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2019-12-08 | Antecedentes | Chileno

La profunda derechización de la Concertación

Ya a fines de los 90, diversos l√ɬ≠deres concertacionistas se permit√ɬ≠an expresar p√ɬļblicamente su adhesi√ɬ≥n al neoliberalismo. Especialmente ilustrativos fueron los casos del destacado intelectual PPD, Eugenio Tironi y Alejandro Foxley. La aceptaci√ɬ≥n del veto de la derecha para impedir una Constituci√ɬ≥n que refleje la opini√ɬ≥n mayoritaria de los chileno, va unida a una total carencia de autocr√ɬ≠tica por haber consolidado dicho modelo, no podemos m√ɬ°s que concluir que la profunda derechizaci√ɬ≥n del liderazgo de la ex Concertaci√ɬ≥n puede perfectamente continuar, con la pol√ɬ≠tica de los ?consensos? que le permitieron consolidar el ?modelo chileno?. Y con la misma l√ɬ≥gica con que le regal√ɬ≥ a la derecha, en 1989, la mayor√ɬ≠a parlamentaria, hoy, en 2019, se apresta a regalarle el poder de veto en la elaboraci√ɬ≥n de una √ā¬Ņnueva? Constituci√ɬ≥n.




Y, si la aceptaci√ɬ≥n del veto de la derecha para impedir una Constituci√ɬ≥n que refleje la opini√ɬ≥n mayoritaria de los chilenos en orden a sustituir el modelo de sociedad legado por la dictadura, va unida a una total carencia de autocr√ɬ≠tica por haber consolidado dicho modelo, no podemos m√ɬ°s que concluir que la profunda derechizaci√ɬ≥n del liderazgo de la ex Concertaci√ɬ≥n contin√ɬļa plenamente vigente y que puede perfectamente continuar, con la pol√ɬ≠tica de los "consensos" que le permitieron consolidar el "modelo chileno". Y con la misma l√ɬ≥gica con que le regal√ɬ≥ a la derecha, en 1989, la mayor√ɬ≠a parlamentaria, hoy, en 2019, se apresta a regalarle el poder de veto en la elaboraci√ɬ≥n de una √ā¬Ņnueva? Constituci√ɬ≥n.

La aceptación del veto de la derecha por parte de la ex Concertación "a través del aberrante quórum de 2/3 para aprobar una nueva Constitución- no nos debiese sorprender, a la luz del profundo proceso de derechización experi-mentado por el liderazgo de dicho conglomerado político desde fines de los 80.

En efecto, como lo reconoci√ɬ≥ en 1997 con toda crudeza Edgardo Boeninger, el principal ministro de Aylwin (Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad; Edit. Andr√ɬ©s Bello, Santiago), el liderazgo concertacionista experiment√ɬ≥ a fines de los 80 una "convergencia" con el pensamiento econ√ɬ≥mico de la derecha, "convergencia que pol√ɬ≠ticamente el conglomerado opositor no estaba en condiciones de reconocer" (Ibid.; p. 369) y que "la incorporaci√ɬ≥n de concepciones econ√ɬ≥micas m√ɬ°s liberales a las propuestas de la Concertaci√ɬ≥n, se vio facilitada por la naturaleza del proceso pol√ɬ≠tico en dicho per√ɬ≠odo, de car√ɬ°cter notoriamente cupular, limitado a n√ɬļcleos peque√ɬĪos de dirigentes que actuaban con considerable libertad en un entorno de fuerte respaldo de adherentes y simpatizantes" (Ibid.; pp. 369-70).

Lo anterior explica una de las acciones m√ɬ°s ins√ɬ≥litas en la historia pol√ɬ≠tica de la humanidad: el deseo de una coalici√ɬ≥n pol√ɬ≠tica de tener minor√ɬ≠a parlamentaria en lugar de mayor√ɬ≠a. De este modo, la Concertaci√ɬ≥n "a trav√ɬ©s del acuerdo de reformas constitucionales concordado con Pinochet a mediados de 1989- √ā¬°le regal√ɬ≥ a la futura oposici√ɬ≥n de derecha la mayor√ɬ≠a parlamentaria que habr√ɬ≠a tenido segura de mantenerse el texto original de la Constituci√ɬ≥n del 80! En efecto, pensando obviamente en que Pinochet ser√ɬ≠a ratificado como presidente en 1988 y teniendo en cuenta la hist√ɬ≥rica minor√ɬ≠a electoral de la derecha, la Constituci√ɬ≥n estipulaba que el Gobierno a establecerse en 1990 tendr√ɬ≠a mayor√ɬ≠a parlamentaria con la mayor√ɬ≠a absoluta en una c√ɬ°mara y un tercio de la otra. Y en ese contexto, Pinochet habr√ɬ≠a tenido el tercio de los diputados -m√ɬ°s que asegurado con el sistema electoral binominal- y mayor√ɬ≠a en el Senado, gracias a los senadores designados.

Como Pinochet perdi√ɬ≥ el plebiscito de 1988, dicho prospecto le iba a ser plenamente favorable al inminente Presidente, Patricio Aylwin, y a la Concertaci√ɬ≥n. Esta iba a tener, naturalmente, la mayor√ɬ≠a en la C√ɬ°mara de Diputados e iba a alcanzar de todas maneras el tercio del Senado, pese a los senadores designados. Esto √ɬļltimo, dado que el Senado original estaba compuesto por 26 senadores electos (dos por cada una de las entonces 13 regiones) y 9 designados, es decir, 35 senadores. El tercio de 35 es 12 y la Concertaci√ɬ≥n ten√ɬ≠a completamente asegurado elegir al menos uno en cada regi√ɬ≥n, es decir, 13. Sin embargo, en el "paquete" de 54 reformas del 89 se incluy√ɬ≥ solapadamente una que sub√ɬ≠a los qu√ɬ≥rums a mayor√ɬ≠a absoluta en ambas c√ɬ°maras -hecho que, hasta el d√ɬ≠a de hoy, la generalidad de la poblaci√ɬ≥n chilena ignora- manteniendo los senadores designados, con lo cual el evidente efecto pr√ɬ°ctico iba a ser que la Concertaci√ɬ≥n perder√ɬ≠a su mayor√ɬ≠a parlamentaria.

La explicaci√ɬ≥n de este acto, aparentemente demencial, la encontramos perfectamente razonable con el reconocimiento posterior que hizo Boeninger: que la Concertaci√ɬ≥n hab√ɬ≠a llegado a una convergencia con la derecha que pol√ɬ≠ticamente no estaba en condiciones de reconocer. Por lo que, si hubiese tenido mayor√ɬ≠a parlamentaria no habr√ɬ≠a tenido excusas v√ɬ°lidas para no cumplir con sus bases los compromisos program√ɬ°ticos de transformaci√ɬ≥n del sistema neoliberal heredado de Pinochet. Como no la tuvo, en los a√ɬĪos 90 pudo recurrir siempre al argumento de que no ten√ɬ≠a las mayor√ɬ≠as parlamentarias para hacerlo. Lo que era cierto, √ā¬°pero ocultando decir que no la ten√ɬ≠a porque la hab√ɬ≠a regalado!

De tal manera que a lo largo de los 90 le fue pol√ɬ≠ticamente posible al liderazgo de la Concertaci√ɬ≥n ir legitimando, consolidando y "perfeccionando" poco a poco el modelo y las estructuras econ√ɬ≥mico-sociales impuestas por la dictadura. Ello, adem√ɬ°s, pudo hacerlo m√ɬ°s f√ɬ°cil dado el contexto econ√ɬ≥mico internacional favorable y la gran afluencia de capital extranjero, que permiti√ɬ≥ hasta 1998 un extraordinario crecimiento de la econom√ɬ≠a, con el consiguiente "chorreo" y disminuci√ɬ≥n significativa de los niveles de pobreza. De este modo, se consolidaron todas las estructuras y pol√ɬ≠ticas econ√ɬ≥mico-sociales que dej√ɬ≥ en herencia Pinochet: El Plan Laboral, las AFP, las Isapres, la LOCE, maquillada por la LGE, las universidades privadas sin (con) fines de lucro. No solo eso, adem√ɬ°s la ley minera que permiti√ɬ≥ la creciente desnacionalizaci√ɬ≥n de la gran miner√ɬ≠a del cobre; el sistema que ha permitido la elusi√ɬ≥n tributaria de las grandes fortunas y que les ha brindado gigantescas formas de exenci√ɬ≥n impositivas; la privatizaci√ɬ≥n de los servicios p√ɬļblicos, las concesiones de autopistas a trav√ɬ©s de contratos leoninos, la carbonizaci√ɬ≥n de la matriz energ√ɬ©tica, la existencia cada vez m√ɬ°s grave de "zonas de sacrificio", junto con el virtual monopolio de la venta de medicamentos a precios escandalosos por tres cadenas de farmacias, la concentraci√ɬ≥n del poder econ√ɬ≥mico en pocas decenas de grandes grupos econ√ɬ≥micos; la atomizaci√ɬ≥n social de los sectores populares y medios, a trav√ɬ©s de la p√ɬ©rdida de poder de los sindicatos, juntas de vecinos, cooperativas y de los colegios profesionales y t√ɬ©cnicos.

Ya a fines de los 90, diversos l√ɬ≠deres concertacionistas se permit√ɬ≠an expresar p√ɬļblicamente su adhesi√ɬ≥n al neoliberalismo e, incluso, grandes elogios a la obra econ√ɬ≥mica, social y cultural de Pinochet. Especialmente ilustrativos fueron los casos del destacado intelectual PPD, Eugenio Tironi y Alejandro Foxley, quien fue el ministro de Hacienda de Aylwin, ex senador, expresidente del PDC y excanciller de Bachelet. As√ɬ≠, el primero escribi√ɬ≥ en 1999 que "la sociedad de individuos, donde las personas entienden que el inter√ɬ©s colectivo no es m√ɬ°s que la resultante de la maximizaci√ɬ≥n de los intereses individuales, ya ha tomado cuerpo en las conductas cotidianas de los chilenos de todas las clases sociales y de todas las ideolog√ɬ≠as. Nada de √ɬ©sto lo va a revertir en el corto plazo ning√ɬļn gobierno, l√ɬ≠der o partido (") las transformaciones que han tenido lugar en la sociedad chilena de los 90 no podr√ɬ≠an explicarse sin las reformas de corte liberalizador de los a√ɬĪos 70 y 80 (") Chile aprendi√ɬ≥ hace pocas d√ɬ©cadas que no pod√ɬ≠a seguir intentando remedar un modelo econ√ɬ≥mico que lo dejaba al margen de las tendencias mundiales. El cambio fue doloroso, pero era inevitable. Quienes lo dise√ɬĪaron y emprendieron mostraron visi√ɬ≥n y liderazgo" (La irrupci√ɬ≥n de las masas y el malestar de las √ɬ©lites. Chile en el cambio de Siglo; Edit. Grijalbo, Santiago, 1999; pp. 36, 62 y 162).

Y Foxley expres√ɬ≥ en una entrevista en 2000 que "Pinochet realiz√ɬ≥ una transformaci√ɬ≥n, sobre todo en la econom√ɬ≠a chilena, la m√ɬ°s importante que ha habido en este siglo. Tuvo el m√ɬ©rito de anticiparse al proceso de globalizaci√ɬ≥n que ocurri√ɬ≥ una d√ɬ©cada despu√ɬ©s, al cual est√ɬ°n tratando de encaramarse todos los pa√ɬ≠ses del mundo. Hay que reconocer su capacidad visionaria y la del equipo de economistas que entr√ɬ≥ en ese gobierno el a√ɬĪo 73, con Sergio de Castro a la cabeza, en forma modesta y en cargos secundarios, pero que fueron capaces de persuadir a un gobierno militar (") de que hab√ɬ≠a que abrir la econom√ɬ≠a al mundo, descentralizar, desregular, etc. Esa es una contribuci√ɬ≥n hist√ɬ≥rica que va perdurar por muchas d√ɬ©cadas en Chile (") que ha terminado siendo aceptada pr√ɬ°cticamente por todos los sectores. Adem√ɬ°s, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues termin√ɬ≥ cambiando el modo de vida de todos los chilenos, para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo y eso sit√ɬļa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar. Su drama personal es que, por las crueldades que se cometieron en materia de derechos humanos en ese per√ɬ≠odo, esa contribuci√ɬ≥n a la historia ha estado permanentemente ensombrecida? (Cosas; 5-5-2000).

A su vez, connotados intelectuales, economistas, pol√ɬ≠ticos y empresarios de la derecha nacional e internacional han planteado grandes elogios a los l√ɬ≠deres concertacionistas por su completa derechizaci√ɬ≥n y, particularmente, de quien menos lo esperaban: Ricardo Lagos. As√ɬ≠, tenemos al cientista pol√ɬ≠tico RN y ex embajador de Pi√ɬĪera, Oscar Godoy, quien al ser consultado si observaba un desconcierto en la derecha por "la capacidad que tuvo la Concertaci√ɬ≥n de apropiarse del modelo econ√ɬ≥mico", respondi√ɬ≥: "S√ɬ≠ y creo que eso deber√ɬ≠a ser un motivo de gran alegr√ɬ≠a, porque es la satisfacci√ɬ≥n que le produce a un creyente la conversi√ɬ≥n del otro. Por eso tengo tantos amigos en la Concertaci√ɬ≥n, en mi tiempo √ɬ©ramos antagonistas y verlos ahora pensar como liberales, comprometidos en un proyecto de desarrollo de una construcci√ɬ≥n econ√ɬ≥mica liberal, a m√ɬ≠ me satisface mucho" (La Naci√ɬ≥n; 16-4-2006).

Por otro lado, el entonces presidente de la Confederaci√ɬ≥n de la Producci√ɬ≥n y del Comercio, Hern√ɬ°n Somerville, se√ɬĪal√ɬ≥ a fines de 2005 que a Ricardo Lagos "mis empresarios todos lo aman, tanto en APEC (Foro de Cooperaci√ɬ≥n de Asia Pac√ɬ≠fico) como ac√ɬ° (en Chile), porque realmente le tienen una tremenda admiraci√ɬ≥n por su nivel intelectual superior y porque, adem√ɬ°s, se ve ampliamente favorecido por un pa√ɬ≠s al que todo el mundo percibe como modelo" (La Segunda; 14-10-2005).

A su vez, el destacado empresario y economista, C√ɬ©sar Barros, sostuvo el d√ɬ≠a final del gobierno de Lagos que "las alabanzas empresariales dejan peque√ɬĪas a las "declaraciones de amor" que le hiciera la c√ɬļpula empresarial una vez finalizada la APEC. Un grupo de amigos empresarios que denominaban a Don Ricardo "El Pr√ɬ≠ncipe" -tanto por aquello de Maquiavelo como por ser el primer ciudadano de la Rep√ɬļblica- han optado en llamarlo, de ahora en adelante "el Zar de todos los Chiles" (") Antes de este gobierno, los empresarios repet√ɬ≠an el padrenuestro del rol subsidiario del Estado. Y por lo tanto, un pr√ɬ≠ncipe socialista solo podr√ɬ≠a hacernos da√ɬĪo. Pero el hombre, trabajando con cuidado y con inteligencia, los convenci√ɬ≥ de que estaba siendo el mejor Presidente de derecha de todos los tiempos y el temor y la desconfianza se transformaron en respeto y admiraci√ɬ≥n" (La Tercera; 11-3-2006).

Por su parte, el dirigente de la UDI, Herman Chadwick, se√ɬĪal√ɬ≥ que el gobierno de Lagos "fue muy bueno y que el ex Presidente tiene una importancia a nivel mundial que no podemos desaprovechar" (El Mercurio; 21-3-2006). Y el destacado empresario pinochetista, Ricardo Claro, declar√ɬ≥ en lo que probablemente fue la √ɬļltima entrevista de su vida, que "Lagos es el √ɬļnico pol√ɬ≠tico en Chile con visi√ɬ≥n internacional y est√ɬ° muy al d√ɬ≠a. No encuentro ning√ɬļn otro en la derecha ni en la DC" (El Mercurio; 12-10-2008).

Pero el reconocimiento m√ɬ°s relevante y universal fue el que le hizo el n√ɬļmero 2 -luego de Milton Friedman- de la Escuela de Econom√ɬ≠a de la Universidad de Chicago, Arnold Harberger, quien en 2007 se√ɬĪal√ɬ≥ "que estuve en Colombia el verano pasado participando en una conferencia y quien habl√ɬ≥ inmediatamente antes de m√ɬ≠ fue el expresidente, Ricardo Lagos. Su discurso podr√ɬ≠a haber sido presentado por un profesor de econom√ɬ≠a del gran per√ɬ≠odo de la Universidad de Chicago. El es economista y explic√ɬ≥ las cosas con nuestras mismas palabras. El hecho de que partidos pol√ɬ≠ticos de izquierda hayan abrazado las lecciones de la buena ciencia econ√ɬ≥mica, es una bendici√ɬ≥n para el mundo" (El Pa√ɬ≠s, Espa√ɬĪa; 14-3-2007). Y en 2010, el mismo Harberger dijo en una visita a Chile: "Yo creo que ha habido una gran evoluci√ɬ≥n de pol√ɬ≠tica econ√ɬ≥mica en Chile durante el per√ɬ≠odo del gobierno militar y una vez que se form√ɬ≥ el equipo de Patricio Aylwin, con Alejandro Foxley y otros, ellos siguieron el mismo rumbo que los gobiernos anteriores y eso ha seguido hasta hoy d√ɬ≠a" (El Mercurio; 19-12-2010).

Y, si la aceptaci√ɬ≥n del veto de la derecha para impedir una Constituci√ɬ≥n que refleje la opini√ɬ≥n mayoritaria de los chilenos en orden a sustituir el modelo de sociedad legado por la dictadura, va unida a una total carencia de autocr√ɬ≠tica por haber consolidado dicho modelo, no podemos m√ɬ°s que concluir que la profunda derechizaci√ɬ≥n del liderazgo de la ex Concertaci√ɬ≥n contin√ɬļa plenamente vigente y que puede perfectamente continuar, con la pol√ɬ≠tica de los "consensos" que le permitieron consolidar el "modelo chileno". Y con la misma l√ɬ≥gica con que le regal√ɬ≥ a la derecha, en 1989, la mayor√ɬ≠a parlamentaria, hoy, en 2019, se apresta a regalarle el poder de veto en la elaboraci√ɬ≥n de una √ā¬Ņnueva? Constituci√ɬ≥n.
por Felipe Portales


Fuente: El Mostrador

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