no tienen las otras dos organizaciones que estoy describiendo.

Concretamente, hemos conversado dos veces con dicho Consejo, cuyos integrantes representan demandas espec√ɬ≠ficas de veintid√ɬ≥s comunidades. Las estamos analizando, son de distinto tipo. En algunos casos apuntan a las √ɬ°reas silvestres protegidas de las zonas precordilleranas correspondientes a las Regiones Octava y Novena, y tambi√ɬ©n a veces se vinculan a la D√ɬ©cima. En otros casos, se trata, al parecer, de demandas de tierra respecto de comunidades que tendr√ɬ≠an t√ɬ≠tulos de merced. Como a√ɬļn no disponemos del detalle espec√ɬ≠fico de lo que solicita cada una de esas comunidades, nos fijamos un plazo de treinta d√ɬ≠as para analizar los antecedentes que ellas poseen. De aqu√ɬ≠ a fin de mes, y una vez estudiada esa documentaci√ɬ≥n, deber√ɬ≠amos reunirnos y plantearles algunos mecanismos de soluci√ɬ≥n.

Sin embargo, hay también involucrado un segundo componente del Consejo de Todas las Tierras, que se traduce en una demanda política del más alto vuelo, con las temáticas de autonomía, de reconocimiento por parte del Estado frente a sus conceptualizaciones respecto de lo que debe ser el mundo mapuche, etcétera. En función de ello, alrededor de 60 a 100 personas han iniciado una marcha hace dos semanas, y posiblemente estarían llegando a Santiago en los próximos días.

Como decía, estamos en un proceso de análisis para atender las demandas de las veintidós comunidades que representan esas personas. Esperamos seguir manteniendo una comunicación que permita resolver sus problemas, pero dentro de un marco de respeto hacia todas las otras comunidades, las cuales, durante los procesos de diálogos establecidos por el Gobierno, también nos han planteado sus necesidades, por vía civilizada y a través de conversaciones.

En resumen, quienes integran el Consejo de Todas las Tierras tienen habilidad comunicacional y sensibilidad para captar la importancia de los medios de prensa, de la que carecen las otras dos organizaciones. Adem√ɬ°s, act√ɬļan con gran destreza. Esto hace que en algunos medios de comunicaci√ɬ≥n comiencen a monopolizar la representaci√ɬ≥n del mundo mapuche, la que, en nuestra opini√ɬ≥n, es bastante plural. Me referir√ɬ© m√ɬ°s adelante a este punto.

La tercera organizaci√ɬ≥n -ella, a mi juicio, se coordina mucho m√ɬ°s con un planteamiento pol√ɬ≠tico tendiente a complementar sus demandas socioecon√ɬ≥micas- es la agrupaci√ɬ≥n Lafkenche. Se concentra fundamentalmente en la comuna de Tir√ɬļa y su vocero p√ɬļblico m√ɬ°s relevante -no es el √ɬļnico- es el alcalde, se√ɬĪor Alfonso Millabur. Mediante un documento, sus integrantes plantearon al Gobierno el estudio de tres o cuatro proposiciones que para ellos resultan importantes, desde el punto de vista del desarrollo de su √ɬ°rea. En primer lugar, cabe destacar la creaci√ɬ≥n de una Comisi√ɬ≥n que estudie el da√ɬĪo que el Estado habr√ɬ≠a inferido a las distintas comunidades a partir de la constituci√ɬ≥n de La Rep√ɬļblica; y en segundo t√ɬ©rmino, el reconocimiento del pueblo mapuche en el √ɬ°mbito constitucional y la adhesi√ɬ≥n al Convenio N√ā¬ļ 169 de la OIT. Es del caso se√ɬĪalar que el Ejecutivo est√ɬ° trabajando, junto con el Parlamento, en esas dos materias.

Tambi√ɬ©n formularon un planteamiento -y lo estamos analizando- en orden a que determinadas zonas de la provincia de Arauco puedan tener alguna suerte de administraci√ɬ≥n "aut√ɬ≥noma" por parte de las comunidades ind√ɬ≠genas, conforme a un modelo similar al aplicado por Canad√ɬ° y Estados Unidos respecto de ciertas agrupaciones ind√ɬ≠genas. Esta proposici√ɬ≥n la recib√ɬ≠ personalmente hace pocas semanas, y la estamos estudiando. En efecto, les manifestamos que, una vez que la Comisi√ɬ≥n Especial para Pueblos Ind√ɬ≠genas entregue su informe √ʬĬďla integrar√ɬ° el Presidente de la Rep√ɬļblica-, podr√ɬ°n conocer la respuesta a cada uno de los puntos que la organizaci√ɬ≥n Lafkenche ha planteado al Gobierno.

En cuanto a capacidad de organización, me parece que es la entidad más coherente, la que articula de mejor manera un discurso político con uno de tipo socioeconómico y de no discriminación y con un planteamiento concreto de administración autónoma territorial, que estamos analizando.

Cada una de las tres organizaciones tiene distinto tipo de liderazgo. Y, en alg√ɬļn sentido, se ha cruzado comunicacionalmente, tambi√ɬ©n, la disputa de representaci√ɬ≥n del mundo mapuche que desean tener. El pueblo mapuche es √ʬĬďyo dir√ɬ≠a- bastante plural, cuenta con diversas formas de representaci√ɬ≥n y dif√ɬ≠cilmente concede √ɬ©sta a dirigentes o personas que carezcan de una relaci√ɬ≥n directa con las comunidades. Pero, de todos modos, al menos esas tres organizaciones han dado una dura batalla comunicacional por intentar constituirse en el referente que represente a la diversidad de esta etnia.

Conforme a nuestras estad√ɬ≠sticas, el mundo mapuche est√ɬ° compuesto hoy d√ɬ≠a, aproximadamente, por un mill√ɬ≥n de personas, de las cuales una gran mayor√ɬ≠a √ʬĬďcerca de 70 por ciento, seg√ɬļn nuestras estimaciones- vive en zonas urbanas, fundamentalmente en Santiago, Concepci√ɬ≥n y Temuco, y el resto en zonas agr√ɬ≠colas, en especial √ʬĬďcomo se√ɬĪal√ɬ© anteriormente- en la Novena Regi√ɬ≥n y en parte de la Octava y D√ɬ©cima Regiones.

√ɬČse es el cuadro que, a mi juicio, comunicacionalmente ha estado m√ɬ°s presente en los medios de prensa y, por lo tanto, el que maneja con mayor fluidez la opini√ɬ≥n p√ɬļblica.

Hay una segunda realidad √ʬĬďno menos importante que la primera que acabo de describir-, que dice relaci√ɬ≥n a la opini√ɬ≥n y situaci√ɬ≥n concretas de las cerca de 2 mil comunidades distribuidas en el √ɬ°mbito rural entre la Octava y Novena Regiones.

En tal virtud, el Gobierno, consciente de que esas tres organizaciones tienen un discurso articulado pero cuentan con una representaci√ɬ≥n bastante peque√ɬĪa con relaci√ɬ≥n al mundo mapuche, ha iniciado contacto directo con las comunidades, mediante di√ɬ°logos comunales, donde se escucha y se levanta un catastro de las necesidades de todas ellas, las cuales son invitadas a exponer y a entregar documentos escritos sobre sus demandas. En tal sentido, ya hemos conversado con m√ɬ°s de 500 comunidades, y creo que al finalizar esta semana pasaremos de las 600. Ma√ɬĪana debo estar en Carahue, el s√ɬ°bado hay un di√ɬ°logo comunal en Lautaro, y as√ɬ≠, sucesivamente.

La presentación de las demandas formuladas directamente por las comunidades tiene, desde el punto de vista de su recurrencia (no estoy haciendo un juicio sobre su importancia, porque eso lo estamos analizando integradamente con la documentación que hemos ido recopilando), el siguiente orden. En primer lugar, se requieren apoyos productivos. La sequía, sumada a la mala calidad de las tierras y al tipo de actividad agrícola que desarrollan las comunidades, ha afectado fuertemente la rentabilidad y la productividad de los suelos. Por lo tanto, hay una demanda muy fuerte en ese ámbito.

En segundo término, las comunidades que tienen títulos de merced solicitan al Gobierno que les traspase con rapidez las tierras respectivas. Asimismo, en cuanto a terrenos, se ha abierto un segundo tipo de demanda, que no tiene que ver con la recuperación que plantean algunas comunidades respecto de las tierras que les habrían pertenecido, conforme a los títulos de merced de que disponen en este instante, sino con la estrechez que se presenta en las tierras que actualmente se poseen, dado el crecimiento demográfico natural de la comunidad, por lo que se solicitan ampliaciones. Es decir, no es una demanda anterior sustentada en los títulos de merced que poseen las comunidades, sino que se trata de que el espacio territorial que ocupan les resulta insuficiente.

En tercer lugar, el planteamiento de mayor recurrencia es que los establecimientos educacionales donde estudian los ni√ɬĪos mapuches tengan en cuenta en su labor docente la realidad cultural diversa de las comunidades y otorguen un trato o una relaci√ɬ≥n distinta del que se da en cualquier otro plantel de ense√ɬĪanza.

Una parte de la demanda en el √ɬ°mbito educacional tambi√ɬ©n tiene que ver con la necesidad de establecer programas biling√ɬľes, es decir, donde sea posible ense√ɬĪar la lengua mapuche y puedan encontrar un espacio las distintas expresiones culturales de las comunidades en el seno de las actividades docentes que llevan a cabo dichos planteles educacionales. En tal sentido, estamos coordinando adecuados procesos de di√ɬ°logo entre las autoridades provinciales educacionales y los representantes de las distintas comunidades.

Desde el punto de vista de la salud, en mi concepto, la petici√ɬ≥n m√ɬ°s escuchada dice relaci√ɬ≥n a una atenci√ɬ≥n de mejor cobertura, de mejor oportunidad. Asimismo, se plantea una demanda que podr√ɬ≠amos describir como de salud y cultural, que tiene que ver con un reconocimiento del Gobierno, del Estado, de la pr√ɬ°ctica ancestral medicinal que poseen las machis. Ellos se√ɬĪalan que existe al respecto una pr√ɬ°ctica atesorada con el tiempo, la que es muy importante para los mapuches. Se trata de una sabidur√ɬ≠a que tambi√ɬ©n es √ɬļtil en la resoluci√ɬ≥n de un conjunto de dolencias recurrentes en el ser humano y que requiere contar con un grado o una suerte de paralelismo en relaci√ɬ≥n con la medicina tradicional, aplicada no s√ɬ≥lo en todo el territorio nacional, sino tambi√ɬ©n en el mundo entero.

En tal sentido, estamos buscando la posibilidad de formular un proyecto que, desde el punto de vista cultural, permita atesorar ese conocimiento, sistematizarlo y ponerlo a disposición no sólo de las comunidades, sino también del país, dentro de términos y conceptos que deberemos analizar.

A mi juicio, las demandas de orden pol√ɬ≠tico nacional, como el tema de las autonom√ɬ≠as territoriales, son muy peque√ɬĪas. Ellas son planteadas fundamentalmente por dirigentes con una formaci√ɬ≥n distinta que la del resto de la comunidad, y, en alg√ɬļn sentido, son tambi√ɬ©n contradictorias. Porque, por lo general, el concepto de "autonom√ɬ≠a" va aparejado al de que el Estado tiene que proveer permanentemente recursos para la adecuada subsistencia de las comunidades. Sin embargo, es importante se√ɬĪalar que es una materia que tambi√ɬ©n aparece en las conversaciones, con una intensidad indudablemente mucho menor que las otras demandas que he expresado.

El Presidente de la Rep√ɬļblica, coherente con el proceso de di√ɬ°logo en que nos ha tocado participar tanto al Ministro que habla como a un conjunto de Subsecretarios, dispuso que se constituyera una comisi√ɬ≥n para el estudio del tema ind√ɬ≠gena, a fin de efectuar proposiciones que permitan el fortalecimiento de la ley y la institucionalidad y tambi√ɬ©n un mejor acercamiento ciudadano con las comunidades ind√ɬ≠genas, tanto en el mundo rural como en el urbano. Para ese efecto, un conjunto de personalidades representativas de los distintos sectores de la vida nacional -empresarios, gente vinculada a la labor social en iglesias o que incentiva la participaci√ɬ≥n ciudadana- desde hace dos meses, aproximadamente, se encuentra trabajando en esta materia, est√ɬ° recorriendo las comunidades y conversando con todos los actores relevantes, y en las pr√ɬ≥ximas semanas entregar√ɬ° al Primer Mandatario una serie de proposiciones en tal sentido.

En mi opinión, la mayoría de las comunidades está trabajando con el Gobierno por la vía del diálogo en la presentación de sus demandas. El Gobierno se encuentra elaborando una respuesta a esas peticiones, la que en algunos casos va a tener componentes presupuestarios, y en otros, elementos distintos, como el reconocimiento constitucional y la adhesión al Convenio 169 de la OIT, cuya discusión en el Parlamento hemos solicitado reactivar.

Asimismo, estamos conscientes de que en esas respuestas a las demandas de las comunidades deberemos plantear con mucha franqueza las posibilidades de que disponemos para establecer soluciones a corto y mediano plazos. En cuanto a las de largo plazo, habrá que hacer presentes las restricciones del país para abordar demandas que en el ámbito presupuestario pueden ser extremadamente onerosas y respecto de las cuales, dada la situación de Chile, nación subdesarrollada, es poco probable que se pueda ir más rápido.

Hemos hablado con mucha franqueza y claridad con las comunidades en el sentido de que reconocemos sus demandas; pero también de que vamos a efectuar proposiciones responsables, para una adecuada programación de la solución respectiva. Y hemos sido extremadamente claros en cuanto a que el camino para resolver el conjunto de situaciones y expectativas que ha generado la Ley Indígena en las comunidades debe contar con un asidero real. Es decir, les hemos planteado que el país se halla dispuesto a realizar un esfuerzo -el Gobierno está esmerándose en uno de carácter presupuestario adicional-, pero que ello se hará en forma responsable, que permita la sustentación de la solución de las demandas. Al respecto, el diálogo sigue siendo el instrumento fundamental para efectuar la adecuada corrección, en los casos que corresponda, o dar mayor velocidad en la solución de las diversas demandas que se plantean.

En definitiva √ʬĬďdeseo terminar a fin de dar espacio para que las se√ɬĪoras y se√ɬĪores Senadores, si lo estiman pertinente, me planteen directamente sus inquietudes-, la gran mayor√ɬ≠a de las comunidades est√ɬ° trabajando hoy en las comunas directamente con el Gobierno y con la Comisi√ɬ≥n de alto nivel en el catastro de sus necesidades.

Adem√ɬ°s, tres organizaciones √ʬĬďla representaci√ɬ≥n respectiva es de 20 a 30 comunidades-, con planteamientos pol√ɬ≠ticos y socioecon√ɬ≥micos, han hecho labores adicionales de distinto tipo y caracter√ɬ≠sticas. Ante todo, han desarrollado una tarea comunicacional bastante eficiente y que, en algunos casos, ha conducido a generar im√ɬ°genes caricaturescas sobre la verdadera pluralidad y diversidad de la tem√ɬ°tica ind√ɬ≠gena, en particular de la mapuche, ante la opini√ɬ≥n p√ɬļblica.

Hay que hacerse cargo de la situación en los dos sentidos, es decir, del diálogo directo tanto con las comunidades como con las organizaciones mencionadas, cosa que ya estamos realizando. Sin embargo, la columna vertebral de este trabajo no la constituyen los ultimátum ni la violencia, sino el proceso de diálogo respetuoso. Para pedir respeto, hay que respetar, y sobre la base de esa máxima estamos trabajando directamente con las comunidades.

Se√ɬĪor Presidente, he dado a conocer un resumen sobre la situaci√ɬ≥n que aqueja a los ind√ɬ≠genas, a prop√ɬ≥sito de la cual se ha citado a esta sesi√ɬ≥n especial, y quedo a disposici√ɬ≥n de las se√ɬĪoras y se√ɬĪores Senadores para responder cualquier consulta que surja al respecto.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Gracias, se√ɬĪor Ministro. Su exposici√ɬ≥n ha sido muy completa.

A continuaci√ɬ≥n har√ɬ° uso de la palabra el Honorable se√ɬĪor Mart√ɬ≠nez, pues √ɬ©l inici√ɬ≥ el debate sobre la materia, y, en seguida, la Mesa estima oportuno que intervengan los se√ɬĪores Senadores que representan a las zonas comprometidas en el conflicto.

No obstante, hay muchos inscritos para intervenir. Por tal motivo, la Mesa sugiere no ocupar los 15 minutos asignados e intentar hacer la exposición en sólo 7 u 8 minutos, para que todos alcancen a participar.

El se√ɬĪor MORENO.- Se√ɬĪor Presidente, √ā¬Ņpodr√ɬ≠a dar lectura a la lista de los inscritos?

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Con mucho gusto, Su Se√ɬĪor√ɬ≠a. Se trata de los Senadores se√ɬĪores Lavandero, D√ɬ≠ez, Ruiz-Esquide, Prat, Mu√ɬĪoz Barra, Novoa, Moreno, Silva, Viera-Gallo, Bitar y Canessa.

Tiene la palabra el Honorable se√ɬĪor Mart√ɬ≠nez.

El se√ɬĪor MART√ɬćNEZ.- Se√ɬĪor Presidente, se√ɬĪores Senadores, solicit√ɬ© convocar a esta sesi√ɬ≥n especial porque considero que el problema originado desde 1992 en adelante, respecto a unir los 500 a√ɬĪos del descubrimiento de Am√ɬ©rica con una reivindicaci√ɬ≥n de los pueblos ind√ɬ≠genas originarios al momento de acontecer √ɬ©ste, m√ɬ°s all√ɬ° de los aspectos humanos y culturales que ostenta, posee un fuerte, decidido y m√ɬ°s definido componente pol√ɬ≠tico.

La raz√ɬ≥n de esta apreciaci√ɬ≥n se halla en que el seguimiento de los acontecimientos -en parte explicados por el se√ɬĪor Ministro- me lleva a pensar que estar√ɬ≠a siendo amenazado, derechamente, el art√ɬ≠culo 3√ā¬ļ de la Constituci√ɬ≥n Pol√ɬ≠tica de la Rep√ɬļblica de Chile, vigente y jurada por todas las autoridades y por todos los presentes en la Sala, norma que se√ɬĪala que "El Estado de Chile es unitario, su territorio se divide en regiones. Su administraci√ɬ≥n ser√ɬ° funcional y territorialmente descentralizada, o desconcentrada en su caso, en conformidad con la ley.".

He seguido tambi√ɬ©n con especial inter√ɬ©s la exposici√ɬ≥n del se√ɬĪor Ministro, y se advierten dos situaciones que es necesario separar. Una de ellas es la leg√ɬ≠tima preocupaci√ɬ≥n por el atraso social y la falta de apoyo en cuanto a todas las condiciones de vida de los chilenos cuyo origen es la etnia mapuche. N√ɬ≥tese la frase "chilenos cuyo origen es la etnia mapuche".

Por un lado, es evidente que la falta de inversiones enérgicas en la zona y, por otro, la situación agrícola deteriorada, la poca incitación a un proceso educacional como debe darse hoy en un Estado moderno, están produciendo y han producido contrastes socioeconómicos violentos, que son realidades, y quien recorre y conoce la zona los entiende y percibe perfectamente.

Pero de ah√ɬ≠ a aceptar -as√ɬ≠ me pareci√ɬ≥ escuchar al se√ɬĪor Ministro- la posibilidad de entrar al terreno de las soluciones pol√ɬ≠ticas para ciertos planteamientos esencialmente violentistas y con miras a copiar modelos extranjeros, como el caso de los esquimales y otros, hay un abismo y una distancia imposibles de salvar.

En las exposiciones realizadas nada se ha planteado, por ejemplo, acerca del efecto de las situaciones de que se trata, amplificadas por la capacidad comunicacional que poseen las entidades mencionadas por el se√ɬĪor Ministro, lo que significa que cuentan con un fuerte apoyo econ√ɬ≥mico extranjero. Y eso no es un hecho desconocido.

Nada se ha dicho de c√ɬ≥mo organizaciones internacionales, a trav√ɬ©s de la entrega de dinero y de una educaci√ɬ≥n especial para la agitaci√ɬ≥n, est√ɬ°n interviniendo e influyendo en la situaci√ɬ≥n interna del pa√ɬ≠s y pretenden dividir a los chilenos, a mi juicio, en dos o tres clases, seg√ɬļn nuestro origen racial o familiar. Ello -insisto- atenta contra la Constituci√ɬ≥n Pol√ɬ≠tica y es inaceptable.

Quiero con esto distinguir claramente el hecho de que la realidad socioeconómica obliga a una fuerte acción de apoyo, de reactivación, etcétera. Pero proponer una educación que separe entre chilenos A y B resulta altamente negativo, porque afecta la unidad nacional, que es un elemento básico del progreso.

El segundo aspecto que deseo plantear al se√ɬĪor Ministro radica en que todas estas comunidades y grupos reciben apoyo internacional. Es claro que hay organizaciones pro mapuches (como el Comit√ɬ© Belga Americano India; el Enlace Mapuche Internacional, de Holanda; el Proyecto de Documentaci√ɬ≥n √ɬĎuke Mapu, de Suecia; el Consejo Interregional Mapuche, de Inglaterra) que, m√ɬ°s la acci√ɬ≥n de ciudadanos chilenos con ra√ɬ≠ces mapuches, conducir√ɬ°n a un agravamiento del conflicto, si en la visi√ɬ≥n pol√ɬ≠tica de quien lleva las conversaciones se abren espacios que, desde el punto de vista del Senador que habla, atentan derechamente contra la unidad nacional.

Los organismos que acabo de mencionar han presentado una propuesta de resolución al Parlamento europeo para que "se condene al Gobierno chileno por los sistemáticos atropellos a los derechos humanos de las comunidades mapuches.".

En 1992, aparece a la luz p√ɬļblica el se√ɬĪor Auc√ɬ°n Huilcam√ɬ°n, quien, aprovechando un cupo dado a Antigua y Barbados por la Comisi√ɬ≥n Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, ingres√ɬ≥ a dicha entidad planteando una moci√ɬ≥n contra el Estado de Chile. En la actualidad, en el per√ɬ≠odo de sesiones que se aproxima, el se√ɬĪor Huilcam√ɬ°n concurrir√ɬ° aceptado oficialmente como representante de los mapuches ante la OEA -es decir, se trata de una representaci√ɬ≥n ajena a Chile- y espera una resoluci√ɬ≥n de ese organismo ante la presentaci√ɬ≥n ya hecha y que acusa a Chile de violaci√ɬ≥n a los derechos humanos.

Por otra parte, el se√ɬĪor Pedro Cayuqueo, de la Coordinadora Mapuche, formul√ɬ≥ en Ginebra un requerimiento ante las Naciones Unidas para la designaci√ɬ≥n de un relator especial sobre violaciones a los derechos humanos contra los ind√ɬ≠genas en conflicto.

El se√ɬĪor Reynaldo Manqueo, coordinador del Consejo Interregional Mapuche, de Bristol, Inglaterra, tiene presentada una proposici√ɬ≥n de resoluci√ɬ≥n al Parlamento europeo sobre supuestas violaciones a los derechos humanos y una apelaci√ɬ≥n a la Organizaci√ɬ≥n de Naciones Unidas sobre el mismo tema.

Por √ɬļltimo, el Alcalde de Tir√ɬļa, se√ɬĪor Adolfo Millabur, ha anunciado la presentaci√ɬ≥n de un documento-denuncia, de la misma naturaleza que los anteriormente nombrados, a la Comunidad Econ√ɬ≥mica Europea. Si a esto agregamos la proposici√ɬ≥n del mismo edil sobre la conformaci√ɬ≥n de siete territorios aut√ɬ≥nomos lafquenches, elaborada y definida por √ɬ©l, y una visi√ɬ≥n geogr√ɬ°fica por la cual incluso se ha llegado a ofrecer la posibilidad de establecer un puerto en esa zona; y si a rengl√ɬ≥n seguido el se√ɬĪor Ministro, como se ha escuchado, estima que pol√ɬ≠ticamente es posible dar reconocimiento constitucional a los chilenos de origen mapuche como un grupo separado de compatriotas, se ver√ɬ°n las razones que me llevaron a solicitar esta sesi√ɬ≥n especial. Creo que una cosa es su desarrollo econ√ɬ≥mico y social urgente y necesario -eso lo respeto profundamente- y, otra -lo que me parece altamente delicado y peligroso-, presentar una divisi√ɬ≥n, so pretexto de seguir modas de ra√ɬ≠ces fundamentalmente extranjeras, separando a los chilenos entre los de origen A y los de origen B.

Quiero agregar que hay proposiciones claras y precisas en cuanto a otorgar administración autónoma de territorios, con atribuciones autofijadas que implican conflictos de competencias; organización administrativa independiente, con un jefe supremo; representantes del territorio ante autoridades provinciales, regionales y nacionales; un gabinete, etcétera.

Como √ɬļltima parte del planteamiento de estas ideas, solicito al se√ɬĪor Ministro que tenga la gentileza de indicar cu√ɬ°l es la evaluaci√ɬ≥n del aspecto comunicacional, considerando todo lo que ocurre en Chile, el apoyo exterior, las intenciones de acusar a nuestro pa√ɬ≠s y el resultado de la marcha mapuche que se est√ɬ° realizando y que aparentemente llegar√ɬ≠a a Santiago el 20 de junio. Con una amplia y definida cobertura comunicacional, se pretende, ante chilenos ignorantes de la Historia nacional, que los derechos reclamados son "atendibles" y "l√ɬ≥gicos". En realidad debemos recordar que la mayor√ɬ≠a del pueblo mapuche y sobre todo de los grupos actuales llegaron desde territorio argentino a mediados del siglo pasado, una vez que las autoridades de ese pa√ɬ≠s colonizaron los territorios situados al frente de los que hoy constituyen las Regiones S√ɬ©ptima, Octava y Novena. Esto es importante, porque aqu√ɬ≠ estamos en presencia incluso del desconocimiento de procesos hist√ɬ≥ricos, cuya tendencia evidentemente no es solucionar el problema, sino crear m√ɬ°s problemas.

Termino reiterando la innegable situación socioeconómica y la necesidad de hacer todo el esfuerzo posible por resolverla; pero desde mi punto de vista es muy equivocado pensar en un reconocimiento constitucional, porque eso significaría dividir a los chilenos, lo que, para quien habla, es inaceptable.

He dicho.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable se√ɬĪor Lavandero.

El se√ɬĪor LAVANDERO.- Se√ɬĪor Presidente, el se√ɬĪor Ministro de Planificaci√ɬ≥n y Cooperaci√ɬ≥n nos informaba que hab√ɬ≠a recorrido unas 2 mil comunidades ind√ɬ≠genas. Pero creo que el problema es mucho mayor y m√ɬ°s profundo. Tiene que ver con los or√ɬ≠genes de nuestra raza. Hoy d√ɬ≠a miramos ese fen√ɬ≥meno como muy lejano.

Hay que recordar que con Pedro de Valdivia llegaron a Chile no m√ɬ°s de 7 mujeres, y ninguna de ellas tuvo familia con espa√ɬĪoles. La verdad fue otra, y m√ɬ°s cruda. En realidad, a los 140 soldados espa√ɬĪoles que las acompa√ɬĪaban les entregaron en forma oficial un n√ɬļmero muy significativo de j√ɬ≥venes ind√ɬ≠genas. En una oportunidad lo se√ɬĪal√ɬ©: cada uno recibi√ɬ≥ 50 v√ɬ≠rgenes ind√ɬ≠genas. √ɬČse es el origen de la raza chilena.

La mujeres extranjeras, las espa√ɬĪolas, no llegaron hasta muchos a√ɬĪos despu√ɬ©s. Entonces, para resolver la escasez de mujeres, se dispuso que, si de la uni√ɬ≥n de un espa√ɬĪol con una nativa nac√ɬ≠a un hombre, √ɬ©ste era considerado indio o mestizo; y si nac√ɬ≠a una mujer, se estimaba que era blanca. √ā¬ŅQu√ɬ© significa esto? Que, salvo unos pocos chilenos, hijos de inmigrantes, pueden decir que por sus venas no corre, en alta proporci√ɬ≥n, sangre ind√ɬ≠gena. Es posible que aqu√ɬ≠ entre nosotros haya unos m√ɬ°s rubiecitos que otros, pero ninguno -ni los Larra√ɬ≠n ni los Vald√ɬ©s Subercaseaux- tiene menos de 50 por ciento de sangre araucana. √ā¬°√ɬČsa es la verdad! Recuerdo que el propio Senador se√ɬĪor Vald√ɬ©s en su momento entreg√ɬ≥ tambi√ɬ©n antecedentes que hacen llegar la cifra incluso m√ɬ°s all√ɬ° de lo que estoy citando: que la raza chilena est√ɬ° compuesta por 80 por ciento de sangre ind√ɬ≠gena.

El se√ɬĪor VALD√ɬČS.- √ā¬ŅMe permite una interrupci√ɬ≥n, se√ɬĪor Senador?

El se√ɬĪor LAVANDERO.- Con todo agrado, con la venia de la Mesa.

El se√ɬĪor VALD√ɬČS.- Se√ɬĪor Presidente, hace algunos a√ɬĪos hubo un debate bastante intenso sobre este tema en el Senado, particularmente entre el Honorable se√ɬĪor Lavandero y el ex Senador se√ɬĪor Sergio Onofre Jarpa, acerca de la proporci√ɬ≥n de chilenos que descend√ɬ≠a de mapuches. Yo traje a colaci√ɬ≥n una informaci√ɬ≥n de la Enciclopedia Brit√ɬ°nica de esos a√ɬĪos donde se establec√ɬ≠a que efectivamente sobre el 80 por ciento de los chilenos se hallaba en esa condici√ɬ≥n y que solamente el 12 por ciento pod√ɬ≠a considerarse que no ten√ɬ≠an una sola gota de sangre ind√ɬ≠gena. Eso es efectivo; as√ɬ≠ lo dec√ɬ≠a esa Enciclopedia, que es un documento muy respetable.

El se√ɬĪor RIOS (Vicepresidente).- Recupera el uso de la palabra el Honorable se√ɬĪor Lavandero.

El se√ɬĪor LAVANDERO.- Se√ɬĪor Presidente, lo que pasa es que los chilenos de nuevo cu√ɬĪo somos arribistas. No nos gusta asumir que llevamos sangre ind√ɬ≠gena, y nos distanciamos lo m√ɬ°s posible de esa posibilidad. Incluso tanta es la marginaci√ɬ≥n que algunos hasta se cambian el apellido -Lefu√ɬĪir o u otro- para ser m√ɬ°s respetado. Es tan marginadora la sociedad que hemos formado, que hemos excluido a las razas nativas del pa√ɬ≠s.

√ɬČsa es una primera consecuencia. El Honorable se√ɬĪor Mart√ɬ≠nez reparaba en que estamos dividiendo a la poblaci√ɬ≥n en dos clases. √ā¬°Pero si todos aqu√ɬ≠ tenemos ascendencia mapuche! Todos. Incluso Su Se√ɬĪor√ɬ≠a, por lo de Mart√ɬ≠nez. Seguramente no por lo de Busch, pero s√ɬ≠ por lo de Mart√ɬ≠nez.

El se√ɬĪor MART√ɬćNEZ.- Concuerdo con el se√ɬĪor Senador.

El se√ɬĪor LAVANDERO.- Por consiguiente, no se llame a esc√ɬ°ndalo ni se renuncie a nuestros or√ɬ≠genes. √ā¬°Qu√ɬ© distinta es nuestra forma de resolver la situaci√ɬ≥n de la que adopt√ɬ≥, por ejemplo, M√ɬ©xico! El mexicano se siente orgulloso de que por sus venas corra sangre ind√ɬ≠gena. Nosotros tratamos de ocultarlo: "Que no se sepa. Nosotros somos distintos. Somos huincas; no mapuches.".

Pero la cuesti√ɬ≥n tiene otro componente. Toda la tierra chilena que aqu√ɬ≠ hab√ɬ≠a -√ā¬°toda, sin excepci√ɬ≥n!- era de ellos. Los huilliches eran la "gente del sur"; y los mapuches, la "gente de la tierra" ("mapu", tierra; "che", gente). Y eran due√ɬĪos de la tierra y tomaban el nombre de la localidad donde viv√ɬ≠an. Y llegaron los espa√ɬĪoles, y no fueron los mejores, sino los segundones, los faltes, los que ven√ɬ≠an a vender algod√ɬ≥n, los que ven√ɬ≠an a vender baratijas. √ā¬°√ɬČsos son los que llegaron aqu√ɬ≠! √ā¬°Qu√ɬ© noble se iba a venir a Chile de Espa√ɬĪa, que era donde estaba el Reino! Y ahora los apellidos surgen como una cosa tan importante. √ā¬°Si eran faltes, se√ɬĪores! √ā¬°Los Eyzaguirre, los Larra√ɬ≠n, todos eran faltes! √ā¬°Llegaron a vender peinetas! Y en esto no excluyo ni siquiera a mi abuela, que era Eyzaguirre Larra√ɬ≠n.

Como dec√ɬ≠a, se√ɬĪor Presidente, el nombre de los distintos pueblos nativos proviene del lugar donde estaban asentados y del que eran due√ɬĪos: mapuches, huilliches, etc√ɬ©tera. Por lo tanto, la estructura mental del ind√ɬ≠gena √ʬĬďy esto es muy importante, se√ɬĪor Presidente- es absolutamente distinta de la mentalidad del hombre de ciudad. Al nativo, al mapuche, no es posible separarlo de la tierra; es consustancial a ella. Es de la tierra, vive de la tierra y es para la tierra. En consecuencia, el problema fundamental en su manera de vivir es la tierra. Nos guste o no. Y nosotros, los hombres de ciudad, se la hemos quitado con los elementos m√ɬ°s innobles que puedan existir. Ayer, con las encomiendas. Les cort√ɬ°bamos los dedos para que no se arrancaran, y los ten√ɬ≠amos encadenados. Despu√ɬ©s, con el vino. Les cambiamos la tierra hasta por vino. Y hoy d√ɬ≠a, por supuesto, lo hacemos con el minifundio, con la marginaci√ɬ≥n, con la exclusi√ɬ≥n, con la falta de caminos, de electricidad, de educaci√ɬ≥n, de asistencia t√ɬ©cnica, y al momento de resolver en su integridad el problema, como etnia, como cultura, somos avaros y ego√ɬ≠stas. Dig√ɬ°moslo con propiedad: √ā¬°somos avaros y ego√ɬ≠stas con quienes eran due√ɬĪos de todo cuando los espa√ɬĪoles llegaron aqu√ɬ≠ y se form√ɬ≥ la raza chilena! √ā¬°Se lo hemos quitado todo!

Pero el tema principal √ʬĬďrepito- sigue siendo el de la tierra. √ā¬°C√ɬ≥mo es posible que en Chile existan enclaves extranjeros, como la Colonia Dignidad y el del caso Tompkins! Si el Estado comprara o expropiara estos terrenos, resolver√ɬ≠a de una sola plumada m√ɬ°s del 60 por ciento de los problemas de la gente de la tierra que carece de ella. √ā¬ŅO acaso Sus Se√ɬĪor√ɬ≠as creen que, ya no digo un mapuche, sino un huinca o un hombre de cualquier parte, puede vivir en 2 hect√ɬ°reas sin riego, de rulo, en las que habitan hasta dos y tres familias? √ā¬ŅSus Se√ɬĪor√ɬ≠as consideran natural dejarlos reducidos a su m√ɬ°s m√ɬ≠nima expresi√ɬ≥n?

Nos vanagloriamos de los √ɬ≠ndices del producto bruto, pero en la provincia de Caut√ɬ≠n √ɬ©ste ya es s√ɬ≥lo del 50 por ciento del promedio nacional. Y en los sectores costeros el ingreso de los mapuches √ʬĬďescandal√ɬ≠cense, se√ɬĪores Senadores, y aunque algunos no lo vayan a creer- es de 1 mil 700 pesos mensuales. √ā¬ŅDe qu√ɬ© viven? Viven apenas para mal comer, y por medio de alguna permuta, un intercambio, logran estos 1 mil 700 pesos que les alcanzan para ir a Temuco y volver. √ā¬ŅTendr√ɬ°n alguna vez agua potable, electricidad? √ā¬ŅPodr√ɬ°n pagar esto alg√ɬļn d√ɬ≠a? Y estos nativos son sangre de nuestra sangre, aunque no nos guste. √ā¬°Qu√ɬ© distinto pensamos ac√ɬ° de como se piensa en el extranjero de sus propios abor√ɬ≠genes!

Yo creo, y lamento tener que decirlo, que el Gobierno ha destruido una buena idea, la CONADI: la asfixi√ɬ≥, no le entreg√ɬ≥ recursos, y los que le entreg√ɬ≥ lo fueron por razones de car√ɬ°cter pol√ɬ≠tico y se mal repartieron. Por supuesto, el detonante estuvo en Ralco. Quer√ɬ≠an cambiar una hect√ɬ°rea mala √ʬĬďlas de all√ɬ≠ lo son- por dos malas, y no fueron capaces de comprar un buen pedazo, un fundo de 600 hect√ɬ°reas, con riego, con capacitaci√ɬ≥n, con educaci√ɬ≥n, para dar un buen ejemplo. Luego de lo que vino despu√ɬ©s, cualquier soluci√ɬ≥n dej√ɬ≥ de ser cre√ɬ≠ble. Y lo que est√ɬ° pasando y a que hac√ɬ≠a alusi√ɬ≥n el Honorable se√ɬĪor Mart√ɬ≠nez es natural. Ya no le creen al huinca, no le creen al Gobierno y no le van a creer al que venga ni a nadie, porque nadie ha entregado una respuesta de fondo.

Hemos comenzado a meternos la mano al bolsillo y a contar los pesos que nos cuesta. Nuestra raza ind√ɬ≠gena es una buena raza, y no porque se trate de gente campesina deja de ser inteligente. Si todos llevamos gran parte de sangre nativa y nos consideramos inteligentes, √ā¬Ņpor qu√ɬ© despreciar a quienes no se han contaminado con sangre espa√ɬĪola o de otro origen?

Pienso que los chilenos tenemos que crecer por dentro y mirar este problema, no desde una perspectiva de "t√ɬļ y yo", sino de una en que hablemos de "nosotros". √ɬČste es un problema nuestro, del Senado, de estadistas, no un problema menor, que debemos enfrentar con visi√ɬ≥n de Estado, incorpor√ɬ°ndolos como lo que son: la base de nuestra sociedad. No debemos despreciarlos, ni excluirlos, ni marginarlos.

Seguramente √ʬĬďquiero decirlo aprovechando la presencia del se√ɬĪor Ministro-, siempre habr√ɬ° razones en que ampararse, como la crisis asi√ɬ°tica o la situaci√ɬ≥n econ√ɬ≥mica. Pero si el Gobierno no tiene plata es porque no quiere tenerla. En Chile la evasi√ɬ≥n alcanza a 4 mil 500 millones de d√ɬ≥lares al a√ɬĪo. √ā¬°4 mil quinientos millones de d√ɬ≥lares! Andr√ɬ©s Zald√ɬ≠var propuso aumentar en 2 puntos porcentuales el IVA -a m√ɬ≠ no me parec√ɬ≠a bien esta f√ɬ≥rmula, porque el IVA es un impuesto que pagan los consumidores, la clase media, los trabajadores-, lo que rend√ɬ≠a 600 millones de d√ɬ≥lares, y aqu√ɬ≠ estamos hablando de √ā¬°4 mil 500 millones de d√ɬ≥lares! √ā¬ŅQu√ɬ© significa eso? Que los de m√ɬ°s altos recursos compiten con otros ech√ɬ°ndose los impuestos al bolsillo y descart√ɬ°ndolos en la competencia. Y el Estado no es capaz de tener tolerancia cero para impedir la evasi√ɬ≥n -no digo alzar los impuestos-, sin la cual nos sobrar√ɬ≠a plata y podr√ɬ≠amos arreglar el problema de los mapuches. Pero no hay voluntad pol√ɬ≠tica. Quieren seguir rob√ɬ°ndole al Estado, quieren seguir evadiendo. El Ministro de Hacienda hace viajes para all√ɬ° y para ac√ɬ°, conversa, pero no enfrenta el tema central, que en este momento es la evasi√ɬ≥n, cuya disminuci√ɬ≥n permitir√ɬ≠a contar con recursos para resolver √ɬ≠ntegramente √ɬ©se y otros problemas.

Por eso, al terminar mis palabras hago presente la necesidad de considerar el problema desde otra visión. Este Senado, integrado por gente inteligente y capaz, puede ayudar a solucionarlo.

Nada más.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- En todo caso, para los se√ɬĪores Senadores que no estuvieron presentes cuando se dict√ɬ≥ la ley que cre√ɬ≥ √ʬĬďentre otras- la Corporaci√ɬ≥n Nacional de Desarrollo Ind√ɬ≠gena, es importante hacer notar que ese cuerpo legal fue aprobado por unanimidad tanto en el Senado como en la C√ɬ°mara de Diputados. Tambi√ɬ©n cont√ɬ≥ con la ratificaci√ɬ≥n de pr√ɬ°cticamente el 90 por ciento de las comunidades ind√ɬ≠genas, tal como se expres√ɬ≥ durante el Gobierno del Presidente Aylwin en Nueva Imperial, con motivo de la promulgaci√ɬ≥n de dicha ley.

Tiene la palabra el Honorable se√ɬĪor D√ɬ≠ez.

El se√ɬĪor D√ɬćEZ.- Se√ɬĪor Presidente, en el problema de los chilenos de origen mapuche, hay hechos accidentales y hechos esenciales y permanentes.

Muchas veces los hechos accidentales nos hacen perder de vista lo que para este Senado debe ser importante √ʬĬďy que en parte es su misi√ɬ≥n como √ɬ≥rgano de la Rep√ɬļblica-: la proyecci√ɬ≥n hist√ɬ≥rica y los efectos a largo plazo de las medidas que se adoptan.

Por eso, mi intervenci√ɬ≥n se va separar de la l√ɬ≠nea seguida por el Honorable se√ɬĪor Lavandero √ʬĬďcon quien comparto algunos de sus puntos de vista- y se centrar√ɬ°, a pesar de que hay muchas materias envueltas, en dos aspectos fundamentales, que el se√ɬĪor Ministro ha insinuado. Uno de ellos dice relaci√ɬ≥n con nuestra unidad e identidad nacional.

Nosotros olvidamos que Chile tard√ɬ≥ siglos en pacificarse y en unirse, cortado por Chilo√ɬ©, con zonas despobladas, con colonizaciones alemanas, francesas, espa√ɬĪolas e ind√ɬ≠genas, que llegaron de Argentina arrancando del Gobierno de Roca, en los a√ɬĪos 1870-1880, que hab√ɬ≠a ordenado eliminarlos. Es as√ɬ≠ como hay caminos que se denominaron "rutas hacia Chile" por donde lograron escapar algunos.

A nosotros nos ha costado siglos ir creando este sistema de unidad nacional y este pueblo chileno, que tiene or√ɬ≠genes ind√ɬ≠genas importantes, como aqu√ɬ≠ se ha se√ɬĪalado; or√ɬ≠genes espa√ɬĪoles, europeos, de gente que ha tra√ɬ≠do su esfuerzo y ha construido la naci√ɬ≥n. √ɬČste no es un pa√ɬ≠s que los chilenos hayamos usurpado a otro pueblo. Por eso, a don Pedro de Valdivia, los historiadores no lo llamaron "conquistador", sino "fundador". Y √ɬ©sa es la visi√ɬ≥n distinta de la historia que tenemos con muchos pa√ɬ≠ses latinoamericanos. De manera que aqu√ɬ≠ hay una cuesti√ɬ≥n primordial.

En mi opinión, con muy buena intención, el Gobierno ha querido distinguir constitucionalmente al pueblo mapuche, pero de hecho lo ha separado del pueblo chileno. Y ello va a dar origen a un país con dos pueblos: el chileno y el mapuche.

√ā¬ŅAcaso las lecciones de la historia de hoy, de tantas partes del mundo, no nos indican el cuidado que debemos tener para que la paz est√ɬ© basada en la identidad nacional, en la unidad de prop√ɬ≥sitos y en que nos sintamos realmente como un solo pueblo? Somos el pueblo chileno, con una parte europea y otra mapuche; con las virtudes que hemos creado, con las guerras que hemos tenido, con las separaciones, con todo lo que ha costado armar esta naci√ɬ≥n. √ɬČsa es una cosa.

Me parece mal que el Gobierno y la prensa alienten de alguna manera lo que hoy parece una condescendencia menor, de conversar y analizar autonomías ajenas a nuestra idiosincrasia y a nuestro modo de pensar, y que veamos banderas distintas de la chilena de parte de un pueblo con el cual convivimos. Somos un solo pueblo. Constituimos el pueblo chileno.

Desde ni√ɬĪo, recuerdo las banderas chilenas en las poblaciones, antes en las rucas, hoy en las casas mapuches. Y cada vez que en Temuco nos encontr√ɬ°bamos con juntas de vecinos, con unidades rurales mapuches he visto la bandera chilena. No conoc√ɬ≠a esa bandera que hoy se pasea.

Las divisiones empiezan a producirse en los países poco a poco. A veces, terminan en Kosovo, en Cachemira y Pakistán. La historia nos muestra por todas partes que la falta de visión de futuro es la que ha permitido que los ángulos se comenzaran a abrir, cuando era fácil cerrarlos en el vértice en que estamos viviendo hoy.

En consecuencia, considero que la línea del Gobierno en ese sentido no es acertada, y que nosotros no debemos dar signos ambiguos o equívocos. Somos un solo país. Debemos perfeccionar nuestra participación, pero también reafirmar nuestra identidad.

La segunda cosa que me preocupa, como l√ɬ≠nea central, es algo que todos hemos aprendido: mapuche, hombre de la tierra; mapuche y su cultura. Todos sabemos que el aumento de la poblaci√ɬ≥n y la naturaleza del mundo contempor√ɬ°neo hacen imposible que digamos a esos chilenos: ustedes van a estar amarrados a la tierra. Les cambiamos el t√ɬ≠tulo de siervos de la gleba del medioevo por cosas m√ɬ°s rom√ɬ°nticas, pero en el fondo es lo mismo. En la agricultura y en la vida contempor√ɬ°nea, sabemos que es imposible decir a quienes viven en el minifundio: "el futuro de ustedes est√ɬ° en la tierra". Porque cuando pasen los a√ɬĪos y tengan m√ɬ°s hijos, m√ɬ°s chica va a ser la tierra y m√ɬ°s grande la esclavitud y la miseria.

Seamos francos. En la Novena Regi√ɬ≥n, hay decenas de miles de propiedades y quince mil y tantos kil√ɬ≥metros de caminos de tierra. No podemos seguir enga√ɬĪ√ɬ°ndonos. Estamos construyendo un nuevo Arauco, una nueva Lota de miseria, donde a la larga no existen posibilidades.

Todos estamos conscientes de que el siglo del futuro es el del conocimiento, de la creaci√ɬ≥n y del perfeccionamiento humano. Y hasta ah√ɬ≠ nuestros conocimientos. Debemos incorporar a nuestros hermanos chilenos de origen mapuche a la civilizaci√ɬ≥n contempor√ɬ°nea. Que no se nos diga que, por preservar la cultura, los mantenemos en el siglo XIII. Esto es bueno para el turismo, para los norteamericanos, los que primero eliminaron a los indios de su tierra y luego constituyeron asociaciones para la defensa de los mismos. Nosotros no hemos hecho eso. No los hemos eliminado, porque somos nosotros mismos, como muy bien lo se√ɬĪal√ɬ≥ el Honorable se√ɬĪor Lavandero.

Se trata de chilenos que se encuentran en una situación especial y a quienes no hemos atendido debidamente. Para qué recordamos las estadísticas de la extrema pobreza, de miseria, de falta de escolaridad, de mortalidad infantil, etcétera. Todos las conocemos. Es realmente un cargo sobre nuestras conciencias, como clase dirigente de un pueblo, el hecho de que un sector de él se encuentre en esas condiciones.

Concuerdo en que hay que solucionar, se√ɬĪor Ministro, problemas puntuales de algunas comunidades. Pero la l√ɬ≠nea gruesa es la humana. Hay que contribuir a que los habitantes de las comunidades ind√ɬ≠genas se incorporen al siglo XXI, con educaci√ɬ≥n y con capacidad. √ā¬°Ah√ɬ≠ est√ɬ° la misi√ɬ≥n que todos tenemos por delante!

Hay algunos pasos, se√ɬĪor Ministro, que se pueden ir dando desde ahora. √ā¬ŅQu√ɬ© pasa con los j√ɬ≥venes y ni√ɬĪos de las comunidades ind√ɬ≠genas? En primer lugar, debe proporcion√ɬ°rseles no s√ɬ≥lo la educaci√ɬ≥n formal, sistem√ɬ°tica, y la capacitaci√ɬ≥n √ʬĬďa la cual me referir√ɬ© m√ɬ°s adelante, si dispongo de tiempo-, sino tambi√ɬ©n, aunque parezca duro decirlo, hay que sacarlos de la realidad miserable en la que viven y mostrarles el mundo.

El ideal ser√ɬ≠a que esos ni√ɬĪos terminaran estudiando en las ciudades intermedias o grandes de su zona, porque eso los comunica con la vida, les da la educaci√ɬ≥n que entrega la sociedad, que les permite vivir en ella y sacar partido de lo que les ofrece. Y para eso se requiere desarrollar ciertos proyectos que algunas comunas ya est√ɬ°n realizando.

Soy vecino de la comuna de Villarrica, y con orgullo se√ɬĪalo que en ella se est√ɬ°n haciendo cosas. Cuando veo las estad√ɬ≠sticas, me asombro: 8 por mil de mortalidad infantil en una zona mapuche, menos que en el resto del pa√ɬ≠s. Pero all√ɬ≠ se estableci√ɬ≥ un sistema de locomoci√ɬ≥n que lleva a los ni√ɬĪos al colegio y a los consultorios de las ciudades. Se trata de una comuna que ha estado bien administrada y que tiene condiciones para avanzar.

Hay algo que hacer en educaci√ɬ≥n; debe acercarse a los ni√ɬĪos a la civilizaci√ɬ≥n y a la vida de hoy. Eso significa buses para transportarlos desde las escuelas rurales hasta las de las ciudades; significa caminos, porque no hay c√ɬ≥mo llevarlos; significa hogares.

√ā¬°C√ɬ≥mo no va a ser absurdo que tengamos el problema de nuestros hermanos, los chilenos de origen mapuche, y que los hogares para estudiar sean los m√ɬ≠nimos, por lo cual figuran con largas listas de espera del programa correspondiente! Si a una familia mapuche -que tiene gran sentido de la moral, de la familia, de la virtud; que son un buen pueblo del que no tenemos que defendernos, pues en la integraci√ɬ≥n han sido elementos de valor y de paz- se le da la posibilidad de que un hijo se eduque bien, estoy seguro de que esa familia lo agradece m√ɬ°s que recibir un pedazo de terreno, que ma√ɬĪana se volver√ɬ° a dividir y amarrar√ɬ° a sus nuevos hijos y nietos a ese pedazo de tierra.

Y, perd√ɬ≥nenme, soy hijo de colono de la zona. Si nos hubi√ɬ©ramos quedado en las hect√ɬ°reas de mi abuelo, estar√ɬ≠amos igual que los mapuches. √ā¬ŅY por qu√ɬ© salimos? Porque nos sacaron al mundo, pues mi abuelo era del mundo y educ√ɬ≥ a sus hijos en √ɬ©l. Nunca hizo fortuna, pero s√ɬ≠ tuvo familia y construy√ɬ≥ gente. Lo mismo debe hacerse con los mapuches: deben crearse hogares para que los ni√ɬĪos de las comunidades avanzadas puedan vivir en Temuco, en Imperial, en Villarrica; estudiar en los colegios que elijan, y, as√ɬ≠, incorporarse a la vida contempor√ɬ°nea. No habr√ɬ≠a cosa m√ɬ°s absurda que conservarlos en las monta√ɬĪas de la costa o de la cordillera de los Andes.

No soy contrario a mantener la cultura mapuche, la que respeto y admiro. Pero, evidentemente, no es la parte más importante para los hombres del siglo XXI, porque no van a vivir de esa cultura del siglo XIII o del XIV.

√ā¬°Hogares, se√ɬĪor Ministro, caminos y buses para llevar a los ni√ɬĪos a las escuelas! Y no s√ɬ≥lo educaci√ɬ≥n, sino tambi√ɬ©n capacitaci√ɬ≥n. Al ex Ministro se√ɬĪor Lagos, cuando ocupaba la Cartera de Educaci√ɬ≥n, le propuse un plan, el que alcanzamos a empezar a analizar, pero despu√ɬ©s se perdi√ɬ≥ el contacto, no hubo m√ɬ°s inter√ɬ©s y no me volvieron a llamar.

El plan consist√ɬ≠a en crear centros de capacitaci√ɬ≥n distintos de los tradicionales. Si abrimos una escuela t√ɬ©cnica, necesitamos gran cantidad de instrumentos y de profesores especializados, y la aprovechan mil o mil 500 alumnos de esa unidad. Pero si creamos centros de perfeccionamiento en las ciudades medianas o grandes, establecimientos modernos que les abran el mundo, un estudiante con ocho a√ɬĪos de la ense√ɬĪanza b√ɬ°sica y dos o tres de la media que asista por dos horas a la semana a estudiar mec√ɬ°nica, por ejemplo, llegar√ɬ° a ser un gran mec√ɬ°nico. Para realizar este programa se puede llamar a licitaci√ɬ≥n para prestar servicio por horas, entregando preparaci√ɬ≥n en carreras determinadas.

Pienso, se√ɬĪor Ministro, que debemos conservar nuestra unidad nacional, nuestra tradici√ɬ≥n hist√ɬ≥rica, nuestra identidad, nuestro orgullo patrio. Somos un solo pa√ɬ≠s rodeado de tradiciones valerosas, hermosas, que debemos consentir, y no amarremos al pueblo mapuche a la tierra. √ɬČsa no es la soluci√ɬ≥n; √ɬ©sa es la esclavitud, la miseria; significa postergar y multiplicar el problema para ma√ɬĪana. Derrotemos nuestros prejuicios y sepamos que lo anteriormente se√ɬĪalado es lo m√ɬ°s importante que hoy debemos hacer. No es una tarea de un mes, de un a√ɬĪo, ni de un Gobierno; pero en algunos a√ɬĪos podremos hacer que esos chilenos, por la forma como son tratados por el pa√ɬ≠s se sientan realmente incorporados a √ɬ©l, y que sus deseos de autonom√ɬ≠a o de independencia sean una locura pasajera, como lo fue el reinado de Orelie Antoine I.

El se√ɬĪor R√ɬćOS (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable se√ɬĪor Mu√ɬĪoz Barra.

El se√ɬĪor MU√ɬĎOZ BARRA.- Se√ɬĪor Presidente, esta ma√ɬĪana conversaba con un se√ɬĪor Senador, a quien respeto, sobre el tema de la agricultura, especialmente en la Novena Regi√ɬ≥n, y me se√ɬĪalaba que era agricultor no porque esta actividad fuera para ganar dinero, sino por ser una forma de vida.

Esa forma de vida la reclamo tambi√ɬ©n para los campesinos mapuches que, como muy bien se ha sostenido aqu√ɬ≠, con mucho brillo, est√ɬ°n tan encadenados a la tierra. Tanto es as√ɬ≠ que mapuche significa "hijo de la tierra". Es decir, pr√ɬ°cticamente, desde la ra√ɬ≠z misma est√ɬ°n definidos por esta forma de vida que, como me indic√ɬ≥ un se√ɬĪor Senador, los hace ser agricultores, y que respeto.

En verdad, podemos estar toda la ma√ɬĪana analizando el tema sociol√ɬ≥gico de las etnias en Chile, desde sus inicios, pero nos alejaremos del problema puntual que nos ha convocado e interesado.

Hemos acorralado a tal extremo a los pueblos ind√ɬ≠genas, a las etnias del pa√ɬ≠s, que contar√ɬ© una especie de historia-an√ɬ©cdota que nos narr√ɬ≥ un campesino en una reuni√ɬ≥n √ʬĬďen la que estuvo presente tambi√ɬ©n el Presidente de mi Partido, Senador se√ɬĪor Bitar-, para demostrar c√ɬ≥mo se les han quitado posibilidades. Seg√ɬļn esta an√ɬ©cdota real de la vida de ese campesino, su madre, abuela de su hijo, conversaba una tarde con el ni√ɬĪo y le dec√ɬ≠a: "Nieto, cuando t√ɬļ vayas por un sendero y veas una culebra, no la pises, no la mates; si ves un insecto, no lo destruyas; porque esa culebra y ese insecto te van a conservar la naturaleza y el sistema en el cual t√ɬļ has vivido.".

Hemos destruido el ecosistema de los campesinos mapuches en forma realmente irracional. Hoy d√ɬ≠a, aunque parezca casi incre√ɬ≠ble, en esa zona ya no hay liebres, conejos ni pi√ɬĪones, elementos de los cuales se nutr√ɬ≠an los campesinos. Los hemos acorralado √ʬĬďrepito- en esta sociedad sin misericordia.

Entrando derechamente al tema, la ley N√ā¬ļ 19.253 est√ɬ° cumpliendo seis a√ɬĪos de vigencia. Recordemos que fue publicada el 5 de octubre de 1993. Y en forma esquem√ɬ°tica, por el tiempo, quiero simplemente recordar √ʬĬďotros se√ɬĪores Senadores lo plantearon de manera distinta y yo lo explicitar√ɬ© en forma num√ɬ©rica- que los campesinos pose√ɬ≠an en Chile 31 millones de hect√ɬ°reas. √ā¬ŅCu√ɬ°ntas tienen hoy d√ɬ≠a? Trescientas mil hect√ɬ°reas. √ā¬ŅPara cu√ɬ°ntas personas? Para 300 mil mapuches que hay s√ɬ≥lo en la Regi√ɬ≥n de la Araucan√ɬ≠a. √ā¬ŅCu√ɬ°nto significa esa superficie per c√ɬ°pita? Una hect√ɬ°rea por campesino ind√ɬ≠gena.

√ā¬ŅQu√ɬ© cre√ɬ≥ esa ley? Entre otras cosas, la CONADI, como un organismo p√ɬļblico encargado de ejecutar los planes y programas para el sector. Sin embargo √ʬĬďdigamos derechamente la verdad en esta sesi√ɬ≥n-, la ley naci√ɬ≥ pr√ɬ°cticamente abortada. Y √ɬ©sa es la raz√ɬ≥n de lo que est√ɬ° ocurriendo ahora. √ā¬ŅY por qu√ɬ© naci√ɬ≥ abortada? Porque se negociaron √ʬĬďrecord√ɬ©moslo- aspectos fundamentales de principio y de fondo de la iniciativa original, como tambi√ɬ©n procedimientos de operaci√ɬ≥n.

Haré presentes algunas realidades de esa ley que causan el conflicto que hoy día se vive, el cual puede ser analizado desde muchos puntos de vista.

En primer lugar, en forma titular, la ley nace sin un presupuesto definido. Quiero recordar que en 1993 y 1994, cuando se implement√ɬ≥ la CONADI, su presupuesto fue de mil ochocientos millones de pesos. Pero, √ā¬Ņcu√ɬ°nto solicitaban los expertos en el tema? Ped√ɬ≠an 48 mil millones de pesos, y se les dio mil ochocientos millones.

Entonces, se√ɬĪores Senadores, el problema es muy claro. Esta ley pudo haber constituido una buena normativa si se hubieren entregado los recursos suficientes. √ā¬ŅPor qu√ɬ© extra√ɬĪarnos, en consecuencia, frente a las protestas de las comunidades mapuches, de que esta legislaci√ɬ≥n no les ha proporcionado los elementos casi b√ɬ°sicos que ellos necesitaban?

Analicemos, se√ɬĪores Senadores, derechamente el tema. La ley planteaba que era deber del Estado "proteger a los ind√ɬ≠genas y fomentar su autodesarrollo". Pero √ɬ©sta es una declaraci√ɬ≥n de voluntad que, en la pr√ɬ°ctica, resulta una falacia al no haber logrado crear una entidad fuerte, capaz y con m√ɬ°s recursos. La CONADI es todo lo contrario de lo que yo estoy planteando.

El se√ɬĪor Ministro expres√ɬ≥ que la CONADI ha incrementado en la actualidad su presupuesto inicial de mil ochocientos millones a cerca de ocho mil quinientos millones. Sin embargo, las insuficiencias que ha creado la ley y la realidad de los campesinos se han triplicado. √ā¬ŅY por qu√ɬ©? Por falta de voluntad del resto de los organismos del Estado, que tienen la obligaci√ɬ≥n de cooperar en la gesti√ɬ≥n p√ɬļblica hacia los pueblos ind√ɬ≠genas y que, por uno u otro motivo, no lo han hecho.

Por ejemplo, la CONADI √ʬĬďel se√ɬĪor Ministro, a quien respeto y cuyos m√ɬ©ritos, inteligencia y capacidad reconozco, no debe molestarse, pues la situaci√ɬ≥n actual no es culpa suya- depende de MIDEPLAN, el que, como el se√ɬĪor Presidente de la Rep√ɬļblica lo ha dicho en m√ɬ°s de una oportunidad, es un Cartera terminal. Recordemos que no hace mucho tiempo el Jefe del Estado dio las instrucciones tendientes a su desaparici√ɬ≥n dentro de la estructura pol√ɬ≠tica y jur√ɬ≠dica de nuestro pa√ɬ≠s. Y de una Secretar√ɬ≠a de Estado, con esas caracter√ɬ≠sticas depende la CONADI y la soluci√ɬ≥n del conflicto de las etnias de nuestro pa√ɬ≠s.

Tal coordinaci√ɬ≥n no fue ni explicitada ni reglamentada, sino que simplemente se enunci√ɬ≥. En consecuencia, aqu√ɬ≠ no hay programas de salud. Para comprobarlo basta recorrer las reducciones ind√ɬ≠genas. All√ɬ≠ se advierte la falta de m√ɬ©dicos, de oculistas. Y para qu√ɬ© hablar de los problemas que afrontan los campesinos de la tercera edad, en fin. Asimismo, en las reducciones hay gran cantidad de madres solteras por la inexistencia de una pol√ɬ≠tica tendiente a capacitarlas para enfrentar su situaci√ɬ≥n. No hay cr√ɬ©ditos rotativos ni ellos est√ɬ°n sometidos a normas de rendimiento con el INDAP. Los cr√ɬ©ditos que se otorgan son pr√ɬ°cticamente para que los campesinos compren algo para comer durante el a√ɬĪo. Aqu√ɬ≠ no hay una relaci√ɬ≥n entre este organismo y el Ministerio de Agricultura, ni la CORFO, etc√ɬ©tera.

Para entender por qu√ɬ© est√ɬ°n pasando estas cosas, quiero recordar lo siguiente. El art√ɬ≠culo 20 de la ley N√ā¬ļ 19.253 cre√ɬ≥ el Fondo de Tierras y Aguas Ind√ɬ≠genas. Y a los se√ɬĪores Senadores que les interese el tema, debo manifestarles que bajo la modalidad de tierras en conflicto, desde 1994 a 1999, se han regularizado 27.015 hect√ɬ°reas. Si consideramos a seis personas por familia, los beneficios alcanzar√ɬ≠an a 12.474 personas. Si tenemos en cuenta que la poblaci√ɬ≥n mapuche es de 964 mil personas, por tal procedimiento apenas se favorecer√ɬ≠a al 1,3 por ciento de ellas.

Por otra parte, bajo la modalidad estipulada en la letra A del art√ɬ≠culo 20, en seis a√ɬĪos se ha llamado solamente dos veces a concurso de subsidio individual de tierras. Y por esta v√ɬ≠a se ha adjudicado la mis√ɬ©rrima

Fuente: Republica de Chile - Senado

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