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2016-02-11 | Documentos de Trabajo | Indoamericano

México: Zapatismo

Otras geografías circa el Fin del Mundo

Un coro de activistas e intelectuales afirman que el Ej√©rcito Zapatista de Liberaci√≥n Nacional ha dejado de existir o bien se ha vuelto irrelevante desde el punto de vista pol√≠tico para M√©xico y para el mundo. En este art√≠culo, propongo otra tesis: a pesar de la enormidad de su tarea, el proyecto zapatista mantiene el pulso y se merece una cuidadosa consideraci√≥n. A este fin, sostengo, en primer lugar, que gran parte de la confusi√≥n con respecto a la ¬ďmuerte¬Ē del zapatismo procede de un cambio en la estrategia zapatista en respuesta a la descomposici√≥n de la sociedad mexicana a resultas de la actual crisis global del capitalismo.


A continuaci√≥n, detallo c√≥mo, habiendo previsto esta descomposici√≥n, los zapatistas se propusieron teorizar la naturaleza del capitalismo contempor√°neo y reconceptualizar en consecuencia la pol√≠tica anticapitalista. Desde principios de la d√©cada de 2000, esta reconceptualizaci√≥n ha conducido a un desplazamiento en la estrategia zapatista que, aunque no sea f√°cilmente inteligible para los medios de comunicaci√≥n contempor√°neos o para buena parte del discurso acad√©mico actual, se centra en la construcci√≥n de ¬ďotras geograf√≠as¬Ē. Por √ļltimo, argumento que, a juzgar por los acontecimientos de los √ļltimos a√Īos, esta estrategia ha permitido a los zapatistas no s√≥lo perseverar, sino, adem√°s, plantear una alternativa concreta a las corrientes dominantes de la izquierda con respecto a la estrategia pol√≠tica y espacial.

Al romper el alba en el Sureste mexicano, Estado de Chiapas, el 21 de diciembre de 2012, las c√°maras de televisi√≥n clavaban sus objetivos en la multitud de turistas que hab√≠an tomado el lugar para presenciar ¬ďEl Fin del Mundo¬Ē que confusamente se pensaba hab√≠an vaticinado los antiguos mayas. Sin embargo, en las ciudades de Altamirano, Palenque, Las Margaritas, Ocosingo y San Crist√≥bal de las Casas empezaron a llegar relatos de una actividad inusual: grupos de ind√≠genas construyendo escenarios improvisados de madera en la parte trasera de sus camionetas. Algunas horas m√°s tarde, 45.000 miembros encapuchados del Ej√©rcito Zapatista de Liberaci√≥n Nacional (EZLN), todos ellos ind√≠genas choles, tzeltales, mames, tojolabales, zoques y tzotziles, llegaban a estos centros urbanos en columnas perfectamente ordenadas. Los transe√ļntes se paraban con incredulidad ante los escenarios improvisados a la espera de que estos mayas enmascarados hicieran alg√ļn tipo de declaraci√≥n, pero miles de zapatistas pasaron por los escenarios en un silencio escalofriante con el pu√Īo izquierdo levantado. En cuesti√≥n de horas, el contingente zapatista hab√≠a dejado los centros urbanos en el mismo silencio y con la misma y tan comentada disciplina con la que hab√≠a llegado, dejando a muchos con la pregunta sobre el sentido de todo aquello: una de las mayores marchas en la historia de Chiapas y la mayor movilizaci√≥n nunca vista de los zapatistas. A √ļltima hora de la tarde, un mensaje de cinco l√≠neas, igualmente cr√≠ptico, apareci√≥ en la p√°gina web del EZLN. Firmado por el Subcomandante Insurgente Marcos en nombre de la Comandancia General del EZLN, dec√≠a:
A quien corresponda. ¬ŅEscucharon? Es el sonido de su mundo derrumb√°ndose. Es el del nuestro resurgiendo. El d√≠a que fue el d√≠a, era noche. Y noche ser√° el d√≠a que ser√° el d√≠a (EZLN, 2012a).
En un comunicado unos d√≠as m√°s tarde, los zapatistas vendr√≠an a ofrecernos algo de ayuda para resolver el misterio que rodeaba sus acciones del 21 de diciembre de 2012, declarando que lo que otros hab√≠an tomado por una profec√≠a (es decir, ¬ďel fin del mundo¬Ē), ellos ten√≠an la intenci√≥n de convertirlo en promesa (es decir, ponerle fin a este mundo) (EZLN, 2012b).

Incre√≠blemente, apenas unos meses antes de su masiva marcha del ¬ďFin del Mundo¬Ē, una serie de sectores de la sociedad mexicana hab√≠a declarado al EZLN pr√°cticamente muerto. En este art√≠culo, intentar√© cubrir una laguna dentro del discurso acad√©mico angl√≥fono ofreciendo un an√°lisis extenso de los acontecimientos que rodearon tanto la ¬ďmuerte¬Ē como el ¬ďresurgimiento¬Ē del EZLN. El art√≠culo se divide en dos apartados. El primero, titulado ¬ď¬ŅMuerte del EZLN? ¬ŅO muerte de M√©xico?¬Ē, empieza con un examen de la manera en que, despu√©s de una reorientaci√≥n expl√≠citamente ¬ďanticapitalista¬Ē de su estrategia pol√≠tica en la primera mitad de la d√©cada de 2000, la izquierda ¬ďprogresista¬Ē e institucional de la sociedad mexicana aisl√≥ por completo al EZLN y el gobierno mexicano lo declar√≥ de facto muerto. Con objeto de comprender los cambios sociales e hist√≥ricos que hicieron necesaria la reorientaci√≥n estrat√©gica del EZLN, analizo la descomposici√≥n contempor√°nea de M√©xico, que se inici√≥ con el descuartizamiento de la propiedad comunal de la tierra y del Art√≠culo 27 de la Constituci√≥n mexicana, abri√©ndolos a las din√°micas destructivas de la reterritorializaci√≥n neoliberal. Tras haber explicado el fin del contrato social que hizo del ¬ďpueblo de M√©xico¬Ē una realidad, termino este primer apartado delineando el actual crecimiento de la excepcionalidad legal en M√©xico y de la gobernanza por el terror que ahora sepulta el pa√≠s con plena complicidad de toda la clase pol√≠tica mexicana. En el segundo apartado de este art√≠culo, ¬ďVida despu√©s de la muerte. C√≥mo el EZLN propone construir el poscapitalismo¬Ē, desarrollo tres argumentos principales a trav√©s de una lectura detallada de los textos zapatistas y de una explicaci√≥n directa de las instituciones pol√≠ticas zapatistas contempor√°neas. En primer lugar, demuestro que el EZLN, a trav√©s de un an√°lisis sistem√°tico de la crisis estructural del capitalismo, predijo y explic√≥ la situaci√≥n en la que ahora est√° sumido M√©xico y, cada vez en mayor medida, a juicio de los zapatistas, el resto del mundo. En segundo lugar, analizo que el EZLN, al a√Īadir nuevas dimensiones a la ¬ďgeometr√≠a¬Ē de la lucha pol√≠tica, es capaz de conceptualizar un ¬ďmundo¬Ē en el aqu√≠ y ahora m√°s all√° de aquel del capitalismo neoliberal, liberando potencialmente el pensamiento y la acci√≥n pol√≠ticos allende Chiapas de dos callejones sin salida que se retroalimentan mutualmente: la revitalizaci√≥n del capitalismo neoliberal y la ca√≠da en la desesperaci√≥n apocal√≠ptica. Por √ļltimo, a trav√©s de un breve relato personal de mi propia experiencia en 2013 como alumno de ¬ďla Escuelita¬Ē zapatista, examino la manera en que la estrategia pol√≠tica de los zapatistas, basada en la construcci√≥n de una institucionalidad alternativa, ha estado √≠ntimamente ligada a pr√°cticas de construcci√≥n de lo que ellos llaman ¬ďotra geograf√≠a¬Ē. Esta construcci√≥n de nuevas pr√°cticas territoriales no separatistas ha sido incorporada en la actualidad por otras organizaciones de todo M√©xico y se superpone y entra en contradicci√≥n cada vez m√°s claramente con los territorios del c√°lculo y de la destrucci√≥n. Sostengo que estas ¬ďotras geograf√≠as¬Ē zapatistas podr√≠an funcionar de ejemplos concretos de estrategia espacial anticapitalista viable y, por lo tanto, hay que tomarlas mucho m√°s en serio en la izquierda dominante y, de manera m√°s espec√≠fica, dentro de la geograf√≠a cr√≠tica.


Apartado I. ¬ŅMuerte del EZLN? ¬ŅO muerte de M√©xico?

A. Crónica de una muerte anunciada


Al EZLN todav√≠a se le conoce ante todo por su levantamiento contra el gobierno mexicano del 1 de enero de 1994. Aquellos doce d√≠as de acci√≥n armada resultaron ser la primera salva de lo que se convertir√≠a en una oleada generalizada de resistencia en toda la regi√≥n contra la consolidaci√≥n de un proyecto neoliberal cada vez m√°s inestable y brutal (Reyes, 2012). El levantamiento del EZLN pronto dio paso a negociaciones con el gobierno mexicano y el entonces gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) −negociaciones que, desde el principio, se centraron en la demanda del EZLN de una reintroducci√≥n de la protecci√≥n de jure de la propiedad colectiva de la tierra, suprimida como condici√≥n de la entrada de M√©xico en el Tratado de Libre Comercio de Am√©rica del Norte (TLC). A trav√©s de estas negociaciones, la lucha del EZLN se convirti√≥ en un punto de uni√≥n central para una amplia panoplia de adversarios de la ¬ďreforma¬Ē neoliberal en M√©xico, de los sindicatos radicales a las organizaciones de deudores, desde las organizaciones ind√≠genas y campesinas hasta los elementos progresistas del partido de la ¬ďcentro-izquierda¬Ē, el Partido Democr√°tico Revolucionario (PRD).

A tal fin, los zapatistas optaron por desarrollar (al menos en p√ļblico) una estrategia discursiva centrada en la voz y en la imagen del Subcomandante Insurgente Marcos. En formulaciones que, de forma sugerente, tienen similitudes con el an√°lisis de Ernesto Laclau (1996) con respecto a la centralidad pol√≠tica del ¬ďsignificante vac√≠o¬Ē, los zapatistas describen su estrategia discursiva como un intento de construir la figura de ¬ďMarcos¬Ē a modo de referente para los deseos de la franja m√°s amplia posible de la sociedad mexicana. Tal y como comenta el EZLN, en aquel momento, hab√≠a un ¬ďMarcos¬Ē para cada ocasi√≥n y para cada ideolog√≠a pol√≠tica (EZLN, 2014a). La sociedad mexicana se apropi√≥ de esta figura, tal y como demuestra el muy circulado lema ¬ďTodos somos Marcos¬Ē2. Esta frase ten√≠a la virtud de ilustrar precisamente el potencial pol√≠tico del significante vac√≠o, en la medida en que denota el poder de esta figura para unir (¬ďTodos somos Marcos¬Ē), a la par que basa ese espacio de unidad en su difusi√≥n social radical (¬ďMarcos es todos nosotros¬Ē).

Los zapatistas esperaban que a trav√©s de este significante vac√≠o, una ¬ďsociedad civil¬Ē mexicana extremadamente fragmentada pudiera unirse contra el enemigo neoliberal com√ļn, encarnado por el PRI. La figura de ¬ďMarcos¬Ē era, por lo tanto, un referente para la ¬ďcontrahegemon√≠a de la diferencia¬Ē (p√°gina 402) que buscar√≠a no tanto imponer ¬ďuna revoluci√≥n¬Ē, sino coordinar las fuerzas dentro y fuera del Estado para construir un espacio de articulaci√≥n igualitaria (Rabasa, 1997). √Čste ser√≠a una ¬ďdemocracia radical¬Ē (p√°gina 418) donde la ¬ďsociedad civil¬Ē mexicana podr√≠a debatir la direcci√≥n y el objetivo de esa revoluci√≥n futura (Rabasa, 1997). Hay que se√Īalar que, a trav√©s de esta estrategia discursiva, la influencia del EZLN en aquel momento fue tal que, tal y como nos recuerda el analista mexicano Luis Hern√°ndez Navarro (2013), su levantamiento y su posterior oposici√≥n fue el motivo m√°s importante (aunque no el √ļnico) para la ca√≠da final de la dictadura septuagenaria del PRI.

Salinas de Gortari y sus sucesores del PRI, por su parte, evitaron toda negociaci√≥n seria con el EZLN e intentaron, en lugar de ello, aislar al EZLN a trav√©s de un plan de contrainsurgencia detallado en el Plan de Campa√Īa Chiapas 94*, de la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA), que inclu√≠a la formaci√≥n de organizaciones paramilitares en las regiones de influencia zapatista, as√≠ como el uso dirigido de ayudas gubernamentales para dividir a las comunidades zapatistas3.

En 2001, con el PRI fuera de la presidencia por primera vez en setenta a√Īos, los zapatistas pusieron en marcha su Iniciativa de Reformas Constitucionales en materia de Derechos y Cultura Ind√≠gena en todo M√©xico, en lo que llamaron ¬ďLa marcha del color de la tierra¬Ē. Acudieron millones de mexicanos, con representantes de cincuenta y seis pueblos ind√≠genas de M√©xico y no pocos internacionales, en una muestra arrolladora de apoyo a esta nueva iniciativa. La marcha culmin√≥ el 11 de marzo de 2001, con m√°s de un mill√≥n de partidarios del zapatismo llenando el enorme Z√≥calo* de Ciudad de M√©xico. La magnitud del apoyo que obtuvo el evento gener√≥ expectativas generalizadas de que al menos algunas versiones de las reformas propuestas por los zapatistas fueran aprobadas por la asamblea legislativa mexicana y firmadas por el entonces Presidente Vicente Fox. A pesar del apoyo generalizado a su iniciativa, los esfuerzos de los zapatistas por reformar la Constituci√≥n acabaron en un fracaso, ya que los tres grandes partidos pol√≠ticos del senado mexicano (el derechista Partido Acci√≥n Nacional o PAN, el PRI, de centro-derecha, y la ¬ďizquierda¬Ē institucional representada por el PRD) se unieron para oponerse a las reformas constitucionales del EZLN. As√≠, despu√©s de a√Īos de elaboraci√≥n (al menos hacia fuera) de un proyecto de contrahegemon√≠a nacional, lo que hab√≠a sido la estrategia discursiva de los zapatistas hasta aquel momento lleg√≥ a un evidente callej√≥n sin salida.

Muchos analistas cre√≠an en aquel momento que el EZLN simplemente volver√≠a a Chiapas y limitar√≠a sus actividades a sus comunidades de influencia directa, dejando a otros las cuestiones de poder pol√≠tico nacional. M√°s espec√≠ficamente, gran parte de la izquierda ¬ďprogresista¬Ē de M√©xico imaginaba que el EZLN apoyar√≠a la fuerza creciente de la izquierda electoral, encarnada en el PRD −un partido que muchos en M√©xico imaginaban que llegar√≠a al poder a la par que se produc√≠a el auge de los ¬ďgobiernos progresistas¬Ē contrahegem√≥nicos en toda Am√©rica Latina. Para gran consternaci√≥n de todos ellos, en lugar de ello, el EZLN lanz√≥ la Sexta Declaraci√≥n de la Selva Lancandona el 25 de junio de 2005, cortando expl√≠citamente todos sus lazos con la clase pol√≠tica mexicana. Lo m√°s sorprendente, sin embargo, fue su definitivo y duro distanciamiento de la campa√Īa presidencial del candidato del PRD, Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador (AMLO), advirtiendo que no pod√≠a participar ni participar√≠a en el ¬ďcambio¬Ē que la izquierda electoral imaginaba que AMLO representaba. El EZLN argumentaba que el PRD hab√≠a trabajado de forma expl√≠cita para frustrar la iniciativa zapatista de reformas constitucionales, que representantes del PRD (en su mayor√≠a antiguos agentes del PRI) hab√≠an participado en acciones de contrainsurgencia contra los zapatistas y, lo m√°s importante, que el PRD y AMLO hab√≠an firmado una paz expl√≠cita con el orden neoliberal internacional (EZLN, 2005a). AMLO hab√≠a elogiado a Vicente Fox, del PAN, por haber logrado para M√©xico lo que calific√≥ de ¬ďequilibrio macroecon√≥mico¬Ē (haciendo referencia espec√≠fica a los axiomas neoliberales de reducci√≥n del d√©ficit p√ļblico y baja inflaci√≥n). AMLO prometi√≥ mantener este ¬ďequilibrio¬Ē y prometi√≥ asegurar que la acci√≥n del Estado ¬ďno asfixie la iniciativa [privada] de la sociedad civil¬Ē (Petrich, 2011).

Gracias a documentos obtenidos por wikileaks, sabemos que tales declaraciones obtuvieron el efecto deseado, aunque s√≥lo fuera en la embajada estadounidense en M√©xico. En una comunicaci√≥n acertadamente titulada ¬ďAMLO: no supone el apocolipsis¬Ē, el embajador estadounidense Tony Garza concluy√≥ que AMLO estaba ¬ďcolocando las piezas correctas en su sitio¬Ē y que, entre los ministros propuestos para su gabinete, ¬ďno hab√≠a ning√ļn radical¬Ē. De hecho, comunicaciones posteriores de la embajada estadounidense pasaron a conjeturar que gran parte del ¬ďpopulismo¬Ē de AMLO no era m√°s que ¬ďret√≥rica de campa√Īa¬Ē y, ante propuestas procedentes desde sectores de izquierdas de la clase pol√≠tica mexicana, la embajada tranquiliz√≥ a Washington: ¬ďNo creemos que AMLO apoye estas ideas m√°s radicales¬Ē (Petrich, 2011, p. 2).

No obstante, los zapatistas no leyeron la traici√≥n pol√≠tica del PRD √ļnicamente como un ataque en contra de ellos, ni tampoco como resultado de los defectos personales de AMLO. Tal y como se evidenciar√≠a m√°s tarde, ve√≠an sus dificultades como una se√Īal clara de la llegada de una nueva situaci√≥n pol√≠tica objetiva a todo M√©xico. A partir de lo que hab√≠an aprendido a lo largo de los a√Īos anteriores, declararon: ¬ďNos levantamos contra un poder nacional s√≥lo para darnos cuenta de que ese poder ya no existe [...], lo que existe es un poder mundial que produce dominaciones desiguales en diferentes lugares, contra lo que nos levantamos es contra el capital financiero y contra la especulaci√≥n¬Ē (Zapatista, 1999). Esta constataci√≥n exig√≠a, pues, una nueva perspectiva estrat√©gica, cuya tonalidad el Subcomandante Marcos captaba al manifestar: ¬ďYa no hacemos las distinciones que antes hac√≠amos [dentro de la clase polĺitica mexicana], entre los malos y los que son mejores. No, son todos iguales¬Ē (Castellanos, 2008, p. 54).

A modo de impugnaci√≥n directa de la clase pol√≠tica, los zapatistas pusieron en marcha en 2006 lo que llamaron ¬ďLa otra campa√Īa¬Ē. No se trataba de una iniciativa de apoyo de ninguno de los candidatos presidenciales existentes, ni tampoco de un llamamiento a la abstenci√≥n. Era m√°s bien una campa√Īa para poner de relieve la necesidad de construir una red de organizaciones expl√≠citamente anticapitalistas por todo M√©xico que creara en los hechos lo que denominaban ¬ďotra pol√≠tica¬Ē y, as√≠, funcionara de contraparte frente a la alianza actual entre la clase pol√≠tica y el capital. Los zapatistas pronosticaron que muchos de sus antiguos partidarios se pondr√≠an r√°pidamente en su contra y defender√≠an de manera incondicional la candidatura presidencial de AMLO y, en t√©rminos m√°s generales, el electoralismo. De hecho, estaban tan seguros de este resultado que escribieron una carta preventiva de ¬ď(no) despedida¬Ē dirigida a la ¬ďsociedad civil¬Ē, intentando explicar su posici√≥n y, en cierto modo, vaticinando p√ļblicamente su muerte inminente (EZLN, 2005b). Su intuici√≥n se demostr√≥ correcta: la izquierda institucional se qued√≥ at√≥nita, las reacciones a las nuevas iniciativas del EZLN no tardaron en llegar y muchas fueron feroces. El aislamiento al que la izquierda institucional someti√≥ al EZLN se har√≠a a√ļn m√°s severo cuando, despu√©s de lo que con casi total seguridad fue un fraude electoral durante las elecciones a la presidencia de 2006 (D√≠az-Polanco, 2012) (cuya mec√°nica el Subcomandante Marcos detall√≥ y denunci√≥ duramente en una entrevista en directo en la radio al d√≠a siguiente de las elecciones)4, parte de la izquierda electoral lleg√≥ incluso a vincular la cr√≠tica hecha por el EZLN a la derrota electoral (Rodr√≠guez Araujo, 2006). Despu√©s de aquello, la cobertura del EZLN y de sus comunicados pr√°cticamente desapareci√≥ de la prensa ¬ďprogresista¬Ē de M√©xico. A partir de aquel momento, no era nada raro encontrar entre la izquierda institucional y la intelectualidad progresista (en particular en la Ciudad de M√©xico) la idea de que ¬ďel EZLN ya no exist(e)(√≠a)¬Ē5.

Nada m√°s acceder a la presidencia, en diciembre de 2006, Felipe Calder√≥n, del derechista PAN, aprovech√≥ el aislamiento pol√≠tico del EZLN. Calder√≥n design√≥ a un antiguo miembro del PAN, Luis H. √Ālvarez, no ind√≠gena, como Comisionado para el Desarrollo de los Pueblos Ind√≠genas. De acuerdo con sus propias palabras, √Ālvarez dedic√≥ gran parte de sus primeros a√Īos en el cargo a intentar organizar una estrategia de contrainsurgencia ¬ďpac√≠fica¬Ē en Chiapas. La estrategia de √Ālvarez sirvi√≥ en realidad de mecanismo de instensificaci√≥n de la estrategia de contrainsurgencia Plan Chiapas 94*. Destinando ayudas federales a comunidades zapatistas que accedieran a dejar la organizaci√≥n (y abandonaran as√≠ su pol√≠tica de no aceptaci√≥n de dinero gubernamental), √Ālvarez esperaba quitarle a la direcci√≥n del EZLN su base social, una estrategia que, en 2012, √Ālvarez aseguraba hab√≠a tenido un √©xito rotundo.

Con la publicaci√≥n en junio de 2012 del libro de √Ālvarez, Coraz√≥n ind√≠gena. Lucha y esperanza de los pueblos originarios de M√©xico, el relato de la supuesta defunci√≥n del EZLN que circulaba entre la clase pol√≠tica alcanz√≥ su punto m√°ximo (apenas unos meses antes de la reaparici√≥n atronadora de los zapatistas el 21 de diciembre de 2012). La publicaci√≥n del libro se convirti√≥ en una celebraci√≥n y en una especie de funeral, organizado para mostrar a la naci√≥n mexicana el cuerpo del difunto EZLN por streaming. Tanto Calder√≥n como un exultante √Ālvarez se regodearon sin tapujos en la desaparici√≥n del EZLN y se atribuyeron personalmente el m√©rito de haber resuelto lo que denominaron el ¬ďproblema ind√≠gena¬Ē en Chiapas. Si, tal y como aseguraban √Ālvarez y Calder√≥n, el EZLN hab√≠a sido de verdad exterminado, el cuerpo del portavoz y estratega militar del EZLN, el Subcomandante Insurgente Marcos, lleg√≥ a simbolizar al conjunto del EZLN.

De acuerdo con la narraci√≥n de √Ālvarez, sacada directamente de su libro, un Marcos languideciente en los estertores de un c√°ncer de pulm√≥n terminal se habr√≠a dirigido al gobierno mexicano en busca de ayuda m√©dica que pudiera salvarle, sin que el resto del EZLN lo supiera. Es m√°s, de acuerdo con otra historia, puesta en circulaci√≥n por el Canal de Noticias de Al Jazeera, Marcos estaba a punto de sufrir lo que con toda seguridad debe ser el √ļnico destino peor que la muerte para un dirigente guerrillero latinoamericano: hab√≠a aceptado una oferta para dejar el EZLN y vivir el resto de sus d√≠as como profesor universitario en una peque√Īa y mon√≥tona ciudad del norte del estado de Nueva York (Arsenault, 2011)6. En resumidas cuentas, para la clase pol√≠tica tradicional de M√©xico, su izquierda ¬ďprogresista¬Ē y sus defensores en el √°mbito internacional, para mediados de 2012, los zapatistas y su portavoz, el Subcomandante Marcos, estaban muertos.

B. Reterritorialización neoliberal

Desde finales de la d√©cada de 1980 hasta el a√Īo 2000, el PRI, que a√ļn actuaba como el partido estatal de facto, intent√≥ poner en marcha una serie de reformas estructurales para privatizar la electricidad, la educaci√≥n, las tierras de propiedad colectiva y la industria petrolera nacional, erosionando as√≠ los mecanismos de redistribuci√≥n establecidos por la constituci√≥n posrevolucionaria de 1917. El PRI y, m√°s en concreto, Carlos Salinas de Gortari hab√≠an publicitado este paquete inicial de reformas como el amanecer de una nueva y radiante era neoliberal para M√©xico.

A lo largo de las d√©cadas de 1980 y 1990, bajo la gu√≠a del Banco Mundial y de cara a preparar el terreno para la llegada del TLC, el pujante establishment neoliberal en M√©xico ve√≠a las formas colectivas de tenencia de la tierra como el impedimento clave para la inversi√≥n extranjera directa y el ¬ďcrecimiento econ√≥mico¬Ē7. Estas formas de propiedad de la tierra inalienable, imprescriptible e intransferible (ejidos* y comunidades agrarias*) hab√≠an quedado protegidas por el Art√≠culo 27 de la Constituci√≥n Mexicana. El Art√≠culo 27 tambi√©n hab√≠a otorgado a las comunidades agrarias derechos sobre las tierras comunales y sus recursos, haciendo de todos los recursos naturales encontrados en el subsuelo propiedad de la naci√≥n. A trav√©s de cambios en el Art√≠culo 27, que abr√≠an la posibilidad de que las tierras comunales se alquilaran, vendieran y utilizaran de aval para obtener cr√©ditos comerciales, y a trav√©s de programas p√ļblicos como PROCEDE8, que ofrec√≠an ayudas econ√≥micas a cambio de la ¬ďtitulaci√≥n¬Ē individual de tierras colectivas (primer paso dentro de un proceso que se esperaba desembocara en privatizaci√≥n de estas tierras), el PRI apuntaba directamente a lo que, desde su punto de vista, era el sector menos ¬ďrentable¬Ē de la econom√≠a mexicana.

Si aceptamos la lecci√≥n del te√≥rico del orden jur√≠dico Carl Schmitt (2003, Cavalleti 2010) de que ¬ďno existe ideas pol√≠ticas sin un espacio al cual sean referibles, ni espacios o principios espaciales a los que no correspondan ideas pol√≠ticas¬Ē, no hay ninguna legislaci√≥n del M√©xico posrevolucionario que mejor ejemplifique este principio de manera m√°s evidente que el Art√≠culo 27 de la constituci√≥n mexicana. El reordenamiento territorial que los ataques contra la tierra ejidal* y comunal implicaron, analizado con frecuencia desde el punto de vista de la mera conveniencia ¬ďecon√≥mica¬Ē, constituy√≥ en realidad nada menos que un ataque directo contra el status quo pol√≠tico postrevolucionario que hab√≠a imperado sutilmente en M√©xico desde 1917.

Las fracciones capitalistas del M√©xico postrevolucionario hab√≠an esperado contener la amenaza de fuerzas radicales como el Ej√©rcito Libertador del Sur* de Emiliano Zapata creando un orden territorial que ofreciera la costura material y simb√≥lica entre el crecimiento econ√≥mico capitalista, las instituciones de mediaci√≥n estatal y la mayor√≠a del pueblo mexicano entendido como campesinos. Lo hicieron colocando el ejido* (y, con √©l, el trabajo productivo) en el centro mismo del orden jur√≠dico postrevolucionario. En efecto, creo que debemos interpretar el Art√≠culo 27 como terreno espacial y jur√≠dico sobre el que la entidad constitucional del ¬ďpueblo mexicano¬Ē encontr√≥ una existencia material m√°s all√° de la entidad existencial abstracta, es decir, m√°s all√° de la ¬ďidentidad¬Ē. El Art√≠culo 27 conten√≠a el ordenamiento espacial espec√≠fico en el que ¬ďel pueblo¬Ē (ya fueran los capitalistas o los zapatistas) pod√≠a (co)existir dentro de una tregua sin duda jer√°rquica pero (potencialmente) redistributiva.

De esta manera, M√©xico prefigur√≥ en un contexto agr√≠cola lo que Antonio Negri llama las ¬ďconstituciones del trabajo¬Ē formadas en las sociedades fabriles de Europa y Estados Unidos despu√©s de la Segunda Guerra Mundial. En estas sociedades, se reconoce el trabajo (en el caso de M√©xico, el trabajo agrario) a la par como base de la valorizaci√≥n social y como ¬ďfuente de las estructuras institucionales y constitucionales¬Ē (Negri, 1994)9. Habr√≠a que recalcar entonces que cuando los tres grandes partidos pol√≠ticos fulminaron la iniciativa del EZLN de reavivar el Art√≠culo 27 a trav√©s de las Reformas Constitucionales en materia de Derechos y Cultura Ind√≠gena, su actuaci√≥n no respond√≠a √ļnicamente al deseo de la clase pol√≠tica mexicana de excluir a los pueblos ind√≠genas de M√©xico del ¬ďpueblo mexicano¬Ē (aunque este deseo sin duda se hizo presente). Respond√≠a tambi√©n a una situaci√≥n mucho m√°s novedosa donde la clase pol√≠tica mexicana, a trav√©s de su completo abandono del ordenamiento territorial impl√≠cito en el Art√≠culo 27, quer√≠a ahora admitir abiertamente que la descomposici√≥n del Estado mediador postrevolucionario era de hecho irreversible. La actuaci√≥n de la clase pol√≠tica estaba alertando a todo M√©xico (aunque pocos fuera del EZLN parecieron prestar atenci√≥n) de que la muerte del ¬ďpueblo mexicano¬Ē hab√≠a tenido ya lugar y que nadie pod√≠a ser incluido o excluido de algo que hab√≠a dejado de existir.

C. El terror como estrategia

Hacia mediados de la década de 2000 y a pesar de enormes esfuerzos como el PROCEDE y de los recortes en las ayudas agrícolas, se hizo evidente que la gran mayoría de propietarios de tierra colectiva de México se negaba a renunciar a sus títulos colectivos, prefiriendo incluso arrendar su tierra para generar ingresos antes que modificar su carácter colectivo (De Ita, 2006). Esto llevó a actores dentro del Banco Mundial, la comunidad siempre intervencionista de analistas militares estadounidenses y la clase política mexicana a afirmar que, para que pudieran tener éxito nuevas reformas neoliberales, había que redoblar los antiguos esfuerzos para desmantelar la propiedad colectiva de la tierra (Bessi y Navarro, 2014; Banco Mundial, 2001).

En el preciso momento en que el Estado mexicano estaba intensificando sus esfuerzos para recortar los programas sociales y su presencia mediadora dentro de las comunidades agr√≠colas, una fuerza de trabajo cada vez m√°s desprotegida estaba entrando en contacto con la econom√≠a transnacional de las drogas. Esta boyante econom√≠a no s√≥lo trataba de utilizar M√©xico como corredor de transporte para la coca√≠na sudamericana con rumbo a Estados Unidos, sino que tambi√©n pretend√≠a reunir la tierra, la mano de obra y la infraestructura de transporte necesaria para hacer de M√©xico el m√°s floreciente productor y proveedor de hero√≠na y metanfetamina para consumo estadounidense (Watt y Zepeda, 2012, pp. 76-83). As√≠ pues, la reterritorializaci√≥n que acompa√Ī√≥ los cambios del Art√≠culo 27 sostuvo e incit√≥ la reorganizaci√≥n territorial requerida por la creciente competencia por la tierra, las rutas de transporte y los beneficios dentro del comercio il√≠cito de drogas.

Aunque la competencia por los beneficios especulativos y de alto rendimiento de este comercio il√≠cito est√° abocada a generar niveles extremos de violencia, muchos creen en la actualidad que la pol√≠tica con la que Calder√≥n respondi√≥ al aumento del narcotr√°fico (el despliegue de una ¬ďguerra contra las drogas¬Ē a gran escala) no surgi√≥ de la existencia o naturaleza del propio tr√°fico de drogas. De acuerdo con la hip√≥tesis del catedr√°tico y analista de asuntos militares, Carlos Fazio, Calder√≥n, en colaboraci√≥n con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, hizo circular la idea de que el comercio il√≠cito de drogas equival√≠a a una ¬ďnarco-insurgencia¬Ē, un ¬ďEstado paralelo¬Ē canalla en ciernes. Este relato, a juicio de Fazio, sirvi√≥ para propagar la idea de que la militarizaci√≥n generalizada de la sociedad mexicana era absolutamente necesaria para neutralizar la amenaza de lo que Calder√≥n denominaba el pujante ¬ďenemigo interno¬Ē (Fazio, 2013). El peligro que este ¬ďenemigo interno¬Ē supon√≠a justificaba a su vez la invalidaci√≥n de medidas constitucionales que prohib√≠an que el ej√©rcito mexicano desempe√Īara funciones policiales internas, as√≠ como la suspensi√≥n impl√≠cita de libertades civiles y lo que ello implicaba en la vida cotidiana de las calles del pa√≠s. Para Fazio (2013, pp. 371-406), entonces, esta ¬ďguerra¬Ē equival√≠a necesariamente nada menos que a la imposici√≥n de facto de un ¬ďEstado de excepci√≥n¬Ē en el que, tal y como explica Giorgio Agamben (2005), se suspende la aplicaci√≥n de la norma ¬ďmientras la ley sigue en vigor¬Ē (p. 31).

Es de rese√Īar que, despu√©s de que Calder√≥n declarara la guerra contra las drogas y que se consolidara el Estado de excepci√≥n, el tr√°fico de drogas experiment√≥ un verdadero florecimiento en M√©xico. Consid√©rese, por ejemplo, el hecho de que, entre 2006 y 2012, aument√≥ la producci√≥n de hero√≠na y de marihuana y se dispar√≥ por completo la producci√≥n de metanfetaminas, mientras que, al mismo tiempo, se destruyeron menos campos de amapola y plantas de marihuana y se redujeron las incautaciones de coca√≠na. Por consiguiente, seis a√Īos despu√©s del inicio de la guerra contra las drogas de Calder√≥n, M√©xico se hab√≠a convertido en el mayor punto de producci√≥n y transporte del comercio il√≠cito de drogas de toda Am√©rica (Hern√°ndez, 2013a).

Aunque el creciente Estado de excepci√≥n parec√≠a dejar intacto el narcotr√°fico, a lo que s√≠ dio lugar es a un conflicto que Le Monde calific√≥ como el ¬ďm√°s mort√≠fero del planeta en los √ļltimos a√Īos¬Ē: entre 80.000 y 150.000 muertos, aproximadamente 30.000 m√°s desaparecidos y cerca de 1,5 millones de desplazados forzosos (Hern√°ndez, 2013a, pp. 9-13). Tal y como se√Īal√≥ Melissa Wright, en lugar de provocar indignaci√≥n, estas nefastas estad√≠sticas parec√≠an haberse convertido en el fundamento mismo de los nuevos esfuerzos de legitimaci√≥n del Estado mexicano. Es decir, dada su incapacidad para proporcionar los beneficios redistributivos de d√©cadas pasadas, el nuevo Estado mexicano empez√≥ a redefinir el progreso social alej√°ndose del discurso del desarrollo nacional y apuntando hacia un discurso de ¬ďseguridad¬Ē nacional. Dentro de este nuevo discurso de seguridad, el Estado mexicano pas√≥ a funcionar bajo el supuesto de que todas las personas asesinadas a causa de la violencia ligada a las drogas son supuestos elementos de la ¬ďnarco-insurgencia¬Ē. Por lo tanto, cuanto peores son estas estad√≠sticas relacionadas con las drogas, mayor es la prueba de que el Estado mexicano ha cumplido con su deber de proteger a la poblaci√≥n de esta amenaza interna creciente (Wright, 2011, pp. 285-298).

Dado este evidente desplazamiento del discurso del desarrollo por el de la seguridad, Fazio y la soci√≥loga mexicana Raquel Guti√©rrez (entre otros) consideran que es un error caracterizar sin m√°s la guerra contra las drogas del Estado mexicano como un fracaso. Estos analistas creen que, adem√°s de proporcionar la base de una nueva forma de legitimaci√≥n estatal, esta ¬ďguerra¬Ē se entiende particularmente bien como respuesta directa a la resistencia antineoliberal que empez√≥ a desplegarse justo antes de la guerra contra las drogas. Es importante recordar que el paquete de reformas neoliberales introducidas a partir de finales de la d√©cada de 1980 choc√≥ con una ola no coordinada pero inaudita de resistencia en todo M√©xico (Gilly et al, 2006). Aunque pocas veces se reconoce, esta ola de resistencia antineoliberal o de ¬ďinsubordinaci√≥n social generalizada¬Ē al neoliberalismo result√≥ ser el factor pol√≠tico determinante en M√©xico durante a√Īos, al igual que en el resto de Am√©rica Latina (Guti√©rrez Aguilar, 2005; Reyes, 2012). De hecho, estos autores sostienen que s√≥lo es posible entender las actuaciones de la clase pol√≠tica mexicana en las √ļltimas dos d√©cadas si se las considera una contraofensiva a esta resistencia.
En términos más concretos, estos analistas aseguran que el objetivo de esta guerra contra las drogas era neutralizar estas luchas de tres maneras muy específicas.

En primer lugar, la cantidad exorbitante de violencia que esta ¬ďguerra¬Ē desataba permit√≠a a la clase pol√≠tica mexicana unir pol√≠tica y terror (practicar la pol√≠tica como terror), lo cual a su vez creaba una sensaci√≥n de miedo y aislamiento social entre los residentes de M√©xico y socavaba la red de sociabilidades alternativas que hab√≠a sustentado la resistencia antineoliberal (Fazio, 2013, pp. 377-380). En segundo lugar, la fragmentaci√≥n social producida por la generalizaci√≥n del miedo dentro de la guerra contra las drogas ten√≠a el ¬ďbeneficio¬Ē de colapsar la capacidad de la sociedad mexicana para llegar a una comprensi√≥n general de lo que estaba sucediendo en realidad (de qu√© era qu√© y de qui√©n era qui√©n). Tal y como explica Guti√©rrez, esto abr√≠a a su vez la posibilidad de que, en lugar de la ¬ďcooptaci√≥n¬Ē pol√≠tica que hab√≠a caracterizado las pr√°cticas de contrainsurgencia de la dictadura del PRI, la contrainsurgencia actual (sin mecanismos redistributivos) consistiera en cambio en sembrar la ¬ďconfusi√≥n¬Ē, de manera que se perd√≠an irremediablemente los motivos mismos para luchar, incluso para los propios movimientos sociales (Brighenti, 2013). Por √ļltimo, sobre el terreno, en todo M√©xico, la guerra contra las drogas permit√≠a la actuaci√≥n coordinada de fuerzas estatales y paramilitares (bajo las √≥rdenes de la clase pol√≠tica, los carteles de la droga y las compa√Ī√≠as transnacionales) contra la resistencia en el √°mbito comunitario (L√≥pez y Rivas, 2014). A modo de perfecta ilustraci√≥n de la tesis de Guti√©rrez sobre la utilizaci√≥n pol√≠tica de la confusi√≥n, los funcionarios p√ļblicos y los medios de comunicaci√≥n con frecuencia presentaban estas fuerzas paramilitares al p√ļblico como movimientos comunitarios de base que hab√≠an surgido contra el poder de las bandas de narcotraficantes.

Dados los efectos de estas estrategias, la clase pol√≠tica se sent√≠a ahora preparada para cuadrar el c√≠rculo macabro de la pol√≠tica neoliberal en M√©xico. En diciembre de 2012, despu√©s de doce a√Īos de ausencia, el PRI, a trav√©s de Enrique Pe√Īa Nieto, volvi√≥ a la presidencia. En lo que se ha denominado una estrategia ¬ďrel√°mpago¬Ē y contando con el debilitamiento de la resistencia antineoliberal, Pe√Īa Nieto present√≥ una vez m√°s las antiguas propuestas de privatizaci√≥n del petr√≥leo, la educaci√≥n y la atenci√≥n sanitaria, nuevo descuartizamiento de la protecci√≥n de la propiedad colectiva de la tierra, eliminaci√≥n de los elementos progresivos del ordenamiento tributario y desregulaci√≥n de la legislaci√≥n laboral. En pleno aturdimiento por la reactivaci√≥n de la ofensiva neoliberal (as√≠ como por las 25.000 muertes nunca mencionadas relacionadas con la guerra contra las drogas durante su primer a√Īo en el poder), la revista TIME conclu√≠a que Pe√Īa Nieto y este paquete de reformas estaban preparados para ¬ďsalvar a M√©xico¬Ē (Crowley y Mascare√Īas, 2014). En esta ocasi√≥n, a diferencia de lo que sucedi√≥ a mediados de la d√©cada de 1990, toda la clase pol√≠tica mexicana hizo frente com√ļn a favor de la pol√≠tica del PRI. De hecho, a las pocas semanas del retorno del PRI a la presidencia, los tres grandes partidos pol√≠ticos (PAN, PRI y PRD) firmaron el ¬ďPacto por M√©xico¬Ē. Este pacto nacional era un acuerdo general sobre la manera en la que cooperar√≠an estos partidos en la asamblea legislativa y en el senado mexicano para conseguir por fin las reformas neoliberales que la resistencia de las d√©cadas anteriores hab√≠a impedido. Para muchos, la participaci√≥n del PRD en el ¬ďpacto¬Ē neoliberal de Pe√Īa Nieto hizo dolorosamente patente a d√≥nde hab√≠a llevado la estrategia electoralista de la izquierda en M√©xico: en palabras de uno de los fundadores del PRD, Porfirio Mu√Īoz Ledo, durante las √ļltimas dos d√©cadas, el PRD y las viejas estructuras partidistas gener[aron] ¬ďun fracaso y una paradoja, pues al final se propicio justamente lo que se pretenda evitar: el triunfo del neoliberalismo que ha desbastado el pa√≠s¬Ē (Villamil, 2013, p. 32).

As√≠ pues, hay que resaltar que el M√©xico al que el EZLN ¬ďvolvi√≥¬Ē con su marcha del 21 de diciembre de 2012 no era el mismo pa√≠s. Por el contrario, las tendencias hacia la descomposici√≥n nacional que el EZLN hab√≠a se√Īalado hace tiempo hab√≠an pasado sin lugar a dudas una factura devastadora a la sociedad mexicana. Tal y como se evidenci√≥ para el resto del mundo a trav√©s del caso ampliamente divulgado de Ayotzinapa, Guerrero (Gibler, 2015), las consecuencias de esta desintegraci√≥n social hab√≠an sido graves: la muerte del ¬ďpueblo mexicano¬Ē, la generalizaci√≥n del terror, el debilitamiento de la resistencia antineoliberal, una izquierda institucional por completo c√≥mplice y decenas de miles de muertos y desaparecidos. Dado este contexto, no resulta exagerado proponer que, en sus prisas por enterrar a los zapatistas, la izquierda ¬ďprogresista¬Ē mexicana hab√≠a olvidado preguntarse si a lo largo de aquellos mismos a√Īos no era el propio M√©xico que agonizaba.


Apartado II. Vida después de la muerte. Cómo el EZLN propone construir el postcapitalismo

A. El mundo que se derrumba


A pesar del papel desastroso desempe√Īado por la izquierda electoral a la hora tanto de legislar como de legitimar el neoliberalismo en M√©xico, tal y como sintetiza la atinada frase anterior de Mu√Īoz Ledo, existen pocas interpretaciones sist√©micas (es decir, interpretaciones que vayan m√°s all√° de los relatos personalistas de ¬ďcodicia¬Ē y ¬ďtraici√≥n¬Ē) que nos ofrezcan un marco explicativo global para la descomposici√≥n contempor√°nea de M√©xico y para la transformaci√≥n del papel estructural del Estado y de la clase pol√≠tica dentro de tal descomposici√≥n.

A falta de esta interpretaci√≥n sist√©mica, algunos te√≥ricos han dirigido la atenci√≥n hacia la ruptura de los zapatistas con la clase pol√≠tica mexicana y sus intentos de construir ¬ďotra pol√≠tica¬Ē, concluyendo que esto no ha sido sino una deriva sectaria ¬ďantipol√≠tica¬Ē que ha conducido al ¬ďfracaso¬Ē de las iniciativas zapatistas y a su creciente irrelevancia pol√≠tica (Almeyra, 2014; Wilson, 2014). Habr√≠a que mencionar aqu√≠ que estos supuestos fallos del EZLN con frecuencia se explican en funci√≥n de los defectos personales (es decir, la intransigencia, el sectarismo y la envidia) de su (antiguo) portavoz, el Subcomandante Marcos (Almeyra, 2014; Rodr√≠guez Araujo, 2008).
Y, sin embargo, en abierta contradicci√≥n con estos an√°lisis, despu√©s del fracaso de su iniciativa de reformas constitucionales, los zapatistas emprendieron una amplia evaluaci√≥n del capitalismo contempor√°neo que, en muchos sentidos, predec√≠a la din√°mica destructiva en la que est√° sumido en la actualidad M√©xico y, cada vez m√°s, el resto del mundo. A fin de analizar la interpretaci√≥n que los zapatistas hacen de esta din√°mica, podr√≠amos empezar pregunt√°ndonos a qu√© se refieren cuando, en su mensaje del 21 de diciembre de 2012, dicen que ¬ďsu mundo¬Ē se est√° ¬ďderrumbando¬Ē.

La revisi√≥n de la amplia bibliograf√≠a de los zapatistas al respecto evidencia que, para ellos, el mundo que se est√° derrumbando es el del capitalismo. En su descripci√≥n del derrumbe de este mundo, los zapatistas nos piden que imaginemos el capitalismo como una especie de edificio. En el pasado, los que estaban arriba en este mundo a√Īad√≠an pisos al edificio: lo que Marx denominar√≠a la constante ¬ďautovalorizaci√≥n del valor¬Ē (Marx, 1976) o lo que con frecuencia se denomina err√≥neamente como ¬ďcrecimiento¬Ē econ√≥mico. Se trata de un proceso posibilitado a trav√©s de la explotaci√≥n, la desposesi√≥n, la represi√≥n y el desprecio de los de abajo: lo que el EZLN denomina ¬ďlas cuatro ruedas del capitalismo¬Ē (EZLN, 2013). Esta din√°mica permit√≠a a los de arriba seguir distingui√©ndose, a la vez que creaba la posibilidad (por m√°s que remota) de que los de abajo (al menos aquellos dispuestos a sucumbir a las relaciones sociales de la forma valor) pudieran subir un piso (en la mayor√≠a de los casos a trav√©s de la acci√≥n redistributiva del Estado).

En la actualidad, tal y como explican los zapatistas, dentro de la globalizaci√≥n neoliberal, las cuatro ruedas del capitalismo siguen girando con virulencia, pero se han desconectado del motor capitalista que antes impulsaba la construcci√≥n de nuevos pisos (EZLN, 2013). En ausencia de la capacidad de construir nuevos pisos (de ascender apoy√°ndose en la constante autovalorizaci√≥n del valor), los de arriba del edificio mundial capitalista no tienen otra opci√≥n que recurrir sistem√°ticamente al ¬ďreino de la especulaci√≥n¬Ē (es decir, al intento de mantenerse arriba a trav√©s de una producci√≥n de beneficios sin aumento del valor) (EZLN, 2014a). A juicio de los zapatistas, estos intentos ¬ďespeculativos¬Ē de los de arriba de mantener sus elevadas posiciones s√≥lo pueden producirse a expensas de la demolici√≥n desastrosa y miope de los pisos y cimientos del edificio que tienen debajo (EZLN, 2013). Por consiguiente, las relaciones sociales, los territorios y las instituciones que dependen de la din√°mica constante de autovalorizaci√≥n del valor (en particular el Estado) experimentan una completa reconfiguraci√≥n de sus funciones.

Desde esta perspectiva, los espacios pol√≠ticos (es decir, aquellos espacios entre el Estado y la sociedad civil) que antes funcionaban como lugares de mediaci√≥n, deliberaci√≥n y representaci√≥n, se ven ahora reducidos a la labor de garantizar a las grandes empresas la obtenci√≥n inmediata de ganancias. Desprovisto del material con el que mediar el conflicto social (es decir, una autovalorizaci√≥n del valor cada vez mayor) que en √©pocas anteriores pod√≠a haber permitido la redistribuci√≥n y cierta dial√©ctica entre demanda y reforma, el Estado se convierte ahora en la m√°quina central de demolici√≥n, despojo unilateral y represi√≥n (lo cual origina la din√°mica de ¬ďexcepcionalidad¬Ē que Fazio pone de relieve). As√≠ pues, los zapatistas sostienen que la √©poca en la que el capital y el Estado pod√≠an mantener una apariencia siquiera de paz y estabilidad ha llegado a su fin (EZLN, 2014a).

Dada esta reconfiguraci√≥n de las funciones del Estado, el problema para M√©xico bajo el ¬ďreino de la especulaci√≥n¬Ē (es decir, bajo la globalizaci√≥n neoliberal), a juicio de los zapatistas, no es que el sistema pol√≠tico ¬ďtenga relaciones con el crimen organizado, con el narcotr√°fico, con los acosos, las agresiones, las violaciones, los golpes, las c√°rceles, las desapariciones, los asesinatos, sino que todo esto ya es parte de su esencia¬Ē (EZLN, 2014b). El periodista italiano Roberto Saviano ofrece una visi√≥n sorprendentemente parecida en su pr√≥logo para la edici√≥n inglesa de 2013 del libro de Anabel Hern√°ndez, Los se√Īores del narco. Saviano observa que con demasiada frecuencia se ha minimizado y malinterpretado la violencia catastr√≥fica a la que se enfrenta M√©xico atribuy√©ndola a una ¬ďmafia que se ha convertido en una empresa capitalista [transnacional]¬Ē, cooptando de facto el Estado mexicano. Para Saviano, sin embargo (al igual que para los zapatistas), esta perspectiva pasa totalmente por alto que, en la era de la especulaci√≥n, ¬ďes el capitalismo [transnacional] se ha convertido en una mafia¬Ē, creando en realidad un mundo en el que la econom√≠a pol√≠tica y la econom√≠a criminal son una sola y misma cosa (Hern√°ndez, 2013b, pp. VIII-X). De acuerdo con los zapatistas, entonces, el problema no es que los Estados hayan desaparecido, sino, m√°s bien, que han sido reconfigurados por completo como nodos de una √ļnica red global de ¬ďcapitalismo mafioso¬Ē contempor√°neo (lo que el EZLN llama ¬ďel imperio del dinero¬Ē).

Creo que debemos entender tres cuestiones importantes que se derivan de este an√°lisis zapatista. En primer lugar, en abierta contradicci√≥n con el an√°lisis sugerido en 2009 por el (ahora extinto) US Joint Forces Command [Mando de las Fuerzas Unidas de Estados Unidos] (Debusmann, 2009), los zapatistas en absoluto creen que M√©xico sea (o est√© a punto de convertirse en) un ¬ďEstado fallido¬Ē. Para ellos, M√©xico es m√°s bien un ejemplo paradigm√°tico de un ¬ďEstado (no) nacional¬Ē capitalista contempor√°neo exitoso, con toda la muerte, fragmentaci√≥n y destrucci√≥n que ello implica (EZLN, 2005a). En segundo lugar, la clase pol√≠tica y la izquierda institucional no pueden colocarse simplemente por encima de esta transformaci√≥n de las funciones del Estado. Por el contrario, si aceptamos que la izquierda ha tenido hist√≥ricamente cierta relaci√≥n con lo igualitario, pero que hasta los mecanismos m√≠nimamente redistributivos del Estado han desaparecido, por definici√≥n, no puede haber en la actualidad ninguna izquierda basada en este Estado. Estas posiciones, que los zapatistas califican de ¬ďarriba y a la izquierda¬Ē, no son sino intentos de escenificar lo que es, para ellos, en el mundo actual, una ¬ďimposible geometr√≠a¬Ē (EZLN, 2005a). Ser√≠a mucho m√°s acertado, sostienen, hablar de la existencia dentro de la pol√≠tica del Estado de una extrema derecha, una derecha y una derecha moderada, todas ellas en pugna durante el ciclo electoral por aparecer bajo el estandarte del ¬ďcentro¬Ē (EZLN, 2005a).

Esto nos ayuda a entender por qu√© (m√°s all√° de fallos personales) aquellos que se sit√ļan en la izquierda institucional se ven una y otra vez reducidos a ofrecerse como mejores gestores de exactamente la misma demolici√≥n de las instituciones y de las relaciones sociales que requiere el capital contempor√°neo (de ah√≠ la insistencia de AMLO en la necesidad de mantener el ¬ďequilibrio macroecon√≥mico¬Ē) (EZLN, 2005a). M√°s all√° de M√©xico, este an√°lisis podr√≠a tambi√©n ayudarnos a entender c√≥mo es posible que proyectos contrahegem√≥nicos del resto de Am√©rica Latina (tan admirados por la izquierda progresista en M√©xico) hayan pasado de la construcci√≥n del ¬ďsocialismo del siglo XXI¬Ē hace apenas una d√©cada a postular en la actualidad el ¬ďcapitalismo andino-amaz√≥nico¬Ē, o de la idea de construir una ¬ďsoberan√≠a petrolera¬Ē a trav√©s de la ¬ďRevoluci√≥n bolivariana¬Ē a suplicar por la titularizaci√≥n de la deuda petrolera en las oficinas de Goldman Sachs (Rathbone y Schipani, 2014; Svampa y Stefanoni, 2007). En tercer lugar, dado el derrumbe del mundo de arriba, surge la necesidad de reconstruir la pol√≠tica desde fuera del aparato del Estado (lo que los zapatistas denominan ¬ďotra pol√≠tica¬Ē). Esta necesidad adquiere el rango de urgencia sin precedentes, dado que el car√°cter destructor y desbocado del capitalismo contempor√°neo, tal y como lo describen los zapatistas, plantea la posibilidad, muy real, de que, tal y como puede intuir la sociedad mexicana a partir de la experiencia de las dos √ļltimas d√©cadas, el edificio entero del capitalismo pueda desplomarse, llev√°ndose consigo las condiciones de la vida social y biol√≥gica sobre el Planeta Tierra (EZLN, 2013).

B. La política de cambiar de mundos

Tal y como deber√≠a haber quedado ya claro, el an√°lisis coyuntural que los zapatistas hicieron despu√©s de 2001 del capitalismo contempor√°neo les llev√≥ a concluir que el mundo de arriba estaba en efecto derrumb√°ndose y que, tal y como expusieron, ¬ďall√° arriba no hay nada que hacer¬Ē (EZLN, 2005a). No obstante, evitaron con cuidado promover tanto alguna forma de par√°lisis (es decir, no hay nada que hacer), como alguna forma de automatismo (es decir, el capitalismo desaparecer√° por s√≠ solo). En lugar de ello, insistieron en que, de la misma manera en que la expansi√≥n de la valorizaci√≥n capitalista ya no era una posibilidad, sin acci√≥n colectiva coordinada, los procesos de explotaci√≥n, desposesi√≥n, represi√≥n y desvalorizaci√≥n pod√≠an continuar de manera indefinida. No obstante, si los zapatistas creen que una pol√≠tica ¬ďarriba y a la izquierda¬Ē constituye hoy una ¬ďimposible geometr√≠a¬Ē, sigue abierta la pregunta de d√≥nde, dentro del diagrama social, creen que podr√≠a surgir su idea de ¬ďotra pol√≠tica¬Ē.

Para entender la respuesta de los zapatistas a esta pregunta, debemos empezar subrayando su insistencia, muy parecida a la de Marx al hablar de los ¬ďm√©todos id√≠licos¬Ē (1976), en la idea de que el capitalismo no naci√≥ de la producci√≥n de mercanc√≠as. En lugar de ello, tal y como afirman, ¬ďel capitalismo se naci√≥ de la sangre de nuestros pueblos [ind√≠genas y de] los millones de nuestros hermanos y hermanas que murieron durante la invasi√≥n europea¬Ē (Congreso Nacional Ind√≠gena y EZLN, 2014a). Desde el principio, entonces, lo que posibilit√≥ el capitalismo fue ese ¬ďdespojo¬Ē, ese ¬ďsaqueo¬Ē y esa ¬ďinvasi√≥n¬Ē llamados ¬ďla conquista de Am√©rica¬Ē. Esta tentativa de conquista, sostienen los zapatistas, inici√≥ una ¬ďguerra de exterminio¬Ē contra los pueblos ind√≠genas que ha durado m√°s de 520 a√Īos y se ha caracterizado por ¬ďguerras, masacres, c√°rcel, muertes y m√°s muertes¬Ē (Congreso Nacional Ind√≠gena y EZLN, 2014b). As√≠ pues, para los zapatistas, el capitalismo ha tenido siempre un doble filo: por un lado, los procesos, instituciones y sujetos asociados con la din√°mica de autovalorizaci√≥n del valor (es decir, el ¬ďmundo de all√° arriba¬Ē); y, por otro lado, una excepcionalidad cr√≥nica y fundacional, un estado de guerra permanente, dirigido contra los ¬ďpueblos originarios¬Ē no europeos del mundo. Al identificar este ¬ďapartheid global¬Ē (EZLN, 2013) como la condici√≥n indispensable para la producci√≥n de valor capitalista, los zapatistas son capaces de ver que, aunque est√©n firmemente inscritos dentro del mundo del capitalismo, no todos los sujetos tienen existencia social dentro de ese mundo. Al recuperar esta posici√≥n estructural √ļnica (y n√≥tese que no se trata de una ¬ďidentidad¬Ē ni de una ¬ďcultura¬Ē) de los ¬ďcondenados de la tierra¬Ē (Rodr√≠guez Lascano, 2013) dentro de la modernidad capitalista, el EZLN es capaz asimismo de identificar que, debajo de la red de grandes compa√Ī√≠as transnacionales, ej√©rcitos y Estados que componen el mundo de la valorizaci√≥n capitalista, existe una red de relaciones sociales y estructuras de valor diferentes, creadas por los sujetos siempre ya muertos vivientes de la modernidad capitalista.

En este punto, pues, los zapatistas son capaces de a√Īadir coordenadas a nuestra ¬ďgeometr√≠a pol√≠tica¬Ē contempor√°nea: existe el mundo dominante de la valorizaci√≥n capitalista ¬ďall√° arriba¬Ē, pero existen al mismo tiempo muchos mundos, inmanentes al primero, aqu√≠ abajo.
A pesar de haber identificado estas nuevas coordenadas de arriba y abajo, los zapatistas no tiran sin m√°s por la borda la distinci√≥n entre izquierda y derecha. A su juicio, en la actualidad, tales valoraciones dualistas deben complejizarse aun m√°s: todo debe analizarse en funci√≥n de una rejilla cuadrangular compuesta a un mismo tiempo de izquierda/derecha y arriba/abajo. En un plano conceptual, esta rejilla permite a los zapatistas evitar caer en una serie de trampas latentes en los marcos dualistas. En primer lugar, al identificar las dos caras de esa contradicci√≥n m√≥vil que es el capitalismo (la de la valorizaci√≥n capitalista y la de una desvalorizaci√≥n genocida), evitan la trampa de extender la vida de aquella a expensas de los sujetos sometidos a √©sta (es decir, evitan caer en la complicidad de los de arriba y a la izquierda con los proyectos coloniales e imperiales). En segundo lugar, a medida que el mundo de arriba se derrumba y, por consiguiente, expulsa a grandes masas de gente de su terreno, esta perspectiva abre el horizonte para una pol√≠tica m√°s all√° de la tentativa de estabilizaci√≥n de ese mundo (es decir, proyectos que puedan intentar tender un puente entre el mundo de abajo y el mundo de arriba y a la derecha). Por √ļltimo, desde esta perspectiva, los zapatistas pueden resistirse a la tentaci√≥n de creer que es posible esconderse simplemente en los mundos de abajo, como si fuera posible olvidar que la existencia del mundo de arriba requiere de la destrucci√≥n de esos otros mundos. Esto les permite reconocer como una mera quimera cualquier estrategia desde abajo que se presente como ¬ďm√°s all√° de la izquierda y de la derecha¬Ē, intentando as√≠ saltar por encima de la necesidad de poner fin al capitalismo (estrategias que los zapatistas muy posiblemente calificar√≠an de ¬ďabajo y a la derecha¬Ē).

A vistas de este an√°lisis, los zapatistas concluyen que s√≥lo una pol√≠tica ¬ďdesde abajo y a la izquierda¬Ē podr√≠a abrir el camino m√°s all√° tanto de la desesperaci√≥n apocal√≠ptica como de la ilusi√≥n socialdem√≥crata. Si, para los zapatistas, la estrategia contrahegem√≥nica ¬ďarriba y a la izquierda¬Ē de ¬ďcambiar de gobiernos¬Ē se ha visto agotada por la embestida neoliberal, su nueva geometr√≠a pol√≠tica ayuda a esclarecer que la pol√≠tica hoy debe ser de ¬ďcambiar de mundos¬Ē (EZLN, 2013). En concreto, en lugar de limitarse a suponer la exterioridad de los mundos de abajo (de acuerdo con la tendencia despolitizadora del discurso acad√©mico arraigado en Estados Unidos que se hace llamar ¬ďdecolonial¬Ē, v√©ase Rivera Cusicanqui, 2012), los zapatistas plantean que la pol√≠tica de cambiar de mundos requiere el aprovechamiento de las estructuras de valor y de las relaciones sociales presentes abajo para la construcci√≥n de fuerzas organizativas que hagan posible la exteriorizaci√≥n definitiva de esos mundos con respecto al mundo del capitalismo.

C. Otras geografías. La construcción zapatista de nuevas territorialidades

El 5 de agosto de 2013, apenas unos meses despu√©s de la marcha del ¬ďFin del Mundo¬Ē, me sub√≠ a una camioneta de tres toneladas rumbo a territorio zapatista como uno de los cerca de 7.000 estudiantes que asistir√≠an a la ¬ďEscuelita Zapatista¬Ē durante los siguientes seis meses. Cada estudiante de la Escuelita fue enviado a una de las cinco zonas del territorio zapatista y se le asign√≥ una familia y un ¬ďvot√°n¬Ē (guardi√°n) responsable de nuestro cuidado y educaci√≥n. A continuaci√≥n, nos distribuyeron entre los cuarenta municipios aut√≥nomos y, por √ļltimo, entre los cientos de comunidades zapatistas que constituyen cada uno de estos municipios. La propia Escuelita merece mucho m√°s an√°lisis y atenci√≥n del que puedo ofrecer aqu√≠; me limitar√© a una descripci√≥n muy preliminar de lo que los zapatistas compartieron a trav√©s de este evento, con el objetivo espec√≠fico de brindar elementos para una mejor comprensi√≥n de la estrategia que el EZLN ha desarrollado dado el an√°lisis del capitalismo contempor√°neo que tienen.

Al llegar a la Escuelita, cada estudiante recibió un paquete con cuatro cuadernos de texto zapatistas, titulados: Gobierno Autónomo I y II, Participación de las mujeres en el gobierno autónomo, y Resistencia Autónoma. No se trataba de una serie de directrices impartidas por la dirección organizativa, sino más bien de relatos de cientos de miembros de las comunidades de cada zona zapatista donde ellos explicaban sus experiencias cotidianas de construcción de otra política. Estos cuadernos no sólo hacían las veces de manuales para que los estudiantes conociéramos la historia de la construcción del autogobierno en cada zona, sino también de introducción a las áreas de trabajo zapatistas que veríamos en persona: educación, salud y medicina tradicional y proyectos productivos colectivos, que servían de fuente principal de ingresos a escala local. Cada día se nos mostraban metódicamente las escuelas, clínicas, colectivos de mujeres y campos donde se llevaban a cabo estas áreas de trabajo y muchos estudiantes pudieron estar presentes en asambleas locales convocadas en cada comunidad para planificar nuestras lecciones. Después, continuamos nuestra educación en cursos de ámbito zonal, donde nuestros profesores zapatistas detallaron cómo era la coordinación de cada una de las áreas de trabajo que habíamos presenciado entre las comunidades locales (comisiones), el ámbito municipal (municipios autónomos) y la zona (Juntas de Buen Gobierno). Aquí también conocimos los proyectos de radio y vídeo comunitarios de ámbito municipal y, en la escala más amplia, proyectos agroecológicos y de intercambio comercial entre zonas. Esto tenía lugar, por lo menos en parte, en los cientos de miles de hectáreas de tierra recuperadas por el EZLN en el levantamiento de 1994.

A trav√©s de la Escuelita, lo que se hizo patente incluso en este r√°pido vistazo a las complejidades de la vida institucional aut√≥noma zapatista es que el EZLN hab√≠a seguido durante mucho tiempo lo que en el lenguaje del mao√≠smo tradicional podr√≠a llamarse ¬ďuna estrategia de dos patas¬Ē. Si los zapatistas hab√≠an intentado p√ļblicamente contribuir a unificar un proyecto nacional contrahegem√≥nico a trav√©s del significante vac√≠o de ¬ďMarcos¬Ē, desde la fundaci√≥n de sus municipios aut√≥nomos a finales de 1994, hab√≠an dedicado tambi√©n una energ√≠a enorme a la estrategia paralela de construir un ¬ďpoder dual¬Ē: la creaci√≥n de un conjunto de instituciones que se presentaran como una alternativa directa a las instituciones existentes del Estado (Lenin, 1964)10. Parece que, una vez que el EZLN concluy√≥ que el derrumbe del mundo de arriba hab√≠a destruido el lazo ya d√©bil entre lo contrahegem√≥nico y lo antisist√©mico (haciendo as√≠ de la construcci√≥n de un proyecto de abajo y a la izquierda una necesidad inmediata), su estrategia discursiva p√ļblica se hizo redundante (algo que podr√≠a explicar por qu√©, el 25 de mayo de 2014, la figura de ¬ďMarcos¬Ē fue declarada oficialmente ¬ďmuerta¬Ē por la misma persona que hab√≠a detr√°s de ese personaje, y que ahora se presentaba publicamente bajo el nombre de Subcomandante Insurgente Galeano). As√≠, este trabajo, hasta el momento interno, consolidado por dos d√©cadas de experiencia, se puso en primer plano como ejemplo concreto existente de una estrategia alternativa anticapitalista para la izquierda en su conjunto.

Sin embargo, hasta el concepto leninista de ¬ďpoder dual¬Ē o la estrategia mao√≠sta similar de ¬ďconstruir bases rojas¬Ē se demuestran en √ļltimo t√©rmino inadecuados para describir la estrategia zapatista. Estas dos ideas dejan abierta la posibilidad de que las instituciones alternativas, a la par que construyen mecanismos para disputar el poder, sigan dependiendo de (y a fin de cuentas busquen) una sustancia social √ļnica del poder que es la misma que la del Estado. En otras palabras, a partir de la ambivalencia inherente en estos conceptos, podr√≠a parecer que los zapatistas han intentado construir un subterritorio delimitado ¬ďdentro de la l√≥gica territorial del poder bajo mando del Estado mexicano¬Ē (Harvey, 2010, p. 252). Sin embargo, desde la perspectiva de los zapatistas, la ¬ďl√≥gica territorial¬Ē del Estado mexicano (el territorio del Estado naci√≥n mexicano) ya no existe como tal. El EZLN es muy consciente de que, en la √ļltima oleada de reterritorializaci√≥n, el antiguo territorio ¬ďnacional¬Ē de M√©xico (al igual que sus espacios de mediaci√≥n institucional) ha quedado fragmentado en cientos de pedazos, cada uno de ellos subordinado a las necesidades de las compa√Ī√≠as multinacionales, los carteles de droga y las mafias pol√≠ticas locales (es decir, a las necesidades del capitalismo contempor√°neo). Esta es la consecuencia territorial de la formaci√≥n de lo que los zapatistas llaman un ¬ďEstado no nacional¬Ē (EZLN, 2005a), reflejando un proceso de fragmentaci√≥n que, a sus ojos, es irreversible.

Por otro lado, para los zapatistas, el objetivo mismo de la reespacializaci√≥n de la lucha que presenciamos como estudiantes de la Escuelita (lo que llaman la construcci√≥n de ¬ďotra geograf√≠a¬Ē) es romper (con) la l√≥gica de poder del Estado.

En sus palabras: Hemos pensado que si conceb√≠amos un cambio de premisa al ver el poder, el problema del poder, planteando que no quer√≠amos tomarlo, esto iba a producir otra forma de hacer pol√≠tica y otro tipo de pol√≠tico, otros seres humanos que hicieran pol√≠tica diferente a la de los pol√≠ticos que padecemos hoy en todo el espectro pol√≠tico: izquierda, centro, derecha y los m√ļltiplos que haya. (EZLN, 1996, p. 70).

En el proyecto zapatista, entonces, el ¬ďterritorio¬Ē no se refiere a las relaciones de un sujeto preexistente dado con una extensi√≥n espacial delimitada dada, tal y como se imagina en las concepciones dominantes de territorio estatal (Brighenti, 2010). Por el contrario, los zapatistas afrontan la construcci√≥n de nuevas comunidades, municipios y zonas (y las formas no estatales de gobierno asociadas a cada una) como mecanismos de producci√≥n de este nuevo sujeto de la pol√≠tica. En esta pr√°ctica, el territorio no es un ¬ďportador neutral¬Ē de una sustancia √ļnica del poder, sino m√°s bien ¬ďla inscripci√≥n material de las relaciones sociales¬Ē que puede transformarse radicalmente para crear otro poder (Brighenti, 2010, p. 57). La mejor manera de describir la estrategia zapatista, entonces, es como construcci√≥n de otra estructura de relaci√≥n entre un sujeto colectivo de nueva producci√≥n y un espacio: una nueva ¬ďterritorialidad¬Ē (Raffestin y Butler, 2012). Esto permite a los zapatistas cultivar su idea y su pr√°ctica de territorio en cohabitaci√≥n casi literal (en las mismas comunidades) con los territorios imbricados y contradictorios del c√°lculo y la destrucci√≥n neoliberal. Desde esta perspectiva, podemos entender por qu√© los zapatistas no ven su territorio como palanca con la que entrar en este mundo, sino m√°s bien como estrategia en el aqu√≠ y ahora para salir de √©l.

Por √ļltimo, tal y como comenta Alain Badiou (2008), el proyecto afirmativo del zapatismo (teorizado aqu√≠ como construcci√≥n de ¬ďotras geograf√≠as¬Ē que sostendr√°n al nuevo sujeto pol√≠tico) ha permitido a los zapatistas evitar imaginar el proceso de salida de este mundo como una guerra civil: un choque violento y catastr√≥fico entre mundos. Dado este proyecto afirmativo, los elementos militares del zapatismo se han subordinado continuamente a la funci√≥n de defensa de sus innovaciones pol√≠ticas. No habr√≠a que subestimar la importancia de este desplazamiento cuando, dada la desaparici√≥n de su capacidad de mediaci√≥n, el Estado parece no querer mas otra cosa que la militarizaci√≥n del conflicto pol√≠tico, un medio que entiende y domina sin dificultad.

Conclusión. Crear dos, tres, muchas otras geografías

A medida que la descomposici√≥n del mundo all√° arriba alcanza nuevas cotas y lejos de las c√°maras antes clavadas en ¬ďMarcos¬Ē, la estrategia de los zapatistas de construir ¬ďotras geograf√≠as¬Ē ha ganado influencia: desde la construcci√≥n de los municipios aut√≥nomos de Cher√°n y Santa Mar√≠a de Ostula (Michoac√°n) a la reconsolidaci√≥n del Congreso Nacional Ind√≠gena de M√©xico; de la reciente declaraci√≥n de veintid√≥s municipios aut√≥nomos en el Estado de Guerrero al ¬ďconfederalismo democr√°tico¬Ē de inspiraci√≥n expl√≠citamente zapatista en el actual movimiento kurdo.

Es importante se√Īalar que, a pesar de la inspiradora perseverancia del EZLN, el marco temporal a largo plazo impl√≠cito en la presente estrategia pol√≠tica de los zapatistas torna arbitraria cualquier conclusi√≥n sobre su √©xito o fracaso final. No obstante, resulta innegable que el EZLN ha a√Īadido coordenadas estrat√©gicas a nuestra ¬ďgeometr√≠a pol√≠tica¬Ē contempor√°nea, ofreciendo un camino diferente a una izquierda global que ha tendido a oscilar desbocadamente y con poco √©xito entre la contrahegemon√≠a (verticalizaci√≥n) y la espontaneidad (horizontalismo) en su esfuerzo por ¬ďcambiar gobiernos¬Ē. Es decir, nuestra √©poca ha estado marcada, por un lado, por las estrategias contrahegem√≥nicas de reconstrucci√≥n de la soberan√≠a sobre el territorio nacional o de trabajo dentro de los ¬ďno lugares¬Ē del capital transnacional y, por otro, por las pr√°cticas espontane√≠stas de protesta, ocupaci√≥n y creaci√≥n de zonas aut√≥nomas temporales. Pero en ninguna de estas estrategias de izquierda (y mucho menos en su combinaci√≥n) aparece en realidad la posibilidad de una producci√≥n territorial innovadora, ya que todas ellas son en √ļltimo extremo intentos de ocupar, reproducir o, en el mejor de los casos, redistribuir el territorio dado. Si, tal y como sostiene Claude Raffestin, ¬ďla producci√≥n de territorios a trav√©s de territorios es la operaci√≥n de creaci√≥n y recreaci√≥n de valores¬Ē (Raffestin y Butler, 2012, p. 131), ¬Ņc√≥mo puede ser entonces que, a trav√©s de la aceptaci√≥n del territorio dado, estas estrategias superen de alguna manera los valores del capitalismo? El mejor contexto en el que valorar la singular aportaci√≥n de los esfuerzos zapatistas es √©ste. Para ellos, s√≥lo a trav√©s del largo y arduo proceso de despliegue de una estrategia expl√≠citamente antiseparatista pero, a la par, territorial de construcci√≥n de otras geograf√≠as podr√≠a una izquierda muy diferente hoy ¬ďcambiar de mundos¬Ē, abandonando el valor capitalista y, de hecho, ¬ďponiendo fin a este mundo¬Ē. Aunque para algunos en la izquierda (en M√©xico y a escala global) la estrategia de los zapatistas les parecer√° una obstrucci√≥n inc√≥moda para sus aspiraciones contrahegemonicas y otros puedan muy sinceramente no compartir su an√°lisis, nadie deber√≠a evadir el debate simplemente dando a los zapatistas por muertos. En lugar de esta falacia, debemos abrir la discusi√≥n, tal y como ellos mismos han hecho, sobre qu√© significa ser de izquierda y por lo tanto que relaci√≥n tiene esto hoy con ser anticapitalista.

Notas:

Por √Ālvaro Reyes;s profesor en el Departamento de Geograf√≠a de la Universidad de Carolina del Norte (UNC-Chapel Hill). El presente texto fue escrito entre junio de 2013 y julio de 2014 y apareci√≥ publicado en Environment and Planning D: Society and Space 33, 2015.

Fuente: http://redlatinasinfronteras.bligoo.com/mexico-zapatismo-otras-geografias-circa-el-fin-del-mundo

2 En castellano en el original. En lo sucesivo, la cursiva acompa√Īada de asterisco ser√° indicativa de que la palabra aparece en castellan

Fuente: Centro de Documentaciůn Mapuche, —uke Mapu

 Campa√Īas

2019-08-30

Justicia Mapuche, Fewla

Llamado a los/as Weychafes, a los Lof en Resistencia

Se hace llamado a todos a los/as Weychafes, a los Lof en Resistencia, grupos de apoyo, organizaciones sociales, colectivos y movimientos anticapitalistas, medioambientales y gente consciente, a realizar todo tipo de acciones de resistencia, sabotaje, protesta, manifestación, cortes de ruta, tomas de espacios y/o lo que sea necesario, para hacer retroceder el avance del empresariado en nuestro territorio, del cual está a pasos de concretar finalmente su invasión en nuestro espacio ceremonial espiritual sagrado para todos los Mapuche.
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2019-09-24

Coordinadora Willi Lafken Weichan

Encuentro en Quemchi Chiloé

S√©ptimo encuentro en Quemchi (Chilo√©): Coordinadora de Comunidades reafirma procesos por la defensa y reconstituci√≥n de territorios en la Willi Lafken Mapu. Voces de participantes, de La Revuelta de Chilo√© y Radio Minga, donde intervienen: Lonko Clementina Lepio, Lonko Christian Chiguay, Alex Mansilla, Enia Esparza Paillalebe, Ignacio Chiguay, Gianina Carozzi, H√©ctor White Millao, Tamara Vidal Caicheo, Pamela Zu√Īiga Ne√ļn y un resumen al final de intervenciones durante el encuentro realizado por comunicaciones de la Coordinadora Willi Lafken Weichan. Audio y Nota. Escuchar audio
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2019-09-27

¬ŅOtro montaje judicial?

El caso de Alberto Curamil:

El Lonko enfrentar√° en mayo pr√≥ximo un juicio oral por participar en un asalto a la caja de compensaci√≥n "Los H√©roes" en la ciudad de Galvarino. Sin embargo, testigos desmienten que √©l y √Ālvaro Millal√©n, el otro detenido en el caso, hayan estado ese d√≠a en la localidad de la provincia de Caut√≠n, Regi√≥n de La Araucan√≠a.
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2020-01-05

Software desarrollado para apoyar la ense√Īanza del Mapudungun

Aqu√≠ plasmamos voces de ni√Īos, de adultos y ancianos, voces de aves, de √°rboles y de vertientes, para seguir aprendiendo con dignidad y horizontalidad, conscientes de su origen y proyect√°ndose a dialogar con el mundo, pues las lenguas tienen que ocupar los espacios de la comunicaci√≥n y del aprendizaje.
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2020-01-05

Basta de violencia

En Chile los gobiernos post dictadura militar, han aplicado la Ley antiterrorista N¬į 18.314, exclusivamente contra representantes y activistas mapuche. Esta normativa fue adoptada por la dictadura militar para atacar a sus enemigos internos, con el fin de vulnerar los derechos juridicos de los imputados. Esta norma ha sido objeto de cr√≠tica de parte de los √≥rganos de protecci√≥n de los Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos quien ha considerado su aplicaci√≥n con los Mapuche contrario a un Estado de Derecho.
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2020-01-06

Progreso occidental

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2020-01-14

¬ŅQu√© nos leg√≥ Occidente en su intento de globalizaci√≥n colonizadora?

La recargada colonialidad permanente en América Latina

La condici√≥n de colonialidad no s√≥lo configura en el colonizado la idealizaci√≥n ¬ďnatural¬Ē del color, sentir, hacer y pensar del colonizador, sino que instala dispositivos nefastos en las estructuras psicol√≥gicas m√°s profundas del primero que irremediablemente lo convierten en un ser creyente que diviniza al segundo. Por tanto, para √©l o la colonizada, las condiciones de subordinaci√≥n/despojo no s√≥lo son vistas como ¬ďrealidades normales¬Ē, sino que son asumidas con gratitud como una ¬ďbenevolencia¬Ē del colonizador. Quiz√°s por ello, no es com√ļn preguntarse sobre la benignidad del hist√≥rico legado colonial permanente que comenz√≥ hace 524 a√Īos, en Abya Yala.
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2020-01-30

Historia, colonialismo y resistencia desde el país Mapuche

Ta i√Ī fijke xipa rakizuameluw√ľn.

Acceso libre al libro Ta i√Ī fijke xipa rakizuameluw√ľn: Historia, colonialismo y resistencia desde el pa√≠s Mapuche. Temuco: Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2012. Descarga
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2020-02-01

Centro de Documentaci√≥n Mapuche √Ďuke Mapu

Libros históricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)

Libros históricos para estudio, consulta sobre el pueblo. Nota: Estos documentos pertenece al patrimonio cultural comun, por lo que puede ser utilizado y reproducidos libremente. Libros históricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)
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2020-02-02

Publicación sobre la cultura, sociedad y política de los pueblos originarios.

El periódico Pukara

El Periódico Pukara quiere ser un baluarte en el lucha de ideas, en el combate de principios, en la guerra conceptual, de análisis, de información e investigación que libran los pueblos indígenas contra el ocupante colonialista. El periódico Pukara es una publicación mensual sobre la cultura, sociedad y política de los pueblos originarios. Periodico Pukara
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2020-02-02

La convocatoria se encuentra abierta todo el a√Īo.

Corpus revista de divulgación, análisis sobre la historia o etnografía de los pueblos originarios

Corpus es una revista de divulgación, análisis y crítica de fuentes inéditas o desconocidas sobre la historia o etnografía de los pueblos originarios y campesinos, y de discusión en torno a raza, etnicidad y otras formas de alteridad social y política en el continente americano.
La convocatoria se encuentra abierta todo el a√Īo para publicar, compartir y desclasificar los materiales o fuentes de informaci√≥n.
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2020-02-02

Manual completo en formato PDF para consulta o descarga :

Manual para defender los derechos de los pueblos indígenas

El objetivo de este manual es contribuir, con un instrumento práctico, a la labor que realizan personas, pueblos indígenas y organizaciones dedicadas a proteger y gestionar a favor de los derechos de los pueblos indígenas.
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2020-02-02

ONU Foro permanente de los pueblos indigenas

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2020-02-03

La expansión de la cultura occidental y la subordinación de la mujer

La conmovedora historia de la mujer objeto occidental

El uso del cuerpo de la mujer en publicidad es violencia simb√≥lica, muy evidente y perceptible. La subordinaci√≥n sexual de la mujer en la promoci√≥n de ventas es un elemento clave en las campa√Īas de marketing que la exponen como mercanc√≠a, y objeto sexual. A la mujer occidental en los spots comerciales se le presenta sin cualidades y habilidades intelectuales y se le reduce en un objeto de satisfacci√≥n de necesidad biol√≥gica del hombre occidental. Mire el video:
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2020-02-13

Programa Radial Mapuche

Wixage Anai espacio para la expresion Mapuce

Pe√Īi, lamgen es importante que usted pueda sumar su apoyo a esta labor de comunicaci√≥n que hace 21 a√Īos se realiza, asistiendo a los encuentros que convocamos u otras iniciativas. Correo electr√≥nico: wixageanai.radio@gmail.com Telefono: 92246211
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2020-02-25

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO

Colecci√≥n Antolog√≠as del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribe√Īo

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2020-02-25

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

El Correo de la UNESCO

Disponible en l√≠nea desde marzo de 2006, El Correo se adapta a las necesidades de sus lectores diseminados por el mundo entero: su publicaci√≥n electr√≥nica en formato PDF, en las seis lenguas oficiales de la Organizaci√≥n (√°rabe, chino, espa√Īol, franc√©s, ingl√©s y ruso), as√≠ como en esperanto y en portugu√©s, va acompa√Īada de una edici√≥n impresa con un n√ļmero de ejemplares reducido. Descarga los √ļltimos n√ļmeros -->
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2020-02-26

Russell Means

Por qué no soy ni capitalista, ni marxista

¬ďLa √ļnica forma posible de comenzar un discurso de este tipo es afirmar que detesto escribir. El proceso en s√≠ mismo representa el concepto europeo de pensamiento ¬ďleg√≠timo¬Ē. Lo que est√° escrito tiene una importancia que se le niega a lo hablado. Mi cultura, la cultura Lakota, cuenta con una tradici√≥n oral, por lo que normalmente rechazo imposici√≥n de una abstracci√≥n sobre la relaci√≥n oral de un pueblo.la escritura. Es uno de los caminos del mundo blanco para la destrucci√≥n de las culturas de los pueblos no europeos, la
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2020-10-13

El 12 de octubre, Latinoamérica se viste de indígena (con orgullo)

Son muchos los países sudamericanos que han cambiado el nombre y el motivo de la festividad del conocido como Día de la Raza para olvidar la colonización y conmemorar a los caídos indígenas.
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