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2017-07-27 | Noticias | Mapuche

Habla vocero de la CAM: Territorio y autonomía, demandas del pueblo mapuche

Reivindica las acciones directas contra las forestales que desde hace veinte a√ɬĪos se llevan a cabo en La Araucan√ɬ≠a (Wallmapupara el pueblo mapuche) y critica en duros t√ɬ©rminos el plan de desarrollo para la Regi√ɬ≥n anunciado por la presidenta de la Rep√ɬļblica y que el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza G√ɬ≥mez, comunista, calific√ɬ≥ en una columna de opini√ɬ≥n en El Mercurio(5 de julio) como √ʬĬúuna de las propuestas m√ɬ°s s√ɬ≥lidas e integrales presentadas en esta materia durante nuestra historia republicana√ʬĬĚ.




El trabajador social H√ɬ©ctor Llaitul Carrillanca (50 a√ɬĪos, cinco hijos), vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), habla para Punto Final sobre los objetivos autonomistas y anticapitalistas de su organizaci√ɬ≥n.
Pedimos a Héctor Llaitul que hiciera un diagnóstico de la situación en el Wallmapu y esta fue su respuesta:
√ʬĬúEfectivamente hay una agudizaci√ɬ≥n del conflicto. Esto lo producen las medidas que implementa el Estado chileno para enfrentar las demandas -sobre todo las demandas pol√ɬ≠ticas y territoriales- de nuestro pueblo. Eso ha creado una situaci√ɬ≥n en que el conflicto no tiene soluci√ɬ≥n en el corto o mediano plazo. El Estado chileno ha puesto en pr√ɬ°ctica una suerte de √ʬĬėguerra de baja intensidad√ʬĬô contra los movimientos de resistencia mapuche para salvaguardar los intereses del gran empresariado de la regi√ɬ≥n. Esto se grafica en la militarizaci√ɬ≥n de la zona de conflicto entre las comunidades mapuches y los procesos de inversi√ɬ≥n capitalista que arremeten contra nuestro pueblo. La reivindicaci√ɬ≥n territorial y auton√ɬ≥mica choca directamente con los intereses de los grupos econ√ɬ≥micos de la industria forestal y energ√ɬ©tica, lo que ha producido una mayor radicalidad en la confrontaci√ɬ≥n.
La creciente militarización del Wallmapu se observa sobre todo en los patrullajes de carros blindados de las Fuerzas Especiales de Carabineros, en la cantidad de personal destinado a la Región que cumple diversas tareas. Son unos tres mil efectivos apostados en el Wallmapu histórico. Están allí para custodiar los intereses de las forestales y de los proyectos energéticos. Otros carabineros cumplen misiones de protección en puntos de riesgo. En resumen, numeroso personal equipado para un combate, batallones de policía militarizada con campamentos, vehículos de transporte mayor como helicópteros y avionetas, equipos de vigilancia sofisticados que incluyen drones, globos aerostáticos, sistemas de alta tecnología mediante cámaras de vigilancia en la ruta 5, principal arteria que cruza el Wallmapu. Algunas con capacidad geotérmica de visibilidad nocturna. Todo esto ha significado un gasto muy cuantioso. Solo las cámaras de vigilancia con infrarrojo significaron una inversión de más de cinco mil millones de pesos.
A eso hay que sumar la permanente criminalización del pueblo mapuche. Detenciones arbitrarias, allanamientos, prisión política -hay más de cuarenta presos o procesados políticos-, etc.
Tambi√ɬ©n est√ɬ° la aplicaci√ɬ≥n de la Ley Antiterrorista y de la Ley de Seguridad Interior del Estado en procesos viciados por la utilizaci√ɬ≥n de mecanismos de esas leyes, como los √ʬĬėtestigos protegidos√ʬĬô. Hay que agregar las operaciones de inteligencia policial y pol√ɬ≠tica con montajes que pretenden sacar de circulaci√ɬ≥n a dirigentes y militantes. Todo esto no es nuevo para nosotros, tambi√ɬ©n se hac√ɬ≠a en dictadura.
Existe una potente campa√ɬĪa medi√ɬ°tica que tiene dos objetivos principales: reproducir en el imaginario colectivo la imagen del mapuche √ʬĬėterrorista√ʬĬô. Cada vez que los mapuches defendemos nuestros derechos, la prensa nos cataloga de delincuentes o terroristas. Aquello establece una condena previa contra los militantes de la causa mapuche. Esa campa√ɬĪa tiene un alto componente de racismo y no solo proviene de la derecha sino tambi√ɬ©n de los gobiernos de turno. Un racismo que ha existido hist√ɬ≥ricamente y que ha permitido construir un discurso que es parte de la ideolog√ɬ≠a del poder. Los mapuches √ɬ©ramos considerados -en el pasado- sanguinarios, primitivos y salvajes; despu√ɬ©s nos caracterizaron como flojos, borrachos, etc. Son prejuicios que reproducen los medios de comunicaci√ɬ≥n a la hora de situar al pueblo mapuche como actor en este conflicto.
La derecha econ√ɬ≥mica y pol√ɬ≠tica ha ganado posiciones para crear la imagen de que las v√ɬ≠ctimas de la violencia son ellos y no los mapuches. A tal punto que una de las medidas anunciadas por la presidenta Bachelet apunta en la direcci√ɬ≥n de reparar a las v√ɬ≠ctimas de la violencia rural que ser√ɬ≠an los agricultores, colonos y empresas que han sentido los efectos de la resistencia mapuche. Se les presenta como las √ɬļnicas v√ɬ≠ctimas, no a los mapuches que hemos sido las v√ɬ≠ctimas hist√ɬ≥ricas del conflicto desde que el Estado y el sistema capitalista se impusieron a sangre y fuego en nuestros territorios. Este es, en s√ɬ≠ntesis, el escenario actual de la confrontaci√ɬ≥n√ʬĬĚ.

ATAQUES INCENDIARIOS A EMPRESAS FORESTALES
√ā¬ŅQu√ɬ© actitud tiene la CAM sobre los ataques incendiarios a camiones y maquinaria de las forestales?
√ʬĬúPara analizar esos hechos hay que referirse a la violencia en la agudizaci√ɬ≥n del conflicto entre el pueblo mapuche y el Estado chileno. No es resultado solo de los grados alcanzados por la resistencia mapuche. Desde luego, se trata de una confrontaci√ɬ≥n en que ambas partes tienen responsabilidades. De parte del Estado ha habido una violencia permanente, estructural, econ√ɬ≥mica y cultural mediante la usurpaci√ɬ≥n de los territorios mapuches. Asimismo se ha negado a solucionar las demandas pol√ɬ≠ticas y territoriales de nuestro pueblo. El desarrollo del proceso de resistencia ha llevado a realizar acciones que enfrentan sobre todo las relaciones opresivas de mercado que afectan al mapuche. Son acciones de sabotaje y dirigidas contra los intereses de los usurpadores de la tierra. Sus procesos de inversi√ɬ≥n capitalista destruyen el h√ɬ°bitat y la concepci√ɬ≥n cosmovisionaria de nuestro pueblo. Esta es la l√ɬ≥gica de esas acciones directas. Tienen el car√ɬ°cter de sabotaje a la econom√ɬ≠a capitalista y no buscan poner en riesgo la integridad de la poblaci√ɬ≥n, como intentan demostrar los medios de la derecha. Eso es algo que negamos rotundamente. Estas acciones de resistencia son un componente importante en nuestra acumulaci√ɬ≥n de fuerzas. Permiten avanzar en el control territorial, que es el objetivo estrat√ɬ©gico de estas acciones. Buscan una soluci√ɬ≥n al conflicto por las tierras y se dirigen contra el sistema implantado por las empresas forestales, responsables de la usurpaci√ɬ≥n y devastaci√ɬ≥n del territorio ancestral mapuche.
Estas acciones han generado un punto de inflexi√ɬ≥n en el conflicto. A tal punto que la derecha y otros sectores conservadores las estigmatizan como terroristas para perseguir y aniquilar a quienes est√ɬ°n detr√ɬ°s de ellas y as√ɬ≠ tratar de frenar la resistencia de nuestro pueblo. Las reivindicamos como parte de la lucha estrat√ɬ©gica y de la protesta social mapuche en general, porque se han agotado las v√ɬ≠as de soluci√ɬ≥n a nuestras demandas pol√ɬ≠ticas. Se intenta desvincularlas y aislarlas de las otras acciones pol√ɬ≠ticas que desarrollan las comunidades. Sin embargo, todas forman parte del proceso de reconstrucci√ɬ≥n nacional que est√ɬ° desarrollando nuestro pueblo. Forman parte de la lucha por la recuperaci√ɬ≥n territorial y por la recuperaci√ɬ≥n de un modo de vida y de un tipo de sociedad mucho m√ɬ°s justa que la existente√ʬĬĚ.

PLAN DE DESARROLLO
DE LA ARAUCANIA
√ā¬ŅQu√ɬ© opina la CAM del Plan de Desarrollo Integral de La Araucan√ɬ≠a anunciado por la presidenta Bachelet?
√ʬĬúEl conflicto se ha vuelto un tema en la agenda del gobierno. Estamos a veinte a√ɬĪos de los sucesos de Lumaco, cubiertos en la portada de Punto Final (N√ā¬į 409 del 19 de diciembre de 1997) con el t√ɬ≠tulo: Lumako. La dignidad mapuche. Rememoramos aquel hito porque all√ɬ≠ se inici√ɬ≥ esta etapa del conflicto con la quema de tres camiones de la Forestal Bosques Arauco. Frente a las acciones directas y la resistencia han surgido voces, no solo del empresariado sino tambi√ɬ©n de la clase pol√ɬ≠tica, en especial de la derecha. Pero tambi√ɬ©n de la gobernanza neoliberal representada en un amplio espectro de la Nueva Mayor√ɬ≠a. Esas voces emplazan a buscar alguna soluci√ɬ≥n a los grados de confrontaci√ɬ≥n adquiridos por el conflicto. Desde la Presidencia surgi√ɬ≥ la idea de una comisi√ɬ≥n asesora que respaldara ciertos anuncios. En su momento dijimos que no era una instancia leg√ɬ≠tima, sino un intento m√ɬ°s -como muchos anteriores- de crear un mecanismo que actuara como dispositivo para atenuar la confrontaci√ɬ≥n. La comisi√ɬ≥n entreg√ɬ≥ su informe a la presidenta que, finalmente, anunci√ɬ≥ medidas que no fueron de extra√ɬĪar. M√ɬ°s de lo mismo, o nada nuevo bajo el sol. Lo √ɬļnico concreto es la declaraci√ɬ≥n de un D√ɬ≠a de los Pueblos Originarios, un d√ɬ≠a feriado. Los otros anuncios son solo anuncios y promesas. Por ejemplo el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios requiere una reforma de la Constituci√ɬ≥n. √ā¬ŅCu√ɬ°nto tiempo tendr√ɬ° que pasar para que esto se produzca? Se trata de una demanda mapuche que tiene casi treinta a√ɬĪos.
Chile es uno de los países más atrasados en el reconocimiento de sus pueblos originarios. Este anuncio no se va a materializar durante este gobierno. Si viene un gobierno de derecha menos se va a concretar. La creación de un Ministerio de Pueblos Indígenas y de un Consejo de Pueblos Originarios son proyectos que están en el Congreso y que van en la misma dirección, considerando que los parlamentarios representan en su mayoría posiciones empresariales. Al respecto, debemos aclarar que la CAM no demanda la creación de esas instancias que tienen que ver con el modelo colonial de dominación que sufre nuestro pueblo. Serían algo así como la Conadi con mayor presencia indígena y recursos para seguir administrando el estado actual de cosas. Son instancias que demandan otros sectores del pueblo mapuche interesados en avanzar por la vía institucional. Pero nosotros estamos por otra vía: acumular fuerzas para la recuperación del territorio y la autonomía. Nuestra lucha no va por la institucionalidad opresora.
Impresiona la desfachatez de los anuncios del gobierno. No variar√ɬ° las condiciones de opresi√ɬ≥n y no otorga medidas que restablezcan los derechos fundamentales de nuestro pueblo, que son derechos pol√ɬ≠ticos. Un aspecto positivo podr√ɬ≠a ser el reconocimiento constitucional -aunque no nos casamos con esto- porque abrir√ɬ≠a la posibilidad de la lucha pol√ɬ≠tica por la autodeterminaci√ɬ≥n. Por ah√ɬ≠ podr√ɬ≠an lograrse avances sustantivos. Pero el reconocimiento constitucional es hasta ahora una promesa incumplida. En los anuncios presidenciales se nota la influencia que ganaron los sectores conservadores, no solo en la comisi√ɬ≥n asesora sino en los cercanos a la Presidencia. Por ejemplo, se determin√ɬ≥ un fondo de reparaci√ɬ≥n para v√ɬ≠ctimas de la violencia rural, pero no para los mapuches que han sufrido violencia en el actual periodo. Entonces, √ā¬Ņno hay justicia para los mapuches? √ā¬ŅCu√ɬ°ntas casas mapuches han sido quemadas o destruidas? Cercos y sembrados arrasados. Vidas arrebatadas, torturas, allanamientos, prisi√ɬ≥n pol√ɬ≠tica, etc. √ā¬ŅNo hay reparaci√ɬ≥n por estos cr√ɬ≠menes? √ā¬ŅEl Estado no se har√ɬ° cargo tampoco de las masacres del pasado, de la usurpaci√ɬ≥n territorial, de mantener al pueblo mapuche en la pobreza?
El discurso empresarial ha instalado víctimas de un solo lado, y este gobierno se alineó con ellos. Nosotros afirmamos con fuerza que en este conflicto las víctimas son los mapuches. Las víctimas históricas desde que el Estado usurpó nuestros territorios a sangre y fuego, con un ejército financiado por la oligarquía que despojó al pueblo mapuche de más del 95% de su territorio, robó su ganado, masacró a la gente y la condenó a vivir en la miseria. Estas son las víctimas reales del conflicto y el Estado no saca nada con pedir perdón si la solución no repara ni hace justicia.
Tambi√ɬ©n se anunci√ɬ≥ un fondo para potenciar el desarrollo en La Araucan√ɬ≠a. Pero los recursos no van para los mapuches y ni siquiera tiene una l√ɬ≥gica ind√ɬ≠gena. Este gobierno insiste en la idea colonial de tratar de superar la pobreza y la desigualdad con mayor asistencialismo. La presidenta Bachelet entregar√ɬ≠a fondos para que la gente capitalice y reproduzca el capital en una zona muy conservadora y que est√ɬ° en manos del empresariado. El fondo est√ɬ° destinado a grupos conservadores, lo que incluye tambi√ɬ©n a colonos fascistas responsables adem√ɬ°s, de la represi√ɬ≥n de personas que llevaban adelante el proceso de Reforma Agraria en los a√ɬĪos 70. No es por nada que La Araucan√ɬ≠a es conocida como el basti√ɬ≥n de la derecha m√ɬ°s recalcitrante√ʬĬĚ.

EL CAMINO DE LA CAM
√ā¬ŅQu√ɬ© plantea la CAM frente a esta realidad?
√ʬĬúTenemos una mirada positiva de la lucha mapuche y de sus resultados. Esta lucha es entre los poderosos y los oprimidos, y por razones obvias estamos en desventaja estrat√ɬ©gica. Hay un conflicto que en el corto y mediano plazo no tiene soluci√ɬ≥n, al menos en el actual escenario pol√ɬ≠tico-social. Pero se debe reconocer que, del lado mapuche hay una fuerza social, pol√ɬ≠tica y militar que se confronta con el empresariado y la gobernanza neoliberal y que lo hace dignamente. Con el tiempo y al calor de la lucha, hemos desarrollado capacidades pol√ɬ≠tico-organizativas expresadas en las experiencias de control territorial, as√ɬ≠ como de capacidad operativa con los diversos Organos de Resistencia Territorial, los ORT, quienes han sabido expresar la resistencia con sabotajes certeros al gran capital, y a su vez disposici√ɬ≥n combativa permanente para el enfrentamiento con las fuerzas de ocupaci√ɬ≥n. Tambi√ɬ©n se debe reconocer que el movimiento de resistencia va adquiriendo paulatinamente perspectivas autonomistas y revolucionarias en sus definiciones. Y es aqu√ɬ≠ donde nos situamos como CAM.

Hay un proceso de acumulación que tiene que ver con el objetivo del control territorial. Las acciones de resistencia han permitido entrar a disputar las tierras con el empresariado. Las tierras recuperadas, que están bajo la plataforma del control territorial, llevan un curso distinto a la reproducción del capital y constituyen la base para la reconstitución del mundo mapuche, es decir el logro de la reproducción del tejido político, social y cultural de nuestro pueblo. El capitalismo es el que depreda los territorios aniquilando toda forma de vida. Frente a esa realidad, existe una fuerza social, política y militar del pueblo mapuche que defiende sus derechos y que está acumulando fuerza en una perspectiva autonomista y revolucionaria.
La CAM ha se√ɬĪalado p√ɬļblicamente su disposici√ɬ≥n de llegar a un entendimiento -inclusive propusimos una tregua en la confrontaci√ɬ≥n-. Estamos dispuestos a conversar -y a transar inclusive-, pero sobre aspectos sustantivos: los derechos fundamentales de nuestro pueblo que tienen que ver con la recuperaci√ɬ≥n del territorio, que es la demanda hist√ɬ≥rica m√ɬ°s sentida, y la posibilidad de reconstruir el mundo mapuche sobre la base de la autonom√ɬ≠a y la libertad. Esa concepci√ɬ≥n es de todos los pueblos que no quieren ser sometidos por nadie. En ese marco estamos dispuestos a conversar, pero las autoridades no est√ɬ°n dispuestas a hacerlo en esa misma sinton√ɬ≠a. Solo pretenden entregar algunas concesiones b√ɬ°sicas. El movimiento autonomista ya no quiere tratar esos temas. La fuerza que hemos logrado no es para que ahora vayamos a sentarnos a una mesa a conversar los temas y promesas de siempre. La fuerza lograda, producto del sacrificio y esfuerzo de las comunidades, de mujeres y hombres, de ancianos y ni√ɬĪos, merece un proceso con mayor altura de miras. Un enfoque que reconozca los derechos pol√ɬ≠ticos de la naci√ɬ≥n mapuche. Tal como lo hizo antes nuestro pueblo cuando confrontaba y llegaba a Parlamentos con el Estado espa√ɬĪol y la reci√ɬ©n creada Rep√ɬļblica chilena. Parlamentos establecidos en base a relaciones diplom√ɬ°ticas, comerciales, pol√ɬ≠ticas, etc. Hoy no existe esa voluntad de parte del Estado chileno, y en la pr√ɬ°ctica no se puede dialogar cuando existe una relaci√ɬ≥n desigual y a√ɬļn de tipo colonial.
Sin embargo, nuestro pueblo tiene la suficiente capacidad y la dignidad suficiente para mantener la resistencia y avanzar en este proceso que a√ɬļn tiene mucho tiempo por delante. Las potencialidades est√ɬ°n en las nuevas generaciones que van resignificando la causa mapuche con mayor newen ka feyentun. La lucha por el territorio ancestral continuar√ɬ° porque es la base esencial de la reconstrucci√ɬ≥n de la Naci√ɬ≥n Mapuche. La autonom√ɬ≠a es nuestro sue√ɬĪo de libertad√ʬĬĚ

M.C.D.

Publicado en √ʬĬúPunto Final√ʬĬĚ, edici√ɬ≥n N√ā¬ļ 880, 21 de julio 2017.

Fuente: Punto Final

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