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2015-01-10 | Opinión | Mapuche

El 6 de enero pasado se celebra el ¬ďD√≠a de la Soberan√≠a de la Naci√≥n Mapuche¬Ē

El proceso de formación del Estado Nacional Mapuche

El 6 de enero pasado fue, para todos los pueblos originarios del extremo austral o Cono Sur de Am√©rica, una fecha muy significativa -fecha en el que se celebra el ¬ďD√≠a de la Soberan√≠a de la Naci√≥n Mapuche¬Ē- llega la hora en la que el pueblo mapuche nuevamente se levanta para reafirmar su identidad cultural con renovada tenacidad, y exige el respeto de los derechos que le asiste como naci√≥n preexistente a los actuales estados que la destruyeron y sometieron hace 130 a√Īos atr√°s.




Primera Parte:
El proceso de formación del Estado Nacional Mapuche

Este artículo está dividido en dos partes principales en las que trataremos de proveer razones de juicio para que el lector saque sus propias conclusiones sobre si fuimos o no un estado nacional. Esta que se ofrece a continuación es la primera parte.
Hoy debe de resultar extra√Īo para algunos concebir la idea de que el pueblo mapuche haya sido en alg√ļn momento hist√≥rico un estado nacional. La sociedad dominante nos ha relegado arbitrariamente -y por cuenta propia- a la categor√≠a de ¬ďetnia¬Ē, donde algunos analistas criollos ¬Ėy tambi√©n ciertos mapuches¬Ė sostienen que el pueblo mapuche nunca tuvo tal categor√≠a. Ello es debido a una conciencia colonizada que les vincula con la cultura cristiana occidental y que refleja una falta de conocimiento sobre los procesos post-coloniales que llevaron a pueblos y naciones de, por ejemplo, √Āfrica y Asia, hoy miembros de la ONU, a constituirse en estados nacionales e independientes.
El mismo criterio es sostenido por quienes alegan que para que el ind√≠gena siga siendo ind√≠gena, y no pierda su identidad, debe de vivir de la misma forma de c√≥mo viv√≠an sus ancestros 500 a√Īos atr√°s. Es decir, permanecer est√°tico en el tiempo y no adoptar elementos de otras culturas, porque si lo hacen dejan de ser ind√≠gena. Otros ¬ďperitos¬Ē como el escritor chileno Sergio Villalobos va a√ļn m√°s lejos, para √©l los rasgos distintivos cuentan. Pero para sostener su teor√≠a recurre al campo de la gen√©tica, es decir, a la composici√≥n gen√©tica del ¬ďaraucano¬Ē o mapuche. Para Villalobos los pueblos que no son de raza pura no existen, por lo tanto explica que debido al mestizaje los araucanos desaparecieron y consecuentemente concluye que los ¬ďaraucano¬Ē fueron asimilados y como consecuencia son chilenos. Aparentemente su teor√≠a es s√≥lo aplicable a los araucanos o mapuches, porque de lo contrario muchos pueblos del mundo ya no existir√≠an.
Estas concepciones retrogradas parecen querer despojar a los pueblos ind√≠genas de las caracter√≠sticas idiosincr√°tica que caracteriza a la gran familia humana, de lo contrario tendr√≠an que aceptar que los pueblos ind√≠genas, al igual que los pueblos no-ind√≠genas, forman parte del proceso de evoluci√≥n y desarrollo de la humanidad, de la interacci√≥n e interdependencia entre pueblos de culturas diferentes, el acceso a los avances tecnol√≥gicos y la globalizaci√≥n a que todas las sociedades est√°n expuestas, ya sean √©stas grandes o peque√Īas y representadas o no en la ONU. Estos detalles son ignorados obviamente por quienes sostienen la teor√≠a nazi de la raza pura como √ļnica forma de conservarse como pueblo distinto al resto. Es probable que su teor√≠a no se deba a un intento de explicar la conclusi√≥n anal√≠tica sobre el tema en cuesti√≥n, sino que est√°n motivados por una ideolog√≠a que oculta el pensamiento segregativo de la superioridad racial que ciertos individuos o grupos minoritarios de la sociedad han venido sosteniendo desde el siglo XVI en las Am√©ricas, y que a√ļn hoy la siguen utilizando contra los pueblos ind√≠genas.
La noci√≥n de que los ind√≠genas son distintos al resto de la humanidad es tambi√©n utilizada para negar la igualdad en dignidad y derechos que todos los seres humanos disfrutan bajo los est√°ndares internacionales en materia de derechos humanos promovida por las Naciones Unidas. Es por ello que los portavoces de las sociedades ocupadas en mantener este estatus quo deliberadamente ignoran los avances en este campo, tanto individuales como colectivos estipulados en los tratados internacionales, los cuales confieren a los individuos el derecho a determinar su propia identidad o pertenencia al pueblo de sus ancestros. Los miembros de los pueblos ind√≠genas tienen el ¬ďderecho a determinar su propia identidad o pertenencia conforme a sus costumbres y tradiciones.¬Ē1 A esta prerrogativa, se a√Īade otros instrumentos internacionales que reconoce a todas las personas, sean estas ind√≠genas o no, el derecho a la autoidentificaci√≥n.
El discurso conservacionista que intenta caracterizar a los ind√≠genas como seres inertes incapaz de adaptarse a los desaf√≠os de un mundo cambiante, promueve la idea de la contradicci√≥n de los mapuche en introducir formas de organizaci√≥n pol√≠tica diferente a la tradicional. Se enfatiza que la sociedad mapuche no estaba organizada de manera piramidal como las sociedades europeas, sino de manera horizontal a trav√©s del lof (comunidad) que es el germen de la organizaci√≥n social del pueblo mapuche y que hac√≠a que estas comunidades fueran independientes entre s√≠. Si bien se menoscaba el derecho que tienen los pueblos a organizarse como crean conveniente bas√°ndose s√≥lo en este antecedente, discrepamos con la idea de que haya sido y sea el √ļnico sistema organizacional con el que los mapuches se reg√≠an, como veremos m√°s adelante.
Diversas fuentes de informaci√≥n mencionan que para enfrentar los diversos conflictos, los mapuches se daban organizaciones pol√≠ticas acorde, es decir ten√≠an un orden establecido y una gobernabilidad apropiada, tales como el Consejo de Lonko, los futa Koyang (gran parlamento) y el gobierno c√≠vico-militar, este √ļltimo se establec√≠a en tiempos de guerra o agresi√≥n externa. Lo anterior nos muestra que, en diversos per√≠odos de su historia, los mapuches hubieron desarrollado un orden pol√≠tico-administrativo s√≥lido que se pon√≠a en vigencia mec√°nicamente para paliar las exigencias del momento. Lo cual desmiente la idea de que las organizaciones mapuches hayan quedado suspendidas en el tiempo de manera indefinida, como nos quieren hacer creer algunos historiadores. Muy por el contrario, como la propia historia nos ense√Īa, √©sta estuvo en constante desarrollo y adaptaci√≥n acorde a las circunstancias.
En la sociedad mapuche son ampliamente conocidas las iniciativas tomadas por los lonko durante conflictos b√©licos, que consist√≠a en convocar a un Futa Koyang (parlamento) para nombrar un Toki (jefe militar) quien asum√≠a la responsabilidad de dirigir las tropas contra el ej√©rcito invasor. Sin embargo, algunos historiadores independientes, as√≠ como documentos de fuentes eclesi√°sticas atestiguan que el Toki organizaba coyunturalmente una especie de gobierno c√≠vico-militar, que permanec√≠a vigente durante todo el transcurso del conflicto. Los antecedentes sobre el funcionamiento de dicho gobierno, durante el per√≠odo previo a la ocupaci√≥n del territorio mapuche por los estados de Argentina y Chile, son ignorados por los historiadores criollos que basan sus relatos en los antecedentes y narraciones de quienes estaban embarcados en una campa√Īa de demonizaci√≥n del ind√≠gena y que adem√°s incitaron, participaron y m√°s tarde justificaron la ocupaci√≥n territorial por ambas rep√ļblicas.

Estado nacional mapuche
Un pueblo con un nivel de organizaci√≥n socio-pol√≠tico, como el que pose√≠a el mapuche y otros pueblos originarios, no puede ser el reflejo de ¬ďtribus salvajes¬Ē como se nos catalogara durante la ¬ďPacificaci√≥n de la Araucan√≠a¬Ē y ¬ďCampa√Īas del Desierto¬Ē. Los que hoy siguen sosteniendo tal aberraci√≥n desconocen las caracter√≠sticas intr√≠nsecas que caracterizan a una naci√≥n; los mapuche ten√≠an incluso sus propios conceptos para describir sus instituciones pol√≠ticas y culturales que las defin√≠a como naci√≥n.
El pueblo mapuche es una naci√≥n porque tienen un idioma com√ļn (mapuzugun) y una cultura que esta viva y que tiene principios y valores an√°logos a los de la cultura occidental. Tienen una espiritualidad, una filosof√≠a de vida, costumbres y tradiciones que los identifica entre s√≠ y que los singularizan como tal entre otras naciones del mundo. Adem√°s tiene un sentido de pertenencia a su territorio (wallmapu) y una historia de resistencia que motiv√≥ cientos de h√©roes y hero√≠nas que rindieron sus vidas en defensa de su libertad e independencia (kizug√ľnewtun). Esa resistencia fue fraguando un esp√≠ritu de hermandad ciudadana (wallmapuwen) y de solidaridad y apoyo mutuo (kelluw√ľn). La unidad de las cuatro entidades territoriales (meli butalmapu) origin√≥ una inquebrantable determinaci√≥n de defender su territorio (inkayeai√Ī tai√Ī mapu) para as√≠ mantener su soberan√≠a territorial (zapitun mapu), y el manejo de sus propios asuntos (kizung√ľnew√ľn), libres de toda dominaci√≥n extranjera. Todo ello indica un esp√≠ritu e identidad nacional igual o mayor a cualquier otro pueblo o naci√≥n del planeta.
Lo importante es c√≥mo se identifican los mapuche as√≠ mismo y no los dictados de los portavoces de estados que a√ļn hoy est√°n en el proceso de formaci√≥n de una identidad nacional. La inmensa mayor√≠a de los mapuches se identifican como pueblo-naci√≥n, autoafirmaci√≥n que no ha pasado desapercibida por la sociedad mayoritaria que tambi√©n, en n√ļmeros cada vez m√°s crecientes, les reconocen su calidad de pueblo-naci√≥n originaria. Pero los conceptos de naci√≥n y estado forman parte de un debate que se viene dando en todos los niveles, incluyendo algunos historiadores, intelectuales y cient√≠ficos sociales que estudian el caso mapuche principalmente en lo relativo a la cuesti√≥n central de si el pueblo mapuche constituye o no una naci√≥n sin estado . De lo que pareciera haber un consenso un√°nime es en aceptar la noci√≥n de que los mapuches constituyen un pueblo-naci√≥n, pero no un estado, consenso que por el momento pareciera tener una fuerte aceptaci√≥n en la poblaci√≥n Mapuche.
Sin embargo, hay otros mapuche que creemos que la descripci√≥n de lo que en el siglo XVIII y XIX se le atribu√≠an a los estados nacionales no difiere mucho con las caracter√≠sticas de c√≥mo estaba organizado social y pol√≠ticamente el pueblo Mapuche. Naturalmente que desde entonces los estados han evolucionado en complejas entidades, pero incluso si nos remontamos a 1933, fecha en que los pa√≠ses latinoamericanos subscribieron la ¬ďConvenci√≥n sobre Derechos y Deberes de los Estados¬Ē, y en el que acordaron adoptar la siguiente definici√≥n: ¬ďEl estado como persona de Derecho Internacional debe reunir los siguientes requisitos: a) Poblaci√≥n permanente; b) Territorio determinado; c) Gobierno; d), Capacidad de entrar en relaciones con los dem√°s Estados.¬Ē 2 Como veremos en este art√≠culo, el pueblo mapuche durante diversos per√≠odos de su devenir hist√≥rico se clasifica dentro de esa normativa internacional.
La Naci√≥n Mapuche ten√≠a un territorio que estaba geogr√°ficamente organizado en cuatro entidades territoriales (meli-butalmapu), territorio que fuera jur√≠dicamente reconocido y ratificado por la Corona de Espa√Īa desde 1641 en por lo menos 28 tratados internacionales. Ten√≠a una poblaci√≥n permanente y ascendente, una organizaci√≥n social lof (comunidad) y pol√≠tica Futa Koyang (parlamento) y, como hemos mencionado anteriormente, en tiempos de guerra los mapuches establec√≠an un gobierno centralizado c√≠vico-militar y por √ļltimo, en 1860 establecieron un gobierno mon√°rquico constitucional, que despu√©s de la ocupaci√≥n se estableciera en el exilio (Francia), desde donde viene operando de manera permanente desde entonces. El hecho de que la Naci√≥n Mapuche celebraba tratados internacionales con Espa√Īa, Chile y Argentina bajo un pie de igualdad, y establec√≠a una legaci√≥n diplom√°tica en la capital de la Capitan√≠a General de Chile, son ejemplos irrefutables de que no solo reun√≠a las caracter√≠sticas propias de un Estado Nacional sino tambi√©n actuaba como tal, porque ten√≠a la capacidad de entrar en relaciones diplom√°ticas con otros estados.

El Genocidio y la Deshumanización del Mapuche y otros pueblos originarios
En toda guerra de conquista y colonizaci√≥n, el agresor siempre trata de justificar su acci√≥n militar contra la naci√≥n agredida, como ocurri√≥ de forma indiscutible en la guerra contra la naci√≥n Mapuche. La propia guerra y la campa√Īa propagandista transfiguraron la realidad de un pueblo de esp√≠ritu libre, independiente, autogestionario y autosuficiente, que se reg√≠a por c√≥digos de conducta basados en su derecho consuetudinario (ad-mapu e ixofillmogen), este √ļltimo incorporaba normas relacionadas con el medio ambiente y los ecosistemas; naci√≥n que no ten√≠a nada que envidiar a otras sociedades y culturas del planeta, practicando un desarrollo sostenible en armon√≠a con los seres vivos y la naturaleza, y adem√°s hab√≠a desarrollado un importante sistema de producci√≥n y comercializaci√≥n con Espa√Īa.
Durante el inicio de la ¬ďPacificaci√≥n de la Araucan√≠a¬Ē y ¬ďCampa√Īas del Desierto¬Ē, la Naci√≥n Mapuche manten√≠a vigente ese sistema organizacional, compatible con su forma de vivir y visi√≥n del mundo, en comunidades caracterizadas por la riqueza y la abundancia, como los propios espa√Īoles reconocen en el tratado de Negrete de 1803, en el que se afirma que su poblaci√≥n gozaba de paz, bienestar y prosperidad. Sin embargo, esta realidad fue sustituida por la propaganda de guerra gubernamental, que los catalogaba como una banda de ¬ďb√°rbaros¬Ē, al que hab√≠a que ¬ďcivilizar¬Ē y ¬ďcristianizar¬Ē y su organizaci√≥n social al de ¬ďtribus salvajes¬Ē propias de la edad de piedra. Bajo este pretexto, la guerra contra los pueblos originarios fue enclaustrada dentro del contexto de civilizaci√≥n y barbarie, cuyo objetivo era ocupar su territorio y exterminar su poblaci√≥n.
Conforme con esta visi√≥n, la propaganda de guerra se centr√≥ en demonizar al ind√≠gena para justificar ante la opini√≥n p√ļblica la aplicaci√≥n de la ¬ďguerra a muerte¬Ē y de ¬ďtierra arrasada¬Ē. Ambos estados destruyeron la organizaci√≥n pol√≠tica del pueblo Mapuche, cuyos principales exponentes fueron asesinados o enviados a los campos de concentraci√≥n en la Patagonia y las islas Mart√≠n Garc√≠a y Dowson. La poblaci√≥n sobreviviente fue objeto de la estrategia militar de limpieza √©tnica, sus tierras f√©rtiles fueron confiscadas y de esta forma fueron deliberadamente empobrecidos; sus sembrados y viviendas fueron reiteradamente destruidos, sus animales y pertenencias robados y en la Patagonia fueron cazados como animales salvajes, expulsados o asediados, forzados a huir de sus chozas, comunidades y asentamientos para dar paso a la colonizaci√≥n de emigrantes europeos promovida y apoyada por los gobiernos de Chile y Argentina.

La propaganda publicitaria parti√≥ desde las m√°s altas esferas del gobierno; en Argentina sus portavoces se embarcaron en la m√°s insidiosa e infame campa√Īa de promoci√≥n del genocidio contra los pueblos originarios. El General y Presidente de la rep√ļblica Argentina, Julio Argentino Roca, se√Īalaba: ¬ďEstamos como naci√≥n empe√Īados en una contienda de razas en que el ind√≠gena lleva sobre si el tremendo anatema de su desaparici√≥n [¬Ö]. Destruyamos, pues, moralmente esa raza, aniquilemos sus resortes y organizaci√≥n pol√≠tica, desaparezca su orden de tribus y si es necesario div√≠dase la familia. [¬Ö] Las colonias centrales, la Marina, las provincias del norte y del litoral sirven de teatro para realizar este prop√≥sito.¬Ē3
Por su parte el presidente de Argentina (1868-1874) Faustino Sarmiento confesaba al mundo: ¬ďPor los salvajes de Am√©rica siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa cala√Īa no son m√°s que unos indios asquerosos a quienes mandar√≠a colgar ahora si reapareciesen [¬Ö] Su exterminio es providencial y √ļtil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al peque√Īo, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado."4 Al t√©rmino de la guerra, la persecuci√≥n contra aquellos que sobrevivieron el genocidio f√≠sico no ces√≥, porque fueron sometidos a terribles condiciones de existencia orientadas a exterminarlos parcialmente o asimilarlos en la nueva sociedad para as√≠ disgregarlos como pueblos, como lo ordenara el General Roca.
A mediados de la d√©cada de 1880, ya extinguida la resistencia armada mapuche, el ej√©rcito argentino se encarg√≥ del reparto del bot√≠n de guerra que no s√≥lo inclu√≠a el territorio de los pueblos originarios, sino tambi√©n sus habitantes. El ej√©rcito asolaba comunidades enteras y como reba√Īos de ganados se llevaban a quienes encontraban a su paso, devastaban comunidades enteras. Miles de prisioneros, que inclu√≠a ancianos, mujeres y ni√Īos, fueron obligados a cruzar la Patagonia hasta el puerto de Carmen de Patagones en el Atl√°ntico, de donde eran embarcados a Buenos Aires o la isla Mart√≠n Garc√≠a. Muchos se escond√≠an y pasaban a la clandestinidad, otros se internaban en lugares inaccesibles, mientras otros pasaban la cordillera de los Andes al Gulumapu (Chile) para salvar sus vidas.
El operativo militar argentino no se puede interpretar de otra manera que no fuese como un acto de represalia colectiva sin igual, de una crueldad y barbarie nunca visto en el continente, contra la poblaci√≥n ind√≠gena, cuyo √ļnico delito fue haber defendido su libertad, sus derechos de pueblo y el territorio que le legaron sus ancestros. En un art√≠culo publicado en 1988 por el Bolet√≠n Auki√Ī -√≥rgano del Comit√© Exterior Mapuche- se comentaba acerca de la traves√≠a de los cautivos desde la Patagonia norte hasta el puerto Carmen de Patagones, los hechos que se relatan sucedieron despu√©s de finalizada la resistencia mapuche en enero de 1885. ¬ďEl trayecto de esas multitudes humanas, abarcaba m√°s de mil kil√≥metros y la caminata se prolongaba por meses. Bajo un ardiente sol o el crudo invierno de la Patagonia, con escasos o sin alimentos, iban sembrando el campo de cad√°veres. Los que llegan finalmente a destino, todos andrajosos, diezmados, casi muriendo de dolor y de miseria, traumatizados por la crueldad sin l√≠mites del blanco, con su dignidad humana y de pueblo pisoteada, su pesadilla reci√©n comenzaba. Con una crueldad, para la √©poca, indigna de seres humanos, la ¬ďGran civilizaci√≥n del Huinca¬Ē destrozaba la familia mapuche y como objetos las repart√≠an a familias que se les antojaba tener un/una esclava¬Ē.5
Tambi√©n hay testimonios orales de los sobrevivientes que trataban de relatar en un idioma extranjero el terror que debieron confrontar por parte de la civilizaci√≥n : ¬ďLa forma que lo arriaban¬Öuno si se cansaba por ah√≠, de a pie todo, se cansaba lo sacaban el sable lo cortaban en lo garrone. La gente que se cansaba y¬Öiba de a pie. Ah√≠ quedaba nom√°, vivo, desgarronado, cortado. Y eso claro¬Ö muy triste, muy largo tami√©n¬Ö Hay que tener coraz√≥n porque¬Ö casi prefiero no contarlo porque √© muy triste. Muy triste esto, dotor, Yo me recuerdo bien por lo que contaba mi pobre viejo paz descanse. Mi papa; en la forma que ellos trataban. [¬Ö] Es historia¬Öes una cosa muy vieja, nadie la va a contar tampoco, ¬Ņno?...√ļnico yo que voy quedando¬Ö conoc√©¬Ö Dios grande ser√°¬Ö porque yo escuch√© hablar mi pagre, comersar¬Öporque mi pagre anduvo mucho¬Ö (¬Ö)¬Ē6
Los detalles del campo de exterminio en la Patagonia, que estaba ubicado en las cercanías de Valcheta en Río Negro, se conocen por el testimonio del colono Galés John Daniel Evans.Si reflexionamos sobre la descripción del macabro lugar y la condición en que se encontraban los detenidos se puede concluir que, en ese enorme campo de concentración, a los cautivos se les dejó deliberadamente morir de hambre:

¬ďEn esa reducci√≥n creo que se encontraba la mayor√≠a de los indios de la Patagonia. (¬Ö) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura; en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos; ellos sab√≠an que √©ramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de gal√©s: poco bara chi√Īor, poco bara chi√Īor (un poco de pan se√Īor).¬Ē7
El 20 de marzo de 1885, el diario ¬ďEl Nacional¬Ē de Buenos Aires, en un art√≠culo titulado: ¬ďIndios en el Cuartel 8¬ļ¬Ē, informaba sobre el reparto humano y rompiendo con el silencio pernicioso de los medios de comunicaci√≥n de entonces comentaba: ¬ď¬Ölo que hasta hace poco se hac√≠a era inhumano, p√ļes se les quitaba a las madres sus hijos, para en su presencia y sin piedad, regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las suplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirig√≠an [¬Ö] Este era el espect√°culo:
llegaba un carruage a aquel mercado humano, situado generalmente en el Retiro, y todos los que lloraban su cruel cautiverio temblaban de espanto, en vez de alegrarse y sonre√≠r, en medio de nuestra gran civilizaci√≥n. Toda la indiada se amontonaba, pretendiendo defenderse los unos a los otros. Unos se tapaban la cara, otros miraban resignadamente al suelo, la madre apretaba contra su seno al hijo de sus entra√Īas, el padre se cruzaba por delante para defender a su familia de los avances de la civilizaci√≥n, y todos espantados de aquella refinada crueldad, que ellos mismos no conceb√≠an en su esp√≠ritu salvaje, cesaban por √ļltimo a pedir piedad a quienes no se conmov√≠an siguiera, y pedir a su Dios la salvaci√≥n de sus hijos.¬Ē8
Como podemos comprobar, la pol√≠tica genocida en el Puelmapu incluy√≥ la disgregaci√≥n de la familia mapuche; los ni√Īos fueron removidos de sus familias, los j√≥venes y adultos fueron puestos en condiciones de esclavitud al servicio de la naciente oligarqu√≠a agraria, o como sirvientes en casas de familias acomodadas, y otros fueron obligados a servir en las fuerzas armadas de Argentina.

El genocidio, la limpieza étnica, el robo de los animales, la quema de las sementeras de trigo y otros productos agrícolas y la destrucción reiterada de sus viviendas, produjo el hambre generalizada en la población. En el Puelmapu las familias mapuches deambulaban de un lugar a otro porque eran constantemente acosadas o perseguidas, expulsadas de la tierra de sus ancestros, sus animales y artículos valiosos confiscados y sus chozas quemadas.
En el Gulumapu (Chile) la base alimenticia de las familias mapuches fue destruida y de esta forma condenados a subsistir en condiciones de extrema pobreza y muerte por la falta de alimentos, ¬ďentre 1881 y 1907 murieron a consecuencias de las hambrunas y las pestes de unos veinte a treinta mil ind√≠genas.¬Ē9 Pero el ultraje contra el pueblo vencido no ces√≥ con su derrota militar; la campa√Īa institucional y medi√°tica estuvo orientada a herir su dignidad y condici√≥n humana. Como ejemplo, algunos de ellos fueron secuestrados y embarcados a Europa para ser mostrados en jaulas como ¬ďfieras salvajes¬Ē en los zool√≥gicos humanos en Paris, Bruselas, Berl√≠n, etc. Se pretend√≠a con ello que el mundo europeo viera con simpat√≠a la tarea ¬ďcivilizadora¬Ē y de ¬ďcristianizaci√≥n¬Ē del ind√≠gena que los estados de Chile y Argentina dec√≠an estar empe√Īados por el bien de la humanidad .
Los detalles sobre la decadencia y/o extinci√≥n de los pueblos kaw√©sqar, selk nam y a√≥nikenk del extremo austral, hoy est√°n saliendo a la luz p√ļblica y en ella se puede comprobar el apoyo rec√≠proco entre estancieros y autoridades gubernamentales. Tambi√©n los beneficios econ√≥micos que, su exterminio, produjo para ambos sectores de la sociedad de ambos pa√≠ses. El salesiano Monse√Īor Jos√© Fagnano intervino en vano ante las autoridades chilenas en un intento de impedir las terribles atrocidades que se comet√≠an contra indefensos seres humanos, siendo √©l testigo ocular. En una entrevista en 1911 con el escritor Joaqu√≠n Edwards Bello, Monse√Īor Jos√© Fagnano afirmaba: ¬ďLos pobres indios, despu√©s de haber sido despojados de las tierras heredadas de sus antepasados, violadas sus casas y robadas sus animales, son tratado por los representantes de la civilizaci√≥n con la mas inicua barbarie imaginable: he presenciado escenas tan horrorosas que sublevar√≠an las almas mas crueles y los corazones mas duros. In√ļtilmente he escrito a Santiago, a personas influyentes y generosas, para tratar de atajar estos atropellos, pero los criminales llevan nombres distinguidos y el temor a un esc√°ndalo ha hecho acallar el primer impulso de protesta, apagando la voz de la verdad.¬Ē10
Dentro de √©ste escenario, el orden pol√≠tico establecido por los mapuches, como los consejos de lonko o el gobierno c√≠vico militar, fueron destruidos y su rol en la sociedad mapuche fue proscrito y omitido por los historiadores criollos, porque se contradec√≠a con la visi√≥n que la c√ļpula gobernante proyect√≥ del ind√≠gena. Sumidos en un estado de indigencia y subordinaci√≥n por la civilizaci√≥n , el pueblo mapuche y otros pueblos originarios fueron deliberadamente reducidos a una etapa que se podr√≠a clasificar de edad de piedra. En esas condiciones de miseria y de extrema pobreza eran fotografiados, para en d√©cadas subsiguientes ser caracterizados en la historia oficial como curiosidades en el que se asevera¬Ö ¬ďas√≠ viv√≠an los primitivos habitantes del pa√≠s¬Ē.
Extra√Īamente, quiz√°s para aliviar el peso de su conciencia, o quiz√°s blanquear la imagen de la rep√ļblica, algunos historiadores criollos inventaron la noci√≥n de que los mapuche o araucanos eran ¬ďextranjeros¬Ē y que habr√≠an exterminado a los originales habitantes de uno u otro lado de la Cordillera de Los Andes. Afirman que habr√≠an araucanizado a la poblaci√≥n ind√≠gena de Chile o Argentina, en un claro intento de explicar el uso generalizado del mapuzugun (idioma mapuche) por dichos pueblos. En otras palabras, se trat√≥ de culpar al mapuche o araucano de ser art√≠fice de su propio exterminio. De este modo se pretend√≠a dividir la familia mapuche, crear resentimientos entre ellos y, por el otro, negarle legitimidad a su lucha actual por la restituci√≥n de sus tierras ancestrales.
Reducir a un pueblo a una situaci√≥n de avasallamiento extremo, en el que el √ļnico prop√≥sito de sus vidas era luchar por su subsistencia para no morirse de hambre, es la vergonzosa pol√≠tica de sometimiento introducida por ambos gobiernos contra el pueblo mapuche y otros pueblos originarios del extremo austral. La magnitud del crimen de lesa humanidad es innegable, tales testimonios hoy surgen de los propios colonizadores y de las instituciones que colaboraron y promovieron el exterminio. Esta situaci√≥n necesita de una mayor investigaci√≥n, considerando que los cr√≠menes de lesa humanidad son imprescriptibles en el derecho internacional.
Del Sometimiento al Levantamiento del Pueblo Mapuche
Despu√©s de las primeras d√©cadas de la ocupaci√≥n militar del territorio de los pueblos originarios, la institucionalidad de ambos estados, preocupados en crear su propia identidad nacional, se embarcaron en una especie de guerra psicol√≥gica o lavado de cerebro de dichos pueblos. Mediante el adoctrinamiento y pol√≠ticas de asimilaci√≥n pretend√≠an integrarlos en los nacientes estados en condici√≥n de sumisi√≥n, racismo y discriminaci√≥n. El proceso de asimilaci√≥n fue reforzado por la versi√≥n de una historia relatada desde la perspectiva de quienes ganaron la guerra, en desmedro de la verdad, adem√°s del sistema educacional y medios de comunicaci√≥n orientados a degradar o minimizar los valores culturales de los pueblos originarios. Con esto se persegu√≠a borrarle al mapuche su memoria hist√≥rica y su identidad, creando en algunos mapuche confusi√≥n o verg√ľenza de su ra√≠ces culturales y por lo tanto proclives a sustituirla por la europea y as√≠ facilitar su integraci√≥n en la nueva sociedad.
Pero la memoria hist√≥rica no fue totalmente erradicada de la conciencia colectiva del mapuche y los otros pueblos ind√≠genas de la regi√≥n. El pasado 1¬ļ de enero se cumpli√≥ el 130 aniversario de la capitulaci√≥n del Lonko Sayhueke, fecha en la cual depuso sus armas al ej√©rcito argentino en Jun√≠n de los Andes en la Patagonia. Su acci√≥n puso fin a la resistencia armada de la naci√≥n Mapuche en el Puelmapu, resistencia que en el Gulumapu hab√≠a finalizado en 1883.
Debido a que no existi√≥ negociaci√≥n con el monarca mapuche que los cuatro Butalmapu hab√≠an democr√°ticamente elegido e instituido en una asamblea constituyente en noviembre de 1860, no existi√≥ rendici√≥n oficial del pueblo Mapuche, esto signific√≥ que la lucha contin√ļa, por medios pacifico, hasta nuestros d√≠as. Es importante se√Īalar que las normas internacionales sobre la conducci√≥n de la guerra no fueron respetadas ni los conductos regulares de rendici√≥n fueron observados por ambos gobiernos. Adem√°s la rendici√≥n de los lonko se logr√≥ bajo condiciones de sometimiento, que incluy√≥ la coerci√≥n y la amenaza, contraviniendo las normas internacionales, que los deja sin efecto.
La irregularidad del acuerdo unilateral de los estados sobre el conflicto colonial con la naci√≥n Mapuche hizo que apenas hab√≠an transcurrido 25 a√Īos de su sometimiento cuando surgi√≥ la primera organizaci√≥n mapuche en el Wallmapu de corte occidental bajo el nombre de ¬ďSociedad Caupolic√°n Defensora de la Araucania¬Ē, cuyo objetivo fue reclamar el respeto de sus derechos de pueblo. Mientras en el exterior, a pesar de los esfuerzos de la diplomacia chilena y argentina por acallar las denuncias del gobierno mon√°rquico en el exilio, la campa√Īa internacional por los derechos del estado mapuche se ha mantenido vigente hasta nuestros d√≠as. Podemos decir que la demanda mapuche por sus derechos no ces√≥ y la antorcha por la libertad nunca fue extinguida, por lo que en teor√≠a y en pr√°ctica el Estado Mapuche o el Reino de Araucan√≠a y Patagonia no ha muerto en el sistema internacional.
Los antecedentes anteriores representan el temple y el car√°cter del mapuche, quienes desde siglos ven√≠an desarrollaron una cultura organizacional que part√≠a desde la familia misma y se plasmaba a nivel local, regional y nacional, abarcando los habitantes bajo su jurisdicci√≥n geogr√°fica. Esto explica que a pesar de que el genocidio al que fue objeto durante las campa√Īas militares bajo los eufemismos anteriormente se√Īalados, en tan solo un par de d√©cadas despu√©s de la derrota militar ya estaban de pie reclamando sus derechos. Pareciera que este prodigio que le era innato era el reflejo de sus diversos niveles de organizaci√≥n en el que se reg√≠an, es por ello que es inconcebible imaginar que detr√°s del Toki o jefe pol√≠tico-militar mapuche no haya existido una institucionalidad gubernamental o alg√ļn tipo de entidad organizacional a nivel nacional, capaz de paliar los tremendos desaf√≠os que toda naci√≥n en guerra debe enfrentar.
Si miramos retrospectivamente por un instante la historia de la ¬ďGuerra de Arauco¬Ē, habr√≠a que considerar y poner en valor la enorme y dif√≠cil tarea que envolv√≠a movilizar cuatro regiones geogr√°ficas, integradas por varios pueblos y que abarcaba un inmenso territorio que se extend√≠a entre los oc√©anos Atl√°ntico al Pacifico. No cabe duda que para hacer frente a la agresi√≥n de la entonces potencia militar m√°s poderosa del mundo (Espa√Īa) los mapuches deb√≠an haber desarrollado una entidad gubernamental que les permitiese coordinar sus estrategias de defensa, proveer con los medios log√≠sticos necesarios para enfrentar los problemas que envolv√≠a el traslado de miles de weychafes (guerreros) de diversos regiones al frente de batalla, que hab√≠a que alimentar, atender y trasladar a los heridos y sepultar a los ca√≠dos, proveer con material de guerra a los guerreros, etc.

Restauración del Estado de Arauco
En julio de 1665 un documento escrito por Santiago de Tessillo o Tesillo en la que enaltec√≠a los triunfos militares obtenidos contra el pueblo Mapuche o Araucano por D. Francisco Meneses, gobernador y Capit√°n General de la Capitanear√≠a General de Chile y Presidente de la Real Audiencia, contra las fuerzas ¬ďaraucanas¬Ē, no pod√≠a ocultar los obst√°culos y frustraciones que agobiaba a la elite Imperial. Tesillo en su documento revelaba los planes del gobernador Meneses enfocados a encontrar f√≥rmulas de coexistencia pac√≠ficas con la naci√≥n Mapuche. Tesillo se√Īalaba que el Gobernador de Chile: ¬ďReconocia que en restavrar el estado de Aravco, y en su poblaci√≥n estavan librados los intereses del Rei, y del Reino su quietud universal, y la reputacion de las armas de su Majestad. Esta empresa era la que mas le desvelaba, y resolvi√≥ ejecutarla: reconocianle las conveniencias."11
Este proyecto que se puso en vigencia o se ¬ďejecut√≥¬Ē a partir de 1665 por el Gobernador de Chile, vemos que se encuadra dentro del contexto general de la pol√≠tica colonialista espa√Īola con la naci√≥n Araucana. Se puede observar que esta iniciativa se armonizaba con la delimitaci√≥n fronteriza fijada en el tratado de Quillin de 1641 y subsecuentemente con el establecimiento de una legaci√≥n diplom√°tica mapuche en Santiago, acordada en el tratado de Santiago de 1774, acuerdos convenidos propios entre dos estados soberanos que buscan mejorar sus relaciones bilaterales. De tal manera que estas medidas diplom√°ticas y administrativas impulsadas por la Corona de Espa√Īa en la conducci√≥n de su pol√≠tica bilateral con la naci√≥n Mapuche, pareciera formar parte de un plan coherente y met√≥dico que va sistem√°ticamente ratificando la condici√≥n de Estado Nacional, independiente y soberano de la Naci√≥n Mapuche.
Sin embargo, llama la atenci√≥n que las medidas impulsadas por el Gobernador de ¬ďrestavrar el estado de Aravco¬Ē, no eran compatible con la conducta de una potencia militar que estaba ganando la guerra, seg√ļn lo deja entender Tesillo en su documento, porque ese gesto ben√©volo espa√Īol con un pueblo ind√≠gena, no se replicaba con la suerte de otros pueblos ind√≠genas del continente que, como el pueblo mapuche, luchaban por su liberaci√≥n. Lo que nos llama la atenci√≥n de este documento es la conclusi√≥n al que llegaron las autoridades espa√Īolas, que por ¬ďconveniencia¬Ē y mantenimiento de la paz o ¬ďquietud universal¬Ē de la Capitanear√≠a General de Chile era necesario rehabilitar el Estado de Arauco, todo esto, 150 a√Īos antes de la fundaci√≥n de los estados de Chile y Argentina, los mismos que hoy clasifican a los mapuche de ¬ďetnias¬Ē.
Desde el punto de vista mapuche, el estado de Arauco no necesitaba ser ¬ďrestaurado¬Ē, porque no hab√≠a sido destruido, porque si lo hubiese sido habr√≠a corrido el mismo destino de los pueblos ind√≠genas insertos en las otras colonias o provincias hispanoamericanas forzados a la servidumbre, la esclavitud y la paga de tributos. En s√≠ntesis, podemos percibir de esta comunicaci√≥n oficial que la decisi√≥n de rehabilitar el estado de Arauco no se deb√≠a a los √©xitos militares de Espa√Īa contra los Araucanos, sino era una medida administrativa de una naci√≥n obligada a claudicar su pol√≠tica colonialista en esa parte de Sudam√©rica, para evitar sufrir nuevas y humillantes derrotas en los campos de batallas.
La obstinaci√≥n de la Corona de Espa√Īa en mantener una guerra contra un pueblo que no pod√≠a vencer, que no s√≥lo la ¬ďdesvelaba¬Ē y que les causaba enormes costos financieros y humanos y peor a√ļn le da√Īaba su ¬ďreputaci√≥n¬Ē porque, despu√©s de todo para el Imperio Espa√Īol, que entonces era la primera potencia del orbe, la llev√≥ a un estado de cosas en que era inaceptable concebir la derrota de parte de un pueblo que tan solo dos d√©cadas antes, es decir previo al tratado de Killen de 1641, lo catalogaba de ¬ďsalvaje¬Ē. Percibimos que el sentido com√ļn espa√Īol prevaleci√≥ al concluir que era del inter√©s de la Corona y de la Capitanear√≠a General de Chile, que el autor llama ¬ďReyno¬Ē de Chile, alcanzar una soluci√≥n consensuada del conflicto con el estado mapuche, logrando de esta forma asegurar una paz duradera y satisfactoria para las partes concernientes.
Este artículo: "El proceso de formación del Estado Nacional Mapuche",

Por Reynaldo Mariqueo ¬Ė 10 de enero, 2015
continuar√° en la segunda parte.

Bioblografia:
1. Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas. Resolución aprobada por la Asamblea General - 107a. sesión plenaria. 13 de septiembre de 2007, artículo 33-1.
2. Convenci√≥n sobre Derechos y Deberes de Los Estados. Tratados Multilaterales ¬Ė Oficina de Derecho Internacional ¬Ė Organizaci√≥n de los Estados Americanos, Washington D.C.
http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-40.html
3. La Guerra del Desierto - Julio Argentino Roca (1843-1914). http://www.elortiba.org/guedes.html
4. "El Progreso", 27/09/1844, "El Nacional", 19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879.
Fuente: http://www.fmmeducacion.com.ar/Historia/Notas/sarmiento.htm
5. Transculturizaci√≥n Mapuche - Auki√Ī. Bolet√≠n del Comit√© Exterior Mapuche. Numero 13 Primer Trimestre ¬Ė 1988. Bristol, Reino Unido.
6. Los campos de concentraci√≥n de la ¬ďconquista del desierto¬Ē. Felipe Pigna, Los mitos de la historia argentina 2, Buenos Aires, Planeta. 2004, p√°gs. 317-321, adaptado para El Historiador. http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/republica_liberal/los_campos_de_
concentracion_de_la_conquista_del_desierto.php.
7. Relatos del traslado forzoso en pos del sometimiento indígena a fines de la conquista al desierto. Fabiana Nahuelquir. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco - Sede Comodoro Rivadavia. Evans, J D.(1994: 92, 93), citado por Delrio, W (2005:1)
http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/republica_liberal/sometimiento_indigena
_conquista_al_desierto.php
8. Curruhuinca-Roux; Sayhueque el √öltimo Cacique, P√°g. 124. Editorial Plus Ultra, 1986. Buenos Aires, Argentina.
9. José Bengoa, Historia del Pueblo Mapuche, Siglo XIX y XX. Ediciones Sur Colección Estudios Históricos, (Pág. 339). 2ª Edición febrero 1987. Santiago, Chile.
10. José Luis Alonso Marchante. Menéndez, rey de la Patagonia.
https://www.facebook.com/reydelapatagonia
11. Restavracion Del Estado de Aravco, y Otros Progressos Militares, Confeguidos con las Armas de fu Mageftad, por mano del fe√Īor General de la Artilleria Don Francifco Menefes, Gouernador y Capitan general defte Reyno de Chile, y Presidente de fu Real Audiencia. ¬Ė Santiago de Tessillo ¬Ė Con Licencia. En Lima, En la Imprenta de Ivan de Queuedo, A√Īo 1665.
Biblioteca Nacional de Espa√Īa.
______________________

Nota: este articulo fue hecho con la colaboración de:
¬ē Flor Calfunao Paillalef, investigadora sobre historia jur√≠dica mapuche y derecho internacional.
¬ē Pedro Arenas Rinc√≥n, fil√≥logo.

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Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

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