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2018-03-06 | Biblioteca | Indoamericano

Las diversas teor铆as y pr谩cticas feministas de mujeres ind铆genas

El feminismo aut贸nomo de las mujeres de los pueblos de Abya Yala (2011)

Desde hace unos cinco a帽os, el di谩logo entablado desde 谩mbitos no institucionales del feminismo blanco-mestizo con intelectuales ind铆genas sobre el racismo de la academia y el colonialismo de la concepci贸n de cultura de un mundo que se expande e invade todos los 谩mbitos de vida, nos ha llevado a cuestionarnos sobre algunas pretensiones universalistas del feminismo latinoamericano y su coincidencia con los proyectos modernizadores de las pol铆ticas p煤blicas de estados que rasgan los tejidos comunitarios de los pueblos, introduciendo preceptos individualistas, instrumentales de la raz贸n neoliberal.


En particular, con amigas e interlocutoras de los pueblos zapoteca de M茅xico, lenca de Honduras y maya queqch铆 y maya kich茅 de Guatemala, nos preguntamos si el feminismo es b谩sicamente una teor铆a moderna de la emancipaci贸n de las mujeres y su liberaci贸n individual o puede ser un proyecto aut贸nomo, propio de la v铆a de liberaci贸n de mujeres diversas, que descansa en diversas formas de b煤squeda de una buena vida por las mujeres.

Si el feminismo se reduce a la acci贸n de un grupo de expertas que busca imponer una agenda o lista de demandas consensuadas entre aquellas que tienen el poder de autodefinirse como int茅rpretes del proceso de liberaci贸n de todas, defendi茅ndola como la exigencia de una normativa necesaria para el ejercicio de los derechos humanos de todas, entonces el feminismo no es sino un instrumento m谩s del af谩n universalizante de la modernidad capitalista e interviene de forma colonizadora en el proyecto de vida de las mujeres ind铆genas.

Cuando la feminista aymara Julieta Paredes afirma que todo esfuerzo de las mujeres para el mejoramiento de las condiciones de vida de las mujeres se traduce en castellano como feminismo, 驴est谩 describiendo una realidad hist贸rica o enuncia un deseo de que la autonom铆a de las mujeres ind铆genas en la b煤squeda de su bienestar sea reconocido como un proceso de liberaci贸n v谩lido?

Con estas preguntas a cuestas y desde acercamientos muy propios a la necesidad de liberar a las mujeres que participan de la defensa de los territorios y los derechos de su pueblo a la producci贸n de un proyecto colectivo aut贸nomo de la violencia f铆sica y simb贸lica tanto del mundo blanco-mestizo como de los hombres ind铆genas, llegu茅 a visualizar el feminismo de las mujeres de los pueblos ind铆genas como un elemento indispensable para la restauraci贸n del tejido comunitario agredido por cinco siglos de colonialismo racista, depredador y mis贸gino.

Si el feminismo negara o redujera la fuerza transformadora que generan las mujeres de los pueblos originarios al asumir un proyecto comunitario, garante de una deliberaci贸n colectiva, entonces incurrir铆a en el mismo reduccionismo que las dem谩s ideolog铆as universalistas en su af谩n de dominio del resto del mundo. No obstante, si las acompa帽ara asumiendo los aportes de la diferencia originaria de las mujeres desde las cosmovisiones y las pr谩cticas de identificaci贸n y liberaci贸n propias de sus pueblos, podr铆a dialogar con ellas y aportar los conocimientos que ha generado en 200 a帽os de cr铆tica al sistema patriarcal que se ha instalado en Occidente a partir del mercantilismo moderno que convirti贸 a las mujeres en despose铆dos instrumentos para la reproducci贸n del trabajo, neg谩ndoles el control sobre sus cuerpos y el reconocimiento social de su trabajo, y subordin谩ndolas a los hombres.

En el presente inmediato, las feministas tienen la oportunidad de pensar las relaciones de poder entre mujeres y hombres que se est谩n estableciendo en la nueva acumulaci贸n de capital impulsada por el neoliberalismo, as铆 como de intervenir en el debate sobre la descolonizaci贸n de los proyectos hist贸ricos de los estados latinoamericanos.

Si las feministas persisten en el dogma de la dominaci贸n universal masculina, perder谩n la posibilidad de visualizar la misoginia moderna como un producto hist贸rico, fruto del proyecto de conversi贸n de la reproducci贸n del trabajo en trabajo femenino no pagado. Es decir, asumir谩n como suya la idea de la natural o total subordinaci贸n de las mujeres. Pero si aceptan que las mujeres pueden asumir (y, de hecho, asumen) roles diversos en diferentes 谩mbitos hist贸ricos, podr谩n dialogar con las mujeres de los pueblos originarios para que, en su lucha por el reconocimiento de la diversidad cultural, no se reproduzca la negaci贸n de s铆 mismas, de su especificidad social y de sus derechos. La enorme indisciplina ante el propio sistema normativo, esos usos y costumbres percibidos por el mundo blanco-mestizo como estables y permanentes, hace de la b煤squeda de derechos comunitarios y libertad colectiva un vector hist贸rico de la liberaci贸n personal de muchas mujeres ind铆genas.

Como historiadora de las ideas quiero encontrar el lugar, la fuerza y la fecundidad del di谩logo de reflexiones, descripciones, conceptos y propuestas que provienen de mujeres de pueblos cuyos procesos hist贸ricos son diferentes. El di谩logo entre mujeres que, en el mundo actual, por un lado est谩n acorraladas por el incremento global de la violencia mis贸gina y, por el otro, desarrollan proyectos aut贸nomos de liberaci贸n, locales, propios, ajenos a la metaf铆sica de la pol铆tica occidental y sus bases modernas institucionalizadas, pero en contacto con los de otros pueblos, me parece fundamental para percibir las relaciones entre personas sexuadas como el resultado de experiencias hist贸ricas, y no como elementos fijos e inamovibles de una cultura.

S贸lo en di谩logo, y no desde la pretensi贸n de poder interpretarla desde un conjunto de ideas propias del sustrato cultural occidental, puedo llegar a entender, por ejemplo, la base conceptual de la dualidad, propia de un sustrato cultural americano tan difuso que toma nombres, formas, aplicaciones diversas en los diversos sistemas y corrientes de pensamientos del continente. Y en di谩logo, a todas las mujeres nos servir铆a entender la dualidad no tanto para negar la teor铆a de la complementariedad entre los sexos, que como se ver谩 es enarbolado por todos los pueblos ind铆genas, sino para que 茅sta no sirva 聳como de hecho sirve- para enmascarar relaciones de inequidad o dominaci贸n en los diversos 谩mbitos en los que se viven las relaciones entre las mujeres y los hombres.

Volviendo a la idea propuesta por Julieta Paredes, si el feminismo occidental acepta que en todas las lenguas de Abya Yala el esfuerzo de las mujeres para vivir una buena vida en di谩logo y construcci贸n con otras mujeres en sus comunidades se traduce en castellano como 聯feminismo聰,[1] entonces ser谩 capaz de poner en crisis la hegemon铆a cultural del colonialismo interno, entendido como caracter铆stica epist茅mica de la condici贸n colonial que ha llegado a nuestros d铆as.[2]

La pregunta sobre los feminismos no occidentales de Nuestra Am茅rica, por lo tanto, debe asumir el lugar desde donde se formulan las preguntas. M谩s a煤n, el lugar y el tiempo desde donde los sujetos mujeres lo hacen.

Ello me obliga como feminista a no confundir la Modernidad con la modernidad emancipada.

La modernidad emancipada se desarrolla a partir de postulados racionalistas que se generan en la Europa que ha derrotado las movilizaciones campesinas de la Edad Media, cercando a las tierras comunales, convirtiendo a las y los campesinos en asalariados, pauperiz谩ndolos al reducir los bienes comunales (aguas, bosques, espacios de recolecci贸n y socializaci贸n, etc茅tera) y persiguiendo a los pobres que con sus cuerpos macilentos invad铆an los caminos y las ciudades y criminalizando la libertad de movimiento, la autonom铆a reproductiva y los saberes de las mujeres. Paralelamente, la modernidad emancipada organiza un mito acerca de sus or铆genes y elabora la negaci贸n de su comienzo gracias al uso de conceptos de emancipaci贸n de la servidumbre de la gleba, todos ellos centrados en la exaltaci贸n del individuo masculino, elaborados por personas pertenecientes a las 茅lites que emergen durante el Iluminismo y que se consolidan hasta cristalizarse en el liberalismo colonialista decimon贸nico.

La historia europea nos ha transmitido su mito de que la burgues铆a fue enemiga de la aristocracia, cuando en realidad fue su aliada para derrotar al campesinado y a los ideales y pr谩cticas comunitarias de convivencia que enarbolaba. Y en Am茅rica esa misma interpretaci贸n hist贸rica universalizada nos ha hecho creer que la moderna burgues铆a, a la que nunca se asocia con la administraci贸n colonial de la que es hija, es la promotora de un orden progresista encarnado en el estado republicano que vela por la obtenci贸n de un bien igual para todos.

El mito que da sus fundamentas a la modernidad emancipada es la proyecci贸n de los idearios producidos por las clases pudientes europeas sobre el resto del mundo (eso es, la producci贸n intelectual, religiosa, jur铆dica, pedag贸gica y art铆stica que sostiene y justifica la explotaci贸n econ贸mica de los pueblos del resto del mundo) y ha construido un sistema escolar para la exclusi贸n de las experiencias y los conocimientos que no pertenecen a su proyecto.

En esta modernidad emancipada se han impuesto como valores positivos absolutos los que ata帽en ideas tan vagas como la de 聯progreso聰 y la de 聯desarrollo聰, que bien pueden ser utilizadas en sentido tecnol贸gico como en sentido social. La de progreso es una idea que se formul贸 en tiempos de hegemon铆a filos贸fica del Positivismo, en el siglo XIX. Es una idea tendiente a la valoraci贸n positiva de lo que puede medirse como eficiente o eficaz, que fue adoptada por liberales, socialistas, populistas y conservadores y que identifica el progreso de una naci贸n con su cercan铆a a un modelo ideal. La de desarrollo es una idea productivista del siglo XX que hace coincidir el uso y consumo de ciertas tecnolog铆as con un avance civilizatorio o con el bienestar necesario para que un pa铆s sea considerado 聯igual聰 a los pa铆ses que las producen y exportan. En Am茅rica latina, el modelo de desarrollo casi siempre ha coincidido con el sistema euro-estadounidense de consumo, de transmisi贸n de conocimientos y de organizaci贸n estatal, pero s贸lo en los gobiernos progresistas se ha incorporado su sistema de protecci贸n social e impartici贸n de justicia.

No obstante, la Modernidad incluye momentos, espacios y geograf铆as que no son reductibles a una sola experiencia hist贸rica ni a un 煤nico universo epist茅mico. Los pueblos ind铆genas en Am茅rica latina son modernos, pero tienen experiencias de Modernidad diversas de las impuestas por el colonialismo dominante, que se reservaba la capacidad de progreso y desarrollo -y las ideas que les asociaba, como las de bienestar y justicia- para s铆.

Es una convenci贸n de la disciplina hist贸rica europea hacer iniciar la Edad Moderna en 1492.[3] Por lo tanto, se asocia f谩cilmente con la occidentalizaci贸n forzada (o exportaci贸n de los imaginarios europeos) del mundo despu茅s de la invasi贸n de Am茅rica, pues se relaciona efectivamente con el desarrollo de un parte del mundo (la colonialista) por la explotaci贸n econ贸mica, de bienes y de trabajo, de otra (la colonizada). No obstante, durante la Modernidad 聳que, insisto, no debe verse como un periodo de tiempo uniforme, impuesto por el absolutismo del siglo XVII, el iluminismo del siglo XVIII, el ideal de progreso del siglo XIX y el consumismo actual- se han elaborado diversas corrientes filos贸ficas y pol铆ticas no hegem贸nicas y propuestas de convivencia, que van desde las revueltas de los artesanos pauperizados y del campesinado europeo que confront贸 la privatizaci贸n de las tierras en el siglo XVI, los proyectos ut贸picos ingleses e italianos del Renacimiento y la rebeli贸n de los bi贸logos vitalistas contra el mecanicismo corporal cartesiano, hasta la elaboraci贸n por Felipe Guam谩n Poma de Ayala de un 聯pa铆s de las maravillas聰 basado en la organizaci贸n incaica originaria, las rebeliones y los reordenamientos ind铆genas, las posiciones neohumanistas criollas, los utopismos mestizos, los anarquismos de los migrantes decimon贸nicos y las pol铆ticas de la liberaci贸n en Nuestra Am茅rica.

La Modernidad incluye desde la concepci贸n hegem贸nica de una religi贸n cimentada en la disciplina y el autocontrol individual hasta abiertas posiciones ateas, gn贸sticas y propuestas de gobiernos laicos, en los que las mujeres y los hombres, como personas, se liberan de mandatos sexuales, 茅ticos, familiares ligados a idearios de un mundo dirigido por fuerzas superiores que controlan el pueblo, la grey, el reba帽o, las masas o como queramos llamar al colectivo humano.

Durante cinco siglos, en el espacio-tiempo diversificado de la Modernidad en Europa, en Am茅rica, en Australia, en 脕frica y en Asia, entre pueblos dominantes, dominados y en resistencia, se han desarrollado conceptos y posiciones pol铆ticas hegem贸nicas, subalternas y disidentes, que implican la autonom铆a del ser humano de fuerzas que los trascienden (el rey, dios, el padre de familia, lo natural, etc茅tera), el fin de la esclavitud, la igualdad de personas diferentes ante la ley, los derechos humanos, los derechos de las mujeres, la reelaboraci贸n y reapropiaci贸n de los espacios de confinamiento (por ejemplo, como se ver谩 m谩s adelante, la comunidad ind铆gena), los contratos sociales, la desaparici贸n del estado y el valor de la educaci贸n.

Durante la Modernidad se ha dado el desarrollo de pensamientos libertarios por sujetos m煤ltiples que se fueron configurando en su seno y que trascienden al individuo absolutizado, ese yo eg贸latra del macho producido por el sistema del patriarcado cristiano europeo que impone su punto de vista: especie de condottiero que, habi茅ndose liberado de las constricciones del teatro del mundo en que estuvo atrapado durante el reajuste cristiano de una conformaci贸n econ贸mico-pol铆tica germ谩nica en territorios otrora romanizados (la llamada Edad Media y sus campesinas y campesinos siempre rebeldes a la opresi贸n feudal), se lanza a un mundo que pretende amoldar a los designios de poder que imagina desde su propia weltanschauung.

Como se帽ala Rita Laura Segato al proponer una historia que acoja el 聯respeto radical a valores, metas y perspectivas culturales diferentes y, m谩s a煤n, al esfuerzo por parte de los pueblos, por retomar los hilos de tramas hist贸ricas por alg煤n tiempo abandonadas聰,[4] la superaci贸n de un paradigma global de la Modernidad en Nuestra Am茅rica s贸lo puede darse al reconocer, narrar y respetar la multiplicidad de ideas y de historias que la constituyen, valorando las contradicciones, disensiones y transformaciones de las pr谩cticas americanas.

Urgencia del reconocimiento de la diversidad en la Modernidad

A las feministas, nos urge afirmar una modernidad desagregada, ideol贸gicamente diversificada, ubicada en diversas comunidades constitutivas de las naciones que se conformaron en Nuestra Am茅rica en el siglo XIX, cuando las 茅lites pol铆ticas que emergieron de las guerras de independencia buscaron la construcci贸n de naciones mestizas gobernadas por rep煤blicas ilustradas. Nos urge para no reducir el feminismo a un movimiento de la modernidad emancipada, propia del patriarcado capitalista, y reconocernos en la resistencia de las mujeres contra la hegemon铆a patriarcal, que ha sido construida durante el colonialismo tanto como la hegemon铆a 聯racial聰 blanca. Esto implica deshacernos de una vez del supuesto universalismo del mestizaje, asumiendo lo que Luis Carlos Castillo llama 聯la reinvenci贸n de la nacionalidad en los pa铆ses latinoamericanos y la emergencia de nuevos movimientos sociales entre los pueblos ind铆genas y las poblaciones negras聰.[5]

El proceso ya ha empezado y es eminentemente pol铆tico: 聯A pesar de que la desagregaci贸n del mestizaje comienza a ocurrir de forma diferente en pa铆ses de mayor铆a afrodescendiente, como Brasil, y en pa铆ses de mayor铆a ind铆gena, como Bolivia, los procesos son comparables porque ponen en jaque la ideolog铆a mestiza blanqueada que constituye el fundamento ideol贸gico de la formaci贸n de los estados post-coloniales聰.[6]

Por ejemplo, la historia moderna de Abya Yala, seg煤n las maestras y maestros nasa del Consejo Regional Ind铆gena del Cauca (CRIC) que sostienen un proyecto de educaci贸n propia, puede escribirse desde tres grandes manifestaciones ind铆genas: 1) la lucha contra la conquista espa帽ola, 2) la derrota y la sumisi贸n al sistema extractivo de riqueza generada por el trabajo ind铆gena y 3) el movimiento social que surge a mediados del siglo XX e implica la visibilidad del accionar ind铆gena en la cuesti贸n agraria, la discusi贸n ideol贸gica y la reivindicaci贸n pol铆tica. Asimismo afirman que: 聯La difusi贸n de los saberes y contenidos escolares, la elaboraci贸n de materiales did谩cticos, las estrategias pedag贸gicas, la misma concepci贸n de los procesos de ense帽anza y aprendizaje se muestran hist贸ricamente vinculados a las problem谩ticas planteadas por la resistencia, la cosmovisi贸n, la cultura, la interculturalidad y la comunitariedad聰.[7]

Los y las mestizas tenemos desde nuestra propia tradici贸n cultural dual instrumentos para reconocer esta historia m煤ltiple y dialogar con sus actoras y actores. Por ejemplo, el universalismo fue puesto en entredicho desde el principio mismo de la historia moderna blanca americana. Desde la invasi贸n, la resistencia contra la conquista y la evangelizaci贸n de los pueblos originarios se dio de manera paralela a las reflexiones de algunos pensadores espa帽oles que cuestionaron su propio sistema de justicia en tierras y culturas diferentes, generando la idea que es preciso reivindicar una justicia entendida desde diferentes posiciones 茅ticas y culturales.[8]

A la par, los tlamatinimes mexicas presentaron sus valores y fines pol铆ticos a los espa帽oles, con la intenci贸n de hacerles saber que, aunque derrotados, pose铆an un instrumento ideol贸gico para comprender el mundo. Los mayas siguieron transcribiendo a escondidas sus textos sagrados, verti茅ndolos al alfabeto latino, para resistir la sistem谩tica fragmentaci贸n y destrucci贸n de su identidad cultural.[9] La aristocracia andina mantuvo un lugar de reconocimiento social y, aunque cristianizada, defendi贸 y protegi贸 a artistas, m茅dicos y portavoces de sus pueblos hasta la revoluci贸n de Tupac Amaru en 1782.

Por supuesto, la conquista signific贸 una interrupci贸n en el devenir hist贸rico de las civilizaciones americanas, trastocando formaciones sociales, pol铆ticas, econ贸micas y culturales, mediante la brutal disminuci贸n de la poblaci贸n y la eliminaci贸n de naciones enteras por armas b茅licas, psicol贸gicas y religiosas. No obstante, la historia de los pueblos americanos[10] y sus culturas no desaparecieron. La oralidad se compuso y combin贸 con nuevas pr谩cticas de memorizaci贸n que inscribieron historias locales en el tejido, la pintura, la alfarer铆a y la arquitectura. La organizaci贸n de los pueblos originarios en comunidades ind铆genas, aunque dominadas por la iglesia y arrinconadas en zonas inh贸spitas para no despertar la codicia de los colonizadores, les permiti贸 oponer resistencia a la aniquilaci贸n, produciendo c贸digos de conducta y sistemas de g茅nero, normas de regulaci贸n y linajes que hoy empiezan a ser destejidos por las y los intelectuales ind铆genas que acompa帽an la reflexi贸n de sus pueblos. Ninguna de las tramas va a ser desechada, todos los hilos pueden ser reutilizados, recombinados, transformando la visi贸n que se ten铆a de ellos.

Paralelamente, en Europa, mientras se viv铆a el apogeo de la racionalidad ilustrada, Schopenhauer sac贸 agua del pozo de las experiencias asi谩ticas del conocimiento del mundo y de la construcci贸n del saber, con la cual escabull贸 la contraposici贸n totalitaria de lo racional y lo emp铆rico de la tradici贸n filos贸fica europea.[11] En nuestros d铆as, podr铆amos afirmar que se insertan en una hermen茅utica cr铆tica de la Modernidad tanto las b煤squedas de 茅ticas no normativas, como los planteamientos educativos de las universidades ind铆genas de Am茅rica, el taller de Historia Oral Andina de La Paz, los cuestionamientos a los universales, las luchas por el reconocimiento de pueblos declarados muertos por el registro republicano, las historiograf铆as escritas desde puntos de vista no-blancos, los estudios subalternos de Calcuta, el seminario permanente de filosof铆a nuestroamericana inaugurado por Horacio Cerutti en M茅xico, los grupos de estudios contra el racismo y la colonialidad coordinados por An铆bal Quijano en Per煤 y el desplazamiento de los focos de interpretaci贸n de la realidad como movimientos de liberaci贸n dis铆mbolos, cuales el feminismo del siglo XX, el anarquismo, los diversos socialismos que tienden a reconocer el papel de la opresi贸n y la enajenaci贸n, y no s贸lo de la explotaci贸n, en los mecanismos de la dominaci贸n capitalista, y las teolog铆as y las filosof铆as de la liberaci贸n.

Las cr铆ticas avanzadas a la modernidad emancipada por pensadores anarquistas y comunistas no dogm谩ticos como Walter Benjamin nos han permitido dirigir algunos golpes a la idea de una historia universal 聯compuesta por las historias de los pueblos聰.[12] El pluralismo hist贸rico definido por Rita Laura Segato en efecto considera que cada pueblo es un sujeto vivo de una historia que articula su vida en una 聯inter-historicidad聰, dir铆a yo dialogal, con otros sujetos.

A la vez, las teor铆as feministas de la diferencia sexual, la econom铆a cr铆tica de la dependencia, el posestructuralismo filos贸fico, las pr谩cticas educativas descolonizadoras, el movimiento negro americano (antillano, estadounidense y brasile帽o, principalmente) y el antirracismo que se generaliz贸 a ra铆z de sus planteamientos, los movimientos de liberaci贸n y disidencia sexual, los pensamientos que acompa帽an la lucha contra el ajuste estructural del neoliberalismo en Asia, 脕frica y Am茅rica, los movimientos antisist茅micos y sus masivas protestas en Venezuela, M茅xico, Bolivia, Argentina, Grecia, T煤nez, Egipto, Espa帽a, las historiograf铆as no hegem贸nicas y la antropolog铆a cr铆tica, han desembocado en la afirmaci贸n de la cultura como un factor indispensable de resistencia y de proyecci贸n pol铆tica, propia de las teor铆as epist茅micas postuladas desde las universidades ind铆genas interculturales.

Esta idea de cultura apunta a la valoraci贸n del cuerpo, de la memoria y de la diferencia, entendidos como lo que no coincide con el sujeto racional autocontrolado de la masculinidad dominante, presentado como norma est茅tica, 茅tica y pol铆tica de la modernidad emancipada. Es decir, no coincide con la heterosexualidad que compulsivamente intenta organizar la afectividad en parejas estables reconocidas por el estado, tampoco con los g茅neros asignados para garantizar la gratuidad del trabajo de reposici贸n y reproducci贸n de la vida ni con las ense帽anzas que niegan la gama de elementos culturales y proyectos aut贸nomos de pueblos que han resistido por siglos la presi贸n del racismo de las metr贸polis colonizadoras y de las 茅lites criollas que les sucedieron y concibieron los estados nacionales de Nuestra Am茅rica.

Pobreza del desarrollo 煤ltimo de la modernidad emancipada

Por el contrario, ciertas pr谩cticas hipercapitalistas e individualistas que intentan negarle validez a cualquier ideolog铆a no consumista y degradan los proyectos de autogobierno, reconocimiento y transformaci贸n pol铆tica de los grupos y personas que no concuerdan con el universalismo del mercado global, que se cobijan en el neoliberalismo, que en su forma m谩s extremas encarnan en las mafias de la trata de personas para la esclavitud sexual y laboral, el narcotr谩fico y la venta de armas y que encajan en un 聯estilo de vida posmoderno hiperconsumista聰, coinciden con el desarrollo 煤ltimo de la modernidad emancipada.[13]

En ella se inscribe un tipo de feminismo que ya no apunta a la liberaci贸n de las mujeres, sino a su inserci贸n en una sociedad civil indefinida en t茅rminos de clases, cultura nacional e ideolog铆as y, por ende, estable para las pol铆ticas de mercado: un feminismo para la gobernabilidad de las mujeres que consensua con las instituciones nacionales y supranacionales una 聯agenda聰, casi un listado, de demandas feministas de las que no se vale salirse. Este feminismo usa tacones, trajes sastre y tarjetas bancarias y se ve en el espejo de las 聯actoras聰 de alguna sociedad (presidentas de la rep煤blica, senadoras, ministras, figuras del espect谩culo, empresarias) y no en el de las sujetas de un cambio pol铆tico colectivo.[14] Ha desechado la organizaci贸n espont谩nea de las mujeres, el di谩logo inter-generacional, la apertura a proyectos de ser y la indisciplina ante los usos y costumbres de los diferentes patriarcados, neutraliz谩ndolas en Organismos No Gubernamentales, fundaciones, academias, partidos. Con ello, intenta la institucionalizaci贸n del descontento para evitar que el movimiento feminista sostenga su autonom铆a, su capacidad de dotarse de medios propios para la vida y el pensamiento, de reorganizar sus objetivos en un escenario social siempre cambiante y de plantearse sus alianzas. Es un feminismo que no construye autonom铆a sino pide equidad, asimilando el mundo femenino al masculino, en un contexto de occidentalizaci贸n acelerada del mundo. Se pliega a las directrices de algunas pol铆ticas p煤blicas globales, tendientes a forzar a todas las mujeres a una supuesta liberaci贸n individual, eso es a la masculinizaci贸n de sus intereses en el 谩mbito p煤blico, dentro del sistema capitalista publicitado como 聯el 煤nico sistema que funciona聰.

Los feminismos que articulan ideas de buena vida provenientes de mujeres que se consideran agentes colectivos de un acontecer insumiso ante el colonialismo de la modernidad progresistas y desarrollista, es decir los feminismos de las mujeres de los pueblos ind铆genas de Abya Yala, pueden restituir a todas las mujeres su capacidad de tramar un proyecto de liberaci贸n de la violencia como destino. Muchas figuras de mujeres dirigentes de un pasado m铆tico negado, porque propio de pueblos que se quieren aniquilar en el proyecto universalista de la modernidad emancipada, se tejen hoy en las ideas de resistencia popular con figuras de mujeres mestizas, blancas y afroamericanas. Construyen el tejido desde el que proyectar un futuro donde colectivos femeninos aut贸nomos y en di谩logo act煤en neutralizando la violencia que genera contra los cuerpos y la vida de las mujeres la rapi帽a del capitalismo en su crisis actual.

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[1] Idea muchas veces expresada en nuestros di谩logos en la Paz, Bolivia, en febrero y en abril de 2011. Tambi茅n puede encontrarse en: Julieta Paredes, Hilando fino desde el feminismo comunitario, Comunidad Mujeres Creando/Deustscher Entwicklungdienst, La Paz, 2010 y en Victoria Aldunate y Julieta Paredes, Construyendo Movimientos, serie Hilvanado, publicaci贸n solidaria en el marco del Convenio para el Empoderamiento de la Mujer en Per煤 y Bolivia, La Paz, 2010

[2] Rivera Cusicanqui lo llama 聯colonialismo interno聰: un ejercicio constante y reiterativo de pr谩cticas de opresi贸n racista y explotaci贸n clasista que se sustentan en una especie de complejo de superioridad de las clases medias latinoamericanas respecto de sus pares ind铆genas. Entre las peores derivaciones pol铆ticas de estas pr谩cticas, est谩 su pervivencia en la izquierda, que se siente impulsada a 聯superar聰 lo ind铆gena, a trascender su ritualismo, a ir m谩s all谩 del racismo obvi谩ndolo. Silvia Rivera Cusicanqui, 聯Mirando los problemas de las llamadas izquierdas聰, en Varios Autores, Las izquierdas en M茅xico y Am茅rica Latina. Desaf铆os, peligros y posibilidades, Fundaci贸n Heberto Castillo Mart铆nez, M茅xico, 2004. An铆bal Quijano lo define en muchos de sus escritos como 聯colonialidad del saber聰 y lo relaciona con la pervivencia y organizaci贸n propia del racismo americano.

[3] Aunque los libros de historia de las secundarias y liceos europeos en ocasiones hacen coincidir esa fecha con otras, cuales la ca铆da de Constantinopla en manos de los turcos, la imprenta de Gutenberg y la reforma religiosa de Lutero, dando al medio siglo en que estos sucesos acaecen un valor hist贸rico de cambio de tipo intr铆nsecamente europeo. De tal modo, ocultan el car谩cter colonialista que tienen la fecha de 1492 y el proyecto moderno que mezcla la cristianizaci贸n forzada con la explotaci贸n de pueblos ajenos a la cultura, el desenvolvimiento hist贸rico y a la econom铆a europeas. La Modernidad en Europa coincide, no hay que olvidarlo nunca, con el gran momento de persecuci贸n de las mujeres (la guerra contra las mujeres incluy贸 la cacer铆a de brujas m谩s violenta, la despenalizaci贸n de la violaci贸n, la reducci贸n de los salarios femeninos, la expulsi贸n de las artesanas y la criminalizaci贸n de la anticoncepci贸n y los abortos, en los siglos XVI y XVII) y la finalizaci贸n de esas 聯libertades particulares聰 -feudales, locales y asim茅tricas, sin lugar a duda- definidas por el pensamiento libertino del siglo XVII. La finalizaci贸n de esas libertades implic贸 la aniquilaci贸n de los remanentes medievales de expresiones locales diferenciadas, con leyes propias y un desenvolvimiento religioso heterodoxo: culturas que resistieron la romanizaci贸n forzada de la antig眉edad cl谩sica o que se formaron con la migraci贸n de pueblos germ谩nicos y eslavos a partir del siglo V, semejantes a las que en Am茅rica representan hoy las culturas ind铆genas, y que generaron diversos tipos de herej铆as religiosas, rebeliones contra el trabajo servil y propuestas pol铆ticas antihegem贸nicas como un producto cultural propio. La finalizaci贸n y exterminio de los movimientos campesinos de la Edad Media europea, en ese sentido, representaron el gran periodo de preparaci贸n de la dominaci贸n europea sobre otros pueblos, en cuanto fueron un ensayo local de imposici贸n de un modelo hegem贸nico econ贸mico-religioso-pol铆tico mediante brazos militares y religiosos, que culmin贸 con cierto universalismo racionalista del hombre rico, anticampesino, mis贸gino y antilibertario, legalista y controlado, profundamente enemigo de todo pensamiento diferente al de la obediencia al poder constituido o a la idea de lo 聯煤til聰. Cfr. a prop贸sito del pensamiento libertino y la aparici贸n de la idea de 聯煤til聰 en el horizonte hist贸rico de la Modernidad: Gioacchino Gargallo di Castel Lentini, Historia de la Historiograf铆a Moderna. Vol. 1, El siglo XVIII, UACM, M茅xico 2009. A prop贸sito del control de los cuerpos, la guerra contra las mujeres y su relaci贸n con el racionalismo de Descartes: Brian Easlea, Witch Hunting, Magic and the New Philosophy, An Introduction to the Debates of the Scientific Revolution, The Harvester Press, Brighton, 1980

[4] Rita Laura Segato, La naci贸n y sus otros. Raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de Pol铆ticas de la Identidad, Prometeo libros, Buenos Aires, 2007, p. 19

[5] Luis Carlos Castillo, Etnicidad y naci贸n. El desaf铆o de la diversidad en Colombia, Programa Editorial Universidad del Valle, Cali, 2009, p. 13

[6] Rita Laura Segato, La naci贸n y sus otros聟, ob. Cit.

[7] 驴Qu茅 pasar铆a si la escuela聟? 30 a帽os de construcci贸n de una educaci贸n propia, programa de educaci贸n biling眉e e intercultural, Consejo Regional Ind铆gena del Cauca, Editorial el Fuego Azul, Bogot谩, 2004, p.21

[8] Estos pensamientos tuvieron sobre todo un origen teol贸gico, como lo demuestran las reflexiones 茅tico-pol铆tico-religiosas de esos predicadores dominicos que, desde el siglo XVI, se esforzaron en demostrar la existencia de un derecho de gentes que protegiera a los pueblos nativos americanos. Por limitadas que estuvieran por la idea de que algunos pecados infamantes (antropofagia, homosexualidad, sacrificios humanos) daban derecho a los que no los comet铆an, a los cat贸licos espa帽oles en particular, a hacer la guerra y someter a los pueblos pecadores, esas reflexiones estuvieron en la base de elaboraciones filos贸ficas jur铆dicas posteriores, como los derechos humanos. En un segundo momento, como lo demuestra Carmen Rovira Gaspar, los jesuitas novohispanos tambi茅n desarrollaron un neohumanismo, entendido como un sentimiento y una conducta de respeto hacia la esencialidad de todos los seres humanos, que en el siglo XVIII sostuvo la existencia de una historia de los pueblos americanos precoloniales (Clavijero con su historia de los mexicas, por ejemplo), el derecho a una educaci贸n para la libertad (el pensamiento de Francisco Javier Alegre) y el derecho a la emancipaci贸n pol铆tica de los pueblos actuales (como la expuesta en el siglo XVII en la idea de 聯soberan铆a de los pueblos聰 de Francisco Su谩rez). Cfr. Carmen Rovira Gaspar, Francisco de Vitoria. Espa帽a y Am茅rica. El poder y el hombre, Miguel 脕ngel Porr煤a/C谩mara de Diputados, M茅xico, 2004, pp. 307, en lo relativo a los dominicos; y para el humanismo jesu铆tico dieciochesco: Carmen Rovira Gaspar, 聯Filosof铆a y humanismo. La obra de los jesuitas criollos mexicanos聰, en http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/35793397803352940700080/035393.pdf?incr=1

[9] Emilio del Valle Escalante, 聯Introducci贸n: batallas por la memoria en la literatura maya聰, en Uk聮u聮x kaj, uk聮u聮x ulew: Antolog铆a de poes铆a maya guatemalteca contempor谩nea, Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana-Universidad de Pittsburg, Pittsburg, 2010, p.13

[10][10] Durante la Cumbre de Comunicaci贸n Ind铆gena de Abya Yala, que se desarroll贸 en el Resguardo Ind铆gena de La Mar铆a Piendam贸, en el Cauca, Colombia, del 8 al 12 de noviembre de 2010, varias voces se levantaron para decir que los pueblos ind铆genas no se reconoc铆an en los nombres de Hispanoam茅rica y Latinoam茅rica y ni siquiera en el de Am茅rica, reivindicando el de Abya Yala por ser el 煤nico que desde una lengua propia, la kuna, describe el sur y el norte del continente. Si en ocasiones uso el adjetivo americana o americano para referirme a un pueblo o una expresi贸n cultural propia del continente, es por no tener otro calificativo descriptivo de la ubicaci贸n geogr谩fica de los pueblos y naciones de Abya Yala, siendo que los de 聯abyalo聰 y 聯abyala聰 no han sido utilizados a煤n.

[11] Es conocido el uso de concepciones hinduistas por Schopenhauer; pero antes que 茅l, el racionalismo europeo hab铆a sido cuestionado por muchos pensadores jud铆os y tambi茅n por protofeministas como Cristine de Pisan y Poulain de la Barre, as铆 como la sistematicidad como valor del pensamiento hab铆a sido puesta en duda por el ensayismo de Michel de Montaigne quien adem谩s investig贸 la racionalidad de las acciones de otras culturas, la supremac铆a de la raz贸n sobre el esp铆ritu por Blaise Pascal y la supremac铆a de la moral sobre la l贸gica por Baruch Espinosa. Los siglos XIX y XX han sido recorridos por cr铆ticas a la raz贸n occidental, en la misma Europa; y seguramente por el feminismo de la diferencia sexual, el anti-asimilacionismo del martiniquense Franz Fannon, el pacifismo activo de Gandhi, el anticolonialismo de Nelson Mandela. Actualmente, son activos los estudios poscoloniales asi谩ticos de Gayatri Spivack, Ranajit Guha y Homi Bhabba, de la India, y del palestino Edward Said, el antifundamentalismo de Tariq Ali, los estudios poscoloniales del peruano An铆bal Quijano y la filosof铆a nuestroamericana en la que esta investigaci贸n se inscribe. Paralelamente no puede obviarse el v铆nculo que establecen las y los ecologistas con las cosmogon铆as de muchas culturas pante铆stas para elaborar una visi贸n del mundo como realidad relacional.

[12] Walter Benjam铆n, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, ITACA-UACM, M茅xico, 2008, p. 90. Subrayado del autor

[13] La pobreza de esta s铆ntesis del debate sobre la Modernidad de Nuestra Am茅rica es de mi entera responsabilidad, y ni siquiera logra pagar su deuda con las lecturas de fil贸sofas/os y antrop贸logas/os que se han dedicado a intentar abarcar sus m煤ltiples significados como Horacio Cerutti, Silvia Rivera Cusicanqui, Enrique Dussel, Edgardo Lander, Carmen Rovira Gaspar, An铆bal Quijano, Santiago Castro G贸mez, Rita Laura Segato, Walter Mignolo, Mar铆a del Rayo Ram铆rez Fierro. Esas mismas lecturas indujeron un muy rico debate en el seminario 聯Modernidad Plurit贸pica de Am茅rica Latina聰 que iniciamos en la Universidad Aut贸noma de la Ciudad de M茅xico en 2007 por insistencia del joven fil贸sofo mexicano David G贸mez Arredondo, quien con su investigaci贸n de tesis 聯Asedios a la Modernidad monot贸pica聰 (presentada en la Facultad de Filosof铆a y Letras de la UNAM, mayo de 2008), alent贸 trabajos de otras alumnas/os, por ejemplo Lilia de Jes煤s Palacios Gervacio, 聯De pueblos originario y de colectividades filos贸ficas que asedian e interpelan a contrapelo聰, mimeo, www.filos.unam.mx/CNEPJ/categoriaB/DE_PUEBLOS_ORIGINARIOS_Y_DE_COLECTIVIDADFILOSOFIC.pdf, y m铆os: Francesca Gargallo, 聯Una metodolog铆a para detectar lo que de hegem贸nico ha recogido el feminismo acad茅mico latinoamericano聰, en F谩tima Flores Palacios, Maribel R铆os Everardo y Norma Bl谩zquez Graf (coordinadoras), Investigaci贸n feminista: epistemolog铆a, metodolog铆a y representaciones sociales, UNAM/Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades/Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, M茅xico, 2010, pp. 155-177

[14] Estas ideas se han elaborado a lo largo de un di谩logo sobre la necesidad de autonom铆a del feminismo que se he intentado sostener por a帽os en diversos espacios. Quiero reconocer especialmente el del Seminario Permanente de Feminismos Latinoamericanos, cobijado por la Maestr铆a en Derechos Humanos de la Universidad Aut贸noma de la Ciudad de M茅xico, donde acudieron feministas urbanas y mujeres de los pueblos originarios de diversas corrientes, edades y procedencias, universitarias o no. Con Norma Mogrovejo, Mariana Berlanga, Karina Ochoa nos esforzamos en sostener un espacio de reflexiones que incorporara la perspectiva ind铆gena y de clase a la reflexi贸n sobre los textos de las feministas latinoamericanas de los siglos XIX, XX y XXI. M谩s de 60 mujeres pensaron con nosotras de 2008 a 2011. Al leer Contrainsurgencia y miseria. Las pol铆ticas de combate a la pobreza en Am茅rica Latina, de Ra煤l Zibechi (Editorial El Pez en el 脕rbol, M茅xico, 2010) encontr茅 impresionantes semejanzas entre las ideas a las que llegu茅 y su punto de vista sobre c贸mo hoy los movimientos populares son neutralizados por un doble movimiento de colonizaci贸n de sus espacios y profesionalizaci贸n de la pol铆tica para la gobernabilidad de los estados en un clima de econom铆a global.

Fuente: https://francescagargallo.wordpress.com/ensayos/feminismo/no-occidental/el-feminismo-autonomo-de-las-mujeres-de-los-pueblos-de-abya-yala/

Fuente: Centro de Documentaci髇 Mapuche, 製ke Mapu

 Campa帽as

2019-07-13

Comunicado p煤blico: C谩rcel de Temuko- Wallmapuche

Presos Pol铆ticos por la Causa Mapuche Condenados e Imputados

Los presos pol铆ticos Mapuche en Temuko comunicamos a la opini贸n p煤blica nacional e internacional y a los integrantes de nuestro pueblo lo siguiente:
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2019-08-27

驴Otro montaje judicial?

El caso de Alberto Curamil:

El Lonko enfrentar谩 en mayo pr贸ximo un juicio oral por participar en un asalto a la caja de compensaci贸n "Los H茅roes" en la ciudad de Galvarino. Sin embargo, testigos desmienten que 茅l y 脕lvaro Millal茅n, el otro detenido en el caso, hayan estado ese d铆a en la localidad de la provincia de Caut铆n, Regi贸n de La Araucan铆a.
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2020-01-05

Software desarrollado para apoyar la ense帽anza del Mapudungun

Aqu铆 plasmamos voces de ni帽os, de adultos y ancianos, voces de aves, de 谩rboles y de vertientes, para seguir aprendiendo con dignidad y horizontalidad, conscientes de su origen y proyect谩ndose a dialogar con el mundo, pues las lenguas tienen que ocupar los espacios de la comunicaci贸n y del aprendizaje.
Descarga Mapudungun Mew
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2020-01-05

Basta de violencia

En Chile los gobiernos post dictadura militar, han aplicado la Ley antiterrorista N掳 18.314, exclusivamente contra representantes y activistas mapuche. Esta normativa fue adoptada por la dictadura militar para atacar a sus enemigos internos, con el fin de vulnerar los derechos juridicos de los imputados. Esta norma ha sido objeto de cr铆tica de parte de los 贸rganos de protecci贸n de los Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos quien ha considerado su aplicaci贸n con los Mapuche contrario a un Estado de Derecho.
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2020-01-06

Progreso occidental

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2020-01-14

驴Qu茅 nos leg贸 Occidente en su intento de globalizaci贸n colonizadora?

La recargada colonialidad permanente en Am茅rica Latina

La condici贸n de colonialidad no s贸lo configura en el colonizado la idealizaci贸n 聯natural聰 del color, sentir, hacer y pensar del colonizador, sino que instala dispositivos nefastos en las estructuras psicol贸gicas m谩s profundas del primero que irremediablemente lo convierten en un ser creyente que diviniza al segundo. Por tanto, para 茅l o la colonizada, las condiciones de subordinaci贸n/despojo no s贸lo son vistas como 聯realidades normales聰, sino que son asumidas con gratitud como una 聯benevolencia聰 del colonizador. Quiz谩s por ello, no es com煤n preguntarse sobre la benignidad del hist贸rico legado colonial permanente que comenz贸 hace 524 a帽os, en Abya Yala.
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2020-01-30

Historia, colonialismo y resistencia desde el pa铆s Mapuche

Ta i帽 fijke xipa rakizuameluw眉n.

Acceso libre al libro Ta i帽 fijke xipa rakizuameluw眉n: Historia, colonialismo y resistencia desde el pa铆s Mapuche. Temuco: Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, 2012. Descarga
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2020-02-01

Centro de Documentaci贸n Mapuche 脩uke Mapu

Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)

Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo. Nota: Estos documentos pertenece al patrimonio cultural comun, por lo que puede ser utilizado y reproducidos libremente. Libros hist贸ricos para estudio, consulta sobre el pueblo Mapuche (descarga en formato PDF)
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2020-02-02

Publicaci贸n sobre la cultura, sociedad y pol铆tica de los pueblos originarios.

El peri贸dico Pukara

El Peri贸dico Pukara quiere ser un baluarte en el lucha de ideas, en el combate de principios, en la guerra conceptual, de an谩lisis, de informaci贸n e investigaci贸n que libran los pueblos ind铆genas contra el ocupante colonialista. El peri贸dico Pukara es una publicaci贸n mensual sobre la cultura, sociedad y pol铆tica de los pueblos originarios. Periodico Pukara
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2020-02-02

La convocatoria se encuentra abierta todo el a帽o.

Corpus revista de divulgaci贸n, an谩lisis sobre la historia o etnograf铆a de los pueblos originarios

Corpus es una revista de divulgaci贸n, an谩lisis y cr铆tica de fuentes in茅ditas o desconocidas sobre la historia o etnograf铆a de los pueblos originarios y campesinos, y de discusi贸n en torno a raza, etnicidad y otras formas de alteridad social y pol铆tica en el continente americano.
La convocatoria se encuentra abierta todo el a帽o para publicar, compartir y desclasificar los materiales o fuentes de informaci贸n.
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2020-02-02

Manual completo en formato PDF para consulta o descarga :

Manual para defender los derechos de los pueblos ind铆genas

El objetivo de este manual es contribuir, con un instrumento pr谩ctico, a la labor que realizan personas, pueblos ind铆genas y organizaciones dedicadas a proteger y gestionar a favor de los derechos de los pueblos ind铆genas.
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2020-02-02

ONU Foro permanente de los pueblos indigenas

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2020-02-03

La expansi贸n de la cultura occidental y la subordinaci贸n de la mujer

La conmovedora historia de la mujer objeto occidental

El uso del cuerpo de la mujer en publicidad es violencia simb贸lica, muy evidente y perceptible. La subordinaci贸n sexual de la mujer en la promoci贸n de ventas es un elemento clave en las campa帽as de marketing que la exponen como mercanc铆a, y objeto sexual. A la mujer occidental en los spots comerciales se le presenta sin cualidades y habilidades intelectuales y se le reduce en un objeto de satisfacci贸n de necesidad biol贸gica del hombre occidental. Mire el video:
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2020-02-13

Programa Radial Mapuche

Wixage Anai espacio para la expresion Mapuce

Pe帽i, lamgen es importante que usted pueda sumar su apoyo a esta labor de comunicaci贸n que hace 21 a帽os se realiza, asistiendo a los encuentros que convocamos u otras iniciativas. Correo electr贸nico: wixageanai.radio@gmail.com Telefono: 92246211
escuchar aqu铆:
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2020-02-25

Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO

Colecci贸n Antolog铆as del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribe帽o

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2020-02-25

Organizaci贸n de las Naciones Unidas para la Educaci贸n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

El Correo de la UNESCO

Disponible en l铆nea desde marzo de 2006, El Correo se adapta a las necesidades de sus lectores diseminados por el mundo entero: su publicaci贸n electr贸nica en formato PDF, en las seis lenguas oficiales de la Organizaci贸n (谩rabe, chino, espa帽ol, franc茅s, ingl茅s y ruso), as铆 como en esperanto y en portugu茅s, va acompa帽ada de una edici贸n impresa con un n煤mero de ejemplares reducido. Descarga los 煤ltimos n煤meros -->
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2020-02-26

Russell Means

Por qu茅 no soy ni capitalista, ni marxista

聯La 煤nica forma posible de comenzar un discurso de este tipo es afirmar que detesto escribir. El proceso en s铆 mismo representa el concepto europeo de pensamiento 聯leg铆timo聰. Lo que est谩 escrito tiene una importancia que se le niega a lo hablado. Mi cultura, la cultura Lakota, cuenta con una tradici贸n oral, por lo que normalmente rechazo imposici贸n de una abstracci贸n sobre la relaci贸n oral de un pueblo.la escritura. Es uno de los caminos del mundo blanco para la destrucci贸n de las culturas de los pueblos no europeos, la
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2020-10-13

El 12 de octubre, Latinoam茅rica se viste de ind铆gena (con orgullo)

Son muchos los pa铆ses sudamericanos que han cambiado el nombre y el motivo de la festividad del conocido como D铆a de la Raza para olvidar la colonizaci贸n y conmemorar a los ca铆dos ind铆genas.
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La Realidad Mapuche en Youtube


Benetton y los mapuche


¿Qué es la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas?


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