Centro de Documentación Mapuche Documentation Center
  Portada | Nosotros | Enlaces | Buscar   translate
 

Secciones

Noticias
Antecedentes
Comunidades
Campa帽as
Indoam茅rica
Cultura
Libros 脩uke Mapu
Documentos de Trabajo
Sobre
Opini贸n
Biblioteca


Archivos

Archivo 1997-2009

2000-05-14 | Documentos de Trabajo | Mapuche

Jos茅 A. Mariman - Denver, Junio del 2000

El nacionalismo asimilacionista chileno y su percepci贸n de la naci贸n mapuche y sus luchas

Con la tesis de que 聯los antiguos ind铆genas de la Araucan铆a fueron protagonistas de su propia dominaci贸n聰 (El Mercurio 14/05/00: A2), el historiador chileno Sergio Villalobos ha abierto pol茅mica respecto de 聯la cuesti贸n mapuche聰.


Con la tesis de que 聯los antiguos ind铆genas de la Araucan铆a fueron protagonistas de su propia dominaci贸n聰 (El Mercurio 14/05/00: A2), el historiador chileno Sergio Villalobos ha abierto pol茅mica respecto de 聯la cuesti贸n mapuche聰. El soci贸logo Danilo Salcedo, tambi茅n chileno, ha respondido r谩pidamente a Villalobos. 聯[E]l pueblo mapuche no ha renunciado a derechos ancestrales[...], deuda que reconocemos los chilenos que defendemos la posici贸n de que todas nuestras(1) etnias o pueblos originarios deben ser respetados para que se desarrollen de conformidad a los dictados de sus culturas, las cuales han perdurado heroicamente, pese a las 聭ventajas聮 e influencias culturales recibidas de sus dominadores y explotadores聰 (El Mercurio 31/05/00: A2). Por mi parte, y a trav茅s del presente escrito, quisiera opinar sobre lo puesto en discusi贸n por Villalobos, desde la perspectiva de un mapuche urbano y profesional(2).

1. Los argumentos de la tesis de Villalobos y contra argumentaci贸n.


Villalobos razona y sustenta su tesis en funci贸n de varios argumentos. Entre ellos sobresalen aseveraciones como las siguientes: [la dominaci贸n] es un hecho universal; repetido en todas partes donde una cultura avanzada se impuso a otra menos evolucionada; una conquista no es s贸lo una imposici贸n de los dominadores sino tambi茅n una absorci贸n por los dominados; los llamados araucanos 聳eufem铆sticamente, mapuches聳 no son m谩s que mestizos aunque sean notorios los antiguos rasgos; las nociones de bien/mal, justicia por venganza, monogamia por poligamia y heterosexualidad por homosexualidad se abrieron paso entre los mapuche gracias a la religi贸n y la moral cristiana; y, es cierto que perdieron gran parte de sus tierras mal aprovechadas a ojos modernos, pero tambi茅n es cierto que pudieron incorporarse a la producci贸n agr铆cola y ganadera de mercado. Creo que todos los argumentos anteriores son discutibles y es lo que a continuaci贸n me propongo hacer.

1.1. La dominaci贸n como un hecho universal.
Decir que la 聯dominaci贸n es un hecho universal聰, no constituye ning煤n aporte a la comprensi贸n del 聯problema mapuche聰, ni tampoco ayuda en la b煤squeda de soluciones al 聯problema mapuche聰. Afirmar que la dominaci贸n es un hecho universal es 煤nicamente constatar un hecho (patente en la historia humana que conocemos). Sin embargo, cuando 茅sta neutral aseveraci贸n 聳neutral por cuanto no expresa una posici贸n sino es simplemente una declaraci贸n聳 se hace en el contexto de argumentar una tesis, entonces pierde su neutralidad y se convierte en un argumento en apoyo de una posici贸n.

En el caso de Villalobos la posici贸n es clara y consiste en desacreditar las demandas mapuche, partiendo del supuesto de que los mapuche no existen en el presente. Puesto de otra forma, el conflicto araucano/chileno estar铆a hist贸ricamente concluido o superado, y en alg煤n momento de 茅l los araucanos se habr铆an desvanecido. Para Villalobos en el presente 煤nicamente hay 聯descendientes de araucanos聰(3). Por lo tanto, los mapuche no pueden fundamentar sus demandas en apelaci贸n al pasado o la historia, ya que ellos ser铆an una nueva categor铆a de seres: los mestizos. Como h铆bridos los mapuche no tendr铆an porque gozar de derechos especiales para colectividades diferentes, sino de los mismos derechos de cualquier chileno. La posici贸n de Villalobos contrasta con la desarrollada en este trabajo, como el lector podr谩 apreciar en el curso de su desarrollo.

1.2. Culturas avanzadas imponi茅ndose a otras menos evolucionadas.

Villalobos ampara otro de sus argumentos, bajo el supuesto de que hay culturas m谩s avanzadas y otras menos evolucionadas. La tipolog铆a de cultura de Villalobos se aparta de los conocimientos aportados por las ciencias sociales respecto de la cultura. En el presente las ciencias sociales reflejan una posici贸n neutral, cuidadosa y respetuosa, en cuanto emitir juicios dirigidos a rankear las culturas humanas como 聯superiores聰 e 聯inferiores聰 o 聯mejores聰 y 聯peores聰. La tendencia en las ciencias sociales parece estar dirigida a comprender a las culturas, como respuestas adaptativas a los nichos ecol贸gicos que el ser humano ha ocupado. Subsecuentemente, lo que importa es destacar la cultura en s铆 misma, y asumir las diferencias como riqueza de respuestas humana (un patrimonio humano).

Las ciencias sociales no manifiestan inter茅s en comparar una cultura con otra para establecer 聯superioridad聰 o 聯inferioridad聰. Cuando las culturas se comparan no es para buscar el tipo de correlaci贸n que Villalobos promueve. Por ello, deducir que la lanza, el arco y las flechas de un pigmeo son menos eficientes que la de un Lakota, porque las primeras son m谩s peque帽as y pueden causar menor da帽o, es irrelevante. Una conclusi贸n de ese tipo tendr铆a que pasar por alto, que los pigmeos han mostrado ser altamente eficientes cazando hasta elefantes con sus armas, del mismo modo que los Lakota lo fueron con las suyas cazando b煤falos.

La tipolog铆a de cultura de Villalobos resulta as铆 un argumento puramente funcional, a la idea de situar a la cultura chilena por sobre la mapuche. Se trata del viejo recurso a la pir谩mide de la superioridad que impuso el darwinismo en el siglo XIX. Por cierto, aqu铆 no se trata de la sobrevivencia del m谩s apto (el blanco europeo), sino de la sobrevivencia de culturas m谩s aptas (la cultura blanca europea). As铆, en la argumentaci贸n de Villalobos la cultura europea 聳no pasar por alto el mensaje de que cultura chilena es sin贸nimo de cultura europea (la llamar茅 en adelante cultura europea-chilena)聳 est谩 en el pin谩culo de la pir谩mide de la superioridad y cualquier otra en la base. En la tipolog铆a de cultura de Villalobos, la superioridad cultural aparece medida por el acto de la conquista, sin considerar la enorme complejidad que implica la cultura como respuesta humana a los desaf铆os del entorno ecol贸gico.

La superioridad de una cultura, en el supuesto de Villalobos, es la imposici贸n de 茅sta sobre otra, lo que equivale a un acto de violencia o barbarismo. Por ello Villalobos no reflexiona el hecho de que culturas como la china y la hind煤 en Asia, la azteca e inca en Am茅rica, y la asante en 脕frica, no eran menos complejas y pr贸speras que las europeas que las conquistaron. Ellas hab铆an desarrollado vida en ciudades, pose铆an escritura, arquitectura monumental, es decir todas las caracter铆sticas de un Estado o civilizaci贸n (Krech, 1999). Hoy sabemos que las ciencias se desarrolloraron en Europa gracias a que los 聯moros聰 聳cultura 谩rabe聳 y los jud铆os mantuvieron vivos y engrosaron los conocimientos que se arrastraban desde Grecia, y no gracias al oscurantismo religioso que reinaba en Europa.

Si las finas y apetecidas telas de seda de la India dejaron de producirse, fue por la destrucci贸n provocada por los ingleses de la industria artesanal hind煤, antes que por haber sido superadas por la competencia de un producto venido de la cultura 聯superior聰 inglesa. Lo mismo ocurri贸 con el comercio del aceite de palma por parte de reino de Opobo en el actual Nigeria, cuya prosperidad fue sepultada en el siglo XIX por los ingleses, quienes atacaron el reino de Opobo, expoliaron su industria y expulsaron al exilio al rey de Opobo y sus colaboradores (Davidson, 1992). La pretendida cultura europea 聯superior聰 no mostr贸 superioridad sino brutalidad, para acabar con la industria artesanal hind煤 e imponer el reinado del algod贸n o apropiarse del comercio de aceite de palma y sus lucrativas ganancias. Y este no es el caso de los ingleses exclusivamente, lo hicieron los franceses, los belgas, los portugueses, los italianos, los espa帽oles y los alemanes despu茅s de 1918. Y no quiero dejar de mencionar a los chilenos respecto del pa铆s mapuche, donde la destrucci贸n de cultivos, casas, telares, el saqueo del ganado, robo de la plater铆a, la expoliaci贸n de territorio y sus riquezas fue la caracter铆stica de la conquista por la cultura europea-chilena 聯superior聰.

Si muchas culturas sucumbieron frente a las culturas europeas no se debi贸 a una superioridad cultural (usando el concepto cultura en su m谩s amplia acepci贸n y no restringido a aspectos militares)(4), sino a una superioridad en la tecnolog铆a de la guerra. Los europeos que conquistaron China, la India o Jap贸n en Asia, el Imperio Azteca o el Inca en Am茅rica, y el Reino Asante en 脕frica, no eran superiores culturalmente hablando (latu sensu), pero si ten铆an armas m谩s destructivas o con capacidad de mayor destrucci贸n. Y sobre todo, la mentalidad para desarrollar atrocidades de las cuales muchos sienten verg眉enza hoy, como se desprende de la disculpa al pueblo jud铆o que ofreci贸 el Papa en Jerusal茅n los d铆as 21 y 22 de marzo del 2000, por los errores/horrores de la Iglesia Cat贸lica en su persecuci贸n de los jud铆os.

Respecto a lo primero, superioridad de las armas, no debe haber muchos que crean hoy 聳a excepci贸n de Villalobos en consecuencia de su an谩lisis聳 que Jap贸n o Alemania sean inferiores culturalmente a los Estados Unidos, porque no tienen la bomba at贸mica. En esa l贸gica, y escapando a las pretensiones de ser cultura europea, Chile no es m谩s que una rep煤blica banana (en algo esa impresi贸n qued贸 luego de la detenci贸n de Pinochet en Inglaterra, y el bochorno que signific贸 para los militares, la diplomacia chilena y las pretensiones de superioridad de algunos 聯jaguares聰 chilenos).

Y, respecto a lo segundo, la ideolog铆a de la bestialidad, Crist贸bal Col贸n escrib铆a en su diario a su arribo al nuevo continente: 聯Los Indios... andan desnudos e indefensos, por lo tanto listos para recibir ordenes y ponerse a trabajar聰 (citado por Brouwer, 1992: 1). Con esas ideas la acumulaci贸n capitalista comenz贸 en Am茅rica, y las culturas que no predicaban tales principios 聳como la mapuche聳 fueron conquistadas, colonizadas, oprimidas, explotadas, degradadas, humilladas, discriminadas. Entonces, y sin hacer abstracci贸n de ese hecho, no hay culturas 聯superiores聰 o 聯inferiores聰, sino culturas que fueron impedidas por otras y espec铆ficos grupos de intereses dentro de esas culturas de continuar su propio e independiente desarrollo. En otras palabras, estamos hablando de una pol铆tica intencionada dirigida a la alienaci贸n de las culturas dominadas, para conformarlas mejor al esquema de dominaci贸n y explotaci贸n a que han sido arrastradas.

Los mapuche no son una cultura menos 聯evolucionada聰, sino una cultura oprimida, colonizada, degradada, humillada, discriminada y sujeta a dominaci贸n estadonacional al interior de Chile. Su actual situaci贸n no es inherente a una hipot茅tica atrofia cultural, sino la consecuencia de una historia de relaciones de dominaci贸n y colonialismo, que en el caso de Chile es interno desde 1883 (Mariman, J. A. 1990).

1.3. La conquista no es s贸lo una imposici贸n de los dominadores, sino tambi茅n una absorci贸n por los dominados.

Villalobos usa el recurso de un determinismo hist贸rico, cuando afirma que es irremediable 聳聯fatalmente聰 es la palabra que emplea聳 que un pueblo 聯en v铆as de sumisi贸n聰 caiga en 聯su propia trampa聰, que es la tentaci贸n de poseer los bienes del invasor. Pues me parece que la tentaci贸n de querer conocer o poseer algo nuevo o desconocido es bastante humana y generalizada en todas las culturas y en todos los tiempos. Por ello turistas de todo el mundo practican viajes a distintas partes del planeta para conocer, y participan de un comercio de lo distinto-original a cada grupo. En algunos pa铆ses ese negocio deja enormes ganancias y contribuye sobremanera al Producto Interno Bruto, como M茅xico por ejemplo, por lo cual los Estados promueven el turismo como pol铆tica de Estado.

Pero, ciertamente, el inter茅s de los mapuche por objetos exteriores a su cultura no fue tur铆stico. El inter茅s y la adopci贸n de objetos exteriores a la cultura propia mapuche merecen un an谩lisis menos superficial que el que nos ofrece Villalobos, y que se resume a fascinaciones y encandilamientos. Al respecto puedo decir que cuando la adopci贸n de objetos exteriores a la cultura se realiza en un ambiente libremente determinado, es diferente que cuando se trata de una imposici贸n.

La adopci贸n del caballo y art铆culos met谩licos no hizo a los mapuche menos mapuche. El caballo y los metales libremente adoptados fueron mapuchizados para servir mejor a la cultura mapuche. Consecuentemente, ellos se volvieron parte de la cultura mapuche, y no los mapuche m谩s espa帽oles por valerse de ellos(5). El mismo Villalobos insin煤a ideas como esas en 1989, cuando narrando acerca de los pewenche escrib铆a: 聯[s]e comprende, as铆, hasta qu茅 punto el caballo se hab铆a incorporado a la cultura pehuenche, desde los aspectos m谩s prosaicos hasta los m谩s trascendentes聰 (Villalobos, 1989). Y lo mismo se puede decir del metal en relaci贸n con la plater铆a mapuche.

Esto ocurre as铆, porque las culturas son dial茅cticas y est谩n en permanente cambio. Las manifestaciones hist贸rico-coyunturales de la cultura, por ejemplo el mapuche sin caballo y con lanza sin punta de metal previo al arribo de los colonizadores, no son m谩s que la expresi贸n de la cultura en un momento hist贸rico determinado. Los pr茅stamos culturales 聳caballo, metal聳 indujeron cambios culturales en los mapuche (activaron mecanismos de ajuste en la cultura), pero la cultura como tal continu贸 siendo ella misma: la cultura mapuche. Del mismo modo que los chilenos no son menos chilenos porque conducen autos japoneses o usan computadores de tecnolog铆a estadounidense. Y los estadounidenses 聳el est谩ndar de superioridad cultural del momento聳 no son menos estadounidense porque comen pizza italiana, enchiladas mexicanas, sushi japon茅s o filet mignon franc茅s.

La clave de la aceptaci贸n y valoraci贸n de lo exterior a la cultura propia, parece estar en la libre adopci贸n de los pr茅stamos culturales, y en los peque帽os toques modificatorios que lo hacen m谩s familiar a las costumbres y gustos de la cultura que adopta lo que no le es propio. Por ello, nadie puede pretender que la tortilla mexicana que comen los estadounidenses es exactamente la misma que fabrica una campesina mexicana en su jacal. No obstante los estadounidenses consumen gran cantidad de tortillas y tienen muy claro que ese tipo de pan es de origen mexicano (sin hilar m谩s fino respecto a alguna autor铆a india en ese producto).

Cuando los pr茅stamos son introducidos por la imposici贸n y la violencia de los grupos dominantes, entonces la historia es otra dado que los mecanismos de ajuste en la cultura no alcanzan a operar: son neutralizados. En situaciones como esa, claramente coloniales y de colonialismo interno, la imposici贸n se acompa帽a de la ideolog铆a del desprecio por lo que viene de la cultura dominada. Esto es lo que lleva a un sujeto a extasiarse mirando a la 聯Venus del Milo聰 聳considerada una de las grandes obras de escultura griega聳, y despreciar la representaci贸n en madera del cuerpo de una mujer hecha por un artista rapanui, por 聯rudimentaria聰 y 聯primitiva聰. Quiz谩 por eso encontramos replicas de la primera en galer铆as de arte, y muestras de lo segundo en museos o en casas de venta de artesan铆as.

Los criterios de belleza y los juicios de valor 聳en general聳 se basan en modelos impuestos(6). Por lo cual los 聯deseos聰 en una situaci贸n colonial (como ocurr铆a en el Chile previo a la 聯independencia聰) o de colonialismo interno (como ocurre desde la 聯independencia聰 hasta nuestros d铆as) son forzados y no una expresi贸n libremente determinada. Mientras que la estandarizaci贸n de valores 聳por ejemplo la idea de culturas superiores e inferiores聳 es claramente un intento de justificar la opresi贸n. Un sujeto ideologizado por los criterios de belleza o los est谩ndares de valores dominantes puede pagar mucho dinero por una r茅plica 聳aunque sea en yeso y no en m谩rmol聳 de la 聯Venus del Milo聰, pero no manifestar la misma sensibilidad o disposici贸n a pagar por un trabajo original de un artesano rapanui(7).

Me cuesta suponer que Villalobos es ingenuo cuando superficializa el 聯inter茅s聰 de los pueblos 聯en v铆as de sumisi贸n聰, en los objetos de la 聯cultura superior聰. En realidad lo que 茅l busca es convencer a una audiencia chilena acr铆tica, de que sus antepasados no son culpables de los problemas mapuche actuales, sino los propios antepasados de los mapuche. En otras palabras, la culpa sobre la situaci贸n de dominaci贸n en que viven los 聯descendientes de araucanos聰 recae en ellos mismos, por cuanto sus antepasados lo decidieron as铆, y ya no hay nada m谩s que hacer salvo dar vuelta la p谩gina y dormir tranquilos y sin cargos de conciencia.

En esta explicaci贸n nacionalista-asimilacionista los conquistadores-dominadores aparecen como predestinados a hacer un trabajo que no eligieron, pero que les es inherente dada su condici贸n de 聯superiores聰, y que deben aceptar realizar sin cuestionar (como un karma, or谩culo o destino escrito). De esa forma los conquistadores-dominadores responden a una 聯verdad universal聰 聳conquistar, dominar聳, al modo de un llamado de la selva para Jack London (1906). 聯Verdad universal聰 indiscutible que por lo dem谩s exculpa a los conquistadores y colonizadores y les deja impunes frente a juicios posteriores.

El abuelito de la patria chilena, Pedro de Valdivia, no ser谩 nunca criticado siguiendo la l贸gica de Villalobos, por haber mutilado y muerto a tantos mapuche desde su primera incursi贸n al pa铆s mapuche (聯leyenda negra聰 para algunos). Y recibir谩 per se los homenajes de sus nacionalistas-asimilacionistas descendientes, que le agradecen haberlos llevado al sitial de cultura 聯dominante聰 y 聯superior聰. Probablemente Villalobos no estar铆a de acuerdo en levantarle un monumento a Hitler en el centro de Santiago, aunque es parte de la cultura europea que tanto vindica, dado que la historia la hacen los vencedores y Hitler no venci贸. Pero seguramente no estar铆a de acuerdo en mandar derribar el monumento a Pedro de Valdivia en la Plaza de Armas de Santiago, aunque 茅ste sea tan criminal como el primero y que no venci贸 a los mapuche.

Pero, y al cerrar el punto, concedamos cr茅dito a Villalobos respecto del hecho de que en los dominados tambi茅n hay culpa por entrar en esa relaci贸n dominador/dominado y por mantenerse bajo la posici贸n de dominados. Esta idea me recuerda en parte 聯El discurso de la servidumbre聰 de La Bo茅tie (1530-1563), s贸lo que en una interpretaci贸n que no es la dada por dicho autor a su trabajo. Ciertamente hubo colaboraci贸n de algunos mapuche con los colonizadores, as铆 como tambi茅n la hubo de colonizadores hacia los mapuche (Villalobos lo menciona en 1989). Pero a pesar de las diferencias entre mapuche respecto a una pol铆tica 煤nica frente a los colonizadores, si ellos se mantuvieron independientes hasta 1883 fue porque la mayor铆a no colabor贸 (en sentido de admitir la dominaci贸n). Esa mayor铆a es la que explica que haya en el presente mapuche afirmando su identidad etnonacional (con diferencias entre unos y otros gracias a la situaci贸n de colonialismo interno en que hemos vivido).

A煤n cuando Villalobos trata en su art铆culo de El Mercurio 聳como en trabajos anteriores聳 de quitarle intensidad a la guerra hispano/mapuche o despu茅s chileno/mapuche y hacer parecer a los mapuche como una naci贸n ya subordinada a los colonizadores, es irrefutable que los mapuche fueron independientes hasta 1883. La historia 聯oficial聰 de Chile 聳de la cual la obra de Villalobos es representativa聳 reconoce eso al hablar de 聯pacificaci贸n de la Araucan铆a聰 en segunda mitad del siglo XIX. La independencia mapuche pudo mantenerse mientras los mapuche no fueron derrotados militarmente.

En otras palabras, la 聯paz聰 colonizadores/colonizados con la cual Villalobos pretende convencernos de la subordinaci贸n mapuche a los conquistadores-colonizadores, no puede sino entenderse como la guerra por otros medios. Si no fuera as铆, tendr铆amos que pensar que la 聯Guerra Fr铆a聰 entre Estados Unidos y la Uni贸n Sovi茅tica nunca existi贸, porque estadounidenses y sovi茅ticos no se dispararon un tiro entre ellos (viv铆an en paz). Los colonizadores y sus descendientes nunca renunciaron a dominar a los mapuche, y sus estrategias de paz como 聯la guerra defensiva聰, no fueron sino otras estrategias de dominaci贸n por v铆as menos violentas. Y los mapuche nunca dejaron de sentirse serenos y libres, mientras la lanza 聳con puntas de hierro o sin ellas聳 estaba a mano a la salida de la ruka.

Los mapuche entraron a una relaci贸n de dominaci贸n/subordinaci贸n no por ser un 聯pueblo en v铆as de sumisi贸n聰, como pretende hacernos creer Villalobos, sino desde el instante de su derrota militar en 1883. Derrota que se explica no por la debilidad de los mapuche como combatientes, sino por la inferioridad de sus armas frente a la tecnolog铆a de los rifles de repetici贸n (que no invent贸 la 聯superior聰 cultura europea-chilena por supuesto). A partir de all铆 los pr茅stamos culturales ya no responder铆an a una libre determinada opci贸n, sino a una imposici贸n como es el caso de la lengua.

El castellano ha sido impuesto y no es una libre opci贸n. Las escuelas y otros servicios p煤blicos en el pa铆s mapuche (en anta帽o y hoy), no ofrecen a los padres mapuche optar por 茅sta o la otra lengua, simplemente y sin ninguna discusi贸n de por medio usan el castellano. Ahora, tampoco se debe pasar por alto que si hay cultura mapuche hoy d铆a 聳y al escribir sobre ella a煤n cuando atac谩ndola Villalobos la legitima聳, no se debe a una actitud de 聯pueblo en v铆as de sumisi贸n聰. Entre los mapuche hay miles de historias de imposiciones brutales por parte de los chilenos.

Me permito recordar brevemente una que forma parte de mi propia experiencia personal. En el verano de 1982 me encontraba realizando trabajos voluntarios en las comunidades mapuche alrededor del lago Lleu-lleu, cuando me visit贸 un padre mapuche pidi茅ndome ayuda para convencer a las autoridades del Registro Civil de Tir煤a, que le permitieran ponerle un nombre mapuche a su hija reci茅n nacida (deseaba llamarla Millaray: Flor de oro). Los funcionarios del Registro Civil de Tir煤a se negaban a aceptar el nombre mapuche, argumentando que seg煤n la ley 17.344 del 22 de septiembre de 1970 no se permit铆an nombres 聯rid铆culos聰(8). En otras palabras, en la opini贸n de los funcionarios de Tir煤a un nombre mapuche era un nombre rid铆culo, y por lo tanto ellos pod铆an perfectamente negarle el derecho a un padre mapuche de colocar tal nombre a su hija(9).

Lo anterior no es sumisi贸n sino dominaci贸n y colonizaci贸n, que muchas veces y dado las coyunturas pol铆ticas desfavorables, los mapuche deben soportar estoicamente (en el caso narrado dictadura con chilenos nacionalistas-asimilacionistas en el poder). O bien sufrir las consecuencias de la represi贸n, que no ha detenido su acci贸n contra los mapuche desde la incorporaci贸n en 1883.

Probablemente, y como en toda situaci贸n colonial o de colonialismo interno, algunos colonizados han cre铆do ver la escapatoria a su condici贸n de segregados, discriminados, ridiculizados, etc., en su disfrazaci贸n en la sociedad colonizadora. Hablar bien el castellano y sin acento 聯indio聰 seguramente ofreci贸 mejores expectativas dentro de las limitadas ofertas de aceptaci贸n social. Lo mismo se puede decir de vestirse como el colonizador, participar de sus religiones, de sus partidos pol铆ticos, etc. y de rechazar lo propio. Pero esa actitud es incomprensible si no se analiza dentro del marco que le dio origen: la dominaci贸n estadonacional colonialista chilena.

驴Por qu茅 habr铆a de renegar una persona de su cultura en una situaci贸n de relaciones culturales de igual estatus? Si eso ocurre es a consecuencia precisamente de la relaci贸n de dominaci贸n/subordinaci贸n impuestas por la conquista militar e incorporaci贸n de los mapuche. Lo triste para aquellos que han renegado es que su situaci贸n no mejor贸 ostensiblemente respecto de los m谩s 聯recalcitrantes聰, como los llama Villalobos. Por ello, aunque la persona se disfrace como sea, nunca dejan de sentir el peyorativo insulto racista chileno: 聯indio聰, pues sus rasgos los delatan (aunque no sean puros como quisiera Villalobos).

1.4. Los llamados araucanos 聳eufem铆sticamente, mapuches聳 no son m谩s que mestizos, aunque sean notorios los antiguos rasgos.

Otra l铆nea de argumentaci贸n de Villalobos apunta a la negaci贸n de la existencia de mapuche, reconociendo la existencia s贸lo de 聯descendientes de araucanos聰. Los descendientes de araucanos ser铆an en realidad mestizos producto de un 聯inevitable... roce sexual efectuado en gran escala聰. Villalobos no expresa un juicio de valor condenatorio para lo que llama eufem铆sticamente 聯inevitable roce sexual聰, del cual podr铆a sospecharse que correspondi贸 a violaciones masivas de mujeres ind铆genas, llevadas a cabo por soldados de 聯religi贸n y moral cristiana聰. La misma religi贸n y moral que seguramente profesaban los latifundistas que menciona Lara en su 聯Cr贸nica de la Araucan铆a聰 (1889).

[S]e dejaron caer algunos agricultores... civilizados, a casa de un cacique a hacerse justicia por s铆 mismos, y despu茅s de violar b谩rbaramente a las mujeres de aqu茅l, las asesinaron con todo salvajismo junto con sus hijos. Pero no satisfechos con tanta impunidad dejaron ensartados en estacas los cad谩veres de las mujeres, introduci茅ndoles un madero por la parte posterior (Lara citado por Jara, 1956).

Podr铆a concluir el punto aqu铆 diciendo 隆amen!, pero vale la pena ir m谩s lejos. Quiz谩 la ausencia de juicio cr铆tico en Villalobos, se ampara en la ideolog铆a de la supremac铆a del hombre sobre la mujer, tan difundida por los ritos cristianos, que pregonan la obediencia de la mujer al hombre. Ese mismo machismo en Villalobos es el que lo hace fiero cr铆tico de la homosexualidad mapuche, expresada con toda seguridad 聳y sin que de nombre聳 en los machi. Pero no ve la viga en el 聯ojo moderno聰 de su propia comunidad cultural, que hasta ha tenido 聳sin mencionar nombres para no ofender a nadie聳 presidentes homosexuales. O nos hemos olvidado del debate pol铆tico de 聯alto nivel聰 de los a帽os previos al golpe militar de 1973, cuando diarios de izquierda se re铆an de sus oponentes de derecha, usando la figura de un ex presidente con el calificativo de: 聯la se帽ora聰.

Pero me parece de mal gusto una discusi贸n de ese tema, d谩ndole al homosexualismo 聳biol贸gico o sicol贸gico聳 una connotaci贸n negativa y no reconoci茅ndolo como una manifestaci贸n m谩s de la conducta sexual humana, presente en todas las culturas as铆 no sean 聯superiores聰 o 聯inferiores聰. Me pregunto, 驴es qu茅 Villalobos cree que es un pecado ser homosexual? Creo que el tiempo cuando a los locos, personas con problemas, o personas con 聯conductas desviadas聰 eran expulsadas de sus comunidades, y obligados a vagar por los bosques circundantes a los dominios de las culturas 聯superiores聰 europeas, 隆paso! Estamos en el 2000 y los homosexuales, como otras minor铆as, tienen derecho a una vida normal y sin persecuciones(10). Por lo menos, las legislaciones de los pa铆ses supuestamente de cultura 聯superior聰 (Estados Unidos y pa铆ses europeos), con la excepci贸n de Chile, as铆 lo muestran.

Pero volvamos al mestizaje a trav茅s de una pregunta, 驴es importante la pureza racial para sostener una demanda nacionalitaria? Tengo la impresi贸n de que pedir pureza racial a los 聯descendientes de araucanos聰 para avalar sus demandas es un anacronismo. Y, cuando no, un artificio para decir 隆no!, no te corresponde pedirme nada porque t煤 no eres quien dices ser, sino lo que yo creo o digo que t煤 eres. La negaci贸n del otro es un fen贸meno difundido por la colonizaci贸n y los colonizadores desde que comenz贸 la aventura colonial.

As铆 como Robinson Crusoe llam贸 聯Viernes聰 al 聯salvaje聰 que encontr贸 en 聯su聰 isla perdida en el Pac铆fico (Savar铆n, 1976), Villalobos llama 聳eufem铆sticamente聳 聯araucanos聰 a los mapuche, rob谩ndoles su identidad o apropi谩ndose del derecho que tiene cada colectividad-cultura humana de denominarse a s铆 mismo como estime pertinente. No es el punto discutir desde cuando los mapuche se llaman as铆 mismo mapuche (esa es una discusi贸n irreverente al interior de la sociedad mapuche), porque si no tuvieron un nombre antes o lo desconocemos se lo deben a la historia de colonizaci贸n que trastoc贸 la suya propia. El punto es que hoy tienen una identidad, se reconocen como mapuche (me incluyo), y se lo deben en parte a las propias relaciones de colonialismo interno en que viven en Chile.

1.5. Las nociones del bien y el mal, la justicia en lugar de la venganza, la monogamia y la condena de la homosexualidad se abrieron paso entre los mapuche gracias a la religi贸n y la moral cristiana.

La religi贸n y moral cristiana aparecen altamente valoradas por Villalobos, quien les da el estatus de cultura superior por excelencia. Por ello, en Villalobos no hay cr铆tica a la 聯religi贸n y la moral cristiana聰 que fue y ha sido parte de la conquista y la colonizaci贸n. Ello impulsa a Villalobos a emitir juicios moralistas condenatorios de doble est谩ndar, donde todo lo malo es sin贸nimo de 聯indio聰 y todo lo bueno sin贸nimo de 聯religi贸n y moral cristiana聰.

En la lectura bipolar del pasado por Villalobos 聳seguramente cient铆fica y objetiva tambi茅n聳 el mapuche y su cultura son diabolizados, y es la 聯religi贸n y moral cristiana聰 quien los exorciza influyendo en su adopci贸n de conceptos como bien y mal, justicia sobre venganza, monogamia sobre poligamia, y heterosexualidad sobre homosexualidad. Aunque Villalobos no lo dice, est谩 impl铆cito su rechazo de la religiosidad mapuche, la cual seguramente no pasa el estatus de supersticiones para 茅ste autor.

No obstante, Villalobos olvida algo fundamental en su argumento, y esto es que todas las religiones 聳independientes de s铆 animistas o abstractas y de que algunos crean que son el opio del pueblo聳, han ofrecido a los pueblos y sus culturas una concepci贸n del bien y el mal. Sigmund Freud 聳reconocido ateo聳 en su 聯The future of an illusion聰 (1927) menciona que las restricciones moralistas como las prohibiciones de practicar el incesto y el no matar, vienen ya desde las religiones que 茅l llama tot茅micas. Aunque Freud muestra vacilaciones en torno a s铆 aplicar o no el concepto religi贸n a las manifestaciones tot茅micas, no vacila al emitir el juicio de que all铆 ya estaban presentes los fundamentos de la moral de los grupos.

Por lo dem谩s, toda vida en grupo o sociedad por si misma involucra acuerdos de convivencia o normas (Davidson, 1992). El hombre solitario 聳lobo estepario聳 si existi贸 en la historia humana, dej贸 paso muy luego a la colectividad humana. Y colectividad es sin贸nimo de reglas, de moral. La religi贸n mapuche 聳y no soy un conocedor profundo del tema聳 proporcion贸 a los mapuche y su sociedad 聳fragmentada o no聳 una moral. En otras palabras, un est谩ndar del bien y del mal, de justicia e injusticia, que para el caso es conocido como el 聯admapu聰.

Por ello, sostener que la vendeta era la norma al interior de la sociedad mapuche, y que los 聯caciques聰 se peleaban unos con otros, es caricaturizar la vida de la sociedad mapuche. Si es por eso y en atenci贸n a los conflictos entre chilenos durante el per铆odo de anarqu铆a (1823-1830), los intentos de golpe antes y durante el gobierno de Manuel Montt (1851 principalmente), la guerra civil de 1891, la dictadura de Ib谩帽ez y la inestabilidad de los 1930s, el derrocamiento de Allende (1973), etc., por nombrar s贸lo algunos ejemplos, podr铆an ser interpretados como vendetas de 聯caciques聰 chilenos. 驴Es que la religi贸n y moral cristiana no han servido para imponer h谩bitos pol铆ticos 聯civilizados聰 en los chilenos?

La verdad es que parece que no puede ser de otro modo, dado que la ra铆z de la acci贸n pol铆tica de moral cristiana 聯superior聰 funciona as铆. El 22 de julio de 1209 el Papa Inocencio atac贸 a los Albigenses del sur de Francia acus谩ndolos de herejes, porque 茅stos declararon que la interpretaci贸n jud铆a de algunas partes de las sagradas escrituras era m谩s exacta que la Papal (y estoy dejando fuera de este art铆culo la 聯inquisici贸n聰). El Vaticano entendi贸 la cr铆tica como un desaf铆o a la autoridad del Papa y 20 mil personas pagaron con su vida la primera cruzada por la fe. Lo m谩s interesante de la historia es que cuando se le pregunt贸 al Papa como distinguir铆an a los verdaderos cristianos de los her茅ticos, 茅ste respondi贸: 聯denles a todos, Dios reconocer谩 a los suyos聰 (Hannaford, 1996).

Esa moral cristiana, que difiere de la moral de los cristianos antes de que el cristianismo se volviera 聯religi贸n de Estado聰, es la que despu茅s no se har谩 grandes problemas para avalar la esclavizaci贸n no s贸lo en Am茅rica, sino en el mundo entero. Que algunos mapuche hayan participado del comercio de esclavos ayudando a reducir a otros mapuche, si bien me parece condenable, lo es m谩s el sistema colonial y sus est谩ndares de valores que permitieron e incitaron a 茅stos a tales pr谩cticas (que Villalobos no condena).

Ignoro que oper贸 en la cabecita de cada uno de esos mapuche que se prest贸 para esclavizar a personas de su propio grupo de pertenencia (en 脕frica y otros lugares pas贸 igual), pero s铆 s茅 que la necesidad de esclavizar fue creada por el sistema colonial y la moral cristiana 聯superior聰 que difunde Villalobos. Los que se beneficiaron de la esclavitud no fueron los mapuche colaboradores, sino los colonizadores. El acto de la captura y comercializaci贸n de un esclavo es s贸lo un instante en el proceso de esclavizar, la mayor parte de ese proceso es la degradaci贸n humana que la explotaci贸n de una persona por un esclavista conlleva(11). Los esclavistas por excelencia fueron los colonizadores de 聯moral cristiana superior聰.

Termino el desarrollo del punto diciendo que la poligamia no me parece una instituci贸n social para escandalizarse. El concepto de familia es diferente para cada sociedad, y ello no involucra 聯superioridad聰 o 聯inferioridad聰 de una idea de familia sobre otras. La familia mapuche pol铆gama era una familia estable, porque la poligamia era la norma (legalidad) en el mundo mapuche, y la practicaban quienes pod铆an mantener una familia numerosa. Por ello, los mapuche no ten铆an necesidad de actuar como el 聯padre Gatica, que predica pero no pr谩ctica聰.

Los espa帽oles que llegaron a Chile y sus descendientes luego (no todos por supuesto), van a la iglesia donde realizan los rituales cristianos o leen las ense帽anzas morales cristianas en su libro sagrado. No obstante los colonizadores de ayer y de hoy no se hacen problemas a la hora de tener 聯amantes聰 (no todos desde luego), especialmente aquellos que se sienten con un poco de poder. Antes los colonizadores violaban a las mujeres ind铆genas sin animadversi贸n, tras la idea de que 聯se hace m谩s servicio a Dios haciendo mestizos que el pecado que en ello se hace聰 (el conquistador Francisco de Aguirre, citado en Albiz煤, 1994), y hoy lo disimulan en 聯citas secretas聰. Quiz谩 por ello la moral cristiana de los chilenos (no todos) no ha impedido la proliferaci贸n de moteles para parejas en Santiago, donde los visitantes menos asiduos 聳imagino聳 son 聯matrimonios monog谩micos聰 (los machos chilenos no sacan a mucho a sus esposas, porque las prefieren ver en casa como cantaban 聯Los Prisioneros聰 en los 1980s).

Pero all谩 ellos, lo que importa aqu铆 es que el concepto de familia tambi茅n cambia as铆 como cambia la sociedad. En Estados Unidos, por ejemplo 聳no tengo un estudio sobre Chile al cual echar mano聳, m谩s de un tercio de las familias est谩n compuestas por un adulto y sus hijos: por lo com煤n la madre y su prole (Moynihan, 1986)(12). Y la tendencia es que esa figura aumente. 驴No son familia?, para los est谩ndares estadounidenses lo son, y como esos est谩ndares corresponden al de la cultura 聯superior聰 del momento, se ir谩n imponiendo en todas partes, incluso en la 聯superior聰 cultura europea-chilena.

1.6. Perdieron gran parte de sus tierras mal aprovechadas a ojos modernos; pero tambi茅n pudieron incorporarse a la producci贸n agr铆cola y ganadera de mercado.

Finalmente, Villalobos argumenta a favor de la expoliaci贸n del territorio de los mapuche se帽alando que una importante parte de sus tierras estaban subempleadas a 聯ojos modernos聰. Tambi茅n menciona que los mapuche habr铆an ganado con ese acto de rapi帽a chileno al 聯incorporarse聰 聳en realidad ser incorporados聳 聯a la producci贸n agr铆cola y ganadera de mercado聰. Sin embargo los 聯ojos modernos聰 de Villalobos le impiden ver que la historia de la terratenencia chilena no es una historia de 聯progreso聰 ciertamente.

La historia de la terratenencia en Chile ha sido denunciada permanentemente como la historia de un descalabro y de relaciones sociales y econ贸micas cavernarias. En esa historia el bien tierra ha sido por excelencia subempleada y ha contribuido m谩s a alimentar delirios aristocr谩ticos en algunos chilenos, que aportado al desarrollo econ贸mico del pa铆s (Silva, 1993; Blakemore, 1993; Colling & Lear1996; Collier & Sater, 1997)(13). Al menos as铆 parece haber sido hasta los 1960s y la reforma agraria, con su nuevo reordenamiento en la posesi贸n de la tierra, y de la que se vali贸 la econom铆a de mercado para la introducci贸n de explotaciones agr铆colas modernas en la zona central de Chile. La modernidad agr铆cola chilena no ha sido nunca resultado de la invenci贸n propia, sino de misiones, tecnolog铆as y capitales provenientes de culturas 聯superiores聰, de donde los mapuche no han aprendido mucho de sus 聯maestros聰.

La supuesta inserci贸n mapuche en la econom铆a chilena 聳muy discutible como argumento y como tesis聳 no se ha hecho por el camino de la actividad agr铆cola, sino por la di谩spora mapuche a las ciudades chilenas, y a los empleos peor rentados. Los que se han quedado, los campesinos, practican una econom铆a de subsistencia (Stuchl铆k, Sistema. 1970; Stuchl铆k, Rasgos. 1974), con una relaci贸n funcional con el latifundio en su momento y que hoy est谩 en crisis frente a las plantaciones de pino. Esas plantaciones abarcan mayores extensiones que los latifundios de anta帽o, y no proporcionan trabajo sino desplazamiento. 驴C贸mo se explica Villalobos la existencia de m谩s de 400 mil mapuche en Santiago?

2. Conclusi贸n.



El soci贸logo Danilo Salcedo ha hecho una buena defensa del pueblo mapuche, en su r茅plica del nacionalismo-asimilacionista agresivo de Villalobos. Como mapuche no puedo sino agradecer la existencia de chilenos como Salcedo, quienes no s贸lo hoy sino en todos los tiempos han ayudado al pueblo mapuche. Gracias a intervenciones como la de Salcedo en todas las 茅pocas, la colonizaci贸n agresiva tanto como el nacionalismo-asimilacionista agresivo, han sido atados de mano y no han podido ir m谩s lejos en su brutalidad y alucinaciones de grandeza (el genocidio o el etnocidio total).
No obstante, la posici贸n de Danilo Salcedo tambi茅n requiere sacudirse definitivamente del nacionalismo dominador, que brota de lo profundo del subconsciente de los chilenos. Cuando Salcedo dice: 聯deuda que reconocemos los chilenos que defendemos la posici贸n de que todas nuestras etnias o pueblos originarios deben ser respetados聰, tambi茅n deja ver 聳aunque con respetables intenciones聳 el discurso del colonizador.

En rigor la naci贸n mapuche no es 聯nuestra聰 en el sentido de pertenencia a los chilenos. La naci贸n mapuche pertenece a s铆 misma y se encuentra oprimida y colonizada al interior de Chile. De 茅sto los amigos del pueblo mapuche deben tomar clara conciencia, para transformar su solidaridad en una ayuda cierta al proceso de liberaci贸n nacional de un pueblo oprimido y colonizado. Proceso que parece estar tomando la forma de una demanda por autonom铆a o autodeterminaci贸n interna en el caso mapuche.

En esa lucha, que hoy se insin煤a en las movilizaciones de Lumako y de Alto Biob铆o, los mapuche requieren de todo el apoyo de chilenos como Salcedo, pero no de intervenciones paternalistas. Si el paternalismo ocurre, los chilenos progresistas e indigenistas no habr铆an renunciado a oprimir y colonizar a los mapuche, y s贸lo responder铆an a un nacionalismo integracionista d贸cil, que al final es igualmente etnocida.

Finalmente, creo que el art铆culo de Villalobos no le ha hecho un gran favor a la reputaci贸n del intelecto y a la intelectualidad chilena. Su descripci贸n y explicaci贸n fantasiosa, racista y poco cient铆fica de un tema universalmente reconocido como fundamental en nuestro mundo contempor谩neo, como bumerang se vuelve contra 茅l. No ha sido la naci贸n mapuche m谩s da帽ada con el comentario de Villalobos, de lo que 茅l mismo comienza a experimentar a partir de su art铆culo. Ya un premio nacional de ciencias chileno ha denunciando el uso de la historia para denigrar al 聯otro聰, y ha llamado a 聯detener el saqueo iniciado con la pacificaci贸n de la Araucan铆a聰 (Igor Saavedra en Diario el Sur en Internet, 06/04/00). Creo que inevitablemente m谩s pronunciamientos como esos se seguir谩n produciendo, y los mapuche ganar谩n m谩s amigos y mayor reconocimiento.

Notas



1. El destacado es m铆o.

2. Al cerrar este art铆culo Marcos Vald茅s Wekull, tambi茅n mapuche, a publicado su respuesta a Villalobos (ver referencias).

3. Curiosamente 茅ste es el mismo argumento del que se valieron los partidarios de la dictadura militar para fundamentar la ley ind铆gena 2.569 en 1979, como el caso del documento de Ricardo Hepp 聳mencionado en referencia聳 lo explicita.

4. Para una definici贸n de cultura en sentido amplio ver Roland Breton en referencias.

5. Por lo dem谩s el caballo dom茅stico no era patrimonio de la cultura europea, su origen es el norte de 脕frica y est谩 asociado a la cultura 谩rabe.

6. Recordemos al escritor chileno Enrique Lafourcade, quien en 1975 tipificaba a la mujer mapuche como fea y hablaba muy mal de los mapuche y su cultura en general. Lafourcade resent铆a que la mujer chilena no se pareciera al est谩ndar promovido por los concursos "Mis Universo", como consecuencia de su herencia india.
7. En las afueras del mercado de Temuco los compradores de tejidos mapuche ofrecen pagar a las vendedoras mapuche los precios que ellos estiman pertinentes. Precios la mayor parte del tiempo subvaluados respecto del trabajo que se toma una tejedora para hacer una manta o frazada. Como la necesidad es grande, una tejedora mapuche debe vender su producto incluso a perdida.

8. Cristina Llanquileo, en referencia, investig贸 los cambios de nombres en mapuche como consecuencia de la discriminaci贸n y de la existencia de la ley 17.344 del 22 de septiembre de 1970 (1996).

9. Otra an茅cdota digna de destacar fue la que vivimos junto a mi esposa en 1991, cuando en busca de informaci贸n para un art铆culo visit谩bamos la propiedad de un latifundista de la zona central de Chile. Durante la cena la hermana de nuestro anfitri贸n pregunt贸 por el nombre de nuestra hija, a lo cual mi esposa respondi贸 "Lemunantu" con su acento gringo estadounidense. Esa mujer comenz贸 r谩pidamente a alabar el nombre de nuestra hija preguntando si se trataba de un nombre de origen escandinavo o suizo. Mi esposa dijo 隆no! es un nombre mapuche. Entonces se desat贸 la cr铆tica de esa mujer dici茅ndole a mi esposa: "驴c贸mo se te ocurri贸 colocarle un nombre indio a tu hija?". Y lo m谩s curioso del caso, pregunt贸 si era legal. El cuadro result贸 pat茅tico, pero tambi茅n muy representativo del pensamiento nacionalismo-asimilacionista chileno.

10. El estado de California en estados Unidos a comienzos de mayo del 2000 acaba de pasar una legislaci贸n para impedir los abusos contra las personas gordas, muy altas, o muy bajas, que se viene a sumar a las leyes contra la discriminaci贸n a los homosexuales y otras minor铆as. Aunque parezca una exageraci贸n, para personas en situaciones como esas, a la hora de conseguir trabajo la ley hace una diferencia en su favor, dado que efectivamente son discriminados.

11. Ha habido formas "m谩s benignas" de esclavitud en el mundo que la practicada por culturas de moral cristiana, especialmente la espa帽ola en Chile con el trabajo en lavaderos de oro y agricultura forzada. El caso asante en 脕frica comentado por Davidson es un ejemplo (ver referencia).

12. Los cambios en el concepto de familia estadounidense parecen estar fuertemente influenciados por el individualismo y los salarios establecidos por la econom铆a de mercado, seg煤n conjetura Moynihan. Esas influencias estar铆an desplazando la concepci贸n jud铆o-cristiana de familia en USA.

13. Curiosamente el co-autor de Villalobos en su "Historia de Chile", Fernando Silva (ver referencia), manifiesta el mismo concepto respecto a la agricultura Chilena, esto es, que era retr贸grada y con enormes espacios "incultos" (abandonados o subempleados).

Referencias



Albizu, Francisco. (1994). El mestizaje chileno como mito hist贸rico cultural. Iberica, (3), 13-34.
Blakemore, Harold. (1993). From the war of the pacific to 1930. In Leslie Berthell (Ed.), Chile since independence (pp. 33-86). Cambridge: Cambridge University Press.
Breton, Roland. (1983). Las etnias. Barcelona: Oikos-tau.
Brouwer, Steve. (1992). Conquest and capitalism, 1492-1992. Carlisle, PA.: Big Picture book.
Collier, Simon & Sater, Williams F. (1997). A history of Chile, 1808-1994. Cambridge: Cambridge University Press.
Colling, Joseph & Lear, John, (1996). Chile's free-market miracle: A second look. Oakland, California: A Food First Book.
Davidson, Basil. (1992). The black man's burden. Africa and the curse of the nation-state. New York: Times Books.
Gonz谩lez, Jorge. (1986). Una mujer que no llame la atenci贸n. En Los Prisioneros: Pateando piedras (cassette). Santiago, Chile: EMI Ode贸n Chilena S. A.
Hannaford, Ivan. (1996). Race, the history of an idea in the west. Washington: The Woodrow Wilson Center Press.
Harkavy, Michael D. (1991). The American Spectrum Encyclopedia. New York: American Bookseller Association/Spectrum Database Publishing.
Hepp Dubiau, Ricardo. (1979). Proposici贸n de una pol铆tica de integraci贸n para el sector que la ley 17.729 denomina 聯ind铆gena聰 Documento No. 329 (Res). INDAP.
Jara, Alvaro. (1956). Legislaci贸n indigenista de Chile. M茅xico: Instituto Indigenista Interamericano.
Krech III, Shepard. (1999). The ecological indian myth and history. New York: W.W. Norton & Company
Lafourcade, Enrique. (1975, agosto 10). Entrevistado en el programa 聯Cinco historias para un domingo聰 de Televisi贸n Nacional de Chile.
Llanquileo, M. Cristina. (1996). La identidad cultural en los procesos de modernizaci贸n. Un an谩lisis de los cambios de nombres en sujetos mapuche, 1970-1990. Proposiciones (SUR ediciones) (27), 148-159.
Lara, Horacio. (1889). Cr贸nica de la Araucan铆a. Santiago: Imprenta el Progreso (2 tomos).
London, Jack. (1906). The call of the wild. New York: Groset & Dunlop.
Marim谩n, Jos茅 A. (1990, octubre). Cuesti贸n mapuche, descentralizaci贸n del Estado y autonom铆a regional. T贸picos '90 (Seminario utop铆a ind铆gena, colonialismo y evangelizaci贸n, Santiago de Chile: Centro Ecum茅nico Diego de Medell铆n) (1), 137-150.
La Bo茅tie, 脡tienne de. (1963). Discourse de la servitude voluntaire. Paris: A Colin.
Moynihan, Daniel Patrick. (1986). Family and nation. San Diego, New York, London: Harcourt Brace Jovanovich Publishers.
Saavedra, Igor. (2000, junio 4). Es tiempo de que se detenga el saqueo con los mapuche. Diario el Sur en Internet.
Salcedo Vodnizza, Danilo. (2000, mayo 31). Araucan铆a: 驴Errores Ancestrales? El Mercurio A2
Savarin, A. M., & Meunier, J. (1976). El mito de Viernes. Una premeditaci贸n del etnocidio: Los Mitos del Buen y del Mal Salvaje. In R. Jaulin (Ed.), El Etnocidio a trav茅s de las Am茅ricas (235-247). M茅xico: Siglo XXI Editores.
Silva V., Fernando. (1993). Expansi贸n y crisis nacional: 1861-1924. En Osvaldo Silva, Sergio Villalobos, Fernando Silva & Patricio Estell茅 (Eds.), Historia de Chile (563-750). Santiago: Editorial Universitaria.
Stuchl铆k, Milan. (1970). Sistema de terratenencia de los mapuche contempor谩neos. Conferencia presentada en el XXXIX Congreso de Americanistas (1--14). Lima: no publicada.
聴聴聴聴聴聴. (1974). Rasgos de la sociedad mapuche contempor谩nea. Santiago: Ediciones Universidad de la Frontera, Ediciones Nueva Universidad, Universidad Cat贸lica de Chile.
Vald茅s Wekull, Marcos. (2000, junio 3). A prop贸sito de errores ancestrales y desaciertos contempor谩neos: una respuesta posible a Villalobos. P谩gina mapuche Net Mapu (internet).
Villalobos Rodr铆guez, Sergio. (1989). Los pehuenches en la vida fronteriza. Santiago: Ediciones Universidad Cat贸lica de Chile.
聴聴聴聴聴聴. (2000, mayo 14). Araucan铆a: Errores Ancestrales. El Mercurio A2.

Por Mariman, J

 Campa帽as

2019-07-13

Comunicado p煤blico: C谩rcel de Temuko- Wallmapuche

Presos Pol铆ticos por la Causa Mapuche Condenados e Imputados

Los presos pol铆ticos Mapuche en Temuko comunicamos a la opini贸n p煤blica nacional e internacional y a los integrantes de nuestro pueblo lo siguiente:
Lea m醩...

2019-08-27

驴Otro montaje judicial?

El caso de Alberto Curamil:

El Lonko enfrentar谩 en mayo pr贸ximo un juicio oral por participar en un asalto a la caja de compensaci贸n "Los H茅roes" en la ciudad de Galvarino. Sin embargo, testigos desmienten que 茅l y 脕lvaro Millal茅n, el otro detenido en el caso, hayan estado ese d铆a en la localidad de la provincia de Caut铆n, Regi贸n de La Araucan铆a.
Lea m醩...

2020-01-05

Software desarrollado para apoyar la ense帽anza del Mapudungun

Aqu铆 plasmamos voces de ni帽os, de adultos y ancianos, voces de aves, de 谩rboles y de vertientes, para seguir aprendiendo con dignidad y horizontalidad, conscientes de su origen y proyect谩ndose a dialogar con el mundo, pues las lenguas tienen que ocupar los espacios de la comunicaci贸n y del aprendizaje.
Descarga Mapudungun Mew
Lea m醩...

2020-01-05

Basta de violencia

En Chile los gobiernos post dictadura militar, han aplicado la Ley antiterrorista N掳 18.314, exclusivamente contra representantes y activistas mapuche. Esta normativa fue adoptada por la dictadura militar para atacar a sus enemigos internos, con el fin de vulnerar los derechos juridicos de los imputados. Esta norma ha sido objeto de cr铆tica de parte de los 贸rganos de protecci贸n de los Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos quien ha considerado su aplicaci贸n con los Mapuche contrario a un Estado de Derecho.
Lea m醩...

2020-01-06

Progreso occidental

Lea m醩...

2020-01-14

驴Qu茅 nos leg贸 Occidente en su intento de globalizaci贸n colonizadora?

La recargada colonialidad permanente en Am茅rica Latina

La condici贸n de colonialidad no s贸lo configura en el colonizado la idealizaci贸n 聯natural聰 del color, sentir, hacer y pensar del colonizador, sino que instala dispositivos nefastos en las estructuras psicol贸gicas m谩s profundas del primero que irremediablemente lo convierten en un ser creyente que diviniza al segundo. Por tanto, para 茅l o la colonizada, las condiciones de subordinaci贸n/despojo no s贸lo son vistas como 聯realidades normales聰, sino que son asumidas con gratitud como una 聯benevolencia聰 del colonizador. Quiz谩s por ello, no es com煤n preguntarse sobre la benignidad del hist贸rico legado colonial permanente que comenz贸 hace 524 a帽os, en Abya Yala.
Lea m醩...

2020-01-30

Historia, colonialismo y resistencia desde el pa铆s Mapuche

Ta i帽 fijke xipa rakizuameluw眉n.

Acceso libre al libro Ta i帽 fijke xipa rakizuameluw眉n: Historia, colonialismo y resistencia desde el pa铆s Mapuche. Temuco: Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2012. Descarga
Lea m醩...

2020-02-01

Centro de Documentaci贸n Mapuche 脩uke Mapu

Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)

Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo. Nota: Estos documentos pertenece al patrimonio cultural comun, por lo que puede ser utilizado y reproducidos libremente. Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)
Lea m醩...

2020-02-02

Publicaci贸n sobre la cultura, sociedad y pol铆tica de los pueblos originarios.

El peri贸dico Pukara

El Peri贸dico Pukara quiere ser un baluarte en el lucha de ideas, en el combate de principios, en la guerra conceptual, de an谩lisis, de informaci贸n e investigaci贸n que libran los pueblos ind铆genas contra el ocupante colonialista. El peri贸dico Pukara es una publicaci贸n mensual sobre la cultura, sociedad y pol铆tica de los pueblos originarios. Periodico Pukara
Lea m醩...

2020-02-02

La convocatoria se encuentra abierta todo el a帽o.

Corpus revista de divulgaci贸n, an谩lisis sobre la historia o etnograf铆a de los pueblos originarios

Corpus es una revista de divulgaci贸n, an谩lisis y cr铆tica de fuentes in茅ditas o desconocidas sobre la historia o etnograf铆a de los pueblos originarios y campesinos, y de discusi贸n en torno a raza, etnicidad y otras formas de alteridad social y pol铆tica en el continente americano.
La convocatoria se encuentra abierta todo el a帽o para publicar, compartir y desclasificar los materiales o fuentes de informaci贸n.
Lea m醩...

2020-02-02

Manual completo en formato PDF para consulta o descarga :

Manual para defender los derechos de los pueblos ind铆genas

El objetivo de este manual es contribuir, con un instrumento pr谩ctico, a la labor que realizan personas, pueblos ind铆genas y organizaciones dedicadas a proteger y gestionar a favor de los derechos de los pueblos ind铆genas.
Lea m醩...

2020-02-02

ONU Foro permanente de los pueblos indigenas

Lea m醩...

2020-02-03

La expansi贸n de la cultura occidental y la subordinaci贸n de la mujer

La conmovedora historia de la mujer objeto occidental

El uso del cuerpo de la mujer en publicidad es violencia simb贸lica, muy evidente y perceptible. La subordinaci贸n sexual de la mujer en la promoci贸n de ventas es un elemento clave en las campa帽as de marketing que la exponen como mercanc铆a, y objeto sexual. A la mujer occidental en los spots comerciales se le presenta sin cualidades y habilidades intelectuales y se le reduce en un objeto de satisfacci贸n de necesidad biol贸gica del hombre occidental. Mire el video:
Lea m醩...

2020-02-13

Programa Radial Mapuche

Wixage Anai espacio para la expresion Mapuce

Pe帽i, lamgen es importante que usted pueda sumar su apoyo a esta labor de comunicaci贸n que hace 21 a帽os se realiza, asistiendo a los encuentros que convocamos u otras iniciativas. Correo electr贸nico: wixageanai.radio@gmail.com Telefono: 92246211
escuchar aqu铆:
Lea m醩...

2020-02-25

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO

Colecci贸n Antolog铆as del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribe帽o

Lea m醩...

2020-02-25

Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

El Correo de la UNESCO

Disponible en l铆nea desde marzo de 2006, El Correo se adapta a las necesidades de sus lectores diseminados por el mundo entero: su publicaci贸n electr贸nica en formato PDF, en las seis lenguas oficiales de la Organizaci贸n (谩rabe, chino, espa帽ol, franc茅s, ingl茅s y ruso), as铆 como en esperanto y en portugu茅s, va acompa帽ada de una edici贸n impresa con un n煤mero de ejemplares reducido. Descarga los 煤ltimos n煤meros -->
Lea m醩...

2020-02-26

Russell Means

Por qu茅 no soy ni capitalista, ni marxista

聯La 煤nica forma posible de comenzar un discurso de este tipo es afirmar que detesto escribir. El proceso en s铆 mismo representa el concepto europeo de pensamiento 聯leg铆timo聰. Lo que est谩 escrito tiene una importancia que se le niega a lo hablado. Mi cultura, la cultura Lakota, cuenta con una tradici贸n oral, por lo que normalmente rechazo imposici贸n de una abstracci贸n sobre la relaci贸n oral de un pueblo.la escritura. Es uno de los caminos del mundo blanco para la destrucci贸n de las culturas de los pueblos no europeos, la
Lea m醩...

2020-10-13

El 12 de octubre, Latinoam茅rica se viste de ind铆gena (con orgullo)

Son muchos los pa铆ses sudamericanos que han cambiado el nombre y el motivo de la festividad del conocido como D铆a de la Raza para olvidar la colonizaci贸n y conmemorar a los ca铆dos ind铆genas.
Lea m醩...

La Realidad Mapuche en Youtube


Benetton y los mapuche


¿Qué es la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas?


Aprenda Mapunzugun, el idioma Mapuche, via Internet: comprenda el contexto sociocultural- linguístico e interétnico del Pueblo Mapuche.