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2014-03-24 | Cultura | Mapuche

Sergio Villalobos:

El debate p煤blico acerca de la condici贸n del Mapuche

El siguiente art铆culo tiene como finalidad demostrar c贸mo las opiniones del historiador chileno Sergio Villalobos Rivera a la luz de la herencia del colonialismo y de la modernidad, no son otra cosa que la defensa de un modelo 煤nico de racionalidad, de inspiraci贸n euroc茅ntrica, racista y violenta. Para ello daremos cuenta de sus opiniones, las respuestas que provoca y los aliados que suma en defensa del sistema econ贸mico vigente y la negaci贸n del ind铆gena.


I. Introducci贸n
El siguiente art铆culo tiene como finalidad demostrar c贸mo las opiniones del historiador chileno Sergio Villalobos Rivera a la luz de la herencia del colonialismo y de la modernidad, no son otra cosa que la defensa de un modelo 煤nico de racionalidad, de inspiraci贸n euroc茅ntrica, racista y violenta. Para ello daremos cuenta de sus opiniones, las respuestas que provoca y los aliados que suma en defensa del sistema econ贸mico vigente y la negaci贸n del ind铆gena.

II. Escenario Te贸rico y Metodol贸gico
Si para Burke (1999) la funci贸n del historiador en la actualidad es recordar lo que las sociedades quieren olvidar, tal como lo hac铆a en la antig眉edad el recordador de deudas, nuestra funci贸n ser谩 la de mostrar c贸mo las caracterizaciones acerca del mapuche en Chile, gozan de una envidiable salud y vigencia.
En los a帽os ochenta del siglo pasado las ciencias sociales recib铆an con entusiasmo la obra de J眉rgen Habermas (1988) y su colonizaci贸n del mundo de la vida. Sin embargo, en opini贸n de Santiago Castro-G贸mez (1998) un importante aspecto escap贸 al agudo an谩lisis de Habermas, a saber, el rol que juega el conocimiento como herramienta al servicio de la consolidaci贸n de los sistemas abstractos. Hecho que nos sit煤a nuevamente frente al colonialismo o a la herencia del colonialismo territorial de la modernidad (Castro-G贸mez, 1998).
Pero como el formato de una revista no permite ahondar en las diferentes posturas que hoy dan cuenta de la problem谩tica ignorada por Habermas revisaremos de manera sucinta a algunos de sus protagonistas y sus ideas. En la actualidad, sabemos que el discurso de la modernidad desde donde emanan las cr铆ticas al colonialismo, se encuentra de una u otra forma vinculado a la racionalidad europea. Una de las voces m谩s claras al respecto es la de Gayatri Spivak (1994) y su afirmaci贸n acerca de lo dif铆cil que resulta para disciplinas como la sociolog铆a, la econom铆a y las ciencias pol铆ticas[1], escapar del 谩mbito en que son construidas, es decir desde la gram谩tica del colonialismo, esto 煤ltimo en sinton铆a con el franc茅s Derrida (1994). Homi Bhabha (1994) contribuye a esta discusi贸n con su cr铆tica a los mecanismos institucionales que producen representaciones del otro y su proyecci贸n como una entidad capaz de ser ocultada por un sinn煤mero de discursos de las ciencias sociales. Siguiendo con la misma discusi贸n, autores como Edward Said (1978) y Michel Foucault (1992) nos aportan estudios que muestran c贸mo las reglas que configuran la verdad de un discurso se construyen y son administradas por los grupos de poder. Otro hind煤 Ranajit Guha (1988) nos muestra que los saberes human铆sticos de la India funcionaron como estrategias de subalternizaci贸n[2] en manos de quienes dirig铆an su destino. Por su parte el estadounidense John Beverley (1990) al igual que los pensadores hind煤es, afirm贸 que la literatura fue una pr谩ctica en la formaci贸n human铆stica de las elites, que desde el siglo XIX impulsaron el proyecto neocolonialista del estado/naci贸n latinoamericano. Un poco m谩s al sur Walter Mignolo (1995, 1997) contribuye en esta discusi贸n con su cr铆tica acerca de qu茅 o qui茅nes definen cu谩les son los territorios de la verdad del conocimiento sobre Latinoam茅rica. Por su parte el uruguayo 脕ngel Rama (1994) argument贸 que las grandes ideolog铆as del siglo XIX -Liberalismo, Socialismo y Conservadurismo- en el contexto latinoamericano fueron monopolizadas por una elite letrada que desde siempre vivi贸 de espaldas a la realidad heterog茅nea de Am茅rica Latina. Son estos conocimientos, o 聭invenciones聮 como dir铆a O`Gorman (1993), los que han permitido que en Am茅rica se hayan construido verdades acerca de nosotros mismos sustentadas en mitos ilustrados, al punto de constituirse en una metaf铆sica que constituye el ser americano. Sin embargo, siguiendo los planteamientos de Guerra (2006) y desde una perspectiva latinoamericana, podemos decir adem谩s que la cr铆tica cultural nunca ha sido privilegio de los estudios culturales. Al contrario, en su desarrollo han evidenciado incapacidad para incorporarla, apostando por la repetici贸n y la reproducci贸n de dispositivos hegem贸nicos de traspaso de saberes (desde el centro a la periferia), o aboc谩ndose al estudio de los fen贸menos culturales desde una perspectiva emp铆rica, en donde el lenguaje actuar铆a como una barrera epistemol贸gica, que impide la propuesta de nuevos modelos de comprensi贸n de lo cultural y lo social en Latinoam茅rica. De igual manera resulta enmara帽ado entender desde los estudios poscoloniales, los que sit煤an al colonialismo en el norte europeo y occidental, que las nuevas respuestas provengan de un espacio fuera de la estructura social dominante[3] (sobretodo si el sitio de la enunciaci贸n de la cr铆tica poscolonial, se ubica en occidente y bajo el alero de sus elites culturales). Este debate, en todo caso, no puede ser entendido fuera de los marcos que impone la globalizaci贸n como principio estructurador[4]. Por lo anterior, dos autores adquieren relevancia, Enrique Dussel quien se帽ala a 1492 como el nacimiento de la Modernidad y la Falacia del Desarrollo (1994, 2000) y An铆bal Quijano y su concepto de Colonialidad (1992, 2000).
Tambi茅n en el 谩mbito latinoamericano podemos hacer referencia a Germ谩n Colmenares y su obra Convenciones contra la Cultura (2006) y el aporte de Florencia Mallon (2003) y su intento por acceder a las voces locales. Por todo lo anterior, entonces, es que estamos en condiciones de decir, que en la historia latinoamericana ha sido recurrente presentar los hechos hist贸ricos m谩s significativos secuencialmente, de manera que lo importante no es la naturaleza cultural de los hechos ni menos sus protagonistas. La construcci贸n lineal de este tipo de historia es aquella que prepara el escenario para el establecimiento del estado naci贸n y su ideolog铆a de indisolubilidad. Foucault (1992) nos se帽al贸 que cuando la historia se levanta al servicio de lo que sucede, es que se disuelve el an谩lisis de los acontecimientos en una continuidad lineal al movimiento teleol贸gico o de encadenamiento natural. En este escenario cabe la posibilidad de entender la actual presencia de los pueblos ind铆genas, como testarudeces de un sector minoritario de la sociedad chilena.
Dicho lo anterior y metodol贸gicamente, en este art铆culo se emplear谩 uno de los instrumentos utilizados por la historiograf铆a, espec铆ficamente 聯el an谩lisis del discurso聰 tal como lo plantea Ar贸stegui (2001), con el fin de desentra帽ar el significado de determinadas situaciones hist贸ricas. El discurso, en este sentido y siguiendo a Foucault, es m谩s que un conjunto de palabras para designar cosas, 聯son pr谩cticas que forman sistem谩ticamente los objetos de que hablan聰 (1970: 78). Por lo anterior se entiende entonces, que las categor铆as de an谩lisis con que se describe y caracteriza a lo ind铆gena se constituyen en una estrategia de poder, que permite interpretar, representar y recrear la identidad ind铆gena. Lo que interesa entonces es situar al historiador y su objeto de estudio a trav茅s de las circunstancias sociohist贸ricas que sostiene su producci贸n historiogr谩fica (White, 1992). De esta manera el lenguaje deja de ser un dispositivo neutral para convertirse en un factor que determina c贸mo es concebida y representada la realidad y por tanto la obra hist贸rica (White, 1992b).
Congruentemente con lo anterior, interesa interrogarse sobre qui茅nes elaboran estas construcciones simb贸licas y sus consecuencias en la construcci贸n de la identidad (Mart铆nez, 1999). Entonces, y con la ayuda de Hachim (2007), es que se intenta volver a las fuentes para que emerja un saber que ha sido marginado y que cuestione las insuficiencias de la cr铆tica. De esta forma, y con el aporte de Benjamin (2005) intentaremos dar cuenta del pasado ausente, aquel que inaugura la historia al momento de ser declarado vencido. Por ello es importante detenerse en el pasado ausente del presente y atender a los protagonistas en su af谩n de reparaci贸n por la violenta frustraci贸n de sus proyectos de vida. De modo que si se pone atenci贸n en aquellos hechos, discursos y relatos, que desecha la historia y sus historiadores, daremos cuenta de aquellas razones que, al entendimiento de Benjamin, se denominan como un estado permanente de excepci贸n en la historia. Si la excepci贸n es permanente, metodol贸gicamente entonces es pertinente analizarla, develarla, pues el olvido ha dejado de ser un componente impl铆cito, para convertirse en epicentro de un proyecto pol铆tico en donde los ind铆genas no tienen cabida, el proyecto de una naci贸n unificada y homog茅nea. Por tal raz贸n entonces es necesario volver a la pol茅mica acerca de la condici贸n del mapuche en los inicios del siglo XXI.

III. Villalobos, su historia.
Una de las primeras medidas impulsadas por Ricardo Lagos Escobar asumido como Presidente de la Rep煤blica fue convocar a diversos grupos sociales para que propusieran un conjunto de iniciativas a favor de los Pueblos Ind铆genas, destacando de entre ellas la creaci贸n de la Comisi贸n de Verdad Hist贸rica y Nuevo Trato. Pero la propuesta realizada por esta Comisi贸n no s贸lo fue recibida con escepticismo por las comunidades ind铆genas en conflicto, sino que tambi茅n lo fue por un grupo de intelectuales que representaban los grupos m谩s conservadores y tradicionales, a quienes no les convenc铆a el cambio de una historiograf铆a hispanista a una en donde los indios tuvieran mayor protagonismo. Uno de estos representantes fue Sergio Villalobos, quien desde que Lagos hizo p煤blicos sus deseos de responder a las demandas de los ind铆genas, a d铆as de haber asumido el gobierno, en senda carta al Mercurio de Santiago (2000) pon铆a en duda la identidad cultural y por ende reivindicativa de los beneficiados. Lo que Villalobos hizo no es otra cosa que, en t茅rminos de Dussel (2000), descalificar las demandas de los ind铆genas acus谩ndolas de resabios folcl贸ricos del pasado, que intentan imponer una l贸gica anti-moderna. As铆 el historiador se alinea con los fundamentos de la Modernidad (Dussel, 2000) y su praxis irracional de violencia. Bajo este prisma no es particularmente complejo observar en su carta lo siguiente:
-Su posici贸n euroc茅ntrica al afirmar que los conquistadores europeos son superiores a los mapuche.
-Esta superioridad oblig贸 al conquistador a someter al ind铆gena como exigencia moral.
-A trav茅s de la falacia desarrollista el modelo civilizatorio, impuesto violentamente por los conquistadores, es el europeo. Desconociendo el aporte de los mapuche en la conformaci贸n de la Naci贸n chilena.
-La guerra fue la consecuencia de una guerra justa en contra del mapuche que se neg贸 a seguir el modelo impuesto y a ceder sus territorios.
-Las v铆ctimas de esta guerra justa son el costo inevitable (el precio a pagar) por alcanzar el desarrollo.
-La Modernidad y su guerra de conquista la presenta como inocente de la muerte de los ind铆genas, la culpa es mejor buscarla en ellos mismos y en su actuar. Por ello su muerte no debe ser comprendida como un crimen sino como acto expiatorio de su condici贸n de b谩rbaros.
-Finalmente la condici贸n alcanzada por el ind铆gena justifica el dolor del proceso, por ello no es bueno volver una y otra vez sobre las huellas de sangre del pasado. El mestizo contempor谩neo es mucho mejor que el araucano del siglo XVI.
Por todo lo anterior Villalobos deja ver en su carta que lo que est谩 en juego es su comprensi贸n acerca de un modelo econ贸mico y un sistema de denominaci贸n construido sobre la base de la idea de raza[5] y que bajo el amparo de la colonialidad del poder[6] no es otra cosa que la vetusta discusi贸n, acerca de si los indios ten铆an alma o no. As铆, para Villalobos, la superioridad de los hispanos se justifica en relaci贸n a los grados de humanidad del conquistador, en comparaci贸n a los grados de barbarie del mapuche. Si bien es cierto en 1537 el Papa zanj贸 esta cuesti贸n declarando que los amerindios eran humanos[7], las contempor谩neas descalificaciones del historiador al amparo de los medios de comunicaci贸n que ex profeso le dieron cobertura, nos permite pensar que la incapacidad de ver en el ind铆gena un igual, est谩 arraigada en parte de la sociedad chilena actual.
A continuaci贸n conozcamos la carta del Premio Nacional de Historia: 聯En los 煤ltimos tiempos se ha hecho corriente hablar de derechos ancestrales para apoyar las demandas de los descendientes de araucanos. Sin embargo, 茅sa es s贸lo una verdad a medias, porque los antiguos ind铆genas de la Araucan铆a fueron protagonistas de su propia dominaci贸n.聰 (Villalobos, 2000). Con esta afirmaci贸n el historiador comenz贸 su argumentaci贸n cuya finalidad era desacreditar las demandas de los mapuche aduciendo que tanto los sujetos como sus supuestos derechos no exist铆an. El causante de tal desaparici贸n eran los propios mapuche, quienes en la din谩mica de la conquista terminaron subyugados por los bienes materiales y culturales del invasor a pesar de su lucha defensiva: 聯Por ese camino se produce una aproximaci贸n a la cultura del otro y se desarrolla el mestizaje f铆sico. El pueblo sometido cae en su propia trampa, origin谩ndose una realidad que nadie pens贸. Es lo que ocurri贸 y sigue ocurriendo en la Araucan铆a聰 (2000). En esta din谩mica expone Villalobos los invasores tambi茅n resultan favorecidos por los bienes materiales y culturales del invadido, claro est谩 que en menor medida. Toda vez que lo ofrecido por el europeo superaba enormemente a lo producido por el natural:
Cuando los guerreros araucanos vieron los caballos y se deslumbraron con las armas de acero, procuraron hacerse de ellas. El hierro les era desconocido y descubrieron su enorme utilidad; los espejos, cintas y baratijas eran novedosos y l煤cidos; pero el aguardiente y el vino fueron la mayor tentaci贸n, debido a su alto grado alcoh贸lico y duraci贸n, que los hac铆a muy superiores a la chicha. (2000).
En este dis铆mil intercambio de bienes lo que en un principio fueron robos con el correr del tiempo se transform贸 en un floreciente comercio. Este contacto trajo como consecuencia otro tipo de din谩micas, que con el correr del tiempo le fue dando el car谩cter de lo que hoy conocemos, seg煤n Villalobos, como araucano:
Inevitable fue el roce sexual, efectuado en gran escala durante las entradas del ej茅rcito, en los lavaderos de oro, en el trabajo de las encomiendas, en el contacto en estancias y puestos fronterizos y a causa de la presencia de cautivas en los levos. Tambi茅n la esclavitud de los araucanos, vigente durante parte del siglo XVII, contribuy贸 al mestizaje e igualmente la venta de mujeres y ni帽os practicada por los mismos naturales. (2000)
Esta situaci贸n se repiti贸 en toda la Araucan铆a. La aproximaci贸n cultural al dominador produjo un acelerado proceso de castellanizaci贸n y adopci贸n de la fe y la moral cat贸lica, la justicia, la monogamia y la condena de la homosexualidad que seg煤n el historiador era una pr谩ctica corriente: 聯Tempranamente algunas agrupaciones comenzaron a hablar el castellano y con el correr del tiempo se generaliz贸 su uso, aunque hubo comunidades o individuos recalcitrantes que a煤n pueden encontrarse como curiosidad.聰 (2000). Como resultado de lo anterior es que la paz fue el denominador com煤n de la vida fronteriza. Si alguien es culpable entonces de la derrota de los araucanos no es otro que los propios ind铆genas quienes por carecer de un frente com煤n sucumbieron ante europeos y chilenos:
Cada vez que un destacamento incursionaba en la Araucan铆a, era acompa帽ado por grandes conjuntos de indios de las cercan铆as del Biob铆o que marchaban contra sus hermanos de sangre para vengar agravios, satisfacer viejos odios y entregarse al pillaje. En el bot铆n figurar铆an mujeres, ni帽os y animales. Sol铆an constituir las avanzadas, eran buenos conocedores de los pasos, conoc铆an las triqui帽uelas de sus rivales, ayudaban a cruzar los r铆os, se empe帽aban como esp铆as, cuidaban de los caballos, procuraban agua, le帽a y alimentos. En la lucha se mostraban feroces, activos en la persecuci贸n e implacables para matar a los derrotados (2000).
Gracias a la decidida acci贸n de los denominados indios amigos es que se comprende como tan pocos hispanos y criollos pudieron dar cuenta de tantos naturales. Con el tiempo los vencedores organizaron a los indios amigos quienes poco a poco comenzaron a ser parte del ej茅rcito a cambio de un sueldo. Insiste Villalobos en que los propios ind铆genas formaban parte del aparato de dominaci贸n del extranjero, a cambio de las ventajas de la civilizaci贸n.
Es cierto que perdieron gran parte de sus tierras, empleadas fundamentalmente para la caza y la recolecci贸n, es decir, mal aprovechadas a ojos modernos; pero tambi茅n es cierto que pudieron incorporarse a la producci贸n agr铆cola y ganadera de mercado, intercambiando productos. Dispusieron de todo lo que aport贸 el europeo y el chileno: ganado vacuno, ovejuno y caballar, trigo, toda clase de 谩rboles frutales y hortalizas, herramientas y utensilios variados, arados de acero, ropas y calzado industriales y en los tiempos actuales muchas cosas m谩s (2000).
Que duda cabe entonces, nos dice Villalobos, que los araucanos renunciaron a sus derechos ancestrales, aceptaron la dominaci贸n y adapt谩ndose a ella hoy miran hacia el futuro. Instalada la controversia un grupo de cinco organizaciones mapuches de la regi贸n metropolitana, el 15 de noviembre del 2000, con el patrocinio de CONADI, demandar铆a al Premio Nacional de Historia por considerar que sus juicios acerca de ciertas costumbres mapuche (robo, homosexualidad y venganza), eran injuriosos y tergiversaban la cultura. Casi un a帽o m谩s tarde y ante el desinter茅s de las organizaciones por seguir prosperando en su acusaci贸n por injurias, el 33潞 juzgado del crimen de Santiago dictaminar铆a que los dichos de Villalobos por los medios de comunicaci贸n, no representaban un menoscabo en la honra ni un descr茅dito en la condici贸n 茅tnica de los querellantes[8]. Por el contrario, el juzgado consider贸 que lo realizado por Villalobos fue: 聯聟un an谩lisis hist贸rico en que no se evidencia 谩nimo de injurias ni animadversi贸n en contra de un grupo social u originario alguno聰, raz贸n por la cual no se configura el delito de injurias.聰 (El Mercurio, 2001).
Una vez conocido el fallo el historiador se declarar铆a conforme, pues ratifica que cualquier persona interesada en la historia puede utilizar los medios de comunicaci贸n, para emitir juicios con absoluta libertad sobre dicha materia. A todas luces lo relatado no es s贸lo un simple debate epistolar a trav茅s de un peri贸dico sobre la condici贸n de ser mapuche, lo que est谩 en juego y lo que revel贸 el contenido de las mismas, fue el avance de un sistema de pensamiento que a trav茅s de los mecanismos de inclusi贸n y asimilaci贸n, no es capaz de tolerar la diferencia, raz贸n por la cual modela la historia a su inter茅s para absorber la diferencia. Lo que sucedi贸 en el oto帽o del 2001 no fue otra cosa que una Historiker-Streit[9] seg煤n el historiador holand茅s Arij Ouweneel (2004) 聯Este no fue s贸lo un incidente acad茅mico, limitado a la audiencia de los diarios. En cierta manera, el debate se integr贸 a una disputa mucho mayor sobre el movimiento mapuche e incluso a la lucha en el sur de Chile聰 (2004: 150). Villalobos, desde esta perspectiva, lo que hace es considerar a los mapuche como un pueblo del pasado sin lugar en el presente chileno. Actitud inconfundible de quien se declara como heredero de la trayectoria occidental de la modernizaci贸n chilena y de la asimilaci贸n del mapuche como de su historia. En este imaginario occidente es el modelo a seguir, ya que la epistemolog铆a global se ha reservado el derecho de que s贸lo Europa es quien puede ofrecer las respuestas, y quienes se encuentran fuera de ella, quienes deben aceptarlas. Es as铆 que occidente ha impuesto los est谩ndares y las etiquetas clasificatorias, colonizando el mundo con ellas. A Villalobos, entonces, se le debe exigir que haga visible el origen de los argumentos y categor铆as que configuran su posici贸n, es decir, reconocer que los mapuche est谩n etiquetados discursivamente desde las primeras solicitudes de su esclavitud, pasando por la conquista de la Araucan铆a hasta los contempor谩neos esfuerzos de la administraci贸n de Ricardo Lagos por incorporarlos al desarrollo de la naci贸n chilena. Por lo anterior, la carta de Villalobos puede ser entendida como un indicador del fortalecimiento del modelo econ贸mico elegido por Lagos, y sus detractores como la voz que reclama por su exclusi贸n y la promesa que la participaci贸n de los ind铆genas en los mercados globales es posible bajo sus perspectivas de desarrollo. Est谩 claro que 茅sta no era la intenci贸n de Villalobos al enviar su carta a El Mercurio, su intenci贸n se revela al situar al historiador, al medio de comunicaci贸n que lo reproduce, y a los tribunales que lo exculpan como agentes locales de un modelo que pugna por silenciar al indio y beneficiarse de sus bienes.
Para ser justos con el historiador sus aseveraciones o juicios hist贸ricos como lo llam贸 la justicia chilena, no son comparables con las afirmaciones de Nolte (1995) y su aseveraci贸n que el holocausto jud铆o fue una reacci贸n exagerada de los nazis ante los cr铆menes bolcheviques. Sin embargo, el historiador raya en la par谩frasis al entender que la cuesti贸n de los araucanos es un tema del pasado.

IV. La respuesta de la otra historia posible.
Era de esperar una reacci贸n del mundo acad茅mico la que a trav茅s del mismo El Mercurio u otros, de preferencia Internet, le hicieron saber su desacuerdo. El soci贸logo Danilo Salcedo Vodnizza fue uno de los primeros en responder a las aseveraciones del historiador: 聯Como ciudadano y soci贸logo con formaci贸n hist贸rica, no puedo permanecer indiferente ante las aseveraciones contenidas en el art铆culo 聯Araucan铆a: Errores Ancestrales聰, del destacado historiador Sergio Villalobos, publicado en 聯El Mercurio聰 el 14 de mayo del a帽o en curso聰 (Salcedo, 2000). Lo primero que se帽ala el soci贸logo es que no puede pasar por alto la intenci贸n del historiador, de aseverar que la culpa de todos los males de los mapuche sean ellos mismos. Son sorprendentes adem谩s las aseveraciones con respecto a que los ind铆genas ca铆an rendidos al ver el acero y el agua ardiente y el vino de los conquistadores tan superior a la chicha de los nativos, toda vez que hasta el siglo XVIII no hay evidencia que los mapuches cultivaran en vi帽as al sur del BioB铆o los superiores mostos europeos. Claro est谩 que los mapuches, a帽os m谩s tarde, obtuvieron esa bebida alcoh贸lica a trav茅s del trueque o el comercio. El soci贸logo expone que le cuesta entender que quienes hablan mapudungun, poseen los rasgos f铆sicos y observan los ritos y costumbres mapuches, no lo sean. Pese al paso del tiempo y al inevitable mestizaje en la actualidad existe un pueblo mapuche que cuenta con el reconocimiento y el respeto de la comunidad internacional. Con curiosidad Salcedo le devuelve la pregunta a Villalobos 驴Donde est谩n los chilenos racialmente puros? Al hacer referencia a los errores ancestrales surge la pregunta 驴Cu谩les fueron estos errores? Villalobos en su carta afirma que se dejaron someter pues no presentaban un frente unido, que duda cabe que en esto 煤ltimo contribuyeron los caciques asalariados. Pero al igual que la anterior pregunta surge una nueva 驴Cu谩les fueron los errores de los espa帽oles y chilenos para que en la actualidad haya una etnia marginada y pobre? Pero esta pregunta no se la formula Villalobos, al parecer por ser obvia la respuesta, el despojo del que han sido v铆ctimas. El historiador en referencia, deforma la realidad pasada y presente del pueblo mapuche al asegurar que ellos mismos formaron parte del aparato de dominaci贸n por lo beneficios que les reportaba la civilizaci贸n. Si lo anterior fuese cierto no se comprende la actual pobreza de los ind铆genas. Salcedo afirma que pese a la influencia de la iglesia cat贸lica y protestante el pueblo mapuche a煤n mantiene una religiosidad distinta a la del conquistador, invasor y del usurpador. Cuando Villalobos argumenta que la moral cristiana impuso entre los ind铆genas la justicia, es leg铆timo preguntarse, nos dice Salcedo, 驴De d贸nde provienen las fuentes o estudios que avalan tal conclusi贸n? La misma pregunta surge al examinar su conclusi贸n acerca de la homosexualidad de los mapuche. Que aconsejable hubiese sido que Villalobos por un instante abandonase su history ficci贸n alimentada de la historia oficial para que en un recorrido por la Araucan铆a constatase los supuestos beneficios de la dominaci贸n. Contrariamente a lo expuesto por Villalobos el pueblo mapuche no ha renunciado a sus derechos ancestrales, deuda que reconocen quienes defienden el derecho de que todos los pueblos ind铆genas merecen el respeto para que se desarrollen seg煤n sus propios par谩metros culturales.
Por otra parte Marcos Vald茅s (2000), soci贸logo mapuche, coincide con su colega al afirmar que los mapuche no han renunciado a sus derechos ancestrales y que 茅stos permanecen vigentes en su imaginario como pueblo. Adem谩s agrega que los contenidos de su carta son de un car谩cter racista e hist贸ricamente incorrecto (2000) para fundamentar su afirmaci贸n se帽ala que la sugerencia de Villalobos sobre el 谩rea fronteriza dominada por los hispanos, es equivocada pues dichas fuerzas no ocuparon las tierras al sur del BioB铆o, como s铆 lo hizo el ej茅rcito chileno a partir de 1880 y luego de demostrar su poder铆o militar tras la Guerra del Pac铆fico. Es precisamente en contra de este poderoso adversario que cobra mayor relevancia la resistencia del pueblo mapuche. El soci贸logo finaliza su respuesta con una post data:
Si yo hubiera sido profesor del connotado historiador chileno y le hubiera pedido una monograf铆a respecto de la cuesti贸n mapuche, y me hubiera presentado el art铆culo suyo publicado en el Mercurio, yo lo hubiera reprobado, por poco riguroso, racista, poca capacidad cr铆tica y escaso sentido cient铆fico . (Vald茅s, 2000)
Jos茅 Marim谩n, cientista pol铆tico radicado en Estados Unidos fue otro de los que reaccionaron a la carta de Villalobos, al igual que los anteriores retractores del historiador, Jos茅 Marim谩n no acepta que se culpe a los mapuches de su miseria, de ser as铆 y gracias al mestizaje que defiende Villalobos, los actuales mapuches deber铆an mostrar grados de desarrollo en su calidad de vida iguales a los chilenos occidentalizados. Basta con ver las herramientas con que se mide la pobreza en Chile para darse cuenta que no es as铆. Los mapuche son los m谩s pobres entre los pobres de Chile. Marim谩n adem谩s rebate las a帽ejas concepciones de Villalobos acerca de culturas modernas y atrasadas desnudando que tras dichas afirmaciones se esconde el intento del historiador por restar legitimidad a las demandas actuales de los ind铆genas. Dicha actitud, dice Marim谩n es t铆pica de un colonizador nacionalista que s贸lo cree verdaderamente que su propia cultura es superior. Pero Villalobos no s贸lo quiere deslegitimar al ind铆gena, adem谩s se arroga el derecho de los mapuche de autodenominarse como lo estimen conveniente, olvidando que si tal denominaci贸n es controversial, dicha controversia es el resultado de la historia de colonizaci贸n que trastoc贸 la suya propia (Marim谩n, 2000). El cientista pol铆tico mapuche, concluir谩 en su extensa argumentaci贸n, que a partir del art铆culo de Villalobos son m谩s las voces a favor del ind铆gena que las que encontraron eco en las argumentaciones del historiador:
Finalmente, creo que el art铆culo de Villalobos no le ha hecho un gran favor a la reputaci贸n del intelecto y a la intelectualidad chilena. Su descripci贸n y explicaci贸n fantasiosa, racista y poco cient铆fica de un tema universalmente reconocido como fundamental en nuestro mundo contempor谩neo, como bumerang se vuelve contra 茅l. No ha sido la naci贸n mapuche m谩s da帽ada con el comentario de Villalobos, de lo que 茅l mismo comienza a experimentar a partir de su art铆culo (2000).
En medio de este Historiker-Streit llam贸 la atenci贸n que Gonzalo Vial Correa, abogado, historiador, ex ministro de educaci贸n durante la dictadura militar y columnista del diario La Segunda, desde donde semanalmente fustigaba las pol铆ticas concertacionistas a favor de los mapuche, se desmarcara de las aseveraciones de Villalobos. Como historiador a Vial Correa se le puede ubicar dentro de la escuela conservadora historiogr谩fica, de gran influencia en el pa铆s; dentro de la cual se puede nombrar a Jaime Eyzaguirre, Mario G贸ngora, Alberto Edwards y Francisco Encina. Aunque su producci贸n historiogr谩fica no ha sido tomada como modelo por j贸venes historiadores como si sucedi贸 con sus antecesores, cont贸 con un significativo n煤mero de adeptos y retractores, estos 煤ltimos le reprocharon el ser un historiador de trinchera y de escribir historia por encargo.[10]
La muerte de Gonzalo Vial Correa nos permite analizar y debatir la vinculaci贸n existente entre discurso historiogr谩fico y lucha pol铆tica por el pasado, el poder que da el control de 茅ste y por lo tanto, repensar (cr铆ticamente) nuestra transici贸n democr谩tica. Asimismo con su fallecimiento se apaga una parte de aquella vieja historiograf铆a marcada por lo f谩ctico, narraci贸n, erudici贸n, la 聯chismograf铆a聰, una historia acr铆tica con los grupos dominantes y poderes f谩cticos (Mons谩lvez, 2009).
Sin embargo en relaci贸n a las propuestas de reconocimiento por parte de la administraci贸n de Lagos se suma a las voces que reconocen como un acto de justicia tal reconocimiento. Dicha postura no deja de ser llamativa toda vez que Vial desde la tribuna que le ofrec铆a el peri贸dico vespertino La Segunda fue uno de los mayores detractores de las acciones de las comunidades mapuche por recuperar sus territorios a trav茅s de acciones de fuerza. Fue a trav茅s de Revista Perspectivas (Vial, 2000) del Departamento de Ingenier铆a Industrial de la Universidad de Chile, que Vial Correa nos hace saber su posici贸n en relaci贸n al Pueblo Mapuche. Foerster al respecto nos dice de Vial: 聯Un notable art铆culo, valiente y alejado de las ideas convencionales, del destacado historiador Gonzalo Vial nos muestra otra interpretaci贸n de reconocimiento, en el seno del Estado chileno, y de la 聭deuda hist贸rica.聰 (2001: 6). El valor de Vial radica en su reconocimiento expl铆cito a la deuda del Estado de Chile con los ind铆genas:
La noci贸n de que la sociedad chilena tiene una 聯deuda hist贸rica聰 con los mapuches corresponde plenamente a la realidad. Al fin y al cabo, eran los originales pobladores de la tierra y fueron tratados -en forma sucesiva por el Imperio espa帽ol y por la Rep煤blica- de una manera injusta y lesiva para su dignidad, intereses y cultura. (2000: 320)
Para comprender el origen de dicha deuda es necesario remontarse a la 茅poca de la colonia y en consecuencia los deudores no pueden ser individuos sino que todos los chilenos representados a su vez por el Estado. El pago de la deuda de la sociedad chilena, cree Vial debe consistir en la entrega de tierras cultivables, acompa帽ada de capacitaci贸n de manera que su tenencia se convierta en un medio sustentable de existencia en armon铆a con la naturaleza. Vial cree adem谩s que es necesario resolver el tipo de propiedad de la tierra, ya que 茅ste no constituir铆a el centro del problema sino que la Cultura. El pago de la deuda hist贸rica entonces para Vial es procurar las acciones que impidan la disoluci贸n de la cultura mapuche. Estas acciones deben ir m谩s all谩 que el conservarlas como una cosa muerta, permitir su desarrollo en concordancia con sus creencias de manera que se visualicen signos de vitalidad a trav茅s de la tierra, la lengua, la ense帽anza biling眉e, el arte. De no realizar dichas acciones la sociedad chilena se expone a que los ind铆genas asuman una identidad de desarraigo que como consecuencia dirigir谩 su resentimiento y frustraci贸n en contra de la sociedad chilena, es aqu铆 en donde reside el real problema o el verdadero temor del historiador, la violencia.
Porque el mapuche, sin que nos di茅semos cuenta, ha ido adoptando instintivamente la 煤nica pol铆tica que pod铆a salvarlo de nosotros: crecer, aumentar en n煤mero de manera impresionante (聟). As铆, nuevamente, el formidable estratega ha derrotado, merecidamente al huinca. De ambos depende que la victoria num茅rica del mapuche se canalice positivamente o negativamente para el Chile de Todos. (Vial, 2000: 329)
Con este temor Vial se alinea con los sectores conservadores del pa铆s que desde siempre han visto en el mapuche, el desorden, la ant铆poda de la civilizaci贸n, el b谩rbaro al cual hay que guiar por el buen y recto camino. Por ello creer que con su reconocimiento de la deuda hist贸rica nos encontramos con un indigenista es un error. Los temores del historiador finalmente terminaron prevaleciendo por sobre el acto de justicia. Es aqu铆 entonces que Vial asume las afirmaciones de Bengoa, cuando dice que el origen de los mapuches modernos hay que buscarlos en la nostalgia y el desarraigo en que caen sumidos, luego de ser derrotados por el ej茅rcito chileno y obligados a vivir en reducciones. 聯Se originan sin duda los odios primordiales聰 (Bengoa, 1999: 16). Si es el temor lo que motiva el reconocimiento de Vial, es este mismo temor el que clausura la posibilidad de hacer part铆cipe al mapuche de su devenir como Pueblo
No le veo utilidad ni motivo a la autonom铆a pol铆tica del mapuche, s贸lo aplicable -por lo dem谩s- al grupo minoritario que a煤n vive de la tierra. S铆, a la autonom铆a o semiautonom铆a en la gesti贸n de su cultura y temas relacionados; en la justicia relativa a la tierra y a los conflictos intra-mapuches, y en los problemas locales. (2000: 327)
Por lo anterior y con su reconocimiento de la deuda hist贸rica y su manifiesto temor por el resentimiento del mapuche, Vial Correa como historiador le niega al mapuche la posibilidad de la argumentaci贸n y de una mejor comprensi贸n de su alteridad, al entenderlo s贸lo como el enemigo cuyo actuar es motivado por juicios y prejuicios alimentados por una historiograf铆a en donde los ind铆genas a煤n no alcanzan la categor铆a de sujeto de derechos (V谩zquez, 2008).
En este escenario Sergio Villalobos con su carta asume el rol de portavoz de un sector de la sociedad chilena, que ya sea por desconocimiento, racismos o intereses economicistas siguen viendo a los ind铆genas como enemigos de la sociedad, y en sus discursos es posible encontrar vigente los antiguos argumentos que justifican la Justis Belli causis apud Indos, y la contempor谩nea sospecha acerca de su humanidad e incapacidad de alcanzar el buen gobierno. Sin duda que al Premio Nacional de Historia no se le puede acusar de desconocimiento acerca de lo que plantea, tal vez de no comprender la ret贸rica de los estudios subalternos, tal vez[11]. Sin embargo, s铆 se le puede reprochar el alinearse con los grupos de poder, que ven en los territorios ocupados por los ind铆genas un obst谩culo a vencer en su af谩n por acceder a los recursos naturales, que demanda el modelo econ贸mico instaurado por la dictadura militar, matizado por los gobiernos de la Concertaci贸n y profundizados por el actual gobierno.

V. Mantener la sospecha, esa fue la consigna.
De esta manera la batalla por la sospecha acerca de la humanidad del ind铆gena oblig贸 a la sociedad chilena a tomar partido, no fueron pocos quienes decidieron mantener su sospecha. Estos 煤ltimos aprovecharon la oportunidad para alinearse en contra de las propuestas de la administraci贸n Lagos. Un buen ejemplo de los argumentos esgrimidos por los sectores antiind铆genas, lo podemos encontrar en la pol茅mica en que se vio envuelto Felipe Larrain[12], al negarse a firmar el informe final de la Comisi贸n de Verdad Hist贸rica y Nuevo Trato. El comisionado Felipe Larrain desde la privilegiada vitrina del Centro de Estudios P煤blicos (CEP), instituci贸n ligada a la derecha econ贸mica del pa铆s, se mostr贸 contrario a las propuestas de la Comisi贸n por considerar que estas propend铆an a la separaci贸n m谩s que a la integraci贸n, al inmovilismo m谩s que al progreso, al conflicto m谩s que a la pacificaci贸n, a la pobreza m谩s que al desarrollo.
El texto establece una serie de propuestas de derechos colectivos, territoriales y pol铆ticos que en suma parecen exagerados y algunos inconvenientes para esta relaci贸n de nuevo trato. 脡stas pueden primero generar un sentimiento de expectativas frustradas (es imposible que se pueda satisfacer todo lo que se plantea); y segundo, los planteamientos vienen sin ninguna consideraci贸n de la cantidad de recursos y efectos que ellos involucran. (Larra铆n, 2003: 15)
Por lo que propuso pol铆ticas que permitieran que los ind铆genas se integraran al desarrollo de Chile con respeto a su identidad, claro est谩, una identidad ya no ligada a la tierra y sus recursos naturales, como lo planteaba el informe de la comisi贸n. Otro acad茅mico que se sum贸 a lo ya planteado fue Sebastian Donoso[13], profesor de derecho de la Pontificia Universidad Cat贸lica quien desde la vitrina de El Mercurio de Santiago acusaba al gobierno de Lagos de aplicar pol铆ticas ortodoxas que ya hab铆an sido aplicadas en otros pa铆ses con resultados desastrosos: 聯Cuando juntas un 茅nfasis en la transferencia de recursos p煤blicos y un esquema de protecci贸n de tierras tienes el caldo de cultivo para perpetuar la pobreza y dependencia聰 (El Mercurio, 2003). Sin embargo, sus juicios m谩s cr铆ticos los dirigi贸 en contra de un grupo de ind铆genas, que desde la ortodoxia de su formaci贸n anglosajona y sus contactos con organismos internacionales, presionan al gobierno para responder a las demandas de los ind铆genas. Curioso esto 煤ltimo toda vez que el abogado exhibe en su curriculum un post grado obtenido en London School of Economics. Otras de la voces en contra de lo propuesto por la comisi贸n fue la del abogado Jos茅 Agust铆n Figueroa; quien como ex ministro de la administraci贸n Aylwin, miembro del tribunal constitucional y due帽o de varios predios en conflicto con los mapuche, aseguraba que la pol铆tica de entrega de tierras del gobierno a los mapuches es un craso error, ya que estos no son agricultores y que la entrega de tierras incentiva la violencia. Al respecto al ser consultado por la pol铆tica represiva de Estado y que esta recordaba la 茅poca de la pacificaci贸n, Figueroa respondi贸 que en algunas cartas, Cornelio Saavedra se帽al贸 que durante la pacificaci贸n gast贸 m谩s en agua ardiente que en p贸lvora, ante la insistencia del periodista en aclarar esto 煤ltimo, explic贸:
Por esa v铆a fue definitivamente m谩s simple. Esto de enviciarlos tambi茅n es relativo, porque los mapuches desde siempre han consumido alcohol. Ten铆an bebidas alcoh贸licas dentro de su cultura. Efectivamente, el alcoholismo estuvo muy presente y sigue muy presente en el pueblo mapuche, y es una preocupaci贸n seria. (El Mercurio, 2003)
Adem谩s plante贸 que la pol铆tica de restituci贸n de tierras planteada por el gobierno introduc铆a una incertidumbre jur铆dica en lo referido a los t铆tulos de dominio de las tierras demandadas:
Es un grav铆simo error. Ello trae como consecuencia grandes expectativas de pretendidas reivindicaciones ancestrales. Adem谩s genera una inseguridad jur铆dica que es incompatible con el desarrollo econ贸mico. Si a eso se agrega, como lo postula el informe, la existencia de mecanismos de posibles expropiaciones, se puede provocar un enorme desaliento que atenta contra el desarrollo integral de la zona, que es, en definitiva, la respuesta razonable y positiva a la situaci贸n de pobreza. (El Mercurio, 2003b)
Agregando adem谩s que en la medida que el gobierno sea capaz de incorporar las tierras de los ind铆genas en el circuito comercial, se avanzar谩 en el progreso de la etnia. Manifest谩ndose finalmente contrario a la representaci贸n parlamentaria de los ind铆genas, pues en su comprensi贸n esto 煤ltimo romper铆a el principio fundamental de la democracia chilena: un hombre un voto. De esta manera y al igual que en el pasado los grupos antimapuche hicieron uso privilegiado de la tribuna period铆stica[14], que les ofrec铆a El Mercurio y su cadena de medios regionales, con la clara intenci贸n de poner t茅rmino a los fr谩giles e insuficientes esfuerzos de la administraci贸n Lagos por restituir territorios demandados (Aylwin, 2006). En esta sem谩ntica en contra del ind铆gena, la cadena period铆stica citada cumple con el rol de configurar una realidad, en donde el mapuche es presentado como el agresor, de manera de desacreditar la demanda ind铆gena vincul谩ndola con hechos de agitaci贸n subversiva. En la tarea de producir discursos noticiosos en contra del ind铆gena El Mercurio no estuvo solo. Cual caja de resonancia que aliment贸 la l铆nea editorial del peri贸dico el instituto Libertad y Desarrollo a trav茅s de sus Informes Sociales, fue un activo colaborador al entregar la opini贸n acad茅mica de cientistas sociales vinculados con la derecha empresarial del pa铆s, una argumentaci贸n m谩s rigurosa en t茅rminos de lograr el mismo efecto que el peri贸dico, desacreditar la demanda ind铆gena, recurriendo para ello al a帽ejo discurso de la inferioridad del ind铆gena y desde su posici贸n privilegiada, como grupo de presi贸n al gobierno de Ricardo Lagos para que 茅ste no avanzara en su compromiso de profundizar los derechos pol铆ticos, econ贸micos y culturales de los pueblos ind铆genas. Conceptos que en la l贸gica discursiva de los grupos antiind铆genas representaban, el debilitamiento de los pilares de la naci贸n monocultural y unitaria que defend铆an. Pero el rol de Libertad y Desarrollo y sus cajas de resonancias ser谩n objetos de otros art铆culos y de otras cuentas que recordar.

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________________________________________
[1] Adem谩s de la historia, dir铆a yo.
[2] Usando la terminolog铆a de Spivak entenderemos la subalternizaci贸n como la acci贸n de representar a otros desde una posici贸n de poder. Desde esta posici贸n lo que logra la historiograf铆a, por ejemplo, no es otra cosa que el ocultamiento o el 聯silenciamiento聰 del subalterno quien termina aplastado por un sinn煤mero de representaciones de lo que es. O mejor dicho lo que otros dicen que es. El t茅rmino 聯subalterno聰 procede de las Notas desde la prisi贸n de Antonio Gramsci (1981) para referirse a las clases subalternas, especialmente al proletariado rural. El grupo de estudios subalternos de Ranajit Guha (Subaltern studies group) lo utiliz贸 desde los a帽os ochenta para designar las clases rurales en la India.
[3] Seg煤n la idea del 聯tercer espacio聰 de Bhabha (1994)
[4] Ver Chakrabarty. (s.f)
[5] No me refiero en exclusivo a su significaci贸n del siglo XVI, tampoco al concepto biologicista del siglo XIX y sus taxonom铆as, sino a grados de humanidad de los sujetos colonizados y esclavizados en 脕frica y Am茅rica, o mejor dicho: 聯se trata de una actitud caracterizada por una sospecha permanente聰. (Maldonado-Torres, 2007:133.)
[6] La colonialidad se refiere a un patr贸n de poder que emergi贸 como resultado del colonialismo moderno, pero que en vez de estar limitado a una relaci贸n formal de poder entre dos pueblos o naciones, m谩s bien se refiere a la forma como el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre s铆, a trav茅s del mercado capitalista mundial y de la idea de raza. (Quijano, 2001)
[7] Desde entonces, en las relaciones intersubjetivas y en las pr谩cticas sociales del poder, qued贸 formada, de una parte la idea de que los no-europeos tienen una estructura biol贸gica, no solamente diferente de la de los europeos, sino, sobre todo, perteneciente a un tipo o a un nivel 聯inferior聰. (Quijano, 1992.: 167)
[8] Un grupo de cinco agrupaciones de recalcitrantes al conocer la carta del historiador entablaron una demanda por injurias. Demanda que el 25 de septiembre del 2001 en opini贸n del 33 juzgado del crimen de Santiago 聯consider贸 que la reproducci贸n de los dichos de Villalobos en los medios de comunicaci贸n 聯no importan un menoscabo a la honra ni un descr茅dito de la etnia representada por los querellantes, sino a un an谩lisis hist贸rico en que no se evidencia 谩nimo de injurias ni animadversi贸n en contra de un grupo social u originario alguno聰, raz贸n por la cual no se configura el delito de injurias聰. (El Mercurio, 2001)
[9] T茅rmino utilizado en los debates p煤blicos acerca del Holocausto Jud铆o en Alemania durante los a帽os 80 y cuyos mayores representantes son el historiador Ernst Nolte y el soci贸logo J眉rgen Habermas.
[10]. Un buen ejemplo de escribir por encargo es el texto solicitado por Ricardo Claro, Vial Correa, Gonzalo et. al (1997). Adem谩s de los textos sobre Agust铆n Edwards y Arturo Prat. M谩s sobre este punto ver; Grez Toso, Sergio y Gabriel Salazar Vergara, comp. (1999); Illanes, Mar铆a Ang茅lica (2002).
[11] A Villalobos la historia contempor谩nea le resulta incomprensible 聯por las categor铆as que se manejan y la forma de expresarse聟 [por] la construcci贸n de la frase, el lenguaje para iniciado y el discurrir por lo abstracto de lo m谩s abstracto聟 Avanzo a raz贸n de cuatro p谩ginas por hora y temo que el esfuerzo me deje exhausto聰. Ver: Illanes, Mar铆a Ang茅lica, et al. (1999: 271)
[12] Junto a otros investigadores del Centro de Estudios P煤blicos y en su calidad de economista represent贸 la voz de los empresarios al interior de la comisi贸n. En la actualidad Larrain B. es Ministro de Hacienda del gobierno de Sebastian Pi帽era E.
[13] Sebastian Donoso fue Coordinador de Asuntos Ind铆genas del Ministerio Secretar铆a General de la Presidencia del Gobierno de Sebastian Pi帽era E.
[14] Ver Bengoa (1999); Foerster, Rolf y Jorge Vergara (2000, 2002); Saavedra, Alejandro (2002)

Por Claudio Millacura Salas. Doctor en Historia, menci贸n Etnohistoria de la Universidad de Chile. | 21/03/2014
Fuente: http://eldesconcierto.cl/sergio-villalobos-el-debate-publico-acerca-de-la-condicion-del-mapuche/

Por Millacura Salas, C. | Fuente: Centro de Documentaci髇 Mapuche, 製ke Mapu

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La condici贸n de colonialidad no s贸lo configura en el colonizado la idealizaci贸n 聯natural聰 del color, sentir, hacer y pensar del colonizador, sino que instala dispositivos nefastos en las estructuras psicol贸gicas m谩s profundas del primero que irremediablemente lo convierten en un ser creyente que diviniza al segundo. Por tanto, para 茅l o la colonizada, las condiciones de subordinaci贸n/despojo no s贸lo son vistas como 聯realidades normales聰, sino que son asumidas con gratitud como una 聯benevolencia聰 del colonizador. Quiz谩s por ello, no es com煤n preguntarse sobre la benignidad del hist贸rico legado colonial permanente que comenz贸 hace 524 a帽os, en Abya Yala.
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2020-01-30

Historia, colonialismo y resistencia desde el pa铆s Mapuche

Ta i帽 fijke xipa rakizuameluw眉n.

Acceso libre al libro Ta i帽 fijke xipa rakizuameluw眉n: Historia, colonialismo y resistencia desde el pa铆s Mapuche. Temuco: Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2012. Descarga
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2020-02-01

Centro de Documentaci贸n Mapuche 脩uke Mapu

Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)

Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo. Nota: Estos documentos pertenece al patrimonio cultural comun, por lo que puede ser utilizado y reproducidos libremente. Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)
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2020-02-02

Publicaci贸n sobre la cultura, sociedad y pol铆tica de los pueblos originarios.

El peri贸dico Pukara

El Peri贸dico Pukara quiere ser un baluarte en el lucha de ideas, en el combate de principios, en la guerra conceptual, de an谩lisis, de informaci贸n e investigaci贸n que libran los pueblos ind铆genas contra el ocupante colonialista. El peri贸dico Pukara es una publicaci贸n mensual sobre la cultura, sociedad y pol铆tica de los pueblos originarios. Periodico Pukara
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2020-02-02

La convocatoria se encuentra abierta todo el a帽o.

Corpus revista de divulgaci贸n, an谩lisis sobre la historia o etnograf铆a de los pueblos originarios

Corpus es una revista de divulgaci贸n, an谩lisis y cr铆tica de fuentes in茅ditas o desconocidas sobre la historia o etnograf铆a de los pueblos originarios y campesinos, y de discusi贸n en torno a raza, etnicidad y otras formas de alteridad social y pol铆tica en el continente americano.
La convocatoria se encuentra abierta todo el a帽o para publicar, compartir y desclasificar los materiales o fuentes de informaci贸n.
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2020-02-02

Manual completo en formato PDF para consulta o descarga :

Manual para defender los derechos de los pueblos ind铆genas

El objetivo de este manual es contribuir, con un instrumento pr谩ctico, a la labor que realizan personas, pueblos ind铆genas y organizaciones dedicadas a proteger y gestionar a favor de los derechos de los pueblos ind铆genas.
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2020-02-02

ONU Foro permanente de los pueblos indigenas

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2020-02-03

La expansi贸n de la cultura occidental y la subordinaci贸n de la mujer

La conmovedora historia de la mujer objeto occidental

El uso del cuerpo de la mujer en publicidad es violencia simb贸lica, muy evidente y perceptible. La subordinaci贸n sexual de la mujer en la promoci贸n de ventas es un elemento clave en las campa帽as de marketing que la exponen como mercanc铆a, y objeto sexual. A la mujer occidental en los spots comerciales se le presenta sin cualidades y habilidades intelectuales y se le reduce en un objeto de satisfacci贸n de necesidad biol贸gica del hombre occidental. Mire el video:
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2020-02-13

Programa Radial Mapuche

Wixage Anai espacio para la expresion Mapuce

Pe帽i, lamgen es importante que usted pueda sumar su apoyo a esta labor de comunicaci贸n que hace 21 a帽os se realiza, asistiendo a los encuentros que convocamos u otras iniciativas. Correo electr贸nico: wixageanai.radio@gmail.com Telefono: 92246211
escuchar aqu铆:
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2020-02-25

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO

Colecci贸n Antolog铆as del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribe帽o

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2020-02-25

Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

El Correo de la UNESCO

Disponible en l铆nea desde marzo de 2006, El Correo se adapta a las necesidades de sus lectores diseminados por el mundo entero: su publicaci贸n electr贸nica en formato PDF, en las seis lenguas oficiales de la Organizaci贸n (谩rabe, chino, espa帽ol, franc茅s, ingl茅s y ruso), as铆 como en esperanto y en portugu茅s, va acompa帽ada de una edici贸n impresa con un n煤mero de ejemplares reducido. Descarga los 煤ltimos n煤meros -->
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2020-02-26

Russell Means

Por qu茅 no soy ni capitalista, ni marxista

聯La 煤nica forma posible de comenzar un discurso de este tipo es afirmar que detesto escribir. El proceso en s铆 mismo representa el concepto europeo de pensamiento 聯leg铆timo聰. Lo que est谩 escrito tiene una importancia que se le niega a lo hablado. Mi cultura, la cultura Lakota, cuenta con una tradici贸n oral, por lo que normalmente rechazo imposici贸n de una abstracci贸n sobre la relaci贸n oral de un pueblo.la escritura. Es uno de los caminos del mundo blanco para la destrucci贸n de las culturas de los pueblos no europeos, la
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2020-10-13

El 12 de octubre, Latinoam茅rica se viste de ind铆gena (con orgullo)

Son muchos los pa铆ses sudamericanos que han cambiado el nombre y el motivo de la festividad del conocido como D铆a de la Raza para olvidar la colonizaci贸n y conmemorar a los ca铆dos ind铆genas.
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La Realidad Mapuche en Youtube


Benetton y los mapuche


¿Qué es la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas?


Aprenda Mapunzugun, el idioma Mapuche, via Internet: comprenda el contexto sociocultural- linguístico e interétnico del Pueblo Mapuche.