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2019-06-09 | Documentos de Trabajo | Huilliche

En 2005 a través de una sociedad offshore

Presidente de Chile Sebasti√°n Pi√Īera compr√≥ 118 mil hect√°reas de territorio ind√≠gena en Chilo√©

La operaci√≥n para el traspaso de las tierras comenz√≥ oficialmente el 16 de diciembre de 2004, cuando el abogado paname√Īo Rolando Candanedo Navarro, cre√≥ en su pa√≠s una sociedad al portador llamada Parque Chilo√© Overseas INC. Candanedo, un hombre con muchos amigos en Chile y m√°s de tres mil sociedades en Panam√°, actuaba como ?agente residente? de la sociedad Continental Pacific LLC, la compa√Ī√≠a de Henderson y sus socios. Eduardo Mondaca, del Centro de Estudios Sociales de Chilo√©, en 2013 en su investigaci√≥n ?Los despojados por el conservacionismo: el caso del pueblo Williche de Chilo√©? evidencia como se legitima el despojo de territorios de los huilliche ?El Parque Tantauco es un proyecto violento, antidemocr√°tico y de imposici√≥n de una l√≥gica de expropiaci√≥n relacionada, con la separaci√≥n de los pueblos ind√≠genas de sus medios de subsistencia.




Foto: Juan Salazar a√ļn conserva el mapa de las propiedades que ten√≠a Jeremiah Henderson. Hoy, toda la zona pintada corresponde al Parque Tantauco.
Sebasti√°n Pi√Īera lleg√≥ a Quell√≥n escoltado por una comitiva. El ingeniero forestal Juan Salazar asegura que fue a comienzos de enero de 2005, pero no recuerda con exactitud el d√≠a. Pocas semanas antes, el entonces empresario hab√≠a adquirido 118 mil hect√°reas de bosques y cerros al sur de la isla de Chilo√©, y Salazar era el √ļnico que conoc√≠a el territorio de punta a cabo. Por m√°s de siete a√Īos hab√≠a sido representante de Jeremiah Henderson, el norteamericano que hab√≠a vendido la tierra. Aquella reuni√≥n era su √ļltimo trabajo para √©l: ?a m√≠ me llam√≥ alguien de Bancard y me dijo que Pi√Īera quer√≠a conocer lo que se hab√≠a comprado?, recuerda.

Salazar sab√≠a de Pi√Īera lo que hasta entonces aparec√≠a en las noticias: que era empresario, hab√≠a sido senador, y que ahora quer√≠a postularse a la presidencia durante las elecciones de ese a√Īo. Desconoc√≠a el objetivo de la compra y cu√°l hab√≠a sido el precio de la transacci√≥n. Su encuentro con √©l era casi simb√≥lico. Ten√≠a que llevarle los planos, algo as√≠ como entregarle las llaves de la casa nueva. ?Llegu√© a un restaurante y estaba sentado. Todos hab√≠an comido reci√©n. Comenc√© a desplegar los mapas, pero no cab√≠an en la mesa. As√≠ que salimos a la calle?, agrega.
Frente al restaurante, Salazar y Pi√Īera estiraron los cinco pliegos que delimitaban los fundos que hab√≠a comprado: Coldita, Yaldad, Asasao, In√≠o, y Quilanlar, 118 mil hect√°reas puestas en tres metros cuadrados de papel estirado sobre el pavimento. Pi√Īera miraba desde una esquina y hac√≠a preguntas sobre el lugar. Salazar le explic√≥ los caminos y las rutas a las lagunas. Luego se despidi√≥ de √©l. Un a√Īo despu√©s de aquella reuni√≥n, Pi√Īera inaugurar√≠a all√≠ el Parque Tantauco, una reserva ecol√≥gica sobre la cual siempre alardea sobre su belleza. ?El parque es lo m√°s parecido al para√≠so terrenal que he encontrado en este mundo?, dijo en mayo de 2014, durante la presentaci√≥n de un libro de fotograf√≠as.

No era la primera vez que Pi√Īera mencionaba la palabra ?para√≠so? para referirse a Tantauco. En agosto de 2005 hab√≠a dicho algo similar en una entrevista en radio Cooperativa, en respuesta a una indagaci√≥n que la PDI hab√≠a realizado sobre la compra de los fundos, por tratarse de un territorio en disputa con comunidades huilliche: ?Estoy absolutamente sorprendido y tambi√©n indignado. El parque de Chilo√© es una maravilla, un verdadero para√≠so terrenal?, dijo esa vez.

Lo que Sebasti√°n Pi√Īera nunca ha contado, es que hay otro ?para√≠so? vinculado a su emprendimiento ecol√≥gico. Uno a trav√©s del cual se materializ√≥ el negocio de las tierras: Parque Chilo√© Overseas INC, una sociedad offshore creada el 16 de diciembre de 2004 en Panam√°, que sirvi√≥ de veh√≠culo para traspasar la propiedad. Un raro enjuague que puso en movimiento una prolija ingenier√≠a tributaria que le ahorr√≥ millones de impuestos a la parte vendedora. Negocio con el que Pi√Īera estuvo de acuerdo: ?esa operaci√≥n no se hizo ac√°, la venta fue afuera, pero no s√© cu√°les son las sociedades que intervinieron?, asegura un abogado que particip√≥ de la transacci√≥n.
Las comunidades huilliche nunca se enteraron que el 15% de la Isla de Chiloé, donde estaba incluido un gran porcentaje de la tierra ancestral que reclamaban, había sido vendido en Panamá, a casi seis mil kilómetros de distancia.

RESISTENCIA HUILLICHE
Sebasti√°n Pi√Īera estaba a pocos d√≠as de inaugurar el acceso norte del Parque Tantauco, en el verano de 2008, cuando un grupo de aproximadamente 50 familias huilliche de la comunidad Weketrumao, armaron un campamento en la entrada de la reserva y cortaron el camino. La protesta buscaba visibilizar la lucha hist√≥rica por la recuperaci√≥n de una porci√≥n de las tierras que Pi√Īera pensaba destinar a la conservaci√≥n. ?Quer√≠amos que √©l reconociera que se hab√≠a comprado territorio ind√≠gena usurpado?, recuerda Hilda Huenteo, presidenta de la comunidad en aquella √©poca.

Los huilliche estuvieron dos meses acampando en la entrada del parque. Weketrumao era una de las comunidades m√°s emblem√°ticas de la isla. Sus miembros reclamaban la propiedad de un amplio sector del parque, amparados en t√≠tulos llamados ?Potreros realengos?, que hab√≠an sido entregados pocos a√Īos antes de 1823, cuando comenz√≥ la retirada de los espa√Īoles. Seg√ļn esos documentos, cerca de 35.000 hect√°reas fueron repartidas entre seis comunidades hist√≥ricas de la isla. Territorio que fue reconocido en 1826, cuando Chilo√© fue anexado a Chile mediante la firma del Tratado de Tantauco, suscrito por representantes de la corona y autoridades del Estado. En sus art√≠culos 6 y 7, el acuerdo especificaba que las propiedades de los individuos del ej√©rcito real y de todos los habitantes de la provincia ser√≠an ?inviolablemente respetadas?. Situaci√≥n que luego fue desconocida.

A partir del 1900, en lo que se conoce como la ?Gran inscripci√≥n fiscal?, los t√≠tulos realengos de los habitantes de la parte sur de la isla no fueron reconocidos. No est√° clara la explicaci√≥n que las autoridades de la √©poca dieron para su rechazo, pero s√≠ que a partir de 1923, varios sectores que pertenec√≠an a las comunidades fueron vendidos o licitados a privados. Uno de ellos, por ejemplo, era la Sociedad Explotadora de Chilo√©, empresa que se qued√≥ con la propiedad de los fundos Yaldad, Coinco, Coldita, Coig√ľin, Guapipulli, In√≠o, Quilanlar, Asasao, y Weketrumao, tierras que en 1968 fueron traspasadas al conde franc√©s Timole√≥n de la Taille, quien fracas√≥ en su intento por explotar los bosques.

Lo m√°s lejos que Timole√≥n lleg√≥, fue hacer una sociedad donde puso todos los activos: Forestal Hawarden, creada en 1991, pero que nunca oper√≥ como tal. ?Cuando Timole√≥n se muri√≥, sus herederos quedaron con una deuda muy grande y la Fundaci√≥n Chile les ofreci√≥ hacer un negocio internacional con las tierras?, recuerda Ra√ļl Espoz, ingeniero forestal y asesor del Consejo General de Caciques de Chilo√©. La idea era licitar un proyecto al que llamaron ?Astilla, Puerto Carmen?, negocio que inclu√≠a la venta de la Forestal Hawarden y con ella las 118 mil hect√°reas. Jeremiah Henderson, compr√≥ la tierra a travez la compa√Ī√≠a Continental Pacific LLC, empresa creada en Alabama, Estados Unidos.

Henderson era un ex√≥tico para la zona. Ten√≠a el pelo rubio, viv√≠a en Hawai, usaba guayaberas, y era propietario de varios terrenos alrededor del mundo, a los cuales buscaba sacarle alguna utilidad. Generalmente revend√≠a, pero a Chilo√© hab√≠a llegado a explotar. Aquella fue la principal raz√≥n por la cual nunca se llev√≥ bien con las comunidades. ?Jeremiah Henderson era un traficante de tierras. El hombre se dedicaba al comercio, no era ning√ļn fil√°ntropo ni ecologista?, recuerda H√©ctor Leiva, exprofesor de la escuela Kuma Ruka, de la comunidad Weketrumao.

Jeremiah Henderson no conoc√≠a a nadie en Chile, cuando en 1997 contrat√≥ al ingeniero forestal Juan Salazar, como su representante en la isla. Henderson apostaba a convertirse en el primer empresario en explotar el bosque de aquel territorio, luego de los intentos fallidos de la Sociedad Explotadora de Chilo√© y de Timole√≥n de la Taille. Desde su llegada s√≥lo recibi√≥ cr√≠ticas. Uno de los primeros en oponerse a su idea fue el obispo de Ancud Juan Luis Ysern, quien junto a Ra√ļl Espoz comenzaron a asesorar a los ind√≠genas: ?El proyecto ten√≠a un defecto, porque el bosque de Chilo√© por ley no se pod√≠a talar como se hab√≠a licitado?, explica Espoz.

Henderson se sinti√≥ estafado. No s√≥lo no pod√≠a tocar el bosque, sino que adem√°s la tierra ven√≠a con gente viviendo adentro, por lo que en octubre del a√Īo 1999 decidi√≥ poner en remate toda la propiedad. La puja estaba pactada para el 10 de diciembre de ese a√Īo en la ciudad de Miami, Estados Unidos. Douglas Tompkins, que conoc√≠a a Henderson y tambi√©n al obispo, aconsej√≥ a √©ste √ļltimo para que organizara a las comunidades y compraran los fundos.

Ysern elabor√≥ un proyecto de recolecci√≥n de recursos y lo present√≥ a los huilliche, que optaron por crear una fundaci√≥n llamada ?Comunidad Quil√°n?, para mandar al cura a negociar. La subasta, sin embargo, nunca se realiz√≥. Dos d√≠as antes de la fecha, Henderson y el gobierno llegaron a un acuerdo para permutar 5.000 hect√°reas de la propiedad, donde se ubicaba la Comunidad Piedra Blanca, por una isla deshabitada de igual tama√Īo llamada San Pedro. El asunto dividi√≥ al resto de las comunidades que no fueron contempladas en la negociaci√≥n.

La regularización liberó un poco de tensión, pero Henderson no consiguió que su proyecto rentara. Intentó parcelarlo para venderlo por partes. Juan Salazar recuerda que él mismo recorrió todo el territorio viendo la factibilidad de subdividirlo. Hicieron caminos, pero nunca hubo interesados. ?Fue una locura. Agarró un mapa y lo cuadriculó en parcelas. El plano tenía como dos mil sitios. Era absurdo. No tenía pies, ni cabeza. Jeremiah nunca tuvo mucha claridad de qué hacer con el terreno?, cuenta un exabogado suyo.

El 2001, Jeremiah puso nuevamente a la venta los fundos. Lo anunció en una entrevista en el diario La Tercera. Desde su casa en Hawai, dijo que el país tenía demasiados problemas y el gobierno no apoyaba la inversión extranjera: ?Todos me decían que Chile era un buen país para invertir, pero es mentira?. Henderson no sólo estaba molesto por el cambio en las reglas del juego, sino que también por esta confrontación constante con las comunidades. ?Algunas personas parece que quieren retornar a la situación que se vivía en el país en 1972, cuando estaba Salvador Allende?, agregó.

Jeremiah Henderson hab√≠a tasado sus terrenos en US$ 8 millones. Los cinco millones que dec√≠a haber gastado en la compra, m√°s otros tres que hab√≠a invertido. Quienes formaron parte del equipo negociador aseguran que hubo muchos interesados, entre ellos el mismo Douglas Tompkins, pero el elevado precio lo hizo desistir. Hasta que a mediados de 2003, Sebasti√°n Pi√Īera manifest√≥ su inter√©s. Seg√ļn ha dicho el expresidente, todo habr√≠a surgido luego de una conversaci√≥n que tuvo durante ese a√Īo con el due√Īo del Parque Pumal√≠n: ?Visitamos con mi familia a Douglas y Kris Tompkins y quedamos fascinados y a la vuelta ven√≠amos volando por esta zona, y descubrimos que la parte sur de la Isla de Chilo√© estaba totalmente virgen, pr√≠stina, cristalina, y pens√© que era un deber de conciencia conservarla?, dijo Pi√Īera en un video que subi√≥ a su perfil de Youtube el 20 de enero de este a√Īo, invitando a conocer el parque.
Tompkins le advirti√≥ a Pi√Īera que si ten√≠a pensado ir por las tierras de Henderson, primero deb√≠a hablar con el obispo, que entonces hab√≠a sido declarado por el Consejo General de Caciques como un huilliche m√°s. Ysern recibi√≥ el llamado de Pi√Īera a mediados del a√Īo 2003. ?Monse√Īor le dijo que parte de esas tierras estaban siendo demandadas por las comunidades de In√≠o y Weketrumao y que si se compraba los fundos √©l deb√≠a atender esta situaci√≥n?, recuerda Ra√ļl Espoz.

Las negociaciones prosiguieron durante todo el segundo semestre del 2003 y el primero de 2004. Hasta que en junio de ese a√Īo, cuando ya parec√≠an haber llegado a acuerdo, una empresa constructora demand√≥ a Jeremiah Henderson por el no pago de unos trabajos. Durante un par de meses, la Corte de Apelaciones de Valdivia prohibi√≥ cualquier transacci√≥n mientras no se regularizara el pago, lo que ocurri√≥ a fines de ese a√Īo. Fue entonces que Pi√Īera afin√≥ los detalles para la compra.

Por esa época, desde Bancard se comunicaron con el sacerdote para decirle que ellos estimaban que el conflicto por el territorio era un problema que el Estado debía resolver. Ysern les dio a entender que valoraba que los fundos hayan quedado en manos de un chileno y no en el extranjero, pero el cura estaba equivocado.

PARA√ćSO TRIBUTARIO
La operaci√≥n para el traspaso de las tierras comenz√≥ oficialmente el 16 de diciembre de 2004, cuando el abogado paname√Īo Rolando Candanedo Navarro, cre√≥ en su pa√≠s una sociedad al portador llamada Parque Chilo√© Overseas INC. Candanedo, un hombre con muchos amigos en Chile y m√°s de tres mil sociedades en Panam√°, actuaba como ?agente residente? de la sociedad Continental Pacific LLC, la compa√Ī√≠a de Henderson y sus socios. Parque Chilo√© declar√≥ un capital inicial de US$ 3 millones y su directorio qued√≥ constituido por otros dos abogados del estudio: su hijo Rolando Candanedo Deneken y Mar√≠a Pimentel Montero, ambos paname√Īos.

En los d√≠as siguientes, la sociedad tom√≥ control sobre las 389.851 acciones de la Forestal Hawarden. El trato se cerr√≥ el 21 de diciembre de 2004, d√≠a en que se firm√≥ el acuerdo de compra y venta, se traspas√≥ la sociedad, y se eligi√≥ un nuevo directorio. La operaci√≥n completa qued√≥ registrada en siete escrituras que fueron firmadas en la notar√≠a de Eduardo Avello Concha, en Santiago. Los documentos revelan que Pi√Īera adquiri√≥ los terrenos de Chilo√© a trav√©s de Bancard International Investment INC, una sociedad con domicilio en Islas V√≠rgenes, creada en 1997. Esta compa√Ī√≠a, seg√ļn una investigaci√≥n de Ciper Chile, le entregaba poderes a Sebasti√°n Pi√Īera para que operara en su nombre, tal como lo hizo en marzo de 2004, nueve meses antes de que tomara el control de Parque Chilo√© Overseas INC.

A cargo de la compra aparec√≠a Juan Luis Rivera Palma, ingeniero comercial de la UC, MBA en Harvard, y gerente general de Bancard. ?Por instrumento privado otorgado con esta fecha, la sociedad denominada Continental Pacific LLC, vendi√≥ a Bancard International Investment la totalidad de las acciones de la sociedad denominada Parque Chilo√© Overseas INC, constituida y existente de conformidad con las leyes de la Rep√ļblica de Panam√°, por el precio que estipula dicho contrato, el cual se pag√≥ al contado con plena satisfacci√≥n del vendedor?, dec√≠a una de las escrituras, sin especificar el valor final.

La operaci√≥n, seg√ļn explica un abogado tributarista, evit√≥ que Jerem√≠ah Henderson pagara el impuesto a la renta y diluy√≥ en el futuro los tributos que Sebasti√°n Pi√Īera deber√≠a pagar si alguna vez decide vender el parque: ?como la due√Īa de la sociedad ahora est√° en el extranjero, debe tributar de acuerdo a las leyes de Panam√°, por lo que estas tierras nunca m√°s van a pagar impuesto a la renta en Chile?, asegura.

Luego del trato, ese mismo d√≠a 21 de diciembre de 2004 se llev√≥ a cabo una Junta Extraordinaria de Accionistas de Forestal Hawarden, en donde se acord√≥ dividir la sociedad en dos compa√Ī√≠as: una continuadora legal que se llamaba igual y otra de nombre St. Peter Island, donde Henderson conserv√≥ la Isla San Pedro. En la misma sesi√≥n, se eligi√≥ un nuevo directorio. Fue la primera vez que aparecieron los nombres del expresidente, su hermana, y su cu√Īado: ?Los accionistas acordaron por unanimidad designar a los se√Īores Miguel Juan Sebasti√°n Pi√Īera Eche√Īique, Mar√≠a Teresa Magdalena Pi√Īera Eche√Īique, y Gustavo Javier Vald√©s Valenzuela, como directores titulares de Forestal Hawarden S.A.?, dec√≠a la escritura.

Las nuevas autoridades designaron a Sebasti√°n Pi√Īera en el cargo de presidente y a Juan Luis Rivera como gerente general. Un mes despu√©s, el 14 de enero del 2005, durante otra junta de accionistas, Pi√Īera recomend√≥ cambiarle el nombre a la Forestal por el de Parque Chilo√© S.A., una sociedad que se llamaba muy similar a la que ten√≠a en Panam√°. En esa escritura qued√≥ registrado por primera vez la estructura de los nuevos due√Īos: Parque Chilo√© Overseas INC, con 389.850 acciones, y Agr√≠cola y Ganadera Los Corrales S.A., con una acci√≥n. Esta √ļltima compa√Ī√≠a estaba representada por Rafael Arizt√≠a Correa, ingeniero civil de la UC, y Ana Mar√≠a D√©lano Abott, hermana del Choclo D√©lano.

PARQUE TANTAUCO
Los habitantes de Chilo√© se enteraron del cambio de propiedad a trav√©s de la prensa y de un concurso. En abril de 2005, la Fundaci√≥n Futuro, organizaci√≥n que era la cara visible del proyecto, llam√≥ a los chilotes a votar por el nombre que deber√≠a tener el parque. No est√° claro cu√°l fue el motivo, tal vez lo hizo para congraciarse o bien para ponerlo en aprieto, pero Sebasti√°n Pi√Īera invit√≥ al obispo Juan Luis Ysern a formar parte del jurado.

El cura consider√≥ que era una buena oportunidad para abrir el di√°logo, pero las comunidades lo criticaron. El asunto se discuti√≥ en el Consejo General de Caciques de Chilo√©, donde se resolvi√≥ que lo mejor era que renunciara. El 3 de mayo de ese a√Īo, Ysern le envi√≥ una carta a Pi√Īera explic√°ndole sus razones: ?No s√≥lo est√° el tema de los territorios usurpados por el Estado. Problema muy complejo porque, aunque legalmente esos terrenos est√©n en manos de otros propietarios, hay un problema de justicia sin resolver?, le escribi√≥.

El obispo aprovechó la carta para ofrecerse como mediador en el establecimiento de una mesa de diálogo con las comunidades, y lo convidó a no olvidarse de los pueblos originarios. Como primer gesto, le pidió que abandonara la idea del concurso. Los caciques ?le advirtió- estaban muy molestos por no haber considerado los nombres que esos lugares ya tenían. ?Sería muy oportuno si usted manifiesta que, al haber conocido algunas reacciones provenientes del pueblo indígena con relación al nombre del parque, considere conveniente dejar sin efecto el concurso?, indicó.
Pi√Īera sigui√≥ adelante. Meses m√°s tarde, un llamado de Douglas Tompkins alert√≥ a Ysern de cual hab√≠a sido el nombre ganador: ?Parque Tantauco?, le dijo. Los huilliche se sintieron insultados. ?Ese es el nombre del tratado donde se reconocieron los t√≠tulos realengos de las comunidades, y el obispo encontr√≥ que era una falta de respeto, y as√≠ se lo hizo saber a la fundaci√≥n?, explica Ra√ļl Espoz. Si hab√≠a problemas ?respondieron desde Santiago-, la alternativa era ponerle Parque Monse√Īor Juan Luis Ysern, el segundo nombre m√°s votado. El cura no quiso arriesgarse a que algo as√≠ sucediera. ?Ah√≠ quedamos sin posibilidad de movimiento. Estaban pasando la m√°quina?, agrega el ingeniero forestal.

Tantauco comenzó oficialmente a llamarse así en diciembre de 2005, cuando Parque Chiloé S.A. inscribió el registro de la marca en el ministerio de Economía. Luego comenzaron los trabajos para crear las instalaciones y los senderos. El acceso al parque se inauguró oficialmente en enero de 2006, cuando se estableció un sistema de ingreso a través del Fundo Inío, donde parte de la comunidad huilliche de ese lugar, que principalmente se dedicaba al comercio de algas, terminó empleándose. ?A la gente le ofrecieron trabajo como recolectores de basura, porque el parque estaba muy sucio. Siempre el mensaje que les transmitían era que les iban a solucionar todos sus problemas, pero eso no fue así?, agrega Espoz.

Hubo otros huilliche, sin embargo, que nunca aceptaron trabajar para Tantauco, como sucedió con un grupo de jóvenes de la comunidad de Weketrumao: ?Querían que varias personas se fueran a vivir a Tantauco vestidos como huilliche antiguos, como una especie de aldea, para que los turistas se fotografiaran con ellos en sus rucas?, recuerda Héctor Leiva, exprofesor de la escuela Kuma Ruka.
Las divisiones de las comunidades diluyeron la demanda. El parque comenz√≥ a tomar forma y el 2009 Sebasti√°n Pi√Īera lanz√≥ su segunda candidatura presidencial. El programa hab√≠a sido elaborado por un equipo de 1200 profesionales a quienes llam√≥ ?Grupos Tantauco?. La campa√Īa visibiliz√≥ el parque, no as√≠ la demanda de los huilliche. Lo mismo ocurri√≥ luego de ganar la elecci√≥n. ?Muchos pensaban que si Pi√Īera asum√≠a la Presidencia, y con ello la conducci√≥n del Estado, solucionar√≠a el problema de la tierra, pero r√°pidamente se dieron cuenta de lo contrario?, explica Hilda Huenteo, expresidenta de la comunidad Weketrumao.

LOS DESPOJADOS
Cuando Pi√Īera asumi√≥ la presidencia en el 2010 aclar√≥ que de la √ļnica propiedad que no pensaba desprenderse era del Parque Tantauco. No lo consideraba una inversi√≥n, sino m√°s bien un proyecto de conservaci√≥n. Aquel a√Īo, su presencia en aquella sociedad qued√≥ registrada en su declaraci√≥n de intereses, donde indic√≥ que de forma indirecta, a trav√©s de Inversiones Bancorp Limitada y su familia, participaba de la propiedad de Parque Chilo√© S.A., omitiendo que tambi√©n era due√Īo de Parque Chilo√© Overseas INC, en Panam√°.

Aunque nunca par√≥ de alardear sobre el parque, durante su gobierno Pi√Īera se mantuvo alejado de ese lugar, mientras las comunidades disidentes intentaban reponer p√ļblicamente su demanda con ayuda del obispo Ysern. En una entrevista publicada el 2010, el cura interpel√≥ al presidente para que se pronunciase respecto de su posici√≥n sobre las tierras de las comunidades huilliche, pero Pi√Īera nunca lo hizo. Siendo due√Īo de la parte reclamada, no le conven√≠a entrar en debate. ?Nos convencimos de que mientras √©l fuera presidente nunca recuperar√≠amos los fundos?, recuerda Hilda Huenteo.

La desaz√≥n de ese grupo de comunidades que durante siglos de historia nunca hab√≠a claudicado a su demanda, llev√≥ al doctor en ciencia pol√≠tica Eduardo Mondaca, del Centro de Estudios Sociales de Chilo√©, a publicar en marzo de 2013 una investigaci√≥n titulada ?Los despojados por el conservacionismo: el caso del pueblo Williche de Chilo√©?. Mondaca buscaba evidenciar que la legitimaci√≥n del despojo de territorios de los huilliche estaba relacionada con la ?colonialidad del patr√≥n de poder vigente?. A trav√©s de la historia de los traspasos de los territorios del Parque Tantauco, intent√≥ constatar que para ?los grandes referentes del conservacionismo chileno, los pueblos ind√≠genas constitu√≠an ?razas inferiores??, como se√Īal√≥ el autor a The Clinic. ?El Parque Tantauco es un proyecto violento, antidemocr√°tico y de imposici√≥n de una l√≥gica de expropiaci√≥n relacionada, no s√≥lo con la separaci√≥n de los pueblos ind√≠genas de sus medios de subsistencia, sino que tambi√©n su obligada conversi√≥n en asalariados?, agreg√≥.
Seg√ļn fuentes cercanas a Bancorp, el parque est√° lejos de ser lo que Mondaca plantea. Aseguraron a The Clinic que Tantauco es uno de los principales proyectos privados de conservaci√≥n del medio ambiente y que no ?busca generar utilidades, sino que preservar y dar a conocer este √ļnico lugar de nuestro pa√≠s?. Sobre las razones de por qu√© se compr√≥ a trav√©s de una sociedad en un para√≠so tributario, aseguraron que ?la adquisici√≥n fue realizada seg√ļn los t√©rminos que se negociaron con el vendedor? e indicaron que ?Parque Chilo√© Overseas INC se encuentra en proceso de cierre, para radicar sus activos en Chile, al igual que se est√° haciendo con otras filiales constituidas en el extranjero o inactivas del grupo de empresas?.

Seg√ļn explica un experto tributario, aunque Pi√Īera hubiese estado de acuerdo en que la empresa de Henderson se ahorrara impuestos, no hay una falta por parte de √©l: ?S√≠ es reprochable moralmente, porque contribuy√≥ a una elusi√≥n?, argumenta.

En su declaraci√≥n de intereses de este a√Īo, Pi√Īera nuevamente omiti√≥ informar que una sociedad paname√Īa suya era due√Īa de los terrenos del Parque Tantauco, tal como lo hizo el 2010. La √ļnica vez que el expresidente se ha referido al parque durante el 2017 ocurri√≥ en Twitter. El 22 de enero pasado, Pi√Īera escribi√≥ en su cuenta un saludo para su ?obra verde? m√°s importante: ?Parque Tantauco, al sur de Chilo√©, cumple hoy 11 a√Īos. Su misi√≥n es proteger y conservar, para todos, la maravillosa naturaleza que Dios nos dio?. A los pocos minutos un seguidor valor√≥ su esp√≠ritu ecologista: ?Excelente iniciativa. Esa es la actitud. Usa tu plata para m√°s parques en Chile y menos elusi√≥n en Islas V√≠rgenes?.

Estaba equivocado.

Por: Jorge Rojas

REVISE LOS DOCUMENTOS
http://www.theclinic.cl/2017/06/07/como-pinera-se-compro-118-mil-hectareas-de-chiloe-a-traves-de-una-sociedad-offshore/

Fuente: The Clinic

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