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2010-09-26 | Antecedentes | Mapuche

José Bengoa: lo que hay detrás de la huelga de hambre

La heroica resistencia del pueblo mapuche

Jos√ɬ© Bengoa, autor de la ya cl√ɬ°sica √ʬĬúHistoria del pueblo mapuche√ʬĬĚ, es un distinguido acad√ɬ©mico, licenciado de filosof√ɬ≠a con estudios de posgrado en antropolog√ɬ≠a y ciencias sociales. Ha trabajado en universidades chilenas y extranjeras y actuado en importantes organismos internacionales. Fue entrevistado por √ʬĬúPunto Final√Ę¬Ä¬Ě en torno al Bicentenario y la huelga de hambre de los presos pol√ɬ≠ticos mapuches.




Llegamos al Bicentenario con carencias y temas pendientes. Uno de ellos, el conflicto mapuche que el Estado enfrenta con negativismo y represi√ɬ≥n, que incluye la aplicaci√ɬ≥n de la Ley Antiterrorista. √ā¬ŅCu√ɬ°l es su opini√ɬ≥n?
√ʬĬúEmpecemos por el Bicentenario. La conmemoraci√ɬ≥n resultar√ɬ° una gran frustraci√ɬ≥n. Hace diez a√ɬĪos, el presidente Ricardo Lagos convoc√ɬ≥ a una comisi√ɬ≥n amplia y representativa para organizar la conmemoraci√ɬ≥n. Se pens√ɬ≥ que habr√ɬ≠a suficiente tiempo para lograr mayor integraci√ɬ≥n real y simb√ɬ≥lica del pa√ɬ≠s, para que el Bicentenario tuviera, por decirlo as√ɬ≠, un relato menos excluyente que el habitual. Se esperaba que el Bicentenario fuera una oportunidad de poner sobre la mesa algunas de las llamadas √ʬĬėmemorias subalternas√ʬĬô, en otras palabras, la memoria popular contrastando a la historia oficial: mujeres, mineros, pescadores, pobladores, habitantes de las islas del sur; en fin, promoci√ɬ≥n de debates y actividades de difusi√ɬ≥n.
Se hicieron importantes esfuerzos, que en definitiva no cristalizaron. Se impuso el √ʬĬėno debate√ʬĬô, la √ʬĬėno discusi√ɬ≥n√ʬĬô, la √ʬĬėno revisi√ɬ≥n de nuestra historia√ʬĬô. Triunf√ɬ≥ una cosa fofa, un nacionalismo triunfalista, una historia contada para gente est√ɬļpida: h√ɬ©roes que nacieron tales por la gracia de Dios, sin incorporar la idea de construcci√ɬ≥n de pa√ɬ≠s; no hay ninguna idea de conflicto ni de complejidad. Ha resultado ser la expresi√ɬ≥n brutal de una sociedad que no quiere pensarse a s√ɬ≠ misma. Con ello se produce una situaci√ɬ≥n complicada: la enorme ausencia de amplios sectores olvidados, poco considerados o distorsionados en su memoria y su realidad actual.
En este Bicentenario se repite lo que ocurri√ɬ≥ en el Centenario, condenado en Ricos y pobres de Luis Emilio Recabarren, que hoy es de una vigencia ins√ɬ≥lita. All√ɬ≠ se dijo que los trabajadores no ten√ɬ≠an nada que celebrar porque segu√ɬ≠an siendo brutalmente explotados y los ricos, segu√ɬ≠an mandando seg√ɬļn su propia conveniencia e intereses. Con todo, hay que tener en cuenta dos elementos. Uno, que en estos cien a√ɬĪos ha habido importantes avances producto de la movilizaci√ɬ≥n y lucha de los sectores populares, como fueron la experiencia del Frente Popular, de los gobiernos de Frei y Salvador Allende; los avances en salud, educaci√ɬ≥n, vivienda y previsi√ɬ≥n social. Adem√ɬ°s, en el pensamiento de Recabarren hubo, a mi juicio, una hipervaloraci√ɬ≥n del papel del obrero, pens√ɬ°ndolo en el contexto del Centenario. No valor√ɬ≥ el nacionalismo natural, vulgar o popular que en Chile era y es muy fuerte. Fue una equivocaci√ɬ≥n tan importante, que despu√ɬ©s Arturo Alessandri Palma, el √ʬĬėLe√ɬ≥n de Tarapac√ɬ°√ʬĬô, barri√ɬ≥ electoralmente en el norte, base del proletariado.
El tema del nacionalismo tiene que ver, sin duda, con el Bicentenario. Hay que ser cuidadosos. Existen aspectos nacionalistas populares y existen tambi√ɬ©n aspectos de segmentaci√ɬ≥n, privaci√ɬ≥n, estigmatizaci√ɬ≥n que separan y aislan. No tengo la menor duda que el Bicentenario va a ser celebrado por los sectores populares. Existe, como digo, un sentimiento muy arraigado. Un sentimiento de naci√ɬ≥n que se hace efectivo en momentos de crisis, de dolor o de alegr√ɬ≠a, como ha ocurrido en el caso de los mineros sepultados en la mina San Jos√ɬ©, en Copiap√ɬ≥. Alguien podr√ɬ≠a decir que la naci√ɬ≥n no existe, que es una entelequia, un invento. Puede haber tenido ese car√ɬ°cter en los inicios, pero se fue convirtiendo en conciencia colectiva, al punto que frente a ciertos hechos, todo el mundo se siente afectado, emocionado, conmovido. Es una realidad que hay que tener en cuenta. Un sentimiento cuya profundidad no est√ɬ° siempre presente, porque ser√ɬ≠a imposible, pero que es mantenido en un nivel regular por el Estado, el ej√ɬ©rcito y otras instituciones. Y que es mayor incluso que en otros pa√ɬ≠ses de Am√ɬ©rica Latina por razones hist√ɬ≥ricas. En Chile se constituy√ɬ≥ antes del siglo XIX√ʬĬĚ.

Lucha por la autonomía

√ā¬ŅC√ɬ≥mo miran los mapuches el Bicentenario?
√ʬĬúHay, seguramente, muchos que piensan que no hay nada que celebrar. Menos con una huelga de hambre dram√ɬ°tica de presos mapuches que lleva m√ɬ°s de cincuenta d√ɬ≠as, y que ni siquiera es informada por los medios de comunicaci√ɬ≥n en una actitud vergonzosa, absolutamente pauteada para imponer el silencio. Est√ɬ°n presos nada menos que los descendientes directos de los fundadores del territorio, descendientes de los ancestros venerados. Es como si la historia se repitiera de manera obsesiva.
Ahora bien, por supuesto que hay otros mapuches que s√ɬ≠ lo van a celebrar. Hay que entender bien el claroscuro del pueblo mapuche. Desde hace a√ɬĪos hemos estado trabajando en la zona del Budi, especialmente con j√ɬ≥venes mapuches, y tenemos una visi√ɬ≥n bastante fundada.
Hay una elite m√ɬ°s intelectual, ligada a los j√ɬ≥venes, que piensa que la relaci√ɬ≥n entre Chile y el pueblo mapuche es una relaci√ɬ≥n colonial que debe ser rota mediante un movimiento de liberaci√ɬ≥n, que requiere de acciones movilizadoras. Hay tambi√ɬ©n un amplio sector que me parece mayoritario, especialmente en la zona rural, que no se plantea la disyuntiva entre ser mapuches o chilenos. Tienen una doble identidad bastante fluida. Nadie les quita lo mapuche, pero nadie de ellos discute que son chilenos. Recuerdo una conversaci√ɬ≥n en que alguien planteaba con mucha fuerza su car√ɬ°cter mapuche excluyente, y salt√ɬ≥ la pregunta: √ā¬ŅQu√ɬ© te pasa a ti cuando mete un gol la Selecci√ɬ≥n? Y la respuesta: √ʬĬėNo me haga esa pregunta, por supuesto que celebro√ʬĬô. Y creo que hay tambi√ɬ©n un tercer sector, bastante amplio, que busca fuertemente la integraci√ɬ≥n y para el cual lo mapuche queda en el √ɬ°mbito privado. Uno escucha decir, por ejemplo, √ʬĬėmis padres eran mapuches, mis abuelos eran mapuches pero yo soy chileno, ciudadano de este pa√ɬ≠s y me desenvuelvo en este medio. A mis padres les tengo mucha estimaci√ɬ≥n, conservo el apellido, pero eso es algo privado√ʬĬô√ʬĬĚ.
√ā¬ŅEntonces la demanda auton√ɬ≥mica se concentra en la elite movilizada?
√ʬĬúVeo esas tres dimensiones. Me parece que la lucha por la autonom√ɬ≠a se circunscribe al primer grupo, mayoritariamente formado por j√ɬ≥venes, muchos estudiantes, que est√ɬ° en un proceso de emergencia o surgimiento en que lo √ɬ©tnico aparece con fuerza, y para el cual el Estado chileno es un invasor y su relaci√ɬ≥n con la doble ciudadan√ɬ≠a es mucho m√ɬ°s d√ɬ©bil. Son los grupos m√ɬ°s radicalizados e interesantes. Dir√ɬ≠a tambi√ɬ©n que la pol√ɬ≠tica de la Concertaci√ɬ≥n se orient√ɬ≥ hacia el segundo grupo, en que existe una fuerte personalidad mapuche que no niega la nacionalidad chilena. La frontera de la pol√ɬ≠tica estaba dada por ese grupo. Tengo la sensaci√ɬ≥n que la pol√ɬ≠tica de este gobierno se orientar√ɬ° hacia el tercer grupo y hacia la integraci√ɬ≥n. En los mapuches urbanos se dan m√ɬ°s o menos los mismos tres grupos ya se√ɬĪalados.
√ā¬ŅPiensan algunos en la independencia? Es una pregunta habitual. Yo creo que no, y as√ɬ≠ lo he escuchado hace poco en una muy buena entrevista a Aliwen Antileo. Se√ɬĪal√ɬ≥ que la distinci√ɬ≥n entre independencia y autonom√ɬ≠a es suficientemente clara, y se busca la segunda. Concuerdo con Aliwen, teniendo en cuenta que a nivel internacional el mundo ind√ɬ≠gena tiene claro que la autonom√ɬ≠a es la forma de lograr la autodeterminaci√ɬ≥n. La autonom√ɬ≠a significa formas espec√ɬ≠ficas de gesti√ɬ≥n interna sin rupturas de la soberan√ɬ≠a. En s√ɬ≠ntesis, no creo que exista una grieta profunda entre ser mapuche y ser chileno, hay un mundo que transita sin dificultad entre ambas identidades√ʬĬĚ.

Reconocimiento del pueblo mapuche

Usted form√ɬ≥ parte de la primera Comisi√ɬ≥n de Pueblos Ind√ɬ≠genas, √ā¬Ņcu√ɬ°l fue su experiencia?
√ʬĬúEstuve en esa comisi√ɬ≥n, creada en 1990, cuando las cosas eran bastante distintas. El horizonte de la demanda mapuche era obtener un espacio en la transici√ɬ≥n, no quedar al margen. Hab√ɬ≠a tambi√ɬ©n una demanda de tierras y desarrollo. No se planteaba discutir sobre autonom√ɬ≠a; la discusi√ɬ≥n empez√ɬ≥ a perfilarse con intensidad varios a√ɬĪos despu√ɬ©s. En ese tiempo se us√ɬ≥ el t√ɬ©rmino √ʬĬėdesarrollo con identidad√ʬĬô, en que lo central era el desarrollo, con respeto y promoci√ɬ≥n de la identidad mapuche.
Hubo una importante devoluci√ɬ≥n de tierras, aunque en esto hay que ser cuidadosos. Muchas tierras fiscales estaban ocupadas desde hac√ɬ≠a tiempo por mapuches que no ten√ɬ≠an t√ɬ≠tulos de dominio, que fueron regularizados, lo que -claro- fue un avance. Otro rubro importante fue la entrega a las comunidades de tierras que les hab√ɬ≠an sido arrebatadas, a pesar de que dispon√ɬ≠an de t√ɬ≠tulos ancestrales. Las tierras fueron compradas entonces por la Conadi para ser entregadas a las comunidades. Y en tercer lugar, peque√ɬĪas parcelas fueron entregadas como subsidio a personas naturales.
En el plano cultural se destaca el biling√ɬľismo, que empez√ɬ≥ a aplicarse en no pocas escuelas, con atenci√ɬ≥n especial hacia nociones de la lengua mapuche y de su cultura, que ha tenido un especial relieve con la colaboraci√ɬ≥n de √ʬĬėhombres sabios√ʬĬô de las comunidades, que ense√ɬĪan a los ni√ɬĪos, en mapuche, las tradiciones, historia, cuentos, el cari√ɬĪo hacia la tierra. Y, adem√ɬ°s, se ha despenalizado el tema de la salud mapuche, legitimando la actuaci√ɬ≥n de las machis, con buenos resultados no s√ɬ≥lo en la zona de La Araucan√ɬ≠a.
Aunque se ha avanzado en muchas cosas, el gran tema pendiente es el reconocimiento. Y la Concertaci√ɬ≥n casi no logr√ɬ≥ nada. Por lo mismo, no creo que hayamos llegado a una etapa en que se pueda pensar en una institucionalidad pol√ɬ≠tica mapuche espec√ɬ≠fica que signifique poder. Estamos mucho m√ɬ°s atr√ɬ°s. Pero por lo menos habr√ɬ≠a que reconocer que en algunos lugares, con poblaci√ɬ≥n mayoritaria mapuche, las instituciones del Estado deber√ɬ≠an adecuarse a esa realidad. En Puerto Saavedra o en Tir√ɬļa los municipios no tienen, en el fondo, diferencias con el de Providencia.
El reconocimiento del pueblo mapuche -y de otras etnias- debe ser una norma constitucional, con las consecuencias que eso implica. Es decir, la posibilidad efectiva de expresar opinión que sea considerada y que tenga también el poder de decisión en ámbitos específicos. Si esa posibilidad no existe, se abre paso a la lucha fuera de la institucionalidad, en que cualquier mapuche por expresar opinión puede ser acusado de terrorismo. Abrir espacios entonces es indispensable.
Al no existir caminos institucionales s√ɬ≥lo queda la confrontaci√ɬ≥n. En mi opini√ɬ≥n, en el conflicto mapuche no hay posibilidad de soluci√ɬ≥n si no se abre paso al reconocimiento. El conflicto va a continuar, de acuerdo a las correlaciones de fuerza y seg√ɬļn la coyuntura, y seguir√ɬ° existiendo. No veo otra soluci√ɬ≥n si no hay un pensar profundo de c√ɬ≥mo debe ser la estructura pol√ɬ≠tica y c√ɬ≥mo, dentro de ella, pueden actuar -de verdad- las distintas etnias que hay en Chile, en especial el pueblo mapuche. No veo otra alternativa, como lo indica, adem√ɬ°s, la experiencia internacional. Mientras en Irlanda del Norte no se estructur√ɬ≥ una f√ɬ≥rmula para que pudieran expresarse los cat√ɬ≥licos, el IRA era la √ɬļnica v√ɬ≠a√ʬĬĚ.

HERNAN SOTO

Historia
del despojo

√ʬĬúEl conflicto es evidente. En las pantallas de televisi√ɬ≥n hemos visto a mujeres mapuches golpear a funcionarios del Estado; se ha visto una larga marcha caminando desde el sur a Santiago, y tambi√ɬ©n escenas con altos contenidos de violencia. Hay una larga historia de conflictos y podr√ɬ≠amos jugar con las palabras diciendo que es tambi√ɬ©n un conflicto que tiene una larga historia. Los mapuches sufrieron el despojo de sus tierras. Despojo es, seg√ɬļn el diccionario, √ʬĬėlo que se ha perdido√ʬĬô. Es igualmente, √ʬĬėla presa y el bot√ɬ≠n del vencedor√ʬĬô. Es tambi√ɬ©n la acci√ɬ≥n de desposeerle a una persona o grupo de personas √ʬĬėun bien con violencia√ʬĬô. Esta es por lo tanto la historia que quisi√ɬ©ramos relatar. Es una historia necesaria de contar. Servir√ɬ° quiz√ɬ° para entender lo que pasa en la actualidad√ʬĬĚ.

JOSE BENGOA
(√ʬĬúHistoria de un conflicto. El Estado y los mapuches en el siglo XX√ʬĬĚ, p. 13, 1999).



(Publicado en √ʬĬúPunto Final√Ę¬Ä¬Ě edici√ɬ≥n N√ā¬ļ 717, 3 de septiembre, 2010)
punto@interaccess.cl
www.puntofinal.cl
www.pf-memoriahistorica.org

Fuente: Punto Final

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