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2015-11-16 | Antecedentes | Indoamericano

Entrevista a Colectivo El Kintral de La Serena

Extractivismo en Am茅rica Latina

En la siguiente entrevista al Colectivo El Kintral de La Serena, se relatan las nocividades derivadas del sistema extractivista que afecta distintos territorios en Chile.




1.- Cuales son las actividades que desarrollan como colectivo? qu茅 tem谩ticas han motivado la necesidad de reunirse para trabajar?
El Kintral es un colectivo aut贸nomo y anticapitalista, orientado al an谩lisis de la conflictividad ecoterritorial en Am茅rica Latina. Nacemos de la rabia cotidiana ante un modelo que saquea territorios y sue帽os, pero tambi茅n de la indignaci贸n ante el capitalismo acad茅mico que lo legitima. Con esa rabia y un poquito de esperanza, nos propusimos generar conocimiento para las luchas populares. Se nos hizo insuficiente criticar y salir alguna vez a la calle, y pensamos abrir otra trinchera, que ve铆amos muy d茅bil y que adem谩s nos acomodaba: la producci贸n de conocimiento. Consideramos la producci贸n de conocimiento un ejercicio colectivo y descolonizador que problematiza la realidad a partir de una escucha comprometida y respetuosa de la diversidad de saberes y experiencias populares, de la que somos parte. Esa fue nuestra apuesta pol铆tica.
La idea original era hacer investigaci贸n asociada a los conflictos en el norte semi谩rido, sin perder el contexto de Am茅rica Latina, y tambi茅n sistematizar la informaci贸n, abundante, pero dispersa. Ve铆amos demasiados conflictos, muchos de ellos invisibles e incluso latentes, pero tambi茅n demasiada fragmentaci贸n y atomizaci贸n en las luchas, situaci贸n que atribuimos, en parte, a la eficiencia de las 聭armas de desinformaci贸n masiva聮 y el 聭saber consultorial聮, que se articulan en la reproducci贸n de una sociedad privatizada y despolitizada.
Bueno, el tema es que la propuesta inicial de investigar y sistematizar informaci贸n, fue complejiz谩ndose. Hoy El Kintral hace investigaci贸n, pero tambi茅n participa activamente en espacios de contrainfomaci贸n y autoeducaci贸n. Respecto a la investigaci贸n, lo que va del 2015 lo hemos dedicado a la iniciativa de Infraestructura de Integraci贸n Regional Sudamericana (IIRSA), presente en nuestros territorios con el Corredor MERCOSUR-Chile, tema invisibilizado a nivel regional y reducido a una obra: el T煤nel de Agua Negra, por lo que era urgente problematizarlo. Tambi茅n estamos investigando los Repertorios interpretativos de colectivos y agrupaciones aut贸nomas de la regi贸n de Coquimbo, que poseen agendas ambientales, ecol贸gicas y/o territoriales; este ejercicio surge de la preocupaci贸n por la fragmentaci贸n de las luchas, que mencionamos antes. Un tema transversal en nuestro trabajo es la crisis h铆drica, en esta l铆nea estamos reci茅n formulando un estudio sobre las desalinizadoras, con la intensi贸n de ampliar cr铆ticamente el debate.
Por otro lado, este a帽o realizamos dos experiencias educativas autogestionadas, con apoyo de Wayruro (Tierras Blancas): La Escuela de Verano y la Escuela de Invierno, la primera abord贸 la crisis h铆drica y la segunda, el despojo territorial y los pueblos en resistencia; la idea era vincular la situaci贸n local con la experiencia de otros pueblos de Am茅rica Latina, para hacerlo apelamos a la solidaridad de investigdorxs de M茅xico, Bolivia, Colombia y Per煤, que gentilmente nos apoyaron. Luego, vino la Post-Escuela de Invierno, que fue autoconvocada por un grupo de participantes de la escuela, parad贸jicamente, esta ha dado continuidad y ruptura al trabajo del Kintral, porque brot贸 y se fue dando forma a s铆 misma. Con una clara intensi贸n de compartir lo aprendido colectivamente, la Post-Escuela realiz贸 una intervenci贸n callejera en el centro de La Serena 聯Sequ铆a EN construcci贸n聮, que articul贸 el trabajo intelectual y manual, le铆mos y tambi茅n hicimos m贸dulos y objetos para exponer, la intervenci贸n fue pensada como un gesto pol铆tico/pedag贸gico de apropiaci贸n del espacio p煤blico, centrado en un ejercicio de escucha como apertura al aprendizaje. En s铆ntesis, las tem谩ticas que nos convocan son los conflictos ecoterritoriales, en tanto problema pol铆tico, y que de una u otra manera convergen en la problem谩tica del agua; y nos reunimos porque vimos necesario fortalecer nuestras luchas, desde esta trinchera: el conocimiento y la informaci贸n. Queremos subrayar esto, surgimos de la crisis ecoterritorial, pero tambi茅n de la indignaci贸n con el capitalismo acad茅mico. Somos un esfuerzo popular de subversi贸n de las redes mercantilizadas de conocimiento y la colonizaci贸n acad茅mica.

2.- 驴Comprendiendo el contexto pol铆tico econ贸mico que impone el capitalismo mundial, que significa la conflictividad ecoterritorial? 驴C贸mo se observan los conflictos ecoterritoriales en la regi贸n chilena? (Alg煤n caso para analizar)
A partir de la cr铆tica a las lecturas que tratan los conflictos como casos particulares y desconectados entre s铆, proponemos el an谩lisis de la conflictividad ecoterritorial, como una situaci贸n transversal, asociada a las din谩micas globales de acumulaci贸n capitalista. Tomamos este concepto de Maristella Svampa (soci贸loga militante que se ha nutrido de la experiencia de lucha de las asambleas argentinas) quien se refiere al 聭giro ecoterritorial de los movimientos sociales en Am茅rica Latina聮. Nosotras hacemos una interpretaci贸n libre y usamos este concepto para caracterizar un tipo particular de conflictividad pol铆tica, que se configura en la debacle ecol贸gica y social generada por el neoliberalismo y la emergencia de movimientos sociales que articulan demandas de car谩cter ecol贸gico y territorial (que estrat茅gicamente se potencian, pero no son lo mismo). Asumimos que las pol铆ticas neoliberales de privatizaci贸n y mercantilizaci贸n de la naturaleza han abierto un nuevo ciclo extractivista, que se da en un contexto de crisis sist茅mica y financiarizaci贸n de la econom铆a. El capital financiero mercantiliza bienes como el agua, la biodiversidad, las funciones ecosistemicas (ej: bonos de carbono), y paralelamente desvaloriza el trabajo humano. Este nuevo ciclo, ha significado una re-primarizaci贸n de la econom铆a y la configuraci贸n de 聭enclaves extractivos聮 que dependen de las din谩micas de oferta y demanda transnacional. As铆, las territorialidades tradicionales, se ven subordinadas a la territorialidad neoliberal, que supone el despojo de 聭bienes comunes聮 y 聭sentidos comunes聮. El mercado permea todos los 谩mbitos de la vida. Este modelo genera 聭paisajes de desigualdad聮 y 聭zonas de sacrificio聮. El caso chileno es paradigm谩tico, en tanto sociedad neoliberal consolidada. Para explicarlo mejor, podemos tomar el ejemplo de la cuenca del Elqui, en el norte semi谩rido. Aqu铆 encontramos distintas territorialidades que coexisten tensamente, pero subordinadas a la territorialidad neoliberal, que en los setenta defini贸 la vocaci贸n agroindustrial de la zona, asociada al monocultivo y el oligopolio de los derechos de agua. La demanda internacional, requiere una producci贸n intensiva, que es controlada por capitales transnacionales o nacionales articulados a nivel transnacional, eso supone la tecnologizaci贸n del riego, que extrae agua subterr谩nea y optimiza la superficial. El problema es que la 聭eficiencia聮 del monocultivo de exportaci贸n se sostiene en el desabastecimiento h铆drico del secano, y el desequilibrio ecol贸gico de toda la cuenca. Esto significa el desplazamiento de los modos de vida tradicional, y la instalaci贸n de un nuevo r茅gimen laboral; temporal, precario y flexible. En un territorio semi谩rido, el agua fluye, pero al ritmo del d贸lar. La vida local no responde a las din谩micas ecosistemicas, sino a las del capital financiero global, por eso hablamos de 聭enclave extractivo聮, en este caso agroindustrial. Aqu铆, lo que vemos es una conflictividad permanente, que se sintetiza en la imagen de los 聭cercos de puas聮 que niegan el paso al r铆o y los 聭candados聮 que cierran los canales y tambi茅n las casas que dej贸 la migraci贸n forzada. Y luego, todo esto se naturaliza y se culpa al clima por la falta de lluvias. La sequ铆a construida socialmente, que asola la cuenca, es una cat谩strofe silenciosa, que se duele en el d铆a a d铆a. Esta es una manifestaci贸n de la conflictividad ecoterritorial, menos visible, pero constante. Pero hay otras, de hecho, Chile se configura como una articulaci贸n de 聭enclaves extractivos聮 mineros, forestales, agroinduatriales, pesqueros, incluso tur铆sticos. Si analizamos con cuidado, veremos que la conflictividad pol铆tica de la historia larga y corta, est谩 permeada por esta tensi贸n ecoterritorial, basta ver la relaci贸n de los 煤ltimos esc谩ndalos de corrupci贸n con proyectos extractivos en las zonas del Salar de Atacama y el borde costero de La Higuera; o remontarnos a la memoria larga de la resistencia mapuche. Ahora, el concepto de conflictividad ecoterritorial, nos permite evitar la idealizaci贸n del actual 聭ciclo de movilizaci贸n ambiental o ecol贸gico聮, que muchas veces emerge de articulaciones precarias entre proyectos de sociedad que pueden ser muy distintos, las luchas territoriales no necesariamente son ecologistas, y puede que ninguna de ellas sea anticapitalista, por eso estamos muy atentas para no simplificar los debates, ni celebrar peque帽as victorias mientras se tejen las grandes derrotas.

3.- Respecto del concepto extractivismo y la forma en que se da, 驴como podr铆a definirse este modelo de desarrollo para los pa铆ses de am茅rica latina? 驴de que forma se alinea con las ideas de progreso y desarrollo que promueven los gobiernos de la regi贸n?
Para comprender el patr贸n extractivista en la emergencia de los conflictos ecoterritoriales en Am茅rica Latina (y el Caribe) hay que remitirse a procesos coloniales y neocoloniales, en que nuestros territorios se constituyen como una fuente de recursos naturales al servicio de las necesidades del centro de poder colonial, y que permiti贸 la creaci贸n del capitalismo mundial; el saqueo de minerales de Potos铆 y Zacatecas en base a la explotaci贸n social, por ejemplo, permitieron acumulaci贸n de riqueza monetaria en Europa y por tanto fundamental para el comercio mundial y para financiar la dominaci贸n de otros pueblos. Desde ese momento, la relaci贸n colonial de dependencia centro-periferia ha sido continuada por los Estados-naci贸n (actualmente, incluso en los Estados definidos plurinacionales) y sus elites econ贸mico-pol铆ticas, bajo las ideas modernas de 聯progreso聰 y 聯desarrollo聰, las que fundamentan el actual ciclo de 聯acumulaci贸n por desposesi贸n聰 del capitalismo mundial, articulado en esta arquitectura de 聭regionalismo abierto聮 que produce mercanc铆as en base al saqueo y la explotaci贸n social, para el sistema capitalista mundial. En este contexto, la definici贸n 聭modelo de desarrollo聮 en Am茅rica Latina es 聯despojo y depredaci贸n聰 de los bienes comunes de los diversos territorios para la reproducci贸n ampliada del capital mundial. Por ejemplo, s贸lo pensemos en c贸mo Barrick Gold ha depredado las fuentes nivales del Valle del Huasco (Chile) y c贸mo ha contaminado las fuentes de agua superficial con cianuro en el pueblo de J谩chal en San Juan (Argentina) para extraer oro, y pregunt茅monos qu茅 valor de uso tiene el 聭oro聮 en el 聭sistema mundo聮, principalmente es el patr贸n monetario de reservas bancarias: 聭reservas de oro聮. Es decir, el oro no tiene otro 聭uso聮 que sustentar la acumulaci贸n de riqueza y con ello, la avaricia, la guerra, la violencia, la opresi贸n, el enga帽o, la rapi帽a: EL SAQUEO!

4.- 驴C贸mo y d贸nde surge el sistema que instala/legitima las econom铆as extractivistas? 驴Cu谩les son los tratados, convenios o acuerdos internacionales que dan paso a las actividades extractivas? (caso o ejemplo).
Tras la segunda guerra mundial se constituye el sistema de Naciones Unidas que establece un nuevo 聭orden internacional聮, donde Estados Unidos (EE.UU), asume una posici贸n hegem贸nica. En este nuevo 聭orden de relaciones internacional聮, surge el 聭Acuerdo de Bretton Woods聮 que crea la arquitectura financiera y comercial internacional: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y posteriormente, la Organizaci贸n Mundial de Comercio. Estos organismos dominados por la pol铆tica de EE.UU ampl铆an su supremac铆a ahora en clave financiera y comercial hacia los Estados latinoamericanos que presentan problemas con su balanza de pagos. Esta intervenci贸n se da principalmente en los a帽os ochenta a trav茅s de pr茅stamos y cr茅ditos internacionales, que imponen pol铆ticas de ajuste estructural, guiadas por los principios del Consenso de Washington. Este sistema legitima la posici贸n de integraci贸n 聭subordinada聮 de los pa铆ses latinoamericanos al 聭nuevo orden internacional聮, y en algunos casos su inclusi贸n se da durante reg铆menes dictatoriales, como en Chile, donde se privatiza el agua, la educaci贸n, la salud, etc. y desregulariza o flexibiliza el trabajo.
Ya en los a帽os noventa, los gobiernos de la elite 聭democr谩tica聮, legitiman la total incorporaci贸n de Chile al mercado mundial, que se traduce hoy en la firma de 24 acuerdos de libre comercio (TLC), de complementaci贸n y de asociaci贸n econ贸mica, posicion谩ndolo como la econom铆a m谩s abierta de Latinoam茅rica. Estos acuerdos comerciales han suprimido pr谩cticamente el rol regulador del Estado en la econom铆a nacional 聳hoy transnacional- y por tanto estos asumen el rol de garantizar los derechos del capital mundial, a trav茅s de actos legislativos, judiciales y administrativos que entreguen protecci贸n y derechos al capital transnacional. En consecuencia, en Chile el 聯extractivismo聰 es parte de todo un engranaje del 聭orden internacional neoliberal聮 que tiene una base jur铆dica sustentada en la Constituci贸n de 1980, producto de la Dictadura, y sus c贸digos neoliberales de Agua, Minero, Trabajo, Civil, que aseguran el funcionamiento del mercado mundial. Ah铆 radican las limitaciones y las posibilidades de un proceso destituyente/constituye en Chile. Asimismo a ello hay que agregar que todos los proyectos legislativos o administrativos se presentan en funci贸n de los acuerdos comerciales, por ejemplo, la ratificaci贸n del Convenio 169 de la OIT, convenios o protocolos de protecci贸n medioambiental, ampliaci贸n de derechos humanos, la ley de glaciares, el Convenio 91 UPOV, entre otros. Todo estos 聭falsos reconocimientos聮 y 聭leyes ad hoc al capital聮 se enmarcan en las 聭garant铆as聮 que requiere el mercado mundial para el funcionamiento de los 聭enclaves extractivistas聮 en Am茅rica Latina.
Un caso concreto, donde se observa todo este engranaje es la iniciativa de Infraestructura de Integraci贸n Regional Sudam茅ricana (IIRSA), que financiada por el BID, y legitimada como Foro t茅cnico de UNASUR, est谩 uniendo los oc茅anos Atl谩ntico y Pac铆fico, con v铆as terrestres y fluviales, que sostendr谩n el saqueo de territorios que no hab铆an sido colonizados por el capital. La IIRSA es una plataforma que posibilita el extractivismo, pues genera la infraestructura que vincula los 聭enclaves extractivos聮 (caminos) y tambi茅n aquella que los provee de energ铆a (hidroel茅ctricas). Los 12 pa铆ses de Sudam茅rica avalan IIRSA. En el caso chileno, los corredores IIRSA est谩n asociados directamente al modelo extractivista, es as铆 como el T煤nel de Agua Negra (cordillera) se proyecta en funci贸n del Puerto de Coquimbo, como salida al Asia Pac铆fico, habilitando las condiciones de circulaci贸n de soja transg茅nica y minerales de Brasil y Argentina, y tambi茅n nuevos proyectos mineros en Chile.

4.- 驴C贸mo las pol铆ticas econ贸micas mundiales est谩n hoy determinando los modos de vida de las peque帽as localidades rurales, a partir de la actividad extractivista? 驴C贸mo afecta la vida cotidiana de las personas?
Si consideramos el panorama geopol铆tico anteriormente descrito y miramos los territorios de la Regi贸n de Coquimbo (y de la zona norte y sur en general) podemos ver que la transformaci贸n de los 煤ltimos 40 y 30 a帽os se deben a la dependencia y subordinaci贸n de la sociedad chilena 聳m谩s all谩 de lo estrictamente econ贸mico- al mercado mundial, el que ha construido una nueva territorialidad, por ejemplo, los valles de Elqui, Limar铆 y Choapa hoy est谩n subordinados a la din谩micas de la agricultura y miner铆a transnacional, es decir, son 聭enclaves extractivistas聮 que no produce 聭valores de uso聮 para sus territorios y las comunidades que ah铆 habitan sino que producen 聭valor de cambio聮, mercanc铆as en base a la explotaci贸n del trabajo y la naturaleza para el mercado mundial. Actualmente esta producci贸n de plusvalor para el capital transnacional est谩 haciendo crisis en los territorios, fundamentalmente a trav茅s de las crisis h铆dricas, debido al nivel de explotaci贸n de agua, avalado por el c贸digo de aguas; como lo sintetiz贸 Jonathan, uno de los compas que conocimos en la Escuela de Verano: 聭No es sequ铆a, es saqueo聮. Entonces, la din谩micas sociales que se dan en los territorios est谩n sometidas a las fluctuaciones del mercado mundial, es decir, qui茅n determina sus ritmos de trabajo, los usos de suelo, la alimentaci贸n, la contaminaci贸n de sus medios de vida, las expectativas de los j贸venes. Todos los 谩mbitos de la vida est谩n permeados por entes ajenos a los territorios. As铆, el despojo del agua y con ello el territorio, tambi茅n es despojo de proyectos de vida.

5.- Si pudi茅ramos construir un panorama general del extractivismo en Latinoam茅rica, qu茅 aspectos en com煤n se dan en las distintos pa铆ses? 驴c贸mo eso engloba pr谩cticas comunes a los gobiernos?
Si consideramos que todos los Estados latinoamericanos responden a la arquitectura financiera y comercial del 聭orden internacional聮 presentamos sin duda problemas comunes, como la extracci贸n intensiva de materias primas, que destruye formas y medios de vida, desplazando comunidades de sus territorios, principalmente ind铆genas. En el caso de Chile, obviamente se comparte la receta con Per煤, Colombia y M茅xico, que conforman la 聭Alianza del Pacifico聮. Como constatamos con lxs compa帽erxs de estos pa铆ses, nos une el denominado 聯mal desarrollo聰, que act煤a a trav茅s de la transnacionalizaci贸n, la desregulaci贸n del Estado, la militarizaci贸n como respuesta a la oposici贸n de tales proyectos (p.e. Este a帽o a Per煤 desembarcaron 3200 marines estadounidenses y sumado a las bases militares que se encuentran en Colombia, Chile, Costa Rica, etc.), la cooptaci贸n de las organizaciones sociales locales y la implementaci贸n de pol铆ticas subsidiarias para subsanar los 聭efectos no deseados聮, las 聭externalidades聮 del desarrollo neoliberal. En este punto podemos decir que existi贸 en alg煤n momento un bloque de oposici贸n al regionalismo neoliberal, de parte de Venezuela, Ecuador, Bolivia y en alguna medida Argentina, sin embargo estos gobiernos de izquierda progresistas no han logrado subvertir el patr贸n extractivista y, por ejemplo, los Estados Purinacionales de Bolivia y Ecuador enfrentan hoy en d铆a conflictos internos muy complejos con comunidades ind铆genas que se oponen a la explotaci贸n de hidrocarburos en sus territorios. Estos Estados, se plantean postneoliberales, pero no poseen un proyecto postextractivista, de hecho si bien se resisten a la arquitectura financiera internacional, y a trav茅s de ALBA, cuestionan la hegemon铆a norteamericana, asumen el extractivismo como un 聭mal necesario聮, que legitiman con la necesidad de pol铆ticas redistributivas. Basta se帽alar que asumen el IIRSA, y tambi茅n los mercados del capitalismo verde, entrando en contradicci贸n con los discursos del Suma Qama帽a/Sumak Kawsay y los Derechos de la Pachamama. En este sentido, la centralidad de las pr谩cticas extractivas y la criminalizaci贸n de la protesta son puntos en com煤n, mientras el rol del Estado y las din谩micas de movilizaci贸n social marcan las diferencias, pues pa铆ses como Bolivia y Ecuador, los movimientos populares poseen la capacidad de instalar sus demandas, desbordando muchas veces el espacio de lo p煤blico. En este sentido, su fuerza no puede ser f谩cilmente omitida o gestionada desde el gobierno, situaci贸n que contrasta con Chile, donde reci茅n se visualiza un potencial de organizaci贸n social.

6.- 驴C贸mo se est谩n enfrentando los problemas asociados al extractivismo en las localidades que ustedes han visitado? 驴O la magnitud de lo que significa?, si es que no, 驴como poder romper el paradigma?
El problema que vemos es que no se est谩 enfrentado el extractivismo como tal, sino que se est谩n mitigando, por separado, sus efectos: escasez de agua, contaminaci贸n, p茅rdida de biodiversidad, privatizaci贸n de semillas, etc. Tal situaci贸n permite a la institucionalidad p煤blica segregar los problemas y gestionar sus 聭soluciones聮 desde el aparato burocr谩tico, evitando as铆, el cuestionamiento al patr贸n de relaciones de poder que sostiene los enclaves extractivos, la dependencia, el despojo, las desigualdades e injusticias. Las organizaciones que de alguna manera est谩n visibilizando los conflictos ecoterritoriales no siempre cuestionan el modelo civilizatorio que sostiene el extractivismo. Por ejemplo, hay movimientos medioambientales que se declaran 聭ciudadanos聮 y 聭no pol铆ticos聮, y algunos que practican el activismo del 聭metro cuadrado聮, como proyecci贸n de una sociedad individualista. As铆 no se generan solidaridades que permitan ampliar la discusi贸n, sino que se cierran las posibilidades de articulaci贸n con las organizaciones sindicales que viven la explotaci贸n laboral, con campesinos que viven la precariedad de sus medios de vida, con ind铆genas que viven la violencia del Estado, etc. Todos son problemas puntuales que demandan soluciones de lo p煤blico estatal y no se posicionan desde lo p煤blico comunitario. Y as铆 el activismo del metro cuadrado pasa al activismo de Facebook. Cada uno en lo suyo, mostrando el rostro m谩s desesperanzador, del exitoso modelo chileno.

7.- 驴Cu谩les son los casos m谩s emblem谩ticos de resistencia por la tierra? 驴Por qu茅 creen que el mundo ind铆gena es principalmente el m谩s organizado y convencido?
La resistencia ind铆gena en Am茅rica Latina es hist贸rica, as铆 como el extractivismo se constituye en la era colonial como el primer ciclo de acumulaci贸n capitalista, as铆 tambi茅n la resistencia de los pueblos ind铆genas, la que se ha globalizado en las 煤ltimas d茅cadas del siglo XX, con movimientos como el zapatismo, que se opuso en su momento a la entrada en vigencia del TLCAN y visibiliz贸 que lxs ind铆gena no eran parte del pasado. Paralelamente en Chile, casi en los mismos a帽os la conflictividad ecoterritorial comienza a evidenciarse, por ejemplo, con la construcci贸n de la represa hidroel茅ctrica Ralco y la oposici贸n de las comunidades Pewuenche, especialmente las hermanas Quintreman. Cabe mencionar que tanto M茅xico como Chile han sido los primeros Estados nacionales -en el contexto latinoamericano- en implementar las pol铆ticas de 聭ajuste estructural聮 al pie de la letra. A partir de estos movimientos se produjo una actualizaci贸n de lo ind铆gena, que se articul贸 con el discurso ecologista del 聭primer mundo聮 que denunciaba los l铆mites naturales del crecimiento econ贸mico.
Ahora, desde comienzos del siglo XXI las rebeliones ind铆genas y populares en Bolivia, que emergen por demandas territoriales y la defensa de lo que se considera bienes comunes, como el agua y los hidrocarburos, posicionaron al ind铆gena como un actor pol铆tico central de un proceso descolonizador, que inaugura el Estado Plurinacional que redefine el modelo de desarrollo bajo el paradigma del 聯Buen Vivir聰. No obstante, este proceso no ha estado exento de conflictos y tensiones, por ejemplo, se interpela desde las organizaciones indianistas la ret贸rica pachamanica que despolitiza el sujeto ind铆gena y su relaci贸n con la naturaleza. En este escenario de tensiones permanente y propias del 聭colonialismo interno聮 es necesario problematizar nuestras nociones de lo ind铆gena como los 聭buenos salvajes聮, posicionados desde esa mirada como los 聭defensores de la madre tierra聮, puesto que atribuirles la responsabilidad de defender lo que permite la subsistencia de todas y todos es sin duda una acto colonial y ego铆sta. El oponerse a las formas depredadoras de las formas y medios de vida es una lucha que debemos asumir todas y todos.
Sin embargo, debemos reconocer que el reconocimiento de derechos diferenciados a los pueblos ind铆genas, ha potenciado procesos de etnificaci贸n, que a su vez etnifican las luchas ecoterritoriales. En esta l铆nea podemos destacar la lucha de los pueblos ind铆genas de Ecuador, principalmente de la amazonia, la resistencia de los ind铆genas de Tierras Bajas que defienden el TIPNIS en Bolivia, los pueblos amaz贸nicos reprimidos en Bagua, por el gobierno peruano, la lucha de los mapuche de Neuqu茅n, Argentina y por supuesto los mapuche del sur de Chile, y los mismos zapatistas, que en pleno 2015, nos invitan a problematizar la 聭Hidra capitalista聮, por nombrar ejemplos de la coyuntura. Sin duda estas resistencias tambi茅n se explican por capacidades de organizaci贸n, que se remontan a la memoria larga de las luchas coloniales, y la supervivencia y actualizaci贸n estrat茅gica de epistemolog铆as 聭muy otras聮, que se plantean como fuentes de sentido alternativas a la crisis del mundo occidental euroc茅ntrico; y que promueven relaciones distintas entre sociedad y naturaleza, que incluso parten de la negaci贸n de esta dicotom铆a. La instalaci贸n pol铆tica de estas epistemolog铆as 聭otras聮, y su legitimaci贸n a partir de la apropiaci贸n y disputa del espacio acad茅mico, han generado las condiciones pol铆ticas para una creativa 聭emergencia ind铆gena聮 que se posiciona del otro lado del extractivismo.

Fuente: La entrevista fue realizada por la revista 聯Mingako聯, 2015.

Fuente: El Ciudadano

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