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2019-08-12 | Antecedentes | Chileno

Gabriel Salazar Premio Nacional de Historia

Historia del Municipio y la soberanía comunal en Chile (1820-2016)

El pueblo es muy poderoso donde vive, pero es muy débil en el Estado central. Ese es el problema de fondo, el problema de qué es la comunidad local y cuánto poder tiene en sí misma, por naturaleza. Vine a descubrir una cosa muy importante, que es que siempre se habla de la soberanía, pero en las tres constituciones que ha tenido Chile la soberanía aparece radicada en la nación. ¡La nación! Y uno se pregunta qué es la nación, dónde está, y resulta que es un concepto abstracto.


El Premio Nacional de Historia aborda su √ļltimo libro, que recorre la historia de una soberan√≠a comunal que fue cercenada con el paso del tiempo. El pueblo es muy poderoso donde vive, pero es muy d√©bil en el Estado central, dice.

Es, Gabriel Salazar, uno de los autores m√°s prol√≠ficos del √ļltimo tiempo. A sus decenas de libros se sum√≥, en junio pasado, Historia del Municipio y la soberan√≠a comunal en Chile (1820-2016), texto publicado bajo el sello de Editorial Universitaria.

En sus p√°ginas, el Premio Nacional de Historia 2006 hace un recorrido que abarca desde los Cabildos Abiertos en el Chile colonial hasta el municipio de nuestros d√≠as. La soberan√≠a de las comunidades es el punto a analizar por el historiador, soberan√≠a que, efectivamente hubo en un momento pero que, a juicio de Salazar, fue despojada a lo largo de los a√Īos por las autoridades de turno. En su lugar, fue la oligarqu√≠a santiaguina y, por ende, el Estado central el sitio donde se acumul√≥ el poder.

Para profundizar en la materia, Radio y Diario Universidad de Chile dialogó con el reconocido académico. En el living de su casa, comentó y reflexionó sobre la soberanía de las comunidades, la abstracción del concepto nación, la trampa del sistema neoliberal y su esperanza en el redescubrimiento del rol soberano de los pueblos? Café de por medio.

Da la impresi√≥n de que la del municipio es una historia dejada de lado, es una historia marginal. En ese sentido, ¬Ņcu√°l es la intencionalidad de hacer un libro como este y qu√© aporte nos entrega?

Por lo que t√ļ dices. Esta es un √°rea del sistema pol√≠tico y un √°rea de la vida c√≠vica, de los ciudadanos, muy dejada de lado por los estudiosos, por los pol√≠ticos, y justamente eso me llam√≥ la atenci√≥n. ¬ŅPor qu√© el municipio no ten√≠a su propia historia? El municipio ten√≠a estudios solamente muy faccionales, en perspectiva de los abogados, del derecho, un problema espec√≠fico, pero no una historia global que se refiriera a su esencia como estructura e instituci√≥n pol√≠tica, como instituci√≥n del Estado. Este es otro de los problemas: ¬Ņel municipio forma parte del Estado o no? Normalmente todos dicen que est√° constituido por el poder legislativo, el judicial, el ejecutivo, entonces: ¬Ņqu√© es el municipio? El municipio queda en el √°rea incierta del sistema pol√≠tico, porque tiene un estatus no definido, ambiguo.

Por otro lado, me llam√≥ la atenci√≥n el hecho de que no hab√≠a absolutamente nada consistente escrito desde las ciencias sociales sobre el municipio. Esto me motiv√≥ a investigar este problema porque, adem√°s, estuve trabajando mucho tiempo ?despu√©s que volv√≠ del exilio- en las poblaciones, con los trabajadores, con los pobladores, con los estudiantes, con los j√≥venes, con las mujeres, etc. Haciendo ese trabajo directo en terreno fui tomando conciencia de la importancia que tiene la comunidad local, donde viven realmente los ciudadanos, donde viven los trabajadores, porque para hablar de trabajadores siempre se hablaba de la f√°brica, el salario, la huelga, la toma de la f√°brica, pero de los obreros nunca se habla de d√≥nde viven, c√≥mo viven. Justamente en ese periodo, en los a√Īos ochenta, nosotros trabajamos en las poblaciones y ah√≠ vimos c√≥mo se viv√≠a en una comunidad real, viva de los trabajadores, los pobladores, las mujeres, los j√≥venes, los ni√Īos, entonces ah√≠ tom√© conciencia de la importancia que tiene la comunidad. Por eso inici√© un proceso de investigaci√≥n, por all√° por el a√Īo ?93.

Estamos hablando que fue un proceso bastante largo para llegar a lo que es el libro.

Es antiguo. El a√Īo ?92 o ?93 present√© un proyecto al Fondecyt para investigar el tema de los municipios y de la comunidad local. Ejecut√© ese proyecto en dos a√Īos, pero qued√© disconforme porque el problema era muy grande. Estudi√© un aspecto solamente en ese periodo y lo dej√© ah√≠. Ya en el a√Īo 2016, la municipalidad de Maip√ļ me contrat√≥ para hacer la historia de su servicio municipal de agua potable de alcantarillado, que es el √ļnico que est√° manejado por un municipio en una comuna grande. Al investigar eso me di cuenta que pod√≠a completar el estudio anterior y desde la perspectiva de un ejemplo concreto de la historia de una comuna -en este caso Maip√ļ- le agregu√© entremedio un estudio sobre las definiciones de la pol√≠tica ?dig√°moslo as√≠- municipalista del modelo neoliberal, o sea, Pinochet para adelante. Al final, son tres investigaciones que tienen en com√ļn el tema municipal, son tres libros en uno, por eso es un libro gordo.

A prop√≥sito del texto, uno tiende a pensar que a las autoridades no les acomoda el poder de las comunidades, ya sea por desprecio o por temor hacia ellas. ¬ŅPor qu√©, finalmente, se anula el poder de las bases?

Ese es el problema de fondo que está detrás de todos estos estudios, el problema de qué es la comunidad local y cuánto poder tiene en sí misma, por naturaleza. Eso me llevó a un estudio más profundo, más de sociología, más del lado filosófico inclusive, y vine a descubrir una cosa muy importante, que es que siempre se habla de la soberanía, pero en las tres constituciones que ha tenido Chile la soberanía aparece radicada en la nación. ¡La nación! Y uno se pregunta qué es la nación, dónde está, y resulta que es un concepto abstracto, porque en realidad existen comunidades concretas: la comunidad de Putre, la comunidad de Calama, de San Miguel, la que sea, pero la nación es un concepto abstracto, entonces le atribuyen la soberanía a un concepto abstracto.

Las tres constituciones dicen lo mismo y en el artículo siguiente dice que la nación delega la soberanía en las autoridades constituidas, o sea, en el gobierno de turno. Ahí radica la trampa, porque la nación es una abstracción, no existe en sí misma. En segundo lugar, al decir delega es como si esta abstracción haya decidido, en un momento dado, delegar la soberanía en las autoridades constituidas cuando en realidad una abstracción no puede decidir, pues no es un sujeto. En tercer, lugar la trampa está porque la soberanía la entrega al gobierno de turno y no la devuelve a las bases, al pueblo mismo, sino que al gobierno de turno, como quiera que haya surgido ese gobierno. Por lo tanto, estudiando los textos constitucionales me di cuenta que hay una trampa, se dejó de lado al pueblo mismo vivo y el pueblo vivo vive en comunidades concretas, con nombre, apellidos y un lugar específico.

Al estudiar eso a trav√©s de la tradici√≥n filos√≥fica, de la ciencia pol√≠tica, de lo que dice Arist√≥teles, Plat√≥n, Santo Tom√°s, entre otros, ellos dicen que la soberan√≠a radica en el pueblo, pero el pueblo constituido como comunidad y como asamblea viva, entonces el punto clave es que la soberan√≠a no radica en la naci√≥n, en una abstracci√≥n, sino en el pueblo vivo que puede, en asamblea, deliberar sobre sus problemas y tomar decisiones. La soberan√≠a es siempre la funci√≥n de un pueblo vivo que se re√ļne para tomar decisiones acerca de los problemas que lo afectan, por lo que la soberan√≠a depende de que un pueblo delibere en asamblea. Sin deliberaci√≥n no hay soberan√≠a, porque -y esta es una cuesti√≥n fundamental- la soberan√≠a no es una voluntad individual, sino que es una voluntad colectiva. Entonces el problema es que hay que construir una voluntad colectiva. ¬ŅC√≥mo se construye? Pues con una comunidad deliberando, deliberando en asambleas, ah√≠ est√° la soberan√≠a.

Esto inmediatamente deja fuera el voto individual, porque es una voluntad individual y, adem√°s, es secreto. Eso me llev√≥ a pensar que hay una gigantesca trampa en la historia. Ya Karl Marx se hab√≠a dado cuenta de esto mucho antes que yo, cuando dijo que la obra maestra del capitalismo ha sido destruir el derecho de las comunidades, el derecho colectivo, para establecer la libertad individual como eje de todo el sistema pol√≠tico. O sea, destruy√≥ la soberan√≠a y la reemplaz√≥ por una voluntad individual que se suma en n√ļmeros y que anula la deliberaci√≥n, son solo cifras. La trampa consiste en que se destruy√≥ la comunidad como voluntad pol√≠tica, se destruy√≥ la soberan√≠a, se reemplaz√≥ por el voto individual y Chile ha estado, por tanto, funcionando durante dos siglos sin que la soberan√≠a popular se haya manifestado nunca, pero nunca.

En las constituciones políticas que nos han regido, la de 1833, la de 1925, la de 1980, la ciudadanía no participó, no hubo voluntad ciudadana, se las impusieron. Por eso decidí hacer la historia de las comunidades locales, porque ahí estaba la soberanía y el cómo se destruyó esa soberanía, la cual se expresaba antiguamente en el cabildo: ese fue el órgano de la soberanía popular por siglos, no es porque sí que la independencia de los países de Hispanoamérica fue decidida por los cabildos.

¬ŅTodos ten√≠an acceso a los cabildos, todos pod√≠an participar?

Claro. Durante el siglo V, hasta el siglo XV, cuando no hab√≠a ni estado imperial ni estado nacional, la comunidad se autogobernaba a trav√©s del cabildo, que no era m√°s que la comunidad reunida en el cabildo abierto, asamblea abierta. Ah√≠ participaban los hombres, las mujeres, los ni√Īos, las familias, toda la comunidad, se constitu√≠a la voluntad colectiva y, por tanto, la soberan√≠a misma. Por eso que Diego Portales -un personaje muy siniestro- aboli√≥ el cabildo y establece, despu√©s de 20 a√Īos que no hizo nada, el municipio, que ya no es el √≥rgano de la soberan√≠a popular, porque la √ļnica posibilidad de que la soberan√≠a popular exista es que exista un pueblo que se re√ļna en asamblea para tomar decisiones y la √ļnica posibilidad de que haya pueblos de ese tipo son las comunas locales, no a nivel de naci√≥n. Es la comuna, cosa que no existe.

Entendiéndolo así, seguimos con el legado de Diego Portales.

Claro, por eso que el municipio no es chicha ni limoná, como diría Víctor Jara.

¬ŅYa desde esa √©poca el municipio se ha tomado como una especie de trampol√≠n de los pol√≠ticos para, desde all√≠, saltar al poder central?

Claro, porque la Constituci√≥n lo dice, que la soberan√≠a queda delegada en el gobierno de turno y este es un gobierno central radicado en Santiago. El centralismo es lo que ha impedido que se desarrolle la voluntad ciudadana como soberan√≠a en estos 200 a√Īos y por eso los pol√≠ticos, en √ļltima instancia, quieren llegar al Estado central. El municipio no es m√°s que un par de gradas para llegar arriba.

Daremos un salto en la historia. En el libro se explica que, parad√≥jicamente, la dictadura de Augusto Pinochet descentraliz√≥ los municipios, regionaliz√≥ el pa√≠s, pero ah√≠ tambi√©n habr√≠a una trampa. ¬ŅEn qu√© consiste esa trampa?

En este proceso est√° la clave m√°s profunda de la trampa neoliberal, la m√°s inteligente trampa que se haya hecho nunca en la historia de Chile. Desde Portales hasta Allende, todo tendi√≥ a concentrar el poder en el Estado central, el Estado lo hac√≠a todo. Por eso, para mi generaci√≥n, el Estado era una especie de gran patriarca, un gran pap√°, que resolv√≠a todos los problemas de sus hijos. Era Estado docente, pues la educaci√≥n p√ļblica dominaba todo; era un Estado social benefactor, proteg√≠a al trabajador, a la mujer, a los ni√Īos; era un Estado reformista, se reformaba a s√≠ mismo para ayudar al pueblo; era un Estado empresario, tipo Corfo -la gran Corfo de la √©poca, no la de ahora- que industrializaba el pa√≠s y controlaba un mont√≥n de industrias; m√°s encima, con Salvador Allende Gossens, el Estado fue revolucionario, porque la revoluci√≥n socialista la iba a hacer el gobierno del pueblo, o sea, el Estado y no el pueblo mismo.

Por eso que el Estado concentr√≥ tanto poder, se agigant√≥ una burocracia p√ļblica. Fue un Estado denso, pesado, enorme, raz√≥n por la que los ciudadanos le dec√≠amos tengo esta necesidad, resu√©lvamela. Uno ped√≠a y si no le daban la respuesta adecuada, protestaba. A las masas populares nos acostumbraron, durante un largu√≠simo periodo, a pedir y protestar, pero no resolver. Claro, las comunidades locales, los cabildos, fueron abolidos, entonces ¬Ņd√≥nde nos √≠bamos a reunir para ser soberanos? No hab√≠a d√≥nde, todo qued√≥ en el Estado. El municipio fue deshuesado en ese periodo, fue cercenado por el Estado central.

Entonces aparece Pinochet, aparece el modelo neoliberal y su gran obra es descentralizar el Estado. Sacaron un gran discurso respecto de ello, pero eso no significó -y ahí está la trampa- que el Estado devolviera el poder hacia abajo, hacia el pueblo o hacia otro centro. Hubo descentralización del Estado, pero no devolución de poder, y ahí está la inteligencia del Estado neoliberal. Por eso municipalizó la educación, privatizó todo lo que pudo, eliminó la fábrica, porque eliminaba a la clase obrera. En lugar de fortalecer los gobiernos locales habló de descentralización, pero no potenció los gobiernos locales. Lo que hizo fue crear una maquinaria automática que controlara y gobernara. El mercado es el que gobierna, pero no a título de Estado, esa es la gracia.

Hay quienes postulan que la dictadura de Pinochet no debilit√≥ al Estado en realidad, sino que lo fortaleci√≥, pues se deshizo de √°reas problem√°ticas como la educacional y las traspas√≥ a las municipalidades. En ese sentido, el Estado queda blindado ante el descontento ciudadano, pues el problema ser√≠a de los municipios, no del poder central. ¬ŅEst√° de acuerdo?

Sin duda, porque el tema de la educación, en la época de Frei y Allende, le generó un gran problema a la clase política y a la derecha. El desarrollo educacional que hubo en ese periodo llevó al desarrollo del izquierdismo y a la petición de reformas profundas. Eso llevó a que la derecha y el capitalismo se achicaran y quedaran al borde de la destrucción total, de la destrucción revolucionaria. Además que las huelgas de los profesores, que en su mayoría trabajaban para el Estado, paralizaban todo el país, lo mismo un paro de los grandes gremios de obreros o los portuarios. El modelo necesitaba destruir esto porque era un gran peligro político para el Estado y para la oligarquía. Si la educación estaba en el Estado, todo el mundo que quería reformar la educación atacaba el Estado. Por eso se municipaliza la educación, así los ataques van al municipio, y así con distintas áreas. El Estado burocrático que tenían Frei y Allende, el modelo neoliberal lo vacía de contenido.

Seg√ļn sus palabras, la libertad que el discurso neoliberal asegura a los ciudadanos no ser√≠a tal. De hecho, existir√≠a para los capitales.

Claro, porque lo que hace el mercado es que te llena de mercanc√≠as para que consumas, pero no te dar√° un salario adecuado. El 70 por ciento de los contratos en el aparato p√ļblico son precarios porque son a contrata, y m√°s encima, otro 20 por ciento son a honorarios, que es peor todav√≠a. El mercado no te garantiza una carrera segura en t√©rminos de ingreso, te pueden echar en cualquier momento. Por otro lado, y ah√≠ est√° lo siniestro, si tienes un salario precario no vas a poder comprar mucho, pero mu√©strame un contrato -aunque sea precario- y te presto plata, te abro l√≠nea de cr√©dito. El mercado llena el d√©ficit de salario y contratos con tarjetas de cr√©dito, por eso en Chile hay cerca de 40 millones de tarjetas de cr√©dito para una poblaci√≥n activa de siete millones. El modelo gobierna no a trav√©s de un aparato pol√≠tico del Estado, gobierna a trav√©s del mercado. La gente se siente de clase media pero se endeuda, y como est√° preocupada de trabajar para pagar las deudas, no se mete en pol√≠tica.

Sin embargo, el discurso del modelo es que la gente participa, tiene derecho a voto, ejerce soberan√≠a. Seg√ļn lo que usted dice, ser√≠a un discurso mentiroso.

Esa es la manera de gobernar. Un Estado que no quiere hacer políticas de desarrollo, ni de producción, ni de industria, ni de empleo, sino que deja en libertad a todos los individuos, mantiene la disciplina y el control no a través de leyes, sino a través del mercado. Por eso en ciencia política se habla de la gobernanza liberal, que no es lo mismo que gobernabilidad. La gobernabilidad de un sistema consiste en que el Estado gobierna y disciplina a la gente a través de las leyes y del aparato político, en cambio la gobernanza controla a la gente pero no necesariamente a través del aparato político, sino a través de su comportamiento económico frente al mercado. Por eso que la descentralización, en el fondo, era armar un sistema de gobernanza. Esa es la obra maestra del modelo neoliberal desde el punto de vista político. Ya no hay tanta pobreza del tener, sino una pobreza del ser ciudadano.

Hay que reconstruir el ciudadano en este país, lo que se está dando como un proceso muy subterráneo en todas partes, y se están reconstituyendo las comunidades. Por eso consideré pertinente publicar este libro, porque va a alimentar -pienso yo- este proceso que va por abajito y consiste en cómo la gente está redescubriendo su rol soberano.

Usted afirma en el libro que, pese a toda esta puesta en escena del neoliberalismo, que promete participaci√≥n y enriquecimiento, la gente no se ha dejado seducir. ¬ŅQu√© lo lleva a afirmar algo as√≠?

Hay una serie de indicadores que lo atestiguan. El principal son las encuestas que consultan a la ciudadan√≠a qu√© grado de confianza tiene en los partidos pol√≠ticos, en los pol√≠ticos y en el sistema pol√≠tico. Esas encuestas las viene realizando el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo desde 1991 y ya ese a√Īo arroj√≥ que el 54 por ciento de los chilenos dijo no conf√≠o en este modelo, no me gusta este modelo, no tengo confiabilidad ni en los pol√≠ticos, ni en los partidos pol√≠ticos, ni en el sistema. Yo le he seguido la pista a estas encuestas -que cada vez son menos p√ļblicas- y ya en 2017 el 94 por ciento de los chilenos no confiaba ni en los pol√≠ticos, ni en los partidos, ni en el sistema. Eso revela que hay un malestar interior profundo en los chilenos.

Una de las cosas m√°s interesantes que yo he observado es que est√° reapareciendo la comunidad cr√≠tica, espont√°neamente, por todas partes. Todo esto parti√≥ en 2011 con la rebeli√≥n de la comunidad de Punta Arenas y Magallanes y se movilizaron para que no se privatizara la distribuci√≥n del gas. Lo que se hizo en Magallanes fue que se constituy√≥ un poder local, se mand√≥ a cambiar al intendente, al municipio y gobernaron ellos por dos semanas, consiguieron lo que quer√≠an y luego volvieron las autoridades establecidas. Fue una experiencia preciosa. Lo mismo ocurri√≥ en Ays√©n, en Freirina contra Agrosuper, en el Alto Huasco contra Pascua Lama, en algunas localidades de Chilo√©, en Calama, donde se ve c√≥mo la gente se organiza todos los d√≠as. Las comunidades locales est√°n resucitando porque la √ļnica posibilidad de triunfar ante las grandes empresas es a trav√©s de la comunidad. Esto revela una cosa bien interesante para pensar te√≥ricamente: el pueblo es muy poderoso donde vive y donde trabaja, en cambio es muy d√©bil en el Estado central.

Por: Camilo Villa J.


Fuente: Diario Universidad de Chile

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