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2002-11-14 | Documentos de Trabajo | Mapuche

Jose A. Mariman - Denver, U.S., noviembre del 2002

El protagonismo político del nuevo director de CONADI

Desde su nombramiento en el cargo de director de CONADI, Aroldo Cay√ļn Anticura comienza ha habituarnos a sus apariciones en la prensa, con comentarios concernientes a la situaci√≥n mapuche manique√≠stas, infundados, a veces impertinentes y cuando no surrealistas o contra historia (la historia al rev√©s).


Desde su nombramiento en el cargo de director de CONADI, Aroldo Cay√ļn Anticura comienza ha habituarnos a sus apariciones en la prensa, con comentarios concernientes a la situaci√≥n mapuche manique√≠stas, infundados, a veces impertinentes y cuando no surrealistas o contra historia (la historia al rev√©s). Por ejemplo, en la coyuntura del 12 de octubre pasado (celebraci√≥n/contra celebraci√≥n), √©l ha sostenido que desde hace 30 a√Īos -1972 y el 2002- hay dos orientaciones disput√°ndose influencias ideol√≥gico-pol√≠ticas en el movimiento mapuche: "autonomistas" y "pluralistas" (El Mercurio, 13/Oct/2002), cuesti√≥n que no parece ser efectiva a la luz de lo que se ha escrito sobre los mapuche desde los 1970s. Y, recientemente, en el contexto del dolor de familiares, amigos y hermanos de causa de Edmundo Alex Lem√ļn Saavedra, ha hecho la acostumbrada apolog√≠a al "estado de derecho" medio justificando medio exonerando, disparar a la cabeza de un manifestante no para disuadirlo de realizar un "il√≠cito" sino para asesinarlo.

Autonomistas versus pluralistas: un maniqueísmo falaz

La primera observaci√≥n al presunto antagonismo autonomistas versus pluralistas, es que, al parecer, tal rivalidad ha pasado desapercibida a los cientistas sociales que han tenido por sujeto de sus trabajos a los mapuche. No hay referencias a tal oposici√≥n en los escritos sobre la cuesti√≥n nacional mapuche producidos entre los 1970s y el presente. Y no ha sido sino hasta los 1990s en que un sector pol√≠tico de la sociedad mapuche, ha comenzado a usar la auto identificaci√≥n "autonomista". Tal auto identificaci√≥n pol√≠tica se abre paso desde entonces en la nueva literatura y narrativa pol√≠tica mapuche, despertando el inter√©s de los intelectuales no mapuche(1). En consecuencia, la identidad pol√≠tica autonomista o auto determinista del movimiento mapuche es un fen√≥meno reciente, y no tan longevo como Cay√ļn promueve(2).

Una segunda observaci√≥n a la opini√≥n de Cay√ļn dice relaci√≥n con el hecho de que, aparentemente, no hay sujetos pol√≠ticos mapuche que se denominen a si mismos "orientaci√≥n pluralista". Y, subsecuentemente, ellos asuman esa caracterizaci√≥n como una identidad pol√≠tica, al estilo de lo que ocurre en la sociedad nacional chilena cuando alguien dice de si mismo "soy socialista", o "udista", o "dem√≥crata-cristiano", o "comunista", etc. El pluralismo, en tanto sustantivo, es opuesto a unicismo o uniformidad. Aunque la intencionalidad de uso de Cay√ļn es m√°s bien satanizar a los autonomistas como discriminadores, marginadores, excluyentes o sectraristas. De esa forma, la "orientaci√≥n pluralista" en la que √©l mismo se ubica, ser√≠a lo tolerante, participativo, incluyente e incorporador. He aqu√≠ el mundo en blanco y negro, el mundo dividido en buenos y malos, el mundo bipolar. Pero, ¬Ņson los autonomistas tan ensimismados o aislacionista?

Una lectura adjetivada de pluralismo tambi√©n es posible en pol√≠tica, y a menudo es m√°s cercana a la realidad de la que nos ofrece el director de CONADI. Seg√ļn lo anterior, el pluralismo podr√≠a adherirse a cualquiera de las identidades antes mencionadas. As√≠, se puede ser un socialista pluralista en oposici√≥n a ser socialista sectario, dem√≥crata-cristiano pluralista en oposici√≥n dem√≥crata-cristiano sectario, etc. Por lo tanto, tambi√©n es posible imaginar, concebir y encontrar mapuche autonomistas pluralistas como otros intransigentes o sectarios. De hecho, y en rigor, ni siquiera es posible hablar de mapuche autonomistas en singular, pues a√ļn no se ha realizado una s√≠ntesis que amalgame el pensamiento de todos los autonomistas en un s√≥lo pensamiento. De otra forma, hoy hay una pluralidad de autonomistas.

Sin embargo, lo que no parece posible congeniar f√°cilmente en la "orientaci√≥n pluralista" postulada por el director de CONADI, es la existencia de mapuches "pluralistas" pluralistas y mapuches "pluralistas" excluyentes, aunque la postura de Cay√ļn respecto a los mapuche autonomistas pareciera ser un ejemplo de "pluralismo intolerante". Pero de lado la mordacidad, en pol√≠tica es muy dif√≠cil encontrar a alguien que se declare a si mismo no pluralista, perteneciendo este concepto una categor√≠a val√≥rica que todos reclaman para s√≠, pero que nadie se muestra dispuesto a asumir en su opuesto. Esto es, nadie se dir√° nunca antipluralista aunque su pr√°ctica lo delate como tal. Por lo anterior, es escabroso ocupar esa categor√≠a para hacer una tipolog√≠a de los planteamientos pol√≠ticos mapuche.

Contrario a la clasificaci√≥n de Cay√ļn parece m√°s productivo un intento de catalogar del pensamiento pol√≠tico mapuche, basada en las pol√≠ticas promovidas por las organizaciones mapuche a lo largo de su historia. As√≠ -y sin el √°nimo de entrar en complejidades- es posible distinguir sectores que han promovido y promueven la asimilaci√≥n, otros que han promovido y promueven la integraci√≥n en la sociedad nacional (conservando menos/m√°s elementos de la cultura propia), y finalmente "autonomistas" o "autodeterministas" (estoy dejando fuera de este documento expresiones menos influyentes como fundamentalistas, modernistas, posmodernistas, regalistas...).

Los asimilacionistas serían aquellos mapuche que narcisistamente se identifican con ser chilenos, renegando de su condición étnica. Ellos manifiestan absoluto desprecio por su cultura, sociedad y nación. Se trata de mapuche que han absorbido sin cuestionar la idea del crisol que funde a todas las "razas", dándonos como producto un ser nuevo en una civilización nueva en que todos serían "iguales". Por cierto, un estado y sociedad estatal perfecta que no existe en ninguna parte, pues por donde quiera siempre hay algunos más iguales que otros (injusticias). Las desigualdades e injusticias etnonacionales son patológicas en sociedades plurinacionales que no se reconocen como tal, y que proclaman un etnocentrismo mitológico que inhibe la existencia de legislación protectora y promotora de derechos políticos para minorías nacionales: Chile, por ejemplo.

Los asimilacionistas tuvieron su mejor momento a fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, cuando las secuelas de la derrota y disrupción de la sociedad mapuche golpeaba a las viejas generaciones, en un contexto ideológico en que prevalecían tesis racistas sobre lo que era "civilización" y "progreso" (figura del "hombre blanco" y la sociedad europeo-occidental en la cima de una pirámide de intolerancia creada por los propios racistas europeos). Hoy en día las ideas asimilacionistas parecen ser marginales dentro de la sociedad mapuche y sus nuevas generaciones.

Los integracionistas, en cambio, hacen su debut en los inicios del siglo XX. Su discurso fue y ha sido el de promover mayor tolerancia, comprensión y respeto por la cultura mapuche y su gente. De esta manera, promueven la incorporación mapuche en la sociedad estatonacional chilena, con más/menos elementos de la propia cultura. Este discurso se ha mostrado altamente influyente en la sociedad mapuche, y parece estar en el sustrato de toda organización mapuche con aspiración de protagonismo y representatividad político-social.

El integracionismo cruza el espectro pol√≠tico estado nacional, encontr√°ndose expresiones de √©l desde la derecha hasta la izquierda, o desde Venancio Co√Īuepan a Eusebio Painemal. Y se ha reforzado en el tiempo con coyunturas favorables a la tolerancia y el respeto a las minor√≠as, como aquellas que sucedieron a la derrota nazi-fascista en la II Guerra Mundial (pol√≠tica del exterminio), los procesos de descolonizaci√≥n de Asia y √Āfrica, y la conquista de derechos civiles por los "negros" en pa√≠ses con poblaci√≥n Africana transplantada. Muchos de los dirigentes gremiales mapuche actuales y que podr√≠amos denominar "hist√≥ricos" por provenir del per√≠odo dictatorial (liderazgos originados en los Centros Culturales Mapuche de fines de los 1970s que cambi√≥ a Ad-mapu a principios de los 1980s), caben en esta identificaci√≥n pol√≠tica. Mientras no pocos autonomistas han tenido como primera escuela de ideales etnopol√≠ticos al integracionismo, que marca su continuidad hist√≥rica con las luchas mapuche de ayer y del presente.

Los integracionistas se han caracterizado por promocionar la solución del conflicto nacional mapuche, por la vía de demandar leyes indígenas benignas al estado chileno, que apuntan por lo general a solucionar problemas económicos, sociales o culturales, pero no a conquistar derechos políticos para los mapuche. Eso continua ocurriendo hoy día, por ejemplo, con las demandas concretas de las comunidades de asistencialidad, y las propuestas de asistencialidad del estado en proyectos de infraestructura, productividad y capacitación, que el director de CONADI denomina "resolución en forma ordenada" de la cuestión mapuche (Entrevista, Radio Chilena,18:05, 13/11/2002).

S√≥lo recientemente en los 1980s-1990s algunos integracionistas se han acercado a reivindicar derechos pol√≠ticos, como se desprende de su apoyo a la demanda por reconocimiento constitucional a la existencia de poblaciones ind√≠genas en Chile. Pero huelga decir que no est√° claro que un reconocimiento por s√≠ mismo garantice derechos pol√≠ticos alguno a los mapuche, sino va acompa√Īado de un texto expl√≠cito que as√≠ lo especifique. En ese sentido no es malo recordar que la posibilidad de alcanzar algunos derechos por esa v√≠a, descansa exclusivamente en manos de nacionalistas chilenos en el ejecutivo y parlamento, dado la escasa movilizaci√≥n-presi√≥n generada por los integracionistas en soporte de esa demanda. Y, tambi√©n, que la propia Concertaci√≥n como fuerza pol√≠tica a la que muchos integracionistas han entregado la responsabilidad de hacer prosperar esa demanda, no es garant√≠a para impulsar dicha demanda al interior de las instituciones del estado. La concertaci√≥n ha mostrado escasez de convicci√≥n y falta de disciplina de voto, a la hora de favorecer las demandas mapuche. Por lo menos, as√≠ lo evidencia el que parlamentarios concertacionistas hayan argumentado y votado en contra de esa iniciativa.

Y no es el √ļnico caso donde los integracionistas han mostrado poca o nula capacidad de influir, en los eventos pol√≠ticos que beneficiar√≠an a los mapuche y otras minor√≠as nacionales en Chile. Est√° el caso no menos importante de ratificar el convenio 169 de la OIT sobre protecci√≥n de poblaciones ind√≠genas, que esta vigente en estados m√°s "pluralistas" desde hace 14 a√Īos (1989). Todo indica que los integracionistas se han dormido en sus laureles o domesticado a la b√ļsqueda de soluciones "en forma ordenada", que en 12 a√Īos de gobiernos Concertacionistas no han mostrado resultados contundentes (ni reconocimiento constitucional ni ratificaci√≥n del convenio 169). Quiz√°, tal imprevisi√≥n en movilizarse y presionar al estado se explique, entre otras cosas, porque las organizaciones integracionistas por lo com√ļn son sucursales de partidos pol√≠ticos estado nacionales (en la mayor√≠a de los casos de partidos de la Concertaci√≥n). En tanto tal, sus l√≠deres juegan roles de intermediarios entre una masa de seguidores con los problemas de la sociedad mapuche campesina que conocemos, y autoridades pol√≠ticas partidarias no mapuche que determinan para los mapuche lo "pol√≠ticamente correcto".

Los autonomistas, como ya he sostenido antes, son en cambio un fenómeno político y social nuevo en la sociedad mapuche y en la sociedad nacional chilena. Si hay algo que distingue a los autonomistas de otras posiciones o tendencias del movimiento mapuche, es su aspiración a conquistar derechos políticos en favor de la nación mapuche, para recuperar control sobre la vida política, social, económica y cultural de la nación mapuche (y de la población regional en su conjunto). En otras palabras, los autonomistas cuestionan el rol auto asumido por el estado etnocéntrico, centralista, y su burocracia racista, discriminadora, excluyente y segregacionista, de conducir los destinos de los mapuche en tanto individuos y nación.

Los autonomistas mapuche ponen en cuestión que sean nacionalistas chilenos, ajenos a la realidad territorial y cultural del país mapuche (como ha ocurrido hasta ahora gracias al centralismo estado nacional), quienes determinen lo conveniente o inconveniente para la población mapuche y el conjunto de la población en el país mapuche, sin que ni mapuche ni otrora colonos sean consultados ni menos participen en la toma de decisiones que afectarán sus vidas. En este sentido, e insistiendo en las propias diferencias entre autonomista y especialmente entre autonomistas y regionalistas, demandas de descentralización y democratización del país mapuche como las sostenidas por regionalistas (ex)colonos del país mapuche(3), no son contradictorias a un proyecto autonomía del Wallmapu, sino fases tempranas de un proyecto de profundización de la democracia, descentralización del estado, y de empoderamiento local, que no estará completo hasta conquistar una forma semi estatal de organización y vida política.

La autonom√≠a, resulta as√≠ una impugnaci√≥n a la incorporaci√≥n mapuche al estado chileno, en las condiciones que conocemos y que han creado el problema nacional mapuche. Al mismo tiempo, es una propuesta de nueva relaci√≥n con el estado etnoc√©ntrico y centralista, en la que √©ste reconozca el derecho de los mapuche y de la poblaci√≥n en el pa√≠s mapuche, a una forma semi estatal de vida social y pol√≠tica, al estilo de descentralizaciones como la espa√Īola, la brit√°nica, u otras que sin ser perfectas son m√°s democr√°ticas, pluralistas, y tolerantes respecto de las minor√≠as nacionales, que la escu√°lida descentralizaci√≥n y democracia chilena. De esta suerte, la autonom√≠a busca crear condiciones para que el problema nacional mapuche sea resuelto en situ por los actores pol√≠ticos, sociales, y econ√≥micos del pa√≠s mapuche. Y por lo tanto, crear condiciones para que la pol√≠tica cambie de giro, al tener que descansar sobre las din√°micas locales antes que ser recept√°culo de las ordenes centrales.

Es cierto que la autonom√≠a en tanto demanda y propuesta a la sociedad nacional chilena no est√° plenamente desarrollada ni pactada por los propios autonomistas. Pero lo anterior no quita que se avanza en ese sentido (tener presente el aumento de la literatura en esa direcci√≥n en los √ļltimos a√Īos). Los avances de los autonomistas contrastan con la conformidad y falta de iniciativas que muestran los integracionistas de todo tipo, cuyos l√≠deres tienden a asumir roles burocr√°ticos y colaboracionistas en el aparato de estado, justific√°ndose con la idea de intentar cambios desde el poder, cuando no tienen ninguna posibilidad de alcanzar niveles relevantes en la toma decisiones.

Los autonomistas ciertamente son minoritarios respecto a una masa de activistas mapuche que a√ļn se mantiene en posiciones integracionistas de todo tipo. Pero en pol√≠tica ser minor√≠a o mayor√≠a es casi siempre una condici√≥n transitoria antes que un estado permanente. Por ejemplo, veamos el caso de la historia de la Democracia Cristiana chilena, nacida de un fraccionamiento en la derecha durante la primera mitad del s. XX. Ella, de un primer momento en que nadie le daba cr√©dito, se alz√≥ para convertirse en la primera fuerza pol√≠tica del pa√≠s en la primera mitad de los 1960s. Pero tal ubicaci√≥n fue desgast√°ndose hacia fines de esa d√©cada y comienzos de los 1970s, hasta que volvi√≥ a ubicarse en la primera posici√≥n de las preferencias pol√≠ticas al fin de la dictadura. Todos sabemos en donde est√° la DC hoy bati√©ndose en un caos y en divisiones internas, pero no tenemos como saber donde estar√° ma√Īana: si desaparecer√° o resurgir√° de sus cenizas. La DC chilena como otras fuerzas pol√≠ticas estado nacionales no nacieron siendo mayor√≠as. Si conquistaron alguna vez las preferencia mayoritarias del electorado chileno, de debi√≥ sin duda a un conjunto de circunstancias que la favorecieron, antes que a una condici√≥n dada o preexistente.

Por lo anterior, en pol√≠tica parece no haber enemigo peque√Īo ni mayor√≠a perenne. Y quiz√° no sea majadero recordar que ser mayor√≠a en una coyuntura hist√≥rica, no forzosamente √≠ndica estar en lo correcto. Recordemos, por ejemplo, que la mayor√≠a de los europeos en la edad media cre√≠a que el planeta ten√≠a forma de plato con Jerusal√©n al centro. En esos d√≠as, decir lo contrario, esto es, ser minor√≠a -como Copernico-, costaba juicios inquisidores. Hoy d√≠a, y desde otro paradigma, podemos decir que esa mayor√≠a estaba equivocada. Y de otra parte, apelar a lo que Pinochet llamaba las "mayor√≠as silenciosas" adjudic√°ndose su apoyo u aprobaci√≥n ("la gran mayor√≠a de la poblaci√≥n mapuche est√° en otra", Radio Chilena, 13/Nov/2002), es de todo punto de vista un enga√Īo, puesto que en pol√≠tica son siempre los menos quienes en cualquier sociedad dada juegan los roles de activistas o reformadores. Al resto se les pregunta en determinados momentos a trav√©s de refer√©ndum o plebiscitos, antes de tomar su silencio en provecho propio (ver el ejemplo c√≠vico del Quebec). A los mapuche nadie les ha consultado nunca nada sino que todo se les ha impuesto.

Pero más interesante que preocuparse de aspectos cuantitativos de una fuerza política nueva en la sociedad mapuche, me parece que lo es comentar que los autonomistas no dejan de ser integracionistas del todo. Me explicó, hasta ahora no he leído opinión de mapuche autonomista alguno (puedo equivocarme), promoviendo que todos los (ex)colonos en territorio mapuche deben irse a otro rincón de Chile, a Europa o al diablo (y si lo hubiera igual no sería representativo de todos los autonomistas). En este sentido, las acciones emprendidas por recuperar tierra desarrolladas por algunos autonomistas, se han hecho sobre la base de reparar injusticias históricas antes que expulsar la población (ex)colona. Esa injusticia histórica es haber usurpado tierras que el propio estado chileno reconoció en propiedad a los mapuche (constan en títulos de merced). Los autores de tal ilícito fueron colonos inescrupulosos en concierto con una justicia, policía, burócratas del estado y estadistas corruptos que lo permitieron. En resumen, por el "estado de derecho" que reverencia el director de CONADI.

Sin cerrarse al hecho de que hipotéticamente pudiera haber ahora o en el futuro algunos autonomistas promoviendo una "limpieza étnica" a favor de los mapuche (política que en cambio ¡sí! ha sido practicada por el estado chileno con sus minorías), los esbozos de propuestas de autonomía actuales parten de asumir como un hecho, que hay población (ex)colona que hoy se identifica con el territorio mapuche, y que tiene derecho a permanecer en el (pluralismo). Pero lo que los autonomistas cuestionan y parecen no aceptar, es el tipo de relación colonial impuesta por el estado chileno en el Wallmapu, con sus secuelas de marginación, pobreza, discriminación, subyugación y emigración en que hoy viven los mapuche en dicho territorio.

El integracionismo que promueven los autonomistas mapuche es entonces un integracionismo de nuevo tipo. El integracionismo que promueven los autonomistas mapuche es un integracionismoliberador, al rev√©s del integracionismo que no cuestiona las relaciones de dominaci√≥n subyugaci√≥n del estado hacia sus minor√≠as. Ese integracionismo plantea al estado chileno, que en adelante no s√≥lo deben haber promesas de nuevo trato o un nuevo trato expresado √ļnicamente en asistencialidad econ√≥mica o social; sino el reconocimiento t√°cito o expl√≠cito de derechos pol√≠ticos espec√≠ficos para la poblaci√≥n mapuche, en tanto colectividad o naci√≥n con un territorio mapuche espec√≠fico (Wallmapu), independiente de que los mapuches no sean mayor√≠a hoy en el.

Los autonomistas postulan que para asegurar un futuro para la nación mapuche y los habitantes del Wallmapu en su conjunto, el estado debe reconocer el derecho a sus habitantes a determinar que desarrollo quieren. En otras palabras, buscan terminar con el centralismo que no ha hecho sino convertir al Wallmapu en una gran villa miseria, y donde los recursos del Wallmapu y su explotación no generan riqueza para su gente, sino para transnacionales extranjeras o para las elites nacionalistas chilenas, que ni siquiera residen en el Wallmapu aunque algunos de ellos tengan sus fundos o sus residencias de veraneo en él.

Por todo lo anterior, la demanda de los autonomistas mapuche no se aparta de lo que el director de CONADI se atribuye para si mismo, esto es, la construcción de una sociedad plural. Por el contrario, la construcción de una sociedad plural sólo es posible en la medida que se reconozca la existencia del otro, pero del otro con derechos políticos específicos en tanto colectividad o nación (derecho a la autodeterminación interna o autonomía). Al menos, ese parece ser el sentido de los avances que se han hecho en materia de derecho internacional para situaciones como la que ocurre en Chile.

Y ya que tocamos el tema del derecho internacional, es bueno afirmar que en sus ra√≠ces la demanda de autonom√≠a mapuche presente (originada t√≠midamente en los 1980s en el contexto de lucha anti dictatorial), en ning√ļn caso es una reivindicaci√≥n sui generis mapuche, sino que corresponde a lo que podr√≠amos llamar "el estado del arte en las demandas ind√≠genas a nivel mundiales". La demanda de justicia en favor de las minor√≠as es tan vieja como la historia, adquiriendo particular importancia en el contexto europeo de fines del siglo s.XIX, que vio el surgimiento de la "Liga de las Naciones" para proteger los derechos de las minor√≠as. Esos derechos nuevamente fueron sometidos a prueba durante la asonada nazi fascista de mitad del siglo XX, que hicieron que Naciones Unidas terminara reconociendo en 1992 el derecho de las minor√≠as a expresar y proteger su identidad (al mismo tiempo que en a√Īos previos a tal reconocimiento favoreci√≥ la descolonizaci√≥n y autodeterminaci√≥n de tantos pa√≠ses en Asia y √Āfrica).

Entonces, la demanda de autodeterminaci√≥n interna de hoy o autonom√≠a es una idea de justicia de car√°cter universal, que ha fluido hacia la sociedad mapuche contempor√°nea, usando como puentes las delegaciones mapuche enviadas durante los a√Īos de dictadura y en el presente, a foros mundiales como el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Ind√≠genas de la ONU (fundado en 1982). Tambi√©n, usando como puente a intelectuales mapuche que han accedido a esas ideas de justicia de circulaci√≥n mundial, a trav√©s de lecturas e investigaciones favorecidas con el t√©rmino del oscurantismo dictatorial. A dem√°s, favorecidas por las salidas de muchos mapuche fuera del ghetto que representa la sociedad nacional chilena en el concierto mundial de estados naciones, y sus nuevas experiencia en sociedades si bien no perfectas m√°s democr√°ticas, pluralistas y tolerantes que la chilena. Y, por cierto, por la globalizaci√≥n de las comunicaciones como en el caso de internet, que han favorecido la r√°pida difusi√≥n de la experiencia de lucha y resoluci√≥n de situaci√≥n de conflicto nacional o √©tnico en otras sociedades (la globalizaci√≥n no es exclusivamente econ√≥mica o tecnol√≥gica).

Si las ideas de autonomía, que representan un patrimonio universal de tolerancia y de respeto a los derechos humanos (colectivos), comienzan a expandirse en la sociedad mapuche contemporánea, es porque han caído en un campo fértil. Terreno que se caracteriza por el hecho de que el estado chileno no ha modificado sustantivamente las relaciones de opresión nacional de los mapuche desde el siglo XIX (relaciones surgidas de la guerra de conquista desatada por el estado en contra de los mapuche, y de la derrota militar de la nación mapuche que dieron origen a la expoliación territorial de la nación mapuche, la colonización con población exógena del Wallmapu, y la usurpación de tierra a reducciones mapuche... en definitiva la situación colonial), Y porque los mapuche gracias a esas relaciones de tipo colonial son los pobres entre los pobres en Chile.

La pobreza mapuche se retrata claramente en las palabras del senador concertacionista por la regi√≥n mapuche Mu√Īoz Barra, quien ha dicho en este mes de noviembre que hay mapuche que viven con un d√≥lar diario y otros muchos con s√≥lo dos (Diario Austral, 15/Nov/2002). Mientras tanto nos vamos enterando por la prensa que en su calidad de bur√≥cratas del estado, algunos ministros chilenos reciben adem√°s de sus ya abultados salarios (por los 300 y m√°s d√≥lares diarios seg√ļn ventila la prensa), "sobresueldos" que van desde los 50 d√≥lares diarios hacia arriba, como los que recib√≠a el actual presidente del "estado de derecho" chileno, don Ricardo Lagos, en su calidad de ministro de Eduardo Frei hijo (Diario La Tercera, 21/Nov/2002 y 22/Nov/2002).

Puestas esas cifras en una forma m√°s pedag√≥gica, significan que para que un mapuche viviendo con un d√≥lar diario re√ļna los conjeturados 350 d√≥lares diarios que gana un ministro del estado de derecho chileno, deber√≠a al menos esperar 11 meses y medio sin gastar un peso (y en el segundo caso casi 6 meses). Y si proyectamos la cifra para que ese campesino mapuche que vive con su d√≥lar diario junte el dinero que gana en un mes ese bur√≥crata del estado, deber√≠a esperar sin gastar ese d√≥lar unos 29 a√Īos. Ni mencionar el tiempo que deber√≠a esperar ese campesino mapuche para reunir el dinero que ese ministro gana en un a√Īo, simplemente tendr√≠a que vivir varias vidas. ¬ŅCu√°l es la √©tica salarial en el estado de derecho del que nos habla Cay√ļn (y ni mencionar los salarios de organismos privados)? Esa situaci√≥n se llama injusticia y explica porque los mapuche est√°n donde est√°n (junto a no pocos chilenos), mientras otros sectores sociales progresan continuamente. Esa situaci√≥n es una inmoralidad, sobre todo porque quienes la practican son los mismos que piden sol√≠citamente al que vive del d√≥lar diario, "que tenga paciencia", que encauce sus demandas "por los canales regulares", que resuelva sus problemas "en forma ordenada".

Finalmente, los autonomistas no se muestran convencidos de que la autonom√≠a es un imposible, porque "es econ√≥micamente inviable" en territorios peque√Īos, y consecuentemente podr√≠a llevar a la poblaci√≥n mapuche a "vivir de subsidios", "la emigraci√≥n" y la "transformaci√≥n en extranjeros" en su propio pa√≠s (ideas de Cay√ļn en la entrevista a Radio Chilena ya citada). Afirmar eso es cuando menos una perogrullada. Los autonomistas mapuche embarcados en las recuperaciones de tierra han planteado las recuperaciones como un ingrediente de una planificaci√≥n m√°s amplia, que incluye la recuperaci√≥n del Wallmapu. En estas l√≠neas yo no pretendo hacer la apolog√≠a de ninguna propuesta autonomista en particular ni de sus m√©todos de lucha. Pero si busco argumentar a favor del esp√≠ritu de las ideas autonomistas en general, y en contra del estatus quo que se desprende de las opiniones del director de CONADI (que me tocan en lo personal en cuanto autonomista confeso).

En raz√≥n de ello no ser√≠a improductivo que Cay√ļn se preguntara as√≠ mismo ¬Ņpor qu√© si las tierras mapuche son inviables, son al mismo tiempo tan apetecidas por la industria forestal, de la celulosa, la energ√≠a, tur√≠stica, y tantos otros sujetos econ√≥micos? Y, ¬Ņpor qu√© muchas de esas tierras est√°n improductivas hoy? ¬ŅHan sido siempre improductivas? ¬ŅNo ser√° que la situaci√≥n de improductividad se debe a la propia situaci√≥n de expoliaci√≥n territorial y de tierras reduccionales a posterior, que jibariz√≥ las propiedades mapuche pre y pos incorporaci√≥n, llevando a los mapuche a la sobre explotaci√≥n de un recursos escaso durante todo el siglo XX? Las tierras mapuche no son pobres porque s√≠, sino gracias a una historia que a llevado a su sobre explotaci√≥n. Adem√°s, las tierras mapuche no son pobres per se, esto es, podr√≠an ser recuperadas en condiciones distintas a las actuales.

Tambi√©n, ¬Ņpor qu√© hoy los mapuche son minor√≠a en su propio territorio? Y, ¬Ņpor qu√© la mayor√≠a de los mapuche vive en Santiago? ¬ŅNo es esa situaci√≥n acaso, al rev√©s de lo que sostiene Cay√ļn, la consecuencia del estatus quo que √©l defiende? En otras palabras, la migraci√≥n con que aterroriza a los autonomistas ¬Ņno es acaso un hecho hoy? ¬ŅLa di√°spora mapuche a las ciudades chilenas no es acaso uno de los jinetes apocal√≠pticos, que ya se han dejado caer sobre los mapuche desde la incorporaci√≥n? Sin dudas, la existencia de casi medio mill√≥n de mapuche en Santiago no se debe a las pol√≠ticas de los autonomistas de hoy, sino a las que hist√≥ricamente el estado chileno ha aplicado para con los mapuche.

Y, respecto a ser extranjeros en su propio pa√≠s, ¬Ņacaso los mapuche no han sido y son ciudadanos de segunda categor√≠a en Chile? La existencia de leyes ind√≠genas, incluida la presente -19.253- y gracias a la cual el director de CONADI ha conseguido su entrada en la burocracia estatal, ¬Ņacaso no resumen la idea de proteger a quienes son considerados "vulnerables" y por tanto no iguales? ¬ŅNo dedica la nueva ley el art√≠culo n√ļmero 8 a tratar el tema de la discriminaci√≥n, proponiendo incluso figuras penales como el delito de discriminaci√≥n? ¬ŅNo se hizo el art√≠culo n√ļmero 8 precisamente porque lo mapuche son ciudadanos de segunda clase o extranjeros en Chile? Entonces, tenemos todo el derecho a preguntarnos ¬Ņen que realidad vive Cay√ļn? ¬ŅLa realidad del mundo al rev√©s?

No creo que haya unanimidad entre los autonomistas en cuanto descalificar completamente el trabajo que han echo algunos integracionistas desde CONADI. Seguramente, no pocos se resisten a dar la bienvenidas a las 300 mil hect√°reas que Cay√ļn nos dice que CONADI en nueve a√Īos ha traspasado a los ind√≠genas... en "forma ordenada". 300 mil h√°s. que desglosadas en nueve a√Īos significa unas 33 mil por a√Īo o 2.777 mensuales. Pero cabe preguntarse, ¬Ņcu√°ntas de esas h√°s. se han traspasado espec√≠ficamente a los mapuche, en consideraci√≥n de que CONADI compra tierra no exclusivamente para los mapuche sino para otras minor√≠as tambi√©n? Y, sobre todo ¬Ņcu√°l es el impacto de esas hect√°reas en la vida de los campesinos mapuche concretos que las han recibido? ¬ŅCu√°nta tierra perc√°pita para un grupo familiar o para un mapuche en particular? ¬ŅHan sacado esas h√°s. de la pobreza a las familias que las han recibido, en consideraci√≥n a que algunos parlamentarios de derecha han afirmado que una propiedad agr√≠cola viable debe al menos estar constituida por unas 100 h√°s.?

Mu√Īoz Barra, para citarlo de nuevo, en el debate parlamentario de junio de 1999 se quejaba de que traspasar tierra sin m√°s no saca necesariamente a los campesinos mapuche de la pobreza. En sus palabras: "quiero exponer un hecho real. Se les ha comprado, por ejemplo, predios en conflicto -fundos de 300 √≥ 400 hect√°reas- a algunas comunidades. Pero -¬°es incre√≠ble!- siguen igual de pobres, aunque no m√°s pobres que antes. ¬ŅY por qu√©? Porque el particular que vendi√≥ explotaba esas 300 √≥ 400 hect√°reas con dos tractores. Adem√°s, ten√≠a vacas, sembradora, esparcidora de abono; pod√≠a sembrar 200 sacos de trigos y acceder a cr√©ditos en INDAP. A los mapuches, en verdad, les entregaron las 400 hect√°reas, ¬°y punto! Y deb√≠an arregl√°rselas como pudieran. No ten√≠an semillas, abono, cr√©ditos ni maquinarias" (Legislatura 340 Ordinaria, Secci√≥n 6ta. 16/Jun/1999).

Es probable que CONADI haya aprendido la lecci√≥n que se desprende de la descripci√≥n de Mu√Īoz Barra, y a trav√©s de programas como "or√≠genes" contribuya a palear un poco la pobreza mapuche. Pero, ojo con la cr√≠tica opositora al gobierno que ya se insin√ļa, de que por all√≠ se podr√≠an estar malgastando dineros en salarios altos y contrataciones abultadas (25 d√≥lares diarios), a capacitadores en un n√ļmero de 150 para unas 450 comunidades envueltas en el proyecto (E. Matthei y Garc√≠a Ruminot, Diario el Gong, 21/Nov/2002), y que podr√≠an no tener la competencia o calificaciones requeridas ("Congelan fondos de tierra en Conadi", Diario Austral, 31/Ago/2001 ). En otras palabras, tras las buenas intenciones de CONADI pudiera haber una cooptaci√≥n masiva de potenciales agitadores o reformistas, que desempleados pudieran darle m√°s de un dolor de cabeza al "estado de derecho", antes que realmente sacar de la pobreza a los mapuche.

Pero con todo, la crítica y las propuestas autonomistas no pierde fuerza a consecuencia de las inversiones en capacitación, infraestructura o productividad para campesinos mapuche. Ello, porque como vengo sosteniendo majaderamente en estas líneas, la demanda de autonomía -independiente de los métodos que usen algunos autonomistas- apunta esencialmente a conquistar derechos políticos para los mapuche y para la población (ex)colona del Wallmapu. Y derechos políticos no significa asistencialismo sino empoderamiento. No significa ser receptáculo de programas de asistencialidad, sino recuperar poder político para decidir el desarrollo que se quiere y el ritmo que se le quiere imprimir a ese desarrollo.



Derecho positivista versus derecho innovativo o persuasivo

Termino este documento acotando solamente que la visi√≥n del derecho que muestra el director de CONADI, presupone una asunci√≥n acr√≠tica de lo legal. En otras palabras, en las opiniones que Cay√ļn emite en relaci√≥n a los autonomistas, el encauzamiento de las demandas mapuche por los conductos regulares, el estado de derecho, y a la muerte de Lemun Saavedra se evidencia un tratamiento de lo legal, como si se tratara de preceptos v√°lidos que est√°n por sobre el ser humano. El director de CONADI muestra as√≠ una no disimulada condescendencia con el poder, que lo hace perjudicial para las pretensiones de justicia social mapuche.

Hace un mes atr√°s Cay√ļn dec√≠a a la prensa: "existe un ordenamiento jur√≠dico y las personas que se salen de √©l deben responder ante los tribunales" (La Tercera 05/Oct/2002), convirti√©ndose as√≠ en una especie heraldo implacable hacia los mapuches, de un derecho a todas luces positivista, que no deja espacio a la persuasi√≥n, el convencimiento y a la atracci√≥n del oponente pol√≠tico. Por ello, su figura se levanta a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n como la de un tecn√≥crata, que ante cualquier disturbio mapuche echa mano a su c√≥digo civil o cualquier otro paquete de leyes (sin meditar el origen como en el caso de la "ley antiterrorista" creada por la dictadura para combatir precisamente a sus enemigos pol√≠ticos), buscando inspiraci√≥n para detener las conductas de desobediencia civil mapuche.

Los retos de un medio ambiente pol√≠tico que el director de CONADI no controla, y que le exaspera porque seguramente le arrastra y enrostra una cr√≠tica implacable de sus jefes y de la oposici√≥n a sus jefes, hacen responder a Cay√ļn de una forma tan poco innovadora en materia de derecho como persuasiva. As√≠, fue incapaz de emitir un juicio de valor en relaci√≥n a la muerte de Lemun, en raz√≥n del hecho de que joven m√°rtir recibi√≥ un impacto de bala en la cabeza, dirigido a asesinarlo y que no se condesciende con una pol√≠tica de uso de la fuerza p√ļblica para disuadir. Tampoco ha dicho nada respecto del hecho de que en el sitio del suceso hab√≠a guardias armados de la empresa forestal afectada por el "il√≠cito" (eufemismo para paramilitares). Y se muestra ingenuo en tratar de convencer a la opini√≥n p√ļblica, especialmente mapuche, de que ser√° la justicia la que investigue, determine y resuelva si hay responsabilidad criminal de parte de la polic√≠a en lo ocurrido (la justicia militar m√°s exactamente). Lo anterior, como si los mapuche y la justicia chilena no tuvieran una historia de relaciones torcidas, que es la misma historia de la conquista, incorporaci√≥n, expoliaci√≥n y colonizaci√≥n que ya he mencionado. La justicia chilena, en la situaci√≥n de colonialismo interno en que viven los mapuche, no es sino la justicia del colono para el colonizado. Quiz√° por ello, las c√°rceles chilenas comienzan a llenarse de presos pol√≠ticos mapuche, mientras los usurpadores del patrimonio mapuche han vivido y viven libres, tranquilos y gozan de buena salud.

Otra actitud es posible y deseable, más en un mapuche como lo es el director de CONADI, si se tiene en mente hacer justicia. Para ello, no perder de vista la perspectiva histórica que ha creado la situación presente, parece ser la clave. Junto a ello, no postergar los intereses de la nación mapuche ante los propios. La receta no es nueva, pero si se la deja maserar adecuadamente en el piwke y en la longko... ¡no falla!

NOTAS

1. Ver autores como Foerster, Lavanchy, Vergara, y otros a partir de los 1990s.

2. Andr√©s Menard recientemente ha tratado las conexiones entre demandas autonomistas lejanas en el tiempo (Manuel Aburto Panguilef en los 1940s), y la de los autonomistas de los 1990s. Pero a falta de evidencia emp√≠rica para probar su hip√≥tesis, este autor termina su trabajo apelando a fuerzas esot√©ricas tales como "resonancias invisibles" y "fantasmas". Por lo dem√°s, en una tradici√≥n nacionalista chilena de defensa impl√≠cita del estado, Menard califica a los autonomistas como "delirantes ", sin pronunciarse sobre sus proyectos en concreto e impl√≠citamente rechazando sus ideas por insanas (podr√≠amos suponer que "lo sano" para este autor es el "estado naci√≥n"). Ver "Manuel Aburto Panguilef: de la rep√ļblica ind√≠gena al sionismo mapuche" (2001).

3. Ver declaraciones de Heinrich von Baer y el Consejo Nacional para la Regionalización y Descentralización de Chile (Conarede), en Diario Austral (21/Ago/2002 y 07/Nov/2002).

Por Mariman, J

 Campa√Īas

2019-09-24

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Encuentro en Quemchi Chiloé

S√©ptimo encuentro en Quemchi (Chilo√©): Coordinadora de Comunidades reafirma procesos por la defensa y reconstituci√≥n de territorios en la Willi Lafken Mapu. Voces de participantes, de La Revuelta de Chilo√© y Radio Minga, donde intervienen: Lonko Clementina Lepio, Lonko Christian Chiguay, Alex Mansilla, Enia Esparza Paillalebe, Ignacio Chiguay, Gianina Carozzi, H√©ctor White Millao, Tamara Vidal Caicheo, Pamela Zu√Īiga Ne√ļn y un resumen al final de intervenciones durante el encuentro realizado por comunicaciones de la Coordinadora Willi Lafken Weichan. Audio y Nota. Escuchar audio
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2019-09-27

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2020-01-05

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Aqu√≠ plasmamos voces de ni√Īos, de adultos y ancianos, voces de aves, de √°rboles y de vertientes, para seguir aprendiendo con dignidad y horizontalidad, conscientes de su origen y proyect√°ndose a dialogar con el mundo, pues las lenguas tienen que ocupar los espacios de la comunicaci√≥n y del aprendizaje.
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2020-01-05

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En Chile los gobiernos post dictadura militar, han aplicado la Ley antiterrorista N¬į 18.314, exclusivamente contra representantes y activistas mapuche. Esta normativa fue adoptada por la dictadura militar para atacar a sus enemigos internos, con el fin de vulnerar los derechos juridicos de los imputados. Esta norma ha sido objeto de cr√≠tica de parte de los √≥rganos de protecci√≥n de los Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos quien ha considerado su aplicaci√≥n con los Mapuche contrario a un Estado de Derecho.
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2020-01-06

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2020-01-14

¬ŅQu√© nos leg√≥ Occidente en su intento de globalizaci√≥n colonizadora?

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Acceso libre al libro Ta i√Ī fijke xipa rakizuameluw√ľn: Historia, colonialismo y resistencia desde el pa√≠s Mapuche. Temuco: Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2012. Descarga
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2020-02-01

Centro de Documentaci√≥n Mapuche √Ďuke Mapu

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La convocatoria se encuentra abierta todo el a√Īo.

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Corpus es una revista de divulgación, análisis y crítica de fuentes inéditas o desconocidas sobre la historia o etnografía de los pueblos originarios y campesinos, y de discusión en torno a raza, etnicidad y otras formas de alteridad social y política en el continente americano.
La convocatoria se encuentra abierta todo el a√Īo para publicar, compartir y desclasificar los materiales o fuentes de informaci√≥n.
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El objetivo de este manual es contribuir, con un instrumento práctico, a la labor que realizan personas, pueblos indígenas y organizaciones dedicadas a proteger y gestionar a favor de los derechos de los pueblos indígenas.
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¬ďLa √ļnica forma posible de comenzar un discurso de este tipo es afirmar que detesto escribir. El proceso en s√≠ mismo representa el concepto europeo de pensamiento ¬ďleg√≠timo¬Ē. Lo que est√° escrito tiene una importancia que se le niega a lo hablado. Mi cultura, la cultura Lakota, cuenta con una tradici√≥n oral, por lo que normalmente rechazo imposici√≥n de una abstracci√≥n sobre la relaci√≥n oral de un pueblo.la escritura. Es uno de los caminos del mundo blanco para la destrucci√≥n de las culturas de los pueblos no europeos, la
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