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2017-12-12 | Antecedentes | Chileno

Guillier o Pi√ɬĪera, √ā¬Ņdan lo mismo?

De todas maneras, los √ʬĬúofertones√Ę¬Ä¬Ě de los candidatos para ganarse el apoyo de la clase media y de los pobres en ning√ɬļn caso podr√ɬ≠amos calificarlos de audaces o revolucionarios. Prima m√ɬ°s bien la confianza en el actual modelo, a pesar de que en el mundo entero se constata su fracaso en materia de equidad y paz social. Nos asiste la triste convicci√ɬ≥n de que para ambos contendientes lo m√ɬ°s importante sigue siendo recuperar las macrocifras del crecimiento, m√ɬ°s que pensar en una reforma tributaria para que un pu√ɬĪado de los m√ɬ°s ricos deje de llevarse el 80 por ciento del PIB.




Posiblemente no d√ɬ© lo mismo votar por Alejandro Guillier o Sebasti√ɬ°n Pi√ɬĪera el pr√ɬ≥ximo domingo. Sin embargo, para muchos esta jornada electoral del balotaje se ha convertido en un √ʬĬútrance hist√ɬ≥rico√Ę¬Ä¬Ě o en un verdadero √ʬĬúpunto de inflexi√ɬ≥n√ʬĬĚ, expresi√ɬ≥n que ahora es tan recurrida. Ha colaborado a esto el agravioso tono de la contienda electoral y las tensiones provocadas por unos comicios que todos suponen muy estrechos, justamente por la incertidumbre que reina respecto de la conducta que manifestar√ɬ°n quienes votaron en la primera ronda por los otros seis candidatos, como por la decisi√ɬ≥n que adopten los ciudadanos que se abstuvieron y que son m√ɬ°s de la mitad.

En todo caso, sabemos que Pi√ɬĪera ya gobern√ɬ≥ y que lo m√ɬ°s probable es que lo haga m√ɬ°s o menos parecido en caso de reelegirse. Respecto de Guillier hay m√ɬ°s dudas de c√ɬ≥mo podr√ɬ≠a ser su gesti√ɬ≥n, pero ya sabemos c√ɬ≥mo son y qu√ɬ© comportamiento han tenido en La Moneda los partidos que hoy lo apoyan y con quienes pudiera gobernar si resulta ganador. De lo que no podemos confiarnos mucho es de las promesas de ambos candidatos, especialmente cuando se proponen ejecutarlas solo √ʬĬúen la medida de lo posible√ʬĬĚ. Es decir, bajo el imperio de la Constituci√ɬ≥n y las leyes vigentes, as√ɬ≠ como acatando la nueva correlaci√ɬ≥n de fuerzas del Parlamento, donde la derecha tiene una mayor√ɬ≠a que bien podr√ɬ≠a ser contrarrestada por la bancada del Frente Amplio, si es que √ɬ©ste act√ɬļa m√ɬ°s o menos de consuno, lo que parece dif√ɬ≠cil. Pero todos ya sabemos que lo que resuelve el Poder Legislativo despu√ɬ©s puede ser desestimado por el Tribunal Constitucional, entidad que en la pr√ɬ°ctica se ha constituido en el poder supremo del Estado.

Pero tampoco existe mucha certeza de cuánto apoyo podrá sumar el nuevo mandatario, cuando la unidad de las expresiones emergentes no parece ser muy monolítica. Tal como ocurre con el mismo Frente Amplio tampoco se pueden hacer certeros vaticinios respecto del proceder de los demócrata cristianos o de los parlamentarios que decidan marginarse definitivamente de esta colectividad y partir Dios sabe para dónde. Junto con lo anterior, tampoco se puede predecir la conducta de otros sectores de la Derecha, especialmente de las expresiones más extremas del pinochetismo. No olvidemos, asimismo, que también lograron elegirse una cantidad de diputados y senadores díscolos que, en esta oportunidad, intuimos que serán más abundantes que en el pasado.

Evidentemente, nos preocupa mucho lo que pase el pr√ɬ≥ximo domingo, pero los escrutinios realmente no logran quitarnos el sue√ɬĪo. Lo m√ɬ°s interesante a dilucidar vendr√ɬ° al momento de que el elegido defina sus equipos de gobierno y los que resulten derrotados demarquen su estrategia opositora. Sin descartar que, entre √ɬ©stos, algunos decidan cambiarse de bando o dejarse seducir por los cl√ɬ°sicos √ʬĬúcantos de sirena√Ę¬Ä¬Ě de los reci√ɬ©n llegados a La Moneda. Nuestro Estado, si bien no tiene m√ɬ°s poder que la gran clase empresarial, y todav√ɬ≠a le teme tanto a la insubordinaci√ɬ≥n de los militares, es evidente que ofrece centenares o miles de atractivos puestos de trabajo. Ya sea en los cargos que son de la confianza de los gobernantes, o bien como asesores y operadores pol√ɬ≠ticos, cuyas remuneraciones est√ɬ°n muy por encima, por supuesto, que las de los funcionarios p√ɬļblicos de carrera o del promedio recibido por los trabajadores del pa√ɬ≠s.

Hay partidos y movimientos cuya cohesión o sobrevivencia parece que depende demasiado de los cupos que le sean asignados en La Moneda, los ministerios, las embajadas y las pocas pero muy bien pagadoras empresas del Estado.

Hasta aqu√ɬ≠ lo m√ɬ°s importante de toda esta brega electoral ha sido la demostraci√ɬ≥n de que todav√ɬ≠a existe un n√ɬļmero mayoritario de ciudadanos que no concurre a sufragar, que no manifiestan inter√ɬ©s por los asuntos p√ɬļblicos o dejaron de creerle al conjunto de la clase pol√ɬ≠tica. Sin duda que el prestigio de nuestro sistema institucional depender√ɬ° mucho m√ɬ°s de cu√ɬ°ntos ejercieron su voluntad soberana m√ɬ°s que de quien resulte elegido, despu√ɬ©s de haber tenido hasta ocho opciones presidenciales entre las cuales elegir. No es descartable, sin embargo, que en la segunda vuelta pueda haber muchos que vayan a marcar preferencia por uno de los dos candidatos que se mantuvieron en carrera. Las campa√ɬĪas del terror de lado y lado pueden contribuir a esto. Aunque ahora ha habido llamados expl√ɬ≠citos de algunos referentes pol√ɬ≠ticos a sustraerse de la nueva votaci√ɬ≥n.

En lo que respecta al discurso, es evidente que ya tuvimos el logro de que los candidatos se sensibilizaran algo m√ɬ°s a las demandas del pueblo. Tanto Pi√ɬĪera como Guillier saben que sobre el tema de la gratuidad de la educaci√ɬ≥n tendr√ɬ≠an que ofrecer soluciones contundentes, as√ɬ≠ como respecto del sistema previsional, en que transversalmente la clase pol√ɬ≠tica sabe que el sistema de las AFP est√ɬ° en crisis y que esta demanda est√ɬ° llamada a intensificar sus dr√ɬ°sticas movilizaciones sociales. Lo mismo creo que est√ɬ° sucediendo con la salud y lacras como la criminalidad, una realidad que tiene verdaderamente iracunda a nuestra poblaci√ɬ≥n.

En otro aspecto, el tema de la escandalosa concentración de la riqueza y la realidad de las precarias remuneraciones de los trabajadores, hasta desde el mundo empresarial escuchamos voces ahora de que esta desigualdad tiene que encararse, aunque en el deseo de los grandes empresarios y millonarios no exista más que el ánimo de evitar una explosión social o un cambio drástico del modelo económico imperante.

De todas maneras, los √ʬĬúofertones√Ę¬Ä¬Ě de los candidatos para ganarse el apoyo de la clase media y de los pobres en ning√ɬļn caso podr√ɬ≠amos calificarlos de audaces o revolucionarios. Prima m√ɬ°s bien la confianza en el actual modelo, a pesar de que en el mundo entero se constata su fracaso en materia de equidad y paz social. Nos asiste la triste convicci√ɬ≥n de que para ambos contendientes lo m√ɬ°s importante sigue siendo recuperar las macrocifras del crecimiento, m√ɬ°s que pensar en una reforma tributaria para que un pu√ɬĪado de los m√ɬ°s ricos deje de llevarse el 80 por ciento del PIB, y los impuestos contin√ɬļen golpeando tan duramente a los que menos ganan, y que con cuyo sueldo o pensi√ɬ≥n deben devolverle al Estado, a las APP y a las isapres m√ɬ°s del 30 por ciento de sus ingresos brutos.

En este sentido, es cierto que ambos candidatos y comandos expresan cierta preocupaci√ɬ≥n sobre la forma en que se deteriora nuestro medio ambiente y, al mismo tiempo, de c√ɬ≥mo se van extinguiendo nuestros productos naturales por nuestras pol√ɬ≠ticas extractivistas y ese descarado y bochornoso af√ɬ°n de lucro de las grandes mineras e inversiones extranjeras. Sin embargo, lo cierto es que a√ɬļn no escuchamos promesas contundentes en este sentido, como en la forma que ya nos afecta el cambio clim√ɬ°tico. Por el contrario, hay quienes en estos d√ɬ≠as hasta han celebrado que las Naciones Unidas haya premiado a la Presidenta Bachelet por proponerse suprimir el uso de las bolsas pl√ɬ°sticas en las zonas costeras del pa√ɬ≠s, cuando, paradojalmente, sus dos gobiernos poblaron de termoel√ɬ©ctricas a todo el pa√ɬ≠s. Cuando muchos pa√ɬ≠ses del orbe se encuentran desmontando las instalaciones a carb√ɬ≥n, las m√ɬ°s contaminantes de todas las formas de energ√ɬ≠a.

Porque lo cierto es que las diversas estrategias de desarrollo, más allá de las hipocresías que proclaman, tienen por objetivo principal y obsesivo mejorar nuestros deteriorados índices macroeconómicos, sin perseguir realmente el bienestar de nuestra población y el saneamiento de nuestro entorno natural. Uno de los más deteriorados del mundo. Por los relaves de la minería.

√ā¬ŅDa o no da lo mismo votar por uno u otro candidato? Lo justo es que usted saque libremente sus conclusiones. M√ɬ°s all√ɬ°, por cierto, del bombardeo electoral que se nos hace por los medios de comunicaci√ɬ≥n, las redes sociales o las consabidas pr√ɬ°cticas del rumor.

Por: Juan Pablo Cárdenas S.

Fuente: Diario Universidad de Chile

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