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2010-01-07 | Documentos de Trabajo | Mapuche

√ā¬ŅConfusi√ɬ≥n o revisionismo hist√ɬ≥rico?

La historia Mapuche está escrita por sus adversarios

En los √ɬļltimos meses del a√ɬĪos que acaba de finalizar, portavoces de grupos y personas con tendencias racistas y nacionalistas de argentina, algunos de los cuales tienen intereses econ√ɬ≥micos personales en el territorio ancestral de la naci√ɬ≥n Mapuche, han acentuado su campa√ɬĪa de manipulaci√ɬ≥n de los hechos hist√ɬ≥ricos que busca negarle a los originales habitantes del Puelmapu sus derechos territoriales ancestrales. Sus argumentos se sustentan en teor√ɬ≠as de seudo historiadores que obedecen ideolog√ɬ≠as colonialistas basadas en la superioridad racial.




Sin embargo, hay una argumentaci√ɬ≥n con la que creo los mapuches coincidimos con estos revisionistas, re-editores de la historia, quienes tras sus √ʬĬėinvestigaciones√ʬĬô y, como si fuera un descubrimiento espectacular, nos revelan que los mapuches no son originales de Argentina ni de chile; esto para nosotros (los mapuches) no puede ser m√ɬ°s l√ɬ≥gico y, naturalmente no deber√ɬ≠a ser una novedad para nadie, ya que cuando las republicas de Argentina y Chile fueron creadas los mapuches, originales habitantes del Cono Sur de Am√ɬ©rica, ya ten√ɬ≠an un nombre com√ɬļn propio con el que se identificaban entre si y, un territorio ancestral milenario, reconocido independiente el 6 de enero de 1641 por un tratado internacional celebrado en Killen entre la naci√ɬ≥n Mapuche y la Corona de Espa√ɬĪa.

En lo que sin embargo, no estamos de acuerdo con los argumentos de esta misma corriente de opini√ɬ≥n winka, es la noci√ɬ≥n que los mapuches del Puelmapu o Gulumapu (Araucan√ɬ≠a y Patagonia) como anteriormente se conoc√ɬ≠a el Wallmapu no sean los originales habitantes de esos territorios. La especulaci√ɬ≥n de estos historiadores parecieran basarse solo en los relatos de portavoces criollos que promovieron la ocupaci√ɬ≥n del territorio de la naci√ɬ≥n mapuche y que m√ɬ°s tarde justificaran el genocidio de su poblaci√ɬ≥n; es posible que exista tambi√ɬ©n en estos individuos una dosis de ignorancia, amnesia selectiva o posiblemente formando parte de un contubernio econ√ɬ≥mico estrat√ɬ©gico de corte colonialista, porque como es de p√ɬļblico conocimiento, el territorio Mapuche nunca formo parte de la Capitanear√ɬ≠a General de Chile ni del Reino de La Plata, por lo tanto los derechos territoriales heredado de Espa√ɬĪa que ambas republicas invocan, es decir el uti possidetis (como pose√ɬ©is pod√ɬ©is seguir poseyendo) no es aplicable al territorio de la naci√ɬ≥n Mapuche.

Es decir, la argumentación de aquellos winka que cuestionan si los mapuches son de Argentina o Chile es irrelevante porque dicho territorio no es ni argentino o chileno. Asimismo, la frontera que las nuevas republicas erigieron en el territorio mapuche nunca existió entre los mapuches y nosotros no la reconocemos valida, porque es ilegal y porque además de haber sido impuesta arbitrariamente, divide a la familia mapuche.

En lo que se refiere a la delimitaci√ɬ≥n territorial, la √ɬļnica frontera existente en los momentos de la declaraci√ɬ≥n de independencia de las republicas de Chile y Argentina en 1810, era la l√ɬ≠nea divisoria establecida en el tratado de Killen de 1641 anteriormente mencionado. La frontera comprend√ɬ≠a aquellos territorios que Espa√ɬĪa administraba y manten√ɬ≠a jurisdicci√ɬ≥n de facto (de hecho) y los territorios que el pueblo Mapuche pose√ɬ≠a por derecho natural e hist√ɬ≥rico o de jure (de derecho); en otras palabras Espa√ɬĪa no ten√ɬ≠a jurisdicci√ɬ≥n de la Araucan√ɬ≠a y Patagonia ni de hecho ni por derecho y fue en ese contexto especifico y claro que los Mapuche y Espa√ɬĪa celebraron el mencionado tratado de 1641. Los mapas del continente americano hechos por cart√ɬ≥grafos independientes de pa√ɬ≠ses europeos reflejaban esa realidad geogr√ɬ°fica (ver mapa) en ello se demuestra convincentemente esa l√ɬ≠nea divisoria que por el gulumapu al sur del B√ɬ≠o-B√ɬ≠o al Pacifico y en el Puelmapu al sur del rio Colorado al Atl√ɬ°ntico eran territorios mapuche y/o de los reche (toda la gente), ubicados en el extremo sur del continente, comunidades con algunas caracter√ɬ≠sticas regionales propias, pero que en general eran indivisible entre s√ɬ≠ por la afinidad de valores culturales que los un√ɬ≠a, incluyendo la utilizaci√ɬ≥n del mapuzugun como medio ling√ɬľ√ɬ≠stico globalizante, con los naturales modismos regionales, propio de naciones organizadas pol√ɬ≠ticamente en cualquier parte del mundo.

Así se forjo la identidad nacional Mapuche

La nacionalidad mapuche no fue promovida, con juramentos a la bandera o con homenajes a los libertadores y padres de la patria, ni menos aun con adoctrinamiento c√ɬ≠vico que incitan el chovinismo y la patrioter√ɬ≠a que caracteriza a las nuevas republicas; la nacionalidad mapuche fue el resultado de la interacci√ɬ≥n e interdependencia de las diversas comunidades las que durante siglos fueron forjando una identidad nacional solida, hermanadas por un idioma com√ɬļn, espiritualidad, costumbres, el ad-mapu y el ixofilmogen* que representan principios y c√ɬ≥digos de conductas que les orientaba el camino a la convivencia arm√ɬ≥nica entre individuos, su responsabilidad con su comunidad y la naturaleza. Por otro lado las agresiones militares que debieron confrontar conjuntamente y durante siglos, por los imperios Inka y espa√ɬĪol, fueron plasmando la unidad y los sentimientos de solidaridad entre los lof de diversas regiones. Las invasiones de potencias extranjeras fueron dotando con el ingrediente de cohesi√ɬ≥n necesario que les permiti√ɬ≥ luchar eficazmente por su sobrevivencia, en defensa de su territorio y libertad.

El patriotismo mapuche surgido de esa identidad nacional que se extiende hasta nuestros d√ɬ≠as, fue el resultado de un largo proceso de convencimiento de pertenecer a un pueblo y a un territorio al que originalmente le llamaban el mapu o rehue, posteriormente fue conocido como Araucan√ɬ≠a y Patagonia, hoy Wallmapu. La denominaci√ɬ≥n de rehue al territorio mapuche, logro captar el afecto del mapuche com√ɬļn por su territorio, porque lo estaban identificando como un patrimonio sagrado al que hab√ɬ≠a que respetar y hasta dar la vida en su defensa, ya que el rehue, en la cultura mapuche, tiene el mismo valor simb√ɬ≥lico referido al de un altar en la cultura cristiana occidental.

A la fidelidad del mapuche por su territorio se suman la adscripci√ɬ≥n del mapuche a principios y valores levantados por siglos, tales como la libertad, el derecho a regirse y manejar sus propios asuntos, la defensa de sus derechos soberanos, libres de la tiran√ɬ≠a, la esclavitud y interferencia for√ɬ°nea; la unidad de todos estos componentes fue formando la identidad nacional mapuche, que hoy se encuentra atacada y por lo tanto es necesario revitalizarla, a trav√ɬ©s de actos de celebraci√ɬ≥n de nuestras fechas conmemorativas y fiestas nacionales. Los gritos de batallas nos deja ver ese sentimiento generalizado del mapuche: marrichiweu! (diez veces venceremos); Mapuche √ɬĪi mapuche! (la tierra de la gente es de la gente de la tierra).

La cohesi√ɬ≥n f√ɬ©rrea de todos los reche y sus respectivas comunidades situadas en diversas regiones, cuyos nombres describen la ubicaci√ɬ≥n geogr√ɬ°fica y la toponimia caracter√ɬ≠stica del lugar, se conocen como: Williche, Lafkenche, Pewenche, Tehuelche, Pikunche, Wenteche, Puelche, Nagche, Mamulche, Ranquelche, etc; es decir, la totalidad de los mapuche, aucas o araucanos, como le denominaron los inkas y espa√ɬĪoles. El conjunto de comunidades y regiones constitu√ɬ≠an un pueblo uniforme con sus caracter√ɬ≠sticas propias, adem√ɬ°s de una estructura organizacional de car√ɬ°cter local, regional y nacional. Su organizaci√ɬ≥n social parte desde la base misma, es decir del lof al mando del Lonko y otras autoridades de la comunidad.

Como es de p√ɬļblico conocimiento las republicas de Argentina y Chile en contravenci√ɬ≥n con los tratados internacionales celebrados con la Corona de Espa√ɬĪa y a pesar que por m√ɬ°s de medio siglo admitieron la existencia de la frontera con la naci√ɬ≥n Mapuche y por tanto su vigencia, procedieron entre 1860 a 1885 a invadirlo vali√ɬ©ndose lisa y llanamente de su superioridad armamentista en una guerra no declarada por los gobiernos criollos, ni provocada por los mapuches. La √ʬĬúPacificaci√ɬ≥n de la Araucan√ɬ≠a√Ę¬Ä¬Ě y √ʬĬúCampa√ɬĪas del Desierto√Ę¬Ä¬Ě fueron operaciones militares genocidas orientadas a exterminarles como pueblo. El arbitraje Brit√ɬ°nico de 1902 les otorgo la √ʬĬėlegitimidad√ʬĬô del trofeo, al establecer la frontera y de esta forma √ʬĬėoficialmente√ʬĬô las republicas de Argentina y Chile se repartieron el territorio Mapuche. La divisi√ɬ≥n del Wallmapu le neg√ɬ≥ al mapuche el derecho a circular y establecerse libremente dentro de su territorio, como lo hab√ɬ≠an hecho por cientos y quiz√ɬ°s miles de a√ɬĪos.

Los mapuches son √ʬĬėinvasores√ʬĬô - extranjeros de Argentina y Chile

Los argumentos en el que se basan, los promotores del odio, que tratan de convencer a la opini√ɬ≥n p√ɬļblica Argentina que los mapuches son invasores de Chile, obedece al mito creado por la corriente de opini√ɬ≥n de los seudo historiadores que mencionaba anteriormente, los que en la pr√ɬ°ctica cumplen el role de verdaderos agitadores pol√ɬ≠ticos de inclinaci√ɬ≥n ideol√ɬ≥gica neo-nazis. Una segunda corriente de opini√ɬ≥n de historiadores winkas pareciera estar enfocada a construir una nueva identidad nacional enfatizando exageradamente el patriotismo y, naturalmente la promoci√ɬ≥n de una √ʬĬėidentidad nacional√ʬĬô que incluye la celebraci√ɬ≥n del √ʬĬúD√ɬ≠a de la Raza√Ę¬Ä¬Ě (blanca) para fomentar una cultura criolla que es indistinguible con la europea. Este favoritismo entran en contradicci√ɬ≥n con otra corriente de opini√ɬ≥n de historiadores que promueve una visi√ɬ≥n conciliadora manifestando que criollos e ind√ɬ≠genas tienen una historia com√ɬļn y un futuro unido que construir, que el pa√ɬ≠s es racialmente homog√ɬ©neo, libres de discriminaci√ɬ≥n, etc. Sin embargo todas estas apreciaciones apuntan a ignorar los derechos territoriales y a destruir la identidad cultural del pueblo Mapuche y otros pueblos ind√ɬ≠genas del Cono Sur, mediante el proceso de asimilaci√ɬ≥n, que en el pasado la llamaban civilizaci√ɬ≥n o cristianizaci√ɬ≥n o lo ocultan bajo la car√ɬ°tula de integraci√ɬ≥n, progreso y modernizaci√ɬ≥n.

La realidad nos muestra que existen dos culturas y dos procesos hist√ɬ≥ricos diferentes la del pueblo Mapuche con sus ra√ɬ≠ces culturales pre-hisp√ɬ°nica y la criolla copiada de Europa, cuyas celebraciones o conmemoraciones de sus h√ɬ©roes y hechos hist√ɬ≥ricos no tienen nada en com√ɬļn; esta situaci√ɬ≥n crea por definici√ɬ≥n antagonismos irreconciliables porque muchos de sus h√ɬ©roes como Trizano, Saavedra, Roca son considerados genocidas por los mapuches y sus banderas, s√ɬ≠mbolos de opresi√ɬ≥n.

Quiz√ɬ°s los relatos de los √ʬĬúhistoriadores√Ę¬Ä¬Ě contempor√ɬ°neos, Sergio Villalobos de Chile y Rodolfo Casamiquela de Argentina, sean los mejores exponentes de esa corriente de pensamiento que nos ilustra esa mentalidad colonialista contempor√ɬ°nea, porque creo interpretan fielmente la mentalidad del dominador. Es de suponer que este sea el motivo por el cual sus teor√ɬ≠as o √ʬĬėtrabajos acad√ɬ©micos√ʬĬô son galardonados por el √ʬĬėestablishment√ʬĬô, adem√ɬ°s de ser transmitida oficialmente por las instituciones educacionales contribuyendo sustancialmente con los ingredientes de transculturizaci√ɬ≥n de los pueblos ind√ɬ≠genas. Por lo tanto, para ellos sostener teor√ɬ≠as absurdas no les resulta vergonzoso porque saben que est√ɬ°n interpretando la pol√ɬ≠tica delineada por el establishment o la institucionalidad y, porque adem√ɬ°s manifiestan la visi√ɬ≥n folkl√ɬ≥rica que se ha creado sobre los hechos hist√ɬ≥ricos de los pueblos ind√ɬ≠genas. Es por ello que lanzar al mundo teor√ɬ≠as que sostienen que el mapuche es extranjero en su propia tierra o negar su existencia no les preocupa vulnerar la √ɬ©tica profesional porque saben que sus teor√ɬ≠as no le ser√ɬ°n cuestionadas, porque cuentan con el silencio pernicioso de la intelectualidad de esos pa√ɬ≠ses que se muestran indiferentes frente a la aberraci√ɬ≥n.

Villalobos quien afirma que √ʬĬúlos mapuches son inferiores y que merecen ser dominados√Ę¬Ä¬Ě (1), levanta la teor√ɬ≠a nazi de raza pura y segregaci√ɬ≥n racial como f√ɬ≥rmula de preservar los derechos e identidad de un pueblo, argumentando que por la mezcla gen√ɬ©tica los mapuches (que √ɬ©l insiste en llamarlos araucanos) ya no existen; por lo tanto argumenta √ʬĬúel Estado Chileno no mantiene deuda hist√ɬ≥ricas√Ę¬Ä¬Ě con gente inexistentes. Por su parte Casamiquela afirmaba que los mapuches no tienen derechos a reclamar territorio en Argentina porque son chilenos y se enfurec√ɬ≠a con todos aquellos mapuches que seg√ɬļn su teor√ɬ≠a deber√ɬ≠an autodenominarse Tehuelche. En declaraciones a la prensa vocifera: "Si se definen como Mapuches son chilenos y si son chilenos no tienen derecho sobre la tierra de la Argentina" (2). Casamiquela defend√ɬ≠a su teor√ɬ≠a con insultos gratuitos al mapuche y Tehuelche, se√ɬĪalando que no tienen √ʬĬúcapacidad de an√ɬ°lisis√Ę¬Ä¬Ě y que poseen una √ʬĬúincapacidad particular [√ʬĬ¶] para las abstracciones y las generalizaciones√ʬĬĚ, estos comentarios despert√ɬ≥ (con justa raz√ɬ≥n) la ira de los mapuches del Puelmapu al que lo trataban de racista, su respuesta es reveladora: "Ellos me dicen que soy racista, si racista significa decir que los mapuches provienen de Chile, entonces soy racista" (3)

Como es natural estos argumentos son utilizados por elementos racistas, que mencionaba anteriormente, particularmente de la Argentina, para diseminar sentimientos anti-mapuche. Utilizando medios de comunicaci√ɬ≥n af√ɬ≠n a su ideolog√ɬ≠a del odio afirman que los √ʬĬúaraucanos√Ę¬Ä¬Ě habr√ɬ≠an invadido el √ʬĬúterritorio argentino√ʬĬĚ, exterminado o araucanizado a los eoniken o Tehuelches que ellos llaman √ʬĬėind√ɬ≠genas argentinos√ʬĬô, mientras que por su parte la Corporaci√ɬ≥n de Defensa de la Soberan√ɬ≠a de Chile, afirma que los mapuches vienen del lado argentino habr√ɬ≠an √ʬĬúdesplazado a las tribus locales de origen chincha-chileno√ʬĬĚ. Seg√ɬļn la versi√ɬ≥n argentina, la embestida araucana habr√ɬ≠a ocurrido a la llegada y asentamiento espa√ɬĪol en 1541, en lo que hoy es el norte de Chile. Por su parte la entidad chilena asegura que los mapuches habr√ɬ≠an invadido el √ʬĬúterritorio chileno√Ę¬Ä¬Ě uno o dos siglos antes de la llegada de los espa√ɬĪoles. Quiz√ɬ°s valga la obviedad mencionar que en ambos periodos hist√ɬ≥ricos las republicas de Chile y Argentina no exist√ɬ≠an por lo tanto no pod√ɬ≠an tener territorio, es decir no pueden en ambos casos invocar tenencia de territorios de pa√ɬ≠ses siglos antes que se fundaran.

Lo ins√ɬ≥lito de estas teor√ɬ≠as es el hecho que ambas ofensivas mapuche, contra los mencionados pueblos ind√ɬ≠genas, habr√ɬ≠an ocurrido durante el pleno periodo de expansi√ɬ≥n del Imperio Inc√ɬ°sico, que como sabemos se empe√ɬĪo en conquistar el Wallmapu a los que los mapuches le opusieron una feroz resistencia y, en lo que se refiere a la versi√ɬ≥n argentina sobre el supuesto exterminio de los √ʬĬúind√ɬ≠genas argentinos√Ę¬Ä¬Ě esto habr√ɬ≠a sucedido durante la as√ɬ≠ llamada √ʬĬúguerra de Arauco√Ę¬Ä¬Ě sostenida por el Imperio Espa√ɬĪol (1541-1803) contra el pueblo Mapuche.

La versi√ɬ≥n de los winka argentinos carece de credibilidad porque se relatan episodios cient√ɬ≠ficamente falsos y sin fundamentos tangibles, ya que como se sabe la guerra de agresi√ɬ≥n espa√ɬĪola, que se iniciara inmediatamente despu√ɬ©s de su llegada al territorio Mapuche y, no obstante a los temporarios periodos paz, mantuvo a este pueblo en estado de guerra permanente. Los historiadores winka definen a la civilizaci√ɬ≥n mapuche como atrasada, primitiva, b√ɬ°sica y sus habitantes de salvajes, barbaros e incivilizados, pero luego lo transforman en s√ɬļper hombres que no solo sostienen guerras victoriosas, en periodos distintos, contra dos de los m√ɬ°s poderosos imperios de su √ɬ©poca, el inka y el espa√ɬĪol, pero que adem√ɬ°s se habr√ɬ≠an dado el lujo de abrir otro frente militar para sostener simult√ɬ°neamente una guerra de exterminio y de asimilaci√ɬ≥n cultural, en contra otros pueblos ind√ɬ≠genas.

Hay que demonizar al mapuche, que algo queda

La embestida publicitaria de estos grupos minoritarios orientada a demonizar al mapuche pareciera contar, sino con el apoyo, al menos con el benepl√ɬ°cito de las autoridades gubernamentales locales. Los mapuches son presentados como agresores y expansionistas, tan malos o peores que los espa√ɬĪoles, solo que m√ɬ°s eficaces, ya que si aceptamos su versi√ɬ≥n veremos que en la actualidad no existen vestigios de la existencia de los pueblos √ʬĬúconquistados√Ę¬Ä¬Ě por los aucas o araucanos como los Inka y espa√ɬĪoles denominaron (en su √ɬ©poca) a los mapuches. Hay que hacer notar que los pueblos al que a los mapuche se les inculpa haber sometido, no existen; los chincha-chilenos y Aokena nadie los conocen, excepto en la historiograf√ɬ≠a de dudosos historiadores winka. Aoniken o Los tehuelches habitaron desde el r√ɬ≠o Colorado hasta los canales magall√ɬ°nicos,

Es de suponer que la terminolog√ɬ≠a Aokena fue inventada por algunos cronistas winka (extranjeros) para denominar a los tehuelche, para crear la noci√ɬ≥n de la existencia de pueblos diferentes al mapuche, con los mismos prop√ɬ≥sitos de los nombres utilizados por los espa√ɬĪoles o Inkas para denominar al Mapuche, esta conclusi√ɬ≥n no parece tan absurda si consideramos que la terminolog√ɬ≠a tehuelche es una palabra mapuche, as√ɬ≠ como son los nombres de los lugares, las monta√ɬĪas, los r√ɬ≠os, los nombres de la flora y la fauna del territorio que supuestamente habr√ɬ≠an habitados. No hay que olvidar que 30 a√ɬĪos atr√ɬ°s se nos ense√ɬĪaban en los colegios que los Williches, wenteches y Pewenches (entre otros) eran pueblos distintos al mapuche y que entre ellos ten√ɬ≠an poco o nada en com√ɬļn.

El otro objetivo que persiguen estos seudo historiadores, es enfatizar los episodios negativos no corroborados por fuentes independientes en contra de los mapuches; las supuestas guerras inter-tribales, la acci√ɬ≥n de los √ʬĬėindios amigos√ʬĬô, los √ʬĬėcolaboradores√ʬĬô y yanakonas (indios traidores) es el mejor argumento en contra el mapuche para empa√ɬĪar su imagen, incitar inexistentes resentimientos regionales entre mapuche, en otras palabras, √ʬĬėdividir para reinar√ʬĬô para de esta forma facilitar el despojo y la opresi√ɬ≥n.

Resulta revelador que los estados chilenos y argentinos que por 150 a√ɬĪos han implementado todo tipo de pol√ɬ≠ticas en contra los mapuches, que incluye la utilizaci√ɬ≥n de m√ɬ©todos de exterminio, hasta ahora no han podido chilenizar o argentinizar a los mapuches. Las invasiones militares denominadas como: √ʬĬúPacificaci√ɬ≥n de la Araucan√ɬ≠a y √ʬĬúCampa√ɬĪas del Desierto√Ę¬Ä¬Ě encabezadas por el General Roca y el Coronel Saavedra, no lograron exterminar completamente al mapuche, hoy los que sobrevivieron el holocausto de esa guerra genocida, luchan con m√ɬ°s vigor que nunca por sus derechos de pueblo y la recuperaci√ɬ≥n de su territorio. La estrategia de asimilaci√ɬ≥n cultural por m√ɬ°s de un siglo, que incluye la imposici√ɬ≥n de valores culturales de la sociedad opresora y la tergiversaci√ɬ≥n de los hechos hist√ɬ≥ricos, tambi√ɬ©n han fracasados, porque los mapuches hoy como ayer reafirman con orgullo su identidad cultural.

La propaganda alarmista que condiciona el reconocimiento de los derechos de los pueblos ind√ɬ≠genas con la desintegraci√ɬ≥n de la Argentina como estado nacional, solo logra transitoriamente enga√ɬĪar algunos incautos. Sin embargo, tras esta conjetura se esconde algo mucho m√ɬ°s siniestro, que no puede ser otra que el tratar de disuadir el apoyo criollo e internacional a las justas reivindicaciones de las comunidades mapuches, adjudic√ɬ°ndose de esta forma licencia para continuar violando los derechos humanos y seguir despojando impunemente al mapuche de sus tierras ancestrales.

Esta propaganda anti-mapuche tambi√ɬ©n tiene eco en los tribunales de justicia de Argentina, siempre tan proclives a salvaguardar los intereses de los grandes estancieros y de los poderosos consorcios econ√ɬ≥micos; el hecho que hoy est√ɬ©n considerando como v√ɬ°lida la desacreditada y anticient√ɬ≠fica teor√ɬ≠a de Rodolfo Casamiquela sobre la pretendida √ʬĬėchilenidad√ʬĬô del origen de los mapuches del Puelmapu, es una prueba de los efectos de dicha campa√ɬĪa, que busca justificar el dictamen de sentencias adversas en contra de las comunidades ind√ɬ≠genas que reclaman la restituci√ɬ≥n de sus territorios.

La prontitud con que act√ɬļan los tribunales argentinos para considerar los argumentos de Casamiquela como una teor√ɬ≠a seria del derecho, a pesar que la historia y la ciencia antropol√ɬ≥gica la haya desestimado, demuestran que est√ɬ°n llanos a transgredir las leyes nacionales e internacionales relacionados con los derechos de los pueblos ind√ɬ≠genas y, es por tanto una evidencia del actuar mediocre de la justicia argentina, que bien se puede interpretar como una conducta c√ɬ≥mplice y corrupta, donde la independencia e imparcialidad brillan por su ausencia. Los efectos de esta campa√ɬĪa de distorsi√ɬ≥n hist√ɬ≥rica lo confrontan hoy (por nombrar algunas) las comunidades de Lagunita Salada, Gorro Frigio y Cerro Bayo de Chubut, cuyos litigios de restituci√ɬ≥n de tierras llego a la Corte Suprema de Justicia y el argumento principal en su contra pareciera ser la tesis de √ʬĬúchilenidad√Ę¬Ä¬Ě de los mapuches, a pesar de existir en el sector un cementerio de los ancestros de la comunidad mapuche que data de cientos de a√ɬĪos de antig√ɬľedad.

Estos y otros historiadores parecieran desconocer los principios universalmente reconocidos y que est√ɬ°n compilados en una serie de instrumentos internacionales de la ONU, tales como la Declaraci√ɬ≥n Universal de los Derechos Humanos, el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos ind√ɬ≠genas, el derecho a elegir su nacionalidad o el derecho b√ɬ°sico a la auto-identificaci√ɬ≥n. Tampoco consideran importante los principios que se√ɬĪalan que: √ʬĬúTodos los individuos y los grupos tienen derechos a ser diferentes, a considerarse y ser considerados como tales√Ę¬Ä¬Ě o, el derecho de todos los pueblos a la libre determinaci√ɬ≥n.

Para estos historiadores los compromisos asumidos por Argentina y Chile en el plano del derecho internacional no tienen asidero en sus teor√ɬ≠as, veamos lo que dice el siguiente articulo de uno de tales instrumentos: √ʬĬúLos Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no aut√ɬ≥nomos y territorios en fideicomiso, promover√ɬ°n el ejercicio del derecho de libre determinaci√ɬ≥n y respetaran ese derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas√ʬĬĚ. (4)

Sin embargo, estamos seguros que tarde o temprano la verdad y la decencia terminara por imponerse en ambas republicas y, esperamos en particular que el gobierno Argentino adaptará su política indígena a los estándares internacionales, implementando medidas legales apropiadas que castiguen aquellos que promueven el racismo y la intolerancia.

Los seudo historiadores, est√ɬ°n embarcados a revisar la historia para destruir todo vestigio de presencia hist√ɬ≥rica del pueblo expoliado, de sus autoridades tradicionales, de su organizaci√ɬ≥n social, borrar su memoria colectiva de sus batallas, de sus h√ɬ©roes y hero√ɬ≠nas, sus fechas conmemorativas. Pretenden ignorar que el pueblo Mapuche fue independiente y soberano, que ejerc√ɬ≠a su libre determinaci√ɬ≥n por un periodo superior a la existencia de las republicas de Argentina y Chile que este a√ɬĪo se aprontan a celebrar su bi-centenario; tratan de desconocer la existencia de la frontera que divid√ɬ≠a a la naci√ɬ≥n Mapuche con los territorios administrados por Espa√ɬĪa y posteriormente por las nuevas republicas.

En la historia oficial se menciona ligeramente o simplemente por omisi√ɬ≥n se evita detallar las decenas de miles de weichafe y kona (soldados y voluntarios) muertos en cientos de batallas en defensa de su naci√ɬ≥n. Poco se se√ɬĪala de la devastaci√ɬ≥n, las masacres de la poblaci√ɬ≥n civil, la esclavitud, las violaciones y los secuestros de ni√ɬĪos, los escarnios y la humillaci√ɬ≥n enfrentada durante siglos de agresi√ɬ≥n extranjera. Esta pol√ɬ≠tica genocida la siguen hoy aplicando, bajo otros pretextos y m√ɬ©todos, pero que apunta a un solo objetivo, hacernos desaparecer como pueblo. Estos revisadores de la historia no creen en la reconciliaci√ɬ≥n hist√ɬ≥rica, la reparaci√ɬ≥n o la justicia, ni en construir un pa√ɬ≠s pluricultural y multiling√ɬľe, sino en sus mezquinas ventajas econ√ɬ≥micas y sus teor√ɬ≠as racistas y xenof√ɬ≥bicas que siembran el odio contra el ind√ɬ≠gena.

También olvidan mencionar que fue la unidad del pueblo Mapuche la que les permitió desarrollar diversas estrategias para enfrentar exitosamente por siglos a los invasores, para negociar la paz, establecer fronteras, celebrar tratados internacionales (más de treinta) asignar embajadores y en 1860 crear una monarquía hereditaria, constitucional y parlamentaria con miras a lograr el reconocimiento internacional de su independencia. Los portavoces gubernamentales evitan valorar la importancia jurídica de estos acuerdos e instrumentos que nos legaran nuestras ilustres y sabias autoridades políticas; son las armas legales de gran calibre que los mapuches tenemos a nuestra disposición por su trascendencia internacionales reconocidas en las normas del derecho internacional, instrumentos que tarde o temprano el pueblo Mapuche las debe utilizar en su defensa.

Por otra parte se pretende convencer al mapuche que todos los habitantes del pa√ɬ≠s, son ciudadanos con los mismos derechos e iguales ante la ley, pero la pr√ɬ°ctica cotidiana les se√ɬĪala lo contrario, son √ʬĬėciudadanos√ʬĬô pero√ʬĬ¶ de √ɬļltima categor√ɬ≠a. El trato vejatorio contra el mapuche, hoy hace que muchos mapuches renuncien a su nacionalidad y denuncian en las conferencias de Naciones Unidas sus deseos de viajar con su propio pasaporte Mapuche, ya que no quieren hacerlo, con el del estado opresor. Las razones son simples, los mapuches encontramos totalmente contraproducente que los criollos, nos obliguen adoptar la nacionalidad de sus estados, a pesar de ser estos mismos estados los responsables del genocidio de su poblaci√ɬ≥n, los que hoy articulan el robo de sus tierras y recursos, que los empobrecen, discriminan y reprimen.

Resulta por tanto moralmente inaceptable que se arroguen un derecho, que claramente no les corresponde, pero que por valerse de un desprestigiado estado de derecho y las fuerzas de sus armas, imponen al pueblo mapuche su impertinencia. Desde el momento que los habitantes del Wallmapu reafirman su nacionalidad auto-identific√ɬ°ndose p√ɬļblicamente, en cada momento y en cualquier parte como Mapuche, es una demostraci√ɬ≥n clara que jam√ɬ°s hemos renunciado a nuestra propia nacionalidad ni tenemos la menor intenci√ɬ≥n de hacerlo. De la misma manera que jam√ɬ°s hemos renunciado a nuestro derechos territoriales, la autonom√ɬ≠a y libre determinaci√ɬ≥n que hoy se nos reconoce el derecho internacional.

Bibliografia:
Language of the Land. The Mapuche in Argentina and Chile. By Leslie Ray. Copenhagen 2007 - Document No. 119. p.231 √ʬĬď International Work Group for Indigenous Affairs.
Fuente: Periódico El Chubut / Azkintuwe Noticias - http://www.bolsonweb.com.ar/diariobolson/detalle.php?id_noticia=5535
Idem
Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Parte I, Articulo 1.3
Idem
Vocablos mapuche utilizados:

puelmapu = territorio mapuche entre la cordillera de Los Andes al Atlántico al extremo sur
killen = nombre del lugar donde se celebro el tratado
winka = blanco, extranjero
gulumapu = territorio mapuche entre la cordillera de Los Andes al Pacifico al extremo sur
wallmapu = nombre del territorio ancestral de la nación Mapuche
reche = toda la gente, solamente gente
mapuzugun = idioma de la tierra, idioma mapuche
ad-mapu o az-mapu = conjunto de principios y normas que rigen a la sociedad mapuche
ixofilmogen = normas que regula la coexistencia del mapuche con la seres vivos y la naturaleza
lof = comunidad
mapu = la tierra
rehue = altar
lonko = autoridad política
chincha-chileno = nombre inventado por historiadores chilenos para referirse a los mapuche
aokena = nombre inventados por historiadores argentinos para referirse a los mapuche-tehuelche.
yanakonas = indios serviles, traidores
weichafe = militar o guerrero
kona = voluntarios del ejercito

Por Mariqueo, R

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