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2019-12-03 | Cultura | Mapuche

Comunidad de Historia Mapuche

Ante el proceso político abierto y en curso en el Wallmapu y Chile

Estamos ante un momento √ɬļnico. Se trata de discutir, pensar y accionar tras la autonom√ɬ≠a que venimos proponiendo desde el periodo dictatorial y que fue burlado por las pol√ɬ≠ticas indigenistas del neoliberalismo multicultural y sus pr√ɬ°cticas extractivistas post dictadura. Para ello el Estado chileno tiene que cambiar y el momento constituyente que ha creado el sacrificio y lucha de los pueblos tiene que quedar inscrito en el principal instrumento pol√ɬ≠tico, la Constituci√ɬ≥n.




I- Radiografía de un poder deslegitimado
El "Acuerdo por la Paz y una nueva constituci√ɬ≥n" busca reposicionar como representantes de los intereses del pueblo a quienes son parte del problema de gobernabilidad: los partidos pol√ɬ≠ticos, sus respectivos parlamentarios y el gobierno. Hablan desde un republicanismo que pone al centro el poner un salvavidas a la institucionalidad y el orden p√ɬļblico, sin hacerse cargo, y olvidando, las violaciones sistem√ɬ°ticas de los derechos humanos que impulsa el ejecutivo en coordinaci√ɬ≥n con el ej√ɬ©rcito y carabineros, cuesti√ɬ≥n que al no ser atendida se acrecienta en su crueldad y sistematicidad, como hemos presenciado este √ɬļltimo mes de noviembre en Chile y wallmapu.

Estos hechos demuestran que Pi√ɬĪera es un presidente que carece de legitimidad, no s√ɬ≥lo por haber sido escogido, en sus inicios, por la mitad de un cuarto del padr√ɬ≥n electoral potencial, sino tambi√ɬ©n por haber sacado a los militares y entregar su respaldo constante a la labor de una polic√ɬ≠a militarizada que no ha trepidado en descargar su furia contra la manifestaci√ɬ≥n pac√ɬ≠fica y los ciudadanos del pa√ɬ≠s. Existen muertos, mutilados/as, vejadas/os, violadas/os que no han tenido justicia, contenci√ɬ≥n, ni reparaci√ɬ≥n hasta hoy.

Es as√ɬ≠ como el representante del ejecutivo, como tambi√ɬ©n el conjunto de la clase pol√ɬ≠tica, se ha deslegitimado. Se ha podido demostrar que inmoralmente viven con privilegios, tr√ɬ°ficos de influencia, colusi√ɬ≥n y ahora √ɬļltimo, con una misi√ɬ≥n auto-impuesta de ser los salvadores por medio de acuerdos ("por la paz") que dejan fuera a los verdaderos protagonistas del estallido social: la ciudadan√ɬ≠a y los pueblos ind√ɬ≠genas habitamos el pa√ɬ≠s, los sujetos pol√ɬ≠ticos reales y leg√ɬ≠timos de este momento hist√ɬ≥rico.

El lenguaje del poder articula su argumentación en la mentada "Paz", la misma que escuchamos en lo que llaman la "pacificación de la Araucanía" como en la propaganda de la multigremial "paz en la araucanía". La paz vuelve en boca de quienes no trepidan en usar una fuerza brutal y desmedida en contra de quienes denuncian su precaria situación, reclaman o exigen derechos y se oponen a un orden segregador y desigual. La paz como parte de un discurso ideológico pretende la desmovilización en un contexto de Terrorismo de Estado, que hoy se encargan de confirmar las misiones internacionales de derechos humanos que visitan el país.

II- Los Pueblos como sujetos históricos y políticos
Como en otros momentos de la historia del pa√ɬ≠s la juventud ha cargado con la responsabilidad de promover los cambios, ellos est√ɬ°n en la "primera l√ɬ≠nea". Hacen tambalear e impugnan las viejas y anquilosadas estructuras de representaci√ɬ≥n y participaci√ɬ≥n en contextos de multiculturalismo neoliberal. Su actitud representa un cambio generacional que lo es tambi√ɬ©n en el discurso. La represi√ɬ≥n se ha dirigido contra todos los grupos sociales movilizados, sin embargo, se ensa√ɬĪa contra los j√ɬ≥venes chilenos como de los pueblos ind√ɬ≠genas, Mapuche principalmente. Estos portan identidades pol√ɬ≠ticas de resistencia que el poder pretende cercenar y transformar en identidades de sumisi√ɬ≥n. Su poder moral y su memoria ?que transcurre tambi√ɬ©n por tecnolog√ɬ≠as que son alternativas al monopolio de la comunicaci√ɬ≥n p√ɬļblica? pueden el d√ɬ≠a de ma√ɬĪana des balancear los equilibrios electorales a que la elite dirigente del pa√ɬ≠s nos habituaron. El poder teme, pero debe extenderles el derecho a voto que ellos sabr√ɬ°n cuando usar, voluntad y discernimiento no les falta.

El movimiento social chileno transversalmente se ha permeado de contenido simb√ɬ≥lico ind√ɬ≠gena. Las banderas representativas de los pueblos ind√ɬ≠genas (wenufoye, wipala, rapanui), las actitudes, est√ɬ©ticas e iconos que acompa√ɬĪan las defensas de los territorios, son culturas de resistencia que se traspasan, se apropian, circulan como aprendizajes fecundos de lucha que sabemos cuando estallaron, aunque no vislumbramos su culminaci√ɬ≥n. Este simbolismo y las potenciales alianzas del momento de inflexi√ɬ≥n constituyente que vive el pa√ɬ≠s debiera potenciar la discusi√ɬ≥n profunda y fraterna de temas estrat√ɬ©gicos para los pueblos como son la Autonom√ɬ≠a y Autodeterminaci√ɬ≥n, la Plurinacionalidad y la participaci√ɬ≥n pol√ɬ≠tica. Esto tambi√ɬ©n es un desaf√ɬ≠o del movimiento social, as√ɬ≠ como del movimiento mapuche en particular, pues, √ā¬ŅQu√ɬ© involucran estos conceptos? √ā¬ŅCu√ɬ°ntas visiones hay sobre ellos? √ā¬ŅC√ɬ≥mo evitamos una apropiaci√ɬ≥n discursiva e insustancial para no reproducir un neoindigenismo multiculturalista ahora constituyente?

La plurinacionalidad es transversal a los movimientos sociales detr√ɬ°s del estallido, va configur√ɬ°ndose en el imaginario, va adquiriendo peso hist√ɬ≥rico. Desde los mundos ind√ɬ≠genas se carga de significados y derechos relacionados a territorios, autonom√ɬ≠a y autodeterminaci√ɬ≥n. Los pueblos y sus memorias hoy impugnan las construcciones binarias y racistas de nacionalidad que negaron la diversidad ind√ɬ≠gena y act√ɬļan con xenofobia hacia ciertos inmigrantes. Comprendemos y alentamos los procesos de etnog√ɬ©nesis subyacentes en este despertar social que impugnan los √ɬ≥rdenes socio-raciales existentes y abren las compuertas del entendimiento de una conciencia social e hist√ɬ≥rica contra hegem√ɬ≥nica al estado-naci√ɬ≥n; contra la idea de una √ɬļnica naci√ɬ≥n.

La lucha contra la dictadura la dimos el conjunto de pueblos, sin embargo, bajo los posteriores gobiernos civiles y mientras los chilenos eran intermediados por una partidocracia que capitaliz√ɬ≥ su lucha, los pueblos ind√ɬ≠genas seguimos exigiendo nuestras tierras y derechos durante 30 a√ɬĪos al costo de enfrentar solos al poder. El aprendizaje salta a nuestra vista, se avanza y cambian los modelos impuestos (el dictatorial, el neoliberal) cuando los pueblos hacen alianzas, se unen y se comportan con empat√ɬ≠a, respeto y reconocimiento.

III- Alianzas para la Autodeterminación de los Pueblos
Una de las antesalas de este llamado estallido fue el fallido y frustrado intento de consulta indígena que hizo el gobierno respecto a la venta, arriendo y capitalización de nuestras tierras. El propósito de esta medida y del ?plan impulso? que implementa en la región demuestran el interés desmedido por dejarnos expuestos al mercado de tierras, y como atracción ?etnoturística?, mientras se fomenta la entrada de capitales nacionales (frutícolas, mineros, inmobiliarios, etc.) y extranjeros (energéticos, viales, TPP 11, etc.) que redundan en ganancias para un empresariado y una clase política indolente y expoliadora.

Todo esto hace ver que estamos ante un momento √ɬļnico. Se trata de discutir, pensar y accionar tras la autonom√ɬ≠a que venimos proponiendo desde el periodo dictatorial y que fue burlado por las pol√ɬ≠ticas indigenistas del neoliberalismo multicultural y sus pr√ɬ°cticas extractivistas (hidroel√ɬ©ctricas, plantaciones, privatizaciones del litoral, el subsuelo, etc., etc.) post dictadura. Para ello el Estado chileno tiene que cambiar y el momento constituyente que ha creado el sacrificio y lucha de los pueblos tiene que quedar inscrito en el principal instrumento pol√ɬ≠tico, la Constituci√ɬ≥n. Esto se logra en la medida que una Asamblea Constituyente sea plurinacional, como tambi√ɬ©n el que los propios pueblos ind√ɬ≠genas adoptemos una actitud constituyente. S√ɬ≥lo el di√ɬ°logo directo y fecundo entre pueblos basado en el respeto de nuestros derechos humanos nos volver√ɬ° la condici√ɬ≥n de sujetos en relaci√ɬ≥n (chengei√ɬĪ) y no la de objetos o zonas de sacrificio.

Si bien transitamos la primera parte de un ?ajuste estructural? de larga duraci√ɬ≥n, prestamos atenci√ɬ≥n cr√ɬ≠tica a quienes -para bien o para mal- definen nuestra ?inclusi√ɬ≥n?/exclusi√ɬ≥n en una ?convenci√ɬ≥n constituyente? tras la l√ɬ≥gica de lo que llaman ?cuotas para pueblos originarios?. Si bien este es un tema que ata√ɬĪe resolver a los propios pueblos, es bueno recordar hasta aqu√ɬ≠ que los proyectos constituyentes frustrados como los de Bachelet 2, la discusi√ɬ≥n de ?cuotas pol√ɬ≠ticas? en la listas partidarias y de ?esca√ɬĪos reservados? en el parlamento, el Ministerio Ind√ɬ≠gena, un Consejo de Pueblos Ind√ɬ≠genas; todos en calidad de proyectos discutidos solo entre la clase pol√ɬ≠tica sin resultados, se ubican en una l√ɬ≥gica tutelar que traspasa nuestros derechos y ejercicio de autodeterminaci√ɬ≥n (como la capacidad de decidir nuestro estatus pol√ɬ≠tico) a la elite chilena, la misma que impugnamos y que hoy est√ɬ° cuestionada por su propio pueblo.

La posibilidad de los cambios que se buscan pasan también por el acto de sumar, estrechar alianzas como en otros momentos de nuestra historia, con la diferencia que esta vez los chilenos no están mediados por representantes de una u otra tendencia política, se han zafado de los mismos y buscan entre fórmulas viejas (cabildos) y nuevas (asambleas constituyentes) otras relaciones de poder. También para los mismos mapuche se abre un escenario distinto en su relación con el Estado y la sociedad chilena. Los liderazgos personalistas, localistas y cooptados deben quedar a un lado para lograr representar y coordinar a la diversidad de sectores de los territorios históricos como de la diáspora.

Llamamos a los distintos liderazgos, territorios y organizaciones de nuestro pueblo naci√ɬ≥n a la unidad, a dar pasos estrat√ɬ©gicos en este momento y no quedarse en peque√ɬĪeces ni caudillismos. La indiferencia e inacci√ɬ≥n s√ɬ≥lo son expresi√ɬ≥n del paternalismo asistencialista con que nos ha tratado de adormecer el colonialismo. Requerimos actuar como cuerpo (ki√ɬĪewai√ɬĪ), discutir, acordar y movilizarnos. Ll√ɬ°mese traw√ɬľn, cabildo o asamblea popular, hay que estar, potenciar y promover todo aquello que nos una y acerque a nuestra liberaci√ɬ≥n. En ese camino nos vamos a encontrar.


Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

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