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2010-09-18 | Antecedentes | Mapuche

La lucha reivindicativa del pueblo Mapuche en Chile:

Lo que los medios de comunicación callan

Llueve en el sur. En la oscuridad del sendero y rodeado de una vegetaci√ɬ≥n exuberante, un cami√ɬ≥n con acoplado, perteneciente a una de las empresas forestales que realizan faenas en la zona, avanza lentamente. De pronto, el conductor frena r√ɬ°pidamente. Un tronco de √ɬ°rbol impide el paso. Pocos segundos despu√ɬ©s, un grupo de unos 10 encapuchados, usando gorros pasamonta√ɬĪas, rodean el veh√ɬ≠culo y obligan al asustado ch√ɬ≥fer a descender. Acto seguido, arrojan un artefacto incendiario a la carga, que es consumida por el fuego mientras a lo lejos el ulular de sirenas anuncia el pronto arribo de las fuerzas policiales que mantienen un f√ɬ©rreo control al sur del B√ɬ≠o B√ɬ≠o. Los hombres desaparecen en la espesura no sin antes lanzar panfletos a favor de la autonom√ɬ≠a de la Naci√ɬ≥n Mapuche y de la liberaci√ɬ≥n del centenar de presos pol√ɬ≠ticos pertenecientes a esa etnia recluidos en distintas c√ɬ°rceles chilenas. √ʬĬú√ā¬°Marichiweu√ʬĬĚ! √ʬĬď√ʬĬú100 a√ɬĪos venceremos√ʬĬĚ, en lengua Mapundung√ɬļn, exclama quien aparentemente es el l√ɬ≠der del grupo.




Otra batalla silenciosa ha tenido lugar en el territorio ancestral que, seg√ɬļn los Mapuches, pueblo originario de este pa√ɬ≠s y de Argentina, les ha sido arrebatado por el √ʬĬúWinka√Ę¬Ä¬Ě u hombre blanco, que no ha respetado acuerdos adoptados, a mediados del siglo 19, con la Corona Espa√ɬĪola, y que los sucesivos gobiernos locales han ignorado.

Sin embargo, este hecho pasa casi desapercibido para la mayor√ɬ≠a de los 17 millones de habitantes de uno de los pa√ɬ≠ses con mayor √ɬ≠ndice de desarrollo humano y econ√ɬ≥mico de Am√ɬ©rica Latina: los medios de comunicaci√ɬ≥n oficiales, incluyendo radio y televisi√ɬ≥n, no informan. Una suerte de cerco medi√ɬ°tico se ha impuesto desde hace a√ɬĪos en torno al conflicto que el actual gobierno de Sebasti√ɬ°n Pi√ɬĪera hered√ɬ≥ de su sucesora Michelle Bachelet, y √ɬ©sta de los gobiernos anteriores.

Por estos días, cuando los interminables matinales de la televisión chilena, sus noticiarios, programas misceláneos y, en general, toda la prensa se encuentra hipnotizada con las peripecias de 33 mineros por sobrevivir a 700 metros bajo tierra, luego del derrumbe de una mina en las cercanías de Copiapó, norte del país, 32 comuneros mapuches, repartidos en cinco cárceles, cumplen 52 días en huelga de hambre. Los medios apenas consignan aquello.

En ese contexto, la red de información mapuche Mapuexpress, presentó una denuncia ante el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), acusando el silencio informativo guardado por los principales noticieros de la televisión frente a esa huelga de hambre que los presos políticos mapuches realizan desde el día 12 de julio.

Sergio Millam√ɬ°n, miembro del equipo editorial de Mapuexpress, se√ɬĪala que √ʬĬúen ejercicio de la acci√ɬ≥n p√ɬļblica establecida en el art√ɬ≠culo 40 bis de la ley 18.838 que crea el Consejo Nacional de Televisi√ɬ≥n, venimos en denunciar a los canales Televisi√ɬ≥n Nacional de Chile, Chilevisi√ɬ≥n, Megavisi√ɬ≥n y Canal 13 UC por infringir el art√ɬ≠culo 1√ā¬į, inciso final de la ley 18.838 en lo concerniente al deber de respeto al pluralismo y a la democracia, por los fundamentos de hecho y derecho que a continuaci√ɬ≥n exponemos:

Que los noticieros Meganoticias (Megavisi√ɬ≥n) emitido el d√ɬ≠a mi√ɬ©rcoles 11 de agosto entre las 21:00 y las 22:00 horas, Chilevisi√ɬ≥n Noticias (Chilevisi√ɬ≥n) emitido el d√ɬ≠a mi√ɬ©rcoles 11 de agosto entre las 21:00 y las 22:00 horas, 24 horas (Televisi√ɬ≥n Nacional de Chile) emitido el d√ɬ≠a mi√ɬ©rcoles 11 de agosto entre las 21:00 y las 22:00 horas; y Tele13 (Canal 13 UC) emitido el d√ɬ≠a mi√ɬ©rcoles 11 de agosto entre las 21:00 y las 22:00 horas omitieron informar acerca de la reuni√ɬ≥n sostenida entre la Comisi√ɬ≥n de Derechos Humanos de la C√ɬ°mara de Diputados y voceros de los 31 presos pol√ɬ≠ticos mapuche en huelga de hambre desde el 12 de julio del a√ɬĪo en curso, quienes pidieron a la Comisi√ɬ≥n que se derogue la ley antiterrorista que se aplica en la zona sur, as√ɬ≠ como el fin de la militarizaci√ɬ≥n de la Araucan√ɬ≠a y apoy√ɬ≥ el proyecto que modifica la justicia militar impidiendo el procesamiento de civiles, como es el caso de los comuneros enjuiciados.

CERCO MEDI√ɬĀTICO

Los diputados de esta Comisión se comprometieron a visitar las cinco cárceles y constatar la situación así como llamar la atención del Gobierno que se está cometiendo una violación sistemática de sus derechos, sobre la base de juicios ilegales con pruebas falsas y usando testigos protegidos para las condenas.

Durante la sesi√ɬ≥n se exhibi√ɬ≥ un video que demuestra que un testigo encubierto fue pagado para declarar en contra de un comunero, una pr√ɬ°ctica habitual del Ministerio P√ɬļblico para perseguir a los mapuches.

Asimismo, la Comisión resolvió modificar la ley antiterrorista, excluyendo los incendios, la asociación ilícita y la amenaza terrorista entre los delitos que contiene y también terminar con la aplicación de la justicia civil y la militar contra los comuneros en una suerte de dobles juicios como se realizan hasta ahora.

Esta reuni√ɬ≥n se realiza en el marco de las gestiones que los d√ɬ≠as 11 y 12 de agosto realizaron voceros y familiares de presos pol√ɬ≠ticos Mapuche que desde el d√ɬ≠a 12 de julio iniciaron una huelga de hambre en los penales de Temuco y Concepci√ɬ≥n, a la cual se fueron sumando los presos pol√ɬ≠ticos mapuche de las c√ɬ°rceles de Valdivia, Angol y Lebu, los cuales se encuentran en prisi√ɬ≥n preventiva, en el marco de procesos judiciales donde el Ministerio P√ɬļblico ha invocado la ley antiterrorista.

Los programas denunciados, omitieron de un modo absoluto la menci√ɬ≥n a la sesi√ɬ≥n indicada arriba. Este acontecimiento constituye un hecho noticioso pues representa la primera reacci√ɬ≥n institucional al prolongado ayuno de los presos mapuche. La medida de presi√ɬ≥n se enmarca en el contexto del conflicto que mantienen las comunidades mapuche con el Estado y las empresas forestales, denominado medi√ɬ°ticamente como √ʬĬúconflicto mapuche√ʬĬĚ.

La exclusi√ɬ≥n arbitraria de la pauta informativa del hecho descrito, constituye una abierta infracci√ɬ≥n a lo prescrito en el art. 1√ā¬į de la ley 18.838, sobre el correcto funcionamiento de los servicios televisivos. En efecto, la ley define √ʬĬúcorrecto funcionamiento√Ę¬Ä¬Ě como √ʬĬúel permanente respeto, a trav√ɬ©s de su programaci√ɬ≥n, a los valores morales y culturales propios de la Naci√ɬ≥n, a la dignidad de las personas, a la protecci√ɬ≥n de la familia; al pluralismo; a la democracia; a la paz; a la protecci√ɬ≥n del medio ambiente; y, a la formaci√ɬ≥n espiritual e intelectual de la ni√ɬĪez y la juventud dentro de dicho marco val√ɬ≥rico.√ʬĬĚ

En general resulta esperable que los medios de comunicaci√ɬ≥n otorguen una cobertura pluralista a aquellos temas que est√ɬ°n presentes en la agenda p√ɬļblica. En particular, para las concesionarias de televisi√ɬ≥n, el principio del pluralismo se traduce en el deber jur√ɬ≠dico de dar una cobertura a aquellos hechos relevantes socialmente, de un modo que permita a las audiencias estar bien informadas de los asuntos en debate.

La omisi√ɬ≥n motivo de esta denuncia, es arbitraria, es decir, no se funda en ning√ɬļn criterio period√ɬ≠stico conocido que justifique negar el acceso a la informaci√ɬ≥n a las audiencias. Asimismo es preciso se√ɬĪalar que el silencio sobre un hecho que debi√ɬ≥ ser informado, constituye una negaci√ɬ≥n radical del principio del pluralismo.

Sin perjuicio de ello, cabe consignar que las concesionarias denunciadas se han negado permanentemente en sus espacios informativos, a darle cobertura a la huelga de hambre de los presos pol√ɬ≠ticos mapuche, no obstante que concurren elementos objetivos de relevancia, tales como el n√ɬļmero de huelguistas, su duraci√ɬ≥n, y las razones pol√ɬ≠ticas que empujan dicho movimiento.

Desde esta perspectiva, el silenciamiento de un hecho social y político relevante por un canal de televisión, implica el establecimiento por la vía de los hechos de una severa limitación al derecho que le asiste a la comunidad de estar informada, deteriorando gravemente el sistema democrático.

Es un hecho p√ɬļblico y notorio, que la mayor√ɬ≠a de las personas se informa a trav√ɬ©s de los noticieros de las estaciones televisivas. La VI Encuesta Nacional de Televisi√ɬ≥n de 2008, elaborado por el Consejo que usted preside, arroja datos que ratifican esa realidad. El estudio concluye que un 74,7 % de los encuestados consume noticieros de televisi√ɬ≥n abierta √ʬĬútodos los d√ɬ≠as√ʬĬĚ. Asimismo, un 76% de los entrevistados declara consumir √ʬĬútodos los d√ɬ≠as√Ę¬Ä¬Ě televisi√ɬ≥n abierta, opci√ɬ≥n que supera largamente a otros medios de comunicaci√ɬ≥n como la radio e Internet.

Resulta pertinente citar este estudio, el √ɬļltimo realizado por el Consejo Nacional de Televisi√ɬ≥n, toda vez que la informaci√ɬ≥n contenida en √ɬ©l permite concluir que cuando las concesionarias de televisi√ɬ≥n recurren como pr√ɬ°ctica sistem√ɬ°tica al silenciamiento de temas y actores, ello se traduce en que la mayor parte de los ciudadanos ignorar√ɬ° de modo absoluto hechos y procesos en desarrollo. De esta suerte, la televisi√ɬ≥n, en tanto medio de comunicaci√ɬ≥n social, no s√ɬ≥lo impide que los ciudadanos se formen una opini√ɬ≥n acerca de las posiciones e intereses en juego, sino que adem√ɬ°s atenta contra el normal funcionamiento de un sistema que se pretende democr√ɬ°tico.

El deber de eliminar todo tipo de prejuicios hacia los pueblos indígenas, es un deber tanto para el estado como la sociedad en general. Los medios de comunicación tienen un deber de respeto y de no discriminación hacia los pueblos indígenas, y la prohibición de difundir prejuicios contra los pueblos indígenas. El Estado a la vez es responsable de esta infracción al no sancionar la discriminación y difusión de prejuicios hacia los pueblos indígenas.

El no informar adecuadamente sobre el hecho en cuestión, y principalmente, el contenido de las demandas que reivindican los huelguistas, contribuyen a consolidar una visión sesgada de la sociedad hacia el pueblo mapuche, que finalmente se traduce en el fortalecimiento de prejuicio y una visión discriminatoria hacia el pueblo mapuche

Frente a la decisi√ɬ≥n de la Corte de Apelaciones de Concepci√ɬ≥n de acoger un recurso y dar lugar a la utilizaci√ɬ≥n de la fuerza por parte de gendarmer√ɬ≠a para inyectar por v√ɬ≠a intravenosa a los Mapuche en huelga de hambre, los presos pol√ɬ≠ticos Mapuche del Penal El Manzano aclaran que √ʬĬúfrente a esta medida nos opondremos con todos los recursos a nuestro alcance tanto de tipo legal y de la resistencia corporal que podamos, a√ɬļn a costa de exponer nuestras vidas si es necesario√ʬĬĚ.

RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO DE MICHELLE BACHELET

√ʬĬúNing√ɬļn gobierno √ʬĬďenfatiza el dirigente- ha querido abordar en serio nuestra demanda hist√ɬ≥rica y la soluci√ɬ≥n m√ɬ°s diplom√ɬ°tica siempre ha sido la t√ɬ©cnica del √ʬĬúparche√Ę¬Ä¬Ě o arreglo temporal y la militarizaci√ɬ≥n de nuestro territorio. Las maniobras evasivas para seguir postergando el di√ɬ°logo pol√ɬ≠tico lo √ɬļnico que hacen es comprimir m√ɬ°s una situaci√ɬ≥n que necesita de descompresi√ɬ≥n y que de no haberla significar√ɬ° la existencia de costos que ambos lados tendremos que enfrentar. Con esta acci√ɬ≥n de dignidad estamos llamando al gobierno a hacer uso del razonamiento, con esta huelga de hambre que es un componente m√ɬ°s en esta √ʬĬúpacificaci√ɬ≥n√Ę¬Ä¬Ě nunca acabada (as√ɬ≠ como lo fueron hasta hace no mucho tiempo los √ʬĬúparlamentos√Ę¬Ä¬Ě en territorio Mapuche) intentamos te√ɬĪir con un poco de humanidad a un gobierno y un sistema que no la tienen√ʬĬĚ.

Efectivamente, el ex ministro del Interior Edmundo P√ɬ©rez Yoma fue quien promovi√ɬ≥ esta estrategia bajo el gobierno de Bachelet, pese a las cr√ɬ≠ticas y condenas de Naciones Unidas. √ʬĬúParece haber un constante ciclo de violencia√ʬĬĚ, denunci√ɬ≥ entonces el relator de Naciones Unidas para temas ind√ɬ≠genas de Chile, James Anaya, sobre el conflicto que tiene una data hist√ɬ≥rica.

Los mapuches, procesados por una ley antiterrorista que proh√ɬ≠be excarcelaciones durante la investigaci√ɬ≥n y permite condenas dobles, exigen un juicio justo y denuncian montajes de polic√ɬ≠as y fiscales. √ʬĬúNuestro cuerpo es lo √ɬļltimo que nos queda para protestar√ʬĬĚ, dijo el l√ɬ≠der de los huelguistas, H√ɬ©ctor Llaitul, desde la c√ɬ°rcel de El Manzano en Los Angeles, al sur del pa√ɬ≠s. El nudo del problema es que los mapuches consideran, en base a antiguos t√ɬ≠tulos derechos sobre unas tres millones de hect√ɬ°reas que les pertenecen en el sur del pa√ɬ≠s, zona agr√ɬ≠cola, forestal y tur√ɬ≠stica. La mayor√ɬ≠a de esos predios son propiedad de firmas administradas por los principales grupos econ√ɬ≥micos del pa√ɬ≠s, que controlan m√ɬ°s de la mitad del producto interno bruto chileno.

La posibilidad de un acuerdo, jam√ɬ°s logrado en la historia independiente del pa√ɬ≠s, enfrenta la dificultad de que la etnia mapuche est√ɬ° fragmentada en 2.200 comunidades, sin un l√ɬ≠der com√ɬļn.

Y es que el conflicto en comento no es nada nuevo. No por nada, los primeros espa√ɬĪoles que llegaron al territorio de La Araucan√ɬ≠a debieron afrontar una dura resistencia que se prolong√ɬ≥ por m√ɬ°s de 3 siglos, y fieles a su nombre, estas √ʬĬúgentes de la tierra√Ę¬Ä¬Ě (Mapu significa tierra y che, hombres, personas), han defendido tenazmente su espacio vital.

El acuerdo con la Corona Espa√ɬĪola al que hacen referencia hoy los l√ɬ≠deres del movimiento Mapuche, tuvo lugar en 1803 (Negrete), seg√ɬļn el cual se respetar√ɬ≠an los l√ɬ≠mites desde el B√ɬ≠o B√ɬ≠o hacia el norte, aunque una vez conformada la Rep√ɬļblica de Chile, su ej√ɬ©rcito continu√ɬ≥ combatiendo a este pueblo originario.

Los Mapuche no se identifican ni con la cultura, ni la lengua, ni las tradiciones ni con la propia religi√ɬ≥n de los √ʬĬúchilenos√ʬĬĚ, ya que aquellos basan su creencia en la Cosmovisi√ɬ≥n, que es equivalente a la biblia para un cristiano.

La leyenda, entre los cerca de 800 mil mapuches que habitan en Chile, se√ɬĪala que su origen tuvo lugar hace miles de a√ɬĪos, √ʬĬúcuando Cai-Cai, la poderosa serpiente de mar, orden√ɬ≥ a las aguas invadir la tierra, ocasi√ɬ≥n en que Tren-Tren, igual de poderosa serpiente de tierra, hizo crecer los cerros para proteger a los Mapuche. Los sobrevivientes al gran diluvio habr√ɬ≠an repoblado la tierra, emergiendo entonces los Mapuche, quienes ocuparon el sur chileno√Ę¬Ä¬Ě y parte de la vecina Argentina√ʬĬĚ.

Cuando Salvador Allende lleg√ɬ≥ a La Moneda, en 1970, legisl√ɬ≥ para que se restituyera a sus leg√ɬ≠timos due√ɬĪos las tierras usurpadas por latifundistas y hacendados, hecho que se revoc√ɬ≥ una vez derrocado Allende e impuesta la dictadura militar de Augusto Pinochet, en 1973. A medados de los a√ɬĪos 80, el gobierno militar permiti√ɬ≥ la entrega de grandes extensiones de territorio en el sur a empresas forestales y compa√ɬĪ√ɬ≠as multinacionales dispuestas a explotar la madera y recursos naturales existentes as√ɬ≠ como la instalaci√ɬ≥n de centrales hidroel√ɬ©ctricas, inundando valles y √ɬ°reas agr√ɬ≠colas.

Desde hace una d√ɬ©cada, la lucha Mapuche se ha intensificado y ya cobr√ɬ≥ la vida de 3 √ʬĬúWeichafe√Ę¬Ä¬Ě (guerreros ind√ɬ≠genas), todos asesinados por fuerzas policiales que mantienen militarizada esa parte del pa√ɬ≠s. La primera v√ɬ≠ctima fatal, en noviembre de 2002, fue Alex Lem√ɬļn, abatido en las proximidades de la ciudad de Angol, a la edad de 17 a√ɬĪos. En 2008, el tambi√ɬ©n estudiante Mat√ɬ≠as Catrileo fue objeto de una persecusi√ɬ≥n por parte de Carabineros, durante una refriega. Muri√ɬ≥ a causa de un certero disparo en la cabeza y, en agosto reci√ɬ©n pasado, fue el turno de otro joven Mapuche, Jaime Mendoza Coll√ɬ≠o. Por su parte, pese a manifestaciones y protestas cuya violencia ha ido en aumento, ning√ɬļn civil o polic√ɬ≠a ha resultado muerto producto de ataques de la etnia.

VASCO Y CHILENA ACUSADOS DE TERRORISMO

Al respecto, uno de los √ʬĬúWerkenes√Ę¬Ä¬Ě o voceros Mapuche, ha informado que las balas de la polic√ɬ≠a han herido de gravedad a ni√ɬĪos y adultos durante allanamientos practicados frecuentemente a distintas comunidades.

Como una forma de mitigar el conflicto, el Estado ha adquirido, a muy alto precio, miles de hect√ɬ°reas que estaban en manos de hacendados muy acaudalados, haciendo posteriormente entrega de una parte de esas tierras a comuneros Mapuche, quienes las reciben en calidad de √ʬĬút√ɬ≠tulos de dominio privados√ʬĬĚ, lo cual es mal visto por las comunidades.

Cada cierto tiempo, las ciudades y pueblos del sur de Chile sirven de escenario para batallas campales entre j√ɬ≥venes Weichafes y polic√ɬ≠as armados hasta los dientes. Los primeros utilizan sus tradicionales √ʬĬúchuecas√Ę¬Ä¬Ě y boleadoras con las que arrojan piedras a los uniformados que responden con balines de goma y proyectiles de guerra, adem√ɬ°s de gas lacrim√ɬ≥geno..

Observadores internacionales, así como instituciones vinculadas a derechos humanos, Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la propia Corte Interamericana de Derechos Humanos y representantes de la Unión Europea, han elevado sus protestas en contra de los sucesivos gobiernos en Chile debido al asedio y hostigamiento permanentes de que son víctimas los Mapuche, situación que tiene escasa o nula difusión en el país, con excepción de medios de comunicación alternativos en el ciberespacio.

La documentalista chilena, Elena Varela, quien estuvo presa y luego fue absuelta de acusaciones de terrorismo, acusa que √ʬĬúel Estado oculta la verdad a los medios de comunicaci√ɬ≥n extranjeros y tergiversa los hechos para mostrar un rostro amable a los inversionistas√ʬĬĚ, a√ɬĪadiendo que √ʬĬúen Chile el mestizaje es algo que solamente se utiliza en los textos escolares y en determinadas festividades donde se le rinde tributo al Mapuche, aunque en la realidad se les discrimina√ʬĬĚ.

Extranjeros que de una u otra forma han adherido a la causa Mapuche han sido expulsados del país o encarcelados, tal como el caso del escritor vasco Asel Luzarraga, que enfrenta un juicio por supuesta participación en atentados incendiarios en contra de empresas forestales.

El cerco medi√ɬ°tico impuesto, e incrementado a√ɬļn m√ɬ°s con la tragedia minera en el norte, que ocupa todos los espacios de la prensa oficial, ha sido levemente resquebrajado con protestas de estudiantes, trabajadores y sindicatos, y el gobierno de Pi√ɬĪera, temeroso de que alguno de los huelguistas Mapuche fallezca durante el ayuno en alguna de las c√ɬ°rceles, ha optado por entablar una mesa de di√ɬ°logo tendiente a terminar con la huelga de hambre.

Por su parte, las organizaciones Mapuche han exigido el término de la aplicación de la llamada Ley Antiterrotista y de la militarización de los territorios en conflicto, y han informado estar dispuestos a un diálogo sólo si el gobierno accede a deponer su actitud belicista.

La Ley Antiterrorista, legislaci√ɬ≥n dise√ɬĪada durante la dictadura militar para resguardar el orden interno, permite encarcelar por 10 o m√ɬ°s a√ɬĪos a cualquier ciudadano sobre el cual recaigan sospechas de actos que atenten contra la seguridad p√ɬļblica. El problema, seg√ɬļn los afectados por esa legislaci√ɬ≥n, es que se han comprobado montajes policiales, del Ministero P√ɬļblico y de fiscales militares para inculpar a comuneros inocentes, incluyendo ni√ɬĪos, pues dos menores de edad se encuentran encarcelados en la comuna de Chol Chol, en el sur, sindicados como autores de incendios de car√ɬ°cter terrorista.

Bajo ese marco jurídico, familias enteras han debido soportar largas penas de presidio, como los integrantes de la familia Calfunao, detenidos en distintas cárceles desde 2006, y quienes se han convertido en símbolos de la lucha indígena por la autodeterminación.

Juana Calfunao, cuyo esposo e hijos purgan condenas en otros recintos, desaf√ɬ≠a a la autoridad vestida con su atuendo ancestral y exige la devoluci√ɬ≥n de tierras para el Mapuche. √ʬĬúEn Chile √ʬĬďdice- la democracia para nosotros s√ɬ≥lo existe en el papel, y nosostros no tenemos nada que celebrar en este bicentenario de falsa independencia y de terrorismo de Estado√ʬĬĚ.

La resistencia Mapuche, en los √ɬļltimos a√ɬĪos, se ha reflejado, por ejemplo, en la quema de tractores, maquinaria agr√ɬ≠cola y camiones de las empresas forestales afincadas en el sur, y tambi√ɬ©n en un atentado de alta connotaci√ɬ≥n p√ɬļblica, con escopeta, en contra de una caravana de autom√ɬ≥viles donde se desplazaba un fiscal que lleva causas contra mapuches, polic√ɬ≠as y empresarios.

En Chile, cuyos √ɬ≠ndices de crecimiento econ√ɬ≥mico y humano permitir√ɬ°n situarlo entre los pa√ɬ≠ses desarrollados, un 14 por ciento de su poblaci√ɬ≥n de casi 17 millones de habitantes vive en la pobreza; la redistribuci√ɬ≥n del ingreso es una de las m√ɬ°s injustas del mundo y un pu√ɬĪado de familias es propietaria de grandes empresas.

La Constituci√ɬ≥n Pol√ɬ≠tica del Estado es, en gran medida, herencia de la era Pinochet, pese a maquillajes realizados durante los 20 a√ɬĪos en que gobern√ɬ≥ la Concertaci√ɬ≥n de Partidos por la Democracia, derrotada en marzo √ɬļltimo por la derecha neoliberal, hecho que desmotiva a una gran parte de la ciudadan√ɬ≠a, en particular a la juventud, a desligarse de la pol√ɬ≠tica.

Un 30 por ciento de la etnia Mapuche ha emigrado del campo a la ciudad, huyendo de la miseria y la represión, para terminar viviendo hacinados en la periferia de Santiago, Concepción y otras urbes, donde sigue siendo discriminados y subsistiendo en condiciones precarias.

Los √ʬĬúPe√ɬĪis√Ę¬Ä¬Ě (hermanos), han comenzado a organizarse y el Mapudung√ɬļn, su lengua ancestral, se oye cada vez m√ɬ°s en las aulas universitarias, en los colectivos anarquistas o de izquierdas y entre los intelectuales que apoyan sus reivindicaciones, aunque esta lucha de siglos, como plantea Jos√ɬ© Bengoa, antrop√ɬ≥logo, historiador y fil√ɬ≥sofo chileno, sea desigual pues plantea que √ʬĬúesta es una historia acerca de la intolerancia; acerca de una sociedad que no soporta la existencia de gente diferente. De un pa√ɬ≠s espa√ɬĪol, criollo, europeo, cristiano occidental, que se dice civilizado y trata de acabar con los b√ɬ°rbaros, los salvajes, los hombres que deambulan libremente por las pampas y cordilleras del sur del Continente.

Ellos se defendieron del salvajismo civilizado; hicieron lo que pudieron, vivieron como mejor supieron, pelearon hasta el cansancio y terrminaron por morir y ser vencidos por el progreso√ʬĬĚ.

Por Enrique Fernández Moreno

Fuente: El Ciudadano

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