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2013-06-20 | Documentos de Trabajo | Mapuche

Estrategia y Táctica de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM)

La Práctica Política del Proyecto de Liberación Nacional Mapuche

De acuerdo al proyecto político estratégico de la CAM, lo fundamental para retomar las demandas históricas de nuestro Pueblo-Nación (Autonomía y Territorio) es dar inicio a un proceso de recuperación de tierras.




Sobre la acumulación de fuerzas Mapuche: De la recuperación de tierras y las siembras productivas al Control Territorial.

Cuando se reivindica un predio, m√ɬ°s bien un fundo y/o propiedades de las corporaciones forestales o de terratenientes, se hace sobre la base de la legitimidad de tal acci√ɬ≥n, desde una perspectiva hist√ɬ≥rica, cultural y pol√ɬ≠tica. Enseguida se define su ocupaci√ɬ≥n en los hechos, estableciendo una diferenciaci√ɬ≥n clara con las llamadas √ʬĬúrecuperaciones simb√ɬ≥licas√Ę¬Ä¬Ě y la l√ɬ≥gica de las √ʬĬúdemandas legalistas√ʬĬĚ, que caracterizaban el accionar de las organizaciones Mapuche conocidas hasta entonces.
Para la CAM el primer paso es la ocupaci√ɬ≥n de una propiedad, que de acuerdo al derecho y la legislaci√ɬ≥n dominante es √ʬĬúpropiedad privada√ʬĬĚ. Por lo tanto con esta acci√ɬ≥n se pretende generar un quiebre con toda la institucionalidad estatal opresora. Entendemos que esta institucionalidad, en las actuales circunstancias s√ɬ≥lo defiende los intereses de los poderosos, como instrumento funcional a la dominaci√ɬ≥n colonial que sufrimos los mapuche hasta los d√ɬ≠as de hoy. As√ɬ≠ se expresa una lucha efectiva que implica la insubordinaci√ɬ≥n en las relaciones de poder, dando inicio a una ruptura real y al surgimiento del verdadero antagonismo que fundamenta el llamado √ʬĬúconflicto Mapuche√ʬĬĚ. M√ɬ°s all√ɬ° de un acto de desobediencia que provoca cambios sustantivos tanto en las relaciones de poder como en la propia comunidad que ha decidido tal acci√ɬ≥n, es la forma la que da contenido a una pr√ɬ°ctica pol√ɬ≠tica de nuevo tipo, generando a su vez nuevas condiciones para la formaci√ɬ≥n y crecimiento de los militantes Mapuche en la perspectiva de la liberaci√ɬ≥n nacional.
Desde sus inicios la CAM planteo ingresar a los fundos y establecer las recuperaciones productivas, lo que en la práctica significaba nuevas condiciones para la organización de esta forma de lucha. Se produce entonces un reordenamiento desde la base para asumir las distintas tareas que este proceso implicaba. De hecho, la mayoría de las acciones colectivas en el marco de las recuperaciones de tierras asumen la forma de siembras productivas y/o tala de bosques, (en un contexto de conflictividad ascendente frente a las forestales), acciones en las cuales se hace necesario despejar los terrenos para re-instalarse en ellos. La recuperación expresa la necesidad de reconfigurar el espacio a través de la siembra o la edificación de casas-ruca y otras infraestructuras, como a su vez, delinear y establecer los lugares que representan a nuestra cultura y religiosidad propia. Por lo tanto debe comprenderse que la acción política no se reduce a su componente material o de conquista económica, sino que asume la perspectiva de contribuir al desarrollo de otras formas de relación productiva desde una posición Mapuche de respeto y equilibrio con la naturaleza. Esto se hace posible a través de la recomposición identitaria. Las recuperaciones territoriales desde los planteamientos políticos de la CAM, son parte de un proceso que permite la revitalización de la cultura y la religiosidad Mapuche.
La legitimidad de estas acciones colectivas se relaciona con la necesidad de crear una nueva conciencia desde la base Mapuche, que retome el componente hist√ɬ≥rico de las formas de lucha Mapuche. Porque la historia nos da la raz√ɬ≥n. Una historia que nos habla de soberan√ɬ≠a, resistencia y despojo. Por tanto para la CAM las acciones de recuperaci√ɬ≥n territorial se fundamentan en componentes que nos entrega la memoria hist√ɬ≥rica de nuestro Pueblo-Naci√ɬ≥n. Memoria que a√ɬļn pervive en las comunidades Mapuche. Esto explica porqu√ɬ© se asumi√ɬ≥ con gran rapidez el concepto de √ʬĬúrecuperaci√ɬ≥n√Ę¬Ä¬Ě antes que √ʬĬútoma√ʬĬĚ. Uno pervive en nuestra memoria hist√ɬ≥rica y el otro nos es ajeno.
Nuestra dirigencia siempre ha explicitado la legitimidad de las recuperaciones de tierras a trav√ɬ©s de una clara argumentaci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica, cultural e hist√ɬ≥rica. Las comunidades Mapuche al llevar a cabo estas acciones pol√ɬ≠ticas como expresiones de resistencia y de lucha anti-sist√ɬ©mica han desarrollado mayor conciencia y compromiso al asumir las posibles consecuencias de este tipo de manifestaci√ɬ≥n. Para la CAM es fundamental comprender que este tipo de acciones de recuperaci√ɬ≥n emergen de la constante deliberaci√ɬ≥n-discusi√ɬ≥n presente en las comunidades, al amparo de un profundo proceso de revitalizaci√ɬ≥n cultural que se manifiesta en la pr√ɬ°ctica del Traw√ɬľn, Pal√ɬ≠n y Ngillatun. Por otra parte, como en todo proceso pol√ɬ≠tico, es evidente que este tipo de decisiones no siempre han sido compartidas por todos los sectores Mapuche. De hecho hay sectores que se restaron del desarrollo de estas acciones colectivas, situaci√ɬ≥n comprensible considerando los grados de dominaci√ɬ≥n y atomizaci√ɬ≥n que han generado inmovilismo y dispersi√ɬ≥n en el Movimiento Mapuche.
Sin embargo las recuperaciones productivas tuvieron una buena acogida en muchas comunidades porque vieron en estas acciones una forma concreta de resolución de las necesidades materiales y económicas inmediatas, al mismo tiempo que significaban un acto político de protesta frente a la injusticia y discriminación que sufre nuestro Pueblo. Para las comunidades las recuperaciones son actos de insubordinación frente al abuso directo efectuado de forma cotidiana por parte de las empresas forestales y los sectores latifundistas. El registro en la memoria histórica de los abusos de colonos y terratenientes estaba y está fresco entre los Mapuche, cuestión que debe sumarse al hecho contingente de la actividad forestal y otras inversiones capitalistas que han agudizado la disposición y voluntad de lucha de los Mapuche a través de estas acciones colectivas radicales.
Al hacer un balance de la trayectoria de esta forma de lucha mapuche, la CAM reconoce el contenido econ√ɬ≥mico de las recuperaciones productivas y sit√ɬļa parte importante de su legitimidad en el efecto material decisivo para la mayor√ɬ≠a de las comunidades. Las acciones radicales de ocupaci√ɬ≥n y recuperaci√ɬ≥n productiva expresan una salida concreta para un problema socio-econ√ɬ≥mico particular, que implica la falta y el agotamiento de las tierras para el desarrollo y revitalizaci√ɬ≥n del Pueblo-Naci√ɬ≥n Mapuche. Efectivamente existen problemas sustantivos de subsistencia de las familias Mapuche empobrecidas y es ante estas situaciones que, principalmente sectores de j√ɬ≥venes de las comunidades, plantean abordar con seriedad los posibles caminos que aporten en la superaci√ɬ≥n de su condici√ɬ≥n cr√ɬ≥nica. Esto explica porqu√ɬ© estos sectores han asumido con mayor vigor y dinamismo la lucha bajo la propuesta estrat√ɬ©gica de la CAM, lo que a su vez ha permitido una resignificaci√ɬ≥n de la condici√ɬ≥n mapuche, con relectura y reafirmaci√ɬ≥n de los roles en el √ɬ°mbito pol√ɬ≠tico, social y cultural Mapuche.
Ahora bien, cuando las recuperaciones productivas son contra las empresas forestales, la disputa resulta b√ɬ°sicamente material, por lo cual es plausible desarrollar acciones que se orientan a detener, obstaculizar y deteriorar las formas productivas de √ɬ©stas empresas. As√ɬ≠ se entienden las talas de bosques, madereo y extracci√ɬ≥n de le√ɬĪa, de estacas, de alambre y cualquier insumo que se encuentre dentro de estos predios. Estas acciones son legitimadas bajo un prisma pol√ɬ≠tico-estrat√ɬ©gico que considera a las empresas forestales como enemigos, no tan s√ɬ≥lo por los enormes beneficios y riquezas que obtienen expoliando el territorio Mapuche, sino que por los profundos da√ɬĪos materiales e inmateriales que producen al Pueblo Mapuche desde la perspectiva socio-cultural e identitaria. La lucha contra las empresas forestales posee mayor sentido cuando est√ɬ°n dirigidas hacia el logro de la Autonom√ɬ≠a y Liberaci√ɬ≥n de nuestro Pueblo-Naci√ɬ≥n, es decir, cuando se desarrollan sobre la base de demandas territoriales y pol√ɬ≠ticas. Para la CAM estas acciones eminentemente colectivas de recuperaci√ɬ≥n productiva aportan en la extensi√ɬ≥n de las dimensiones de nuestra lucha. Se avanza desde una lucha por la tierra hacia a una estrategia de tipo territorial, en donde va quedando definido un enemigo de mayor complejidad: el Capital expresado principalmente en las actividades forestales y en menor medida en otras inversiones de tipo capitalista.
Ciertamente, nuestro planteamiento agudiza un conflicto de intereses que se expresa en un antagonismo real entre Comunidades Mapuche y empresas forestales, como manifestación del entramado de inversiones del Capital nacional y trasnacional. Con esto se busca el protagonismo de las comunidades Mapuche y la masividad de las acciones colectivas en torno a demandas de tipo territorial que sustenten un proceso de carácter Nacionalitario. Si bien el conflicto se presenta como un problema de tipo distributivo y socio-ambiental que emerge producto del despojo y la usurpación territorial, éste se agudiza producto de la urgencia económica, que es una realidad transversal en la mayoría de las comunidades. Así, en pos de los derechos territoriales y políticos, se sientan las bases para una propuesta de reconstrucción nacional.
La existencia de la dimensi√ɬ≥n √ʬĬúdistributiva√Ę¬Ä¬Ě en las acciones de recuperaci√ɬ≥n productiva, llevo a ciertos sectores a caracterizarnos como un movimiento √ʬĬúetnoclasista√Ę¬Ä¬Ě o como una organizaci√ɬ≥n mapuche de izquierda que aplica m√ɬ©todos de lucha propios de los marcos de las relaciones etnia-clase. Como CAM siempre hemos rechazado dicha caracterizaci√ɬ≥n, sin desconocer esta dimensi√ɬ≥n presente en la recuperaci√ɬ≥n productiva, ya que entre nuestros m√ɬ©todos est√ɬ° el planteamiento de agudizar las contradicciones para la generaci√ɬ≥n de un antagonismo mayor y complejo. Hemos planteado la √ʬĬúrecuperaci√ɬ≥n de la madera√Ę¬Ä¬Ě como un acto concreto de reapropiaci√ɬ≥n de los productos de las forestales para la sobrevivencia de las familias Mapuche y para la generaci√ɬ≥n de nuevos insumos en esta compleja lucha que requiere recursos para sustentarse en el tiempo. Ahora bien, se hace necesario reafirmar la validez y la legitimidad de estas acciones, en tanto cuanto nacen de un proceso de discusi√ɬ≥n y deliberaci√ɬ≥n al interior de las propias comunidades Mapuche y que fruto de estos procesos se legitima la acci√ɬ≥n colectiva radical que dio prioridad a esta dimensi√ɬ≥n en la propuesta de lucha. En efecto, la tala de bosques es parte del m√ɬ©todo para la agudizaci√ɬ≥n de contradicciones sociales y as√ɬ≠ avanzar en la resoluci√ɬ≥n de las injustas relaciones de poder que se desenvuelven entre las empresas forestales y el Pueblo Mapuche principalmente. Entonces lo que para algunos sectores constituye una pura dimensi√ɬ≥n de justicia distributiva, en nuestro planteamiento se transforma en un m√ɬ©todo de lucha, en donde las forestales y el entramado del poder de dominaci√ɬ≥n se ve√ɬ≠an obligados a responder con la tala definitiva de sus bosques y la posterior entrega de tierras a comunidades, o con la utilizaci√ɬ≥n de la fuerza represiva con el objeto de frenar los procesos de recuperaci√ɬ≥n territorial, lo que en nuestra perspectiva, contribuye a√ɬļn m√ɬ°s en la agudizaci√ɬ≥n del antagonismo.
Es necesario dejar en claro, que en los planteamientos de la CAM, las recuperaciones no se realizan como una medida de presi√ɬ≥n con el objetivo de establecer negociaciones por tierras. Es con esta postura, de mayor radicalidad, que la CAM se fue distanciando de otras organizaciones que plantearon propuestas enmarcadas en la institucionalidad de dominaci√ɬ≥n. Las recuperaciones productivas expresan una v√ɬ≠a de resoluci√ɬ≥n directa y efectiva de las urgencias materiales de las comunidades Mapuche, pero no se reducen s√ɬ≥lo a este esquema, ya que a trav√ɬ©s de otros componentes propios, producen un nuevo camino, una l√ɬ≠nea pol√ɬ≠tica orientada hacia una verdadera propuesta de autonom√ɬ≠a. Para la CAM esto es lo fundamental. La recuperaci√ɬ≥n productiva es la redistribuci√ɬ≥n de la riqueza material, es la acci√ɬ≥n directa para la subsistencia familiar, es una acci√ɬ≥n que pone freno a las empresas forestales y es un m√ɬ©todo orientado hacia una estrategia de Control Territorial. Pero m√ɬ°s a√ɬļn, para la CAM es el punto de partida para un proyecto pol√ɬ≠tico de Autodeterminaci√ɬ≥n con perspectiva Nacionalitaria; constituye la base inicial fundamental para la propuesta emancipadora de la Liberaci√ɬ≥n Nacional Mapuche.
Para mayor comprensi√ɬ≥n se debe indicar que de las recuperaciones productivas, la acci√ɬ≥n que reafirma de mejor manera el sentido mapuche, es la siembra de tierras. Estas siembras se efect√ɬļan de una vez o son posteriores a la recuperaci√ɬ≥n de bosques y a la preparaci√ɬ≥n del terreno. Las siembras (trigo, papas, porotos, etc), contribuyen a la recuperaci√ɬ≥n y reconstituci√ɬ≥n del tejido social y cultural mapuche. Lo sustenta y proyecta. Le da continuidad al proceso.
La lucha Mapuche a través de las recuperaciones productivas permite sustituir la acumulación de Capital en el espacio social intervenido, por experiencias que no se basan en el valor de cambio. Se transforma la explotación controlada por las empresas madereras ligadas a la inversión capitalista, por nuevas formas de control basadas en lo colectivo-comunitario Mapuche. Es una transformación integral y radical que favorece sustancialmente la recomposición del ecosistema local en tanto corresponde a la biodiversidad necesaria para la revitalización de las expresiones culturales del Pueblo Mapuche. Es una transformación sustantiva desde la comprensión del espacio territorial como agente productor y reproductor de capitales hacia una perspectiva cualitativamente diferente de la relación hombre-naturaleza. De aquí la importancia de las experiencias de Control Territorial, porque a través de éstas se va reconfigurando la forma de reproducción social Mapuche, en donde cobra esencial importancia la mirada colectiva en los ámbitos de la solidaridad y la reciprocidad, es decir en aquellos aspectos fundamentales de lo propiamente Mapuche.
La recuperaci√ɬ≥n productiva llevada adelante por una Comunidad, aunque basada en necesidades locales, al ser articulada con las experiencias de lucha de otras comunidades cercanas, cobra validez en una suerte de estrategia que hemos definido de √ʬĬúControl Territorial√ʬĬĚ, en donde a trav√ɬ©s de un poder Mapuche cada vez m√ɬ°s aut√ɬ≥nomo, se nos permite reconstruir territorial y pol√ɬ≠ticamente a nuestro Pueblo. Es a trav√ɬ©s de recuperaciones de tierras de forma productiva, que se logra acumular y empujar socialmente hacia la reconstrucci√ɬ≥n territorial y avanzar hacia un proceso de mayor amplitud que es la Liberaci√ɬ≥n Nacional.
√ʬĬúLa CAM con su pol√ɬ≠tica de ocupar materialmente en forma efectiva y permanente los espacios territoriales en disputa, utilizando de paso los recursos existentes, se√ɬĪala una alternativa superior de lucha, lo que implica llevar a la pr√ɬ°ctica el control pol√ɬ≠tico y social efectivo de zonas de conflicto. Esto como base elemental para la reconstrucci√ɬ≥n de nuestra Naci√ɬ≥n Mapuche√ʬĬ¶Lo m√ɬ°s valioso de estas experiencias de √ʬĬúrecuperaci√ɬ≥n productiva√Ę¬Ä¬Ě fueron las siembras en zonas de conflicto, ejecutando actos de posesi√ɬ≥n por parte de las propias comunidades√ʬĬĚ.
Es por lo anterior que a la CAM hay que entenderla m√ɬ°s all√ɬ° de sus acciones de resistencia, que por cierto, contin√ɬļan siendo estrat√ɬ©gicas. Son las recuperaciones productivas de tierra y el control territorial los ejes principales de la acci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica de nuestra organizaci√ɬ≥n. Es a trav√ɬ©s de estas experiencias que se reinstala el conflicto entre el Estado capitalista y el Pueblo-Naci√ɬ≥n Mapuche, permitiendo viabilizar nuestro proyecto de Liberaci√ɬ≥n Nacional. Sin embargo, ante estos procesos emanados desde la base Mapuche, el Estado de Chile respondi√ɬ≥ con la aplicaci√ɬ≥n sistem√ɬ°tica de una violencia pol√ɬ≠tica represiva indiscriminada, orientada hacia la defensa de los intereses de los grupos econ√ɬ≥micos que confrontan con las comunidades Mapuche. Se comenz√ɬ≥ con cruentas acciones de desalojo policial y permanentes allanamientos a comunidades movilizadas. Adem√ɬ°s se configur√ɬ≥ el escenario para la judicializaci√ɬ≥n del conflicto, orient√ɬ°ndolo hacia la generaci√ɬ≥n de nuevas condiciones en las cuales las empresas forestales y los grandes terratenientes retomaran la iniciativa de continuar explotando y usurpando indiscriminadamente las tierras Mapuche.
Para dar continuidad al proceso de recuperaci√ɬ≥n territorial, se dio inicio a nuevas deliberaciones para hacer frente de manera digna a los costos y consecuencias que este nuevo tipo de lucha implicaba. Es en este contexto que se definen acertadamente las acciones de autodefensa y las acciones de resistencia, que por supuesto elevan el nivel de la confrontaci√ɬ≥n. Para dar saltos cualitativos en este sentido, se vuelve a los planos del debate a trav√ɬ©s de los Pichi Traw√ɬľn, instancias de discusi√ɬ≥n permanente, con el objeto de definir con mayor claridad las caracter√ɬ≠sticas de nuestro enemigo e identificar potenciales aliados y detractores.
Para el efecto de la resistencia se hace necesario crear un discurso político coherente, que incluya no sólo el malestar acumulado producto de una historia de agravios e injusticias, sino que la construcción de un cuerpo teórico-ideológico orientado hacia la resignificación identitaria y la elaboración de un método de análisis-acción que reafirme el proceso político-ideológico en marcha. Es decir se trata de establecer una disposición de lucha basada en aspectos idearios e ideológicos, enlazados a entramados culturales y comunitarios, que contribuyan en la generación de una voluntad de lucha en los militantes Weichafe y en todos aquellos que cumplen un rol en la concepción del Weichan Mapuche.
Si bien es dable reconocer que en sus inicios las acciones de resistencia Mapuche tuvieron un fuerte componente de √ʬĬúespontane√ɬ≠smo√ʬĬĚ, producto principalmente de la acumulaci√ɬ≥n de malestar social en las comunidades, hoy en d√ɬ≠a estas acciones poseen caracter√ɬ≠sticas pol√ɬ≠tico-estrat√ɬ©gicas, adem√ɬ°s de un gran valor ritual y cultural que se sit√ɬļa dentro de un proceso de resignificaci√ɬ≥n socio-cultural mayor. Estas experiencias son asumidas consecuente y coherentemente por los Weichafe, ya que el avance del proceso de lucha gener√ɬ≥ una ampliaci√ɬ≥n de la represi√ɬ≥n y la violencia estatal, lo que a su vez produjo un mayor nivel de radicalizaci√ɬ≥n, el cual fue sostenido desde la base, permitiendo hasta los d√ɬ≠as de hoy sostener un basamento doctrinario y de expresi√ɬ≥n concreta en los √ɬ≥rganos de resistencia territorial. Este mayor nivel en los enfrentamientos, producto de la represi√ɬ≥n y persecuci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica e ideol√ɬ≥gica por parte del Estado de Chile, ha permitido que vastos sectores del Movimiento Mapuche asuman o se involucren en acciones de mayor envergadura y riesgo, cobrando vigencia las acciones incendiarias en contra de las forestales y contra nuevos procesos de inversi√ɬ≥n capitalista en el Wallmapu, que amenazan y ponen en peligro la continuidad de Comunidades Mapuche.
Acerca de la resistencia y la violencia política en la lucha Mapuche
Del proyecto político-estratégico de la CAM y de su expresión concreta en la lucha por Territorio y Autonomía, se puede desprender que lo fundamental de la propuesta gira en torno a tres formas-métodos de acción, que combinadamente caracterizan una lucha de tipo antisistémica, anticolonial y revolucionaria. Hacemos referencia a las recuperaciones de tierra y territorio a través de formas productivas y en contra de la propiedad privada que sustenta el sistema de relaciones económicas construido luego de la usurpación y despojo del territorio Mapuche; que implica la reapropiación de recursos para constituir Poder Mapuche. En segundo lugar hacemos referencia a las acciones de autodefensa, las que se plantean como acciones comunitarias para hacer frente a la acción violenta de los agentes del Estado y/o representantes de los grupos económicos, expresados en grupos paramilitares anti-mapuche. Aquí cobran legitimidad los enfrentamientos y las acciones menores en contra de las fuerzas policiales, orientadas principalmente hacia la defensa de las comunidades ante la violencia estatal y en defensa de los procesos de recuperación territorial productiva, para consolidar conquistas en materia territorial y política. En tercer lugar nos referimos a las Acciones de Resistencia que en su mayoría son acciones incendiarias que están orientadas a la destrucción de maquinarias, infraestructura, transporte e insumos de propietarios privados (empresas forestales) que confrontan directamente contra las comunidades movilizadas por derechos territoriales y políticos.
Estas formas-métodos que pueden ser definidos como las expresiones concretas de acción directa, representan el nuevo quehacer de la lucha Mapuche, y son las expresiones que siempre han caracterizado a nuestra organización, bajo definiciones de la táctica política. Sin embargo, es necesario volver a resituar que son las experiencias de Control Territorial las que le otorgan calidad y sustento ideológico a nuestra propuesta de Liberación Nacional. Por tanto, es necesario comprender que la manifestación de estas formas de acción política tiene como objetivo inmediato y mediato, el establecimiento y defensa de experiencias de Control Territorial.
Sobre las acciones de autodefensa y de resistencia de las comunidades Mapuche frente a los desalojos y allanamientos perpetrados por las fuerzas de seguridad del Estado de Chile, no es mucho lo que hoy podemos agregar. Para la CAM estas acciones est√ɬ°n legitimadas en s√ɬ≠ mismas y ser√ɬ°n de car√ɬ°cter permanente y continuo en el tiempo mientras no se resuelvan los problemas estructurales que adolece nuestro Pueblo. As√ɬ≠ lo ha comprendido claramente nuestro pueblo y as√ɬ≠ lo han asumido las comunidades movilizadas, independientemente de la presencia nuestra. Por ahora, abordaremos con mayor √ɬ©nfasis a las acciones pol√ɬ≠ticas de resistencia realizadas por la CAM y que en el √ɬļltimo tiempo, producto de la represi√ɬ≥n y la persecuci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica direccionada por los organismos de seguridad del Estado, son asumidos por los √ɬďrganos de Resistencia Territorial (ORT), compuestos exclusivamente por los Weichafe m√ɬ°s destacados en las distintas zonas de conflicto. Las acciones de resistencia, como se ha se√ɬĪalado, son en su mayor√ɬ≠a de car√ɬ°cter incendiario y tienen por objetivo afectar la econom√ɬ≠a del enemigo, m√ɬ°s bien el circuito productivo de la inversi√ɬ≥n capitalista nacional y transnacional en el Wallmapu, siempre y cuando √ɬ©ste confronte y ponga en riesgo la vida Mapuche. Este m√ɬ©todo de lucha en sus inicios tuvo el car√ɬ°cter de una acci√ɬ≥n eminentemente colectiva, pero la maduraci√ɬ≥n desfavorable del contexto pol√ɬ≠tico en cuanto a la represi√ɬ≥n y persecuci√ɬ≥n, las transform√ɬ≥ en la actualidad, en acciones elaboradas por grupos reducidos que act√ɬļan necesariamente en la clandestinidad y con rigurosos m√ɬ©todos de seguridad. Son acciones que efectivamente persiguen un da√ɬĪo o destrucci√ɬ≥n, pero que fueron definidas s√ɬ≥lo hacia objetivos materiales. Esta cuesti√ɬ≥n es estricta en el planteamiento de la CAM. Por tanto las acciones de resistencia poseen el objetivo primario de generar p√ɬ©rdidas econ√ɬ≥micas a la producci√ɬ≥n capitalista, o al menos, producir una interrupci√ɬ≥n al circuito productivo que da√ɬĪa directamente el h√ɬ°bitat y la vida Mapuche.
Es necesario se√ɬĪalar que en el contexto de la lucha Mapuche basada en la acci√ɬ≥n directa, son las acciones incendiarias, sobre todo de sabotaje productivo, las que han generado mayor pol√ɬ©mica, incluso al interior del Movimiento Mapuche. M√ɬ°s all√ɬ° de que estas acciones son consideradas ilegales o incluso terroristas por parte del Estado de Chile, √ɬ©stas se contin√ɬļan instalando en el imaginario colectivo Mapuche con razones que fundamentan no s√ɬ≥lo la protesta y la rebeld√ɬ≠a, sino la resistencia frente a tanta injusticia y es por ello que cuentan con el aval de las masas Mapuche m√ɬ°s consecuentes.
En la CAM, cuando se planteó la realización de este tipo de acciones, se tomaron en cuenta muchos factores para su legitimidad. Lo fundamental fue circunscribir estas acciones a una orientación política de lucha territorial y por tanto situarlas bajo una concepción de boicot hacia las actividades económicas de nuestros enemigos directos, representados en las forestales principalmente. Porque si bien son acciones destructivas, se debe comprender su componente colectivo, originado en la consideración desde las comunidades Mapuche, de que estas acciones son justas y expresan una propuesta estratégica que política y socialmente posee validez en el seno del Pueblo Mapuche, siempre y cuando sean desarrolladas por sus órganos de representación y en sus demandas de mayor justicia para el Pueblo-Nación Mapuche. De hecho, en la memoria histórica de nuestro pueblo, la violencia como autodefensa posee un marcado carácter de masas, situación que permite su aplicación sin necesariamente formar milicias armadas u organizaciones militares. Es todo un pueblo el que se defiende. Es todo un pueblo el que resiste.
Es por lo anterior que debemos se√ɬĪalar las antag√ɬ≥nicas interpretaciones de las acciones anteriormente descritas, para reposicionar los conceptos y sus usos en el marco de la expresi√ɬ≥n pol√ɬ≠tica CAM. Mientras para el Estado de Chile las acciones √ʬĬúilegales√Ę¬Ä¬Ě que pueden ser de recuperaci√ɬ≥n, de autodefensa o resistencia, quedan caracterizadas como actividades radicales al margen de la institucionalidad opresora; para el Pueblo Mapuche estas acciones son denominadas como √ʬĬúChem√ʬĬĚ, que en mapuche significa un quehacer. El √ʬĬúChem√Ę¬Ä¬Ě surgi√ɬ≥ de la deliberaci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica comunitaria. Fue en los Traw√ɬľn, m√ɬ°s bien en los pichi Traw√ɬľn, donde se dio curso a la validez de estas formas de lucha. Se propuso este tipo de formas de acci√ɬ≥n y muchos decidieron su realizaci√ɬ≥n, como muchos han participado directa e indirectamente en ellas. De hecho fueron los propios Mapuche CAM quienes denominaron √ʬĬúChem√Ę¬Ä¬Ě espec√ɬ≠ficamente a las acciones incendiarias contra maquinarias, el transporte y la infraestructura de las empresas forestales. Para la militancia CAM estas acciones pasan a ser parte de nuestra resignificaci√ɬ≥n cultural, de nuestra religiosidad y nuestra cosmovisi√ɬ≥n como Pueblo-Naci√ɬ≥n. Es a trav√ɬ©s del √ʬĬúChem√Ę¬Ä¬Ě que muchos militantes Mapuche pasan a concebirse como weichafe, dando vigencia a la relectura de este concepto en la lucha por territorio y Autonom√ɬ≠a.
En el marco de los planteamientos pol√ɬ≠ticos-estrat√ɬ©gicos, estas acciones de resistencia siempre han seguido un patr√ɬ≥n com√ɬļn de actuaci√ɬ≥n. Nunca hay que situarlas como hechos aislados, al menos aquellas acciones que han sido ejecutadas por los √ɬďrganos de Resistencia Territorial. Son acciones que necesariamente est√ɬ°n vinculadas a los procesos de lucha que llevan adelante las comunidades en torno a una pol√ɬ≠tica de reconstrucci√ɬ≥n territorial y nacionalitaria. Ya sean acciones que expresan una defensa territorial frente a la agresi√ɬ≥n permanente de la actividad forestal o acciones que buscan generar un efecto pol√ɬ≠tico que permita avanzar en conquistas parciales; las acciones de resistencia obedecen a una demanda territorial amplia de las comunidades y se circunscriben al √ɬ°mbito de la confrontaci√ɬ≥n entre nuestro Pueblo-Naci√ɬ≥n y el sistema colonial de dominaci√ɬ≥n. Son acciones que deben comprenderse como un √ʬĬúacompa√ɬĪamiento√Ę¬Ä¬Ě a los distintos procesos de recuperaci√ɬ≥n. Est√ɬ°n dirigidas principalmente en contra de las empresas forestales, en tanto estas representan el verdadero sistema de propiedad emergido desde la usurpaci√ɬ≥n territorial que condena a nuestro Pueblo. Otras acciones menores est√ɬ°n dirigidas en contra de los propietarios privados caracterizados como latifundistas y terratenientes, quienes, eso s√ɬ≠, deben ser propietarios de vast√ɬ≠simas extensiones de tierras y que por su ascendiente de colonos realmente representen dominaci√ɬ≥n e injusticias hacia las comunidades.
Es parte de las definiciones de la CAM no presentar ni ejecutar acciones en contra de individuos, sean estos agricultores, transe√ɬļntes o vigilantes. En este sentido hemos sido categ√ɬ≥ricos. Las acciones no buscan como objetivo el da√ɬĪo f√ɬ≠sico o el ataque a personas. Tan s√ɬ≥lo cuando se produce un enfrentamiento contra fuerzas policiales y en un contexto de autodefensa, pueden validarse este tipo de hechos. A√ɬļn as√ɬ≠, estas acciones no son buscadas y no se corresponden con nuestro planteamiento pol√ɬ≠tico-estrat√ɬ©gico. El trasfondo de las acciones de resistencia es generar cambios y provocar una nueva correlaci√ɬ≥n de fuerzas, m√ɬ°s favorable para las demandas territoriales y pol√ɬ≠ticas. A su vez son acciones que deben desarrollarse combinadamente con otras formas y m√ɬ©todos de lucha que permitan vislumbrar un horizonte para la reinstalaci√ɬ≥n de las bases de una propuesta de Liberaci√ɬ≥n Nacional, expresiones que pueden ser pol√ɬ≠ticas, de revitalizaci√ɬ≥n cultural, rituales e incluso simb√ɬ≥licas. Con las acciones de resistencia se busca contribuir en el proceso de acumulaci√ɬ≥n de fuerzas Mapuche en los marcos de un proyecto Autonomista y para la Liberaci√ɬ≥n. Estas acciones deben regirse bajo definiciones Anticapitalistas, Nacionalitarias y Revolucionarias, y deben ser desarrolladas por una org√ɬ°nica bien compuesta, dispuesta a asumir el compromiso que esto conlleva.
Las acciones son definidas pol√ɬ≠ticamente por las distintas estructuras que est√ɬ°n ligadas a los procesos de lucha en las zonas de conflicto y siguen un patr√ɬ≥n de actuaci√ɬ≥n que desarrolla altos grados de planificaci√ɬ≥n y de rigurosidad. As√ɬ≠ se entiende que sean ejecutados en las noches, para evitar da√ɬĪos a personas o evitando enfrentamientos y otros efectos colaterales. El objetivo es la propiedad material y se utiliza el factor sorpresa como m√ɬ©todo que asegure la acci√ɬ≥n de los Weichafe. No existe una preparaci√ɬ≥n militar profesional como pregona el discurso oficial emanado de los organismos de seguridad del Estado. Tampoco es real la existencia de cuantiosos recursos para las √ʬĬúoperaciones√ʬĬĚ. Las acciones de resistencia en las cuales se involucra la CAM se realizan con los m√ɬ≠nimos elementos, muchos de ellos de origen √ʬĬúcasero√ʬĬĚ. Son elementos b√ɬ°sicos y no hay utilizaci√ɬ≥n de armamento convencional (s√ɬ≥lo rudimentarias escopetas de caza), ni gran log√ɬ≠stica e infraestructura. Lo que s√ɬ≠ existe es mucho compromiso expresado en sagacidad, inteligencia y valent√ɬ≠a por parte de los weichafe. En este sentido, es necesario volver a reafirmar que la concreci√ɬ≥n y √ɬ©xito de las acciones se debe en gran parte a la cobertura que dan las propias comunidades, m√ɬ°s bien los sectores m√ɬ°s conscientes y organizados del Movimiento Mapuche, que son en definitiva los que ofrecen y generan las condiciones b√ɬ°sicas para la actuaci√ɬ≥n.
Es por todo lo anterior que la legitimidad de las acciones solo es posible cuando las comunidades a nivel local así lo estiman. La legitimidad se relaciona con que las áreas donde se circunscriben las acciones de resistencia son zonas de conflicto real y permanente, y donde existe una conciencia de que los Mapuche y sus comunidades se encuentran en desventaja frente a un enemigo (Estado-Capital) definido de cruel e injusto. Las acciones de resistencia y de autodefensa siempre se han desarrollado de forma acotada a las áreas de influencia de la CAM y siempre han estado vinculadas a demandas concretas de restitución territorial.
√ʬĬúEl ataque a instalaciones para causar da√ɬĪos materiales, se sit√ɬļa dentro del marco de una lucha social reivindicativa, t√ɬ°ctica de presi√ɬ≥n pol√ɬ≠tica y para acumular fuerza revolucionaria Mapuche. Es impulsada por los Weichafe de la CAM en el contexto del conflicto entre comunidades Mapuche con el Estado y las corporaciones forestales√ʬĬĚ.
Si bien han existido acciones desarrolladas por otros grupos, presumiblemente Mapuche, es con la ideología anticapitalista de la CAM que se ha definido un antagonismo concreto frente a las empresas privadas, principalmente forestales. Esta ideología anticapitalista se sustenta por una memoria histórica que resalta el despojo, las injusticias y continuos maltratos que ha sufrido nuestro pueblo y que hoy día tienen su continuidad por la inversión capitalista en la territorialidad Mapuche ancestral. Es en la CAM que se ha desarrollado una conceptualización de mayor elaboración acerca de las acciones de resistencia e incendiarias, entendiendo a éstas como acciones de fuerza y en el marco de un proceso de acumulación de fuerzas, razón por la cual estas son claramente definidas dentro de contenidos y objetivos políticos. Por lo tanto el uso de la violencia será siempre bajo definiciones y parámetros políticos y muchas acciones responden a una táctica política concreta de acumulación de fuerzas Mapuche para la resistencia y posterior liberación.
Es efectivo también que se han desarrollado definiciones acerca de la ética en el uso de la violencia política Mapuche. Estas definiciones son extensivas al conjunto del quehacer político de la CAM. En tal sentido, hemos planteado una ética de la acción política referida a las recuperaciones, la defensa territorial y las acciones de resistencia. Planteamos una ética de la acción política para fortalecer la ruptura con las estructuras de dominación, que significan formas de sometimiento y colonialismo necesarias para la reproducción económica al servicio del Capital. Por lo tanto incorporar el elemento de la violencia política de la forma más legítima posible, se vuelve absolutamente necesario para ir creando una correlación de fuerzas a favor de la causa Mapuche. Es por el componente ético en la utilización de la violencia política Mapuche, que no se realizan acciones indiscriminadas, hoy definidas de erráticas y/o contraproducentes. Nuestras acciones, que pueden ser definidas de violencia revolucionaria, son parte también de un proceso de resignificación y reafirmación como Mapuche, en donde los valores, la cultura y nuestra cosmovisión cobran nuevamente importancia y vigencia. Se lucha por el restablecimiento de las relaciones sociales y culturales Mapuche en base a la justicia y buenos valores del mundo Mapuche.
Para la CAM es fundamental enfatizar que las acciones de resistencia son tan solo una parte del conjunto de nuestra pr√ɬ°ctica revolucionaria colectiva. Son estas pr√ɬ°cticas que realizan las comunidades movilizadas las que permiten dotar de un car√ɬ°cter multidimensional a nuestra estrategia pol√ɬ≠tica, con fuertes componentes para un desarrollo integral, que posibilitar√ɬ≠an sentar las bases para plantear un proceso de liberaci√ɬ≥n nacional. Las recuperaciones de tierras y recursos, la autodefensa y las acciones de resistencia incendiarias, expresan la verdadera confrontaci√ɬ≥n de la CAM y su b√ɬļsqueda de un cambio que viabilice un proceso de reorganizaci√ɬ≥n Mapuche a trav√ɬ©s de la reconstituci√ɬ≥n del h√ɬ°bitat-mundo Mapuche, h√ɬ°bitat no s√ɬ≥lo negado sino tambi√ɬ©n amenazado por los diversos mecanismos que el Capital y el Estado utilizan para la dominaci√ɬ≥n y la opresi√ɬ≥n de nuestro Pueblo. Es fundamental desarrollar todas las expresiones de lucha y resistencia Mapuche: las econ√ɬ≥micas, las pol√ɬ≠ticas, las socioculturales; que se direccionan para la liberaci√ɬ≥n.
El planteamiento de la CAM es rupturista y radical al momento de hacer uso de la acci√ɬ≥n directa en su sentido m√ɬ°s amplio, en donde entiende y asume que todas las formas de lucha son legitimas. La combinaci√ɬ≥n de las distintas acciones emprendidas masifica la actitud de desobediencia colectiva presente en las comunidades, desobediencia que est√ɬ° dirigida principalmente contra la propiedad privada de la tierra y los bienes de los grupos econ√ɬ≥micos que persisten en la explotaci√ɬ≥n indiscriminada de nuestro territorio ancestral. Es a trav√ɬ©s de los diferentes actos de autodefensa en contextos de enfrentamientos frente a la represi√ɬ≥n policial que se ha legitimado la resistencia Mapuche en su dimensi√ɬ≥n t√ɬ°ctica, constituyendo las experiencias necesarias para el aprendizaje y fogueo de los futuros militantes y Weichafe de la Causa Mapuche. Son las acciones de sabotaje y boicot, comprendidas como el da√ɬĪo material y la obstrucci√ɬ≥n a la actividad productiva capitalista, las que contribuyen estrat√ɬ©gicamente hacia una acumulaci√ɬ≥n de fuerzas con el horizonte de una lucha por la Liberaci√ɬ≥n Nacional.
Todas las acciones antes descritas (recuperaciones, autodefensa y resistencia) se circunscriben al √ɬ°mbito de la acci√ɬ≥n colectiva. Esto significa que no existen hechos o acciones desvinculados del sentir de la masa Mapuche. Es de un car√ɬ°cter colectivo que surge su aprobaci√ɬ≥n y acompa√ɬĪamiento. Esto representa genuinamente el planteamiento de la confrontaci√ɬ≥n desde la CAM, una nueva forma de hacer pol√ɬ≠tica que ha contribuido decididamente en el cambio de rumbo del Movimiento Mapuche en la actualidad.
Sin duda que la utilización de estas formas de lucha ha tenido logros importantes, sobre todo cuando dichas acciones son combinadas y responden a un plan de recuperación territorial y política ampliamente asumido por las comunidades. Es la combinación de todas estas formas de acción y su expresión concreta la que ha transformado sustancialmente el escenario del conflicto. Hoy ya no se habla de un conflicto específico de tierras, sino de la lucha y resistencia de un Pueblo. Ahora bien, más allá de tener conciencia de los costos y consecuencias que esta forma de lucha conlleva, hay elementos que han reflotado en la perspectiva de dar saltos cualitativos en el proceso. Sin duda que luego de cada acción se expresa una dignificación entre los Mapuche. Podríamos decir que dignifica el descontento, al identificar claramente al enemigo y su actividad destructiva del mundo Mapuche, razón por la cual se va asumiendo una capacidad superior, sumado al orgullo de luchar por la reconstrucción de nuestro Pueblo-Nación. Por lo tanto el antagonismo planteado por la CAM no es solo una declaración de tipo anticapitalista y revolucionaria en el discurso, sino que se vuelve una práctica política consecuente.
En la actualidad y producto de la represión del Estado al servicio del Capital, se hace necesario crear nuevas condiciones para seguir luchando de forma más directa y decidida. De hecho, tanto nuestra organización como otra parte del Movimiento Mapuche autónomo, han debido desarrollar formas clandestinas de organización y lucha, buscando no perder la estrecha relación entre estas formas y el movimiento comunitario colectivo. Es aquí donde cobra mayor vigencia la figura del Weichafe, como un actor fundamental en la organización del proceso, asumiendo a la vez, un rol político-histórico en el Movimiento Mapuche.
Es evidente que, a m√ɬ°s de una d√ɬ©cada del desarrollo del Movimiento Mapuche aut√ɬ≥nomo, en donde la CAM ha cumplido un rol fundamental, las contradicciones se han agudizado y el escenario socio pol√ɬ≠tico ha ido variando. Muchas de las acciones basadas en las recuperaciones de tierras han sido contenidas por la acci√ɬ≥n de los agentes del Estado y otros interventores de tipo occidental. Sin embargo las acciones de resistencia no se han detenido, incluso han aumentado tanto en su cantidad como en su calidad. Este ascenso y multiplicaci√ɬ≥n se ha hecho efectivo incluso en zonas en donde la CAM ya no posee presencia pero s√ɬ≠ influencia parcial, raz√ɬ≥n que explica por qu√ɬ© algunas acciones son de otro tipo y orientaci√ɬ≥n. Ahora bien, si este nuevo tipo de acciones contribuyen o no a un proyecto Mapuche autonomista y de Liberaci√ɬ≥n Nacional, es una discusi√ɬ≥n y debate que a√ɬļn est√ɬ° pendiente.
Sin duda que la criminalización estatal se ha dejado caer básicamente sobre las acciones de resistencia, en donde la influencia y organización de la CAM ha sido evidente, independientemente de que algunos grupos reprimidos luego renieguen de esta condición. Lo cierto es que el accionar de la CAM ha sido transversal, convirtiéndose en un referente político e ideológico para algunos sectores que también han asumido luchar más definida y decididamente. Pero a su vez, también es cierto que esta influencia ya no es tan comunitaria y de masas como en sus inicios, por lo que el impacto real de los componentes político-ideológicos ha decrecido, cuestión que nos obliga a debatir y a reafirmar los principios y la línea política e ideológica para la liberación.
A todas luces, la lucha Mapuche contin√ɬļa y existen muchas fortalezas al interior de la CAM en particular y en el Movimiento Mapuche en general, para dar continuidad al proceso de Liberaci√ɬ≥n Nacional. Hay aportes que generan una proyecci√ɬ≥n de la CAM, no solo basados en la acci√ɬ≥n directa, sino que basados en planteamientos circunscritos a su proyecto pol√ɬ≠tico de tipo anticapitalista, anticolonial, por la autonom√ɬ≠a y la liberaci√ɬ≥n nacional. Estos aportes dicen relaci√ɬ≥n tambi√ɬ©n con el proceso de autoafirmaci√ɬ≥n √ɬ©tnica nacional en marcha y con el salto cualitativo que va d√ɬ°ndose en la nueva militancia Mapuche, lo que a la larga permitir√ɬ° un recambio generacional con mayores potencialidades, as√ɬ≠ como de las formas organizativas y de lucha, siempre con un horizonte de Liberaci√ɬ≥n Nacional Mapuche.

Por territorio y Autonomía, avanzamos hacia la Liberación Nacional Mapuche.

Comisión Política CAM.


Por Coordinadora Mapuche Arauco Malleco

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2025-02-02

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